EL AMOR ES DIOS (2)
LIBRO DE CIELO
EVANGELIOS
5/15/2026115 min read


Lectura del Santo Evangelio
según San Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, Dijo Jesús a sus discípulos:
«Como El Padre Me Ha Amado,
Así os He Amado Yo;
permaneced En
Mi Amor.
Si guardáis Mis Mandamientos,
permaneceréis En Mi Amor;
Lo Mismo Que Yo He Guardado
Los Mandamientos de Mi Padre
Y Permanezco En Su Amor.
Os He Hablado de Esto
Para Que Mi Alegría Esté En vosotros,
y vuestra alegría llegue a Plenitud.
Este Es Mi Mandamiento:
que os Améis unos a otros
Como Yo os He Amado.
Nadie Tiene Amor Más Grande Que
El Que Da La Vida Por Sus Amigos.
Vosotros sois Mis amigos si hacéis lo que
Yo os Mando.
Ya no os Llamo siervos,
porque el siervo no sabe lo que hace su señor:
a vosotros os Llamo amigos,
Porque Todo Lo Que He Oído a Mi Padre
os Lo He Dado a Conocer.
No sois vosotros los que Me Habéis Elegido,
Soy Yo Quien os He Elegido
y os He Destinado Para Que Vayáis y Deis Fruto,
y vuestro fruto permanezca.
De modo que lo que pidáis
Al Padre En Mi Nombre
os Lo Dé.
Esto os Mando:
que os Améis unos a otros».
PALABRA DE DIOS.
GLORIA A TI SEÑOR JESÚS
LIBRO DE CIELO
Volumen. 11-1
Los Buenos Días a Jesús.
(1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el tabernáculo de amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de tus hijos y de tus tiernas esposas, que al menos te hagan compañía en tu voluntario cautiverio.
(2) Oh mi prisionero divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el sagrario, contaré tus latidos y te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré tus afanosos suspiros, y para darte consuelo te haré descansar en mis brazos; seré tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa te aflige o te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas tus penas.
(3) ¡Oh, corazón de mi corazón! ¡Oh amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios te digo adiós, te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los tuyos te formarán una corona, te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?
(4) Adiós, ¡oh! amante prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del sagrario que te ilumina la noche, te dirá: “Te amo, te adoro, te bendigo, te ofrezco reparación y te doy las gracias por mí y por todos”.
(5) Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en tu amor, me harás vivir de amor y me sepultarás en tu amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del amor”. Sólo estaré contenta si me das tu amor para poder amarte de verdad.
(6) Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a tu corazón, aprisióname en tu amor, y dándote un beso en el corazón te dejo, adiós, adiós.
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Volumen 11-1
El adiós de la tarde a Jesús Sacramentado.
(1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el tabernáculo de amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de tus hijos y de tus tiernas esposas, que al menos te hagan compañía en tu voluntario cautiverio.
(2) Oh mi prisionero divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el sagrario, contaré tus latidos y te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré tus afanosos suspiros, y para darte consuelo te haré descansar en mis brazos; seré tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa te aflige o te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas tus penas.
(3) ¡Oh, corazón de mi corazón! ¡Oh amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios te digo adiós, te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los tuyos te formarán una corona, te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?
(4) Adiós, ¡oh! Amante Prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del sagrario que te ilumina la noche, te dirá: “Te amo, te adoro, te bendigo, te ofrezco reparación y te doy las gracias por mí y por todos”.
(5) Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en tu amor, me harás vivir de amor y me sepultarás en tu amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del amor”. Sólo estaré contenta si me das tu amor para poder amarte de verdad.
(6) Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a tu corazón, aprisióname en tu Amor, y dándote un beso en el Corazón te dejo, adiós, adiós.
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Volumen 11-7
Febrero 26, 1912
El Mendigo de Amor.
La criatura Está Hecha sólo de Amor.
(1) Regresando mi todo y siempre amable Jesús, me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo Soy Amor, e hice a las criaturas todo Amor:
los nervios, los huesos, las carnes, son tejidos de Amor; y después de haberlas tejido de amor hice correr en todas sus partículas, como cubriéndolas con un vestido, la sangre, para darles Vida de Amor, así que la criatura no es otra cosa que un Complejo de Amor, y no se mueve por ninguna otra cosa sino sólo por Amor; a lo más puede haber diversidad de amores, pero siempre por Amor se mueve, puede haber Amor Divino, amor de sí misma, amor de criaturas, amor perverso, pero siempre amor, no pude hacer de otra manera porque su vida es Amor, creada por el Amor Eterno, por lo tanto, llevada por una fuerza irresistible al Amor, así que la criatura, aún en el mal, en el pecado, en el fondo debe tener un amor que la empuja a hacer ese mal. ¡Ah, hija mía! ¿Cuál no será mi dolor al ver en las criaturas la propiedad de mi Amor que he puesto en ellas, profanado, contaminado en otro uso? Yo, para custodiar este Amor salido de Mí y dado a las criaturas, Me Estoy en torno a ellas como un pobre Mendigo, y conforme la criatura se mueve, late, respira, obra, habla, camina, le voy Mendigando todo, y le Pido, le Suplico y le Ruego que Me dé todo a Mí diciéndole: “Hija, no te pido sino lo que te he dado, es por tu bien, no me robes lo que es Mío: El respiro es Mío, respira sólo para Mí; el latido, el movimiento son Míos, late y muévete sólo por Mí, y así de todo lo demás”. Pero con sumo dolor Soy obligado a ver que el latido toma un camino, el respiro otro camino, y Yo, el pobre Mendigo, Me quedo en ayunas, mientras que el amor de sí misma, de las criaturas, de las mismas pasiones, quedan saciados; ¿puede haber injusticia mayor que ésta? Hija Mía, Quiero desahogar contigo Mi Amor y Mi Dolor, pues sólo quien Me Ama Me puede Compadecer”.
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Volumen 11-15
Abril 10, 1912
Las almas que tienen más confianza
Son El Desahogo Y El Entretenimiento del Amor de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, las almas que más resplandecerán, como refulgentes gemas en la corona de mi Misericordia, son las almas que tienen más confianza, porque por cuanta más confianza tienen, tanto más dan campo al atributo de mi Misericordia para derramar cualquier gracia que esas almas quieran; en cambio quien no tiene verdadera confianza, ella misma me encierra las gracias dentro de Mí y permanece siempre pobre y desprovista, y mi Amor queda contenido en Mí y sufro grandemente, y para no sufrir tanto y para poder más libremente desahogar mi Amor, trato más con las almas que tienen confianza que con las otras, porque con éstas puedo desahogar mi Amor, puedo jugar, puedo tomar amorosos contrastes, porque no tengo que temer que se enfaden, que se dejen llevar por el temor, más bien se hacen más atrevidas y en todo encuentran como amarme más. Así que las almas con confianza son el desahogo y el entretenimiento de mi Amor, son las más agraciadas y las más ricas”.
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Volumen 11-33
Agosto 28, 1912
El Amor es lo que Transforma al alma en Dios,
y Quiere encontrar a las almas desocupadas de todo.
(1)Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, las otras virtudes, por cuan altas y sublimes sean, hacen siempre distinguir a la criatura y al Creador, sólo el amor es lo que transforma al alma en Dios y la forma una sola cosa con Él. Así que sólo el amor es lo que triunfa sobre todas las imperfecciones humanas, el único que consume lo que impide que el alma llegue a tomar Vida Divina en Dios. Pero no puede haber verdadero amor si no recibe vida, alimento de mi Voluntad, así que mi Voluntad unida al amor es la que forma la verdadera transformación Conmigo, pues el alma está en continuo contacto con mi Potencia, con mi Santidad y con todo lo que Yo soy, así que puede decir que es otro Yo. Todo es precioso, todo es santidad para aquella alma; se puede decir que su respiro, el contacto con la tierra que pisa es precioso, es santo, porque no son otra cosa que efectos de mi Querer”.
(3) Después ha agregado: “¡Oh! si todos conocieran mi Amor y mi Querer, dejarían de apoyarse en ellos mismos, y mucho más en los demás, los apoyos humanos terminarían. ¡Oh! cómo los encontrarían insignificantes, dolorosos, incómodos, todos se apoyarían solamente en mi Amor, porque siendo espíritu purísimo, no conteniendo materia, se encontrarían muy a gusto apoyados en Mí, y los efectos queridos por ellos.
(4) Hija mía, el Amor quiere encontrar a las almas liberadas de todo, de otra manera no puede vestirlas con el vestido del amor, sucedería como a alguien que queriendo ponerse un vestido lo encuentre lleno de estorbos por dentro, por lo tanto no se lo puede poner, quiere sacar un brazo y encuentra un estorbo, así que el pobrecito, o debe dejar de intentarlo o hace el ridículo. Así el Amor, cuando quiere vestir al alma de Sí, si no encuentra al alma escombrada del todo, amargado se retira”.
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Volumen 11-106
Octubre 25, 1915
Complacencia de Jesús al Sentir
Repetir por el alma lo que Él hizo.
(1) Continuando mi habitual estado entre privaciones y amarguras, estaba pensando en la Pasión de mi amable Jesús, y Él me iba repitiendo: (2) “Vida mía, vida mía. Mamá mía, mamá mía”. (3) Yo sorprendida le de dicho: “¿Qué quiere decir esto?” (4) Y Jesús: “Hija mía, conforme siento repetir en ti mis pensamientos, mis palabras, amar con mi amor, querer con mi Voluntad, desear con mis deseos y todo lo demás, así siento correr mi Vida en ti y repetir los mismos actos míos, y por eso es tanta mi complacencia que voy repitiendo: “Vida mía, vida mía”. Y cuando pienso en lo que sufrió mi querida Mamá que quería tomar todas mis penas para sufrirlas Ella en lugar mío, y como tú buscas imitarla pidiéndome sufrir tú las penas que las criaturas me dan, voy repitiendo: “Mamá mía, mamá mía”. En tantas amarguras de mi corazón por los tantos miembros lacerados que siento en mi Humanidad de tantas criaturas, mi único alivio es sentir repetir mi Vida, así siento los miembros de las criaturas consolidarse en Mí”.
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Volumen 12-3
Marzo 28, 1917
EFECTOS DEL "TE AMO" DE JESÚS.
(1) Continuando mi habitual estado,
apenas se hacía ver mi Siempre Amable Jesús,
pero tan afligido que daba piedad, yo le he dicho:
“¿Qué Tienes Jesús?” Y Él:
(2) “Hija Mía, habrán y sucederán cosas imprevistas,
de improviso y estallarán revoluciones por todas partes.
¡Oh, cómo empeorarán las cosas!”
(3) Y todo Afligido ha quedado en silencio.
Y yo: “Vida de mi vida, Dime otra Palabra”.
Y Jesús, como si me Infundiera Su Aliento Ha Agregado:
(4) “Te Amo”.
(5) Pero en aquel “Te Amo” parecía que todos,
y todas las cosas Recibieran nueva vida, y yo he repetido:
“Jesús, Dime otra Palabra aún”.
(6) Y Él: “Palabra más bella no Podría Decirte que un Te Amo,
Este Mi Te Amo Llena Cielo y tierra,
Circula En Los Santos, y Reciben Nueva Gloria;
Desciende en los corazones de los viadores,
y quién Recibe Gracia de Conversión,
quién de Santificación; Penetra en el Purgatorio,
y Como Benéfico Rocío Cae sobre las almas,
y sienten refrigerio;
los mismos elementos se sienten Investir de Nueva Vida
en el fecundar, en el crecer,
así que todos advierten El Te Amo de Tu Jesús.
¿Y sabes cuándo el alma se atrae Un Te Amo Mío?
Cuando Fundiéndose En Mí Toma La Actitud Divina,
Y Perdiéndose En Mí Hace Todo Lo Que Hago Yo”.
(7) Y yo: “Amor mío,
muchas veces resulta difícil tener siempre Esta Actitud Divina”.
(8) Y Jesús: “Hija Mía,
lo que el alma no puede hacer siempre con sus actos inmediatos En Mí,
puede suplirlo con la actitud de su buena voluntad,
Y Yo La Estimaré Tanto,
Que Me Haré Centinela Vigilante
de cada pensamiento, de cada palabra, de cada latido, etc.,
Y Me Los Pondré En Cortejo Dentro Y Fuera de Mí,
Mirándolos Con Tal Amor, Como Fruto del buen querer de la criatura.
Cuando después el alma Fundiéndose En Mí
hace sus actos inmediatos Conmigo,
entonces Me Siento Tan Atraído Hacia ella
Que Hago Junto Con Ella Lo Que ella Hace,
Y Cambio En Divino El Obrar de la criatura;
Yo Llevo Cuenta de todo y Premio todo,
aún las más pequeñas cosas
y hasta un solo acto bueno de voluntad
no queda defraudado en la criatura”.
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Volumen 12-37
Marzo 16, 1918
EL ALIMENTO DE JESÚS.
(1) Sentía una gran necesidad y dirigía a Jesús mis dolorosos lamentos y Él, todo bondad ha salido de dentro de mi interior, vestido con una vestidura adornada de diamantes fulgidísimos, y como despertándose de un profundo sueño, todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué quieres? Tus lamentos han herido mi corazón y me he despertado para responder de inmediato a tus necesidades. Has de saber que Yo estaba en tu corazón, y a medida que tú hacías tus actos, tus oraciones, las reparaciones, conforme te vertías en mi Querer y me amabas, Yo tomaba todo para Mí y me servía de ello para alimentarme y embellecer mi vestidura de preciosos diamantes; tan es verdad esto, que mientras tú me amabas, rogabas y demás, Yo no quedaba en ayunas como si nada hicieras, Yo tomaba todo para Mí, pues tú me has dado plena libertad. Ahora, cuando el alma hace esto, Yo no sé estar en reposo en sus necesidades, y me hago todo para ella. Dime entonces, ¿qué quieres?”
(3) Yo le he dicho mis extremas necesidades, derramando amargas lágrimas, tanto, que bañaba las manos santísimas de Jesús, y el dulce Jesús me ha estrechado a su corazón, del cual vertía en el mío un agua dulcísima que toda me restauraba y luego ha agregado:
(4) “Hija mía, no temas, Yo seré todo para ti, si las criaturas te vienen a faltar, Yo haré todo, te ataré y te desataré, no te faltaré jamás, te amo demasiado, te he hecho crecer en mi Querer, eres parte de Mí mismo, te haré de guardia y diré a todos: “Nadie me la toque”. Por eso tranquilízate, que tu Jesús no te deja”.
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Volumen 12-53
Julio 2, 1918
En cuanto el alma se abandona en Jesús,
Él Se Abandona En el alma.
(1) Estaba diciendo a mi Amado Jesús:
“Jesús, te amo, pero mi amor es pequeño,
por eso te amo En Tu Amor para hacerlo grande;
quiero adorarte Con Tus Adoraciones, rezar En Tu Oración,
agradecerte En Tus Agradecimientos”.
Ahora, mientras esto decía,
mi Amable Jesús me Ha Dicho:
(2) “Hija Mía,
en cuanto has puesto tu amor En El mío Para Amarme,
tu amor ha quedado Fijado En El Mío
y Se Ha Agrandado Y Agrandado En El Mío,
y Me He Sentido Amar Como Quisiera que la criatura Me Amase;
y Conforme adorabas En Mis Adoraciones,
rezabas, agradecías, Así Quedaban Fijas En Mí,
Y Me Sentía Adorar, Rezar Y Agradecer
Con Mis Adoraciones, Oraciones Y Agradecimientos.
¡Ah! Hija Mía,
Se Necesita Gran Abandono En Mí,
y a medida que el alma Se Abandona En Mí,
Así Yo Me Abandono En ella,
Y Llenándola de Mí
Hago Yo Mismo lo que ella Debe Hacer Para Mí;
pero si no se abandona en Mí,
entonces lo que hace queda fijado en ella, no en Mí,
y siento el obrar de la criatura lleno de imperfecciones y miserias,
lo que no podrá agradarme”.
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Volumen 12-89
Marzo 3, 1919
EL DIVINO QUERER ES EL EDÉN
del alma.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba toda inmersa en el Divino Querer, y mi siempre amable Jesús ha venido y me ha estrechado a su corazón diciéndome:
(2) “Tú eres mi hija primogénita de mi Voluntad, cómo te amo y cómo eres preciosa ante mis ojos, te tendré tan custodiada, que si al crear al hombre preparé un edén terrestre, para ti he preparado un edén divino; si en el edén terrestre el matrimonio fue humano entre los primeros progenitores, y a ellos les di a gozar las más bellas delicias de la tierra, y de Mí gozaban a intervalos, en el edén divino la unión es divina, te haré gozar las más bellas delicias celestiales, y de Mí gozarás cuanto quieras, es más, seré tu vida y dividiremos juntos los contentos, las alegrías, las dulzuras, y si es necesario también las penas. En el edén terrestre tuvo acceso el enemigo y fue cometido el primer pecado, en el edén divino está cerrada la entrada al demonio, a las pasiones, a las debilidades, más bien el demonio no quiere entrar sabiendo que mi Querer lo quemaría más que el mismo fuego del infierno, y sólo al sentir su sensación huye; y darás principio a los primeros actos en modo divino, los cuales son inmensos, eternos e infinitos, que abrazan todo y a todos”.
(3) Y yo interrumpiendo el hablar de Jesús he dicho: “Jesús, amor mío, por cuanto más hablas de este Querer Divino, tanto más me confundo y temo, y siento tal aniquilamiento que me siento destruir, y por tanto inhabilitada para corresponder a tus designios”. Y Él todo bondad haagregado:
(4) “Es mi Querer que te destruye lo humano, y en lugar de temer deberías arrojarte en la inmensidad de mi Voluntad, mis designios sobre ti son altos, nobles y divinos, la misma obra de la Creación, ¡oh! cómo queda atrás de esta obra de llamarte a vivir en el Querer Divino para hacer en Él no vida humana sino Vida Divina; es un desahogo más fuerte de mi amor, es mi amor reprimido por las criaturas, que no pudiendo contenerlo lo derramo a torrentes sobre quien me ama, y para estar seguro de que mi amor no sea rechazado y maltratado, te llamo en mi Querer, de modo que ni tú ni lo que es mío quede sin su pleno efecto, y quede en plena defensa. Hija mía, no entristezcas con tus temores la obra de tu Jesús, continúa el vuelo a donde te llamo”.
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Volumen 12-104
Mayo 22, 1919
Las almas En La Era del Vivir En El Divino Querer,
Completarán La Gloria por parte de La Creación.
(1) Continuando mi habitual estado, mi pequeña mente se perdía en El Santo Querer de Dios, y no sé cómo, comprendía cómo la criatura no le da a Dios la gloria que está obligada a darle, y me sentía amargada. Y mi dulce Jesús queriéndome instruir y consolarme, con una luz intelectual me ha dicho:
(2) “Hija mía, todas mis obras son completas, así que la gloria que me debe dar la criatura será completa, y no llegará el último día si toda la Creación no me da el honor y la gloria querida y establecida por Mí mismo; y lo que no me dan los unos, me lo tomo de los otros, y duplico las gracias en éstos, gracias que los otros me rechazaron, y de éstos recibo doble amor y gloria; en otros, según su disposición llego a dar gracias que daría a diez, a otros la que daría a cien, a otros la de mil, y a veces doy gracias que daría a una ciudad, a provincias, y aun a reinos enteros, y éstos me aman y me dan gloria por diez, por cien, por mil, etc., así mi gloria viene completada por parte de la Creación, y cuando veo que la criatura no puede llegar a más, a pesar de su buena voluntad, la atraigo en mi Querer, donde encuentra virtud de multiplicar un solo acto por cuantos quiere, y me da la gloria, honor, amor, que los demás no me dan. Por eso estoy preparando la era del vivir en mi Querer, para que lo que no han hecho en las generaciones pasadas, y que no harán, en esta era de mi Voluntad completarán el amor, la gloria, el honor de toda la Creación, dándoles gracias sorprendentes e inauditas. He aquí por qué te llamo a ti en mi Querer y te susurro al oído: “Jesús, pongo a tus pies la adoración, la sujeción de toda la familia humana; pongo en tu corazón el te amo de todos; en tus labios imprimo mi beso, para sellar con éste el beso de todas las generaciones; con mis brazos te estrecho, para estrecharte con los brazos de todos, para llevarte la gloria de todas las obras de las criaturas”. Y Yo siento en ti la adoración, el te amo, el beso, etc., de toda la familia humana. ¿Cómo no debería darte a ti el amor, los besos, las gracias que debería dar a los demás?
(3) Has de saber hija mía, que lo que hace la criatura en la tierra es el capital que se hace para el Cielo, así que si poco ha hecho, poco tendrá, si hace mucho, tendrá mucho, si una me ha amado y glorificado por diez, tendrá diez contentos de más, correspondientes a otra tanta gloria, y será amada por Mí diez veces más; si otra me ha amado y glorificado por cien, por mil, tendrá contentos, amor y gloria por cien o por mil. Así Yo daré a la Creación lo que he decidido dar, y la Creación me dará lo que Yo debo recibir de ella, y mi gloria será completada en todo”.
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Volumen 12-117
Diciembre 6, 1919
El alma En La Divina Voluntad
Da a Dios El Amor que no darán las almas perdidas.
Dios al Crear al Hombre Lo Dejó Libre Y Le Dio El Poder de Hacer El Bien Que Quiere.
(1) No siento la fuerza de escribir mis dolorosas penas, digo sólo algunas palabras que mi dulce Jesús me había dicho y que yo no pensaba escribir, pero Jesús reprochándomelo, me hizo decidir el escribirlas.
(2) Recuerdo que una noche estaba haciendo la adoración a mi crucificado Jesús y le decía: “Amor mío, en tu Querer encuentro todas las generaciones, y yo a nombre de toda la familia humana te adoro, te beso, te reparo por todos; tus llagas, tu sangre se las doy a todos, a fin de que todos encuentren su salvación. Y si las almas perdidas no pueden ya aprovecharse de tu santísima sangre, ni amarte, la tomo yo por ellas para hacer lo que deberían hacer ellas, no quiero que tu amor quede defraudado por parte de las criaturas, por todos quiero suplir, repararte, amarte, desde el primero hasta el último hombre”. Mientras esto y otras cosas decía, mi dulce Jesús me puso los brazos al cuello y estrechándome me dijo:
(3) “Hija mía, eco de mi Vida, mientras tú rezabas mi misericordia se endulzaba y mi justicia perdía la aspereza, y no sólo en el tiempo presente, sino también en el tiempo futuro, porque tu oración permanecerá en acto en mi Voluntad, y en virtud de ella mi misericordia dulcificada correrá más abundante, y mi justicia será menos rigorosa, y no sólo esto, sino que escucharé las notas de amor de las almas perdidas, y mi corazón sentirá hacia ti un amor de especial ternura, al encontrar en ti el amor que me debían dar estas almas y derramaré en ti las gracias que tenía preparadas para ellas”.
(4) Otra vez me dijo: “Hija mía, amo tanto a la criatura, que al crear el cielo, las estrellas, el sol y toda la naturaleza, no les dejé ninguna libertad, así que el cielo no puede agregar una estrella más, ni quitar ninguna; ni el sol perder o agregar una gota de luz de más; en cambio al crear al hombre lo dejé libre, es más, lo quería junto Conmigo en crear las estrellas, el sol, para embellecer el cielo de su alma, y conforme debía hacer el bien, ejercitarse en las virtudes, le daba el poder de formarse las estrellas, los soles más espléndidos, y por cuanto más bien hacía, tantas más estrellas formaba, y por cuanta más intensidad de amor y de sacrificio, más esplendor y más luz agregaba a sus soles, y Yo, paseando junto con él en el cielo de su alma le decía: “Hijo mío, por cuanto más bello quieres hacerte, tanto más gusto me das; es más, amo tanto tu belleza que te incito, te enseño, y en cuanto te decides Yo corro y junto contigo renuevo la potencia creadora y te doy el poder de hacer el bien que quieres; te amo tanto que no te he hecho esclavo, sino libre, pero, ¡ay, cuánto abuso de este poder que te he dado, tienes el atrevimiento de convertirlo en tu ruina y en ofensa a tu Creador!”
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Volumen 12-121
Enero 9, 1920
Todas las cosas Creadas
Llevan El Amor de Dios al hombre.
(1) Estaba rezando, y con mi pensamiento me Fundía en el Querer Eterno, y poniéndome ante la Majestad Suprema decía: “Eterna Majestad, vengo a tus pies a nombre de toda la familia humana, desde el primero hasta el último hombre de todas las generaciones humanas, a adorarte profundamente; a tus pies santísimos quiero sellar las adoraciones de todos; vengo a reconocerte a nombre de todos como Creador y dominador absoluto de todo; vengo a amarte por todos y cada uno, vengo a corresponderte en amor por todos, por cada cosa creada en la que has puesto para nosotros tanto amor, que la criatura jamás podrá encontrar amor suficiente para corresponderte en amor, pero yo en tu Querer encuentro este amor, y queriendo que mi amor, así como todos mis demás actos, sean plenos, completos, y por todos, por eso he venido en tu Querer, donde todo es inmenso y eterno, y encuentro amor para poderte amar por todos, por tanto te amo por cada estrella que has creado, te amo por cuantas gotas de luz e intensidad de calor has puesto en el sol”. ¿Pero quién puede decir todo lo que mi pobre mente decía? Me extendería demasiado en decirlo todo, por eso mejor pongo punto. Ahora, mientras esto hacía, un pensamiento me ha dicho: “¿Cómo es eso, y en qué manera Nuestro Señor ha puesto en cada cosa creada ríos de amor hacia la criatura?” Y una luz ha respondido a mi pensamiento:
(2) “Cierto hija mía que en cada cosa creada mi amor se derramaba a torrentes hacia la criatura, te lo dije antes, te lo confirmo ahora, que mientras mi amor increado creaba el sol, en él ponía océanos de amor, y en cada gota de luz que debía inundar al ojo, al paso, a la mano y todo lo de la criatura, corría mi amor, y casi tocándole dulcemente el ojo, la mano, el paso, la boca, le da mi beso eterno y le lleva mi amor; junto con la luz corre el calor, y golpeándola un poco más fuerte y casi impaciente por el amor de la criatura, hasta dardearla, le repito más fuerte mi “te amo” eterno, y si el sol con su luz y calor fecunda las plantas, es mi amor que corre a la nutrición del hombre; y si he extendido un cielo sobre la cabeza del hombre, adornándolo de estrellas, era mi amor que queriendo alegrar el ojo del hombre también en la noche, le decía en cada centelleo de estrella mi “te amo”, así que cada cosa creada lleva mi amor al hombre, y si no fuera así no tendría ninguna finalidad la Creación, y Yo no hago nada sin finalidad, todo ha sido hecho para el hombre, pero el hombre no lo reconoce y se ha cambiado para Mí en dolor. Por eso hija mía, si quieres mitigar mi dolor ven frecuentemente en mi Querer, y a nombre de todos dame adoración, amor, reconocimiento y agradecimiento por todos”.
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Volumen 12-128
Abril 15, 1920
Causa de Las Penas de Jesús:
“El Amor a las almas”.
(1) Estaba lamentándome con mi dulce Jesús de mi estado doloroso diciéndole:
“Dime, Amor mío, ¿Dónde estás? ¿Qué camino tomaste al irte, para poderte seguir? Hazme ver las huellas de tus pasos, y así paso a paso con certeza podré encontrarte. ¡Ah! Jesús, sin Ti no puedo más, pero si bien estás lejano, yo te envío mis besos. Beso la mano que no me abraza más, beso esa boca que no me habla más, beso ese rostro que ya no veo más, beso esos pies que no se encaminan más hacia mí, sino se dirigen a otras partes. ¡Ah, Jesús, cómo es triste mi estado, que final tan cruel me esperaba!” Mientras esto y otros desatinos decía, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cálmate, para quien vive en mi Querer todos los puntos son caminos seguros para encontrarme, mi Voluntad llena todo, cualquier camino que tome, no hay temor de que no pueda encontrarme. ¡Ah, hija mía, tu estado doloroso lo siento en mi corazón, siento repetirme la corriente del dolor que corría entre Yo y mi Mamá, Ella era crucificada por mis penas, Yo era crucificado por las suyas, pero la causa de todo, ¿quién era? El amor de las almas. Por amor de ellas mi querida Mamá toleraba todas mis penas, y hasta mi muerte, y Yo por amor de las almas toleraba todas sus penas, hasta privarla de Mí. ¡Oh! cuánto costó a mi amor y a su amor materno el privar de Mí a mi inseparable Mamá, pero el amor por las almas triunfó sobre todo. Ahora, tu estado de víctima al que te sometiste fue por el amor a las almas, y tú aceptaste por amor a ellas todas las penas que se han desarrollado en tu vida, la causa han sido las almas y los tristes tiempos que corren, por eso la justicia divina me impide estarme a lo familiar contigo, para hacer correr tiempos más propicios en lugar de tan tempestuosos y tenerte en la tierra. Son las almas, si no fuera por el amor a ellas tu exilio habría ya terminado y tú no tendrías el dolor de verte privada de Mí, ni Yo tendría el dolor de verte tan deshecha por mi privación, por eso paciencia, y haz que también en ti triunfe hasta lo último el amor por las almas".
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Volumen 13-20
Septiembre 28, 1921
JESÚS ES LUZ
y Todo lo que de Él sale Es Luz,
que Difundiéndose en medio de todas las criaturas
Se Sustituye Como Vida de cada una de ellas.
(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver junto a mí, con el corazón todo en llamas, y de cada latido que daba su corazón salía una luz, estas luces me circundaban toda y se difundían sobre toda la Creación. Yo he quedado sorprendida, y Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo soy luz eterna, y todo lo que sale de Mí es luz, así que no es solamente mi latido el que emana luz, sino cada pensamiento mío, respiro, palabra, paso, cada gota de mi sangre es luz que se desprende de Mí, y que difundiéndose en medio de todas las criaturas, se sustituye como vida de cada una de ellas, queriendo la correspondencia de sus pequeñas luces, porque también ellas son luz, pues también ellas han salido de dentro de mi misma luz, pero el pecado convierte en tinieblas el obrar de la criatura.
(3) Hija mía, amo tanto a la criatura, que la concebí en mi aliento y la parí sobre mis rodillas, para hacerla reposar sobre mi seno y tenerla al seguro, pero la criatura me huye, y Yo, no sintiéndola en mi aliento ni encontrándola sobre mis rodillas, mi aliento la llama continuamente, y mis rodillas están cansadas de esperarla y la voy buscando por todas partes para tenerla Conmigo de regreso. ¡Ah, en qué estrecheces de dolor y de amor me ponen las criaturas!”
(4) Después de esto, habiendo yo oído hablar de la humildad, estoy convencida de que esta virtud no existe en mí, ni yo pienso en ella jamás; y al venir mi dulce Jesús le he dicho mi pena, y Él me ha dicho:
(5) “Hija mía, no temas, Yo te he crecido en el mar, y quien vive en el mar no se entiende de la tierra. Si se quisiera preguntar a los peces cómo es la tierra, cómo son sus frutos, las plantas, las podía, no meditar, sino vivir todos los días, pues no importando qué hacía, si no estaba en su “habitual estado” las tenía presentes. las flores, si tuvieran razón responderían: “Nosotros hemos nacido en el mar, vivimos en el mar, el agua nos nutre, y si los demás quedarían ahogados en él, nosotros nos movemos en él y él nos da la vida, y si a los demás seres les helaría la sangre en las venas, a nosotros nos da el calor, el mar es todo para nosotros, nos sirve de habitación, de cama, paseamos en él, somos los únicos seres afortunados que no debemos fatigarnos para encontrar el alimento; lo que queremos, todo está pronto a nuestra disposición, así que podemos platicar del mar, no de la tierra; el agua nos sirve para todo y en ella encontramos todo”. Pero si en cambio se les preguntara a los pájaros, éstos responderían: “Conocemos las plantas, la altura de los árboles, las flores, los frutos; dirían cuántas fatigas pasan para encontrar una semilla para alimentarse, un escondite para protegerse del frío, de la lluvia”.
(6) Similitud del mar es para quien vive en mi Voluntad; similitud de la tierra es para quien camina por el camino de las virtudes. Por eso viviendo tú en el mar de mi Voluntad, no es maravilla el que sólo mi Voluntad te baste para todo; si el agua sirve y hace tantos oficios diversos a los peces: de alimento, de calor, de lecho, de habitación, de todo, mucho más lo puede hacer y en modo más admirable mi Voluntad, es más, en mi Voluntad las virtudes son en el grado más heroico y divino. Mi Voluntad absorbe todo y licua todo en Sí, y el alma queda absorbida en mi Voluntad, de Ella se alimenta, en Ella camina, sólo a Ella conoce y le basta para todo, se puede decir que entre todas las criaturas es la única afortunada que no debe mendigar un pan, no, sino que el agua de mi Voluntad la inunda por encima, por debajo, a la derecha, a la izquierda, y si quiere el alimento come, si quiere la fuerza la encuentra, si quiere dormir encuentra la cama más suave para reposarse, todo está pronto y a su disposición”. ”.
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Volumen 13-44
Diciembre 23, 1921
Quien Obra Y Vive En El Querer Divino
Le Da El Campo a Jesús
Para Hacer Salir Nuevas Obras,
Nuevo Amor Y Nueva Potencia.
Efectos del Sueño de Jesús.
(1) Me sentía toda sumergida en el Divino Querer, y mi dulce Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, conforme obras y vives en mi Querer, así haces salir de mi Voluntad otros actos nuevos de dentro de Ella, me das el campo para nuevas obras, para nuevo amor, y para nueva potencia. Cómo me siento feliz de que la criatura viviendo en mi Querer me da el campo para obrar, en cambio quien no vive en mi Voluntad me ata las manos y hace inútil mi Querer para ella, mientras que mi Ser es llevado por la fuerza irresistible de mi amor al movimiento, a la obra, y sólo quien vive en mi Voluntad me da libre campo, y Yo animo hasta sus más pequeños actos con mi Querer Divino, no desdeño ni las cosas más bajas para poner en ellas el sello de virtud divina. He aquí por qué amo tanto a quien vive en mi Querer, y circundo cada uno de sus actos con tanta gracia, con tanta dignidad y decoro, porque quiero el honor, la gloria de mi obrar divino, por eso sé atenta y piensa bien que si todo lo que haces no lo haces en mi Voluntad, darás la inutilidad a tu Jesús. ¡Ah!, si supieras cuánto me pesa el ocio, cómo me contrista, estarías más atenta, ¿no es verdad?”
(3) Después de esto estaba por cerrar los ojos al sueño y decía para mí: “También mi sueño en tu Querer, es más, mi respiro se transforme en el tuyo, a fin de que lo que hacía Jesús cuando dormía lo haga también yo, pero, ¿verdaderamente mi Jesús dormía? Y Jesús ha regresado y ha agregado:
(4) “Hija mía, brevísimo era mi sueño, pero dormía, pero no dormía para Mí sino para las criaturas. Yo, como cabeza representaba a toda la familia humana y debía extender mi Humanidad sobre todos, para darles reposo. Yo veía a todas las criaturas cubiertas por un manto de turbaciones, de luchas, de inquietudes; quién caía en la culpa y quedaba triste, quién dominado por tiránicas pasiones a las que quería vencer y quedaba turbado, quién quería hacer el bien y luchaba por hacerlo; en suma, no había paz, porque la verdadera paz se posee cuando la voluntad de la criatura regresa a la Voluntad de su Creador, de donde salió; fuera de su centro, separada de su principio no hay paz. Entonces, mi Humanidad durmiendo se extendía sobre todos, envolviéndolos como dentro de un manto, como la gallina cuando llama a sus pollitos bajo sus alas maternas para hacerlos dormir; así, extendiéndome sobre todos, llamaba a todos mis hijos bajo mis alas para dar, a quién, el perdón de la culpa, a quién la victoria sobre las pasiones, a quién la fuerza en la lucha, para dar a todos la paz y el reposo, y para no darles temor y darles ánimo lo hacía durmiendo, ¿quién teme de una persona que duerme?
(5) Ahora, el mundo no ha cambiado, es más, está más que nunca en luchas y por eso quiero a quien duerma en mi Querer, para poder repetir los efectos del sueño de mi Humanidad”.
(6) Luego con acento afligido ha repetido: “¿Y mis demás hijos dónde están? ¿Por qué no vienen todos a Mí para recibir el reposo y la paz? Llámamelos, llámamelos juntos”.
(7) Y parecía que Jesús los llamaba por nombre, uno por uno, pero pocos eran los que venían.
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Volumen 13-49
Enero 5, 1922
El Ser Divino Es Llevado Por Una Fuerza Irresistible
a Comunicarse a la criatura.
(1) Me sentía muy amargada, y mi dulce Jesús al venir, estrechándome a Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, tu aflicción pesa sobre mi corazón más que si fuera mía, y no puedo sufrir que tú estés tan afligida, a cualquier costo quiero verte feliz, quiero ver despuntar sobre tus labios de nuevo la sonrisa que contiene la beatitud de mi Querer; dime entonces, ¿Qué quieres para estar de nuevo feliz? ¿Será posible que después de tanto tiempo en que tú nada me has negado, Yo no deba darte lo que tú quieres y hacerte contenta?”
(3) Y yo: “Amor mío, lo que quiero es que me des la gracia de que yo haga siempre, siempre tu Querer, esto me basta; cuánto temo que esto no hiciera. ¿No es esta la más grande desventura, que no hiciera aún en la más pequeña cosa tu Voluntad? Sin embargo tus propuestas, tus mismas premuras a esto me inducen, porque veo que no porque sea tu Voluntad, sino porque quieres hacerme feliz y vaciar mi corazón de la amargura de la cual está como inundado, Tú quieres hacer mi voluntad, ¡ah! Jesús, Jesús, no lo permitas, y si quieres hacerme feliz, a tu potencia no le faltan otros modos para quitarme de mi aflicción”.
(4) Y Jesús: “Hija mía, hija mía, hija de mi Voluntad, no, no temas, esto no será jamás, que nuestros quereres queden ni siquiera lesionados, si es necesario un milagro lo haré, pero nuestros quereres no se desunirán jamás, por eso tranquilízate a este respecto y consuélate. Escucha, mi Ser es llevado por una fuerza irresistible a comunicarse a la criatura, tengo tantas otras cosas qué decirte aún, tantas otras verdades que tú no conoces, y todas mis verdades llevan la felicidad que cada una posee, y por cuantas verdades el alma conoce, tantas diversas felicidades adquiere. Ahora, encontrando tu corazón amargado, esas verdades sienten ensombrecida su felicidad y no pueden comunicarse libremente. Yo soy como un padre feliz que posee la plenitud de toda la felicidad y que quiere hacer felices a todos sus hijos; ahora, si ve un hijo suyo que verdaderamente lo ama, y lo ve triste, pensativo, a cualquier costo quiere hacer feliz a su hijo y sacarlo de esa situación, y si el padre sabe que esa tristeza es por causa del amor que da al padre, ¡oh! entonces no se da paz y usa todas las artes y hace cualquier sacrificio para hacer feliz a su hijo. Así soy Yo, y como sé que tu aflicción es por causa mía, si no te veo regresar de nuevo a tu estado de alegría, y sellada por mi felicidad, Yo seré infeliz esperando que vuelvas a los brazos de mi felicidad”.
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Volumen 14-4
Febrero 17, 1922
EL AMOR
es la cuna del hombre.
(1) Me sentía oprimida por la privación de mi dulce Jesús y no hacía otra cosa que llamarlo, desearlo, pero en vano. Entonces, después de haber esperado mucho, cuando ya no podía más, ha venido, y yo quién sabe cuántas cosas quería decirle, pero Él se elevó en alto sin darme tiempo, yo lo miraba y lo llamaba: “Jesús, Jesús, ven”. También Él me miraba y hacía llover de su persona un rocío sobre mí que me embellecía toda, y este rocío lo atraía hacia mí, de manera que se ha abajado hacia mí y me ha dicho:
(2) “Hija mía, el deseo de quererme ver rompe el velo que existe entre el tiempo y la eternidad, y el repetido deseo le da el vuelo para acercarse a Mí. Mi amor está casi inquieto cuando veo que el alma me anhela y Yo no me hago ver, y solamente se calma cuando no sólo me hago ver, sino que le doy nuevos carismas y nuevas prendas de amor. Mi amor está siempre en acto de querer dar nuevas prendas de amor a la criatura, y en cuanto veo que mi Voluntad toma la parte obrante, dirigente de darse a la criatura, mi amor hace fiesta, corre, vuela hacia ella, se hace cuna del hombre, y si ve que no reposa en su cuna, lo mece, le canta para hacerlo reposar y dormir en su seno, y mientras duerme él le da su aliento en la boca para darle nueva vida de amor. Si ve, por su respiro entrecortado, que su corazón no es feliz, con el aliento que le da, mi amor le forma la cuna en el corazón para quitarle las amarguras, los estorbos, las molestias y hacerlo feliz de amor. Y cuando se despierta, oh, cómo se alegra mi amor al verla renacida, feliz y llena de vida y le dice: “Mira, te he arrullado en mi seno para darte reposo, he vigilado a tu lado en tu sueño para hacer que te despertaras fuerte, feliz y toda diferente de la que eras, ahora quiero ser cuna a tus pasos, a tus obras, a tus palabras, a todo, piensa que estás mecido por mí, y en la cuna de mi amor pon tu amor, a fin de que fundiéndonos nos hagamos felices recíprocamente, pero ten cuidado de poner alguna otra cosa, porque entonces me entristecería y me harías llorar amargamente”.
(3) Es mi amor lo que más se acerca al hombre, más bien es la cuna donde él ha nacido, si bien en mi Divinidad todo es armonía, como están en plena armonía los miembros al cuerpo. Así como en el hombre la inteligencia toma la parte dirigente, pues es donde reside la voluntad del hombre, y si ella no quiere se puede decir que el ojo no ve, la mano no obra, el pie no camina; en cambio si quiere, el ojo ve, la mano obra, el pie corre, todos los miembros se ponen de acuerdo; así mi Divinidad, mi Voluntad toma la parte dirigente y todos los otros atributos se ponen en plena armonía para seguir lo que mi Querer quiere, así que concurre la sabiduría, la potencia, la ciencia, la bondad, etc., pero como todos mis atributos, si bien distintos ente ellos, viven en la fuente del amor, desbordan de amor, he aquí el por qué mientras es el amor el que corre, que obra, que se dona, todos mis otros atributos concurren junto.
(4) Además, lo que al hombre le es más necesario es el amor, el amor es como el pan a la vida natural, así que puede prescindir de la ciencia, de la potencia, de la sabiduría, porque a lo más son cosas que se necesitan en algún tiempo o circunstancia, ¿pero qué se diría si Yo hubiera creado al hombre y no lo amara? Y además, ¿para qué crearlo si no debiera amarlo? Esto me serviría para deshonor y sería una obra no digna de Mí, que no sé hacer otra cosa que amar; ¿y qué sería del hombre si no tuviera un principio de amor y no pudiera amar? Sería un bruto y no sería digno ni de ser mirado, por eso en todo debe correr el amor, el amor debería correr en todas las acciones humanas como corre la imagen del rey en la moneda del reino; y si en la moneda no está impresa la imagen del rey, no es reconocida por moneda; así, si no corre el amor,
no es reconocida por obra mía”.
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Volumen 14-19
Abril 6, 1922
Efectos de los actos Hechos En El Divino Querer.
En La Divina Voluntad el alma se pone al nivel de su Creador.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús me ha transportado fuera de mí misma y me hacía ver muchedumbres de pueblos que lloraban, sin techo, en poder de la más grande desolación; ciudades derrumbadas, calles desiertas e inhabitables; no se veía otra cosa que montones de piedras y escombros; sólo un punto quedaba intacto, sin ser tocado por el flagelo, ¡Dios mío, qué pena ver estas cosas y vivir! Yo miraba a mi dulce Jesús, pero Él no quería verme, sino que lloraba amargamente, y con voz entrecortada por el llanto me ha dicho:
(2) “Hija mía, el hombre por la tierra ha olvidado el Cielo, es justo que le venga quitado lo que es tierra y vaya errante sin poder encontrar dónde refugiarse, a fin de que se recuerde que existe el Cielo. El hombre por el cuerpo ha olvidado el alma, así que todo al cuerpo: Los placeres, las comodidades, las suntuosidades, el lujo y demás, mientras que el alma está en ayunas, privada de todo y en muchos muerta, como si no la tuvieran; entonces es justo que sea privado el cuerpo, a fin de que se recuerden que tienen un alma, pero, ¡oh, cómo es duro el hombre! Su dureza me obliga a golpearlo de más, tal vez bajo los castigos pueda ablandarse”.
(3) Yo me sentía desgarrar el corazón y Él continuó:
(4) “Tú sufres mucho al ver que el mundo quisiera estremecerse, y el agua y el fuego salir de sus confines y lanzarse contra el hombre, por eso volvamos juntos a tu cama y recemos juntos por la suerte del hombre. En mi Querer sentiré tu corazón palpitante sobre toda la faz de la tierra, que me dará un latido por todos, que me dice: ‘Amor’; y mientras castigaré a las criaturas, tu latido se interpondrá para hacer que los castigos sean menos duros, y lleven al tocarlos el bálsamo de mi amor y del tuyo”.
(5) Entonces yo he quedado afligidísima, mucho más porque al retirarnos mi dulce Jesús se escondía en mi interior, tan adentro que casi no se hacía sentir más. ¡Qué pena! ¡Qué dolor!
El pensamiento de los flagelos me aterrorizaba, su privación me daba penas mortales. Ahora, en este estado trataba de fundirme en el Santo Querer de Dios y decía: “Amor mío, en tu Querer lo que es tuyo es mío, todas las cosas creadas son mías, el sol es mío, y yo te lo doy en correspondencia, a fin de que toda la luz y el calor del sol, en cada rayo de luz, de calor, te diga que yo te amo, te adoro, te bendigo, y te pido por todos. Las estrellas son mías, y en cada centellear de estrella sello mi te amo inmenso e infinito por todos. Las plantas, las flores, el agua, el fuego, el aire, son míos, y yo te los doy en correspondencia, para que todos te digan, y a nombre de todos, te amo con aquel amor eterno con el cual nos creaste”. Pero si quisiera decirlo todo me extendería demasiado. Entonces Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, cómo son bellas las oraciones y los actos hechos en mi Querer, la criatura se transforma en el mismo Dios Creador y le da la correspondencia de lo que Él le ha dado. Todo lo creé para el hombre y todo a él lo doné. En mi Voluntad la criatura se eleva en su Dios Creador y lo encuentra en el acto en el cual creó todas las cosas para dárselas en don, y ella, temblorosa ante la multiplicidad de tantos dones y no teniendo en ella la fuerza creadora para poder crear tantas cosas por cuantas ha recibido, ofrece sus mismas cosas para corresponderlo en amor. Sol, estrellas, flores, agua, fuego, aire, te he dado para darte amor, y tú, con reconocimiento los has aceptado, y poniendo en comercio mi amor me has dado la correspondencia, así que sol te di y sol me has dado, estrellas, flores, agua, etc., te di, y tú me los has dado a Mí. Las notas de mi amor han resonado de nuevo sobre todas las cosas creadas, y con voz unánime me han dado el amor que hice correr sobre toda la Creación.
(7) En mi Voluntad el alma se pone al nivel de su Creador, y en su mismo Querer recibe y da. ¡Oh, qué competencia entre criatura y Creador! Si todos la pudiesen ver quedarían estupefactos al ver que en mi Voluntad el alma llega a ser un pequeño dios, pero todo en virtud de la potencia de mi Voluntad”.
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Volumen 14-63
Septiembre 27, 1922
Lamentos,
AMOR DE JESÚS.
(1) Me sentía amargada a lo sumo por la privación de mi dulce Jesús, y era tanta la pena que llegaba a decir desatinos, hasta decirle que no me amaba, que ya no me quería, y que yo lo amaba más a Él; es verdad que mi amor es pequeño, apenas una sombra, una gotita, un pequeño centésimo, pero es porque mi ser así está hecho, estrecho, pequeño, pero aunque pequeño todo es para amarlo; pero, ¿quién puede decir todos los desatinos que decía? Era el delirio de la fiebre que producía su privación que me hacía decir estas locuras. Entonces, después de mucho esperarlo, mi dulce Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, quiero ver si tú me amas más”.
(3) Y mientras esto decía, la persona de Jesús se multiplicaba, así que veía a Jesús a la derecha, Jesús a la izquierda, Jesús en el corazón, no había parte de mí, o lugar en el que no veía a Jesús, y todos juntos decían: Te amo, te amo, pero esto era nada, conteniendo Jesús la potencia creadora, todo lo creado repetía junto: Te amo. Cielo y tierra, viadores y bienaventurados, todos juntos a coro, como si fuera un solo eco repetían: Te amo con el amor con el que te ama Jesús. Yo he quedado confundida ante tanto amor.
(4) Y Jesús ha agregado: “Di, repite que tú me amas más, multiplícate tú para darme tanto amor por cuanto te doy Yo”.
(5) Y yo: “Mi Jesús, perdóname, yo no sé multiplicarme, no poseo la potencia creadora, por tanto no tengo nada en mi poder, ¿cómo puedo darte tanto amor como me das Tú? Lo sé también yo, que mi amor es una sombra en comparación al tuyo, pero el dolor de tu privación me hace delirar y me hace decir locuras, por eso no me dejes más sola sin Ti si no quieres que diga disparates”. Y Jesús interrumpiéndome ha agregado:
(6) “¡Ah! hija mía, tú no sabes en qué conflicto me encuentro, mi amor me empuja, llega hasta hacerme violencia para hacerme venir; mi justicia casi me lo prohíbe, porque el hombre está por llegar a los excesos del mal, y no merece la misericordia que sobre ellos corre cuando vengo y te participo mis penas que ellos mismos me infligen. Debes saber que los gobernantes de las naciones están tramando cómo destruir los pueblos y maquinar desgracias para mi Iglesia, y para obtener lo que se proponen quieren servirse de la ayuda de potencias extranjeras. El momento en que se encuentra el mundo es terrible, por eso ruega y ten paciencia”.
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Volumen 15-30
Junio 18, 1923
Prodigios, Maravillas, Excesos de Amor de Jesús
al Instituir El Santísimo Sacramento
Y Comulgarse a Sí mismo.
(1) Me sentía toda absorbida en la Santísima Voluntad de Dios, y el bendito Jesús me hacía presentes, como en acto, todos los actos de su Vida sobre la tierra, y como lo había recibido sacramentado en mi pobre corazón, me hacía ver como en acto, en su Santísimo Querer, cuando mi dulce Jesús instituyendo el Santísimo Sacramento se comulgó a Sí mismo. Cuántas maravillas, cuántos prodigios, cuántos excesos de amor en este comulgarse a Sí mismo, mi mente se perdía en tantos prodigios divinos, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) "Hija querida de mi Supremo Querer, mi Voluntad contiene todo, conserva todas las obras divinas como en acto y nada deja escapar, y a quien en Ella vive quiere hacerle conocer los bienes que contiene. Por eso quiero hacerte conocer la causa por la que quise recibirme a Mí mismo al instituir el Santísimo Sacramento. El prodigio era grande e incomprensible a la mente humana: recibir la criatura a un Hombre y Dios, encerrar en el ser finito el infinito, y a este Ser infinito darle los honores divinos, el decoro, la habitación digna de Él, era tan profundo e incomprensible este misterio, que los mismos apóstoles, mientras creyeron con facilidad en la Encarnación y en tantos otros misterios, delante a éste quedaron turbados y su inteligencia se resistía a creer, y se necesitó hablarles repetidamente para rendirlos; entonces, ¿cómo hacer? Yo que lo instituía debía pensar en todo, porque mientras la criatura debía recibirme, a la Divinidad no debían faltarle los honores, el decoro divino, la habitación digna de Dios. Por eso hija mía, mientras instituía el Santísimo Sacramento, mi Voluntad eterna unida a mi voluntad humana me hizo presentes todas las hostias que hasta el fin de los siglos debían recibir la Consagración Sacramental, y Yo una por una las miré, las consumí, y vi mi Vida Sacramental palpitante en cada hostia porque quería darse a las criaturas. Mi Humanidad, a nombre de toda la familia humana tomó el empeño por todos y dio la habitación en Sí misma a cada hostia, y mi Divinidad, que era inseparable de Mí, circundó cada hostia sacramental con honores, alabanzas y bendiciones divinas para hacer digno decoro a mi Majestad, así que cada hostia sacramental fue depositada en Mí y contiene la habitación de mi Humanidad y el cortejo de los honores de mi Divinidad; de otra manera, ¿cómo podía descender en la criatura? Y fue sólo por esto que toleré los sacrilegios, las frialdades, las irreverencias, las ingratitudes, porque habiéndome recibido a Mí mismo puse a salvo mi decoro, los honores, la habitación que se necesitaba a mi misma persona. Si no me hubiera recibido a Mí mismo, Yo no habría podido descender en ella, y a ella le habría faltado el camino, la puerta, los medios para recibirme.
(3) Así es mi costumbre en todas mis obras, las hago una vez para dar vida a todas las demás veces que se repetirán, uniéndolas al primer acto como si fuera un acto solo, así que la potencia, la inmensidad, la omnividencia de mi Voluntad me hicieron abrazar todos los siglos, me hicieron presentes todos los comulgantes y todas las hostias sacramentales, y me recibí otras tantas veces a Mí mismo, para hacer pasar por Mí a Mí mismo en cada criatura. ¿Quién ha pensado jamás en tanto amor mío, que para descender en los corazones de las criaturas, Yo debía recibirme a Mí mismo para poner a salvo los derechos divinos, y poder dar a ellas no sólo a Mí mismo, sino también los mismos actos que Yo hice al recibirme, para disponerlas y darles casi el derecho de poderme recibir?"
(4) Yo he quedado maravillada y como si quisiera dudar, y Jesús ha agregado:
(5) "¿Por qué dudas? ¿No es acaso éste el obrar de Dios? ¿Y de este acto solo formar tantos actos por cuantos se quiera disfrutar, mientras que es un solo acto? ¿No fue lo mismo para el acto de la Encarnación, de mi Vida y de mi Pasión? Una sola vez me Encarné, una fue mi Vida, una la Pasión, sin embargo esta Encarnación, Vida y Pasión son para todos y para cada uno, como si fuera para él solo, así que están aún como en acto y para cada uno, como si ahora me estuviera Encarnando y sufriendo mi Pasión, si no fuera así no obraría como Dios, sino como criatura, que no conteniendo un poder divino no puede hacerse de todos, ni puede darse a todos."
(6) Ahora hija mía, quiero decirte otro exceso de mi amor: Quien hace mi Voluntad y vive en Ella, viene a abrazar el obrar de mi Humanidad, porque Yo amo mucho que la criatura se vuelva similar a Mí, y como mi Querer y el suyo son uno solo, Él toma placer y recreándose pone en la criatura todo el bien que contengo, y hago en ella el depósito de las mismas hostias sacramentales. Mi Voluntad que la criatura contiene le presta y la circunda con decoro, homenajes y honores divinos, y Yo todo a ella le confío, porque estoy cierto de poner al seguro mi obrar, porque mi Voluntad se hace actor, espectador y custodio de todos mis bienes,
de Mis Obras Y de Mi Misma Vida".
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Volumen 16-11
Agosto 1, 1923
Toda La Creación Contiene
EL TE AMO DE JESÚS.
El alma En La Divina Voluntad Debe Dar La Correspondencia
Con su te Amo en todo.
(1) Me sentía muy afligida porque el día de hoy mi sol Jesús no ha despuntado sobre mi pobre alma. ¡Oh Dios, qué pena, pasar un día sin sol, siempre noche! Entonces, mientras me sentía traspasada en el alma, he tenido el bien de mirar el cielo estrellado y entre mí decía:
(2) “¿Cómo es que no recuerda ya nada mi dulce Jesús? Yo no sé cómo la bondad de su corazón puede tolerar el no hacer surgir el sol de su amable presencia, mientras que me decía que no habría podido estar sin venir a su pequeña hija, porque los pequeños no pueden estar largo tiempo sin el padre; son tantas sus necesidades, que el padre está obligado a estar con ellos para vigilarlos, custodiarlos y nutrirlos. ¡Ah! no recuerda cuando transportándome fuera de mí misma y llevándome por la bóveda de los cielos, en medio de las esferas celestes y paseando junto con Él yo imprimía mi te amo en cada estrella, en cada esfera. ¡Ah! me parece ver en cada estrella mi te amo; me parece que esos centelleos de luz que se forman alrededor de las estrellas resuenan entre ellos mi te amo Jesús, sin embargo Él no lo escucha, no viene, no hace despuntar su sol, que eclipsando todas las estrellas, con mi te amo forme uno solo con el de Él, y elevándome de nuevo en medio de las esferas celestiales imprima un nuevo te amo Jesús. ¡Ah, estrellas! gritad fuerte, haced resonar mi te amo, para que Jesús, oyéndolo, venga a su pequeña hija, a la pequeña exiliada. ¡Oh! Jesús, ven, dame la mano, hazme entrar en tu Santo Querer a fin de que llene toda la atmósfera, el cielo azul, la luz del sol, el aire, el mar, todo, todo con mi te amo, con mis besos, a fin de que en cualquier lugar donde Tú estés, si miras, mires mi te amo y mis besos; si oyes, oigas mi te amo y el chasquido de mis besos; si hablas y respiras, respires mis te amo y mis besos angustiados; si obras, en tus manos corran mis te amo; si caminas, pises mi te amo y el sonido de mis besos bajo tus pasos; mi te amo sea la cadena que te atraiga hacia mí y mis besos sean imán potente que, quieras o no quieras te fuercen a visitar a aquélla que no puede vivir sin Ti”. ¿Pero quién puede decir mis tantos desatinos? Ahora, mientras esto pensaba, mi adorable Jesús, todo bondad ha venido y mostrándome su corazón abierto me ha dicho:
(3) “Hija mía, apoya tu cabeza sobre mi corazón y repósate, pues estás muy cansada, y después giraremos juntos para hacerte ver mi te amo esparcido por todo lo creado”.
(4) Entonces yo me he abrazado a Él, y apoyaba mi cabeza sobre su corazón para reposarme, pues sentía extrema necesidad. Después, encontrándome fuera de mí misma, pero siempre estrechada a su corazón ha agregado:
(5) “Hija mía, quiero que tú, que eres la hija primogénita de mi Suprema Voluntad, conozcas cómo toda la Creación, sobre las alas de mi Querer Eterno lleva mi te amo a las criaturas, y las criaturas, sobre las mismas alas de mi Voluntad, haciéndola ellas, deberían darme la correspondencia de su te amo. Mira el cielo azul, no hay punto en el que no esté sellado un te amo mío hacia la criatura: Cada estrella y su centelleo que le forma corona están tachonadas de mis te amo; el rayo de sol, mientras se alarga hacia la tierra para llevar la luz, cada gota de luz lleva mi te amo, y en cuanto la luz invade la tierra y el hombre la mira, le camina encima, mi te amo le llega en los ojos, en la boca, en las manos y se extiende bajo los pies. El murmullo del mar murmura te amo, te amo, te amo, y cada gota de agua son teclas, que armonizando entre ellas forman las más bellas armonías de mi infinito te amo; las plantas, las hojas, las flores, los frutos, tienen impreso mi te amo, así que la Creación toda lleva al hombre mis repetidos te amo. Y el hombre mismo, ¿cuántos mis te amo no tiene impresos en todo su ser? Sus pensamientos están sellados por mi te amo; el latido de su corazón que le resuena en el pecho con aquél misterioso sonido, tac, tac, tac, es un te amo mío jamás interrumpido que le dice te amo, te amo; sus palabras son seguidas por mi te amo; sus movimientos, sus pasos y todo lo demás, contienen un te amo mío, sin embargo, en medio de tantas oleadas de mi amor no sabe elevarse para darme su correspondencia a mi amor. ¡Qué ingratitud, y cómo mi amor queda doliente! Por eso hija mía te he elegido como hija de mi Querer, a fin de que como hija fiel defiendas los derechos de tu Padre. Mi amor quiere absolutamente la correspondencia del amor de la criatura, por lo tanto en mi Voluntad encontrarás todos mis te amo, y tú, siguiéndolos, imprimirás tu te amo en el mío, por ti y por todos. ¡Oh! cómo estaré contento al ver el amor de la criatura fundido con el mío, por eso te doy mi Querer en tu poder, a fin de que todo el amor que he dado en la Creación me lo corresponda una criatura, defendiendo así los derechos de mi amor”.
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Volumen 16-38
Diciembre 29, 1923
Entre Jesús y el alma que Vive En La Divina Voluntad
Hay Un Vínculo Eterno Que Los Une y que no se puede quitar.
El secreto para saber donde encontrar a todas las criaturas
Para Amar al Padre por todas ellas.
(1) Estaba rezando y me he encontrado fuera de mí misma, donde había un crucifijo arrojado por tierra; yo me he puesto junto para adorar y besar sus santísimas llagas, pero mientras esto hacía, el crucifijo, haciéndose vivo ha desclavado sus manos de la cruz y se ha abrazado a mi cuello, estrechándome fuerte, fuerte. Yo, temiendo todavía que no fuera Jesús, buscaba librarme de esos abrazos, entonces Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué quieres huir de Mí? Cómo, ¿me quieres dejar? No sabes que entre Yo y tú hay un vínculo eterno que nos ata juntos, que ni tú ni Yo podemos desunirnos, porque lo que es eterno entra en Mí y se hace inseparable de Mí. Todos los actos que hemos hecho juntos en mi Voluntad son actos eternos, como eterna es mi Voluntad, así que tú tienes de lo tuyo en Mí y Yo tengo de lo mío en ti; corre en ti una vena eterna que nos hace inseparables y por cuanto más continúas y multiplicas tus actos en mi Querer, tanto más tomas parte de lo que es eterno; por tanto, ¿a dónde quieres ir? Yo te estaba esperando para que vinieras a consolarme y a liberarme de este lugar donde la perfidia humana me ha arrojado, y con pecados ocultos y males secretos me ha crucificado bárbaramente, por eso me he estrechado a ti, a fin de que me liberes y me lleves junto contigo”.
(3) Yo me lo he estrechado, lo he besado y me he encontrado junto a Él en mi habitación, y veía entre yo y Jesús que mi interior estaba concentrado en Él, y el suyo concentrado en mí. Después he recibido la santa comunión, y yo según mi costumbre estaba llamando y poniendo a todas las cosas creadas alrededor de Jesús, para que todas le hicieran corona y le dieran la correspondencia del amor y de los homenajes a su Creador. Todas han corrido a mi llamada, y veía claramente todo el amor de mi Jesús para mí en todas las cosas creadas, y Jesús esperaba con mucha ternura de amor en mi corazón la correspondencia de tanto amor, y yo, sobrevolando sobre todo y abrazando todo, me ponía a los pies de Jesús y le decía:
(4) “Amor mío, mi Jesús, todo lo has creado para mí y me lo has dado, así que todo es mío, y yo te lo doy a Ti para amarte, por eso te digo en cada gota de luz de sol, te amo; en el centelleo de las estrellas, te amo; en cada gota de agua, te amo. Tu Querer me hace ver hasta en el fondo del océano tu te amo por mí, y yo imprimo mi te amo por Ti en cada pez que se agita en el mar, quiero imprimir mi te amo en el vuelo de cada pájaro, te amo en todas partes amor mío, quiero imprimir mi te amo sobre las alas de viento, en el moverse de las hojas, en cada chispa de fuego, te amo por mí y por todos”.
(5) Toda la Creación estaba conmigo para decir te amo, pero cuando he querido abrazar a todas las generaciones humanas en el Querer Eterno, para hacer postrar a todos ante Jesús, para que todos hicieran su deber de decirle en cada acto de ellos, en cada palabra, en cada pensamiento, te amo, ellas me huían y yo me perdía y no sabía qué hacer, entonces se lo he dicho a Jesús, y Él:
(6) “Hija mía, sin embargo esto es precisamente vivir en mi Querer, el llevarme toda la Creación ante Mí, y a nombre de todos darme la correspondencia de sus deberes, ninguno debe escapársete, de otra manera mi Voluntad encontraría vacíos en la Creación y no quedaría satisfecha. ¿Pero sabes por qué no encuentras a todos y muchos se te escapan? Es la fuerza del libre albedrío, pero te quiero enseñar el secreto de dónde los puedes encontrar a todos: Entra en mi Humanidad y ahí encontrarás todos los actos de ellos como en custodia, por los que Yo tomé la tarea de satisfacer por ellos ante mi Padre Celestial, y tú ve siguiendo todos mis actos, que eran los actos de todos, así encontrarás todo y me darás la correspondencia de amor por todos y por todo. Todo está en Mí; habiendo hecho Yo por todos, está en Mí el depósito de todo, y entrego al Padre Divino el deber del amor de todo, y quien quiere se sirve de esto como camino y medio para subir al Cielo”.
(7) Yo he entrado en Jesús y con facilidad he encontrado todo y a todos, y siguiendo el obrar de Jesús decía:
(8) “En cada pensamiento de criatura te amo, en el vuelo de cada mirada te amo, en cada sonido de palabra te amo, en cada latido, respiro, afecto, te amo, en cada gota de sangre, en cada obra y paso te amo”.
(9) ¿Pero quién puede decir todo lo que yo hacía y decía? Muchas cosas no se saben decir, más bien lo que se dice se dice muy mal y no como se dice cuando se está junto con Jesús. Así, diciendo te amo me he encontrado en mí misma.
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Volumen 16-48
Febrero 18, 1924
Todas las cosas Creadas tienen un solo sonido:
‘Te Amo’, y un amor diferente.
(1) Estaba según mi costumbre fundiéndome en el Divino Querer para encontrar todas las cosas creadas y poder en ellas dar mi correspondencia de amor por mí y por todos. Mientras esto hacía pensaba entre mí: “Mi Jesús dice que todo lo ha creado por amor mío y por amor de cada uno, ¿pero cómo puede ser esto si muchas cosas creadas yo ni siquiera las conozco? Como tantos peces que se agitan en el mar, tantos pájaros que vuelan por el aire, tantas plantas, tantas flores, tanta variedad de belleza que contiene todo el universo, ¿quién los conoce? Apenas en pequeñísimo número; por tanto, si yo ni siquiera lo sé, especialmente yo que llevo años y años confinada en una cama, ¿cómo puede decir que todas las cosas creadas tienen la marca, el sello de su te amo para mí?” Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior en acto de poner atención para escucharme y me ha dicho:
(2) “Hija mía, y sin embargo es verdad que todas las cosas creadas tienen cada una un amor distinto hacia ti; también es verdad que tú no las conoces todas, pero esto dice nada, es más, te revela mayormente mi amor y te dice a claras notas que mi te amo por ti te está cerca y lejos, escondido y a la vista. Yo no hago como las criaturas que cuando están cerca son todo amor, pero en cuanto se alejan se enfrían y no saben más amar; mi amor es estable y fijo, y no importa que esté cercano o lejano, escondido y secreto, tiene un mismo sonido nunca interrumpido: ‘Te amo’. Mira, tú conoces la luz del sol, es verdad, y recibes su luz y su calor por cuanto quieres, pero otra luz te sobra, tanto, que llena toda la tierra. Si tú quisieras más luz, el sol te la daría, y aun toda. Ahora, toda la luz del sol te dice mi te amo, la cercana y la lejana, es más, conforme recorre la tierra así lleva la melodía de mi te amo para ti, sin embargo tú no conoces ni los caminos que recorre la luz, ni las tierras que ilumina, ni las personas que gozan el benéfico influjo de los rayos solares, pero mientras no conoces todo lo que hace la luz, tú estás en esa misma luz, y si no la tomas toda es porque te falta la capacidad de poderla absorber toda en ti, pero a pesar de esto no puedes decir que toda la luz del sol no te dice te amo, es más, hace más desahogo de amor, porque conforme va invadiendo la tierra va narrando a todos mi te amo; así también todas las gotas de agua, no las puedes beber todas y encerrarlas en ti, pero a pesar de esto no puedes decir que no dicen te amo. Así que todas las cosas creadas, conocidas o no conocidas, todas tienen el sello de mi te amo, porque todas sirven a la armonía del universo, al decoro de la Creación, a la maestría de nuestra mano creadora. Yo he hecho como un padre rico y tierno, amante de su hijo, y debiendo el hijo salir de la casa paterna para tomar estado, el padre prepara un suntuoso palacio con innumerables estancias, donde cada una contiene algo que pueda servir a su hijo, pero como estas estancias son muchas, el hijo no siempre las ve, es más, algunas ni las conoce, porque no ha tenido necesidad de servirse de ellas, y a pesar de esto, ¿se puede acaso negar que en cada estancia no haya habido un amor paterno especial hacia el hijo, habiendo la bondad paterna provisto aún a lo que al hijo podía no serle necesario? Así he hecho Yo, este hijo ha salido de dentro de mi seno y nada he querido que le faltase, es más, he creado muchas y muy variadas cosas, y uno goza de una cosa y otro de otra,
pero todo tiene un solo sonido: Te Amo”.
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Volumen 17-21
Octubre 30, 1924
Los Ángeles son Ángeles porque se han Conservado
En El Acto Primero en el cual fueron creados,
y del Conocer el más o el menos de La Suprema Voluntad,
Vienen Constituidos los diversos Coros de los Ángeles.
Las Penas del Amor son las más amargas,
las más crueles, más dolorosas que
Las Penas de La Misma Pasión.
(1) Siento que no puedo confiar a la pluma mis dolorosos secretos,
ni expresar en el papel lo que siento en mi martirizado corazón. ¡Ah! sí, no hay martirio que pueda compararse al martirio de la privación de mi dulce Jesús. El mártir es herido y muerto en el cuerpo, en cambio el martirio de su privación hiere el alma, la lacera en sus más íntimas fibras, y lo que es peor, la mata sin hacerla morir para golpearla continuamente sobre el yunque de hierro del dolor y del amor. Y mientras paso adelante de las penas que siento en mi interior, pues son cosas que no puedo decir, quisiera, como una de las más pobres mendigantes, pedir de limosna a todos, a los ángeles, a los santos, a mi Reina Mamá, a la Creación toda, una palabra, una pequeña oración por mí ante Jesús, a fin de que rogado por todos se pueda mover a compasión de la pequeña hija de su Querer y hacerla volver del duro exilio en el cual me encuentro.
(2) Entonces estaba pensando entre mí acerca de lo que había pasado en mi mente, es decir, que en vez de Jesús me parecía como si tuviera a mi ángel junto, y decía entre mí: “¿Y por qué el ángel y no Jesús?” En ese momento me he sentido mover en mi interior a Jesús y me dijo:
(3) “Hija mía, ¿quieres tú saber por qué son ángeles, por qué se han conservado bellos y puros como salieron de mis manos? Porque se han mantenido siempre firmes en el acto primero en el cual fueron creados, por lo tanto, estando en aquel acto primero de su existencia, están en el acto único de mi Voluntad, que no conociendo sucesión de actos no se cambia, ni crece ni decrece, y contiene en sí todos los bienes posibles e imaginables; y los ángeles, conservándose en el acto único de mi Voluntad, en el cual los hice salir a la luz, se mantienen inmutables, bellos y puros, nada han perdido de su primaria existencia, y toda su felicidad es el mantenerse voluntariamente en el acto único de mi Voluntad. Todo encuentran en el círculo de mi Querer, no quieren para hacerse felices sino lo que les suministra mi Voluntad. ¿Pero sabes tú por qué hay diferentes coros de ángeles, uno superior a otro? Están aquellos más cercanos a mi Trono, ¿sabes por qué? Porque mi Voluntad, a quién ha manifestado un acto solo de mi Voluntad y a quién por dos, a quién por tres, a quién por siete, y en cada cosa del acto que mi Voluntad manifestaba de más se volvían superiores a los demás, y se volvían más capaces y más dignos de estar cercanos a mi Trono. Así que por cuanto más mi Voluntad se manifiesta, y en Ella se conservan, tanto más quedan elevados, embellecidos, felices y superiores a los demás. Mira entonces como todo está en mi Voluntad y en el saberse conservar, sin jamás salir, en aquella misma Voluntad de la cual han salido; y del conocer el más y el menos de mi Suprema Voluntad, vienen constituidos los diversos coros de los ángeles, sus distintas bellezas, los diversos oficios, la jerarquía Celestial. Si tú supieras qué significa conocer de más mi Voluntad, hacer un acto de más en Ella, conservarse, obrar en esa mi Voluntad conocida, dónde viene constituida, el oficio, la belleza, la superioridad de cada criatura, ¡oh! cómo apreciarías de más los diversos conocimientos que te he manifestado sobre mi Voluntad. Un conocimiento de más sobre mi Voluntad eleva al alma a tal altura sublime, que los mismos ángeles quedan estupefactos y raptados, y me confiesan incesantemente: ‘Santo, Santo, Santo’. Mi Voluntad se manifiesta y llama de la nada las cosas, y forma los seres, se manifiesta y embellece, se manifiesta y eleva más en alto, se manifiesta y engrandece más la Vida Divina en la criatura, se manifiesta y en ellas forma los portentos nuevos y nunca conocidos. Así que, por las tantas cosas que te he manifestado de mi Voluntad, puedes comprender lo que quiero hacer de ti y cómo te amo, y cómo tu vida debe ser una cadena de actos continuos hechos en mi Voluntad. Si la criatura, como el ángel, no saliera jamás del acto primero en el cual mi Voluntad la hizo salir a la luz, ¿qué orden, qué portentos no se deberían ver sobre la tierra? Por eso hija mía, no salgas jamás de tu principio, en el cual mi Voluntad te creó y tu acto primero sea siempre mi Voluntad”.
(4) Después de esto, con el pensamiento me he puesto junto a mi Jesús en el huerto de Getsemaní, y le pedía que me hiciera penetrar en aquel amor con el cual tanto me amó, y mi Jesús, moviéndose de nuevo en el fondo de mi interior me ha dicho:
(5) “Hija mía, entra en mi amor, no salgas jamás, corre junto a él, o detente en mi mismo amor para comprender bien cuánto he amado a la criatura, todo es amor en Mí hacia ella. La Divinidad al crear a esta criatura se propuso amarla siempre, así que en cada cosa de dentro y fuera de ella, debía correr hacia ella con un continuo e incesante nuevo acto de amor. Por lo tanto puedo decir que en cada pensamiento, mirada, palabra, respiro, latido, y en todo lo demás de la criatura, corre un acto de amor eterno. Pero si la Divinidad se propuso el amarla siempre y en cada cosa a esta criatura, era porque quería recibir en cada cosa la correspondencia del nuevo e incesante amor de la criatura, quería dar amor para recibir amor, quería amar para ser amada. ¡Pero no fue así! La criatura no sólo no quiso mantener el compás del amor, ni responder al eco del amor de su Creador, sino que rechazó este amor, lo desconoció y lo ofendió. Ante esta afrenta la Divinidad no se detuvo, sino que continuó su nuevo e incesante amor hacia la criatura, y como la criatura no lo recibía, quedaban llenos Cielos y tierra esperando a quien debía tomar este amor para tener en ella la correspondencia, porque Dios cuando decide y propone, todos los eventos en contrario no lo cambian, sino que permanece inmutable en su inmutabilidad. He aquí por qué pasando a otro exceso de amor, vine Yo, Verbo del Padre, a la tierra, y tomando una Humanidad, recogí en Mí todo este amor que llenaba Cielo y tierra para corresponder a la Divinidad con tanto amor por cuanto había dado y debía dar a las criaturas, y me constituí amor de cada pensamiento, de cada mirada, de cada palabra, latido, movimiento y paso de cada criatura. Por esto mi Humanidad fue trabajada aun en su más pequeña fibra por las manos del eterno amor de mi Padre Celestial, para darme capacidad de poder encerrar todo el amor que la Divinidad quería dar a las criaturas, para darle el amor de todas y constituirme amor de cada uno de los actos de criatura. Así que cada pensamiento tuyo está coronado por mis incesantes actos de amor; no hay cosa en ti o fuera de ti que no esté circundada por mis repetidos actos de amor, por eso mi Humanidad en este huerto gime, se afana, agoniza, se siente triturada bajo el peso de tanto amor, porque amo y no soy correspondido. Las penas del amor son las más amargas, las más crueles, son penas sin piedad, más dolorosas que mi misma Pasión. ¡Oh! si me amaran, el peso de tanto amor se volvería ligero, porque el amor correspondido queda apagado y satisfecho en el amor mismo de quien ama, pero no correspondido llega a la locura, delira y se siente correspondido con un acto de muerte por aquel amor que de él salió. Mira entonces cómo fue mucho más amarga y dolorosa la Pasión de mi amor, porque si en mi Pasión fue una sola la muerte que me dieron, en cambio en la Pasión del amor, tantas muertes me hicieron sufrir por cuantos actos de amor salieron de Mí y no fui por ellos correspondido. Por eso ven tú, hija mía, a corresponderme a tanto amor, en mi Voluntad encontrarás como en acto todo este amor, hazlo tuyo y constitúyete, junto Conmigo, amor de cada acto de criatura, para corresponderme por el amor de todos”.
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Volumen 17-36
Abril 9, 1925
Con El Hilo de Su Voluntad Jesús Ata al alma.
La Divina Voluntad Obrante En la criatura
y sus actos Hechos En Ella,
Forman una nube de Luz, que Sirve a Jesús y al alma.
(1) Después de muchos días de amargura y de privación, mi dulce Jesús me ha transportado fuera de mí misma, y tomándome entre sus brazos me puso sobre sus rodillas. ¡Oh! cómo me sentía feliz, después de tantas privaciones y amarguras, en el regazo de Jesús, pero me sentía tan tímida, sin voluntad de querer nada ni de decir nada, ni con la confianza mía acostumbrada que tenía con Jesús cuando antes estaba conmigo. Mientras tanto, Jesús me estrechaba fuerte a Él, tanto de hacerme sufrir, me ponía la mano en la boca casi quitándome el respiro, me besaba, y yo, nada, no le daba ninguna correspondencia, no tenía ganas de hacer nada. Su privación me había paralizado y me había dejado sin vida, sólo que lo dejaba hacer, no me oponía a nada, aunque me hubiera hecho morir no me habría rehusado. Entonces Jesús, queriendo que yo dijera algo me ha dicho:
(2) “Pequeña hija mía, dime al menos, ¿quieres que tu Jesús te ate toda, toda?”
(3) Y yo: “Haz como Tú quieras”.
(4) Y Él tomando un hilo, hacía pasar aquel hilo en torno a mi cabeza, ante los ojos, las orejas, la boca, por el cuello, en suma, toda mi persona, hasta los pies, y después viéndome con una mirada penetrante agregó:
(5) “Cómo es bella mi pequeña hija atada toda por Mí. Ahora sí que te amaré más, porque el hilo de mi Voluntad no te ha dejado nada que tú puedas hacer, sin constituirse Ella vida de toda tú, y esto te ha agraciado tanto que te ha hecho toda agradable y bella a mis ojos. Así que mi Voluntad tiene esta virtud y potencia de volver al alma de una belleza tan rara, tan preciosa que ningún otro podrá igualar su belleza, es tan fascinante que atrae mis ojos y los ojos de todos a mirarla y a amarla”.
(6) Dicho esto me encontré en mí misma, confortada y reforzada, sí, pero sumamente amargada pensando en cuándo regresaría, y que ni siquiera le había dicho una palabra de mi duro estado. Luego, me puse a fundirme en su Santísimo Querer, y mi amable Jesús ha salido de dentro de mi interior y formaba en torno a mí una nube de luz, y Jesús apoyaba sus brazos sobre esa nube y miraba a todo el mundo; todas las criaturas se han hecho presentes ante su mirada purísima, y, ¡oh! cuántas ofensas de todas clases de personas herían a mi dulce Jesús, cuántas intrigas, cuántos engaños y fingimientos, cuántas maquinaciones de revoluciones, estando listas para iniciarse con incidentes imprevistos. Y esto atraía los castigos, tales que ciudades enteras quedaban destruidas. Mi Jesús apoyado en aquella nube de luz, movía la cabeza y quedaba amargado hasta lo más íntimo del corazón, y volteándose hacia mí me ha dicho:
(7) “Hija mía, mira el estado del mundo, es tan grave que sólo a través de esta nube de luz puedo mirarlo, y si lo quisiera mirar fuera de esta nube lo destruiría en gran parte, ¿pero sabes tú qué cosa es esta nube de Luz? Es mi Voluntad obrante en ti, y tus actos hechos en Ella; por cuantos más actos haces en Ella, tanto más grande se hace esta nube de luz que me sirve de apoyo, y para hacerme mirar con aquel amor con el cual mi Voluntad creó al hombre, Ella pone un encanto a mis amorosas pupilas y haciéndome presente todo lo que hice por su amor, me hace nacer en el corazón una Voluntad de compasión y me hace terminar con compadecer a quien tanto amo. Y a ti esta nube de luz te sirve en modo maravilloso, te sirve de luz a todo tu ser, se pone en torno a ti y te hace extraña la tierra, no permite que entre en ti ningún gusto de personas o de otras cosas, aun inocentes, y poniéndote también a ti un dulce encanto a tus pupilas, te hace ver las cosas según la verdad y como las ve tu Jesús. Si te ve débil, esta nube se te estrecha en torno y te da su fuerza; si te ve inactiva, entra en ti y se hace obrante, es más, celosa sumamente de su luz, también es la centinela para que no hagas nada sin Ella y que Ella nada haga sin ti. Entonces hija mía, ¿por qué tanto te afliges? Deja que mi Voluntad haga en ti y que no le conceda ningún acto de vida a tu voluntad, si quieres que se cumplan en ti Mis Grandes Designios”.
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Volumen 17-43
Mayo 17, 1925
Continúa Diciendo Otros Modos de Fundirse En La Divina Voluntad,
Para Dar La Correspondencia a nombre de todos
de Amor Y Gloria
Por La Obra de La Creación, de La Redención y de La Santificación...
(1) Habiendo hecho oír al confesor lo que está escrito antes, con fecha 10 de Mayo, no ha quedado contento y me ha impuesto seguir escribiendo acerca del modo de Fundirme En El Santo Querer Divino; y yo, sólo por obedecer y por temor de que mi Jesús pudiera mínimamente disgustarse, comienzo nuevamente: “Agrego que mientras se presenta a mi mente aquel vacío inmenso al fundirme en el Supremo Querer, la pequeña niña continúa su giro, y elevándose en alto quiere corresponder a su Dios por todo El Amor que tuvo por todas las criaturas en la Creación, quiere honrarlo como Creador de todas las cosas, por eso gira por las estrellas y en cada centelleo de luz imprime mi ‘Te Amo Y Gloria a mi Creador’; en cada átomo de luz del sol que desciende a lo bajo, ‘Te Amo Y Gloria’; en toda la extensión de los cielos, entre la distancia de un paso al otro, mi ‘Te Amo Y Gloria’; en el trinar del pájaro, en el movimiento de sus alas, ‘Amor Y Gloria a mi Creador’; en el hilo de hierba que despunta de la tierra, en la flor que se abre, en el perfume que se eleva, ‘amor y gloria’; en la altura de los montes y en la profundidad de los valles, ‘Amor Y Gloria’. Giro por cada corazón de criatura, como si me quisiera encerrar dentro, y gritar dentro a cada corazón mi ‘Te Amo Y Gloria a mi Creador’; quisiera que uno fuese el grito, una la voluntad, una la armonía de todas las cosas: ‘Gloria Y Amor a mi Creador’; y después, como si hubiera reunido todo junto, de manera que todo diga correspondencia de amor y testimonio de gloria por todo lo que Dios ha hecho en la Creación, me transporto a su trono y le digo: ‘Majestad Suprema y Creador de todas las cosas, esta pequeña niña viene en vuestros brazos para deciros que toda la Creación, a nombre de todas las criaturas, os da no sólo la correspondencia del Amor, sino la de La Justa Gloria por tantas cosas creadas por Vosotros por amor nuestro. En vuestra Voluntad, en este vacío inmenso, he girado por todas partes, a fin de que todas las cosas os glorifiquen, os amen y os bendigan, y ya que he puesto en relación El Amor entre Creador y criatura, que la voluntad humana había roto, y la gloria que todos os debían, haced descender vuestra Voluntad a la tierra, a fin de que vincule, reafirme todas las relaciones entre Creador y criatura, y así todas las cosas retornarán al orden primero, establecido por Vosotros; por eso hacedlo pronto, no tardéis más, ¿no veis cómo está llena de males la tierra? Sólo vuestra Voluntad puede detener esta corriente, puede ponerla a salvo, pero vuestra Voluntad Conocida Y Dominadora”.
(2) Entonces, después de esto siento que mi oficio no está completo, por eso desciendo a lo bajo de ese vacío para corresponder a mi Jesús por la obra de la Redención, y como si encontrase en acto todo lo que Él hizo, quiero darle mi correspondencia de todos los actos que deberían haber hecho todas las criaturas si lo hubieran esperado y recibido en la tierra, y después, como si me quisiera transformar toda en amor por Jesús, vuelvo a mi estribillo y digo: “Te Amo en el acto de descender del Cielo e imprimo mi ‘Te Amo’ en el acto en que fuiste concebido, ‘Te Amo’ en la primera gota de sangre que se formó en tu Humanidad, ‘te amo’ en el primer latido de tu corazón, para sellar todos tus latidos con mi ‘Te Amo’; ‘Te Amo’ en tu primer respiro, ‘te amo’ en tus primeras penas, ‘Te Amo’ en tus primeras lágrimas que derramaste en el seno materno; quiero corresponder tus oraciones, tus reparaciones, tus ofrecimientos con mi ‘Te Amo’, cada instante de tu Vida lo quiero sellar con mi ‘Te Amo’; ‘te amo’ en tu nacimiento, ‘Te Amo’ en el frío que sufriste, ‘te amo’ en cada gota de leche que chupaste de tu Mamá; intento llenar con mis ‘Te Amo’ los pañales con los que tu Mamá te envolvió; extiendo mi ‘Te Amo’ sobre de aquella tierra en la cual tu querida Mamá te recostó en el pesebre, y tus ternísimos miembros sintieron la dureza del heno, pero más que heno la dureza de los corazones;
mi ‘Te Amo’ en cada gemido Tuyo, en todas tus lágrimas y penas de tu infancia;
hago correr mi ‘Te Amo’ en todas las relaciones, comunicaciones y amor que tuviste con tu Mamá; ‘Te Amo’ en todas las palabras que dijiste, en el alimento que tomaste,
en los pasos que diste, en el agua que bebiste; ‘Te Amo’ en el trabajo que hiciste con tus manos; ‘Te Amo’ en todos los actos que hiciste en tu vida oculta; sello mi ‘Te Amo’ en cada acto interior tuyo y penas que sufriste; extiendo mi ‘Te Amo’ sobre aquellos caminos que recorriste, en el aire que respiraste, en todas las predicaciones que hiciste en tu Vida pública; mi ‘Te Amo’ corre en la potencia de los milagros que hiciste, en los Sacramentos que instituiste, en todo oh mi Jesús, aun en las fibras más íntimas de tu corazón imprimo mi ‘Te Amo’ por mí y por todos. Tu Querer me hace todo presente, y yo nada quiero dejarte en que no esté impreso mi ‘Te Amo’; tu pequeña hija de tu Querer siente el deber, de que si otra cosa no sabe hacer, al menos tengas un pequeño ‘Te Amo’ mío por todo lo que has hecho por mí y por todos.
Por eso mi ‘Te Amo’ te sigue en todas las penas de tu Pasión, en todos los escupitajos, desprecios e insultos que te hicieron; mi ‘Te Amo’ sella cada gota de tu sangre que derramaste, cada golpe que recibiste, en cada llaga que se formó en tu cuerpo, en cada espina que traspasó tu cabeza, en los dolores acerbos de la crucifixión, en las palabras que pronunciaste sobre la cruz, hasta en tu último respiro intento imprimir
mi ‘Te Amo’; quiero encerrar toda tu Vida, todos tus actos con mi ‘Te Amo’; por todas partes quiero que Tú toques, que veas, que oigas mi continuo ‘Te Amo’. Mi ‘Te Amo’ no te dejará jamás,
Tu Mismo Querer Es La Vida de mi ‘Te Amo’.
(3) ¿Pero sabes qué quiere esta pequeña niña? Que ese Querer Divino que tanto amaste e hiciste en toda tu Vida sobre la tierra, se haga conocer a todas las criaturas, a fin de que todas lo amen y cumplan tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra; quiere vencerte en Amor, a fin de que des tu Voluntad a todas las criaturas. ¡Ah! haz feliz a esta pobre pequeña que no quiere otra cosa que lo que quieres Tú,
que Tu Voluntad Sea Conocida Y Reine sobre la tierra.
(4) Ahora, creo que la obediencia quedará en algún modo contenta; es cierto que en muchas cosas he debido hacer saltos, de otra manera no acabaría jamás. El Fundirme En El Supremo Querer es para mí como una fuente que brota, y cada pequeña cosa que oigo, que veo, una ofensa hecha a mi Jesús, me es ocasión de nuevos modos y nuevas fusiones en su Santísima Voluntad. Ahora continúo con decir que mi dulce Jesús me ha dicho:
(5) “Hija Mía, a lo que has dicho sobre el fundirte en mi Querer se le necesita dar otro nombre, cual es el de fundirte en el orden de la gracia, en todo lo que ha hecho y hará el Santificador a los santificantes, el Cual es el Espíritu Santo. Mucho más, pues si la Creación se atribuye al Padre, mientras estamos siempre unidas las Tres Divinas Personas en el obrar, la Redención al Hijo, el Fiat Voluntas Tua se atribuirá al Espíritu Santo; y es propiamente en el Fiat Voluntas Tua que el Divino Espíritu hará desahogo de su obra. Tú lo haces cuando viniendo ante La Suprema Majestad dices: ‘Vengo a corresponder en Amor a todo lo que hace El Santificador a los santificantes, vengo a entrar en el orden de la gracia para poderos dar la gloria y la correspondencia del Amor como si todos se hubiesen hecho santos, y a repararos por todas las oposiciones, las incorrespondencias a la gracia’. Y por cuanto está en ti, buscas en nuestra Voluntad los actos de la Gracia del Espíritu Santificador, para hacer tuyo su dolor, sus gemidos secretos, sus suspiros angustiosos en el fondo de los corazones al verse tan mal acogido; y como el primer acto que hace es llevar nuestra Voluntad como acto completo de su santificación, al verse rechazado gime con gemidos inenarrables, y tú en tu infantil sencillez le dices: ‘Espíritu Santificador, hazlo pronto, os suplico, os imploro, haced conocer a todos vuestra Voluntad, a fin de que conociéndola la amen y acojan vuestro primer acto de su santificación completa,
El Cual Es La Santa Voluntad Vuestra’.
Hija Mía, Las Tres Divinas Personas somos inseparables y distintas,
Así Queremos Manifestar a las generaciones humanas Nuestras Obras hacia ellas,
que mientras Estamos Unidos Entre Nosotros, Cada Uno de Nosotros Quiere Manifestar distintamente Su Amor Y Su Obra Hacia las criaturas”.
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Volumen 17-54
Agosto 2, 1925
¿QUÉ COSA ES EL TE AMO?
(1) Estaba rezando y Fundiéndome En El Santo Querer Divino; quería girar por todas partes,
hasta en El Empíreo para encontrar ese Te Amo Supremo
que no está sujeto a ninguna interrupción, quisiera hacerlo mío a fin de que también yo
tuviera un Te Amo jamás interrumpido que pudiese hacer eco al Te Amo Eterno,
y Poseyendo en mí La Fuente del Verdadero Te Amo
pudiese tener Un Te Amo Por todos, por cada uno,
Por Cada Movimiento, Por Cada Acto, Por Cada Respiro,
Por Cada Latido Y Por Cada Te Amo del Mismo Jesús.
Y mientras me parecía llegar al Seno del Eterno,
haciendo mío Su Te Amo
iba repitiendo por todas partes y sobre cada cosa el estribillo de
Te Amo Para mi Supremo Señor.
Ahora, mientras esto hacía,
mi pensamiento ha interrumpido mi te amo diciéndome:
“¿Qué haces? Podrías hacer otra cosa, y además,
¿Qué Gran Cosa Es este Te Amo?”
Y mi Dulce Jesús Moviéndose
Como Deprisa En mi interior me Ha Dicho:
(2) “¿Qué Cosa?
¿Qué Gran Cosa Es El Te Amo Para Mí?
Hija Mía, El Te Amo Es Todo,
El Te Amo Es Amor,
Es Veneración, Es Estima, Es Heroísmo, Es Sacrificio,
Es Confianza Hacia Quien Es Dirigido;
El Te Amo Es Poseer a Aquél Que Encierra El Te Amo.
Te Amo Es Una Palabra Pequeña,
Pero Pesa Cuanto Pesa Toda La Eternidad.
El Te Amo encierra todo, Abarca a todos,
Se Difunde, Se Estrecha, Se Eleva En Alto,
Desciende hasta lo bajo, Se Imprime dondequiera pero jamás se detiene.
¿Cómo que es cosa de nada Mi Te Amo Hija Mía?
Su Origen Es Eterno,
En El Te Amo El Padre Celeste Me Generó,
Y En El Te Amo Procedió El Espíritu Santo,
En El Te Amo El Fiat Eterno Hizo a Toda La Creación,
Y En El Te Amo Perdonó al hombre culpable
Y Lo Redimió;
Así Que En El Te Amo el alma Encuentra Todo En Dios Y Dios Encuentra Todo En el alma,
Por Eso El Valor del Te Amo Es Infinito,
Está Lleno de Vida, de Energía, no se cansa jamás,
Supera Todo Y Triunfa Sobre Todo;
Por Eso Quiero Ver Este Te Amo Dirigido a Mí
sobre tus labios, en tu corazón, en el vuelo de tus pensamientos,
en las gotas de tu sangre, en las penas y en las alegrías,
en el alimento que tomas, en todo.
La Vida de Mi Te Amo debe ser larga, larga en ti,
Y Mi Fiat Que Reina En ti Pondrá El Sello del Te Amo Divino”.
(3) Después de esto, frente a mi mente se ha presentado en un punto altísimo Un Sol,
Su Luz era inaccesible,
de Su Centro Salían Continuas Llamitas, Conteniendo Cada Una Un Te Amo,
y Conforme Salían Se Ponían En Orden Alrededor de Esta Luz Inaccesible,
Pero Estas Llamitas Quedaban Como Atadas Por Un Hilo de Luz
a Aquella Luz Inaccesible Que Alimentaba La Vida de Esas Llamitas;
Estas Llamitas Eran Tantas Que Llenaban Cielo y tierra.
Me parecía ver a nuestro Dios Como Principio Y Origen de Todo,
y Las Llamitas, La Creación Toda Como Parto Divino y de Puro Amor,
también yo era Una Pequeña Llamita
Y mi Dulce Jesús me Incitaba a tomar mi vuelo Por Cada Llamita
Para Poner En Ellas El Doble Te Amo.
Yo no sé cómo me he encontrado fuera de mí misma
Para Girar En medio de Esas Llamitas e Imprimir mi Te Amo En Cada Una de Ellas,
pero Eran Tantas Que me perdía, pero Una Fuerza Suprema me hacía volver a tomar
El Orden y El Giro de mi Te Amo.
(4) Después me he encontrado en un vasto jardín,
y con gran sorpresa mía He Encontrado a mi Reina Mamá,
La Cual Acercándose a mí me Ha Dicho:
(5) “Hija Mía, ven Junto Conmigo a trabajar en este Jardín,
debemos plantar flores y frutos celestiales y divinos, ya casi está vacío, y si algunas plantas hay, son terrestres y humanas, por lo tanto conviene arrancarlas para hacer que este jardín sea del todo agradable a mi Hijo Jesús.
Las semillas que debemos plantar son todas mis virtudes, mis obras, mis penas, que contienen el germen del Fiat Voluntas Tua; no hubo cosa que Yo hiciera que no contuviera este germen de la Voluntad de Dios, me habría contentado con no hacer nada antes que obrar, sufrir sin este germen.
Toda Mi Gloria, La Dignidad de Madre, La Altura de Reina,
La Supremacía Sobre Todo, me venía de este germen; toda la Creación, todos los seres me reconocían dominante sobre ellos porque veían en Mí reinante a la Voluntad Suprema. Por eso todo lo que hice Yo, y todo lo que has hecho tú con este germen del Querer Supremo, lo uniremos junto y plantaremos este jardín”.
(6) Entonces hemos fundido juntas las semillas que tenía la Mamá Celestial, que eran muchas, y las pocas mías, que no sé cómo me las he encontrado, y hemos comenzado a formar surcos para poner las semillas. Pero mientras esto hacíamos, fuera de los muros del jardín, que eran altísimos, se oían rumores de armas, de cañones y que se golpeaban en modo horrible, así que nos hemos visto obligadas a correr para prestar ayuda; habiendo llegado, se veían gentes de varias razas, de diversos colores, y muchas naciones unidas juntas que hacían batalla y daban terror y espanto. Pero mientras esto veía me he encontrado en mí misma, pero con tal espanto, y con el dolor de no haber dicho ni siquiera una palabra a mi Celestial Mamá acerca de mi duro estado. Sea siempre bendita La Santísima Voluntad de Dios y todo sea para Gloria Suya.
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Volumen 18-5
Octubre 4, 1925
Repetir el mismo bien sirve para formar el agua
para regar las semillas de las virtudes.
Todo Lo Que Ha Hecho Nuestro Señor
Está Suspendido En La Divina Voluntad
(1) Estaba según mi costumbre fundiéndome en la Santísima Voluntad de Dios, y mientras giraba en Ella para poner mi te amo sobre todas las cosas, hubiera querido que mi Jesús nada viera u oyera sino mi te amo, o bien que todo lo viera y oyera a través de este mi te amo. Y mientras repetía el estribillo de mi te amo pensaba entre mí: “Se ve que soy verdaderamente una pequeña niña que no sé decir otra cosa que el estribillo aprendido; y además, ¿para qué me sirve el repetir y siempre repetir te amo, te amo?” Mientras esto pensaba, mi adorable Jesús ha salido de dentro de mi interior, haciendo ver en toda su Divina Persona impreso por todas partes mi te amo: Sobre los labios, sobre el rostro, en la frente, en los ojos, en medio del pecho, sobre el dorso y en medio de la palma de las manos, en la punta de sus dedos, en suma, dondequiera; y con un acento tierno me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿no estás contenta de que ningún te amo que sale de ti quede perdido, sino que todos queden impresos en Mí? Y además, ¿sabes de qué te sirve el repetirlos? Tú debes saber que cuando el alma se decide a hacer un bien, a ejercitar una virtud, forma la semilla de aquella virtud; con repetir aquellos actos forma el agua para regar esa semilla en la tierra del propio corazón, y cuanto más a menudo los repite, más riega esa semilla y la planta crece bella, verde, de manera que pronto produce los frutos de aquella semilla. En cambio, si es lenta en repetirlos, muchas veces aquella semilla queda sofocada, y si crece, crece débil y jamás da fruto; pobre semilla, sin agua suficiente para crecer, y mi Sol no surge sobre esa semilla paradarle la fecundidad, la madurez y el bello color a sus frutos, porque es infecunda. En cambio con repetir siempre los mismos actos, el alma contiene mucha agua para regar aquella semilla, mi Sol surge sobre ella cada vez que es regada, y se alegra mucho al ver que tiene tanta fuerza para crecer que hace llegar sus ramas hasta Mí, y viendo sus muchos frutos los tomo con gusto y reposo a su sombra. Así que el repetir tu te amo para Mí, te provee del agua para regar y formar el árbol del amor; el repetir la paciencia, riega y forma el árbol de la paciencia; el repetir tus actos en mi Voluntad, forma el agua para regar y formar el árbol divino y eterno de mi Voluntad; ninguna cosa se forma con un solo acto, sino con muchos y muchos actos repetidos.
Sólo tu Jesús contiene esta virtud, de formar todas las cosas, aun las más grandes con un acto solo, porque contengo la potencia creadora, pero la criatura, a fuerza de repetir el mismo acto, forma paso a paso el bien que quiere hacer. Con la costumbre se vuelve naturaleza aquel bien o aquella virtud, y la criatura se vuelve poseedora, formando con ellas toda su fortuna. También en el orden natural sucede así, nadie se vuelve maestro con haber leído una vez o pocas veces las vocales y las consonantes, sino quien constantemente repite hasta llenarse la mente, la voluntad y el corazón de toda aquella ciencia que conviene para poder hacer de maestro a los demás; ninguno se ve saciado si no come bocado a bocado el alimento que se necesita para saciarse; nadie recoge la semilla si no repite, quién sabe cuántas veces, su trabajo en su campo; y así de tantas otras cosas. El repetir el mismo acto es señal de que se ama, se aprecia y se quiere poseer el mismo acto que hace. Por eso, repite, e incesantemente repite sin cansarte jamás”.
(3) Después me he encontrado fuera de mí misma, y mi dulce Jesús me ha llevado girando en todos aquellos lugares donde había, estando Él en la tierra, obrado, sufrido, orado y también llorado; todo lo que había hecho, todo estaba en acto y mi amado Bien me ha dicho:
(4) “Hija mía, hija de mi Querer Supremo, mi Voluntad quiere hacerte participar en todo. Todo lo que tú ves son todas mis obras que hice estando en la tierra, las cuales mi Voluntad las tiene suspendidas en Ella porque las criaturas no se disponen a querer recibirlas, en parte porque no conocen aún lo que Yo hice. Mira, aquí están mis oraciones que de noche hacía, cubiertas de lágrimas amargas y de suspiros ardientes por la salvación de todos, están todas en espera para darse a las criaturas, para darles los frutos que contienen. Hija, entra tú en ellas, cúbrete con mis lágrimas, vístete con mis oraciones, a fin de que mi Voluntad cumpla en ti los efectos que hay en mis lágrimas, oraciones y suspiros. Mi Voluntad tiene como alineadas en Sí las penas de mi infancia, todos mis actos internos de mi Vida oculta, que son prodigios de gracia y de santidad, todas las humillaciones, gloria y penas de mi Vida pública, las penas más escondidas de mi Pasión, todo está suspendido, el fruto completo no ha sido tomado por las criaturas y
espero a quien debe vivir en mi Querer a fin de que no estén más suspendidos, sino que se viertan sobre ellos para darles el fruto completo. Sólo quien debe vivir en mi Voluntad hará que no continúen suspendidos mis bienes, por eso entra en cada uno de mis actos y de mis penas, a fin de que mi Voluntad se cumpla en ti. Entre tú y Yo no quiero cosas suspendidas, ni tolero no poderte dar lo que quiero, por eso quiero encontrar en ti mi misma Voluntad, a fin de que nada pueda oponerse a lo que quiere darte mi misma Voluntad”.
(5) Y mientras Jesús decía esto, yo pasaba de un acto a otro de Jesús y quedaba como transformada, cubierta con sus mismos actos, oraciones, lágrimas y penas. ¿Pero quién puede decir lo que sentía? Espero que el bendito Jesús me dé la gracia de corresponder y de cumplir en mí su adorable Voluntad, y en todos. Amén.
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Volumen 18-6
Octubre 10, 1925
Intercambio de Voluntad Entre Dios Y La Santísima Virgen Y Luisa.
La Santísima Virgen Repite al alma Lo Que Hizo a Su Hijo.
(1) Encontrándome en mi acostumbrado estado, mi pobre mente se encontraba en una atmósfera altísima, me parecía ver a la Divinidad y sobre una rodilla del Padre Celestial a mi Reina Mamá muerta, como si no tuviera vida; yo maravillada pensaba entre mí: “Mi Mamá está muerta, pero qué muerte feliz morir sobre las rodillas de nuestro Creador”. Pero mirando mejor,
veía como si su voluntad estuviese separada del cuerpo, estaba en las manos del Padre Divino. Yo asombrada miraba pero no me sabía explicar lo que veía, pero una voz que salía del trono decía:
(2) “Esta es la elegida entre todas las elegidas, es la toda bella, es la única criatura que nos hizo don de su voluntad, y muerta nos la dejó sobre las rodillas, en nuestras manos, y Nosotros en correspondencia le hicimos don de nuestra Voluntad. Don más grande no podíamos hacerle, porque con la adquisición de esta Suprema Voluntad tuvo poder de hacer descender al Verbo sobre la tierra y de hacer formar la Redención del género humano. Una voluntad humana no tendría poder sobre Nosotros ni ningún atractivo, en cambio una Voluntad Divina dada por Nosotros mismos a esta incomparable criatura nos venció, nos conquistó, nos raptó, y no pudiendo resistir cedimos a sus instancias de hacer descender al Verbo sobre la tierra. Ahora esperamos que vengas tú a morir sobre la otra rodilla, donándonos tu voluntad, y Nosotros, viéndola muerta en nuestras manos, como si no existiera más para ti, te haremos don de la nuestra y por medio tuyo, es decir, por medio de esta nuestra Voluntad donada a ti, regresará a vivir nuestro Fiat sobre la tierra. Estas dos voluntades muertas sobre nuestras rodillas serán el rescate de tantas voluntades rebeldes, y las tendremos como prendas preciosas que nos reharán de los tantos males de todas las demás criaturas, porque con nuestra Voluntad podrán satisfacernos”.
(3) La voz no se oía más, y yo me he encontrado sobre la otra rodilla Paterna en acto de dar el último respiro quedando muerta, pero en ese mismo instante me he encontrado en mí misma, pero no sé decir lo que sentía en mí, sólo rogaba de corazón que no más mi voluntad entrara en mí, sino que sólo la Divina tuviese vida en mí. ¡Ah, sólo Ella es la portadora de todos los bienes y la repetidora de Jesús en las almas, que haciendo eco al Fiat de la Creación abraza todo y a todos como de un solo golpe y corresponde a Dios por la obra de la Creación, Redención y Santificación! La Voluntad Divina obrante en nosotros todo puede hacer, es la verdadera Reina que reina e impera sobre todo.
(4) Después veía a mi Mamá Celestial con el niño Jesús entre sus brazos, que lo besaba y lo ponía a su pecho para darle su purísima leche, y yo le he dicho: “Mamá mía, ¿y a mí nada me das? ¡Ah! permíteme al menos que ponga mi te amo entre tu boca y la de Jesús mientras os besáis, a fin de que en todo lo que hagáis corra junto mi pequeño te amo. Y Ella me dijo:
(5) “Hija mía, pon también tu pequeño te amo no sólo en la boca, sino en todos los actos que corren entre Yo y mi Hijo. Tú debes saber que en todo lo que hacía hacia mi Hijo, tenía la intención de hacerlo hacia las almas que debían vivir en la Voluntad Divina, porque estando en Ella estaban dispuestas a recibir todos aquellos actos que Yo hacía hacia Jesús, y encontraba espacio suficiente donde depositarlos. Así que si Yo besaba a mi Hijo, las besaba a ellas, porque las encontraba junto con Él en su Suprema Voluntad. Eran ellas las primeras como alineadas en Él, y mi amor materno me empujaba a hacerlas participar de lo que hacía a mi Hijo. Gracias grandes se necesitaban para quien debía vivir en esta Santa Voluntad, y Yo ponía a su disposición todos mis bienes, mis gracias, mis dolores, para su ayuda, defensa, fortaleza, apoyo, luz; y Yo me sentía feliz y honrada, con los honores más grandes, de tener por hijos míos los hijos de la Voluntad del Padre Celestial, la cual también Yo poseía, y por eso los veía también como partos míos. Es más, de ellos se puede decir lo que se dice de mi Hijo, que las primeras generaciones encontraban la salvación en los méritos del futuro Redentor. Así estas almas en virtud de la Voluntad Divina obrante en ellas, estas futuras hijas son aquellas que imploran incesantemente la salvación, las gracias a las futuras generaciones; están con Jesús y Jesús en ellas, y repiten junto con Jesús lo que contiene Jesús. Por eso, si quieres que te repita lo que hice a mi Hijo, haz que te encuentre siempre en su Voluntad, y Yo te daré magnánimamente mis favores”.
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Volumen 18-23
Febrero 7, 1926
La Divina Voluntad Reinante en el alma La Eleva sobre todo,
La Pone En Su Origen,
y el alma Amando Con El Amor de Dios,
Ama todas las cosas Con Su Mismo Amor,
y es constituida poseedora y reina de todo lo creado.
(1) Estaba según mi costumbre fundiéndome en el Santo Querer Divino, y tomando el eterno Te Amo de mi dulce Jesús, y haciéndolo mío, giraba por toda la Creación para imprimirlo sobre cada cosa, a fin de que todo y todos tuvieran una sola nota, un solo sonido, una sola armonía: “Te Amo, Te Amo, Te Amo por mí y por todos, hacia mi Creador que tanto me ha Amado”. Ahora, mientras esto hacía, mi amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y estrechándome a su corazón, todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija Mía, cómo es bello El Te Amo de quien Vive En Mi Voluntad,
siento el eco del mío junto con el suyo sobre todas las cosas creadas, por eso siento la correspondencia del amor de la criatura por todo lo que he hecho, y además, amar significa poseer lo que se ama, o querer poseer la cosa amada; así que tú amas la Creación toda porque es mía, y Yo te la hago amar porque quiero hacerla tuya. Tu repetido te amo para Mí sobre cada cosa creada, es el camino y el derecho de posesión para poseerla. La Creación toda al sentirse amada, reconoce a su dueña, por eso hace fiesta al sentirse repetir sobre de ella tu Te Amo; El Amor Hace Reconocer Lo Que Es Suyo, y se dan sólo a aquellos por los cuales son amadas, y mi Voluntad reinante en el alma es la confirmación de que lo que es mío es suyo. Ahora, cuando una cosa es poseída entre dos personas, se necesita sumo acuerdo, la una no puede hacer sin la otra, y he aquí la necesidad de su inseparable unión, de las continuas comunicaciones sobre lo que hay que hacer con lo que poseen. ¡Oh! cómo mi Voluntad reinante en el alma la eleva sobre todo, y amando con el amor de un Dios sabe amar todas las cosas con su mismo amor, y es constituida poseedora y reina de todo lo creado.
(3) Hija mía, en este estado feliz creé al hombre, mi Voluntad debía suplir a todo lo que faltaba en él, y elevarlo a la semejanza de su Creador. Y es propiamente esta mi mira sobre ti, hacerte regresar al origen como creamos al hombre, por eso no quiero división alguna entre Yo y tú, ni que lo que es mío no sea tuyo; pero para darte los derechos quiero que reconozcas lo que es mío, a fin de que amando todo y corriendo en todas las cosas tu te amo, toda la Creación te reconozca; oirán en ti el eco del principio de la creación del hombre, y haciéndose felices ambicionaran hacerse poseer por ti.
(4) Yo hago contigo como un rey, que despreciado por sus pueblos, ofendido, olvidado, estos pueblos no están más bajo el régimen de las leyes del rey, y si alguna ley observan, es la fuerza que se impone sobre ellos, no el amor; así que el pobre rey está obligado a vivir en su palacio, aislado, sin el amor, la sujeción y el avasallamiento de su voluntad sobre los pueblos; pero entre tantos, él advierte que uno sólo se mantiene íntegro en hacerse someter en todo y por todo por la voluntad del rey, es más, repara, llora por la voluntad rebelde de todo el pueblo, y quisiera rehacer al rey haciéndose acto por cada criatura, a fin de que encuentre en él todo lo que debería encontrar en todo el resto del pueblo. Entonces el rey siente amar a éste, lo tiene siempre ante sus ojos para ver si es constante y no por un día, sino por un periodo de vida, porque sólo la constancia es sobre lo que el rey puede confiar y estar seguro de lo que quiere hacer de la criatura. El sacrificarse, el hacer el bien un día, es cosa fácil para la criatura, pero el sacrificarse y el hacer el bien toda la vida, ¡oh, cómo es difícil! Y si esto sucede, es una virtud divina obrante en la criatura. Entonces, cuando el rey se siente seguro de aquél, lo llama a sí en su palacio, le da todo lo que debería dar a todo el pueblo, y haciendo a un lado a todos los demás hace salir de él la nueva generación de su pueblo elegido, los cuales no tendrán otra ambición que vivir sólo de la voluntad del rey, todos sojuzgados a él, como tantos partos de sus entrañas. ¿No te parece hija mía, que es precisamente esto lo que estoy haciendo por ti? Ese continuo llamarte en mi Voluntad, a fin de que no la tuya viva en ti sino la mía; aquel querer de ti, que sobre todas las cosas creadas y desde el primero hasta el último hombre que vendrá, encuentre la nota de tu te amo, de tu adoración a tu Creador, de tu reparación por cada ofensa, ¿no dice claramente que quiero todo para darte todo, y que elevándote sobre todo quiero que regrese en ti mi Voluntad íntegra, bella, triunfante, como salió de Nosotros en el principio de la Creación? Mi Voluntad fue el acto primero de la criatura, la criatura tuvo su acto primero en mi Voluntad, y por eso quiere hacer su curso de vida en ella, y si bien fue sofocada al principio de su nacer en la criatura, pero no quedó extinta, y por eso espera su campo de vida en ella; ¿no quieres tú ser su primer campito? Por eso sé atenta, cuando quieras hacer alguna cosa no la hagas jamás por ti misma, sino ruégame que la haga mi Voluntad en ti, porque la misma cosa, si la haces tú suena mal, da de humano, en cambio si la hace mi Voluntad suena bien, armoniza con el Cielo, es sostenida por una gracia y potencia divinas, es el Creador que obra en la criatura, su perfume es divino, y elevándose abraza a todos con un solo abrazo, de modo que todos sienten el bien del obrar del Creador en la criatura”.
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Volumen 19-5
Marzo 9, 1926
La Creación Forma La Gloria muda de Dios.
Al crear al hombre fue un juego de azar, el cual falló, pero se debe rehacer.
(1) Mi pobre alma nadaba en el mar interminable del Querer Divino, y mi siempre amable Jesús me hacía ver en acto toda la Creación; qué orden, qué armonía, cuántas variadas bellezas, cada cosa tenía el sello de un amor increado que corría hacia las criaturas, que descendiendo en el fondo de cada corazón gritaban en su mudo lenguaje: “Ama, ama a Aquél que tanto ama”. Yo sentía un dulce encanto al ver a toda la Creación, su mutismo amoroso, que más que voz potente hería mi pobre corazón, tanto, que me sentía venir a menos, y mi dulce Jesús sosteniéndome en sus brazos me ha dicho:
(2) “Hija mía, toda la Creación dice: ‘Gloria, adoración hacia nuestro Creador, amor hacia las criaturas’. Así que la Creación es una gloria, una adoración muda para Nosotros, porque no le fue concedida ninguna libertad, ni de crecer ni de decrecer, la sacamos fuera de Nosotros, pero la dejamos en Nosotros, esto es, dentro de nuestra Voluntad a alabar, si bien en forma muda, nuestra potencia, belleza, magnificencia y gloria, así que somos Nosotros mismos que nos alabamos nuestra potencia, nuestra gloria, el infinito amor, nuestra potencia, bondad, armonía y belleza; la Creación nada nos da por sí misma, si bien siendo ella el desahogo de todo nuestro Ser Divino, sirve de espejo al hombre para mirar y conocer a su Creador, y le da lecciones sublimes de orden, de armonía, de santidad y de amor, se puede decir que el mismo Creador poniéndose en actitud de Maestro Divino, da tantas lecciones por cuantas cosas creó, de la más grande a la más pequeña obra que salió de sus manos creadoras. No fue así al crear al hombre, nuestro amor fue tanto por él, que sobrepasó todo el amor que tuvimos en la Creación, por eso lo dotamos de razón, de memoria y de voluntad, y poniendo nuestra Voluntad como en un banco en la suya, la multiplicase, la centuplicase, no para Nosotros que no teníamos necesidad, sino para su bien, a fin de que no quedase como las otras cosas creadas, mudas y en aquel punto como Nosotros las sacamos a la luz, sino que creciera siempre, siempre, en gloria, en riquezas, en amor y en semejanza con su Creador, y para hacer que él pudiese encontrar todas las ayudas posibles e imaginables, le dimos a su disposición nuestra Voluntad, a fin de que obrase con nuestra misma potencia el bien, el crecimiento, la semejanza que quería adquirir con su Creador. Nuestro amor al crear al hombre quiso hacer un juego de azar, poniendo nuestras cosas en el pequeño cerco de la voluntad humana como en el banco, nuestra belleza, sabiduría, santidad, amor, etc., y nuestra Voluntad que debía hacerse guía y actor de su obrar, a fin de que no sólo lo hiciera crecer a nuestra semejanza, sino que le diese la forma de un pequeño dios. Por eso nuestro dolor fue grande al vernos rechazar estos grandes bienes por la criatura, y nuestro juego de azar quedó malogrado, pero aun fallido, era siempre un juego divino que podía y debía rehacerse de su falla. Por eso, después de tantos años quiso de nuevo mi amor jugar al azar, y fue con mi Mamá Inmaculada, en Ella nuestro juego no quedó malogrado, tuvo su pleno efecto, y por eso todo le dimos y todo a Ella le confiamos, más bien se formaba una competencia, Nosotros a dar y Ella a recibir.
(3) Ahora, tú debes saber que nuestro amor también contigo quiere hacer este juego de azar, a fin de que tú, unida con la Mamá Celestial nos hagas vencer en el juego rehaciéndonos de la falla que nos procuró el primer hombre, Adán, así nuestra Voluntad rehecha en sus victorias puede poner de nuevo en campo sus bienes que con tanto amor quiere dar a las criaturas; y así como por medio de la Virgen Santa, porque estaba rehecho en mi juego, hice surgir el Sol de la Redención para salvar a la humanidad perdida, así por medio tuyo haré resurgir el Sol de mi Voluntad, para que haga su camino en medio de las criaturas. He aquí la causa de tantas gracias mías que vierto en ti, los tantos conocimientos sobre mi Voluntad, esto no es otra cosa que mi juego de azar que estoy formando en ti, por eso sé atenta, a fin de que no me des el más grande de los dolores que podría recibir en toda la historia del mundo, que mi segundo juego sea fallido. ¡Ah, no, no me lo harás, mi amor saldrá victorioso y mi Voluntad encontrará su cumplimiento!”.
(4) Jesús ha desaparecido y yo he quedado pensativa sobre lo que me había dicho, pero toda abandonada en el Querer Supremo. Por eso, en todo lo que escribo, –sólo Jesús sabe el desgarro de mi alma y la gran repugnancia a poner sobre el papel estas cosas que habría querido sepultar– me sentía luchar con la misma obediencia, pero el Fiat de Jesús ha vencido, y continúo escribiendo lo que yo no quería. Entonces mi dulce Jesús ha regresado y viéndome pensativa me ha dicho:
(5) “Hija mía, ¿por qué temes? ¿No quieres que Yo juegue contigo? Tú no pondrás otra cosa tuya que la pequeña llamita de tu voluntad que Yo mismo te di al crearte, así que todo el azar de mis bienes será mío, ¿no quieres ser tú la copia de mi Mamá? Por eso ven junto Conmigo delante al trono divino y ahí encontrarás la llamita de la voluntad de la Reina del Cielo a los pies de la Majestad Suprema, que Ella puso en el juego divino, porque para jugar se necesita poner siempre alguna cosa propia, de otra manera quien vence no tiene qué tomar, y quien pierde no tiene qué dejar. Y como Yo vencí en el juego con mi Mamá, Ella perdió la llamita de su voluntad, pero, ¡feliz pérdida! Con el haber perdido su pequeña llamita, dejándola como homenaje continuo a los pies de su Creador, formó su Vida en el gran fuego divino, creciendo en el océano de los bienes divinos, y por eso pudo obtener al Redentor suspirado. Ahora te toca a ti poner la llamita de tu pequeña voluntad al lado de la de mi inseparable Mamá, a fin de que también tú te formes en el fuego divino y crezcas con los reflejos de tu Creador, y así puedas obtener gracia ante la Suprema Majestad de poder obtener el suspirado Fiat. Estas dos llamitas se verán a los pies del trono supremo, por toda la eternidad, que no han tenido vida propia y que una obtuvo la Redención y la otra el cumplimiento de mi Voluntad, único fin de la Creación, de la Redención y de mi desquite de mi juego de azar al crear al hombre”.
(6) En un instante me he encontrado delante a aquella luz inaccesible, y mi voluntad bajo forma de llamita se ha puesto al lado de aquélla de mi Mamá Celestial para hacer lo que ella hacía, ¿pero quién puede decir lo que se veía, comprendía y hacía? Me faltan las palabras y por eso pongo punto. Y mi dulce Jesús ha agregado:
(7) “Hija mía, la llamita de tu voluntad la he vencido y tú has vencido la mía; si tú no perdías la tuya no podías vencer a la mía, ahora los dos somos felices, ambos somos victoriosos, pero mira la gran diferencia que hay, en mi Voluntad basta hacer una vez un acto, una oración, un te amo, porque tomando su lugar en el Querer Supremo queda siempre a hacer el mismo acto, la oración, el te amo, sin interrumpirlo jamás, porque cuando se hace un acto en mi Voluntad, ese acto no está sujeto a interrupción, hecho una vez queda hecho para siempre, es como si siempre lo estuviera haciendo. El obrar del alma en mi Voluntad entra a tomar parte en los modos del obrar divino, que cuando obra hace siempre el mismo acto sin tener necesidad de repetirlo. ¿Qué serán tus tantos ‘te amo’ en mi Voluntad que repetirán siempre su estribillo, ‘te amo, te amo’? Serán tantas heridas para Mí y me prepararán a conceder la gracia más grande: Que mi Voluntad sea conocida, amada y cumplida. Por eso en mi Voluntad las plegarias, las obras, el amor, entran en el orden divino y se puede decir que soy Yo mismo que ruego, que obro, que amo, ¿y qué cosa podría negarme a Mí mismo? ¿En qué cosa no podría complacerme?”
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Volumen 19-22
Mayo 18, 1926
Así cómo la Virgen para obtener al suspirado Redentor y concebirlo, debió abrazar todo, y hacer los actos de todos, así quien debe obtener el Fiat Supremo, debe abrazar a todos y responder por todos.
(1) Estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino, y mientras había girado por todas las cosas creadas para sellar en ellas mi “te amo”, a fin de que dondequiera y sobre todos resonase mi “te amo” para corresponder a mi Jesús por su tanto amor, he llegado a aquel punto de corresponder a mi Dios por todo aquel amor que tuvo en el acto de quedar concebido en el seno de la Mamá Celestial. Mientras estaba en esto mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija Mía, Mi Inseparable Mamá Para Concebirme a Mí, Verbo Eterno,
Fue Enriquecida de Mares de Gracia, de Luz y de Santidad Por La Majestad Suprema,
y Ella Hizo Tales Y Tantos Actos de Virtud, de Amor, de Oración, de Deseos y de Ardientes Suspiros,
de sobrepasar todo el amor, virtud y actos de todas las generaciones
Que Se Necesitaban Para Obtener al Suspirado Redentor.
Entonces, Cuando Vi En La Soberana Reina El Amor Completo
de todas las criaturas y todos los actos que se necesitaban para merecer que
El Verbo Fuese Concebido,
Encontré En Ella La Correspondencia del Amor de todos,
Nuestra Gloria Reintegrada, Y Todos Los Actos de Los Redimidos,
hasta los de aquellos a los que Mi Redención debía servir de condena por su ingratitud,
y entonces Mi Amor Hizo El Último Desahogo Y Quedé Concebido.
Por eso El Derecho de Nombre de Madre Para Ella Es Connatural, Es Sagrado,
porque con Abrazar todos los actos de las generaciones, Sustituyéndose por todos,
sucedió como si a todos Los Hubiese Parido a Nueva Vida Desde Sus Entrañas Maternas.
Ahora tú debes saber que cuando hacemos Nuestras Obras,
la criatura que es elegida y a la cual le es confiada la obra,
Debemos Darle Tanto Amor, Luz, Gracia,
que pueda darnos toda La Correspondencia y La Gloria de la obra a ella confiada.
Nuestra Potencia y Sabiduría no se pondrían desde el principio de una obra nuestra en el banco de la criatura como en acto de fallar, así que en la criatura que es llamada como acto primero, nuestra obra debe quedar al seguro en ella, y Nosotros debemos rescatar todo el interés y gloria equivalente a nuestra obra confiada a ella; y aunque después nuestra obra fuese comunicada a las demás criaturas, y por su ingratitud estuviese en peligro de fallar, para Nosotros es más tolerable, porque a quien fue confiada al principio nos hizo rescatar todo el interés de los fallos
de las otras criaturas; he aquí por qué todo dimos y todo recibimos de Ella, a fin de que todo el capital de la Redención pudiese quedar íntegro y por su medio nuestra gloria completada y nuestro amor correspondido. ¿Qué hombre sabio pone desde un principio su capital en un banco que está por quebrar? Primero se asegura y después confía su capital; pero puede ser que con el tiempo quiebre, esto no puede hacerle gran daño, porque por los tantos intereses recibidos se ha rehecho su capital. Si esto hace el hombre, mucho más Dios, que su sabiduría es incomprensible, y no se trataba de una obra cualquiera, de un pequeño capital, sino que se trataba de la gran obra de la Redención y todo el costo y el valor infinito e incalculable del Verbo Eterno, era una obra única, no se podía repetir un nuevo descendimiento del Verbo Eterno sobre la tierra, y por eso debíamos ponerla al seguro en la Soberana Celestial. Y así como todo a Ella le confiamos, hasta la misma Vida de un Dios, así Ella, como poseedora de nuestra confianza debía respondernos por todos, hacerse fiadora y responsable de esta Vida Divina confiada a Ella, como en efecto lo hizo. Ahora hija mía, lo que hice y quise de mi Celestial Mamá en la gran obra de la Redención, quiero hacer contigo en la gran obra del Fiat Supremo. La obra del Fiat Divino es una obra que debe abrazar todo: Creación, Redención y Santificación, esta obra es la base de todo, es la vida que corre en todo y todo encierra ella, porque no tiene principio, es principio de todas las cosas y fin y cumplimiento de nuestras obras. Mira entonces, el capital que queremos confiarte es exuberante, tú no lo has calculado, ¿pero sabes tú qué te confiamos en el Fiat Supremo? Te confiamos toda la Creación, todo el capital de la Redención y aquél de la Santificación; mi Voluntad es universal y en todas las cosas ha estado Ella obrante, así que lo que a Ella pertenece es justo que sea confiado a ti, ¿acaso quisieras tú mi Voluntad sin sus obras? Nosotros no sabemos dar nuestra Vida sin las obras y bienes nuestros, cuando damos, damos todo; y así como a la Reina Celestial con darle al Verbo concentró en Sí sus obras y sus bienes, así a ti, con darte nuestra Suprema Voluntad reinante y dominante en ti te damos todas las obras que a Ella pertenecen, por eso te estamos dando tantas gracias, conocimientos,capacidad, a fin de que el Fiat Supremo, desde el principio, no pueda recibir ningún fallo, y tú, poniéndolo al seguro debes darle la correspondencia del amor y de la gloria de toda la Creación, de la Redención y de la Santificación; así que tu trabajo es grande, es universal y debe abrazar a todos y a todo, de modo que si nuestra Voluntad comunicada a las otras criaturas sufriera cualquier tropiezo, en ti debemos encontrar el resarcimiento del vacío de los otros, y poniéndola al seguro en ti, con el darnos el amor, la gloria y todos los actos que las otras criaturas deberían darnos, nuestra gloria será siempre completa y nuestro Amor rescatará su justo interés. Así que también en ti depositaremos nuestra confianza, serás la responsable de la Voluntad Divina confiada a ti y su fiadora”.
(3) Ahora, mientras Jesús esto decía, me ha venido tal espanto y comprendía todo el peso de mi responsabilidad, y temiendo fuertemente que pudiese poner en peligro nada menos que todo el peso y obras de una Voluntad Divina he dicho:
(4) “Amor mío, gracias por tanta bondad tuya hacia mí, pero siento que es demasiado lo que quieres darme, siento un peso infinito que me aplasta, y mi pequeñez e incapacidad no tienen ni fuerza ni habilidad, y temiendo poderos desagradar y no poder abrazar todo, vete a otra criatura más capaz, a fin de que todo este capital de tu Suprema Voluntad pueda estar más seguro, y Tú puedas recibir todo el interés equivalente a un capital tan grande; yo no había pensado jamás en una responsabilidad tan grande, pero ahora que me la haces entender siento que me faltan las fuerzas y temo por mi debilidad”.
(5) Y Jesús, estrechándome a Él para aliviarme del temor que me aplastaba, ha agregado:
(6) “Hija mía, ánimo, no temas, es tu Jesús que quiere darte demasiado, ¿no soy tal vez Yo dueño de darte lo que quiero? ¿Quieres tú poner un límite a mi obra completa que quiero confiarte? ¿Qué dirías tú si mi Mamá Celestial quisiese aceptarme a Mí, Verbo Eterno, sin sus bienes y los actos que se necesitaban para poderme concebir? ¿Sería esto verdadero amor, verdadera aceptación? Ciertamente que no. Así que tú quisieras mi Voluntad sin sus obras y sin los actos que a Ella convienen. Tú debes saber, a fin de que quites este espanto, que todo lo que te he dicho, esto es, este capital tan grande, ya está en ti, y después de que te he hecho tomar la práctica de darme la correspondencia de la gloria y del amor de toda la Creación, Redención y Santificación, haciéndote abrazar todo y a todos, y habiendo visto que el interés debido me venía con facilidad, ahora te he querido hacer conocer con más claridad el gran capital de mi Voluntad que te he confiado, a fin de que conozcas el gran bien que posees, y conociéndolo, puedo firmar la escritura del capital a ti confiado y al mismo tiempo dar por recibido el interés que me das. Si tú no lo conocieras no se podría hacer ni la escritura del capital, ni la recepción del interés, entonces, he aquí la necesidad de hacértelo conocer; y además, ¿por qué temes hasta quererme mandar a otra criatura? ¿No tienes tú en ti un amor que dice te amo por todos y por todo, un movimiento que me corresponde por el movimiento de todos y que todo lo que tú haces abraza a todos para darme como dentro de un solo abrazo los actos, las plegarias, la gloria, las reparaciones de todos? Si ya lo haces, ¿por qué temes?”
(7) Mientras estaba en esto veía en torno a mí a otras almas, y Jesús ha ido a ellas y parecía que las tocaba para ver si a su toque salía el movimiento de su Vida Divina, pero no salía nada. Entonces ha regresado a mí y tomándome la mano me la ha estrechado fuertemente, a su toque ha salido de mí una luz, y Jesús todo contento me ha dicho:
(8) “Esta luz es el movimiento de la Vida Divina en ti, he ido a las otras criaturas, como tú has visto, y no he encontrado mi movimiento, ¿entonces, cómo puedo confiarles el gran capital de mi Voluntad? Por eso te he elegido, y basta, sé atenta y no temas”.
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Volumen 19-39
Julio 20, 1926
La Palabra de Jesús Es Trabajo, Su Silencio Es Reposo.
El Reposo de Jesús En Medio de Sus Obras
(1) Continuaba sintiéndome toda abandonada en el Supremo Querer, mi siempre amable Jesús se hacía ver todo en silencio, en acto de mirar toda la Creación, todas sus obras, y mientras las miraba quedaba como raptado profundamente ante la magnificencia, santidad, multiplicidad y grandeza de sus obras, y yo junto con Jesús guardaba un profundo silencio al mirar sus obras, muchas cosas se comprendían, pero todo quedaba en el fondo de la inteligencia, sin palabras para poderlas decir. ¡Cómo era bello estar junto con Jesús en un profundo silencio! Después de esto mi amado bien, mi dulce vida me ha dicho:
(2) “Hija mía amadísima, tú debes saber que mi palabra es trabajo, mi silencio es reposo, y no solamente para Mí es trabajo mi palabra, sino también para ti, y es mi costumbre que después de haber trabajado quiero reposarme en medio de mis mismas obras, ellas son el lecho más blando en mi reposo, y como tú has escuchado mi palabra y has trabajado junto Conmigo, por eso junto Conmigo toma reposo. Mira hija mía cómo es bella toda la Creación, fue la palabra de tu Jesús que con un Fiat la trabajó, ¿pero sabes tú cuál es mi encanto que me rapta? Tu pequeño ‘te amo’ sobre cada una de las cosas creadas; con este tu pequeño ‘te amo’ impreso sobre cada una de ellas, todas me hablan de tu amor, me hablan de mi recién nacida de mi Voluntad, escucho el eco armonioso de toda la Creación que me habla de ti; ¡oh! cómo me rapta, cómo estoy contento al ver que mi Fiat en la Creación y aquél que te he enseñado se dan la mano, se entrelazan juntos y cumpliendo mi Voluntad me dan reposo. Pero no estoy contento con reposarme solo, quiero junto Conmigo a aquélla que me da reposo, a fin de que ella tome reposo y gocemos juntos los frutos de nuestro trabajo. Mira, ¿no te parece más bella toda la Creación y todas las obras de mi Redención con tu ‘te amo’, con tu adoración y con tu voluntad fundida en la mía, que hace vida en medio a las esferas celestes? Así que no hay más soledad ni aquel silencio sepulcral que había antes en las esferas celestiales y en todas mis obras, sino que está la pequeña hija de mi Querer que hace compañía, que hace oír su voz, que ama, que adora, que reza, y que manteniendo sus derechos dados a ella por mi Voluntad, posee todo, y cuando hay quien posee no hay más soledad ni silencio de tumba. He aquí por qué después de haberte hablado mucho hago silencio, es el reposo que se requiere para Mí y para ti, para después poder reemprender de nuevo el hablarte y así continuar mi y tu trabajo. Pero mientras reposo contemplo todas mis obras, mi amor surge en Mí y reflejándose en Mí mismo y complaciéndome, concibo en Mí otras imágenes mías similares a Mí, y mi Voluntad las pone fuera como triunfo de mi amor y como generación predilecta de mi Fiat Supremo, así que en mi reposo genero los hijos a mi Voluntad, todos similares a Mí, y en mi palabra los doy a luz y les doy el desarrollo, la belleza, la altura, por eso mi palabra los va formando dignos hijos del Fiat Supremo. Por eso hija mía, cada palabra mía es un don que te hago, y si te llamo al reposo es para que tú contemples mi don, y complaciéndote y amándolo hagas surgir de ti otros dones similares a aquellos que te he dado, y poniéndolos fuera formarán junto la generación de los hijos del Fiat Supremo, ¡oh, cómo estaremos contentos!”
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Volumen 19-56
Septiembre 7, 1926
Cómo Dios Tiene Su Trono, Su Morada, Su Puesto Estable Y Fijo.
La Voluntad Divina Es Sol,
la voluntad humana es una chispa formada por la punta de
Los Rayos del Querer Supremo.
(1) Estaba por reemprender mi vuelo en el Querer Supremo para hacer mi acostumbrada visita en el Reino de La Voluntad Divina, extenderme en sus confines para hacer resonar mi te amo, mi adoración, mi gracias por cada cosa creada. Ahora, mientras estaba por hacer esto pensaba entre mí: “Si Dios está en todas partes, ¿en qué aprovecha hacer mi vuelo en el Querer Divino para ponerme hasta en la altura de los Cielos, delante a la Majestad Suprema, llevando como en mi pequeño regazo todas las voluntades humanas de las generaciones, para hacer por cada una de las voluntades rebeldes mi acto de sujeción, de amor y de abandono, a fin de que venza a la Voluntad Divina para hacerla venir a reinar sobre la tierra, dominante y triunfante en medio a las criaturas? Por lo tanto, si está por todas partes, puedo hacerlo también desde aquí”. Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, mira el sol, su luz desciende y llena toda la tierra, pero el sol está siempre arriba, bajo la esfera del cielo, con toda majestad en su esfera, señoreando y dominando todo y a todos con su luz, pero aunque el sol no desciende a lo bajo, da los mismos efectos, comunica los mismos bienes por medio de sus rayos, como si descendiera él mismo de la altura de su esfera. Si el sol descendiera de su altura, la tierra siendo mucho más pequeña y las criaturas incapaces de resistir una luz tan grande, descendiendo quemaría y eclipsaría todo con su luz y con su calor, pero como todas las cosas creadas por Mí contienen la semejanza de las entrañas de
misericordia de su Creador, por eso el sol se está en lo alto emanando sus rayos llenos de bondad, de amor y de bienes a la pequeña tierra. Ahora, si esto hace el sol, imagen de la verdadera luz del Sol Divino, mucho más Dios, verdadero Sol de luz, de justicia y de amor, mi Majestad no se mueve de la altura de su trono, sino que está siempre firme y estable en su puesto, en su morada celestial, y más que sol emana sus interminables rayos, los cuales llevan sus efectos, sus bienes y comunican su misma Vida, como si descendiese a quien quiera recibirla. Por lo tanto, lo que no hace descendiendo en persona lo hace con la emanación de sus interminables rayos, bilocándose en ellos para dar su Vida, sus bienes a las humanas generaciones. Ahora hija mía, por tu condición de criatura, por tu oficio de la misión del Fiat Supremo, te corresponde a ti subir sobre aquellos mismos rayos que emana la Majestad Suprema, para ponerte delante de Ella para cumplir tu oficio en el seno del Sol Eterno, arrojándote al principio de donde saliste, para tomar por cuanto a criatura es posible, la plenitud de mi Voluntad, para conocerla y manifestarla a los demás.
(3) Ahora, tú debes saber cuáles son los vínculos de identificación entre Voluntad Divina y humana, y por eso amo tanto y quiero, con derecho de creación, de paternidad, de amor y de justicia, que la voluntad humana ceda el puesto a la mía, y arrojándose como un pequeño niño en sus brazos se haga sostener por Ella, nutrir y dominar. El Ente Supremo al crear al hombre hizo salir en campo a mi Voluntad, y si bien como consecuencia y naturalmente todos nuestros atributos concurrieron, pero el Supremo Querer fue como acto primero, el cual tomaba como máximo interés suyo la vida de toda la Creación, comprendido el hombre, y por eso se hacía vida de todos, dominando todo, haciendo todo suyo, porque todo de Ella había salido, por justicia todo debía ser suyo. Mi Voluntad, más que sol emanó sus rayos y con la punta de estos rayos, animando la naturaleza humana formaba la voluntad en la criatura. ¿Ves entonces qué cosa es la voluntad en las generaciones humanas? Tantas múltiples puntas de rayos, que eran como tantas chispas en las criaturas, para formar la voluntad en ellos, pero sin separar estas chispas del rayo que se desprendía del centro del Sol del Querer Supremo. Así que todas las generaciones humanas giran en torno a este Sol, porque cada una de las criaturas contiene la punta de un rayo de este Sol eterno de mi Voluntad. Ahora, ¿cuál no será la afrenta de este Sol al ver la circunferencia de estos rayos, cuya punta forma la voluntad de cada una de las criaturas, convertidas, cambiadas en tinieblas, en naturaleza humana, desconociendo la luz, el dominio, la vida de aquel Sol que con tanto amor daba su Voluntad, a fin de que la suya y la de las criaturas fuese una sola, y así poder formar en ellas la Vida Divina? ¿Puede haber vínculo más fuerte, más estable y que no pueda desunirse, entre el centro del sol y sus rayos? La luz es indivisible, y si se pudiese desunir, la parte dividida iría errante y terminaría con disolverse en las tinieblas. Así que entre Voluntad Divina y humana hay tal unión de compenetración, que se puede comparar a la unión que hay entre el sol y el rayo solar, entre el calor y la luz. ¿No sería derecho del sol dominar sus rayos, recibir la sujeción de ellos para formar su reino de luz sobre su misma circunferencia solar? Así es para mi Voluntad, cuando la criatura se sustrae de Ella queda como sin Reino, sin dominio, sin súbditos; se siente robar lo que es suyo, cada acto que no depende de su Querer es un desgarro, un hurto que se hace a su luz, y por eso al verse robar su luz y convertida ésta en tinieblas, sufre más que una madre cuando se ve arrancar el parto de sus entrañas, no para darle vida sino para matarlo. Así que las pérdidas que hace mi Voluntad cuando la criatura no está unida a su centro y no vive de la luz de su Querer, son pérdidas divinas y de valor infinito; los males de la criatura, la fealdad que adquiere, son incalculables e indescriptibles, mi Voluntad queda sin Reino en las criaturas y ellas quedan despojadas, sin herencia, sin derecho a los bienes, por eso no existe otra cosa más importante, más grande, que pondrá el equilibrio, el orden, la armonía, la semejanza entre Creador y criatura, sino mi Voluntad. Por eso quiero hacer conocer qué cosa es el Querer Divino y el humano, a fin de que nos reconciliemos, y Ella adquiera su Reino y a las criaturas les vengan restituidos todos los bienes perdidos”.
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Volumen 19-60
Septiembre 15, 1926
Custodia y vigilancia de Jesús mientras escribe. Cómo el Reino del Fiat cuesta mucho.
Los Actos Hechos En El Fiat son más que sol.
(1) Después de haber escrito cuatro horas o más, me sentía toda extenuada de fuerzas, y habiéndome puesto a rezar según mi costumbre en su Santísimo Querer, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y estrechándome a Sí, todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija mía, estás cansada, repósate en mis brazos. ¡Cuánto nos cuesta a Mí y a ti el Reino del Fiat Supremo! Mientras que todas las otras criaturas, quién duerme en la noche, quién se divierte y quién llega hasta ofenderme, pero para Mí y para ti no hay reposo, ni siquiera de noche, tú ocupada en escribir y Yo en vigilarte, en darte las palabras, las enseñanzas que corresponden al Reino del Querer Supremo; y mientras te veo escribir, para hacerte trabajar más y no hacerte cansar te sostengo en mis brazos, a fin de que escribas lo que quiero, para poder dar todas las enseñanzas y las prerrogativas, los privilegios, la santidad y las riquezas infinitas que este mi Reino posee. Si tú supieras cuánto te amo y cuánto gozo al verte sacrificar aun el sueño y toda tú misma por amor de mi Fiat que ama tanto el hacerse conocer a las generaciones humanas. Nos cuesta mucho, es verdad hija mía, y Yo para compensarte, casi siempre después de que has escrito te hago reposar sobre mi corazón roto y abatido por el dolor y por el amor: Por el dolor porque mi reino no es conocido, y por el amor porque quiero hacerlo conocer, a fin de que tú, sintiendo mi dolor y el fuego que me quema, sacrifiques a toda tú misma y no te perdones en nada, todo por el triunfo de mi Voluntad”.
(3) Entonces, mientras estaba en los brazos de Jesús, la luz inmensa de la Voluntad Divina, que llenaba Cielo y tierra, me llamaba a girar en Ella para hacerme hacer mis acostumbrados actos, para hacerme poner mi ‘te amo’, mi adoración en toda la Creación, a fin de que tuviese la compañía de su pequeña hija en cada una de las cosas creadas donde Ella reina y domina. Después de haber hecho esto, mi dulce Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, qué luz, qué potencia, qué gloria adquiere el acto de la criatura hecho en mi Voluntad, estos actos son más que sol, que mientras está en lo alto, su luz eclipsa las estrellas y llena toda la tierra, llevando su beso a todas las cosas, su calor, sus benéficos efectos, y como la naturaleza de la luz es el expandirse, no hace trabajo de más con dar los bienes que naturalmente posee a quien los quiera. Símbolo del sol son los actos hechos en mi Querer; conforme se forma el acto, mi Querer le suministra la luz para formar el sol, el cual se eleva en lo alto, porque la naturaleza del sol es de estar en lo alto, no en lo bajo, de otra manera no podría hacer el bien que hace, porque las cosas que están en lo bajo son siempre circunscritas, individuales, a tiempo, a lugar, no son ni saben producir bienes universales. Así este sol formado por mi Voluntad y por el acto de la criatura, elevándose en alto hasta el trono de Dios, forma el verdadero eclipse: Eclipsa el Cielo, los santos, los ángeles; la grandeza de sus rayos toman como en un puño la tierra; su luz benéfica lleva al Cielo la gloria, la alegría, la felicidad, y a la tierra la luz de la verdad, hace huir las tinieblas, lleva el dolor de la culpa, el desengaño de las cosas que pasan. Uno es el sol, pero su luz contiene todos los colores y todos los efectos para dar vida a la tierra. Así, uno es el acto, uno es el Sol de mi Voluntad formado en ese acto, pero los bienes, los efectos son innumerables. Por eso el Reino del Fiat Supremo será Reino de luz, Reino de gloria y de triunfo; la noche del pecado no entrará en él, sino que será siempre pleno día, sus refulgentes rayos serán tan penetrantes, que triunfarán sobre el abismo en el cual ha caído la pobre humanidad. Por eso te he dicho tantas veces que tu trabajo es grande por el haberte confiado mi Voluntad Divina, a fin de que con el hacerla conocer, tú pongas a salvo sus derechos, tan desconocidos por las generaciones humanas, y los bienes que de esto vendrán serán grandísimos, y tú y Yo seremos doblemente felices por haber trabajado en la formación de este Reino”.
(5) Después de esto estaba pensando entre mí: “Mi amado Jesús dice tantas cosas admirables de este Reino tan santo del Querer Supremo, pero aparentemente, externamente no se ve nada de estas cosas admirables. Si se pudiesen ver los prodigios, los grandes bienes, la felicidad de Él, la faz de la tierra se cambiaría y en las venas humanas correría una sangre pura, santa, noble, en modo de convertir la misma naturaleza en santidad, en gozo y en paz perenne”. Mientras estaba en esto, Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(6) “Hija mía, este Reino del Fiat Supremo primero debe fundarse, formarse, madurarse entre Yo y tú, y después debe transmitirse a las criaturas. Lo mismo sucedió entre Yo y la Virgen, primero me formé en Ella, crecí en su seno, me nutrí de su pecho, vivimos juntos para formar entre los dos, al tú por tú, como si ningún otro hubiese, el Reino de la Redención, y después fue transmitida a las otras criaturas mi misma Vida y los frutos de la Redención que mi misma Vida contenía. Así será del Fiat Supremo, lo haremos primero entre Nosotros dos solos, al tú por tú, y cuando esté formado Yo pensaré en cómo transmitirlo a las criaturas. Un trabajo es más fácil hacerlo llegar a buen fin cuando se forma en el secreto, en el silencio de dos personas que verdaderamente aman aquel trabajo, y cuando está formado resulta más fácil manifestarlo y darlo como don a los demás. Por eso déjame hacer y no te des ningún pensamiento”.
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Volumen 20-48
Enero 13, 1927
Jesús le Pide a Luisa que Escriba. Cómo Su Palabra Es Felicidad.
Quien Vive En El Querer Divino Es Visto Como Uno de La Patria Celestial.
Reza junto con toda La Creación. Cómo Jesús le Promete que todo le será concedido.
(1) Continúo con fiebre, escribo con tal trabajo, que había decidido no escribir más hasta que me encontrara en condición de poder escribir con menos dificultad, también para poder escribir más extensamente lo que el bendito Jesús manifiesta a su pequeña hija, porque estando la debilidad trato de abreviar cuanto más puedo. Ahora, mientras que ya no pensaba que debía escribir después de mi decisión, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y como rogándome me ha dicho:
(2) “Hija mía, escribe un poco, me contento con poco, pero no nada, cuando puedas, entonces escribirás más extensamente, y en lo poco que escribas te ayudaré Yo, no te dejaré sola y cuando vea que no puedes seguir adelante, Yo mismo te diré basta, porque te amo mucho y también a tu naturaleza, porque también ella es mía y no quiero que te fatigues por encima de tus fuerzas, pero no me quites este gusto de mantener la siempre nueva correspondencia de escribir lo que te quiero decir. Tú sabes que no hay para Mí en todo el mundo un lugar donde pueda participar mis felicidades y recibir la correspondencia, así que el punto de mi felicidad en el mundo eres tú, y esta mi felicidad viene formada por mi hablar, cuando Yo puedo hablar con una criatura, hacerme entender, para Mí es felicidad, y felicidad plena, sobreabundante, para quien me escucha, mucho más que hablando contigo, estando tú en mi Querer, Yo te hablo en mi misma Voluntad, no fuera de Ella, y estoy seguro de ser comprendido, mucho más que hablándote de mi Querer siento en ti la felicidad de mi Reino, el eco de la felicidad de la Patria Celestial. ¿Sabes hija mía cómo sucedería si no escribieras? Como Yo te tengo en el Fiat Supremo te veo como una de mi Patria Celestial, ¿y qué dirías tú si una que vive ya en el Cielo no quisiera recibir mis nuevas alegrías que naturalmente salen de mi seno para hacer felices a todos los bienaventurados, porque en Mí es naturaleza dar siempre nuevas bienaventuranzas? Esta tal sería un estorbo a mi felicidad, me encerraría en mi seno las alegrías que quiero hacer salir; así sucedería de ti, serías un obstáculo a mi felicidad, a las alegrías siempre nuevas que posee mi Voluntad; mucho más que Yo me siento más feliz cuando hago más feliz a la pequeña hija de mi Querer, que sólo por nuestra causa, no por otra cosa, se encuentra en el bajo exilio para darnos el campo de formar nuestro Reino en medio de las criaturas y de reintegrarnos los derechos y la gloria de la obra de toda la Creación. ¿Crees tú que mi corazón puede tolerar no hacer feliz a mi pequeña hija? No, no, para Mí sería la pena más grande, ¿no es tal vez para ti la felicidad más grande mi palabra?”
(3) Y yo: “Cierto, oh Jesús, y si supieras cómo me vuelves infeliz cuando me privas, cómo siento el vacío de una felicidad sin fin, que ninguna otra cosa, por cuán bella y buena podrá suplir”.
(4) Y Jesús: “Por eso hija mía, mi palabra, mientras te hace feliz a ti, no quiero que quede en el vacío de ti sola mi felicidad, sino quiero que sirva para establecer mi Reino, y por eso como confirmación de mi palabra y de mi felicidad que sale de Mí, quiero que se escriba sobre el papel, también como confirmación de nuestra correspondencia”.
(5) Después de esto me he puesto a rezar, llevando delante a la Majestad Suprema toda la Creación junto conmigo, esto es: El cielo, las estrellas, el sol, el mar, en suma todo, a fin de que mi oración fuese animada por todos los actos que ejercita el Fiat Supremo en toda la Creación; mi dulce Jesús se puso junto a mí, apoyando su cabeza junto a la mía, poniéndome el brazo al cuello como para sostenerme, y yo le decía: “Amor mío Jesús, no soy yo sola quien te ruego,
sino junto conmigo está tu Voluntad obrante en toda la Creación, que pide que venga tu Reino. Ella misma quiere sus derechos enteros y completos sobre todos y todo, y sólo con venir el Reino del Fiat Supremo a la tierra todos sus derechos le serán devueltos. Escucha oh Jesús, cómo es conmovedora la voz de tu Fiat en todo el azul del cielo, cómo es elocuente en el sol, cómo es atrayente y fuerte en el mar, por todas partes se oye resonar tu Fiat que quiere los derechos de su Reino. ¡Ah! escucha a tu mismo Fiat, escucha a tu pequeña hija que haciendo suyos todos los actos de Él, te pide, te suplica que venga tu Reino, y que si bien recién nacida apenas, como soy, también yo quiero mis derechos, ¿y sabes, oh Jesús, cuáles son? Que a tu Voluntad yo le devuelva toda la gloria, el honor, como si ninguno la hubiese ofendido, como si todos la hubiesen cumplido, adorado y amado, si soy su hija quiero que sus derechos le sean devueltos, y quiero también que a mi primer padre Adán le sea devuelto el honor como si no se hubiese sustraído de tu Voluntad”. Y mi dulcísimo Jesús, todo conmovido me ha dicho:
(6) “A mi pequeña hija que toma tan a pecho los derechos de mi Fiat Divino y que se sirve de su mismo poder para abrirse camino en mi corazón, todo le será concedido, ¿cómo no contentarte hija mía? A ti todo te será dado, más bien remediaremos juntos lo que se refiere a mi Voluntad y lo que respecta a las criaturas, ¿no estás contenta? Mira hija mía, desde que mi Voluntad salió en campo en la Creación, ha estado siempre firme e irremovible en hacer el bien, a pesar de tantas inconstancias y ofensas de las criaturas, Ella triunfando sobre todo ha hecho su curso de siempre, siempre beneficiar. Mira, para hacer resurgir a la criatura en la firmeza, en el bien perenne, en la irremovilidad de mi Querer, quiero establecer mi Reino en medio de ellas. Ve entonces en qué punto te he puesto, en la firmeza e irremovilidad del Fiat para poderte hacer extender en Él este mi Reino, y así como mi Querer triunfa sobre todo con su firmeza, así tú con su firmeza y en la irremovilidad de sus actos triunfarás sobre todo y reordenarás el orden divino entre las dos voluntades, y la Divina Voluntad será reintegrada en su gloria y la humana se pondrá nuevamente en el orden establecido por Dios”.
(7) Después de escribir esto, pensaba entre mí que no era necesario lo que está escrito arriba, mucho más que continuando la fiebre escribo con trabajo y sólo escribo un poco para contentar a Jesús. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(8) “Hija mía, el alma para vivir en mi Voluntad debe subir, y para subir a Ella debe dejar lo que a mi Voluntad no pertenece, debe dejar sus míseros harapos, sus costumbres vulgares, sus alimentos viles, sus miserias, todo debe dejar para servirse de vestiduras reales, de costumbres divinas, de alimentos preciosos y substanciosos, de riquezas infinitas, en suma, de todo lo que pertenece a mi Voluntad; lo que has escrito por ahora te sirve a ti, sirve al Reino del Fiat Supremo, después será norma para quien debe vivir en él, así como también deben servirse de todos los actos obrantes de mi Voluntad para mantenerse en los confines de mi Reino. Por eso lo que a ti no te parece necesario, es necesario para la formación de mi Reino Supremo”.
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Volumen 20-61
Febrero 19, 1927
Jesús la Invita a Luchar.
Cómo Jesús Lucha Con Sus Conocimientos, Con Los Ejemplos, Con Las Enseñanzas;
el alma lucha con recibirlos, con seguir Los Actos de Su Voluntad En La Creación y Redención.
(1) Estaba siguiendo mi vuelo en el Fiat Divino y mi dulce Jesús se hacía ver que salía de dentro de mi interior, y entrelazaba sus manos con las mías invitándome a luchar con Él, yo era pequeña, pequeña, y no me sentía hábil y fuerte para luchar con Él, mucho más porque salió una voz de dentro de una luz que decía: “Es demasiado pequeñita, ¿cómo puede vencer en esta lucha?”. Y Jesús ha respondido:
(2) “Más bien porque es pequeña puede vencer, porque toda la fuerza está en la pequeñez”.
(3) Yo estaba desconsolada, no me atrevía a luchar con Jesús, y Él incitándome a la lucha me ha dicho:
(4) “Hija mía, ánimo, inténtalo, si tú vences vencerás el Reino de mi Voluntad, no te debes detener porque eres pequeña, porque he puesto a tu disposición toda la fuerza de las cosas creadas, así que junto contigo lucha toda la fuerza que contiene el cielo, el sol, el agua, el viento, el mar, todos me dan batalla, la hacen junto Conmigo para hacerme ceder el Reino del Fiat Divino, la hacen a las criaturas con las armas que cada cosa creada tiene en su propio puño, para rendirlas a reconocer mi Voluntad, a fin de que la hagan reinar como la hacen ellas reinar y queriendo vencer, todas se han puesto como en orden de batalla, y viendo que las criaturas resisten, queriendo vencer por fuerza porque tienen con ellas la fuerza de aquella Voluntad que las anima y domina, con las armas que poseen derriban gentes y ciudades con tal imperio, que ninguno las puede resistir; tú no puedes comprender toda la fuerza y potencia que contienen todos los elementos, que si mi Querer no los tuviera como frenados, sería tan encarnizada la batalla, que de la tierra harían ruinas. Ahora, la fuerza de ellas es también tuya, y por eso tú gira en medio de ellas para ponerlas en orden de batalla, tus actos, tu pedir continuo el Reino del Fiat Supremo llama para poner atenta a toda la Creación, y mi Voluntad moviéndose en ella pone todos sus actos en oficio regio para dar y hacer vencer su Reino en medio de las criaturas. Por lo tanto es mi mismo Querer el que lucha, que da batalla con mi misma Voluntad para el triunfo de su Reino. Así que tu lucha está animada por Ella, la cual tiene fuerza suficiente e irresistible para vencer. Por eso lucha, porque vencerás, y además, luchar para vencer el Reino del Fiat Supremo es la lucha más santa que puede existir, es la batalla más justa y más de derecho que se puede hacer, tan es verdad, que mi mismo Querer desde que formó la Creación empezó esta batalla y esta lucha, y se detendrá sólo cuando venza completamente. ¿Pero quieres sabes cuándo luchas Conmigo y Yo contigo? Yo lucho cuando te manifiesto los conocimientos sobre mi Eterno Fiat, así que cada dicho, cada conocimiento, cada semejanza que se refiere a Él, es una lucha y una batalla que hago contigo para vencer tu voluntad, ponerla en su puesto creado por Nosotros, llamarla casi por vía de lucha al orden del reino de mi Divino Querer, y mientras lucho contigo para subyugar tu voluntad, la inicio en medio de las criaturas. Lucho contigo cuando te enseño el camino que debes hacer y lo que debes hacer para vivir en mi Reino, las felicidades, las alegrías que debes poseer, en suma, lucho por vía de luz que contienen mis conocimientos, lucho por vía de amor y con los ejemplos más tiernos en modo de no poder resistir a mi lucha, lucho por medio de las promesas de felicidad y de alegrías sin fin; mi lucha es persistente y no me canso jamás, ¿pero para vencer qué cosa? Tu voluntad, y en la tuya a aquellos que reconocerán la mía para vivir en mi Reino. Y tú luchas Conmigo cuando recibes mis conocimientos y poniéndolos en orden en tu alma formas el Reino de mi Fiat Supremo en ti, y haciéndome lucha buscas vencer mi Reino. Cada acto tuyo hecho en mi Voluntad es una lucha que me haces; cada giro que haces por todas las cosas creadas para unirte a todos los actos que Ella hace en toda la Creación, llamas a toda la Creación a la batalla para vencer mi Reino, moviendo a mi misma Voluntad dominante en todas las cosas creadas para dar batalla a mi misma Voluntad para establecer su Reino. Y por eso en estos tiempos, el viento, el agua, el mar, la tierra, el cielo, están más que nunca todos en movimiento, haciendo batalla contra las criaturas, sucediendo fenómenos nuevos, y cuántos más sucederán, destruyendo gentes y ciudades, porque en las batallas es necesario disponerse a sufrir pérdidas y muchas veces aun por parte de quien vence; sin batalla no ha habido jamás conquistas de reinos, y si esto ha habido, no han sido duraderas. Luchas Conmigo cuando invistiendo todo lo que Yo hice y sufrí en mi Humanidad, esto es, en mis lágrimas, en mis penas más íntimas, en mis oraciones, en mis pasos, en mis palabras y hasta en las gotas de mi sangre, imprimes tu te amo y por cada uno de mis actos me pides que venga el Reino de mi Fiat Supremo, ¿quién puede decirte la lucha que me haces? Mueves a mis mismos actos para hacerme batalla para vencerme a cederte mi Reino. Por eso Yo lucho contigo y tú luchas Conmigo, es necesaria esta lucha, tú para vencer mi Reino, y Yo para vencer tu voluntad y para iniciar la batalla en medio de las criaturas, para establecer el Reino de mi Supremo Querer. Yo tengo mi misma Voluntad, toda su potencia, fuerza e inmensidad para vencer, tú tienes mi misma Voluntad y a tu disposición toda la Creación y todo lo que Yo hice de bien en la Redención, para adiestrar un ejército formidable para hacer batalla y vencer el Reino del Fiat Supremo. Mira, también cada palabra que escribes es una lucha que me haces y un soldado de más que colocas en el ejército que debe vencer el Reino de mi Voluntad. Por eso sé atenta hija mía, que son tiempos de lucha y es necesario usar todos los medios para vencer”.
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FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
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