(7) AGOSTO, MES DE DIOS PADRE DE TODA LA HUMANIDAD
EN HOMENAJE A NUESTRO PADRE CELESTIAL
LECTURA
8/2/202639 min read


DIOS PADRE
DE
TODA LA HUMANIDAD
LIBRO DE CIELO
Volumen 15-15
Abril 14, 1923
Dios al Hacer Las Obras que deben servir al bien general,
Concentra En Una Criatura Todo El Bien Que Quiere Dar.
(1) Estaba pensando en todo lo que mi siempre amable Jesús me va manifestando acerca de su Santísima Voluntad, y muchas dudas y dificultades aparecían en mi mente, que no creo que sea necesario decirlas aquí. Después, moviéndose en mi interior y estrechándome fuerte a su corazón me ha dicho:
(2) "Hija amada de mi Voluntad, tú debes saber que cuando quiero hacer obras grandes, obras en que toda la familia humana debe tomar parte, siempre y cuando lo quiera, es mi costumbre el concentrar en una sola criatura todos los bienes, todas las gracias que esta obra contiene, a fin de que todos los demás, como de una fuente, puedan tomar aquel bien por cuanto quieran. Cuando hago obras individuales doy cosas limitadas, en cambio cuando hago obras que deben servir al bien general, doy cosas sin límite. Esto hice en la obra de la Redención, para poder elevar a una criatura a concebir a un hombre y Dios, debí concentrar en Ella todos los bienes posibles e imaginables, debí elevarla tanto, de poner en Ella el germen de la misma fecundidad Paterna, y así como mi Padre Celestial me generó virgen en su seno con el germen virginal de su fecundidad eterna, sin obra de mujer, y en este mismo germen procedió el Espíritu Santo, así mi Celestial Mamá, con este germen eterno, todo virginal de la fecundidad Paterna, me concibió en su seno virgen, sin obra de hombre. La Trinidad Sacrosanta debió dar de lo suyo a esta Virgen Divina para poder concebirme a Mí, Hijo de Dios. Jamás hubiera podido concebirme mi Santa Mamá sin tener ningún germen; ahora, como Ella era de la raza humana, este germen de la fecundidad eterna dio virtud de concebirme hombre, y como el germen era divino, al mismo tiempo me concibió Dios; y así como al generarme el Padre al mismo tiempo procedió el Espíritu así mi Celestial Mamá, con este germen eterno, todo virginal de la fecundidad Paterna, me concibió en su seno virgen, sin obra de hombre. La Trinidad Sacrosanta debió dar de lo suyo a esta Virgen Divina para poder concebirme a Mí, Hijo de Dios. Jamás hubiera podido concebirme mi Santa Mamá sin tener ningún germen; ahora, como Ella era de la raza humana, este germen de la fecundidad eterna dio virtud de concebirme hombre, y como el germen era divino, al mismo tiempo me concibió Dios; y así como al generarme el Padre al mismo tiempo procedió el Espíritu Santo, así al mismo tiempo que me generé en el seno de mi Mamá, procedió la generación de las almas, así que todo lo que ‘ab eterno’ sucedió a la Santísima Trinidad en el Cielo, se repite en el seno de mi amada Mamá. La obra era grandísima e incalculable a mente creada, debía concentrar todos los bienes y aun a Mí mismo para hacer que todos pudieran encontrar lo que querían, por eso debiendo ser la obra de la Redención tan grande de arrollar a todas las generaciones, quise por tantos siglos las oraciones, los suspiros, las lágrimas, las penitencias de tantos patriarcas, profetas y de todo el pueblo del antiguo testamento, y esto lo hice para disponerlos a recibir un bien tan grande y para disponerme a concentrar en esta Celestial Criatura todos los bienes que todos debían disfrutar. Ahora, ¿qué movía a pedir, a suspirar, etc., a este pueblo? La promesa del futuro Mesías, esta promesa era como el germen de tantas súplicas y lágrimas, si no hubiera estado esta promesa ninguno habría tenido ni siquiera un pensamiento, ninguno habría esperado la salvación.
(3) Ahora hija mía, pasemos a mi Voluntad, ¿tú crees que sea una Santidad como las otras santidades? ¿Un bien, una gracia casi al parejo de las otras que he hecho durante tantos siglos a los demás santos y a toda la Iglesia? No, no, aquí se trata de una época nueva, de un bien que debe servir a todas las generaciones; pero es necesario que todo este bien lo concentre primero en una sola criatura, como hice en la Redención concentrando todo en mi Mamá, mira un poco cómo las cosas van casi iguales: Para hacer venir la Redención y disponer a las almas a esto, hice la promesa del futuro Mesías, a fin de que con el esperarlo no sólo se dispusieran, sino que pudieran encontrar también ellos en el futuro Redentor su salvación. Ahora, para disponer a las almas a vivir en mi Querer y darles parte de los bienes que Él contiene y hacer regresar al hombre sobre el camino de su origen, como fue creado por Mí, quise ser el primero en rogar, haciendo resonar mi voz de un punto al otro de la tierra y hasta en lo alto del Cielo diciendo: ‘Padre nuestro que estás en los Cielos’. No dije Padre mío, sino que lo llamé Padre de toda la familia humana, para comprometerlo en lo que debía agregar: ‘Que todos santifiquen tu nombre, a fin de que venga tu reino sobre la tierra y tu Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra’. Era esta la finalidad de la Creación, y Yo pedía al Padre que se cumpliera. Encuanto Yo recé, el Padre cedió a mis súplicas y formé el germen de tanto bien, y para hacer que este germen fuera conocido, enseñé a los apóstoles mi oración, y estos la transmitieron a toda la Iglesia, a fin de que así como el pueblo del futuro Redentor encontraba la salvación en Él y se disponían a recibir al Mesías prometido, así con este germen formado por Mí, la Iglesia ruega y repite tantas veces mi misma oración y se dispone a recibir, el que reconozcan y amen a mi Celestial Padre como Padre de ellos, de manera de merecer ser amados como hijos y reciban el gran bien de que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra. Los mismos santos han formado su santidad en este germen y en esta esperanza de que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, los mártires han esparcido su sangre, no hay bien que no derive de este germen, así que toda la Iglesia ruega, y así como las lagrimas, las penitencias, las oraciones para tener al Mesías eran dirigidas hacia aquella Virgen excelsa, a la cual debía disponer para concentrar tanto bien para poder recibir a su Salvador, si bien no conocían quién fuese, así ahora, la Iglesia cuando recita el Padre Nuestro es propiamente por ti que ruega, para hacer que concentre en ti todo el bien que contiene mi Querer, el modo, el cómo la Voluntad Divina tenga vida en la tierra como en el Cielo. Y si bien no eres conocida, la Iglesia haciendo eco a mi oración: ‘Sea hecha tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’, me ruega, me apresura a que concentre todo este bien en una segunda virgen, a fin de que como otra salvadora salve a la humanidad en peligro, y haciendo uso de mi inseparable amor y misericordia oiga favorablemente mi misma plegaria unida a aquella de toda la Iglesia y hago regresar al hombre a su origen, a la finalidad con la que lo he creado, esto es, que mi Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo. Es esto propiamente el vivir en mi Querer, todo lo que te voy manifestando a esto te empuja, en esto te confirmo, este es el gran fundamento que voy formando en tu alma, y para hacer esto voy concentrando todas las gracias pasadas, presentes y futuras que he hecho a todas las generaciones, más bien las duplico, las multiplico, porque siendo mi Querer la cosa más grande, más santa, más noble, que no tiene principio ni fin, para ponerlo en una criatura es justo y decoroso que concentre en ella todos los bienes posibles, gracias innumerables, purezay nobleza divinas, a fin de que tenga el mismo cortejo que tiene en el Cielo esta mi Voluntad. Es la misma que obró en la Redención, que quiso servirse de una Virgen, ¿cuáles portentos y prodigios de gracias no obró en Ella? Ella es grande, contiene todos los bienes y al obrar obra como magnánima, y si se trata de hacer obras, de hacer bien a toda la humanidad, pone en juego todos sus bienes. Ahora quiere servirse de otra virgen para concentrar su Voluntad y dar principio en hacer conocer que su Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, y si en la Redención quiso venir a salvar al hombre perdido, a satisfacer por sus culpas, lo cual era impotente de hacerlo él mismo, a darle un refugio y tantos otros bienes que la Redención contiene, ahora mi Voluntad queriendo desahogar más en amor que en la misma Redención, con el hacer que se haga en la tierra como en el Cielo, viene a dar al hombre su estado de origen, su nobleza, la finalidad con la cual fue creado, viene a abrir la corriente entre su Voluntad y la humana, de manera que absorbida por esta Voluntad Divina, dominada le dará vida en ella y Ella reinará en la tierra como en el Cielo".
+ + + +
Volumen 15-20
Mayo 2, 1923
Cuando el Fiat Voluntas Tua
tenga su cumplimiento como en el Cielo así en la tierra,
entonces vendrá el pleno cumplimiento de
la segunda parte del Padre Nuestro.
(1) Sentía mi pobre mente como perdida en la inmensidad del Eterno Querer, y mi dulce Jesús, hablándome sobre la Santísima Voluntad de Dios me ha dicho:
(2) "Hija mía, ¡oh! cómo armonizan bien tus actos hechos en mi Querer, armonizan con los míos, con los de mi amada Mamá, y el uno desaparece en el otro y forman uno solo, parece el Cielo en la tierra y la tierra en el Cielo, parece el eco del Uno en los Tres y de los Tres en Uno de la Trinidad Sacrosanta, ¡oh! cómo suena dulce a nuestro oído, cómo nos rapta, pero tanto, de raptar nuestra Voluntad del Cielo a la tierra. Cuando mi Fiat Voluntas Tua tenga su cumplimiento como en el Cielo así en la tierra, entonces vendrá el pleno cumplimiento de la segunda parte del Pater Noster, esto es: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’. Yo decía, Padre nuestro, a nombre de todos te pido tres clases de pan cada día, el pan de tu Voluntad, que es más que pan, porque si el pan es necesario dos o tres veces al día, en cambio éste es necesario cada momento, en todas las circunstancias, es más, debe ser no sólo pan, sino como aire balsámico que lleva la vida, la circulación de la Vida Divina en la criatura; Padre, si no es dado este pan de tu Voluntad no podré jamás recibir todos los frutos de mi Vida Sacramental, que es el segundo pan que todos los días te pedimos; ¡oh! cómo se encuentra mal mi Vida Sacramental porque el pan de tu Voluntad no los alimenta, más bien encuentra el pan corrupto de la voluntad humana, ¡oh! cómo me da asco, cómo lo rehuyo, y si bien voy a ellos, pero los frutos, los bienes, los efectos, la santidad, no puedo darlos, porque no encuentro nuestro pan, y si alguna cosa doy es en pequeña proporción, según sus disposiciones, pero no todos los bienes que contengo, y mi Vida Sacramental espera pacientemente que el hombre tome el pan de la Voluntad Suprema para poder dar todo el bien de mi Vida Sacramental. Ve entonces cómo el Sacramento de la Eucaristía, y no sólo éste, sino todos los Sacramentos dejados a mi Iglesia e instituidos por Mí, darán todos los frutos que contienen y tendrán pleno cumplimiento cuando el Pan Nuestro, esto es, la Voluntad de Dios, se haga como en el Cielo así en la tierra. Después pedía el tercer pan, es decir el material. ¿Cómo podía decir danos hoy nuestro pan, si el hombre debiendo hacer nuestra Voluntad, lo que era nuestro era suyo? El Padre no debía dar el pan de su Voluntad, el pan de mi Vida Sacramental, el pan diario de la vida natural a hijos ilegítimos, usurpadores, malos, sino a hijos legítimos, buenos, que tendrían en común los bienes del Padre, por eso Yo decía danos nuestro Pan, entonces comerán el pan bendito, todo sonreirá en torno a ellos, la tierra y el Cielo llevarán la marca de la armonía de su Creador. Después agregué: ‘Perdónanos nuestras deudas como nosotros las perdonamos a nuestros deudores’, así que también la caridad será perfecta, entonces será perfecto el perdón, tendrá la marca del heroísmo como la tuve Yo en la cruz; cuando el hombre coma el pan de mi Voluntad como lo comía mi Humanidad, entonces las virtudes serán absorbidas en mi Voluntad y recibirán la marca del verdadero heroísmo y de virtudes divinas, serán como tantos riachuelos que brotarán del seno del gran mar de mi Voluntad. Y si agregué: ‘Y no nos induzcas en tentación’, ¿cómo lo podría inducir Dios en tentación? Era porque el hombre es siempre hombre, libre por sí mismo, porque Yo no le quito jamás los derechos que al crearlo le di, y él, asustado y temiendo de sí grita en silencio, reza sin expresarse en palabras: ‘Danos el pan de tu Voluntad, a fin de que podamos rechazar todas las tentaciones, y en virtud de este pan líbranos de todo mal’. Así sea.
(3) Ve entonces cómo todos los bienes del hombre reencuentran su reanudación, el vínculo estrecho del hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, la validez de cada acto suyo, la restitución de los bienes perdidos, la firma y la seguridad de que le viene dada nuevamente su perdida felicidad terrenal y celeste. Así que era tan necesario que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, que Yo no tuve otro interés ni enseñé otra oración sino el Padre Nuestro, y la Iglesia, fiel ejecutora y depositaria de mis enseñanzas la tiene siempre en boca y en cada circunstancia, y todos, doctos e ignorantes, pequeños y grandes, sacerdotes y seglares, reyes y súbditos, todos me piden que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra. ¿No quieres tú entonces que mi Voluntad descienda sobre la tierra? Y así como la Redención tuvo su principio en una Virgen; no me concebí en todos los hombres para redimirlos, si bien quien lo quiere puede entrar en el bien de la Redención y recibirme cada uno para sí solo en el Sacramento, así ahora mi Voluntad debe tener su principio, la posesión, el crecimiento y el desarrollo en una criatura virgen, y después, quien se disponga y quiera entrará en los bienes que el vivir en mi Voluntad contiene. Si no hubiera sido concebido en mi amada Mamá, la Redención jamás habría venido; así, si no obro el prodigio de hacer vivir a un alma en mi Suprema Voluntad, el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra no tendrá lugar en las generaciones humanas".
+ + + +
Volumen 20-27
Noviembre 20, 1926
Cómo Todos Los Atributos Divinos Hacen Su Oficio
Para Formar En el alma El Nuevo Mar de Sus Cualidades.
Cómo todos tenemos un movimiento.
(1) Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la Voluntad Suprema en Ella, pero mientras esto hacía, mi siempre amable Jesús haciéndome oír su voz dulcísima en cada una de las cosas creadas me decía:
(2) “Quien llama a mi amor para hacer, o que mi amor descienda en ella o que el suyo suba en el mío para fundirse juntos, y formar un solo amor y dar el campo de acción a mi amor para hacer surgir en el alma el nuevo marecillo de su amor, hace triunfar a mi amor, y éste festeja porque le es dado su desahogo y su campo de acción”.
(3) Y conforme pasaba por el sol, por el cielo, por el mar, así oía su voz que decía:
(4) “¿Quién llama mi luz eterna, mi dulzura infinita, mi inigualable belleza, mi firmeza irremovible, mi inmensidad, para cortejarlas y darles el campo de acción para hacer surgir en la criatura otros tantos mares de luz, de dulzura, de belleza, de firmeza y demás, para darle el contento de no hacerla estar inactiva y servirse de la pequeñez de la criatura para encerrar en ella sus cualidades? ¿Quién es entonces aquella? ¡Ah, es la pequeña hija de nuestro Querer!”
(5) Entonces, después de que en cada cosa creada oía decirme: “¿Quién es la que me llama?” Mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y estrechándome toda a Sí me ha dicho:
(6) “Hija mía, conforme giras en mi Voluntad para seguirla en cada cosa creada, así todos mis atributos escuchan tu llamada y salen al campo de acción para formar cada uno el marecillo de sus cualidades. ¡Oh! así como triunfan al verse obrantes y poder formar cada uno su marecillo, así crece su sumo gusto y deleite al poder formar en la pequeña criatura sus mares de amor, de luz, de belleza, de ternura, de potencia y demás. Mi sabiduría hace de artífice experto y de ingenio maravilloso al poner en la pequeñez sus cualidades inmensas e infinitas, ¡oh! cómo armoniza el alma que vive en mi Querer con mis atributos, cada uno de ellos se pone en su oficio para establecer sus cualidades divinas; si tú supieras el gran bien que te viene al seguir mi Voluntad en todos sus actos y el trabajo que desarrolla en ti, también tú sentirías la alegría de una fiesta continua”.
(7) Después de esto yo continuaba siguiendo la Creación, y por todas partes veía correr aquel movimiento eterno que jamás se detiene y pensaba entre mí: “¿Cómo puedo seguir en todo al Supremo Querer si Él corre tan rápido en todas las cosas? Yo no tengo su virtud ni su rapidez, por lo tanto es natural que me quede atrás sin poder seguir en todo su eterno murmullo”. Entonces, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(8) “Hija mía, todas las cosas tienen un movimiento continuo, porque habiendo salido de un Ente Supremo que contiene un movimiento lleno de vida, venía por consecuencia que todas las cosas salidas de Dios debían contener un movimiento vital que nunca cesa, y si cesa significa que cesa la vida. Mira, tú misma tienes un murmullo, un movimiento continuo en tu interior; más bien la Divinidad al crear a la criatura le daba la semejanza de las Tres Divinas Personas, ponía en ella tres movimientos que debían murmurar continuamente para unirse a aquel movimiento continuo y murmullo de amor de su Creador, y éstos son: El movimiento del latido del corazón que jamás cesa, la circulación de la sangre que siempre gira sin jamás detenerse, la respiración que jamás se detiene, esto en el cuerpo, y en el alma hay otros tres movimientos que murmuran continuamente: La inteligencia, la memoria y la voluntad. Por eso el todo está en que tu movimiento esté atado al movimiento de tu Creador para murmurar junto con su movimiento eterno, así seguirás a mi Voluntad en su movimiento que jamás se detiene, en sus actos que jamás cesan y harás regresar tu movimiento al seno de tu Creador, que con tanto amor espera el regreso de sus obras, de su Amor y de su murmullo. La Divinidad al crear las criaturas hace como un padre que manda a sus hijos, para su bien, uno a un país, otro a otras tierras, quién para hacerlo navegar el mar y quién a un punto cercano y quién a uno lejano, dando a cada uno un trabajo que hacer, pero mientras los manda espera con ansia su retorno, está siempre vigilando para ver si vienen, si habla, habla de los hijos; si ama, su amor corre a los hijos, sus pensamientos vuelan a los hijos; pobre padre, se siente en la cruz porque ha mandado a sus hijos lejos de él y suspira más que la propia vida su regreso, y si, jamás sea, no los ve regresar a todos o en parte, él está inconsolable, llora y emite gemidos y gritos de dolor hasta arrancar lágrimas aun a los más duros, y sólo se contenta cuando los ve regresar a todos a su regazo paterno para estrecharlos a su seno que arde de amor por sus hijos. ¡Oh! cómo nuestro Padre Celestial más que padre suspira, arde, delira por sus hijos, porque habiéndolos parido de su seno espera su regreso para gozárselos en sus brazos amorosos. Y es propiamente esto el Reino del Fiat Supremo, el regreso de nuestros hijos a nuestros brazos paternos, y por eso lo suspiramos tanto”.
(9) Después de esto me sentía toda inmersa en la adorable Voluntad de Dios, y pensaba entre mí en el gran bien si todos conocieran y cumplieran este Fiat tan santo y el gran contento que darían a nuestro Padre Celestial, y mi dulce Jesús volviendo a hablar ha agregado:
(10) “Hija mía, Nosotros al crear a la criatura, conforme con nuestras manos creadoras la íbamos formando, así nos sentíamos salir de nuestro seno una alegría, un contento, porque debía servir para mantener nuestro entretenimiento sobre la faz de la tierra y nuestra fiesta continua, por eso conforme formábamos los pies, así pensábamos que debían servir a nuestros besos, porque debían encerrar nuestros pasos y debían ser medio de encuentro para entretenernos juntos; conforme formábamos las manos, así pensábamos que debían servir a nuestros besos y abrazos, porque debíamos ver en ellas las repetidoras de nuestras obras; conforme formábamos la boca, el corazón, que debían servir al eco de nuestra palabra y de nuestro amor, y conforme con nuestro aliento le infundimos la vida, viendo que esa vida había salido de Nosotros, que era vida toda nuestra, lo estrechamos a nuestro seno besándolo como confirmación de nuestra obra y de nuestro amor, y para hacer que se mantuviese íntegro en nuestros pasos, en nuestras obras, en el eco de nuestra palabra y amor y de la vida de nuestra imagen impresa en él, le dimos como herencia nuestro Divino Querer, a fin de que lo conservase tal como lo habíamos sacado para poder continuar nuestros entretenimientos, nuestros besos afectuosos, nuestras dulces conversaciones con la obra de nuestras manos. Cuando vemos en la criatura nuestra Voluntad, Nosotros vemos en ella nuestros pasos, nuestras obras, nuestro Amor, nuestras palabras, nuestra memoria e inteligencia, porque sabemos que nuestra Suprema Voluntad nada dejará entrar que no sea nuestro, y por eso como cosa nuestra todo le damos, besos, caricias, favores, amor, ternura más que paterna, no toleramos estar con ella ni siquiera a un paso de distancia, porque aun las más pequeñas distancias no dejan formar
entretenimientos continuos, ni darse besos, ni participar las alegrías más íntimas y secretas. En cambio en el alma en la cual no vemos nuestra Voluntad, no podemos entretenernos porque nada vemos que sea nuestro, en ella se siente tal desconcierto, una tal desemejanza de pasos, de obras, de palabras, de amor, que por sí misma se pone a distancia de su Creador, y Nosotros donde vemos que no está el imán potente de nuestro Querer, que nos hace como olvidar la infinita distancia que hay entre el Creador y la criatura, desdeñamos entretenernos con ella, colmarla de nuestros besos y favores. He aquí por qué el hombre con sustraerse de nuestra Voluntad despedazó nuestros entretenimientos y destruyó nuestros designios que teníamos al formar la Creación, y sólo con reinar nuestro Fiat Supremo, con establecer su Reino, serán realizados nuestros designios y retomados nuestros entretenimientos sobre la faz de la tierra”.
+ + + +
Volumen 24-18
Junio 3, 1928
Las verdades son escalera para subir a Dios.
El aislamiento.
La Voluntad Divina Es La Que
Revelará al hombre Los Secretos de La Creación.
Ejemplo del niño que duerme.
(1) Continúo mi abandono en el Querer Divino, y girando en Él mi pobre mente se ha transportado al Edén, en el acto en el cual Dios estaba formando la naturaleza del hombre antes de infundirle el alma, y pensando en el gran amor con el cual el Supremo Creador formaba el cuerpo humano, y que antes de que Adán existiese, al formar su cuerpo lo amaba con amor de Padre que ama su parto, y que no existiendo aún la vida del alma de Adán no le correspondía con su amor, y por lo tanto el amor divino quedaba aislado sin la compañía del amor de su criatura. Entonces no era justo que su amor quedase sin la correspondencia del pequeño amor de quien tanto amaba, y por eso pensaba entre mí: “La Voluntad Divina es eterna, y lo que se hace en Ella está siempre en acto y no pierde jamás el acto presente”, por eso, en el Fiat yo quiero anticipar el amor de Adán y acariciar a mi Creador con mi amor, y en el acto en que forma el cuerpo humano quiero hacer eco a su amor para decirle: “En tu Querer siempre te he amado, aun antes de que todas las cosas existieran”. Entonces mientras esto y otras cosas pensaba, mi siempre amable Jesús me ha estrechado fuertemente en sus brazos diciéndome:
(2) “Hija mía, cómo estoy contento por haberte manifestado tantas verdades sobre mi Querer Divino, todas mis verdades que te he dicho sobre Él son escaleras que sirven, a ti para subir en los actos de mi Eterno Querer para encontrar en acto el primer acto nuestro, que tiene virtud de ser siempre presente y darnos la alegría, la felicidad de la correspondencia de tu amor, y nos sirven a Nosotros para descender hacia ti, para buscar la compañía de aquélla por la cual obrábamos y amábamos tanto. Cómo es dulce la compañía de quien se ama, está llena de alegrías inolvidables, y cómo es amargo el aislamiento y no gozar de la presencia de quien tanto se suspira, se ama, y por la cual se obra. Nosotros mientras formábamos la naturaleza del hombre, antes de infundirle la vida, hacíamos como un padre o una madre cuando duermen a su hijo, que llevados por la ternura, por amor irresistible, contemplan, besan y estrechan a su seno al hijo que duerme, y el hijo, como duerme no sabe nada. Si supieras hija mía cuántos besos, cuántos abrazos amorosos dimos a la naturaleza humana antes que le diéramos la vida, y fue en la hoguera de nuestro amor que infundiéndole el aliento le dimos la vida dándole el alma, y al cuerpo el respiro, el latido, el calor, así que el respiro que tú sientes es nuestro, el latido que te late en el corazón es nuestro, el calor que tú sientes es el toque de nuestras manos creadoras, que tocándote te infunde el calor, y conforme respiras Nosotros sentimos nuestro respiro que respira en ti, conforme late tu corazón así sentimos nuestro latido de vida eterna que late en ti, y conforme sientes el calor, es nuestro amor que circula en ti y continúa su obra creadora y conservadora para calentarte...
(3) Tú debes saber hija mía, que nuestro Querer es el revelador de la obra de la Creación, sólo Él puede revelar todos los secretos de amor escondido en la Creación, Adán no supo todo, cuántas estratagemas y finezas amorosas pusimos al crearlo, el alma y el cuerpo; Nosotros hicimos como un padre que no dice todo junto a su pequeño hijo, sino que conforme crece quiere darle las sorpresas diciéndole cuánto lo ama; cuánto ha hecho por él; cuántas finezas amorosas, besos escondidos cuando él, pequeño, era incapaz de comprenderlos; que cosa le ha dado y que le puede dar, y ahora le hace una sorpresa, ahora otra, y esto sirve para mantener la vida de amor entre padre e hijo y en cada sorpresa aumentar su alegría y felicidad. Qué dolor no sería para este padre, que mientras que el hijo duerme lo ha cubierto de besos, se lo ha estrechado al corazón, y era tal y tanta su ternura amorosa, que ha llegado a bañar de tierno llanto el rostro del niño durmiendo, y el niño despertándose no sonríe al padre, no se arroja a su cuello para besarlo, y si lo mira es con frialdad, ¡qué dolor para este pobre padre! Todas las sorpresas que ha preparado para manifestárselas al hijo, las encierra en el corazón con el dolor de no poder compartir con él su felicidad, sus alegrías más puras, hasta no poderle decir cuánto lo ha amado y ama. Así fue para Nosotros hija mía, nuestra más que Paterna Bondad preparaba tantas nuevas sorpresas a nuestro hijo amado, y nuestro Querer Divino tomaba el empeño de hacerle de revelador; en cuanto se sustrajo de Él, Adán perdió al revelador y por eso no se sabe cuánto lo amamos y todo lo que hicimos por él al crearlo, por eso sentimos un amor irresistible de que nuestro Fiat venga a reinar como en el Cielo así en la tierra, a fin de que después de tantos años de silencio y de secretos, dé desahogo a sus llamas y regrese a hacerla de revelador de la Creación, porque poco se conoce de todo lo que hicimos al crear al hombre. ¡Cuántas sorpresas tiene por decir, cuántas alegrías y felicidad por comunicar! Tú misma, ¿no oyes cuántas cosas te dice, tanto sobre lo que respecta a mi Querer Divino, como al amor sorprendente de toda la Creación, y en modo especial la creación del hombre?
(4) Mi Voluntad es el libro de la Creación, pero es necesario para saberse y poderlo leer, su reinar en medio de las criaturas. La voluntad humana tiene como adormilado al pobre hombre, él duerme y el sueño le impide sentir y ver todas las caricias y finezas de amor que le hace su Padre Celestial, sus sorpresas que le quiere hacer conocer, el sueño le impide recibir las alegrías, la felicidad que le quiere dar su Creador y le impide comprender el estado sublime de su creación. Pobre hombre, adormilado para el verdadero bien y sordo para escuchar de mi Divina Voluntad, que es la reveladora de su noble historia, su origen, su dignidad y belleza maravillosa, y si permanece despierto escucha, pero por el pecado, por sus pasiones o por cosas que no tienen un principio eterno, hace propiamente como el niño que duerme, que si se despierta, llora, hace berrinches y pone en cruz al pobre padre que está casi doliente por tener un hijo tan afligido; es por eso que mi Querer Divino está revelando tantos conocimientos suyos, para despertar al hombre de su largo sueño, a fin de que despertándose en mi Fiat pierda el sueño de la voluntad humana, y readquiera lo que perdió y pueda sentir los besos, el amor, las estrechuras amorosas que le hace a su seno su Creador. Así que cada conocimiento que respecta a mi Voluntad Divina es un reclamo, es una voz que emito, es un grito que doy para despertar al hombre del sueño del querer humano”.
+ + + +
Volumen 24-46
Septiembre 24, 1928
Cómo es Voluntad de Dios que quiere dar su reino,
pero la criatura se debe disponer.
Ejemplo de un padre.
Finalidad única de toda la Creación:
Que el Fiat reine en medio de las criaturas.
Modo que tiene Jesús en el decir sus verdades.
(1) Estaba pensando entre mí: “Jesús ama tanto, suspira, quiere darnos el gran don del reino de su Fiat, ahora, ¿por qué quiere que se le ruegue para dárnoslo? Y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, es cierto que es Voluntad mía que quiero dar el reino de mi Querer Divino, no puedo hacer menos que querer y suspirar de haceros el gran don de Él, si esto no fuera así, o sea, que no suspirara el regreso del hombre en la morada de mi Divina Voluntad, iría contra el orden de nuestra obra creadora, que con suma sabiduría creó al hombre para que viviese de lo nuestro y morase en el reino de nuestro Fiat, dado a él, por Nosotros, como su herencia. Por eso el hombre saliendo de Él formó el desorden en nuestra obra creadora, ¿y cómo podemos tolerar el que quede desordenada nuestra obra más bella? Han pasado siglos y siglos, pueden pasar otros siglos, pero no nos cambiaremos, será siempre nuestro punto más importante, nuestra única finalidad e interés especial, el que nuestra obra creadora sea restaurada y reordenada tal y como salió de nuestras manos creadoras y viva en el reino de nuestro Querer Divino. Nosotros nos encontramos en nuestra Majestad Adorable como un padre que ya tenía a su hijo feliz, con una gran belleza que le daba alegría y felicidad, y que como dueño vivía de la herencia del padre, dada a él por su padre; este hijo voluntariamente salió de la herencia paterna y se volvió infeliz y despedazó las bellas y puras alegrías entre padre e hijo; ahora, ¿cuál no sería el dolor del padre, los suspiros, las lágrimas, y su voluntad irremovible de que su amado hijo regresase feliz? Mucho más que la herencia dada al hijo existe, la tiene el padre mismo en consignación y suspira que él tome de nuevo la posesión de ella, pero en tanto dolor de este padre, lágrimas y suspiros, es voluntad decidida, quiere que su hijo infeliz desee, ruegue que le sea regresada su herencia paterna, su felicidad perdida, esto dispone al hijo a recibir y apreciar su estado feliz, el regreso de su herencia, y el padre, ahogado de amor hacia su amado hijo dirá: ‘Tu pedir ha formado un derecho sobre mi corazón que se quema por ti, toma de nuevo lo que perdiste, te lo has merecido, estoy contento porque te veo feliz y puedo decir que mi hijo no es más infeliz, sino feliz’. Ahora, más que padre somos Nosotros, más bien el amor del padre es una sombra comparada al nuestro, y nuestra Voluntad Divina es irremovible, ninguno podrá cambiarla, la infelicidad del hombre es un desorden a la obra de la Creación, y queremos nuestros derechos en nuestra obra, tal y como salió queremos que nos regrese, nuestro amor nos ahoga, nuestra justicia lo exige, nuestra bondad lo reclama, nuestra misma felicidad lo suspira y no tolera la infelicidad en nuestra obra, nuestra Divina Voluntad haciéndonos corona nos vuelve inmutables y quiere que su reino sea poseído, pero a pesar de esto queremos que la criatura ruegue, suspire el bien que le queremos dar, y esto forma un derecho sobre nuestro corazón paterno y un apoyo en el corazón de él para poder recibir lo que queremos dar y así poderle decir en nuestro énfasis de amor: ‘Hijo mío, te lo has merecido, y Nosotros te hemos dado lo que queríamos darte’. Quien pide se dispone, lo que se obtiene con el rogar se aprecia, se tiene custodiado, y como el conocer mi Querer Divino, el poseer su reino no es un bien individual, sino general, para obtenerlo te hago pedir por todos, a nombre de todos y de cada uno de los pensamientos, palabras y actos de criatura, para hacerte formar el derecho en nuestra Paternidad Divina, de que todos puedan recibir el reino de nuestro Fiat, y las disposiciones en ellos para poseerlo. Así hizo la Reina del Cielo para implorar el reino de la Redención, por todos y por cada uno tuvo una oración, un suspiro, un acto, no dejó que se le escapara ninguno y con esto daba el derecho a cada uno para poder recibir a su Redentor; así hice Yo para redimirlos, y así quiero que hagas tú para el reino de mi Divina Voluntad”.
(3) Después de esto pensaba: “¿Y por qué el Señor tiene tanto interés y ama tanto que su Santa Voluntad sea conocida y reine en medio a las criaturas?” Y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, porque la primer finalidad, acto y fin de la Creación, fue que nuestra Divina Voluntad reinase, y para reinar es necesario conocerla; fue Ella la que salió al campo de acción en la Creación, la que con su Fiat creador se imponía sobre la nada y creaba cielos, soles y tantas obras bellas, y también al hombre, y en todas las obras que creaba ponía el sello de su Fiat Omnipotente como señal imborrable, porque dentro de cada una de sus obras quedaba dentro como rey dominante en su reino, así que el fin de la Creación no fue nuestra potencia, nuestra bondad, nuestra justicia, nuestra inmensidad, y similares, y si todos nuestros atributosconcurrieron, fue como consecuencia, pero no como finalidad, y si no obtenemos el fin, es para Nosotros como si nada hubiésemos hecho, y como todas las cosas creadas fueron hechas para el hombre y el hombre para Nosotros, he aquí que por necesidad de amor, por derecho de justicia, por honor y decoro nuestro y de todas nuestras obras y para cumplimiento de nuestra finalidad, queremos que nuestra Voluntad Divina reine en el hombre como principio, vida y fin de todo su ser. Si tú supieras cuánto sufre mi Fiat al mirar al hombre, lo mira y dice en su dolor: ‘Lo hice con mis manos creadoras, es obra mía, es él en quien tanto me deleité al crearlo, y sin embargo no estoy dentro de él, como en mi reino, rompió mi sello y poniéndome fuera me destruyó la finalidad por la cual le di la vida’. Mira entonces cómo es de absoluta necesidad el que mi Voluntad Divina sea conocida y reine, y hasta en tanto que esto no sea, nuestras obras más bellas no pueden producir en provecho del hombre los bienes que contienen, la misma obra de la Creación está sin cumplimiento”.
(5) Después pensaba: “¿Y por qué mi amado Jesús no habla tan frecuentemente como antes sobre su mismo Fiat?” Y Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, es nuestra costumbre dar poco a poco las verdades que queremos manifestar, porque la criatura es incapaz de recibir juntas en su alma todas nuestra verdades, y al mismo tiempo nos servimos de esto para hacer madurar en ella la vida de la verdad que hemos manifestado, y tomando sumo deleite al ver en la criatura maduradas las obras bellas que producen la vida de nuestras verdades, nos sentimos atraídos por la belleza de nuestras manifestaciones a manifestar otras verdades, y por eso damos el tiempo, para tener tiempo y ocasión de tomar el deleite de hacer otras comunicaciones. ¿No hicimos lo mismo en la Creación? Podíamos crear todo junto y con un solo Fiat todo lo que existe, pero no lo hicimos;cuando nuestro Fiat se pronunciaba y salían nuestras obras, Nosotros nos deleitábamos en mirar la belleza y magnificencia de nuestras obras, y éstas nos atraían para pronunciar otros Fiat para formar otras obras bellas. Así estoy haciendo contigo, ¿no sabes tú que lo que respecta a mi Divina Voluntad, a su reino, no es otra cosa que el seguimiento de la Creación, narración que debería haber sido hecha al hombre si no hubiese pecado, y hubiera poseído el reino del Fiat? Pero como rechazó mi Voluntad Divina, interrumpió la narración de la historia de mi Voluntad, mucho más que no había más razón para hacerla, no poseyendo más su reino. Y después de tantos siglos ha retomado su narración para hacerse conocer, señal de que quiere dar su reino, por eso lo que te manifiesto acerca de mi Divina Voluntad no es otra cosa que un seguimiento, y seguir el principio de la Creación para narrar la Vida de la Divina Voluntad”.
+ + + +
Volumen 29-23
Junio 23, 1931
La Creación manifiesta la Paternidad Divina,
y Dios se siente Padre de quien lo reconoce en sus obras.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos hechos en ella por la Divina Voluntad, me parecía que en cada cosa creada estaba como noble Reina, como centro de vida, la Voluntad adorable, para hacer en cada cosa su dulce encuentro con las criaturas, pero recibía este encuentro quien la reconocía en cada cosa creada. En este encuentro feliz se abren las correspondencias de ambas partes, se festeja juntos, y la Divina Voluntad da y la criatura recibe. Pero mientras mi mente se perdía al girar en las cosas creadas, mi sumo Bien Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, toda la Creación manifiesta la Paternidad Divina, la potencia, el amor, la armonía de Aquél que la ha creado. ¿Pero sabes tú de quién nos sentimos Padre? De quien recuerda y reconoce toda la Creación como propiedad de su Creador, que queriendo manifestar su Paternidad por las criaturas ha creado tantas cosas bellas por amor suyo, por eso quien lo reconoce para corresponderle amándolo y agradeciéndole, se estrecha en torno a su Padre Celestial como hija que reconoce sus bienes, y que si los ha creado significa que quiere que su hija posea sus posesiones en las posesiones de su Padre. ¡Si tú supieras cual es nuestra alegría y felicidad al sentirnos Padre, y al ver a nuestros hijos estrechados a nuestro alrededor por medio de nuestras cosas creadas! Así que la criatura con recordar y reconocer lo que Dios ha hecho por ella nos ama como Padre, y Nosotros la amamos como hija, sentimos que nuestra Paternidad no es Paternidad estéril, sino fecunda. Así quien recuerda y reconoce lo que hice y sufrí en mi Vida y Pasión, me hace sentir Redentor, y doy a poseer los bienes de la Redención, así que mis penas, mis obras, mis pasos, se ordenan en torno a la feliz criatura para ayudarla, santificarla, y hacerle sentir los efectos en ella de toda mi Vida. Y por quien reconoce lo que nuestro amor ha hecho y puede hacer en el orden de la Gracia, me siento Amante apasionado y le doy la posesión de mi amor, de manera que sentirá tal amor por Mí de no poder vivir sin amarme, y como el verdadero amor está en el hacer siempre mi Voluntad, Yo hago de ella un prodigio de mi amor y de mi Querer. ¿Qué dolor no sería para un padre tener hijos y no verlos a su alrededor para amarse recíprocamente, y gozarse el fruto de sus entrañas? Y si estos hijos no poseyeran los bienes del padre, ¿no sería un dolor mayor? Tal es nuestra Divinidad, hemos extendido nuestra Paternidad en modo infinito en toda la Creación, como Padre somos todo ojos sobre nuestros hijos para que nada les falte, nuestros brazos sienten la extrema necesidad de amor de estrecharlos a nuestro seno para darles amor y recibir amor, y cuando vemos a la criatura que corre a Nosotros, quiere nuestros abrazos, ¡oh! cómo nos sentimos felices de que nuestra Paternidad es reconocida y puede desarrollar el oficio de Padre hacia nuestros hijos. Nuestra generación es casi innumerable, sin embargo pocos hijos nos circundan, todos los otros están lejanos de Nosotros, lejanos con el corazón, con la voluntad, lejanos de nuestra semejanza, y en nuestro dolor al ver los pocos hijos en torno a Nosotros decimos: ‘¿Y nuestros otros hijos dónde están? ¿Cómo no sienten la necesidad de tener un Padre Celestial, de recibir nuestras caricias paternas, de poseer nuestros bienes?’ Por eso sé atenta, reconoce nuestros bienes, nuestras obras, y sentirás nuestra Paternidad en el cielo adornado de estrellas, que en su callado centelleo te llaman hija y te atestiguan el amor de tu Padre; nuestra Paternidad se extiende en el sol, que con su luz vibrante te llama hija y te dice: ‘Reconoce en mi luz el gran don de tu Padre, que te ama tanto que quiere que seas la poseedora de esta luz’; nuestra Paternidad se extiende por todas partes, en el agua que bebes, en el alimento que tomas, en la variedad de las bellezas de toda la naturaleza, todas tienen una voz común, todas te llaman hija del gran Padre Celestial, y como hija suya quieren ser poseídas por ti. Ahora, cuál sería nuestro contento si en todas las cosas creadas por Nosotros, a nuestra voz tierna de llamarte hija, oyéramos tu voz que nos llamara Padre y nos dijera: Esto es don de mi Padre, ¡oh! cómo me ama, y yo quiero amarlo mucho, mucho”.
+ + + +
Volumen 33-8
Febrero 4, 1934
Amor de Dios Oculto En La Virgen.
La Paternidad Divina Le Da La Maternidad Divina,
y Genera En Ella las generaciones humanas Como Sus hijos.
La Inmensidad Divina Vuelve Inseparables Todas Sus Obras.
(1) Mi abandono continúa en el Querer Divino, y encontrando todo lo que ha hecho Él, el pequeño átomo de mi alma gira y vuelve a girar para dar también un pequeño te amo mío por todo lo que en el giro de la eternidad ha hecho por amor de todas las criaturas, y mi amado Jesús me ha detenido en las olas de amor interminable de la Concepción de mi Mamá Celestial, y todo bondad me ha dicho:
(2) “Pequeña hija de mi Querer, tu te amo, por cuan pequeño sea, hiere a nuestro amor, y de aquellas heridas que nos hace nos da ocasión para hacer salir nuestro amor escondido, y hacerse revelador de nuestros íntimos secretos y de cuánto hemos amado a las criaturas. Tú debes saber que Nosotros amábamos a todo el género humano, pero estábamos obligados a tener oculto en nuestro Ser Divino todo el fuego inmenso de nuestro amor, porque no encontrábamos en ellos ni belleza que raptara nuestro amor, ni amor que hiriéndonos hiciera salir nuestro amor para inundarlos para hacerse conocer, amarlos y hacerse amar, más bien estaban inmersos en el letargo de las culpas, tanto de hacernos horrorizar al sólo verlos. Pero nuestro amor ardía, lo amábamos y queríamos hacer llegar nuestro amor a todos, ¿cómo hacer? Debíamos usar una gran invención de nuestro amor para llegar a esto, y he aquí cómo: Llamamos a vida a la pequeña Virgencita María, y creándola toda pura, toda santa, toda bella, toda amor, sin mancha de origen, y haciendo concebir junto con Ella nuestra misma Voluntad Divina, a fin de que entre Ella y Nosotros hubiera libre acceso, perenne unión e inseparabilidad. Ahora, la Celestial Reina con su belleza nos raptaba, y nuestro amor corría, corría; con su amor nos hería y nuestro amor desbordando se escondía en Ella, y mirando a través de su belleza y de su amor a todas las criaturas, nuestro amor se desahogaba y amaba con amor oculto en esta Celestial Reina a todas las criaturas. Así que a todos amamos en Ella, a través de su belleza no nos parecen más feas, nuestro amor no estaba más restringido en Nosotros, sino difundido en el corazón de una criatura tan santa, que comunicándole nuestra Paternidad Divina y amando a todos en Ella, adquirió la Maternidad Divina para poder amar a todos como hijos suyos, generados por su Padre Celestial; en cuanto sentía que Nosotros amábamos a todas las criaturas en Ella, así sentía que nuestro amor formaba la nueva generación de todo el género humano en su corazón materno. ¿Se puede dar invención más grande de amor, estratagemas más amorosas, que el que nuestra Paterna bondad para amar a las criaturas, y también a aquéllas que nos ofendían, eligiera de esta misma estirpe a una criatura, formarla cuanto más bella podíamos a fin de que nuestro amor no pudiese encontrar obstáculos para poder amar a todos en Ella, y hacerla amar a todos? En esta Celestial Reina todos pueden encontrar nuestro amor escondido en Ella, mucho más que poseyendo nuestra Voluntad Divina nos dominaba y nos hacía amar a todos, y Nosotros con nuestro dulce imperio la dominábamos a Ella para ser la Madre más afectuosa de todas. El verdadero amor no sabe estar sin amar y usa todas las artes, toma ocasión de las más pequeñas cosas, como de las más grandes para amar, nuestro amor ahora se esconde, ahora se hace patente, ahora directamente, y ahora por vía indirecta, para hacer conocer que amamos con amor incesante a aquélla que sacamos del fondo de nuestro amor. Don más grande no podíamos dar a todas las generaciones, que dar a esta inigualable criatura como Madre de todos, y como portadora de nuestro amor escondido en Ella, para darlo a todos sus hijos”.
(3) Después de esto continuaba pensando en la Divina Voluntad, el pensamiento de que mi Mamá Celestial poseía en su materno corazón el amor escondido con el cual me amaba mi Creador, me llenaba de alegría, y el pensar que yo era mirada por Dios desde dentro de mi querida Madre Celestial, a través de su santidad y de su belleza raptora, ¡oh! cómo me sentía feliz y llena de confianza, porque ya no debía ser amada y mirada sola, sino amada y mirada junto con mi Mamá. ¡Ah! Ella para hacerme amar más por mi Jesús me cubrirá con sus virtudes, me vestirá con su belleza y esconderá mis miserias y mis debilidades. Pero un pensamiento quería afligir mi alegría: “Que Nuestro Señor hizo esto mientras la Reina del Cielo vivió sobre la tierra, pero cuando se la llevó al Cielo esta invención de amor divino terminó”. Y mi dulce Jesús regresando ha agregado:
(4) “Hija mía bendita, nuestras obras continúan siempre y son inseparables de Nosotros, así que nuestro amor oculto continúa en la Reina del Cielo y continuará siempre, no sería obrar como Dios si todo lo que hacemos pudiera separarse de Nosotros y no tener vida perenne. Por eso Nosotros amamos, nos vertemos sobre las criaturas, parece que nuestro amor parte de Nosotros, pero no, parte y queda con Nosotros, y el amor que se vuelca sobre las criaturas es inseparable de Nosotros y vuelve inseparable a aquélla que ha recibido nuestro amor, así que todas nuestras obras: Cielo y tierra, criaturas que salen a la luz del día, parece que parten de Nosotros, pero no, todas son inseparables de Nosotros, y esto es en virtud de nuestra inmensidad, que envolviendo todo, no hay punto donde no se encuentra y vuelva inseparable todo lo que Nosotros hacemos, por eso ni nuestras obras se pueden separar de Nosotros, ni Nosotros de ellas, se puede decir que forman un solo cuerpo para Nosotros, y nuestra inmensidad y potencia es como circulación de la sangre que mantiene a todo y a todos la vida, a lo más pueden ser obras distintas una de la otra, pero separables jamás”.
(5) Entonces yo al oír esto, maravillándome he dicho: “Sin embargo Amor mío, los réprobos ya están separados de Ti, pero también ellos son obras salidas de Ti, ¿cómo es entonces que no te pertenecen más?”
(6) Y Jesús: “Te equivocas hija mía, no me pertenecen por vía de amor sino por vía de justicia, mi inmensidad que los envuelve tiene su poder sobre ellos, y si no me pertenecieran, mi justicia que castiga no tendría qué castigar, porque si las cosas no me pudieran pertenecer al instante perderían la vida, pero si esta vida existe es que hay quién la conserva y quién justamente la castiga. Por eso nuestro amor escondido hacia cada criatura la Soberana Señora lo posee todavía en el Cielo, es más, es su más grande triunfo y contento, porque siente que su Creador ama en su materno corazón a todas las criaturas, y Ella haciendo de verdadera Madre, cuántas veces me las esconde en su amor para hacerlas amar, en sus dolores para hacerlas perdonar, en sus oraciones para hacerles dar las gracias más grandes. ¡Ah! Ella es la que cubre y que sabe cubrir y disculpar a sus hijos ante el trono de nuestra Majestad, por eso hazte cubrir por tu Mamá Celestial, la cual pensará en las necesidades de su hija”.
+ + + +
Volumen 36-44
Diciembre 18, 1938
Dios No Da si la criatura no quiere recibir.
Dolorosas condiciones cuando no se Vive del Querer Divino.
La Depositaria de Toda La Creación.
El Alimento Divino: ‘El Amor’.
Condiciones de Dios Cuando No Se Vive del Querer Divino.
Cómo Se Desciende de Su Semejanza.
(1) Estoy siempre entre los brazos del Querer Divino, el cual me hace todo presente para decirme: “Todo lo he hecho para ti, pero quiero que reconozcas a qué excesos ha llegado mi amor”. Pero mientras mi mente se perdía en esto, mi siempre amable Jesús, que quiere ser siempre el primer narrador del Fiat y de las obras de Ellos, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, el hacer conocer que cosa hemos hecho para las criaturas, es para Nosotros como la correspondencia de todo lo que hemos hecho, ¿pero a quién podemos hacérselo conocer? A quien vive en nuestro Querer, porque Él da la capacidad para que nos puedan comprender, el oído para que nos escuchen, y lleva a la voluntad humana a querer lo que le queremos dar. Nosotros no damos jamás si la criatura no quiere recibir y no conoce lo que queremos dar. Mira entonces en qué dolorosas condiciones nos ponen cuando no se vive de nuestra Voluntad, nos vuelven el Dios mudo, no podemos hacer conocer cuánto las amamos y cómo deberían amarnos, se puede decir que quedan rotas las comunicaciones entre el Cielo y la tierra. Ahora, tú debes saber que todo fue creado para hacer don de ello a las criaturas; cada cosa creada la hacíamos portadora del don y del amor con el cual dotábamos aquel don, pero, ¿sabes por qué? La criatura no tenía nada que darnos, y Nosotros, amándola con sumo amor y queriendo que tuviese qué darnos, porque si no se tiene qué dar, la correspondencia termina, la amistad viene rota, el amor muere, por eso proveíamos a la criatura de tantos dones nuestros, para que como si fueran suyos tuviese qué darnos, por eso a la criatura que vive en nuestro Querer la hacemos la depositaria de toda la Creación, y ¡oh! qué alegría, qué contento, cuando sirviéndose de nuestros dones y para amarnos nos dice: ‘Miren cuánto os amo, os doy el sol para amaros y os amo con el amor con el cual me amasteis en el sol, os doy los homenajes, las adoraciones de su luz, los múltiples efectos suyos para amaros, su acto continuo de luz para expandirme dondequiera y poner mi ‘te amo’ en todo lo que toca con su luz’. Ahora, ¿sabes tú qué cosa sucede con esto? Vemos adornada toda la luz del sol, todos sus efectos, por dondequiera que pasa la luz con el ‘te amo’, con las adoraciones, los homenajes de la criatura, es más, hay mucho más, el sol lleva como en triunfo el amor del Creador y el de la criatura, así que nos sentimos unidos en el sol por una sola Voluntad y por un solo amor. Y si la criatura sintiendo que quiere amarnos de más, osada nos dice: ‘Mira cuánto os amo, pero no me basta, quiero amaros de más, por eso entro en tu luz inaccesible, inmensa y eterna, que no termina jamás, y dentro de esta luz quiero amaros para amaros con vuestro eterno amor’. Si esto sucede, tú no puedes llegar a comprender nuestra alegría al ver que no sólo nos ama en nuestros dones, sino también en Nosotros mismos, y Nosotros, como vencidos por su amor le correspondemos duplicándole el don y con el darnos en su poder para hacernos amar no sólo como amamos en nuestras obras, sino como amamos en Nosotros mismos, y para amarla. Y así en todas las otras cosas creadas, la criatura se sirve de ellas para darnos sus nuevas sorpresas de amor, para correspondernos los dones, para mantener la correspondencia y para decirnos que continuamente nos ama, y Nosotros que no sabemos recibir si no damos, duplicamos los dones, pero el don más grande es cuando la vemos llevada en los brazos de nuestra Voluntad, entonces nos sentimos de tal manera atraídos, que no podemos hacer menos que hablar de nuestro Ente Supremo; decirle un conocimiento de más de lo que somos es el don más grande que podemos hacer, éste supera a toda la Creación; conocer nuestras obras es don, hacerle conoce a Nosotros mismos es Vida nuestra que damos, es admitirla a nuestros secretos, es fiarse el Creador de la criatura. Vivir en nuestro Querer, ser amados, es todo para Nosotros, mucho más que el amor de Nosotros mismos forma nuestro alimento continuo.
Mi Padre Celestial genera sin cesar jamás a su Hijo, porque ama; con el generarme forma el alimento para alimentarnos. Yo, su Hijo, amo con su mismo amor y procede el Espíritu Santo, con esto formamos otro alimento para alimentarnos. Si creamos la Creación fue porque amamos, y si la sostenemos con nuestro acto creante y conservante, es porque amamos; este amor nos sirve de alimento. Si queremos que la criatura nos conozca en nuestras obras y en Nosotros mismos, es porque queremos ser amados, y de este amor nos servimos para alimentarnos. No despreciamos jamás el amor, con tal que sea amor nos sirve, es cosa nuestra, nuestro amor se sacia con el ser amado, y habiendo hecho todo por amor, queremos que Cielo y tierra, todas las criaturas, sean para Nosotros todos amor, y si no son todo amor entra el dolor, que nos hace llegar al delirio, porque amamos y no somos amados.
(3) Ahora, nuestra Voluntad es Vida nuestra, el amor es alimento. Mira a qué punto tan alto, noble, sublime, queremos a la criatura que forma en ella la Vida de nuestra Voluntad, la cual, todas las cosas, las circunstancias, las cruces, hasta el aire que respira las convertirá en amor para alimentarla, de modo de poder decir: ‘La Vida de nuestro Querer es tuya y es nuestra, y nos alimentamos con el mismo alimento’. Con esto vemos crecer a la criatura a nuestra imagen y semejanza, y estas son nuestras verdaderas alegrías en la Creación, poder decir: ‘Nuestros hijos nos semejan’. Y cuál no debería ser la alegría de la criatura al poder decir:
‘Semejo a mi Padre Celestial’. Por eso quiero que se viva en mi Querer, porque quiero mis hijos, los hijos que me semejen. Si estos hijos no me regresan en mi Querer, nos encontramos en las condiciones de un pobre padre, que mientras él es noble, posee una ciencia con la cual podría dar lecciones a todos, es rico y dotado de bondad y de belleza singular, en cambio los hijos no lo semejan del todo, han descendido de la nobleza del padre, se ven pobres, tontos, feos, sucios, de dar asco; el pobre padre se siente deshonrado en los hijos, es más, los mira y casi no los reconoce, y al verlos ciegos, lisiados, enfermos, y que ni siquiera llegan a reconocer al propio padre, estos hijos forman el dolor del padre. Así somos Nosotros, quienes no viven en nuestro Querer nos deshonran y forman nuestro dolor. ¿Cómo pueden semejarnos si nuestra Voluntad no es la de ellos? La cual alimenta a nuestros hijos con nuestro mismo alimento, el cual no hace otra cosa que, conforme se alimentan, así se forma en ellos nuestra santidad, quedan embellecidos con nuestra belleza, adquieren tal conocimiento de su Padre porque nuestro Fiat con su luz les habla, les dice tantas cosas de su Padre, hasta enamorarlos tanto, que no pueden estar sin Él, y esto produce la semejanza.
(4) Hija, sin mi Voluntad no hay ni quién los alimente ni quién los instruya, ni quién los forme, ni quién los haga crecer como hijos que nos semejen. Salen de nuestra habitación y no saben ni lo que hacemos ni quién somos, ni cómo los amamos, ni qué deben hacer para semejarnos; por lo tanto nuestra semejanza está lejana de ellos. ¿Cómo pueden semejarnos si no nos conocen y no hay quién les hable de nuestro Ser Divino?”
+ + + +
CONTINÚA...
FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
Canal de YouTube: https://youtube.com/@dianapatriciacuartasdv?si=Y4LnjyAqR6SeANu8Y4LnjyAqR6SeANu8s7
© 2025 Divina Voluntad FIAT / Todos los derechos reservados.


