EL AMOR ES DIOS (2)

LIBRO DE CIELO

EVANGELIOS

5/15/202649 min read

Lectura del Santo Evangelio

según San Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, Dijo Jesús a sus discípulos:

«Como El Padre Me Ha Amado,

Así os He Amado Yo;

permaneced En Mi Amor.

Si guardáis Mis Mandamientos,

permaneceréis En Mi Amor;

Lo Mismo Que Yo He Guardado Los Mandamientos de Mi Padre

Y Permanezco En Su Amor.

Os He Hablado de Esto Para Que Mi Alegría Esté En vosotros,

y vuestra alegría llegue a Plenitud.

Este Es Mi Mandamiento:

que os Améis unos a otros Como Yo os He Amado.

Nadie tiene Amor más grande que

el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois Mis amigos si hacéis lo que

Yo os Mando.

Ya no os Llamo siervos,

porque el siervo no sabe lo que hace su señor:

a vosotros os Llamo amigos,

Porque Todo Lo Que He Oído a Mi Padre

os Lo He Dado a Conocer.

No sois vosotros los que Me Habéis Elegido,

Soy Yo Quien os He Elegido

y os He Destinado Para Que Vayáis y Deis Fruto,

y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis

Al Padre En Mi Nombre os Lo Dé.

Esto os Mando:

que os Améis unos a otros».

PALABRA DE DIOS.

GLORIA A TI SEÑOR JESÚS

LIBRO DE CIELO

Volumen 9-25

Noviembre 25, 1909

Tanto En Jesús como En las almas,

El Primer Trabajo lo Hace

EL AMOR.

(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la agonía de Jesús en el huerto; y apenas haciéndose ver El Bendito Jesús me ha Dicho:

(2) “Hija mía, los hombres no hicieron otra cosa que trabajar la corteza de mi Humanidad, y el amor eterno me trabajó todo lo de adentro, así que en mi agonía, no los hombres, sino el amor eterno, el amor inmenso, el amor incalculable, el amor oculto, fue el que me abrió grandes heridas, me traspasó con clavos abrasadores, me coronó con espinas ardientes, me dio de beber hiel hirviente, así que mi pobre Humanidad no pudiendo contener tantas especies de martirios a un mismo tiempo, hizo salir fuera ríos de sangre, se contorsionaba y llegó a decir: “Padre, si es posible quita de Mí este cáliz, pero no la mía, sino que se haga tu Voluntad”. Lo que no hizo en el resto de la Pasión. Así que todo lo que sufrí en el curso de la Pasión, lo sufrí todo junto en la agonía del huerto, pero en modo más intenso, más doloroso, más íntimo, porque el amor me penetró hasta en la médula de los huesos y en las fibras más íntimas del corazón, donde jamás podían llegar las criaturas, pero el amor a todo llega, no hay cosa que le pueda resistir. Así que mi primer verdugo fue el amor. Por eso en el curso de la Pasión no hubo en Mí ni siquiera una mirada amenazadora hacia quien me hacía de verdugo, porque tenía un verdugo más cruel, más activo en Mí, el cual era el amor, y donde los verdugos externos no llegaban, o cualquier punto que quedaba sin tocar, el amor hacía su trabajo y en nada me perdonaba. Y así es en todas las almas, el primer trabajo lo hace el amor, y cuando el amor ha trabajado y la ha llenado de sí, lo que se ve de bien en el exterior no es otra cosa que el desahogo del trabajo que el amor ha hecho en el interior”.

+ + + +

Volumen 9-8

Mayo 25, 1909

Jesús confunde al alma de Amor.

(1) Continuando mi habitual estado, el bendito Jesús no venía, pero yo he sentido todo el día como a alguien que me apuraba, que no me dejaba perder ni un minuto de tiempo, sino que me tenía siempre en continua oración. Un pensamiento me quería distraer al decirme: “Cuando el Señor no viene tú rezas más, estás más atenta, y con esto das ocasión para que no venga, porque el Señor dirá: Ya que se porta mejor cuando no vengo, es mejor que la prive de Mí”. Yo no pudiendo perder tiempo y escuchar lo que decía el pensamiento, para cerrarle la puerta en la cara he dicho: “Por cuanto más Él no venga, yo más lo confundiré en amor, yo no quiero darle ocasión, esto puedo y esto quiero hacer, y Él es dueño de hacer lo que quiera”. Y sin pensar en el desatino que me había dicho el pensamiento continué lo que debía hacer. Y en la noche, cuando ya ni siquiera me acordaba de eso, el bendito Jesús ha venido y sonriéndome me ha dicho:

(2) “Bravo, bravo a mi amante que quiere confundirme en amor, sin embargo te digo: Jamás me confundirás, y si alguna vez pareciera que me confundas en amor, soy Yo quien te da la libertad de hacerlo, porque el único alivio y la cosa que más gozo por parte de las criaturas es el amor. De hecho era Yo quien te sugería rezar, que rezaba contigo, que no te daba reposo, así que en vez de confundirme tú, Yo te confundía en amor, y como tú te sentías toda llena de amor y por eso quedabas confundida, viendo qué tanto vertía en ti mi amor, creías que me confundías a Mí con tu amor; pero te digo, con tal de que tú busques amarme más, gozo de éstos tus desatinos y hago de ellos un entretenimiento entre tú y Yo”.

+ + + +

Volumen 10-17

Febrero 8, 1911

El Amor vuelve Feliz a Jesús.

Luisa, El Paraíso de Jesús en la tierra.

(1) Continuando mi habitual estado, he pasado cerca de seis días inmersa en el amor de mi bendito Jesús, tanto, que a veces sentía que no podía más y le decía: “Basta, basta porque no puedo más”. Me sentía como dentro de un baño de amor que me penetraba hasta la medula de los huesos, ahora me hablaba Jesús de amor y de cuánto me amaba, y ahora le hablaba yo de amor. Lo bello era que a veces Jesús no se dejaba ver, y yo nadando en este baño de amor sentía rompérseme el cerco de la pobre naturaleza, y me lamentaba con Jesús, y Él me susurraba al oído:

(2) “El Amor Soy Yo, y si tú sientes el amor, cierto es que estoy contigo”.

(3) Otras veces, lamentándome, me decía al oído, pero todo de improviso:

(4) “Luisa, tú eres mi paraíso en la tierra, y tu amor me vuelve feliz”.

(5) Y yo: “Jesús, mi amor, ¿qué dices? ¿Quieres burlarte de mí? Tú eres feliz por Ti mismo, ¿por qué dices que eres feliz por mí?”

(6) Y Él: “Escúchame bien hija mía y comprenderás lo que Yo te digo. No hay cosa creada que no tenga vida de mi corazón, todas las criaturas son como tantas cuerdas que salen de mi corazón y que tienen vida de Mí, por eso por necesidad y naturalmente todo lo que hacen repercute en mi corazón, aunque sea un solo movimiento; por consecuencia, si hacen mal, si no me aman, me dan continua molestia, aquella cuerda hace sonar en mi corazón sonidos de disgustos, de amarguras, de pecados y forma sonidos lúgubres que me vuelven infeliz por parte de aquella cuerda o vida que sale de Mí; en cambio si me ama y está toda atenta a contentarme, aquella cuerda me da continuo placer y forma sonidos festivos, dulces, que armonizan con mi misma Vida, y por parte de aquella cuerda Yo gozo tanto, hasta volverme feliz y gozar por causa suya mi mismo paraíso. Si comprendes bien todo esto, no dirás más que me burlo de ti”.

(7) Y ahora digo lo que decía yo de amor y lo que decía Jesús, lo diré disparatando y quizá revuelto, porque la mente no se adapta del todo a las palabras:

(8) “¡Oh! mi Jesús, amor eres Tú, eres todo amor, y amor yo quiero, amor deseo, amor suspiro, amor yo suplico y te ruego amor, amor me invita, el amor me es vida, amor me rapta el corazón hasta el seno de mi Señor. De amor me embriaga, de amor me hace feliz. ¡Yo sola, sola y sólo para Ti! ¡Tú solo, y sólo para mí! Ahora que estamos solos hablemos de amor, ¡ah! hazme entender cuánto me amas, porque sólo en tu corazón, amor se comprende!”

(9)“De amor quieres tú que te hable? Escucha hija amada mía mi vida de amor: Si respiro te amo; si me late el corazón, mi latido te dice amor, amor, son locuras de amor por ti; si me muevo, amor te agrego, de amor te inundo, de amor te circundo, de amor te acaricio, de amor te flecho, de amor te saeteo, de amor te atraigo, de amor te alimento y agudos dardos te mando al corazón”.

(10) “Basta ¡oh! mi Jesús por ahora, ya me siento desfallecer de amor, sostenme entre tus brazos, enciérrame en tu corazón y desde dentro de él hazme desahogar también a mí de amor, de otra manera muero de amor, de amor deliro, de amor me quemo, de amor hago fiesta, de amor languidezco, de amor me consumo, el amor me mata y me hace resurgir más bella a una vida nueva. Mi vida me huye y siento sólo la vida de Jesús, mi amor, y en Jesús mi amor me siento inmensa y amo a todos, me llaga de amor, me enferma de amor, de amor me embellece y me hace más rica aún. Decir más no sé, ¡oh! Amor, sólo Tú me entiendes, Tú solo me comprendes, mi silencio te dice más todavía, en tu bello corazón se dice más con el callar que con el hablar, y amando se aprende a amar. Amor, Amor, habla sólo Tú, porque siendo amor sabes hablar de amor”.

(11) “¿Amor tú quieres oír? Todo lo creado te dice amor: Si brillan las estrellas amor te dicen; si nace el sol, amor te manda; si resplandece de toda su luz en su pleno mediodía, dardos de amor te manda al corazón; si el sol se pone te dice: “Jesús muere por ti de amor”. En los truenos y relámpagos amor te mando y toques de besos te doy al corazón; sobre las alas de los vientos es amor que corre; si murmuran las aguas te extiendo los brazos; si se mueven las hojas, te estrecho al corazón; si perfuma la flor, te recreo de amor. Todo lo creado en mudo lenguaje te dice al corazón: Sólo de ti quiero vida de amor. Amor Yo quiero, amor deseo, amor mendigo desde dentro del corazón, sólo estoy contento si me das amor”.

(12) “Mi bien, mi todo, amor insaciable, si quieres amor, amor dame; si me quieres feliz, amor me dices; si me quieres contenta, amor me entregas. Amor me inviste, amor me eleva, me lleva al trono de mi Creador; el amor me señala la sabiduría increada y me conduce al eterno amor y ahí yo hago mi morada.

(13) Vida de amor viviré en tu corazón, te amaré por todos, te amaré con todos, te amaré en todos. Jesús, séllame toda de amor dentro de tu corazón, ábreme las venas y en vez de sangre haz correr amor; quítame el respiro y haz que respire aire de amor; quémame los huesos y las carnes y téjeme toda, toda de amor. El amor me transforme, el amor me conforme, el amor me enseñe a sufrir Contigo, el amor me crucifique y me vuelva toda similar a Ti”.

+ + + +

Volumen 10-33

Octubre 14, 1911

El Todo Está En EL Amor.

Cómo es escaso el número de aquellos

que Funden su vida toda

En El Amor.

(1) Mi siempre amable Jesús se hacía ver como queriendo dormir dentro de mí, y yo distrayéndolo le he dicho: “Jesús, ¿Qué haces? No es tiempo de dormir, los tiempos son tristes y se necesita mucha vigilia, o qué, ¿Quieres hacer que suceda hoy alguna cosa grave?”

(2) Y Jesús: “Déjame dormir, porque siento necesidad de ello, y tú reposa junto Conmigo”.

(3) Y yo: “No Señor, Tú sufres mucho y te es necesario el reposo, yo no”.

(4) Y Él: “Entonces Yo duermo y tú detén el peso del mundo, ¿a ver si lo haces?”

(5) Y yo: “Ciertamente que por mí no lo haré, pero junto Contigo sí, del resto, ¿no es el Amor para Ti más que el reposo? Yo quiero Amarte mucho, mucho, pero con tu Amor, para poder darte el Amor de todos; con el Amor te aliviaré todo dolor, te haré olvidar todos los disgustos, supliré a todo lo que las criaturas deberían hacer, ¿no es verdad ¡oh! Jesús?”

(6) Y Él: “Es verdad lo que tú dices, pero el Amor es también justo. ¡Oh, cuán escaso es el número de aquellos que Funden toda su vida en el Amor! Te recomiendo hija mía, haz conocer a todos aquellos que puedas que el todo está en el Amor, la necesidad del Amor, y que todo lo que no es amor, aunque sean cosas santas, en lugar de hacerles caminar hacia delante los hacen ir hacia atrás; tú misión sea enseñar la verdadera vida de Amor, que es donde está todo lo bello de las criaturas y todo lo más bello que me pueden dar”.

(7) Y yo: “Cuánto se necesita para hacerlos comprender eso, a algunos les parece extrañeza que el todo esté en el Amor, y que Amando, el Amor asume el empeño de hacerlas similares a Ti que Eres todo Amor, pero haré todo cuanto pueda”. En eso veía a Jesús que quería retirarse, y yo: “No me dejes, ¿ahora que estamos hablando de Amor quieres retirarte? El Amor te agrada tanto”. Pero después de un poco ha desaparecido.

(8) Agrego que el día 11 había dicho a Jesús: “O me tendrás en la cruz o te tendré en la cruz”. Y como Jesús me había hecho ver que Él llevaba un ataúd todo negro sobre la espalda, Él todo curvado bajo de aquel ataúd me dijo:

(9) “Este ataúd es Italia, no resisto más el llevarla, me siento aplastar bajo su peso”.

(10) Y parecía que levantándose, el ataúd se tambaleaba e Italia recibía una terrible sacudida”.

+ + + +

Volumen. 11-1

Los Buenos Días a Jesús.

(1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el tabernáculo de amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de tus hijos y de tus tiernas esposas, que al menos te hagan compañía en tu voluntario cautiverio.

(2) Oh mi prisionero divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el sagrario, contaré tus latidos y te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré tus afanosos suspiros, y para darte consuelo te haré descansar en mis brazos; seré tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa te aflige o te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas tus penas.

(3) ¡Oh, corazón de mi corazón! ¡Oh amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios te digo adiós, te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los tuyos te formarán una corona, te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?

(4) Adiós, ¡oh! amante prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del sagrario que te ilumina la noche, te dirá: “Te amo, te adoro, te bendigo, te ofrezco reparación y te doy las gracias por mí y por todos”.

(5) Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en tu amor, me harás vivir de amor y me sepultarás en tu amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del amor”. Sólo estaré contenta si me das tu amor para poder amarte de verdad.

(6) Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a tu corazón, aprisióname en tu amor, y dándote un beso en el corazón te dejo, adiós, adiós.

+ + + +

Volumen 11-1

El adiós de la tarde a Jesús Sacramentado.

(1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el tabernáculo de amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de tus hijos y de tus tiernas esposas, que al menos te hagan compañía en tu voluntario cautiverio.

(2) Oh mi prisionero divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el sagrario, contaré tus latidos y te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré tus afanosos suspiros, y para darte consuelo te haré descansar en mis brazos; seré tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa te aflige o te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas tus penas.

(3) ¡Oh, corazón de mi corazón! ¡Oh amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios te digo adiós, te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los tuyos te formarán una corona, te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?

(4) Adiós, ¡oh! Amante Prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del sagrario que te ilumina la noche, te dirá: “Te amo, te adoro, te bendigo, te ofrezco reparación y te doy las gracias por mí y por todos”.

(5) Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en tu amor, me harás vivir de amor y me sepultarás en tu amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del amor”. Sólo estaré contenta si me das tu amor para poder amarte de verdad.

(6) Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a tu corazón, aprisióname en tu Amor, y dándote un beso en el Corazón te dejo, adiós, adiós.

+ + + +

Volumen 11-7

Febrero 26, 1912

El Mendigo de Amor.

La criatura Está Hecha sólo de Amor.

(1) Regresando mi todo y siempre amable Jesús, me ha dicho:

(2) “Hija mía, Yo Soy Amor, e hice a las criaturas todo Amor:

los nervios, los huesos, las carnes, son tejidos de Amor; y después de haberlas tejido de amor hice correr en todas sus partículas, como cubriéndolas con un vestido, la sangre, para darles Vida de Amor, así que la criatura no es otra cosa que un Complejo de Amor, y no se mueve por ninguna otra cosa sino sólo por Amor; a lo más puede haber diversidad de amores, pero siempre por Amor se mueve, puede haber Amor Divino, amor de sí misma, amor de criaturas, amor perverso, pero siempre amor, no pude hacer de otra manera porque su vida es Amor, creada por el Amor Eterno, por lo tanto, llevada por una fuerza irresistible al Amor, así que la criatura, aún en el mal, en el pecado, en el fondo debe tener un amor que la empuja a hacer ese mal. ¡Ah, hija mía! ¿Cuál no será mi dolor al ver en las criaturas la propiedad de mi Amor que he puesto en ellas, profanado, contaminado en otro uso? Yo, para custodiar este Amor salido de Mí y dado a las criaturas, Me Estoy en torno a ellas como un pobre Mendigo, y conforme la criatura se mueve, late, respira, obra, habla, camina, le voy Mendigando todo, y le Pido, le Suplico y le Ruego que Me dé todo a Mí diciéndole: “Hija, no te pido sino lo que te he dado, es por tu bien, no me robes lo que es Mío: El respiro es Mío, respira sólo para Mí; el latido, el movimiento son Míos, late y muévete sólo por Mí, y así de todo lo demás”. Pero con sumo dolor Soy obligado a ver que el latido toma un camino, el respiro otro camino, y Yo, el pobre Mendigo, Me quedo en ayunas, mientras que el amor de sí misma, de las criaturas, de las mismas pasiones, quedan saciados; ¿puede haber injusticia mayor que ésta? Hija Mía, Quiero desahogar contigo Mi Amor y Mi Dolor, pues sólo quien Me Ama Me puede Compadecer”.

+ + + +

Volumen 11-33

Agosto 28, 1912

El Amor es lo que Transforma al alma en Dios,

y Quiere encontrar a las almas desocupadas de todo.

(1)Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, las otras virtudes, por cuan altas y sublimes sean, hacen siempre distinguir a la criatura y al Creador, sólo el amor es lo que transforma al alma en Dios y la forma una sola cosa con Él. Así que sólo el amor es lo que triunfa sobre todas las imperfecciones humanas, el único que consume lo que impide que el alma llegue a tomar Vida Divina en Dios. Pero no puede haber verdadero amor si no recibe vida, alimento de mi Voluntad, así que mi Voluntad unida al amor es la que forma la verdadera transformación Conmigo, pues el alma está en continuo contacto con mi Potencia, con mi Santidad y con todo lo que Yo soy, así que puede decir que es otro Yo. Todo es precioso, todo es santidad para aquella alma; se puede decir que su respiro, el contacto con la tierra que pisa es precioso, es santo, porque no son otra cosa que efectos de mi Querer”.

(3) Después ha agregado: “¡Oh! si todos conocieran mi Amor y mi Querer, dejarían de apoyarse en ellos mismos, y mucho más en los demás, los apoyos humanos terminarían. ¡Oh! cómo los encontrarían insignificantes, dolorosos, incómodos, todos se apoyarían solamente en mi Amor, porque siendo espíritu purísimo, no conteniendo materia, se encontrarían muy a gusto apoyados en Mí, y los efectos queridos por ellos.

(4) Hija mía, el Amor quiere encontrar a las almas liberadas de todo, de otra manera no puede vestirlas con el vestido del amor, sucedería como a alguien que queriendo ponerse un vestido lo encuentre lleno de estorbos por dentro, por lo tanto no se lo puede poner, quiere sacar un brazo y encuentra un estorbo, así que el pobrecito, o debe dejar de intentarlo o hace el ridículo. Así el Amor, cuando quiere vestir al alma de Sí, si no encuentra al alma escombrada del todo, amargado se retira”.

+ + + +

Volumen 12-121

Enero 9, 1920

Todas las cosas creadas

llevan El Amor de Dios al hombre.

(1) Estaba rezando, y con mi pensamiento me Fundía en el Querer Eterno, y poniéndome ante la Majestad Suprema decía: “Eterna Majestad, vengo a tus pies a nombre de toda la familia humana, desde el primero hasta el último hombre de todas las generaciones humanas, a adorarte profundamente; a tus pies santísimos quiero sellar las adoraciones de todos; vengo a reconocerte a nombre de todos como Creador y dominador absoluto de todo; vengo a amarte por todos y cada uno, vengo a corresponderte en amor por todos, por cada cosa creada en la que has puesto para nosotros tanto amor, que la criatura jamás podrá encontrar amor suficiente para corresponderte en amor, pero yo en tu Querer encuentro este amor, y queriendo que mi amor, así como todos mis demás actos, sean plenos, completos, y por todos, por eso he venido en tu Querer, donde todo es inmenso y eterno, y encuentro amor para poderte amar por todos, por tanto te amo por cada estrella que has creado, te amo por cuantas gotas de luz e intensidad de calor has puesto en el sol”. ¿Pero quién puede decir todo lo que mi pobre mente decía? Me extendería demasiado en decirlo todo, por eso mejor pongo punto. Ahora, mientras esto hacía, un pensamiento me ha dicho: “¿Cómo es eso, y en qué manera Nuestro Señor ha puesto en cada cosa creada ríos de amor hacia la criatura?” Y una luz ha respondido a mi pensamiento:

(2) “Cierto hija mía que en cada cosa creada mi amor se derramaba a torrentes hacia la criatura, te lo dije antes, te lo confirmo ahora, que mientras mi amor increado creaba el sol, en él ponía océanos de amor, y en cada gota de luz que debía inundar al ojo, al paso, a la mano y todo lo de la criatura, corría mi amor, y casi tocándole dulcemente el ojo, la mano, el paso, la boca, le da mi beso eterno y le lleva mi amor; junto con la luz corre el calor, y golpeándola un poco más fuerte y casi impaciente por el amor de la criatura, hasta dardearla, le repito más fuerte mi “te amo” eterno, y si el sol con su luz y calor fecunda las plantas, es mi amor que corre a la nutrición del hombre; y si he extendido un cielo sobre la cabeza del hombre, adornándolo de estrellas, era mi amor que queriendo alegrar el ojo del hombre también en la noche, le decía en cada centelleo de estrella mi “te amo”, así que cada cosa creada lleva mi amor al hombre, y si no fuera así no tendría ninguna finalidad la Creación, y Yo no hago nada sin finalidad, todo ha sido hecho para el hombre, pero el hombre no lo reconoce y se ha cambiado para Mí en dolor. Por eso hija mía, si quieres mitigar mi dolor ven frecuentemente en mi Querer, y a nombre de todos dame adoración, amor, reconocimiento y agradecimiento por todos”.

+ + + +

Volumen 12-128

Abril 15, 1920

Causa de Las Penas de Jesús:

“El Amor a las almas”.

(1) Estaba lamentándome con mi dulce Jesús de mi estado doloroso diciéndole:

“Dime, Amor mío, ¿Dónde estás? ¿Qué camino tomaste al irte, para poderte seguir? Hazme ver las huellas de tus pasos, y así paso a paso con certeza podré encontrarte. ¡Ah! Jesús, sin Ti no puedo más, pero si bien estás lejano, yo te envío mis besos. Beso la mano que no me abraza más, beso esa boca que no me habla más, beso ese rostro que ya no veo más, beso esos pies que no se encaminan más hacia mí, sino se dirigen a otras partes. ¡Ah, Jesús, cómo es triste mi estado, que final tan cruel me esperaba!” Mientras esto y otros desatinos decía, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cálmate, para quien vive en mi Querer todos los puntos son caminos seguros para encontrarme, mi Voluntad llena todo, cualquier camino que tome, no hay temor de que no pueda encontrarme. ¡Ah, hija mía, tu estado doloroso lo siento en mi corazón, siento repetirme la corriente del dolor que corría entre Yo y mi Mamá, Ella era crucificada por mis penas, Yo era crucificado por las suyas, pero la causa de todo, ¿quién era? El amor de las almas. Por amor de ellas mi querida Mamá toleraba todas mis penas, y hasta mi muerte, y Yo por amor de las almas toleraba todas sus penas, hasta privarla de Mí. ¡Oh! cuánto costó a mi amor y a su amor materno el privar de Mí a mi inseparable Mamá, pero el amor por las almas triunfó sobre todo. Ahora, tu estado de víctima al que te sometiste fue por el amor a las almas, y tú aceptaste por amor a ellas todas las penas que se han desarrollado en tu vida, la causa han sido las almas y los tristes tiempos que corren, por eso la justicia divina me impide estarme a lo familiar contigo, para hacer correr tiempos más propicios en lugar de tan tempestuosos y tenerte en la tierra. Son las almas, si no fuera por el amor a ellas tu exilio habría ya terminado y tú no tendrías el dolor de verte privada de Mí, ni Yo tendría el dolor de verte tan deshecha por mi privación, por eso paciencia, y haz que también en ti triunfe hasta lo último el amor por las almas".

+ + + +

Volumen 13-20

Septiembre 28, 1921

JESÚS ES LUZ

y Todo lo que de Él sale Es Luz,

que Difundiéndose en medio de todas las criaturas

Se Sustituye Como Vida de cada una de ellas.

(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver junto a mí, con el corazón todo en llamas, y de cada latido que daba su corazón salía una luz, estas luces me circundaban toda y se difundían sobre toda la Creación. Yo he quedado sorprendida, y Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, Yo soy luz eterna, y todo lo que sale de Mí es luz, así que no es solamente mi latido el que emana luz, sino cada pensamiento mío, respiro, palabra, paso, cada gota de mi sangre es luz que se desprende de Mí, y que difundiéndose en medio de todas las criaturas, se sustituye como vida de cada una de ellas, queriendo la correspondencia de sus pequeñas luces, porque también ellas son luz, pues también ellas han salido de dentro de mi misma luz, pero el pecado convierte en tinieblas el obrar de la criatura.

(3) Hija mía, amo tanto a la criatura, que la concebí en mi aliento y la parí sobre mis rodillas, para hacerla reposar sobre mi seno y tenerla al seguro, pero la criatura me huye, y Yo, no sintiéndola en mi aliento ni encontrándola sobre mis rodillas, mi aliento la llama continuamente, y mis rodillas están cansadas de esperarla y la voy buscando por todas partes para tenerla Conmigo de regreso. ¡Ah, en qué estrecheces de dolor y de amor me ponen las criaturas!”

(4) Después de esto, habiendo yo oído hablar de la humildad, estoy convencida de que esta virtud no existe en mí, ni yo pienso en ella jamás; y al venir mi dulce Jesús le he dicho mi pena, y Él me ha dicho:

(5) “Hija mía, no temas, Yo te he crecido en el mar, y quien vive en el mar no se entiende de la tierra. Si se quisiera preguntar a los peces cómo es la tierra, cómo son sus frutos, las plantas, las podía, no meditar, sino vivir todos los días, pues no importando qué hacía, si no estaba en su “habitual estado” las tenía presentes. las flores, si tuvieran razón responderían: “Nosotros hemos nacido en el mar, vivimos en el mar, el agua nos nutre, y si los demás quedarían ahogados en él, nosotros nos movemos en él y él nos da la vida, y si a los demás seres les helaría la sangre en las venas, a nosotros nos da el calor, el mar es todo para nosotros, nos sirve de habitación, de cama, paseamos en él, somos los únicos seres afortunados que no debemos fatigarnos para encontrar el alimento; lo que queremos, todo está pronto a nuestra disposición, así que podemos platicar del mar, no de la tierra; el agua nos sirve para todo y en ella encontramos todo”. Pero si en cambio se les preguntara a los pájaros, éstos responderían: “Conocemos las plantas, la altura de los árboles, las flores, los frutos; dirían cuántas fatigas pasan para encontrar una semilla para alimentarse, un escondite para protegerse del frío, de la lluvia”.

(6) Similitud del mar es para quien vive en mi Voluntad; similitud de la tierra es para quien camina por el camino de las virtudes. Por eso viviendo tú en el mar de mi Voluntad, no es maravilla el que sólo mi Voluntad te baste para todo; si el agua sirve y hace tantos oficios diversos a los peces: de alimento, de calor, de lecho, de habitación, de todo, mucho más lo puede hacer y en modo más admirable mi Voluntad, es más, en mi Voluntad las virtudes son en el grado más heroico y divino. Mi Voluntad absorbe todo y licua todo en Sí, y el alma queda absorbida en mi Voluntad, de Ella se alimenta, en Ella camina, sólo a Ella conoce y le basta para todo, se puede decir que entre todas las criaturas es la única afortunada que no debe mendigar un pan, no, sino que el agua de mi Voluntad la inunda por encima, por debajo, a la derecha, a la izquierda, y si quiere el alimento come, si quiere la fuerza la encuentra, si quiere dormir encuentra la cama más suave para reposarse, todo está pronto y a su disposición”. ”.

+ + + +

Volumen 13-44

Diciembre 23, 1921

Quien Obra Y Vive En El Querer Divino

Le Da El Campo a Jesús

Para Hacer Salir Nuevas Obras,

Nuevo Amor Y Nueva Potencia.

Efectos del Sueño de Jesús.

(1) Me sentía toda sumergida en el Divino Querer, y mi dulce Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija de mi Querer, conforme obras y vives en mi Querer, así haces salir de mi Voluntad otros actos nuevos de dentro de Ella, me das el campo para nuevas obras, para nuevo amor, y para nueva potencia. Cómo me siento feliz de que la criatura viviendo en mi Querer me da el campo para obrar, en cambio quien no vive en mi Voluntad me ata las manos y hace inútil mi Querer para ella, mientras que mi Ser es llevado por la fuerza irresistible de mi amor al movimiento, a la obra, y sólo quien vive en mi Voluntad me da libre campo, y Yo animo hasta sus más pequeños actos con mi Querer Divino, no desdeño ni las cosas más bajas para poner en ellas el sello de virtud divina. He aquí por qué amo tanto a quien vive en mi Querer, y circundo cada uno de sus actos con tanta gracia, con tanta dignidad y decoro, porque quiero el honor, la gloria de mi obrar divino, por eso sé atenta y piensa bien que si todo lo que haces no lo haces en mi Voluntad, darás la inutilidad a tu Jesús. ¡Ah!, si supieras cuánto me pesa el ocio, cómo me contrista, estarías más atenta, ¿no es verdad?”

(3) Después de esto estaba por cerrar los ojos al sueño y decía para mí: “También mi sueño en tu Querer, es más, mi respiro se transforme en el tuyo, a fin de que lo que hacía Jesús cuando dormía lo haga también yo, pero, ¿verdaderamente mi Jesús dormía? Y Jesús ha regresado y ha agregado:

(4) “Hija mía, brevísimo era mi sueño, pero dormía, pero no dormía para Mí sino para las criaturas. Yo, como cabeza representaba a toda la familia humana y debía extender mi Humanidad sobre todos, para darles reposo. Yo veía a todas las criaturas cubiertas por un manto de turbaciones, de luchas, de inquietudes; quién caía en la culpa y quedaba triste, quién dominado por tiránicas pasiones a las que quería vencer y quedaba turbado, quién quería hacer el bien y luchaba por hacerlo; en suma, no había paz, porque la verdadera paz se posee cuando la voluntad de la criatura regresa a la Voluntad de su Creador, de donde salió; fuera de su centro, separada de su principio no hay paz. Entonces, mi Humanidad durmiendo se extendía sobre todos, envolviéndolos como dentro de un manto, como la gallina cuando llama a sus pollitos bajo sus alas maternas para hacerlos dormir; así, extendiéndome sobre todos, llamaba a todos mis hijos bajo mis alas para dar, a quién, el perdón de la culpa, a quién la victoria sobre las pasiones, a quién la fuerza en la lucha, para dar a todos la paz y el reposo, y para no darles temor y darles ánimo lo hacía durmiendo, ¿quién teme de una persona que duerme?

(5) Ahora, el mundo no ha cambiado, es más, está más que nunca en luchas y por eso quiero a quien duerma en mi Querer, para poder repetir los efectos del sueño de mi Humanidad”.

(6) Luego con acento afligido ha repetido: “¿Y mis demás hijos dónde están? ¿Por qué no vienen todos a Mí para recibir el reposo y la paz? Llámamelos, llámamelos juntos”.

(7) Y parecía que Jesús los llamaba por nombre, uno por uno, pero pocos eran los que venían.

+ + + +

Volumen 13-49

Enero 5, 1922

El Ser Divino Es Llevado Por Una Fuerza Irresistible

a Comunicarse a la criatura.

(1) Me sentía muy amargada, y mi dulce Jesús al venir, estrechándome a Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, tu aflicción pesa sobre mi corazón más que si fuera mía, y no puedo sufrir que tú estés tan afligida, a cualquier costo quiero verte feliz, quiero ver despuntar sobre tus labios de nuevo la sonrisa que contiene la beatitud de mi Querer; dime entonces, ¿Qué quieres para estar de nuevo feliz? ¿Será posible que después de tanto tiempo en que tú nada me has negado, Yo no deba darte lo que tú quieres y hacerte contenta?”

(3) Y yo: “Amor mío, lo que quiero es que me des la gracia de que yo haga siempre, siempre tu Querer, esto me basta; cuánto temo que esto no hiciera. ¿No es esta la más grande desventura, que no hiciera aún en la más pequeña cosa tu Voluntad? Sin embargo tus propuestas, tus mismas premuras a esto me inducen, porque veo que no porque sea tu Voluntad, sino porque quieres hacerme feliz y vaciar mi corazón de la amargura de la cual está como inundado, Tú quieres hacer mi voluntad, ¡ah! Jesús, Jesús, no lo permitas, y si quieres hacerme feliz, a tu potencia no le faltan otros modos para quitarme de mi aflicción”.

(4) Y Jesús: “Hija mía, hija mía, hija de mi Voluntad, no, no temas, esto no será jamás, que nuestros quereres queden ni siquiera lesionados, si es necesario un milagro lo haré, pero nuestros quereres no se desunirán jamás, por eso tranquilízate a este respecto y consuélate. Escucha, mi Ser es llevado por una fuerza irresistible a comunicarse a la criatura, tengo tantas otras cosas qué decirte aún, tantas otras verdades que tú no conoces, y todas mis verdades llevan la felicidad que cada una posee, y por cuantas verdades el alma conoce, tantas diversas felicidades adquiere. Ahora, encontrando tu corazón amargado, esas verdades sienten ensombrecida su felicidad y no pueden comunicarse libremente. Yo soy como un padre feliz que posee la plenitud de toda la felicidad y que quiere hacer felices a todos sus hijos; ahora, si ve un hijo suyo que verdaderamente lo ama, y lo ve triste, pensativo, a cualquier costo quiere hacer feliz a su hijo y sacarlo de esa situación, y si el padre sabe que esa tristeza es por causa del amor que da al padre, ¡oh! entonces no se da paz y usa todas las artes y hace cualquier sacrificio para hacer feliz a su hijo. Así soy Yo, y como sé que tu aflicción es por causa mía, si no te veo regresar de nuevo a tu estado de alegría, y sellada por mi felicidad, Yo seré infeliz esperando que vuelvas a los brazos de mi felicidad”.

+ + + +

Volumen 14-4

Febrero 17, 1922

EL AMOR

es la cuna del hombre.

(1) Me sentía oprimida por la privación de mi dulce Jesús y no hacía otra cosa que llamarlo, desearlo, pero en vano. Entonces, después de haber esperado mucho, cuando ya no podía más, ha venido, y yo quién sabe cuántas cosas quería decirle, pero Él se elevó en alto sin darme tiempo, yo lo miraba y lo llamaba: “Jesús, Jesús, ven”. También Él me miraba y hacía llover de su persona un rocío sobre mí que me embellecía toda, y este rocío lo atraía hacia mí, de manera que se ha abajado hacia mí y me ha dicho:

(2) “Hija mía, el deseo de quererme ver rompe el velo que existe entre el tiempo y la eternidad, y el repetido deseo le da el vuelo para acercarse a Mí. Mi amor está casi inquieto cuando veo que el alma me anhela y Yo no me hago ver, y solamente se calma cuando no sólo me hago ver, sino que le doy nuevos carismas y nuevas prendas de amor. Mi amor está siempre en acto de querer dar nuevas prendas de amor a la criatura, y en cuanto veo que mi Voluntad toma la parte obrante, dirigente de darse a la criatura, mi amor hace fiesta, corre, vuela hacia ella, se hace cuna del hombre, y si ve que no reposa en su cuna, lo mece, le canta para hacerlo reposar y dormir en su seno, y mientras duerme él le da su aliento en la boca para darle nueva vida de amor. Si ve, por su respiro entrecortado, que su corazón no es feliz, con el aliento que le da, mi amor le forma la cuna en el corazón para quitarle las amarguras, los estorbos, las molestias y hacerlo feliz de amor. Y cuando se despierta, oh, cómo se alegra mi amor al verla renacida, feliz y llena de vida y le dice: “Mira, te he arrullado en mi seno para darte reposo, he vigilado a tu lado en tu sueño para hacer que te despertaras fuerte, feliz y toda diferente de la que eras, ahora quiero ser cuna a tus pasos, a tus obras, a tus palabras, a todo, piensa que estás mecido por mí, y en la cuna de mi amor pon tu amor, a fin de que fundiéndonos nos hagamos felices recíprocamente, pero ten cuidado de poner alguna otra cosa, porque entonces me entristecería y me harías llorar amargamente”.

(3) Es mi amor lo que más se acerca al hombre, más bien es la cuna donde él ha nacido, si bien en mi Divinidad todo es armonía, como están en plena armonía los miembros al cuerpo. Así como en el hombre la inteligencia toma la parte dirigente, pues es donde reside la voluntad del hombre, y si ella no quiere se puede decir que el ojo no ve, la mano no obra, el pie no camina; en cambio si quiere, el ojo ve, la mano obra, el pie corre, todos los miembros se ponen de acuerdo; así mi Divinidad, mi Voluntad toma la parte dirigente y todos los otros atributos se ponen en plena armonía para seguir lo que mi Querer quiere, así que concurre la sabiduría, la potencia, la ciencia, la bondad, etc., pero como todos mis atributos, si bien distintos ente ellos, viven en la fuente del amor, desbordan de amor, he aquí el por qué mientras es el amor el que corre, que obra, que se dona, todos mis otros atributos concurren junto.

(4) Además, lo que al hombre le es más necesario es el amor, el amor es como el pan a la vida natural, así que puede prescindir de la ciencia, de la potencia, de la sabiduría, porque a lo más son cosas que se necesitan en algún tiempo o circunstancia, ¿pero qué se diría si Yo hubiera creado al hombre y no lo amara? Y además, ¿para qué crearlo si no debiera amarlo? Esto me serviría para deshonor y sería una obra no digna de Mí, que no sé hacer otra cosa que amar; ¿y qué sería del hombre si no tuviera un principio de amor y no pudiera amar? Sería un bruto y no sería digno ni de ser mirado, por eso en todo debe correr el amor, el amor debería correr en todas las acciones humanas como corre la imagen del rey en la moneda del reino; y si en la moneda no está impresa la imagen del rey, no es reconocida por moneda; así, si no corre el amor,

no es reconocida por obra mía”.

+ + + +

Volumen 33-50

Octubre 20, 1935

La Divina Voluntad Desciende En el acto humano

y Crea Su Vida Palpitante En él.

Cómo anticipa el purgatorio a quien

Vive En Su Voluntad.

(1) Mi pobre mente siente la necesidad de reposarse en el Querer Divino, de sentirse amada por quien es el único que sabe amarla, siente la vida en Él y la más grande felicidad con su dulce compañía, pero mientras siente la necesidad de ser amada, siente la fiebre ardiente de amarlo, y quisiera consumirse de amor, salir del exilio para poderlo amar con más perfecto amor en el Cielo. ¡Jesús mío! Cuándo tendrás compasión de mí. Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús, repitiendo su breve visita me ha dicho:

(2) “Hija mía, amor y Voluntad de Dios van de la mano, no se separan jamás, y forman una sola Vida. Así que mi Voluntad creó, obró tantas cosas, pero creó y obró amando, no habrían sido obras dignas de nuestra sabiduría infinita si no amáramos lo que era creado por Nosotros, por eso cada cosa creada, incluso la más pequeña, posee la fuente de nuestro amor, y tiene un suspiro, un latido, una voz continua: ‘Amor, soy Voluntad Divina y soy santa, pura, potente, bella, soy amor y amo, no cesaré jamás de amar hasta en tanto que no convierta todo en amor’. Mira entonces hija mía, mi Divina Voluntad primero amó y después creó lo que amaba, el amor es nuestro respiro, nuestro latido, nuestro aire, y así como el aire es comunicativo y no hay persona o cosa que pueda huir del aire, así nuestro amor, verdadero aire, inviste a todos, ama a todos y a todo, con derecho quiere dominar sobre todo y quiere ser amado por todos, y se siente quitar el respiro, el latido, el aire, la vida cuando no es amado y le impiden su virtud comunicativa. Ahora, si la criatura hace mi Voluntad y no ama, no se puede decir con hechos que hace mi Voluntad, será tal vez Voluntad de Dios de circunstancia, de necesidad, de tiempo, porque sólo el amor divino tiene virtud unitiva, que une y concentra todo en mi Divina Voluntad para formar la vida, pero faltando mi amor, que es el único que sabe cambiar en materia maleable a la criatura, para formar de ella la Vida de la Divina Voluntad, sería como objeto duro que no puede recibir ninguna impresión del Ser Supremo, y mi amor que como cemento puede llenar todas las lesiones del humano querer, lo vuelve suave de modo que puede dar la forma que quiere, y se imprime como sello de la Vida Divina. Por eso, Voluntad de Dios y amor son inseparables; si hicieras mi Voluntad amarías, y si amas pones al seguro mi Voluntad en ti, uno y el otro se dan la mano, mi Voluntad crea, el amor se presta como materia para recibir el acto creante, para poner fuera nuestras obras más bellas. Por eso cuando no somos amados, damos en delirio, nos sentimos romper los brazos, nuestras manos creadoras no encuentran la materia para formar nuestra Vida en la criatura. Por eso corramos juntos en el amarnos, amemos siempre y seremos felices por ambas partes, es más, si vives en mi Querer pondré a tu disposición mi amor, y tendrás en tu poder el amor heroico e incesante que jamás dice basta"

+ + + +

Volumen 35-16

Noviembre 12, 1937

Un Acto Hecho En La Divina Voluntad

Ama a Dios por cada uno,

y Le Da Lo Que la criatura está obligada hacia Dios.

Quien Vive En El Fiat Divino

Da La Ocasión a Dios de Repetir Sus Obras En Acto.

Dios Quiere Obrar al Tú por tú con la criatura.

El Te Amo, Joyel Divino.

(1) El Querer Divino continúa inundándome con su luz, la cual hace salir tal potencia, que forma prodigios inmensos en los actos de la criatura, ante los cuales queda como raptada; se ve la potencia creadora que encierra todo y hace todo en el pequeño acto humano. ¡Oh potencia y amor de la Divina Voluntad, cómo eres insuperable, tu potencia vence todo, tu amor da en lo increíble! Y mi amable Jesús, que quiere hacer comprender los prodigios inauditos que puede hacer su Fiat Divino en la criatura, visitando mi pequeña alma me ha dicho:

(2) “Hija de mi Querer, las llamas de mi amor son tantas, que me siento sofocar, y para dar un poco de desahogo a mi amor que me quema, que me hace delirar, regreso a decir lo que puede hacer mi Voluntad en la criatura. Para reinar debe conocerse quién es, hasta dónde llega su amor, cuál es su potencia, y qué cosa puede hacer. Ahora escúchame, en cuanto la criatura le da la libertad de obrar, mi Voluntad llama a su inmensidad y a su potencia, encierra a todos y a todo en aquel acto, y nuestra Divinidad Santísima recibe en aquel acto el amor de cada una de las criaturas, oímos en aquel acto las voces, los latidos de todos los corazones que nos dicen: ‘Os amamos, os amamos’, nos da la adoración de cada uno y todo lo que están obligados hacia su Creador.

(3) Mi Voluntad anima todo, y escuchamos en aquel acto que también el sol, el cielo, las estrellas, y toda la Creación nos dicen: ‘Os amamos, os adoramos, os glorificamos’. Así que por parte de nuestra Voluntad obrante en la criatura recibimos todo, y por cada una nuestro amor queda correspondido y nuestra gloria completada. Ella todo puede darnos, si bien se sirve del acto de la criatura para dárnoslo, y llevada por el amor hacia quien le ha hecho obrar en su acto dice: ‘Todo a ti te cedo hija mía, delante a nuestra Majestad Suprema te hago encontrar que tú”. has amado por todos, y que por cada uno nos has dado la gloria, la adoración de todos, que nos has hecho amar también por el sol, por el cielo, toda la Creación armonizaba y decían entre ellos: Amor, amor a nuestro Creador. Por eso te cedo a ti el mérito de todo, todo es tuyo’. Mi Voluntad no sabe ni quiere obrar si no encierra todo y no hace todo”.

(4) Yo he quedado sorprendida y decía entre mí: ¿Será posible todo esto? Y mi amado Jesús ha agregado: a tierra, su inmensidad no tiene confines, su potencia no tiene límites, tiene en su propio puño a todo y a todos, en su obrar tiene un acto de amor infinito que puede decir por todos: ‘Amor’. Y después de que ha amado por todos, ¡oh, cuánto avanza! Y además, nuestro amor es perfecto, primero nos amamos a Nosotros mismos, ponemos al seguro nuestros intereses, nuestra gloria, nuestro amor, y después descendemos en las criaturas y amamos en ellas con nuestro mismo amor, nos glorificamos con nuestras obras. ¿Quién es aquél que no piensa primero en sí mismo? Por eso nuestra Voluntad, tanto si obra en Nosotros como en las criaturas, primero, por derecho, debe darnos lo que a Nosotros corresponde y conviene, por todos y por cada uno, y después las criaturas tendrán según sus disposiciones”.

(5) Después continuaba siendo inundada por las olas del Querer Divino, pero olas de luz, llenas de verdades, de amor, que quieren hacer conocer sus prodigios, su potencia y qué cosa quiere dar a la criatura. Yo seguía sus actos que hizo en la Creación para hacerlos míos, para poder decir: “Lo que es de Jesús es mío”. Y mi siempre amable Jesús, regresando, ha retomado su decir y me ha dicho:

(6) “Hija de mi Voluntad, en cuanto la criatura regresa a nuestras obras para cortejarlas, amarlas y hacerlas suyas, así nuestro amor nos hace correr para ir a su encuentro para admitirla junto a Nosotros, y renovarlas para ella sola como si en un acto repitiésemos nuestras obras sólo para ella. Así que concentramos todo nuestro amor en ella, nuestra potencia, nuestras alegrías, las estratagemas, las locuras de amor que tuvimos al crear y poner fuera toda la Creación, y en nuestro énfasis de amor la miramos y la encontramos cielo, y encontramos en ella el amor que tuvimos al extender la bóveda azul; volvemos a mirarla y encontramos en ella la multiplicidad de las estrellas, que a cada una da su voz para hacerlas decir: ‘Te amo, te amo, te amo’. Estas voces de ‘te amo’ forman la más bella de las músicas celestiales, y es tanta su armonía y el dulce sonido que nos forma, que nos sentimos embriagados, y en nuestra embriaguez le decimos: ‘Hija, cómo eres bella, nos eres portadora de alegrías infinitas, ni siquiera cuando todo fue creado recibimos estas músicas y alegrías, porque faltaba una criatura unida a nuestra Voluntad que hiciera que nuestras obras nos dijeran te amo, te amo, te amo’.

Ante tal espectáculo de amor renovamos la creación del sol, del viento, del mar, del aire, y concentramos en ella todo el amor, nuestra armonía divina que tuvimos al crear todos estos elementos, y ¡oh! nuestra alegría, la correspondencia de amor que nos da al mirarla y encontrarla sol que arde de amor por Nosotros, viento que nos murmura y gime de amor, y que formando arcanas voces humanas de amor nos quisiera abrazar con su amor para decirnos: ‘Me has amado y te amo, amor me has dado, amor te doy’. Y con su amor nos forma las olas impetuosas hasta llegar a darnos aire de amor por cada respiro de criatura, Nosotros nos sentimos herir continuamente y desfallecer por su amor. Un alma que vive en nuestra Voluntad es todo para Nosotros, nos tiene siempre ocupados, nos ama siempre, pero con nuestro amor, y cada vez que hace sus actos en nuestro Fiat, Nosotros renovamos las obras de la Creación, y para divertirnos, amarla y hacernos amar en cada acto que hace, nos servimos de estos actos como materia para renovar nuestras diversas obras creadas, es más, nuestro amor no se contenta, quiere agregar más cosas, y crea nuevos prodigios de gracia, hasta crear nuestra misma Vida en la amada criatura. A Nosotros nos agrada mucho el obrar al tú por tú con ella, como si para ella sola hiciésemos todo, esto hace surgir más amor hacia Nosotros, más estima, más aprecio hacia Nosotros que tanto la amamos. Entonces, según se nos une, si se nos une en las obras de la Creación, renovamos en ella nuestras obras de la Creación; si se nos une en las obras de la Redención, renovamos en ella nuestras obras, repito mi nacimiento en acto, y mirándola encuentro en ella mi nacimiento, el amor por el cual nací, y me ama con aquel mismo amor, ¿y te parece poco que yo encuentre mi amor que me hizo nacer, llorar, sufrir, caminar, obrar? Y junto con ella, al tú por tú repito mi Vida acá abajo, y mi Querer Divino me hace amar por ella con aquel mismo amor con el que Yo amé cuando estando sobre la tierra desarrollaba mi Vida redentora, por eso el vivir en mi Querer Divino es todo para la criatura, y todo para Nosotros”.

(7) Después seguía los actos de la Divina Voluntad en sus obras, y pensaba entre mí: ¿Cuál será más gloria para Dios, seguir los actos de la Creación o los de la Redención? Y Jesús regresando ha agregado:

(8) “Hija mía, la una y la otra me son sumamente agradables, pero con esta diferencia: En las obras de la Creación la criatura encuentra a nuestra Majestad en fiesta, y que si creaba tantas obras, nuestro fin primario era que todo debía servir a nuestra Voluntad reinante en la criatura, y todas las cosas creadas debían servir como depósito de su correspondencia de amor, de adoración, de gloria hacia Nosotros. Todas las cosas creadas dicen nuestro amor hacia la criatura, y ella por medio de estas debía amar a su Creador. Tú debes saber que cada ‘te amo’ tuyo que escondes en el sol, en el cielo, y en las otras cosas creadas son nuestras joyas, y Nosotros las amamos, los besamos, los abrazamos, y nos felicitamos con ellas, nos sentimos glorificados y correspondidos por todo lo que hemos hecho. ¿Crees tú que a tantos ‘te amo’ tuyos con los cuales has investido la Creación, Nosotros seamos indiferentes? ¡De ninguna manera! Los miramos uno por uno, y como nuestras joyas nos dan la alegría que tuvimos en la Creación, por eso haces continuar nuestra fiesta, y si estos ‘te amo’ no se ven, sino sólo por Nosotros, es porque nuestra Voluntad, siendo inmensa, también en la Creación su luz eclipsa tus ‘te amo’, y celosa se los tiene escondidos en su seno. Sucede como al sol, que siendo más grande su luz y más intenso su calor, todas las preciosidades de los efectos que contiene no se ven, pero ciertamente los posee, tan es verdad, que si su luz toca la flor le da el color y pinta en ellas, como si fuese pintor, la variedad de las bellezas, de los colores, para formar el más dulce encanto a las generaciones humanas; si toca las plantas y los frutos, les da la multiplicidad de las variadas dulzuras y sabores, esto dice que el sol no es solamente luz y calor, sino que esconde otros bienes en su seno de luz. Así es la criatura que vive en nuestra Voluntad, conforme ama, adora, mi Voluntad forma la belleza del iris del amor de ella en sus obras, la variedad de las alegrías y dulzuras de sus actos buenos, que celosa esconde en su seno. Mi Voluntad es el escondite del amor, y todo lo que la criatura hace en Ella forma el más bello ornamento a nuestras obras divinas y el dulce encanto a nuestras pupilas, y es tanta nuestra complacencia, que la mostramos a toda la corte celestial para hacerlos gozar junto con Nosotros. Por lo tanto, la gloria más grande que nos puede dar, es siguiendo nuestros actos de la Creación, porque se une a nuestra misma finalidad, se entrelaza con nuestro amor, sentimos que besa nuestro amor, y Nosotros besamos el suyo y hacemos de ellos uno solo. Qué alegría, qué felicidad, tener a la criatura junto con Nosotros para amarnos y hacer lo que queremos hacer Nosotros.

(9) Ahora, en la Redención cambia la finalidad, en ésta vamos en busca del hombre culpable, en la Creación todo era fiesta, nuestras obras nos sonreían de alegría, de amor, de gloria, en cambio en la Redención, penas, lágrimas, amarguras, remedios, medicinas para sanar al hombre. Y la criatura entrando en nuestro Querer puede investir con sus tiernos y compasivos ‘te amo’ mis penas, amarguras y lágrimas, y esconde sus joyas del ‘te amo’ en ellas, y Yo, besando estas joyas no me sentiré solo, sino confortado, sostenido, acompañado por quien vive en mi Querer; en las joyas de sus ‘te amo’ encontraré quién me enjugue las lágrimas, quién divide Conmigo mis penas, quién me defiende. Por eso siempre en mi Voluntad te quiero, y así, en fiesta o en pena te tendré siempre Conmigo”.

+ + + +


Volumen 34-19

Enero 1, 1937

La Fiesta Que Preparó La Reina del Cielo

a Su Hijo Jesús En Su Nacimiento.

Cómo El Amor Es imán, Transforma Y Embellece.

(1) Estaba pensando en la Encarnación del Verbo y en los excesos de amor de la Divinidad, que parecían mares que envolviendo a todas las criaturas querían hacer sentir cuánto las amaban, para ser amado, e invistiéndolas dentro y fuera de ellas, murmuraban continuamente sin jamás cesar: “Amor, amor, amor, amor damos y queremos amor”. Y nuestra Madre Celestial, sintiéndose herida por el grito continuo del Eterno, que daba amor y quería amor, se veía toda atenta para corresponder a su querido Hijo, el Verbo Encarnado, formando Ella una sorpresa de amor. Ahora, mientras estaba en esto, el Celestial Infante salía del seno Materno, y yo, ¡oh! cómo lo suspiraba, y lanzándose en mis brazos, todo en fiesta me ha dicho:

(2) “Hija Mía, ¿sabes?

Mi Mamá Me Preparó La Fiesta En Mi Nacimiento,

¿pero sabes cómo?

Ella estaba al día de los mares de Amor que descendían del Cielo en el descendimiento del Verbo Eterno, oía el grito continuo de Dios, que quería ser amado, nuestras ansias, los suspiros ardientes, había oído mis gemidos en su seno, a menudo me oía llorar y sollozar, y cada gemido mío era un mar de amor que mandaba a cada corazón para ser amado, y no viéndome amado lloraba, hasta sollozar, pero cada lágrima y sollozo duplicaba mis mares de amor para vencer por vía de amor a las criaturas. Pero qué, ellas me convertían en penas estos mares, y Yo me servía de las penas para convertirlas en otros mares de amor por cuantas penas me daban. Ahora, mi Mamá quería hacerme sonreír en mi nacimiento y preparar la fiesta a su Hijo niño. Ella sabía que no puedo sonreír si no soy amado, ni tomar parte en ninguna fiesta si no corre el amor. Por eso amándome como verdadera Madre, y poseyendo en virtud de mi Fiat mares de amor, y siendo Reina de toda la Creación, envuelve el cielo con su amor y sella cada estrella con el ‘te amo oh Hijo, por mí y por todos’; envuelve el sol en su mar de amor e imprime en cada gota de luz su ‘te amo oh Hijo’, y llama al sol a investir con su luz a su Creador, y calentándolo sintiera en cada rayo de luz el ‘te amo’ de su Mamá; inviste el viento con su amor, y en cada respiro sella el ‘te amo oh Hijo’, y luego lo llama para que con sus respiros lo acaricie e hiciera oír en cada soplo de viento: ‘Te amo, te amo oh Hijo’; envuelve todo el aire en sus mares de amor, a fin de que respirando oyera el respiro de amor de mi Madre; cubrió todo el mar con su mar de amor, cada serpenteo de los peces, y el mar murmuraba ‘te amo oh Hijo mío’, y los peces deslizaban el ‘te amo, te amo’; no hubo cosa que no invistiera con su amor, y con su imperio de Reina mandaba a todos que recibieran su amor, para dar a su Jesús el amor de su Mamá. Así que cada pajarito, quién cantaba amor, quién gorjeaba amor, hasta cada átomo de tierra era investido por su amor, el aliento de las bestias me venía con el ‘te amo’ de mi Madre, el heno era investido por su amor, por eso no había cosa que Yo viera o tocara en que no sintiera la dulzura del amor de Ella. Con esto me preparó la fiesta más bella en mi nacimiento, la fiesta toda de amor, era la correspondencia a mi gran amor que me hacía encontrar mi dulce Madre, y era su amor que me hacía calmar el llanto, me calentaba mientras en la cuna estaba tiritando de frío; mucho más que encontraba en su amor el amor de todas las criaturas, y por cada una me besaba, me estrechaba a su corazón, y me amaba con amor de Madre por todos sus hijos,

y Yo sintiendo en cada uno su amor materno, sentía amarlos como sus hijos y como mis queridos hermanos. Hija mía ¿qué no puede el amor animado por un Fiat Omnipotente? Se hace imán y nos atrae en modo irresistible, quita toda desemejanza, con su calor transforma y confirma a Aquél que se ama, después embellece en modo increíble, de sentirse cielos y tierra raptados a amarla. No amar a una criatura que nos ama nos resultaría imposible, toda nuestra potencia y fuerza divina se vuelven impotentes y débiles ante la fuerza vencedora de quien nos ama. Por eso también tú dame la fiesta que me dio mi Madre al nacer, envuelve cielos y tierra con tu ‘te amo oh Jesús’, no dejes huir nada en lo cual no corra tu amor, hazme sonreír, porque no nací una sola vez, sino renazco siempre, y muchas veces mis nacimientos son sin sonrisas y sin fiesta, y me quedan sólo mis lágrimas, los sollozos, los gemidos, y un hielo que me hace temblar y helar todos mis miembros. Por eso estréchame a tu corazón para calentarme con tu amor, y con la Luz de mi Voluntad fórmame los vestidos para vestirme, así también tú me harás la fiesta, y Yo te la haré a ti con darte nuevo amor y nuevo conocimiento de mi Voluntad”.

+ + + +

Volumen 17-21

Octubre 30, 1924

Los Ángeles son Ángeles porque se han Conservado

En El Acto Primero en el cual fueron creados,

y del Conocer el más o el menos de La Suprema Voluntad,

Vienen Constituidos los diversos Coros de los Ángeles.

Las Penas del Amor son las más amargas,

las más crueles, más dolorosas que

Las Penas de La Misma Pasión.

(1) Siento que no puedo confiar a la pluma mis dolorosos secretos,

ni expresar en el papel lo que siento en mi martirizado corazón. ¡Ah! sí, no hay martirio que pueda compararse al martirio de la privación de mi dulce Jesús. El mártir es herido y muerto en el cuerpo, en cambio el martirio de su privación hiere el alma, la lacera en sus más íntimas fibras, y lo que es peor, la mata sin hacerla morir para golpearla continuamente sobre el yunque de hierro del dolor y del amor. Y mientras paso adelante de las penas que siento en mi interior, pues son cosas que no puedo decir, quisiera, como una de las más pobres mendigantes, pedir de limosna a todos, a los ángeles, a los santos, a mi Reina Mamá, a la Creación toda, una palabra, una pequeña oración por mí ante Jesús, a fin de que rogado por todos se pueda mover a compasión de la pequeña hija de su Querer y hacerla volver del duro exilio en el cual me encuentro.

(2) Entonces estaba pensando entre mí acerca de lo que había pasado en mi mente, es decir, que en vez de Jesús me parecía como si tuviera a mi ángel junto, y decía entre mí: “¿Y por qué el ángel y no Jesús?” En ese momento me he sentido mover en mi interior a Jesús y me dijo:

(3) “Hija mía, ¿quieres tú saber por qué son ángeles, por qué se han conservado bellos y puros como salieron de mis manos? Porque se han mantenido siempre firmes en el acto primero en el cual fueron creados, por lo tanto, estando en aquel acto primero de su existencia, están en el acto único de mi Voluntad, que no conociendo sucesión de actos no se cambia, ni crece ni decrece, y contiene en sí todos los bienes posibles e imaginables; y los ángeles, conservándose en el acto único de mi Voluntad, en el cual los hice salir a la luz, se mantienen inmutables, bellos y puros, nada han perdido de su primaria existencia, y toda su felicidad es el mantenerse voluntariamente en el acto único de mi Voluntad. Todo encuentran en el círculo de mi Querer, no quieren para hacerse felices sino lo que les suministra mi Voluntad. ¿Pero sabes tú por qué hay diferentes coros de ángeles, uno superior a otro? Están aquellos más cercanos a mi Trono, ¿sabes por qué? Porque mi Voluntad, a quién ha manifestado un acto solo de mi Voluntad y a quién por dos, a quién por tres, a quién por siete, y en cada cosa del acto que mi Voluntad manifestaba de más se volvían superiores a los demás, y se volvían más capaces y más dignos de estar cercanos a mi Trono. Así que por cuanto más mi Voluntad se manifiesta, y en Ella se conservan, tanto más quedan elevados, embellecidos, felices y superiores a los demás. Mira entonces como todo está en mi Voluntad y en el saberse conservar, sin jamás salir, en aquella misma Voluntad de la cual han salido; y del conocer el más y el menos de mi Suprema Voluntad, vienen constituidos los diversos coros de los ángeles, sus distintas bellezas, los diversos oficios, la jerarquía Celestial. Si tú supieras qué significa conocer de más mi Voluntad, hacer un acto de más en Ella, conservarse, obrar en esa mi Voluntad conocida, dónde viene constituida, el oficio, la belleza, la superioridad de cada criatura, ¡oh! cómo apreciarías de más los diversos conocimientos que te he manifestado sobre mi Voluntad. Un conocimiento de más sobre mi Voluntad eleva al alma a tal altura sublime, que los mismos ángeles quedan estupefactos y raptados, y me confiesan incesantemente: ‘Santo, Santo, Santo’. Mi Voluntad se manifiesta y llama de la nada las cosas, y forma los seres, se manifiesta y embellece, se manifiesta y eleva más en alto, se manifiesta y engrandece más la Vida Divina en la criatura, se manifiesta y en ellas forma los portentos nuevos y nunca conocidos. Así que, por las tantas cosas que te he manifestado de mi Voluntad, puedes comprender lo que quiero hacer de ti y cómo te amo, y cómo tu vida debe ser una cadena de actos continuos hechos en mi Voluntad. Si la criatura, como el ángel, no saliera jamás del acto primero en el cual mi Voluntad la hizo salir a la luz, ¿qué orden, qué portentos no se deberían ver sobre la tierra? Por eso hija mía, no salgas jamás de tu principio, en el cual mi Voluntad te creó y tu acto primero sea siempre mi Voluntad”.

(4) Después de esto, con el pensamiento me he puesto junto a mi Jesús en el huerto de Getsemaní, y le pedía que me hiciera penetrar en aquel amor con el cual tanto me amó, y mi Jesús, moviéndose de nuevo en el fondo de mi interior me ha dicho:

(5) “Hija mía, entra en mi amor, no salgas jamás, corre junto a él, o detente en mi mismo amor para comprender bien cuánto he amado a la criatura, todo es amor en Mí hacia ella. La Divinidad al crear a esta criatura se propuso amarla siempre, así que en cada cosa de dentro y fuera de ella, debía correr hacia ella con un continuo e incesante nuevo acto de amor. Por lo tanto puedo decir que en cada pensamiento, mirada, palabra, respiro, latido, y en todo lo demás de la criatura, corre un acto de amor eterno. Pero si la Divinidad se propuso el amarla siempre y en cada cosa a esta criatura, era porque quería recibir en cada cosa la correspondencia del nuevo e incesante amor de la criatura, quería dar amor para recibir amor, quería amar para ser amada. ¡Pero no fue así! La criatura no sólo no quiso mantener el compás del amor, ni responder al eco del amor de su Creador, sino que rechazó este amor, lo desconoció y lo ofendió. Ante esta afrenta la Divinidad no se detuvo, sino que continuó su nuevo e incesante amor hacia la criatura, y como la criatura no lo recibía, quedaban llenos Cielos y tierra esperando a quien debía tomar este amor para tener en ella la correspondencia, porque Dios cuando decide y propone, todos los eventos en contrario no lo cambian, sino que permanece inmutable en su inmutabilidad. He aquí por qué pasando a otro exceso de amor, vine Yo, Verbo del Padre, a la tierra, y tomando una Humanidad, recogí en Mí todo este amor que llenaba Cielo y tierra para corresponder a la Divinidad con tanto amor por cuanto había dado y debía dar a las criaturas, y me constituí amor de cada pensamiento, de cada mirada, de cada palabra, latido, movimiento y paso de cada criatura. Por esto mi Humanidad fue trabajada aun en su más pequeña fibra por las manos del eterno amor de mi Padre Celestial, para darme capacidad de poder encerrar todo el amor que la Divinidad quería dar a las criaturas, para darle el amor de todas y constituirme amor de cada uno de los actos de criatura. Así que cada pensamiento tuyo está coronado por mis incesantes actos de amor; no hay cosa en ti o fuera de ti que no esté circundada por mis repetidos actos de amor, por eso mi Humanidad en este huerto gime, se afana, agoniza, se siente triturada bajo el peso de tanto amor, porque amo y no soy correspondido. Las penas del amor son las más amargas, las más crueles, son penas sin piedad, más dolorosas que mi misma Pasión. ¡Oh! si me amaran, el peso de tanto amor se volvería ligero, porque el amor correspondido queda apagado y satisfecho en el amor mismo de quien ama, pero no correspondido llega a la locura, delira y se siente correspondido con un acto de muerte por aquel amor que de él salió. Mira entonces cómo fue mucho más amarga y dolorosa la Pasión de mi amor, porque si en mi Pasión fue una sola la muerte que me dieron, en cambio en la Pasión del amor, tantas muertes me hicieron sufrir por cuantos actos de amor salieron de Mí y no fui por ellos correspondido. Por eso ven tú, hija mía, a corresponderme a tanto amor, en mi Voluntad encontrarás como en acto todo este amor, hazlo tuyo y constitúyete, junto Conmigo, amor de cada acto de criatura, para corresponderme por el amor de todos”.

+ + ++

FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.

Canal de YouTube: https://youtube.com/@dianapatriciacuartasdv?si=Y4LnjyAqR6SeANu8Y4LnjyAqR6SeANu8s7

© 2025 Divina Voluntad FIAT / Todos los derechos reservados.