EL AMOR ES DIOS (4)

EL TE AMO DE DIOS Y DE LA CRIATURA

EVANGELIOS

9/24/202683 min read

EL AMOR ES DIOS

EL MAYOR ACTO DE AMOR:

San Juan: 3, 16:

"Porque de Así Amó Dios al mundo:

Hasta Dar Su Hijo Único

para que todo aquel que cree en Él

no se pierda, sino

que tenga Vida Eterna."

1 Juan 3, 16:

"En esto hemos conocido El Amor,

En que Él Puso Su Vida por nosotros,

Así nosotros debemos poner

nuestras vidas por los hermanos

DIOS COMO FUENTE DEL AMOR

1 Juan 4, 8 y 16

"El que no Ama, no conoce a Dios,

Porque Dios Es Amor"

"En cuanto a nosotros,

hemos conocido El Amor que Dios nos tiene

y hemos Creído en Ese Amor.

Dios Es Amor; y el que permanece En El Amor,

En Dios Permanece y Dios Permanece En él."

Gálatas 5, 6:

Por cuanto En Cristo Jesús

ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión,

sino

La Fe, Que Obra Por Amor

Cantar de los Cantares 8, 5-7:

"¿Quién es esta que sube del desierto

apoyada sobre Su Amado ?

¡Ponme cual sello sobre Tu Corazón,

cual marca sobre Tu Brazo!

Porque es fuerte El Amor

como la muerte,

inflexibles los celos como el infierno.

Sus Flechas Son Flechas de Fuego,

Llamas del Mismo Yahvé.

No valen muchas aguas

para apagar El Amor,

ni los rios pueden ahogarlo.

Si un hombre diera

todos los bienes de su casa por El Amor,

sería sin embargo sumamente despreciado.

Comentarios de Monseñor Straubinger al

Cantar de los cantares 8, 5-7:

5. Apoyada sobre su amado: Es la plenitud de la felicidad en Dios.

Para Israel, según la alegoría yahvística,

la nueva Jerusalén anunciada por los profetas.

Para la Iglesia, las Bodas del Cordero y la Jerusalén celestial,

anunciadas por el Apocalipsis (19, 6ss.; 21, 9ss.),

o sea, el Reinado eterno de Cristo y del Padre (I Corintios 15, 24 ss.),

es decir, una plenitud que sólo puede concebirse como realidad escatológica,

para después de la presente dispensación, según la expresión de San Bernardo,

pues en ésta siempre tendrá que haber cizaña mezclada con el trigo (Mateo 13, 24 ss.).

Para el alma cristiana, esta paz del reposo en Dios puede existir desde ahora (cf. 6, 3 y nota),

como un anticipo de aquellos goces futuros, y aún en medio de las persecuciones (Juan 16, 1 ss.)

y de las apreturas (ibíd. 33). Como observa Santo Tomás,

si la Gracia es ya una participación a La Naturaleza Divina (II Pedro 1, 4)

hay algo más aún: la caridad, considerada como estado de Amistad con Dios —

esto es “con El Padre Y Con Su Hijo Jesucristo” (I Juan 1, 3) —

y que El Mismo Espíritu Santo derrama en nuestros corazones (Romanos 5, 5),

es una Participación a La Felicidad Divina.

Es La Paz de Cristo, el cual “no la da como la da el mundo” (Juan 14, 27);

es la serenidad toda interior de La Sabiduría,

la felicidad del abandono confiado que practicó Santa Teresa del Niño Jesús.

Todo está en comprender, como ella, que no es la Esposa quien abraza al Esposo,

sino que Es Abrazada Por Él (véase 2, 6 s. y notas).

Es la Bienaventuranza de los pequeños,

que Creen en El Amor con que son Amados (I Juan 4, 16);

que saben que al que va a Jesús Él no lo echa fuera (Juan 6, 37),

y que nada ni nadie podrá separarnos de Ese Amor que Él nos tiene (Romanos 8, 35 ss.),

ni arrancarnos de Las Manos del Hijo (Juan 10, 28),

ni de Las del Padre (Juan 10, 29),

que así nos Abrazan porque nos Aman con Amor de Misericordia;

es decir, aunque nosotros nunca podríamos merecerlo,

como el abrazo y el beso que recibió cuando menos lo pensaba,

el hijo pródigo que sólo iba a pedir a su padre un puesto de peón (véase Lucas 15).

Yo te suscitaré, etc.: puede traducirse también: bajo el manzano te desperté,

y allí te concibió tu madre; allí tuvo dolores de parto la que te engendró.

Preferimos nuestra versión, que coincide aquí con la de Nácar Colunga,

y que se funda también en el texto siríaco, según el cual quien habla es el Esposo,

a diferencia del texto masorético cuya puntuación de los pronombres

en sentido masculino significaría que habla aquí la Esposa, lo cual parece sin sentido,

según los mejores autores. Algunos consideran que el manzano sería un árbol cualquiera

que recordase el bajo nacimiento de Israel según el texto de Ezequiel

que hemos citado en la nota al versículo 1. Otros, que se trataría del árbol de la Cruz,

a cuya sombra habría nacido la Iglesia al tiempo que defeccionaba la Sinagoga.

Dejando de lado la idea de que hubiese aquí una simple referencia ocasional

al primer encuentro de los amantes donde el Esposo mismo

es comparado a un manzano (2, 3 s.),

podría también pensarse en el árbol de la caída original,

cuyo fruto suele llamarse la manzana de Adán y bajo el cual nació la muerte

como consecuencia del pecado (véase Sabiduría 2, 24 y nota).

En tal caso, el Esposo anunciaría aquí la reparación que ha de quitar a la muerte,

según revela San Pablo en I Corintios 15, 52-57, tanto su victoria ya obtenida sobre los muertos,

cuanto el aguijón con- que mata a los vivos. ↑

* 6. Cual sello: La Esposa tiembla ante la idea de que pudiera separarse del Amado,

sea del Amor de Su Corazón, o de la Protección de su Brazo.

La imagen del sello procede de una costumbre común en Oriente

(Génesis 41, 42; Jeremías 22, 24; Ageo 2, 24).

La aplicación al alma la hace San Jerónimo en la Carta a Santa Eustoquia,

donde escribe: “Siempre que os deleitare y tentare la vana ambición del siglo;

siempre que viereis en el mundo algo aparentemente glorioso,

trasladaos con vuestra mente al paraíso.

Empezad a ser lo que en lo porvenir seréis, y oiréis a vuestro Esposo decir:

«Ponme cual sello sobre tu corazón, cual marca sobre tu brazo.»

Y así, fortalecida de cuerpo y de espíritu, clamaréis diciendo:

«Las -muchas aguas no han podido apagar el amor, y los ríos no podrán ahogarlo.»

” Porque es fuerte El Amor, etc.:

Dice San Agustín a propósito de estas palabras:

Es imposible expresar con mayor magnificencia la fuerza del Amor.

Porque ¿quién es el que resiste a la muerte?

Podemos resistir al fuego, al furor de las olas, a la espada, a los poderes, a los reyes;

pero viene la muerte, y ¿quién puede presentarle resistencia?

Ella es más fuerte que todas las cosas (De laude caritatis).

Sin embargo, dice aquí el Espíritu Santo:

El Amor es fuerte como muerte.

Hay, en este pasaje una estupenda revelación que nos hace penetrar

en el abismo del Amor de Dios:

en el abismo de Sus Dones, que llegan hasta La Cruz

En Que Muere Su Hijo Unigénito,

y también en el abismo de las venganzas del Amor despreciado y celoso

(Santiago 4, 4 s.; I Juan 2, 15; Sabiduría 5, 18; Hebreos 10, 27-31; Deuteronomio 32, 21).

De ahí que el Dante, cuya autoridad teológica encomia altamente Benedicto XV

en una encíclica especial, coloque como inscripción en la puerta del infierno:

“me hizo… el primer Amor”.

Es que “el gran misterio del Cristianismo es El Misterio del Corazón de Dios” (Pío XII).

Por eso —hace notar el Salterio de Babuty—, un concepto puramente intelectual de Dios,

que no se moldease según los datos que Él nos hace conocer

sobre sí mismo a la luz de la Revelación,

nos llevaría a la negación de ésta.

Pues la simple idea del Ser Infinitamente Perfecto e Inmutable

según la concepción de nuestra razón,

es superada por lo que nos narra la Biblia sobre

“El Corazón de Dios,

y que se sintetiza en la suprema y esencial definición de San Juan:

“Dios Es Amor” (I Juan, 4, 8 y 16),

y se comprueba En Todos Los Actos de La Vida de Jesús,

Cuyo Corazón nos Mostró Toda La Gama de Los Afectos:

Desde La Compasión Infinita, Las Lágrimas,

El Perdón Sin Límites Y La Tristeza Mortal (Marcos 14, 33-34).

Hasta La Indignación más airada contra los fariseos de pretendida virtud y ciencia,

a los cuales se esconde lo que se revela a los niños (Lucas 10, 21).

Siendo Cristo El Retrato Perfectísimo del Padre (Hebreos 1, 3; Juan 14, 9),

Y Persona Siempre Exclusivamente Divina Como El Padre,

es indudable que si El Mismo Padre se hubiese encarnado,

habría manifestado idénticos afectos que Su Hijo,

y habría adoptado esas mismas actitudes

que tantas veces nos parecen paradójicas en El Evangelio (véase Salmo 112, 7’ss. y nota).

Vemos, pues, que, como señala el referido autor,

hay un abismo entre la fórmula abstracta de

Un Ser Perfecto,

Y La Realidad de Un Ser

Soberanamente Libre

Y “Dominado Por El Amor” (Pío XII),

tal cual nos lo Revela Cristo en la Parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 20 ss.) o en Juan 3, 16,

o en el pago al obrero de la última hora (Mateo 20, 8 ss.), etc. Véase Salmo 91, 6 y nota.

  1. Si un hombre, etc.; Este pasaje final y culminante

    tiene dos versiones que expresan ambas una inmensa verdad, en un triple aspecto.

    Según la Vulgata, si un hombre diera todas las riquezas de su casa por El Amor,

    las reputaría por nada, esto es:

    para el que descubre El Bien Supremo del Amor,

    como El Tesoro Escondido del Evangelio,

    todo lo demás es como nada (como estiércol, dice San Pablo en Filipenses 3, 8),

    y nunca se le ocurrirá que ha hecho una hazaña con haber dado la nada por el todo.

    En lugar de “las reputaría por nada” de la Vulgata, dice el hebreo:

    sería sumamente despreciado.

    Y aquí caben dos sentidos, también profundos:

    a) El Amor Se Da, no se vende.

    El que creyese poder comprarlo con su oro propio, sería despreciable.

    Tal sentido (que eligen los expositores en general)

    muestra cuan miserable es el que pretende conquistar méritos

    por su propia suficiencia, prescindiendo del Misterio del Amor Infinito de Un Dios

    que Entrega Su Hijo gratis (Juan 3, 16),

    Como Redentor,

    para que lo aprovechemos usando de Sus Méritos

    Y de La Gracia Y Dones del Espíritu Santo que Él nos Conquistó,

    y sin los cuales no podemos nada,

    b) Volviendo al sentido de la Vulgata, es verdad también que aquel hombre,

    que como Pablo menospreciase sus riquezas por ir tras del Amor,

    sería despreciado, es decir, mirado como un pobre loco

    por los hombres “razonables”, o sea, por el mundo,

    que nada entiende en las cosas de Espíritu

    (Juan 14, 17 y 22; 15, 19; 17, 9 y 14; I Corintios 2, 14).

    Apocalipsis 19, 7-8:

    "Regocijémonos y saltemos de júbilo,

    y Démosle Gloria,

    porque han llegado las Bodas del Cordero,

    y su esposa se ha preparado.

    y se le ha Dado vestirse de finísimo lino,

    espléndido y limpio;

    porque el lino finísimo significa

    La Perfecta Justicia de Los Santos."

EL TE AMO DE DIOS

y de la criatura.

LIBRO DE CIELO

Volumen 4-35

Noviembre 20, 1900

Debiendo Vivir del Corazón de Jesús,

Él Le Da Reglas Para Aprender Un Vivir Más Perfecto.

(1) Encontrándome fuera de mí misma,

mi Adorable Jesús continúa haciéndome ver mi corazón en El Suyo,

pero Tan Transformado

que no reconozco más cuál es el mío y cual El de Jesús.

Lo ha conformado perfectamente Con El Suyo,

le ha impreso todas Las Insignias de La Pasión,

haciéndome entender que Su Corazón, desde que Fue Concebido,

Fue Concebido Con Estas Insignias de La Pasión,

Tanto, que lo que Sufrió en lo último de Su Vida fue un desbordamiento

de lo que Su Corazón Había Sufrido Continuamente.

Me parecía verlos como el uno así el otro.

Me parecía ver a mi Amado Jesús Ocupado En Preparar

el lugar donde tenía que poner El Corazón,

Perfumándolo y Adornándolo con tantas diversas flores,

y mientras esto Hacía me ha Dicho:

(2) “Amada Mía,

Debiendo Vivir de Mi Corazón

te conviene emprender Un Modo de Vivir Más Perfecto,

por eso quiero de ti:

(3) 1º Uniformidad Perfecta a Mi Voluntad,

porque jamás podrás Amarme Perfectamente

sino hasta que Me Ames Con Mi Misma Voluntad;

más bien te Digo que Amándome Con Mi Misma Voluntad,

llegarás a Amarme a Mí y al prójimo Con Mi Mismo Modo de Amar.

(4) 2º Humildad profunda,

Poniéndote Ante Mí y ante las criaturas como la última de todas.

(5) 3º Pureza en todo,

porque cualquier mínima falta de pureza,

tanto en el Amar como en el Obrar,

todo se refleja en el corazón,

y éste queda manchado,

por eso Quiero que La Pureza sea

como el rocío sobre las flores al despuntar el sol,

en el que reflejándose los rayos,

Transmuta esas pequeñas gotitas

como en tantas perlas preciosas que encantan a las gentes.

Así todas tus obras, pensamientos y palabras, latidos y afectos,

deseos e inclinaciones,

si están adornadas por

El Rocío Celestial de La Pureza,

tejerás un dulce encanto no sólo a los ojos humanos,

sino a Todo El Empíreo.

(6) 4º La Obediencia Va Unida Con Mi Voluntad,

porque si esta virtud se refiere a los superiores

que te he dado en la tierra,

Mi Voluntad Es Obediencia

Que Se Refiere a Mí Directamente,

Tanto que se puede decir que La Una y la otra,

ambas son virtud de Obediencia,

con esta sola diferencia,

Que Una Se Refiere a Dios

y la otra se refiere a los hombres,

Las Dos tienen El Mismo Valor

y no puede estar la Una sin la otra,

por lo que a las dos las debes Amar de una misma manera”.

(7) Después ha agregado:

“Debes saber que de ahora en adelante

Vivirás Con Mi Corazón,

y debes entendértela a Modo de Mi Corazón,

Para Encontrar En ti Mis Complacencias,

por eso te lo Encomiendo,

porque no es más Corazón Tuyo,

sino Corazón Mío”.

+ + + +

La Naturaleza del Verdadero Amor

Es de Transformar las penas en alegrías,

las amarguras en dulzuras.

4-38

Noviembre 25, 1900

(1) Tardando en venir mi dulcísimo Jesús, me sentí casi con temor, y aún no venía, pero después con mi sorpresa, todo de improviso ha venido y me ha dicho:

(2) “Amada mía, ¿quieres saber cuándo una obra se hace por la persona amada? Cuando encontrando sacrificios, amarguras y penas, tiene virtud de cambiarlas en dulzuras y delicias, porque esta es la naturaleza del verdadero amor, la de transformar las penas en alegrías, las amarguras en dulzuras, si se experimenta lo contrario es señal de que no es el verdadero amor el que obra. ¡Oh, en cuántas obras se dice: lo hago por Dios, pero en las dificultades retroceden!, con esto hacen ver que no era por Dios, sino por el propio interés y el placer que sentían”.

(3) Después ha agregado: “Generalmente se dice que la propia voluntad estropea todas las cosas e infecta las obras más santas, sin embargo si esta voluntad propia está conectada con la Voluntad de Dios, no hay otra virtud que la pueda superar, porque donde hay voluntad hay vida en el obrar el bien, pero donde no hay voluntad hay muerte en el obrar, o bien se obrará fatigosamente como si se estuviera en agonía”.

+ + + +

Volumen 31-2

Agosto 7, 1932

La Luz de La Divina Voluntad hace perder la vida a todas las demás cosas,

Da La Frescura Divina, y quien vive en Ella es confirmado en el bien

y adquiere el derecho de ciudadano del Cielo.

(1) Estoy en los brazos de la Divina Voluntad, si bien bajo el tormento de las privaciones de mi dulcísimo Jesús; sin Él las horas son siglos, los días son interminables, y ¡oh! cómo lloro al no tener su dulce y amable presencia, y siento toda la dureza de mi largo exilio. Pero mientras gimo y suspiro, el Fiat Divino hace correr su luz sobre mi dolor, y calmándolo me hace correr en las olas eternas de sus actos para unir los míos con los suyos, y hacer de ellos uno solo. ¡Ah! me parece que no me da tiempo ni siquiera para dolerme de estar privada de Aquél que tanto me ama y amo, su luz se impone sobre todo, eclipsa y absorbe todo, quiere todo para Sí, no permite perder tiempo, aun sobre las cosas más santas, cual es la privación de Jesús. Pero mientras nadaba en el mar del dolor, mi querida vida apenas como relámpago que huye, visitando mi pequeña alma me ha dicho:

(2) “Hija buena, ánimo, déjate guiar por la luz de mi Divina Voluntad, la cual te sabrá convertir los dolores, las penas, mis mismas privaciones en paz perenne, y en conquistas divinas. La naturaleza de su luz es eclipsante, corroborante, fortificante, y donde llega su luz, el dolor pierde la fuerza y la vida, y lo cambia en conquistas y en alegrías, porque la fuerza de su luz supera todo, y donde toma su puesto todas las otras cosas pierden la vida; y si delante a la luz de mi Divina Voluntad se sienten otros efectos y deseos, significa que la plenitud de su luz no es plena en el alma, ni reina en ella en modo absoluto; su reino es reino absoluto, no condicionado, por ello tiene el derecho supremo de absorber todo, de hacer perder la vida a todas las otras cosas y de convertir todo en Voluntad Divina. Tú debes saber que cada vez que la criatura hace sus actos en mi Voluntad, un rocío benéfico le cae encima, el cuál le conserva la frescura divina y le da el opio a todo aquello que no pertenece a Ella, y ¡oh! cómo es bello verla siempre fresca en sus actos, fresca en su amor, en su dolor, en espera de recibir su rocío para recibir el opio, para convertirlo en dulce conquista del Querer Divino. La frescura vuelve amable, atrayente, tanto a una persona como a un objeto; las cosas viejas no gustan a nadie, y por eso Yo amo tanto a quien vive en mi Divina Voluntad, porque siento en ella nuestra frescura divina, nuestros suaves perfumes, en suma, es cosa nuestra, y tu Jesús encierra en su corazón divino a esta amada criatura, y la voy formando, creciendo toda de mi Voluntad. Así que esta noble legión de los hijos de mi Querer, será formada en mi corazón santísimo, como tantas reinitas, hijas del gran Rey”.

(3) Después continuando mi estado de opresión por las privaciones de mi dulce Jesús, pensaba entre mí: “Sin embargo, a pesar de que estoy privada de Aquél que es para mí más que mi misma vida, no obstante siento una profunda paz, ni temo nada, ni tengo ningún temor de si es por culpa mía que el Celestial Jesús me priva de Él, ni tengo ningún miedo de que me pudiese perder, no siento ninguna otra cosa en mi pequeña alma, sino un mar plácido, que si bien murmura, pero su murmullo no es otro que, ‘te amo’, y este mi pequeño ‘te amo’ no te pide otra cosa sino que venga el reino de tu Voluntad sobre la tierra, y sin jamás dejar de murmurar, formo mis pequeñas olas, muy frecuentemente, para librarme de mi exilio y tomar el Cielo por asalto para encerrarme en mi patria celestial”. ¡Pero qué, todo es en vano, mis olas caen en mi mar y continúo plácidamente murmurando, ‘te amo, te amo!’ Y pongo al Cielo y a la tierra a pedirte tu Fiat. Pero mientras mi mente pensaba desatinos, mi Sumo Bien Jesús, estrechándome entre sus brazos, todo ternura me ha dicho:

(4) “Mi recién nacida de mi Voluntad, parece que vas buscando cómo turbarte, pero Yo no lo quiero, no quiero las tempestades en el mar de tu alma, sino paz perenne. Los temores, los miedos, las dudas, son las tempestades, y éstas impedirían el continuo murmullo de tu plácido ‘te amo’, que debe correr y murmurar siempre para vencer a tu Creador, a fin de que mande su Querer a descender sobre la tierra para hacerlo reinar.

(5) Ahora, tú debes saber que en quien se hace dominar por mi Voluntad y vive en Ella, los males pierden la vida; el temor de ofenderme, los miedos, las turbaciones, pierden la semilla para renacer, el alma y el cuerpo quedan confirmados en el bien, se encuentra en las condiciones de los bienaventurados, para los cuales el mal no tiene más vida, porque en las regiones celestiales, en mi Voluntad, el mal absolutamente no puede entrar, así que quien vive en Ella, se puede llamar y adquiere el derecho de ciudadano del Cielo, y si se encuentra sobre la tierra, es como un ciudadano extraviado de la patria celestial, en la que lo tiene mi Divina Voluntad para sus grandes designios, y para bien de la miserable humanidad. Pero a pesar de que está sobre la tierra no pierde los derechos de ser ciudadano del Cielo, ni de no vivir con las mismas propiedades de la patria celestial, y si bien se siente como extraviada, pero por derecho debe poseer el Cielo en su alma, para vivir no de tierra, sino de Cielo. ¡Ah! el vivir en mi Voluntad llama el Cielo a la tierra, y su luz escribe sobre su frente, con caracteres imborrables: ‘Amor perenne, paz imperturbable, confirmación de todos los bienes, hija del Ente Supremo’. Por esto siempre en mi Voluntad te quiero, a fin de que goces las propiedades de tu patria celestial, que son: Amor continuo, suma paz y Voluntad Divina como vida de todos los bienaventurados”.

+ + + +

Volumen 31-4

Agosto 21, 1932

Deseo de Jesús y Secesidad que Siente del “Te Amo” de la criatura.

Cómo Su Amor Queda Frustrado.

El Amor, sangre del alma.

Anemia que existe en el mundo.

(1) Estaba girando en los actos de la Divina Voluntad, y ¡oh! cómo quisiera dar la correspondencia de mis actos a sus actos, y siendo demasiado pequeña e incapaz de poder hacer actos equivalentes como correspondencia de los suyos, salgo con mi pequeño “te amo”, pero a pesar de que es pequeño, Jesús lo quiere, lo espera para decirme: “La recién nacida de mi Voluntad ha puesto de lo suyo en nuestros actos, así que no están más solos, sino que tienen la compañía de aquélla por causa de la cual fueron creados, y ésta fue, y es, nuestra Voluntad, para dar el campo de acción a la criatura en nuestros mismos actos, para poderle decir: Amamos y obramos dentro de un solo campo”. Pero pensaba entre mí: “¿Qué tiene de especial, este mi pequeño “te amo” que Jesús quiere y tanto ama?” Y mi amado Jesús, todo bondad me ha dicho:

(2) “Pequeña hija de mi Querer, tú debes saber que Yo amo tu ‘te amo’ y estoy siempre en acto de esperarlo, Yo te amo siempre, no ceso jamás de amarte, y si tú haces interrupciones en el amarme, siento que Yo te doy mi amor continuo, y tú no me lo das, y mi amor se siente como robado por ti. En cambio cuando mi ‘te amo’ corre, y el tuyo se hace pronto encontrar para darme y recibir mi ‘te amo’, el mío se siente pagado, y sucede que tu ‘te amo’ no da tiempo al mío, y el mío no da tiempo al tuyo, se da una carrera, una competencia de amor entre Creador y criatura. Mucho más, cuando veo que estás por decirme ‘te amo’, mi Voluntad inviste tu ‘te amo’ para hacerlo de pequeño grande, y Yo encuentro mi amor en el tuyo, ¿cómo no debo amarlo y quererlo? Hija, son mis acostumbradas estratagemas, mis industrias, que doy para recibir, éste es mi comercio, amo, doy amor para recibir amor, y cuando no soy amado mi comercio fracasa, y como mi pasión es el amor, no me canso, ni me retracto, vuelvo a empezar, repito, repito las industrias, abundo de estratagemas y de ternuras para rehacerme de mi amor frustrado en la criatura. ¡Oh! si supieras cómo queda herido y doliente mi corazón cuando Yo digo ‘te amo’ y ella no escucha la llamada que le hace el mío para tener el suyo. Además de esto, tú debes saber que el amor es la sangre del alma, como mi Voluntad es la vida, y así como en el orden natural la vida no puede funcionar sin la sangre, y la sangre no puede circular si no tiene una vida, y según la abundancia de la sangre así goza de salud, así en el orden sobrenatural, el alma, mi Divina Voluntad, no puede funcionar sin la sangre del amor, cuanto más amor tanto más se sentirá fuerte, robusta, activa en el obrar, de otro modo sufrirá de anemia y podrá terminar en tisis, así que cuando no hay la sangre suficiente del amor, mi misma Voluntad por cuanto es vida, se vuelve enferma en el alma e inoperante, porque le falta la sangre del amor para funcionar; todas las virtudes se vuelven anémicas, y en vez de paciencia, de fortaleza, de santidad, se verán todas descoloridas estas virtudes, cambiándose en defectos. Por esto hay mucha anemia en el mundo, porque falta la sangre pura de mi amor, y como consecuencia van al encuentro de una tisis terrible, que los lleva a la ruina del alma y del cuerpo. He aquí porque amo tanto tu ‘te amo’, y lo quiero en todos mis actos, en todas las cosas creadas, en cada acto de criatura, para poder formar mucha sangre como antídoto y remedio para la anemia que existe, y esto será preparativo al reino de mi Voluntad. Por ello siento la necesidad de tu amor, es verdad que es pequeño, pero Yo no veo si es pequeño o grande, más bien miro si ha sido hecho en la potencia de mi Voluntad, ya que los actos más pequeños me los hace grandes y los inviste de tal belleza de sentirme raptado.

Por tanto te baste saber que lo quiero, me agrada, me vuelve feliz, para hacerlo, si es pequeño o grande es mi problema, y este tu ‘te amo’ lo quiero en el latido de tu corazón, en el aire que respiras, en el cielo, en el sol, en suma, en todo.

¡Oh! cómo quisiera ver que tu ‘Te Amo’ inviste Cielo y tierra, criaturas y Creador”.

+ + + +

Volumen 31-8

Septiembre 18, 1932

La Página Escrita En La Divina Voluntad,

historia de la criatura.

Dios no nos quiere siervos, sino príncipes de Su Reino.

El Amor Divino En Busca de todas las criaturas para Amarlas.

(1) Mi abandono continúa en el Querer Divino, me siento esconder por sus olas eternas, en las cuales todo esconde, nada se le escapa de su inmensidad, así que quien quiere encontrar todo, abrazar todo, escuchar la historia de todos, debe entrar en este mar del Fiat Supremo. Pero mientras mi mente se perdía en Él, mi dulce Jesús, visitando mi pequeña alma me ha dicho:

(2) “Hija bendita, Mi Voluntad encierra todo, mejor dicho, para cada criatura tiene su página escrita del cómo se debe desarrollar su historia y formar su vida, y esta página escrita fue ‘ab eterno’ escrita en la luz de nuestra Voluntad, así que la vida de cada criatura, en el tiempo tuvo su principio, pero en nuestro Ente Supremo no tuvo principio, y fue amada por Nosotros con amor sin principio y sin fin. Así que la Creación toda no existía aún, y Nosotros ya la amábamos, porque ya estaba dentro de Nosotros, teníamos encerrado dentro del sagrario de nuestra Divinidad el gran parto de todas las criaturas, veíamos en cada una de ellas nuestra página escrita, sus vicisitudes, su pequeña historia, y según lo que estaba escrito, lo más o menos que debía ser cumplida y glorificada nuestra Voluntad Santísima, así más intensamente la amábamos. Tú no existías, pero nuestra Voluntad te encerraba, y Nosotros amándote te dábamos el lugar, el descanso sobre nuestras rodillas paternas, te dábamos las diversas lecciones sobre nuestro Fiat, y ¡oh! cuánto gusto nos daba el verte escuchar y escribir en tu alma, como copiando, lo que estaba escrito en nuestra página eterna, porque tú debes saber que lo que queremos que la criatura haga de nuestra Voluntad, primero viene hecho por Nosotros, formado por Nosotros en nuestro mismo Querer, y después, desbordándose de Nosotros quiere hacerlo y formarlo en la criatura, haciendo de ella su campo de acción divina. Es tanto nuestro amor, que no queremos que ella haga otra cosa, sino lo que hemos hecho Nosotros, dándole el modelo de nuestro acto, a fin de que lo copie, y cuántas ayudas, asistencia no damos mientras hace la copia, dándole nuestra misma Voluntad como acto suyo, como materia prima, a fin de que la copia resulte según nuestro designio. Ahora, quien hace su voluntad, cada uno de sus actos no hacen otra cosa que arruinar nuestro proyecto, hacer tachaduras sobre nuestra página escrita, cada palabra nuestra escrita contenía un amor especial y eterno, contenía el desarrollo de su vida según nuestra semejanza, en la que debía encerrar su historia de amor y de cumplimiento de su Voluntad Divina hacia su Creador. El querer humano no hace otra cosa que desfigurar esta página, alterar nuestra semejanza, y en lugar de formar la copia de nuestra página escrita con tanto amor para ella, se ha formado su página escrita con notas de dolor, de confusión y con una historia tan vil y baja, que los siglos no la recordarán, y el Eterno no encontrará en ella el eco de la historia escrita en su página, en la cual debía ser ensalzada su historia divina en la criatura.

(3) Hija mía, hay un conocimiento equivocado en el bajo mundo, y creen que la criatura puede vivir como apartada de Nosotros, ¡qué equivocación! ¡Qué equivocación! Toda la Creación no es otra cosa que una herencia salida de Nosotros, por tanto es nuestra, nos pertenece, tanto, que si bien la hemos puesto fuera, pero la hemos dejado inseparable de Nosotros, y queremos hijos y como tantos príncipes de nuestro reino, y este principado le venía dado de la inseparabilidad de nuestra Voluntad, tanto que la criatura no puede hacerse a un lado de ella, ni puede vivir, ni separarse, ni siquiera en el mismo infierno, a lo más, quién la tiene obrante y quién la tiene conservadora de su ser sin darle la oportunidad de hacerla obrar el bien. Vivir sin mi Voluntad sería como el vivir el cuerpo sin el alma, cosa que sería imposible, y se ve que cuando un miembro es amputado del cuerpo no tiene movimiento, pierde el calor y se pudre porque falta el alma, así sería si faltase mi Voluntad, todo se reduciría a la nada.

(4) Ahora, el vivir en mi Voluntad es exactamente esto, sentirse correr en todo el ser, en todos los actos, la luz, la fuerza divina, la Vida de mi Voluntad, porque donde no esta su Vida obrante, aquel acto permanece sin Vida, sin Calor, sin fuerza y luz divina, está como muerto para el bien, y cuando no tiene el bien adentro, se forma el mal y termina por pudrirse. ¡Oh! si la criatura se pudiese ver sin la Vida obrante de mi Querer, se vería tan deforme, que ella misma tendría horror a verse, por ello déjate llevar siempre por las olas eternas de mi Querer, en el cual encontrarás tu página escrita, tu historia tejida con tanto amor sobre ti, y así no te hará más impresión lo que de ti hemos dispuesto, encontrarás todo como cosas que te pertenecen y que por necesidad absoluta deben formar tu vida, llenar tu historia y satisfacer a nuestra necesidad de amor, que ‘ab eterno’ queríamos hacer conocer nuestra Voluntad. Sé fiel y no obstaculices nuestro amor, danos la libertad de realizar nuestros admirables designios formados sobre ti”.

(5) Después de esto continuaba mi abandono en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús ha agregado:

(6) “Hija buena, quien hace y vive en mi Querer se eleva en la unidad de mi Voluntad, y desciende con Ella en todas las cosas para darnos su amor en cada una de ellas, en todas las criaturas y actos de ellas”.

(7) Y yo: “Amor mío, por cuanto hago por amarte en todas las criaturas y en todos sus actos, queriéndolos cubrir todos con mi amor, a fin de que Tú no recibas sino amor de todos, no obstante veo que no todos te aman, esto es un dolor para mí, porque pienso que mi amor no tiene fuerza vital, y por ello no sé hacerte amar por todos”.

(8) Y Jesús: “Hija mía, es la fuerza de la unidad de mi Querer que te arroja sobre todos y sobre todo, para amar en todo y darme la correspondencia del amor de todos, y si no me aman, no puedo decir que el tuyo no lo recibo, más bien en tu amor oigo las notas del amor que todos me deberían dar, y ¡oh, cómo estoy contento! Tú debes saber que éste es nuestro oficio divino: De la altura de nuestro único y solo acto que jamás interrumpimos, desciende nuestra luz, amor, potencia y bondad, y va buscando todos los actos, los latidos, los pasos, las palabras, los pensamientos, para plasmarlos, investirlos, sellarlos con nuestro amor; sentimos la irresistible necesidad de amor de ir en busca de todo y de todos, y no nos dejamos escapar nada, ni siquiera un latido, si no le damos un ‘te amo’ nuestro, sin embargo no nos aman, más bien hay quien escapa de la lluvia de nuestro amor, pero con todo esto continuamos, no nos detenemos, porque nuestra naturaleza divina es amor y debe amar, y sentimos el contento, la felicidad que nuestro amor nos da con el amar, que tiene virtud de amar a todos, de extenderse a todos y dondequiera; no habría plena felicidad en Nosotros si nuestro amor sufriera de impotencia de poder amar todo, o bien detenerse si no se viese correspondido. Así tú, continúa amándonos por todos, y a arrollar a todos en nuestro amor, y a pesar de que no obtengas todo tu intento, oirás las notas de nuestro amor felicitante, porque quieres amarnos por todos”.

+ + + +

Volumen 31-5

Agosto 28, 1932

Alternativas Divinas, trabajo y reposo.

Cómo Dios toma a la criatura siempre por vías de Amor.

Amor universal y Amor especial.

(1) Mi pequeña mente continúa perdiéndose en el Querer Divino, me parece que no sé estar si no me arrojo en sus olas para encontrar en acto lo que ha hecho por amor nuestro, pero en medio de tanta inmensidad de amor, mi corazón tenía sus gemidos dolorosos por las privaciones de mi dulce Jesús, su silencio profundo; siento que en mi alma, si bien hay un aire puro, un cielo tersísimo cubierto de centellantes estrellas de todos los colores, un sol fulgidísimo, que con su luz golpea continuamente sobre mi pequeñez, para hacer que todo fuese en mí Voluntad Divina, todo es paz y serenidad, no hay ni siquiera un ligero soplo de viento que pueda hacer ruido, más todo esto es efecto y propiedad del Fiat eterno, sin embargo decía entre mí: “Me parece que me falta el Rey, me falta Aquél que con un amor que no sé describir, todo ha obrado y ordenado en mí, y faltándome Él me siento sola; pero dime, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué no hablas?” Y mi querido Jesús haciéndose herir por mis gemidos y sosteniéndome en sus brazos me ha dicho:

(2) “Hija mía, no te maravilles, Es Mi Costumbre, que después del trabajo quiero encontrar descanso en Mi Mismo Trabajo, en medio de Mis Mismas Obras, que más que suave lecho se prestan en acto de Adoración profunda y en mudo silencio a darme reposo; el reposo después del trabajo es la recompensa del trabajo, es el gusto y contento que sabe dar el sacrificio. ¿No hice lo mismo con la Creación? Primero la creé con Mi Fiat, porque Nuestra Palabra Es Obra, Es Paso, es todo, y después, todo ordenado y realizado, encontré el más bello y dulce reposo; éstas son las alternativas de nuestro Ser Supremo, trabajo y descanso, el trabajo nos llama al descanso, y el descanso nos llama al trabajo. Entonces, ¿no quieres tú que descanse en tu alma? Todo lo que ves en ti no es otra cosa que trabajo de tu Jesús, cada palabra que te decía era un trabajo que Yo hacía, y de dentro de mi palabra formaba la nueva creación en ti, más bella que la misma Creación, porque aquélla debía servir a los cuerpos, ésta debía servir a las almas para darles la Vida de mi Voluntad. Si no hiciera la alternancia de trabajo y reposo, sería señal de que no me has dado la Libertad de Obrar con Mi fuerza creadora, Mi trabajo en tu alma, por tanto habría continuado Mi trabajo hasta que obtuviese mi fin, para después descansar. Yo, si no termino, no descanso, y si después del descanso vuelvo al trabajo, es porque tomo nuevos trabajos, no quieres tú que me repose bajo este cielo tan sereno, estas estrellas y sol que me llueven encima como dulces refrigerios, que haciéndome los más bellos arrullos me invitan al descanso y en mudo silencio me dicen: ‘¡Cómo son bellas Tus Obras, Tu Voluntad Obrante, Tu Potencia Creadora que nos ha dado la vida! Somos obras tuyas, descansa en nosotras y nosotras formaremos Tu Gloria, Tu Adoración Perenne’. Ante palabras tan dulces tomo reposo, y al mismo tiempo vigilo y conservo mi trabajo, y preparo otros trabajos para hacer; y si supieras cuál es el primer trabajo que realizo después del descanso; abro mi trabajo con decirle a la criatura un Dulce ‘Te Amo’ Mío, quiero iniciar mi trabajo con Mi Amor, a fin de que la criatura sintiéndose herir y raptar por la fuerza irresistible de Mi Amor, me deja hacer y me da el campo de acción en su alma; y Yo la tomo siempre, inicio mis trabajos, pido sacrificios por vía y fuerza de Amor, Mi Amor la felicita, la inviste, la absorbe, la embriaga, y de frente a Mi Amor, ebria como está me hace hacer lo que quiero y llega a sacrificarme la propia vida, porque un ‘Te Amo’ Mío saliendo del fondo de Mi Divinidad, que contiene la inmensidad que se encuentra por todas partes, la infinitud que no termina jamás, la potencia que todo puede, la sabiduría que dispone

todo, todo lo que existe siente la fuerza de Mi ‘Te Amo’, y todos lo dicen junto Conmigo: Se lo dice el Cielo con toda la corte celestial, lo dicen las estrellas y su centellear se cambia en ‘Te Amo’. El sol, el viento, el aire, el agua, le dicen ‘Te Amo’, porque habiéndolo dicho Yo, Mi ‘Te Amo’ ha resonado en todo y en todas partes, y todos lo dicen junto Conmigo, y la criatura se siente bajo la lluvia de un ‘Te Amo’ inmenso, y sintiéndose ahogada por mi amor me deja hacer, se queda sin aliento, y se presta para hacerme cumplir mis obras más bellas; y si bien también ella siente la necesidad de decirme ‘Te Amo’, pero ve que el suyo es demasiado pequeño de frente al mío, porque no tiene las armas de la inmensidad, potencia e infinitud, sin embargo no quiere quedarse atrás, y utiliza la industria de decirlo en la potencia de mi Voluntad, y ¡oh! cuánto me agrada, y me es un incentivo no sólo al trabajo, sino a repetirle un ‘Te Amo’ Mío directo y especial, porque es verdad que Amo a todos, Mi Amor no cesa nunca para nadie, pero cuando quiero hacer trabajos especiales, nuevas obras, proyectos diferentes, no me contento con Mi Amor general, sino que agrego un Amor especial y distinto, que mientras sirve para atraer a la criatura, sirve como materia, como terreno donde formar Mi Trabajo y extender Mis Obras. Por eso déjame hacer, Yo sé cuándo es necesario

el trabajo, la palabra, el silencio y el reposo”.

+ + + +

Volumen 32-5

Abril 9, 1933

Es Tanto El Amor Divino,

Que Llega a Agotarse En Sus Obras.

Celo de La Divina Voluntad.

El Pequeño Camino de la criatura En Ella.

(1) El Querer Divino se extiende siempre en torno a mí y dentro de mí,

el celo de su luz maravillosa es tanto, que no quiere que entre en mí sino lo que le pertenece, para hacerme cumplir y crecer la Vida de la Divina Voluntad, y para hacerme mirar sus modos divinos a fin de que los pudiese copiar, contentándose con suministrarme lo que se necesita para poderme decir: “Las obras de nuestra hija serán pequeñas, porque la criatura jamás nos puede alcanzar, pero están modeladas y semejan a las nuestras”. Pero mientras mi mente seguía la luz de la Divina Voluntad, mi dulce Jesús visitando mi pequeña alma, todo amor me ha dicho:

(2) “Hija mía, un acto sólo se dice completo

cuando quien obra agota en él todo lo que era necesario para cumplirlo, si falta alguna cosa, o se puede agregar algo, jamás se puede decir obra completa. Así ha sido siempre nuestro modo de obrar, hemos agotado todo: Amor, potencia, maestría, belleza, para volver plena, perfecta, completa la obra salida de Nosotros. No que Nosotros nos agotemos, porque el Ente Supremo no se agota jamás, pero en la obra que hemos hecho, nada entraba de más para volverla completa, y si quisiéramos poner de más, habría sido inútil y no provechoso lo que podíamos meter. Esto lo hemos hecho en la obra de la Creación, en la Redención, y de los designios que hacemos de la santidad de cada una de las criaturas. ¿Quién puede decir que le falta alguna cosa a la Creación? ¿Quién puede decir que nuestro amor obrante no se agotó en la Redención, que fue tanto, que aún hay mares interminables que las criaturas pueden tomar y que no han tomado, y estos mares rebosan en torno a ellas porque quieren darles su fruto, esconderlas en sus olas para hacer que el amor, las obras, las penas infinitas del Dios humanado tomen vida en ellas? Si no nos agotamos no estamos contentos, el amor agotado nos trae el reposo y la felicidad, pero si tenemos algo más que dar, que hacer en nuestras obras, nos deja como despiertos, somos todo ojo, nuestro Ser Divino está todo en movimiento sobre lo que estamos haciendo, para dar tanto, hasta en tanto que no encuentre nuestro acto cumplido con la plenitud de nuestro agotarnos. Ahora, en la Creación y en la Redención no hubo oposiciones a nuestro amor, ni impedimento para podernos agotar para volver completas nuestras obras, porque obrábamos independiente de todos, ninguna voluntad humana entró en medio para impedirnos el podernos agotar como queríamos, toda la lucha la sufrimos por parte de las criaturas, por cada uno de los diseños de santidad que queremos cumplir de ellas, y ¡oh! en qué estrechuras nos ponen si la voluntad humana no está unida con la nuestra, si no se da en nuestras manos en modo que podamos manejarla como queremos para darle la forma establecida por Nosotros, para cumplir nuestros designios y así agotarnos con formar nuestro acto completo, ¡ah! Nosotros no podemos dar lo que queremos, sino apenas las migajas, las pequeñas chispas de nuestro amor, porque el querer humano está siempre en acto de rechazarnos y de hacernos la guerra. Por eso cuando encontramos una voluntad que se presta, abundamos, sobreabundamos tanto en el dar, que nos ponemos sobre de ella más que una madre sobre su niño, para hacerlo crecer bello y gracioso, para poder formar de él su gloria, el honor del niño y el bien del mundo entero. Así Nosotros, no la dejamos un instante, damos siempre para tenerla no sólo ocupada, sino para no darle tiempo de poderse ocupar de otra cosa, de modo que podemos decir: ‘Todo es nuestro, podemos agotarnos sobre de esta criatura’. Y como nuestro amor es exigente, con justicia quiere que ella, en todos sus actos, ponga todo lo que puede:

Su amor, toda su vida, para poder decir:

‘Tú te has agotado por mí, tanto, que no puedo contener lo que me has dado,

así también yo me agoto por Ti’.

Y así va modelándose con nuestras obras, y copia Nuestros Actos Divinos.

Es por esto el celo de la Voluntad Divina, la luz que te golpea dentro y fuera de ti, porque quiere todo para Sí, y que tu voluntad mientras la sientes viva, no debe tener vida, a fin de que la mía forme su Vida en ella y cumpla sus actos divinos, y así poderse dar la gloria de que todo lo que quería dar ha dado; me he agotado en esta criatura y ella se ha agotado por Mí. No hay felicidad más agradable, ni fortuna más grande, que el agotamiento de ambas partes, de Dios y de la criatura, ¿pero quién produce todo este bien? Un acto de nuestra Voluntad obrante y cumplida”.

(3) Después de esto continuaba mis actos en el Fiat Divino,

y siguiendo sus actos he llegado al edén, donde El Amor Divino me ha detenido,

y El Soberano Jesús ha Agregado:

(4) “Hija mía bendita, Nuestro Ser Divino Es Luz Purísima,

y nuestros atributos tantos soles distintos el uno del otro, pero tan unificados juntos e inseparables, que nos hacen corona. Ahora, al crear a la criatura, venía puesta en estos soles inmensos para formar su pequeño camino; pero, ¿quién viene a formar este pequeño camino? Quien vive de nuestra Voluntad.

Nuestros Atributos Divinos se alinean a derecha e izquierda de ella, le hacen valla para darle el paso y hacerla caminar, para hacerla formar su pequeño camino, y mientras camina no hace otra cosa que recoger gotitas de Luz, de las cuales queda toda embellecida, y es un encanto el verla, así que se alimenta de Luz, la Luz la embellece, y ella no se entiende ni sabe hablar de otra cosa sino de Luz. Mis Atributos se cierran a su alrededor y Aman a esta criatura como a la pupila de sus ojos, sienten la vida de ella en ellos, y su vida en ella, y se dan el trabajo de hacerla crecer cuanto más bella puedan, y de no dejarla salir un paso del camino que le han formado en Su Luz interminable, así que quien vive en Nuestra Voluntad se puede llamar el pequeño camino en la Voluntad Divina, esto en el tiempo, pero en la eternidad no será el pequeño camino, sino largo, más bien no se detendrán jamás, porque esta Luz no tiene término, y tendrán siempre camino para caminar, para tomar nuevas bellezas, nuevas alegrías, nuevos conocimientos de esta Luz que jamás termina. Nuestro Amor más que nunca desahogó en este Edén al crear al hombre, y por cumplimiento de nuestro desahogo y para tenerlo más seguro, le formamos el camino a recorrer en la Luz de Nuestros Atributos, pero él se salió porque no quiso hacer Nuestra Voluntad, pero Nuestra Bondad fue tanta, que no cerró este camino, sino que lo dejó abierto a quien quiera vivir sólo de Voluntad Divina”.

+ + + +

Volumen 33-3

Diciembre 10, 1933

La Primera Palabra Que Pronunció Adán.

Cuál Fue La Primera Lección que Dios le Dio.

La Divina Voluntad Operante en el hombre.

(1) Soy siempre la pequeña ignorante del Ser Supremo, y cuando el Querer Divino me sumerge en sus mares, veo que apenas las vocales, si acaso, conozco de su Majestad adorable, es tanta mi pequeñez que apenas algunas gotas sé tomar de tanto que posee el Creador. Entonces girando en las obras del Fiat Divino me he detenido en el Edén, donde se me ha hecho presente la creación del hombre y pensaba para mí: “Cuál pudo ser la primera palabra que Adán dijo cuando fue creado por Dios”. Y mi Sumo Bien Jesús, visitándome con su breve visita, todo bondad, como si Él mismo quisiera decírmelo me ha dicho:

(2) “Hija mía, también Yo siento el deseo de decirte cuál fue la primera palabra pronunciada por los labios de la primera criatura creada por Nosotros. Tú debes saber que apenas Adán sintió la vida, el movimiento, la razón, vio a su Dios ante él, comprendió que Él lo había formado, sentía en sí, en todo su ser todavía frescas las impresiones, el toque de sus manos creadoras, y agradecido, en un ímpetu de amor pronunció su primera palabra: ‘Te amo Dios mío, Padre mío, autor de mi vida’. Pero no fue sólo la palabra, sino que el respiro, el latido, las gotas de su sangre que corrían por sus venas, el movimiento, todo su ser unido, a coro dijeron: ‘Te amo, te amo, te amo’. Así que la primera lección que aprendió de su Creador, la primera palabra que aprendió a decir, el primer pensamiento que tuvo vida en su mente, el primer latido que formó en su corazón, fue: ‘Te amo, te amo’. Se sentía amado y amó. Podría decir que su te amo no terminaba jamás, fue tan prolongado que sólo fue interrumpido cuando tuvo la desgracia de caer en pecado. Por eso nuestra Divinidad se sintió herida al oír sobre los labios del hombre, te amo, te amo, era la misma palabra que Nosotros habíamos creado en el órgano de su voz que nos decía: ‘Te amo’. Era nuestro amor, creado por Nosotros en la criatura que nos decía te amo, ¿cómo no quedar herido, cómo no corresponderlo con un amor más abundante, mas fuerte, digno de nuestra magnificencia? En cuanto lo oímos decir te amo, así Nosotros le repetimos ‘te amo’, pero en nuestro ‘te amo’ hicimos correr en todo su ser la Vida obrante de nuestra Divina Voluntad, así que encerramos en el hombre, como dentro de nuestro templo, nuestra Voluntad, para que encerrada en el círculo humano, mientras permanecía en Nosotros, obrara cosas grandes y fuera Ella el pensamiento, la palabra, el latido, el paso, la obra del hombre; nuestro ‘te amo’ no podía dar cosa más santa, más bella, más potente, que pudiera formar la Vida del Creador en la criatura, que nuestra Voluntad obrante en él, y ¡oh! cómo nos resultaba agradable ver que nuestra Voluntad tenía su puesto de actriz, y el querer humano deslumbrado por su luz gozaba su paraíso, y dándole plena libertad lo hacía hacer lo que quería, dándole el primado en todo, y el puesto de honor que a un Querer tan Santo convenía. Ve entonces cómo el principio de la vida de Adán fue un acto pleno de amor hacia Dios de todo su ser, qué lecciones sublimes, cómo el principio del amor debía correr en todo lo obrado por la criatura. La primera lección que recibió de nuestro Ser Supremo en la correspondencia de su ‘te amo’, fue que mientras la amaba tiernamente respondiéndole ‘te amo’, le daba la primera lección sobre nuestra Divina Voluntad, y mientras lo instruía le comunicaba la Vida de Ella y la ciencia infusa de qué significaba nuestro Fiat Divino, y cada vez que nos decía ‘te amo’, nuestro amor le preparaba otras lecciones más bellas sobre nuestro Querer; él quedaba raptado y Nosotros nos deleitábamos en conversar con él, y hacíamos correr sobre él ríos de amor y de alegrías continuas, así que la vida humana era encerrada por Nosotros en el amor y en nuestra Voluntad. Por eso hija mía, no hay dolor más grande para Nosotros que ver nuestro amor como destrozado en la criatura y nuestra Voluntad obstaculizada, sofocada, sin su Vida obrante y como sometida al humano querer. Por eso sé atenta y en todas las cosas ten por principio el amor y mi Divina Voluntad”.

+ + + +

Volumen 33-4

Diciembre 18, 1933

Cómo la criatura Ha Sido Formada Por Dios Ab Eterno,

Amada Con Eterno Amor.

La voluntad humana es el trastorno de Las Obras de su Creador.

(1) Mi pobre mente continúa navegando el mar infinito del Fiat, y por cuanto se camina no termina jamás, el alma en este mar siente a su Dios, el cual la llena hasta el borde, toda de su Ser Divino, de modo que puede decir: “Dios me ha dado todo Sí mismo, y si no me es dado el encerrar en mí su inmensidad es porque soy pequeña”. Ahora, en este mar se encuentra en acto el orden, la armonía, los misterios arcanos de cómo ha creado Dios al hombre, y ¡oh! los prodigios son inauditos, el amor es exuberante, la maestría es insuperable, hay tanto de misterioso, que ni el hombre mismo, ni la ciencia pueden repetir con claridad sobre la formación del hombre. Por eso he quedado sorprendida de las magnificencias y prerrogativas que posee la naturaleza humana, y mi amado Jesús al verme tan sorprendida me ha dicho:

(2) “Hija mía bendita, terminará tu maravilla si viendo bien en este mar de mi Querer ves dónde, quién, cómo y cuándo fue creada cada criatura. ¿Dónde? En el seno eterno de Dios. ¿Quién? Dios mismo le daba origen. ¿Cómo? El Ente Supremo, Él mismo formaba la serie de sus pensamientos, el número de sus palabras, el orden de sus obras, el movimiento de sus pasos y el continuo palpitar de su corazón, así que Dios le daba tal belleza, orden y armonía de poderse encontrar Él mismo en la criatura, con tal plenitud que ella no encontraría lugar para poner algo de lo suyo, que no le hubiera sido puesto por Dios, Nosotros al verla quedábamos raptados al ver que en el pequeño cerco humano, nuestra potencia había encerrado nuestro obrar divino, y en nuestro énfasis de amor le decíamos: ‘Cuán bella eres, tú eres obra nuestra, tú serás nuestra gloria, el desahogo de nuestro amor, el reflejo de nuestra sabiduría, el eco de nuestra potencia, la portadora de nuestro eterno amor’. Y la amábamos con amor eterno, sin principio y sin fin; ¿y cuándo fue formada esta criatura en Nosotros? Ab eterno, por eso ella no existía en el tiempo, pero en la eternidad ha existido siempre, tenía su puesto en Nosotros, su vida palpitante, el amor de su Creador. Así que la criatura ha sido siempre para Nosotros nuestro ideal, el pequeño espacio dónde desarrollar nuestra obra creadora, el apoyo de nuestra Vida, el desahogo de nuestro eterno amor. He aquí el por qué tantas cosas humanas no se comprenden, no se saben explicar, porque está lo obrado de lo incomprensible divino, están nuestros misteriosos arcanos celestiales, nuestras fibras divinas, por lo cual sólo Nosotros sabemos los misteriosos secretos, las teclas que debemos tocar cuando queremos hacer cosas nuevas e insólitas en la criatura, y como no conocen nuestros secretos ni pueden comprender nuestros modos incomprensibles que habíamos puesto en la naturaleza humana, llegan a juzgar a su modo, y no saben comprender lo que Nosotros estamos obrando en la criatura, mientras está obligado a inclinar la frente a lo que él no comprende.

(3) Ahora, quien no hace nuestra Voluntad pone en desorden todos nuestros actos, ordenados ab eterno en la criatura, por eso se desfigura y forma el vacío de nuestros actos divinos formados y ordenados por Nosotros en la humana criatura. Nosotros nos amábamos a Nosotros mismos en ella, la serie de nuestros actos formados por nuestro puro amor, y poniéndola fuera en el tiempo, la queríamos como concurrente en lo que Nosotros habíamos hecho, pero para que la criatura tuviera esta habilidad se requería nuestra Voluntad, que dándole su virtud divina la hacía hacer en el tiempo lo que habíamos hecho Nosotros sin ella en la eternidad, no era ninguna maravilla si el Ser Divino la había formado en la eternidad, el mismo Querer Divino confirmaba y repetía en el tiempo, es decir, continuaba su obra creadora en la criatura. Pero sin mi Voluntad Divina, ¿cómo puede elevarse, conformarse, unificarse, semejarse a aquellos mismos actos que Nosotros con tanto amor habíamos formado y ordenado en ella? Por eso la voluntad humana no hace otra cosa que trastornar nuestras obras más bellas, romper nuestro amor, vaciar nuestras obras, las cuales permanecen en Nosotros, porque Nosotros nada perdemos de lo que habíamos hecho, todo el mal queda para la pobre criatura, porque siente el abismo del vacío divino, sus obras son sin fuerza y sin luz, sus pasos son vacilantes, su mente confusa. Así que, ella queda sin mi Voluntad, como un alimento sin sustancia, como un cuerpo paralizado, como un terreno sin cultivar, como un árbol sin fruto, como una flor que manda feo olor. ¡Oh! si nuestra 1972 Divinidad estuviera sujeta a las lágrimas, lloraríamos amargamente a aquélla que no se hace dominar por nuestra Voluntad”.

+ + + +

Volumen 33-25

Agosto 5, 1934

Historia de Amor de Dios,

La Creación encerrada en el hombre.

Notas Dolorosas en El Amor Divino.

(1) Estaba haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad, y pasando de una obra a otra he llegado a la creación del hombre, y mi dulce Jesús, deteniéndome, con un amor indecible que no podía contener me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi amor me hace sentir la necesidad de hablar de la creación del hombre, toda la Creación está llena de nuestro amor, y dice, si bien en mudo lenguaje, y si no habla lo dice con los hechos, y es la más grande narradora de nuestro amor hacia el hombre, y cuando en todo fue extendido nuestro amor, de modo que no debía encontrar punto donde nuestro amor no lo cubriera y corriera hacia él, y más que sol no lo flechara; cuando todo estuvo completo en la Creación, creamos al hombre, pero antes de crearlo, escucha la historia de nuestro amor hacia él: Nuestra Majestad adorable había establecido el constituir al hombre rey de toda la Creación, darle el dominio sobre todo y hacerlo señorear sobre todas nuestras obras, pero para decirse verdadero rey, de hecho no de palabras, debía poseer en él todo lo que habíamos esparcido en la Creación, así que para ser rey del cielo, del sol, del viento, del mar y de todo, debía poseer dentro de él un cielo, un sol, y así lo demás, de modo que la Creación debía reflejar en él, y él debía, poseyendo las mismas cualidades, reflejar en la Creación y dominarla. En efecto, si no tuviera un ojo lleno de luz, ¿cómo podía gozarse la luz del sol y tomar de ella cuanto quisiera? Si no tuviera pies y manos para recorrer la tierra y tomar lo que la tierra produce, ¿cómo podría decirse rey de la tierra? Si no tuviera el órgano respiratorio para respirar el aire, ¿cómo podría servirse de él? Y así de todo lo demás. Por eso, antes de crear al hombre miramos toda la Creación, y en nuestro énfasis de amor exclamamos: ‘Cómo son bellas nuestras obras, pero entre todas haremos al hombre más bello, concentraremos todo en él, de modo que la Creación la encontraremos fuera y dentro de él. Y conforme lo íbamos modelando, así encerrábamos en él el cielo de la razón, el sol de la inteligencia, la rapidez del viento en el pensamiento; la extensión del espacio, la fuerza, el imperio en la voluntad; el movimiento en el alma, en la cual encerrábamos el mar de la Gracia, el aire celestial de nuestro amor y todos los sentidos del cuerpo como la más bella floración. ¡Oh! hombre, cómo eres bello, pero no contentos con esto poníamos en él el gran Sol de nuestra Voluntad, y dándole el gran don de la palabra, a fin de que fuera con los hechos y con las palabras el elocuente narrador de su Creador; era él nuestra imagen, la cual Nosotros nos complacíamos en enriquecerla de nuestras más bellas cualidades. Pero no contentos de todo esto, fuimos presas de un amor tan exuberante hacia él, que nuestra inmensidad lo envolvía por todas partes, dondequiera y a cada instante nuestra Omnividencia lo veía en cada cosa, y hasta en las fibras de su corazón nuestra potencia lo sostenía, llevándolo por todas partes en nuestros brazos paternos; nuestra Vida, nuestro movimiento, palpitaba en su latido, respiraba en su respiro, obraba en sus manos, caminaba en sus pies, y llegaba a hacerse escabel hasta bajo sus pasos; nuestra paterna bondad para tener al seguro a este nuestro amado hijo, lo ponía en condiciones de que él no se podía separar de Nosotros, ni Nosotros de él. ¿Qué más podíamos hacer y no hicimos? He aquí por qué lo amamos tanto, porque mucho nos costó, desembolsábamos por él nuestro amor, nuestra potencia, nuestra Voluntad, y poníamos en actitud nuestra sabiduría infinita, y no queríamos otra cosa mas que nos amara y que libremente viviera en todo en nuestra Voluntad, y reconociera cuánto lo hemos amado y hecho por él. Estas son nuestras pretensiones amorosas, ¿quién, cruel, querrá negárnoslas? Pero ¡ay de Mí! Existe desgraciadamente quien nos las niega y forma sus notas dolorosas en nuestro amor. Por eso sé atenta y tu vuelo en nuestra Voluntad sea continuo”.

(3) Después de esto continuaba mi giro en la Creación, y no sabiendo hacer otra cosa ofrecía a Dios la extensión del cielo para adorarlo, el centelleo de las estrellas como genuflexiones profundas, la luz del sol para amarlo, pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “Pero el cielo, las estrellas, el sol, no son seres animados, no tienen razón, ¿cómo pueden hacer lo que yo quiero?” Y mi amado Jesús, siempre benigno ha agregado:

(4) “Hija mía, para crear la Creación primero se necesitó nuestra Voluntad querida y decidida de crearla, y cuando nuestra Voluntad quiso, entonces convirtió en obras lo que quiso. Así que en cada cosa creada está nuestra Voluntad querida y obrante, la cual quedó siempre en acto de querer y obrar. Por eso ofreciendo a nuestra Majestad Suprema el cielo, el sol y lo demás, se ofrece no la cosa material y superficial que se ve, sino la misma Voluntad querida y obrante de Dios que hay dentro de cada cosa creada, y si no tienen razón, hay dentro una razón divina y una Voluntad querida y obrante de Dios que todo anima, y ofreciéndolas nos ofrece el acto más grande, la Voluntad más santa, las obras más bellas y no interrumpidas, sino continuas, en las cuales están las adoraciones más profundas, el amor más perfecto, la más grande gloria que lacriatura nos puede dar, por medio de nuestra Voluntad querida y obrante en toda la Creación, y si el cielo, las estrellas, el sol, el viento, no entienden nada, lo entiende mi Voluntad y la tuya, que queremos servirnos de ellas, y basta”.

+ + + +

Volumen 33-29

Noviembre 5, 1934

El Verdadero Amor en la criatura

Se Forma El Lugarcito En Las Obras Divinas,

Para Poder Encerrar La Vida de La Divina Voluntad.

(1) Siento una fuerza irresistible que no me deja jamás inmóvil, y parece que cada cosa creada, todo lo que ha hecho mi dulce Jesús, ha hecho y sufrido, me dice: “Para ti las he creado, por amor tuyo, y tú, ¿nada quieres poner por amor mío, nada de lo tuyo en lo que he hecho por ti? He llorado por ti, he sufrido, he muerto por ti, y tú nada quieres poner en mis lágrimas, en mis penas, en mi muerte, todo mi Ser te busca a ti, y tú, ¿no quieres investir y buscar todas mis cosas para investirlas y encerrarlas en tu te amo? Yo soy todo amor, y tú no quieres ser toda amor para Mí”. Yo quedo confundida y mi pobre mente toma el curso de los actos hechos de la Divina Voluntad para poder decir: “También yo he puesto de lo mío en tus actos, aunque sea un pequeño te amo, pero en mi te amo me pongo toda yo misma”. Pero mientras hacía mi curso, mi dulce Jesús sorprendiéndome con su breve visita, todo bondad me ha dicho:

(2) “Hija mía bendita, tú debes saber que el verdadero amor en la criatura me pone en condiciones de hacerme olvidar todo, y de disponerme a conceder que venga a reinar mi Voluntad sobre la tierra, no que Yo sufra de olvido, lo que no puede ser en Mí, sería defectuoso, más bien siento tanto gusto en el verdadero amor de la criatura cuando encuentro que todas las partículas de su ser me dicen que me aman, y desbordando este su amor por mí, me inviste y corre en todo mi Ser, en mis obras, y como mezclándose Conmigo me hace sentir por todas partes su amor. Yo para gozarme este amor de la criatura hago a un lado todo, y como si lo olvidase, me inclina tanto, que me dispone y se impone sobre Mí para darle cosas sorprendentes y lo que quiere, y hasta el reino de mi Voluntad; el verdadero amor tiene tal potencia que llama a mi Voluntad como vida en el ser humano. Tú debes saber que cuando extendí el cielo, cree el sol, desde entonces, en mi Omnividencia, veía tu amor correr en el cielo, investir la luz del sol y en todas las cosas creadas formarte un lugarcito para amarme, y ¡oh! cómo gozaba, y mi Voluntad desde entonces corría hacia ti y hacia aquellos que me habrían amado, para darse como vida en aquel lugarcito de amor. Ve entonces, mi Voluntad recorría los siglos, los reducía a un solo punto, todos en acto, y encontraba el puesto de amor dónde poner su Vida para continuarla con toda su Majestad y decoro divinos. Yo vine sobre la tierra, ¿pero sabes en quién encontraba el lugarcito para encerrar mi Vida? En el verdadero amor de la criatura. Desde entonces Yo ya veía tu amor, que haciéndome corona investía toda mi Humanidad y corría en mi sangre, en todas mis partículas, casi fusionándose Conmigo. Todo estaba en acto para Mí y como presente, y mis lágrimas encontraban el lugarcito donde verterse, mi amor, mis penas, mi Vida, el refugio dónde poderse estar en lugar seguro, y mi muerte encontraba hasta la resurrección en el amor verdadero de la criatura, y mi Voluntad Divina encontraba su reino donde reinar. Por eso si quieres que mi Divina Voluntad venga a reinar como vida en las criaturas, hazme encontrar tu amor por todas partes, dondequiera y en cada cosa házmelo sentir siempre, con esto formarás la hoguera dónde quemar todo, la cual consumiendo todo lo que no es de mi Voluntad, formará el lugar dónde poderse encerrar mi Voluntad, y entonces todas mis obras encontrarán lugar, su escondite dónde poder continuar el bien y la virtud obrante que poseen, y así haremos los dos intercambio de puesto, tú encontrarás tu lugarcito en Mí y en todas mis obras, y Yo lo encontraré en ti y en todos tus actos. Por eso siempre adelante en mi Divina Voluntad para formar la hoguera del amor donde te quemarás a ti, y a todos los impedimentos que impiden su reinar en medio a las criaturas”.

+ + + +

Volumen 33-30

Noviembre 18, 1934

Amor de Dios en la Creación,

La Gloria que le habría dado si tuviera razón.

Sacrificio que hace El Amor de Su Gloria,

Su Grito Continuo.

El Ejército Armado de Amor,

Intercambio de Amor Entre Dios y la criatura.

(1) Estoy siempre en busca de los actos que continuamente hace la Divina Voluntad, y como no se encuentra jamás sin hacer nada, sino siempre en acto obrante, ¡oh! cómo es bello poder decir a mi Creador que su Fiat Divino me ama tanto, que está extendiendo el cielo, creando el sol, dando vida al viento y a todas las otras cosas porque me ama, y es tanto su amor que me dice con los hechos y con las palabras: “Por ti hago esto, no hice sino hago; a Nosotros tanto nos cuesta el crear como el conservar nuestras obras”. Después giraba en la Creación, y el cielo, las estrellas, el sol y todo, parecía que me venían al encuentro con su estribillo: “Por ti nos ha creado nuestro Creador, porque te ama, por eso ven a amar a quien tanto te ha amado”. Yo me perdía en las cosas creadas, y mi siempre amable Jesús haciéndose encontrar, deteniéndome me ha dicho:

(2) “Mi pequeña hija de mi Querer Divino, nuestro amor fue tanto, y lo es todavía en la Creación, que si la criatura pusiera atención quedaría ahogada por nuestro amor, y no sabría hacer otra cosa que amarnos. Escucha hija mía hasta dónde llega nuestro amor por la criatura, Nosotros creamos la Creación toda sin razón, ¡oh! si le hubiésemos dado la razón, ¿qué gloria no nos habría dado un cielo siempre extendido, sin jamás apartarse de su puesto, porque esa era nuestra Voluntad? Un sol que mientras actúa fielmente, sin jamás cambiarse de administrador de nuestra luz, de nuestro amor, de nuestra dulzura, de nuestros perfumes y de todos nuestros bienes, sin cambiar jamás acción, y sólo porque así queríamos Nosotros, si tuviese razón, ¿qué gloria no nos habría dado? Un viento que siempre sopla imperante en el gran vacío del universo, un mar que siempre murmura, si tuvieran razón, ¿qué gloria no nos habrían dado? Pero no, el grito de nuestro amor gritó más fuerte que nuestra gloria, y casi nos impidió dar la razón a la Creación, y gritando fuerte nos dijo: ‘Es por amor de la criatura que hemos creado todo, por eso a ella la razón, a fin de que venga al cielo para correspondernos en amor incesante y en perenne gloria porque extendemos un cielo sobre su cabeza, y en cada estrella oigamos su grito de amor que nos ama con amor inquebrantable; venga en el sol y transformándose en él como si fuera suyo, nos corresponda con amor de luz, con amor de dulzura, y nos dé la correspondencia de amor por la administración de nuestros bienes que el sol le da’. Por eso queremos a la criatura en todas las cosas creadas con derecho de justicia, para que nos dé la correspondencia que nos habría dado si toda la Creación tuviese razón. He aquí el por qué la dotamos de razón, y queremos que nuestra Voluntad la domine y tenga su puesto real como lo tiene en la Creación, a fin de que unificándola con todas las cosas creadas, comprendiese todas nuestras notas de amor hacia ella, y nos correspondiese con sus notas de amor incesante y de gloria perenne. Nosotros jamás cesamos de amarla con los hechos y con las palabras, y ella está obligada a amarnos siempre y no quedarse atrás, sino venirnos al encuentro y poner su amor sobre nuestras mismas notas amorosas.

(3) Además de esto, nuestro amor que jamás dice basta quiere siempre dar a la criatura, no queda contento si no encuentra nuevas invenciones de amor para decirle: ‘Te he amado siempre con amor obrante’. Por eso en cada cosa creada nuestro Fiat ponía dentro y las investía de un amor distinto el uno del otro, dónde ponía la potencia de su amor para decirle te amo potentemente, en otra ponía la dulzura de nuestro amor, y dónde la amabilidad, y dónde la suavidad, y dónde nuestro amor que rapta, que ata, que vence, de modo que la criatura no nos habría podido resistir, en suma, en cada cosa creada poníamos el arma de nuestro amor distinto. Podemos decir que nuestro Fiat ponía en la Creación un ejército armado de amor, con armas, la una más potente que la otra, y dotando a la criatura de razón debía comprender y recibir todas estas armas de amor por medio de las cosas creadas, y quedando ella investida por estas especialidades de armas de amor, debía podernos decir, no sólo con las palabras, sino con los hechos, como hacemos Nosotros: ‘Te amo con amor potente, mi amor es dulce, es amable y suave para Ti, tanto que me siento languidecer, desfallezco, siento la necesidad de tus brazos para sostenerme, y sostenida por Ti siento que mi amor te rapta, te ata, te vence, son tus mismas armas de amor con las cuales me has armado que te aman, que mueven batalla para amarnos’. Hija mía, cuánto amor oculto contiene la Creación y como la criatura no se eleva en nuestra Voluntad, no viene a vivir en Ella, con todo y que tiene razón no comprende nada, y Nosotros quedamos sin la correspondencia debida a Nosotros con justicia; y nuestro amor, ¿qué hace? Con paciencia invencible espera y continúa su grito, pues quiere ser amado por la criatura, porque por amor suyo sacrificó una gloria interminable que habría recibido si hubiese dado la razón a toda la Creación. Por eso sé atenta a vivir en nuestro Querer Divino, a fin de que haciéndose revelador de nuestro amor te ceda las armas para hacernos amar con las cualidades de nuestro mismo amor, y ¡oh! cómo estaré contento, y también tú estarás contenta”. + + + +

Volumen 33-36

Abril 12, 1935

Quien vive en La Divina Voluntad deja sus despojos,

se reduce a la nada,

y El Todo Forma Su Vida en la nada.

No hay voluntad que no posea su vida.

Cómo nos Amó La Celestial Reina En Su Concepción,

Prodigios Que Hizo El Querer Divino En Ella.

(1) Me siento el pequeño átomo, más bien la nada perdida en el Todo del Querer Divino. ¡Oh! cómo este Todo siente en la nada de la criatura su Vida libre, la potencia obrante, su virtud creadora que todo lo que quiere puede hacer dentro de esta nada. Se puede decir que esta nada es el juego del Fiat Divino, que con su dominio la inviste, la atrae, la rapta, la llena, y la nada todo se deja hacer, y nada pierde de los bienes que recibe. Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús haciéndome su breve visita me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando el alma vive en Mi Divina Voluntad, deja sus despojos, se vacía de todo, de modo que queda la pura nada, y mi Querer la inviste, la llena del Todo, la domina y forma en ella los prodigios de santidad, de gracia, de belleza, dignos de su potencia creadora. Pero lo que es más, en este vacío de la nada genera su amor, y ahí forma su Vida Divina, y se vuelve dominadora de la nada y de su misma Vida Divina formada en ella, y ¡oh! su amor por esta nada llega a tanto, que la vuelve al mismo tiempo dominadora junto con el Fiat Supremo, y como su dominio le viene del Todo que posee, siente su misma virtud dominadora, y domina a la misma Divina Voluntad, así que ambas son dominantes, pero con sumo acuerdo, poseyendo un solo amor y una sola Voluntad. El querer humano siente su vida en la mía, y no hace nada si no siente mi acto obrante que quiere obrar, para hacerlo junto, y la mía siente mi Vida en la suya, y con su dominio se impone sobre la nada para hacerla obrar en el Todo. Así que en cuanto la criatura se decide con una firme voluntad a vivir en la mía, mi Querer da principio a formar su Vida en ella, no hay voluntad que no posea su vida, por medio de la cual desarrolla su bondad, su potencia, su santidad, la plenitud de su amor; la vida es la manifestación de la voluntad que posee, es el vestido que la cubre, es el sonido de su voz, es la narradora de sus maravillas, de su infinitud, de su potencia, por eso mi Divina Voluntad no se contenta con hacer vivir a la criatura en Ella, la nada en el Todo, no, no, sólo se contenta cuando encierra el Todo en el nada y ahí forma su Vida obrante y dominadora, y hace de la nada lo que quiere. He aquí el por qué cuando te hablo de mi Voluntad, es tu Jesús que te habla, porque Yo soy su Vida, su voz, su representante, el narrador de mi Fiat que esconde en Mí. Por esto el prodigio más grande es formar mi Vida Divina en la nada de la criatura, y que sólo mi Querer tiene esta virtud, porque poseyendo la fuerza creadora, se puede crear a Sí misma, su Vida en quien la quiere recibir. Ahora, poseyendo mi Vida, el alma toma parte en mi santidad, en mi amor, y ¡oh! cómo es bello oír que la nada dice junto con el Todo, amor, gloria y con la fuerza dominadora que siente, se difunde en los actos divinos y domina junto con mi Voluntad. Para Nosotros no hay contento mayor que sentir la nada obrante y dominante en nuestro Ser Divino, por eso sé atenta de vivir siempre en mi Voluntad”.

(3) Después de esto seguía mi giro en la Divina Voluntad, y habiendo llegado a la Inmaculada Concepción, mi dulce Jesús me ha detenido diciéndome:

(4) “Hija mía, quiero hacerte penetrar más adentro en la Inmaculada Concepción de mi Madre Santísima, sus prodigios, cómo amó a su Creador y cómo por Amor Nuestro Amó a todas las criaturas. La pequeña Reina en el acto de quedar concebida, comenzó su vida junto con la Divina Voluntad, y por lo tanto junto con su Creador, por eso sentía toda la fuerza, la inmensidad, el ímpetu del Amor Divino, y era tanto, que se sentía perdida, ahogada de amor, y no sabía hacer otra cosa que amar a Aquél que tanto la amaba, se sentía amada, pero tanto, hasta darle su Voluntad en su poder para tenerla como vida propia, que se puede llamar el más grande amor de Dios, el amor más heroico, el amor que sólo puede decir: ‘No tengo más que darte, todo te he dado’. Y la pequeña Reina se servía de esta Vida para amarlo por cuanto era amada, no perdía un instante sin amarlo y trataba de igualarlo en amor. Ahora, nuestra Voluntad Divina que posee la omnividencia de todo, nada le esconde, hizo presente a esta Santa Criatura todas las humanas generaciones, cada culpa que habían hecho y que debían hacer, y desde el primer instante de su Concepción, la celestial pequeña, que no conocía otra vida que la sola Voluntad Divina, comenzó a dolerse con dolor divino por cada culpa de criatura, tanto, que formaba en torno a cada culpa de ellas un mar de amor y dolor divino. Mi Voluntad que no sabe hacer cosas pequeñas, formaba en su bella alma mares de dolor y de amor por cada culpa y por cada criatura, por eso la santa Virgencita desde el primer instante de su vida, era Reina de dolor y de amor, porque nuestra Voluntad que todo puede, le daba tal dolor y amor, que si no la hubiera sostenido con su potencia, habría muerto por cada culpa y tantas veces consumida de amor por cuantas criaturas debían existir. Y nuestra Divinidad comenzó a tener, en virtud de nuestra Voluntad, el dolor divino y el amor divino por todos y por cada uno. ¡Oh! cómo nos sentimos satisfechos y pagados por todos, y en virtud de este dolor y amor divino, nos sentimos inclinados hacia todos; su amor era tanto, que dominándonos nos hacía amar a aquellos que Ella amaba, tanto que el Verbo Eterno, en cuanto vino a la luz esta excelsa criatura, corrió para venir a buscar al hombre y salvarlo. ¿Quién puede resistir a la potencia obrante de nuestra Voluntad en la criatura, y qué cosa no puede hacer y obtener de cuánto quiere? ¡Oh! si todos supieran el gran bien que hicimos a las humanas generaciones con darles a esta Celestial Reina, fue Ella quien preparó la Redención, que venció a su Creador y que fue la portadora del Verbo Eterno sobre la tierra, ¡ah! todos se estrecharían en torno de sus rodillas maternas para implorar de Ella aquella Divina Voluntad de la cual posee la Vida”.

+ + + +

Volumen 33-50

Octubre 20, 1935

La Divina Voluntad Desciende En el acto humano

y Crea Su Vida Palpitante En él.

Cómo anticipa el purgatorio a quien

Vive En Su Voluntad.

(1) Mi pobre mente siente la necesidad de reposarse en el Querer Divino, de sentirse amada por quien es el único que sabe amarla, siente la vida en Él y la más grande felicidad con su dulce compañía, pero mientras siente la necesidad de ser amada, siente la fiebre ardiente de amarlo, y quisiera consumirse de amor, salir del exilio para poderlo amar con más perfecto amor en el Cielo. ¡Jesús mío! Cuándo tendrás compasión de mí. Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús, repitiendo su breve visita me ha dicho:

(2) “Hija mía, amor y Voluntad de Dios van de la mano, no se separan jamás, y forman una sola Vida. Así que mi Voluntad creó, obró tantas cosas, pero creó y obró amando, no habrían sido obras dignas de nuestra sabiduría infinita si no amáramos lo que era creado por Nosotros, por eso cada cosa creada, incluso la más pequeña, posee la fuente de nuestro amor, y tiene un suspiro, un latido, una voz continua: ‘Amor, soy Voluntad Divina y soy santa, pura, potente, bella, soy amor y amo, no cesaré jamás de amar hasta en tanto que no convierta todo en amor’. Mira entonces hija mía, mi Divina Voluntad primero amó y después creó lo que amaba, el amor es nuestro respiro, nuestro latido, nuestro aire, y así como el aire es comunicativo y no hay persona o cosa que pueda huir del aire, así nuestro amor, verdadero aire, inviste a todos, ama a todos y a todo, con derecho quiere dominar sobre todo y quiere ser amado por todos, y se siente quitar el respiro, el latido, el aire, la vida cuando no es amado y le impiden su virtud comunicativa. Ahora, si la criatura hace mi Voluntad y no ama, no se puede decir con hechos que hace mi Voluntad, será tal vez Voluntad de Dios de circunstancia, de necesidad, de tiempo, porque sólo el amor divino tiene virtud unitiva, que une y concentra todo en mi Divina Voluntad para formar la vida, pero faltando mi amor, que es el único que sabe cambiar en materia maleable a la criatura, para formar de ella la Vida de la Divina Voluntad, sería como objeto duro que no puede recibir ninguna impresión del Ser Supremo, y Mi Amor que como cemento puede llenar todas las lesiones del humano querer, lo vuelve suave de modo que puede dar la forma que quiere, y se imprime como sello de la Vida Divina. Por eso, Voluntad de Dios y amor son inseparables; si hicieras mi Voluntad amarías, y si amas pones al seguro mi Voluntad en ti, uno y el otro se dan la mano, mi Voluntad crea, el amor se presta como materia para recibir el acto creante, para poner fuera nuestras obras más bellas. Por eso cuando no somos amados, damos en delirio, nos sentimos romper los brazos, nuestras manos creadoras no encuentran la materia para formar nuestra Vida en la criatura. Por eso corramos juntos en el amarnos, amemos siempre y seremos felices por ambas partes, es más, si vives en mi Querer pondré a tu disposición mi amor, y tendrás en tu poder el amor heroico e incesante que jamás dice basta"

+ + + +

Volumen 34-7

Marzo 1, 1926

Prodigios de La Encarnación del Verbo Divino.

Cómo Los Cielos quedaron estupefactos y los ángeles quedaron mudos.

Prodigios cuando La Divina Voluntad Obra En la criatura.

La Trinidad Divina Llamada a Concilio.

Dios al Crearnos Pone Una Dosis de Su Amor En la criatura.

(1) Estoy bajo la prensa de la privación de mi dulce Jesús, me siento triturada, deshecha, como si mi vida quisiera terminar, pero el Querer Divino triunfante sobre mi pequeño ser surge en mi alma, y me llama a hacer mi jornada en su Voluntad, me parece que mientras me siente morir sin morir, Ella forma su victoria y es su triunfo, y su Vida resurge más bella, toda llena de majestad y de duplicado Amor sobre mi voluntad que muere. ¡Oh! Voluntad Divina, cuánto me amas, Tú me haces sentir la muerte para concentrar mayormente tu Vida en mí. Después continuaba mi jornada en sus actos divinos, y habiendo llegado a la Encarnación del Verbo se sentía tal amor, de sentirse quemar, consumir en sus llamas divinas. Y mi sumo bien Jesús, como ahogado en sus llamas de amor me ha dicho:

(2) “Hija mía bendita, mi Amor fue tanto al Encarnarme en el seno de mi Madre Celestial, que Cielos y tierra no podían contenerlo, el acto de Encarnarme ocurrió en un acto de amor tan intenso, tan fuerte, tan grande, que era más que suficiente para quemar todo y a todos de amor. Tú debes saber que antes de Encarnarme, mi Padre Celestial vio en Sí mismo, y en el ímpetu de su Amor, no pudiendo contenerlo sacaba de Sí torrentes, mares de Amor, en este ímpetu de amor vio a su Hijo, y Yo me encontraba en sus mismas llamas de amor y me ordenó que me encarnara; Yo lo quería, y en un ímpetu de amor, sin dejar a mi Padre ni al Espíritu Santo, sucedió el gran portento de la Encarnación. Quedé con mi Padre, y al mismo tiempo descendí al seno de mi Madre. Las tres Divinas Personas eran inseparables, no sujetas a separarse, por eso puedo decir: ‘Quedé en el Cielo y descendí a la tierra, y el Padre y el Espíritu Santo descendieron Conmigo a la tierra y quedaron en el Cielo’. Por eso, en este acto tan grande nuestro Ser Divino desbordó tanto en amor, que los Cielos quedaron maravillados y los ángeles sorprendidos y mudos, todos envueltos en nuestras llamas de amor. La Encarnación no fue otra cosa que un acto de nuestra Divina Voluntad, ¿qué cosa no sabe hacer y puede hacer? Todo; llega con su Potencia y con su Amor infinito hasta obrar el prodigio jamás oído, ni hecho, de hacernos quedar en el Cielo y descender en la prisión del seno Materno. Así quiso nuestra Voluntad que se hiciera.

(3) Ahora hija mía, cada vez que el alma quiere hacer mi Voluntad, mi Padre Celestial primero observa dentro de Sí, llama como en concilio a la Trinidad Sacrosanta, para llenar aquel acto de nuestra Voluntad de todos los bienes posibles e imaginables, después lo saca de Sí y hace investir a la criatura de su Voluntad obrante, comunicante, transformante, y como en la Encarnación las tres Divinas Personas quedaron en el Cielo y descendieron en el seno de la Inmaculada Virgen, así mi Voluntad, con su potencia transporta Consigo en su acto operativo a la Trinidad Divina en la criatura, mientras la deja en el Cielo, y forma en la voluntad humana su acto divino. Ahora, ¿quién puede decirte las maravillas que vienen encerradas en este acto de nuestra Voluntad? Nuestro amor surge y se difunde tanto, de no encontrar lugar dónde ponerse, y cuando todo ha llenado se retira en nuestra fuente; nuestra Santidad se siente honrada con el acto divino de nuestra misma Voluntad obrante en la criatura, y se difunde con gracia sorprendente para comunicar su Santidad a todas las criaturas, son prodigios inenarrables que Ella hace cuando la criatura la llama a obrar en ella. Por eso haz desaparecer todo en mi Voluntad, y Nosotros te daremos todo en tu poder y tú podrás darnos todo, incluso a Nosotros mismos”.

(4) Después de esto mi pequeña inteligencia la sentía tan llena de la Voluntad Divina, que no podía contenerla, y seguía mi giro en sus actos divinos, y habiendo llegado al acto cuando fue concebida la Inmaculada Reina, comprendía cómo el Ente Supremo antes de llamarla a la vida, le infundió tanto amor, que en cuanto sintió la vida sintió la necesidad de amar a su Creador, sentía en Sí misma aquel amor que sacaba fuera. Yo he quedado sorprendida, y mi amado Jesús ha agregado:

(5) “Hija mía, no te maravilles, es nuestra costumbre que a cada criatura cuando la ponemos fuera a la luz del día en el acto de crearla, damos una dosis de amor, dándole así parte de nuestra sustancia divina, y según nuestros designios que hacemos sobre ella, así incrementamos la dosis de nuestro amor. Así que cada criatura tiene en sí misma la parte de la sustancia del amor divino, de otra manera ¿cómo podría amarnos si Nosotros mismos no poníamos de lo nuestro para hacernos amar? Sería pedir lo que no tenía, Nosotros ya lo sabíamos, que la criatura nada tiene suyo, por eso debíamos encerrar como dentro de un sagrario nuestro amor, nuestra Voluntad, para pedir que nos ame y haga nuestro Querer. Y si pedimos es porque sabemos que tiene en su poder nuestro amor, y nuestro Querer, que Nosotros mismos hemos puesto en el fondo de su alma. Ahora, si nos ama, esta dosis de nuestro amor surge, se engrandece, y siente más potentemente la necesidad de amarnos y de vivir de la Voluntad de su Creador; si no nos ama no crece, y las debilidades humanas, las pasiones, forman las cenizas sobre nuestro amor, de modo que llega a no sentir ninguna necesidad de amarnos, las cenizas han cubierto y sofocado nuestro fuego divino, y mientras el fuego existe, ella no lo siente, mientras que cada vez que nos ama, no hace otra cosa que soplar para quitar las cenizas, así sentirá el vivo fuego que le quema en el seno, y lo agrandará tanto de no poderse estar sin amarnos.

(6) Ahora hija mía, la Inmaculada Reina, desde el primer instante de su concepción, dado que sentía en Sí el amor por su Creador y nuestra Voluntad obrante más que su misma vida, nos amó tanto que no perdió ni un instante sin amarnos, y con amarnos y amarnos engrandeció tanto esta dosis de amor, de podernos amar por todos y dar amor a todos, y amar a todos siempre, sin cesar jamás; tú debes saber que nuestro amor es tanto, que con poner esta dosis de amor en la criatura, Nosotros poníamos el germen de la felicidad dentro de ella, porque la verdadera felicidad debe tener su puesto real dentro del alma, la felicidad de afuera si no reside dentro, no se puede llamar verdadera felicidad, más bien amarga a la pobre criatura y es como un viento impetuoso, que rápido la disipa, dejando los rastros apenas convertidos en espinas que la amargan, no así la felicidad de adentro, puesta por Nosotros, ella es duradera y crece siempre; y además amar es felicitarse y felicitarnos, quien no ama no puede ser jamás feliz, quien no ama no tiene ninguna finalidad ni interés de cumplir obras, ni siente el heroísmo de hacer bien a ninguno, el sacrificio que da las más bellas tintas al amor no existe para ella. Entonces la Virgen Santísima poseía el mar de la felicidad, porque poseía tantas vidas de amor por cuantas criaturas existen, y no sólo esto, sino con no hacer jamás su voluntad, sino siempre la mía, formaba tantas Vidas de mi Voluntad Divina en Ella, de modo que puede dar a cada criatura una Vida de Amor y una Vida de Querer Divino. He aquí por qué con derecho es Reina del amor, y Reina de la Voluntad Suprema. Por eso la Soberana Reina ama, suspira sacar estas Vidas para ponerlas en las criaturas y formar el reino del puro amor y el reino de nuestra Voluntad, y así llegará al punto máximo de amar a su Creador, y al punto máximo de amar y de hacer bien a las criaturas”.

+ + + +

Volumen 34-38

Mayo 28, 1937

La Reina, Portadora de Jesús,

El Gran Don Que Le Fue Entregado.

Trabajo Que Tuvo del Ente Supremo.

(1) El vivir en el Querer Divino continúa,

Es Tanto Su Amor que me esconde en Su Luz a fin de que no vea, no oiga,

no toque más que Su Santísima Voluntad.

Esta mañana, Mi Madre Celestial me ha dado una dulce y querida sorpresa:

Habiendo recibido La Santa Comunión se hacía ver en mi interior,

que estaba con El Niño Jesús,

lo tenía tan estrechado a Su Materno Corazón,
cubierto con sus brazos, que para mirarlo y recrearlo con Mi Pequeño Amor,

debía abandonarme entre sus brazos para estarme también yo unida con ellos,

a fin de que pudiese Amar como se Amaban Jesús y La Mamá Reina.

¡Oh! cómo estaban contentos de que yo quería hacer vida junto con ellos.

Ahora, mientras me estaba estrechada con ellos,

La Soberana Reina, toda Bondad y Ternura me ha Dicho:

(2) “Amada hija mía, tú debes saber que Yo Soy La Portadora de Jesús,

esto fue un don que el Ente Supremo Me Confió,

y cuando fue una realidad que Yo tuve La Gracia, El Amor, La Potencia

y La Misma Voluntad Divina Para Tenerlo Custodiado, Defendido, Amado,

Entonces Me Hizo La Entrega del Don, esto es, El Verbo Eterno,

que Se Encarnó En Mi Seno Diciéndome: ‘Hija Nuestra,

Te Hacemos El Gran Don de La Vida del Hijo Dios,

a fin de que Tú Seas La Dueña de Ella y Lo Dones a quien quieras,

pero debes saber cómo tenerlo defendido,

jamás lo dejes solo en aquellos a quien lo dones,

para Suplir si no lo Aman, para Repararlo si lo Ofenden,

harás de modo que nada le falte a La Decencia, a La Santidad, a La Pureza que Le Conviene,

sé atenta, Es El Don Más Grande Que Te Hacemos,

Y Te Damos El Poder de Bilocarlo cuantas veces Quieras,

a fin de que quien lo quiera pueda recibir este gran Don y Poseerlo’.

Ahora, Este Hijo Es Mío, Es Don Mío,

y Como Mío Conozco Sus Secretos Amorosos, Sus Ansias, Sus Suspiros,

pero tanto, que llega a llorar y con sollozos repetidos Me Dice:

‘Mamá mía, dame a las almas, quiero las almas’. Yo quiero lo que quiere Él,

puedo decir que suspiro y lloro junto, porque quiero que todos posean a mi Hijo, pero debo poner al seguro su Vida, el gran don que Dios me confió; he aquí por qué si desciende en los corazones Sacramentado Yo desciendo junto por garantía de mi don, no puedo dejarlo solo; pobre Hijo mío si no tuviera a su Mamá que desciende junto, cómo me lo tratan mal, quién no le dice un te amo de corazón, y Yo debo amarlo; quién lo recibe distraído, sin pensar en el gran don que reciben, y Yo me derramo sobre Él para no dejarlo sentir sus distracciones y frialdades; quién llega a hacerlo llorar, y Yo debo quitarle el llanto y hacer los dulces reproches a la criatura, que no me lo hagan llorar. Cuántas escenas conmovedoras suceden en los corazones que lo reciben Sacramentado; hay almas que jamás se contentan de amarlo, y Yo les doy mi amor, y también el suyo para hacerlo amar, estas son escenas de Cielo, y los mismos ángeles quedan raptados, y nos reanimamos de las penas que nos han dado las otras criaturas. ¿Pero quién puede decirte todo? Soy la portadora de Jesús, ni Él quiere estar sin Mí, tanto, que cuando el sacerdote está por pronunciar las palabras de la Consagración sobre la Hostia Santa, hago alas con mis manos maternas, a fin de que descienda por medio de mis manos para consagrarse, para que si manos indignas lo tocan, Yo hago sentir las mías que lo defienden y lo cubren con mi amor. Pero esto no basta, estoy siempre en guardia para ver si quieren a mi Hijo, tanto, que si algún pecador se arrepiente de sus graves pecados y la luz de la gracia despunta en su corazón, Yo, rápidamente le llevo a Jesús como confirmación del perdón, y Yo pienso en todo lo que se necesita para hacer que se quede en aquel corazón convertido. Soy la portadora de Jesús, y lo soy porque poseo en Mí el reino de su Voluntad Divina; Ella me revela quién lo quiere, y Yo corro, vuelo para llevarlo, pero sin jamás dejarlo, y no sólo soy portadora, sino espectadora, escucha de lo que hace y dice a las almas. ¿Crees tú que Yo no estaba presente para escuchar las tantas lecciones que mi amado Hijo te daba sobre su Divina Voluntad? Yo estaba presente, escuchaba palabra por palabra lo que te decía, y en cada palabra Yo agradecía a mi Hijo y me sentía doblemente glorificada porque hablaba del reino que Yo ya poseía, que había sido toda mi fortuna y la causa del gran don de mi Hijo, y al oírlo hablar Yo veía injertada la fortuna de mis hijos con la mía; ¡oh! cómo exultaba, todas las lecciones que te ha dado, y aún más, están ya escritas en mi corazón, y al ver que te las repetía a ti, Yo gozaba en cada lección un paraíso de más, y cuantas veces tú no estabas atenta y olvidabas, Yo pedía perdón por ti y le rogaba que repitiese sus lecciones, y Él para contentarme, porque no sabe negar nada a su Mamá, te repetía sus bellas lecciones. Hija mía, Yo estoy siempre con Jesús, pero a veces me escondo en Él, y parece que Él hace todo, como si hiciera sin Mí, pero Yo estoy dentro, concurro junto con Él y estoy al día de lo que hace; otras veces se esconde Él en su Mamá y me hace hacer a Mí, pero siempre es concurrente conmigo; otras veces nos hacemos presentes los dos, y las almas ven a la Madre y al Hijo, quienes los aman tanto según las circunstancias y el bien que ellas requieren, y muchas veces es el amor que no podemos contener que nos hace dar en excesos hacia ellas; pero ten por seguro que si está mi Hijo, estoy Yo, y que si estoy Yo, está mi Hijo, es un trabajo que me fue dado por el Ente Supremo, del cual Yo no puedo ni quiero retirarme, mucho más que estas son las alegrías de mi maternidad, los frutos de mis dolores, la gloria del reino que poseo, la Voluntad y el cumplimiento de la Trinidad Sacrosanta”.

+ + + +

Volumen 34-13

Agosto 23, 1936

El pequeño campito asignado a la criatura

En La Inmensidad de La Divina Voluntad.

Jesús Pone a Disposición de las criaturas Su Vida,

Basta que obtenga que vivan en El Querer Divino.

El Gran Prodigio de La Creación de La Virgen.

(1) Continúo mi abandono en el Fiat, mi pobre mente nada en su mar divino y comprende arcanos celestiales, pero no sé decirlos porque no son palabras de acá abajo; mientras me encuentro en este mar divino miro su inmensidad, no hay ser o cosa que le pueda huir, todos y todo forman la vida y la reciben en el Querer Divino, pero ¿qué cosa puede tomar la criatura de esta inmensidad? Apenas las gotitas, tanta es su pequeñez; pero mientras toma las gotitas no puede salir de esta inmensidad, se la siente correr dentro y fuera, a derecha e izquierda, por todas partes, no pudiendo por un solo instante desembarazarse de Ella. ¡Oh! Voluntad Divina, cómo eres admirable, eres toda mía, me haces crecer en Ti, por todas partes te encuentro, me amas siempre hasta formar la vida de mi vida; pero mientras mi mente se perdía en este mar, mi dulce Jesús, todo bondad ha salido de dentro de este mar, y acercándose a mí me ha dicho:

(2) “Hija de mi Querer, ¿has visto como la inmensidad de mi Fiat es inalcanzable? Ninguna mente creada, por cuán santa sea puede abrazarla y ver dónde terminan sus confines, todos tienen su lugar en Ella, más bien, cada criatura tiene su pequeño campo en la inmensidad de mi Divina Voluntad, pero ¿quién trabaja este pequeño campo que le ha sido asignado? Quien vive en Ella, porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a la criatura la tiene ocupada, fundida en el trabajo que quiere que haga en el pequeño campito que le ha sido dado en mi Voluntad, y como posee su Fuerza creadora, lo que la criatura podría hacer en un siglo, junto con Ella lo hace en una hora, así que en una hora puede adquirir un siglo de amor, de obras, de sacrificios, de conocimientos divinos, de adoraciones profundas, y después del trabajo llama al alma al reposo para felicitarse y reposarse juntos, y oh, la alegría que sienten viendo lo bello del campito, y para felicitarse de más regresan al trabajo, es un alternarse entre el trabajo y el reposo, porque entre las tantas cualidades que posee mi Divina Voluntad, es movimiento y actitud continua, no está ociosa, antes bien a cada cosa creada ha dado su trabajo continuo para glorificarse y para hacer bien a todos; los ociosos no existen en mi Voluntad, más bien en Ella todo es trabajo, si ama es trabajo, si se ocupa en conocernos es trabajo, si nos adora, si sufre, si ruega, es trabajo, y trabajo divino, no humano, que convirtiéndose en moneditas de infinito valor pueden conseguir cómo volver su campito más grande. Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’. Ahora, siendo mi Voluntad que vive en ella, debía darle los medios, las ayudas necesarias, y por eso mi Humanidad se pone a disposición de la criatura en el pequeño campito de la inmensidad de mi Voluntad asignado a ella, por eso exhibo mi fuerza para sostener su debilidad, mis penas para ayuda de las suyas, mi Amor para esconder el suyo en el mío, mi Santidad para cubrirla, mi Vida como apoyo y sostén de la suya y para servirle de modelo, en suma, mi Divina Voluntad debe encontrar tantos Jesús por cuantas criaturas quieran vivir de mi Voluntad, y entonces Ella no encontrará más obstáculo de parte de ellas, porque Yo las tendré escondidas en Mí y tendrá que hacer más Conmigo que con ellas, y las criaturas encontrarán todas las ayudas necesarias, sobreabundantes, para vivir de mi Voluntad. Es costumbre de Dios que cuando quiere una cosa, da todo lo que se requiere para hacer que lo que quiere tenga su cumplimiento. Por eso quisiera que sepan las criaturas que Yo me pongo a disposición de aquellos que quieren vivir de mi Voluntad, ellos encontrarán mi Vida que suplirá a todo lo que se requiere para hacerlos vivir en el mar de mi Querer Divino, de otra manera su pequeño campito en mi Inmensidad quedará sin trabajo, y por lo tanto sin fruto, sin felicidad y sin alegría, serán como aquellos que viven bajo el sol sin jamás hacer nada, y el sol servirá para quemarlos y para darles una sed ardiente de sentirse morir. Así que todas las criaturas, por razones de creación se encuentran todas en esta Inmensidad, pero si su voluntad no está con la mía, viven a sus expensas, se sentirán quemar todos los bienes y tendrán la sed de las pasiones, del pecado, de las debilidades, que las atormentarán. Por eso no hay mal mayor que no vivir de mi Voluntad”.

(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad en la Creación, y llegando a la Concepción de la Virgen Santísima, mi dulce Jesús me ha detenido y me ha dicho:

(4) “Hija mía, el más grande prodigio de la Creación es la Virgen, el Querer Divino que dominó desde el primer instante de su Concepción su querer humano, y el querer de esta santa criatura que dominó el Fiat Divino, el uno venció al otro, fueron vencedores los dos, y en cuanto el Querer Divino entró como Rey dominante en su querer humano, comenzaron las cadenas de los grandes prodigios divinos en esta excelsa criatura, la fuerza increada se volcó en la fuerza creada, pero tanto, que podía sostener como si fuera una hoja de paja la Creación toda, y todas las cosas creadas sentían la fuerza creada en la fuerza increada que las sostenía y contribuía a su conservación, ¡oh! cómo se sintieron honrados y más felices, de que una fuerza creada corría en todo como su Reina para sostenerlas y conservarlas. Su fuerza era tanta que imperaba sobre todos, incluso sobre su Creador, era la invencible, que con la fuerza del Fiat Divino vencía a todos y todo, más bien todos se hacían vencer por esta Emperatriz Divina, porque tenía una fuerza potente y raptora que ninguno podía resistirle, los mismos demonios se sentían debilitados y no sabían dónde esconderse de esta fuerza insuperable. Todo el Ser Supremo se volcó en esta voluntad creada que había sido dominada por la Divina Voluntad, y el amor infinito se volcó en el amor finito y todos y todo se sentían amados por esta Santa Criatura, su amor era tanto, que más que aire se hacía respirar por todos, de modo que esta Reina de amor sentía la necesidad de amar a todos, como Madre y Reina de todos; nuestra belleza la invistió, pero tanto, que poseyó la fuerza, el amor, la bondad, la gracia raptora, que mientras ama se hace amar por todos, aun por las cosas que no poseen razón. Así que no hubo acto, amor, plegaria, adoración, reparación, que no quedara lleno Cielo y tierra, Ella señoreaba todo, y su amor y todo lo que hacía corría en el cielo, en el sol, en el viento, en todo, y nuestro Ente Supremo se sentía amado, rogado en todas las cosas creadas por esta Santa Criatura, una nueva vida corría en todo, nos amaba por todos y nos hacía amar por todos. Era la Voluntad increada que había tenido su lugar de honor en la voluntad creada que podía hacernos todo, y darnos la correspondencia porque habíamos puesto a su disposición toda la Creación. Así que con la Concepción de esta gran Reina comenzó la verdadera Vida de Dios en la criatura, y la vida de ella en Dios, y ¡oh! los intercambios de amor, de fuerza, de belleza, de luz entre uno y otra. Por eso los prodigios eran continuos y jamás oídos, que se alternaban en Ella, Cielos y tierra estupefactos, los ángeles quedaban raptados ante mi Voluntad Divina obrante en la criatura. Hija mía, esta gran Señora con vivir en el Querer Divino, se sentía con los hechos Reina de todos y de todo, y también Reina del gran Rey Divino, pero tanto, que fue Ella la que formó la puerta en el Cielo para hacer descender al Verbo Eterno, le preparó el camino y la estancia de su seno donde debía hacer su morada, y en el énfasis de su amor imperante me decía: ‘Desciende oh Verbo Eterno, encontrarás en Mí tu Cielo, tus alegrías, aquella misma Voluntad que reina en las Tres Divinas Personas’. Y no sólo esto, sino que formó la puerta y el camino para hacer subir a las almas a la Patria Celestial, y sólo porque esta Virgen vivió en la tierra de Voluntad Divina como se vive en el Cielo, pudieron los bienaventurados entrar en las regiones celestiales y gozar sus delicias, porque esta Madre Celestial los tiene cubiertos, envueltos, y como escondidos en su gloria y en todos los actos que hizo en la Voluntad Divina, así que los bienaventurados sienten en sus alegrías el amor, las obras, la potencia de esta Madre y Reina, que los hace felices. ¿Qué cosa no puede hacer mi Voluntad? Todos los bienes posibles e imaginables, y en la criatura donde Ella reina le da tal poder, que llega a decir: ‘Haz lo que quieras, manda, toma, da, Yo no te negaré jamás nada, tu fuerza es irresistible, tu potencia me debilita, por eso pongo todo en tus manos, para que hagas de Dueña y de Reina’. Ahora, tú debes saber que esta Santa Criatura desde su Concepción sentía el latido de mi Fiat en el suyo, y en cada latido me amaba, y la Divinidad la amaba con amor duplicado en cada latido suyo; en su respiro sentía el respiro del Querer Divino, y nos amaba en cada respiro, y Nosotros la correspondíamos con nuestro amor duplicado en cada respiro suyo; sentía el movimiento del Fiat en sus manos, en su paso, en sus pies, en todo su ser sentía la Vida del Querer Divino y lo que hacía, y en todo nos amaba por sí y por todos, y Nosotros la amábamos siempre, siempre, a cada instante corría nuestro Amor como rápido torrente, por eso nos tenía siempre atentos y en fiesta, para recibir su amor y dar el nuestro, tanto que llegó a cubrir todos los pecados y a las mismas criaturas de nuestro Amor. Por eso nuestra Justicia quedó desarmada por esta invencible amante, y podemos decir que hizo del Ente Supremo lo que quiso. ¡Oh! cómo quisiera que todos comprendieran qué significa vivir en el Querer Divino, para volver a todos felices y santos”.

+ + + +

Volumen 35-16

Noviembre 12, 1937

Un Acto Hecho En La Divina Voluntad

Ama a Dios por cada uno,

y Le Da Lo Que la criatura está obligada hacia Dios.

Quien Vive En El Fiat Divino

Da La Ocasión a Dios de Repetir Sus Obras En Acto.

Dios Quiere Obrar al Tú por tú con la criatura.

El Te Amo, Joyel Divino.

(1) El Querer Divino continúa inundándome con su luz, la cual hace salir tal potencia, que forma prodigios inmensos en los actos de la criatura, ante los cuales queda como raptada; se ve la potencia creadora que encierra todo y hace todo en el pequeño acto humano. ¡Oh potencia y amor de la Divina Voluntad, cómo eres insuperable, tu potencia vence todo, tu amor da en lo increíble! Y mi amable Jesús, que quiere hacer comprender los prodigios inauditos que puede hacer su Fiat Divino en la criatura, visitando mi pequeña alma me ha dicho:

(2) “Hija de mi Querer, las llamas de mi amor son tantas, que me siento sofocar, y para dar un poco de desahogo a mi amor que me quema, que me hace delirar, regreso a decir lo que puede hacer mi Voluntad en la criatura. Para reinar debe conocerse quién es, hasta dónde llega su amor, cuál es su potencia, y qué cosa puede hacer. Ahora escúchame, en cuanto la criatura le da la libertad de obrar, mi Voluntad llama a su inmensidad y a su potencia, encierra a todos y a todo en aquel acto, y nuestra Divinidad Santísima recibe en aquel acto el amor de cada una de las criaturas, oímos en aquel acto las voces, los latidos de todos los corazones que nos dicen: ‘Os amamos, os amamos’, nos da la adoración de cada uno y todo lo que están obligados hacia su Creador.

(3) Mi Voluntad anima todo, y escuchamos en aquel acto que también el sol, el cielo, las estrellas, y toda la Creación nos dicen: ‘Os amamos, os adoramos, os glorificamos’. Así que por parte de nuestra Voluntad obrante en la criatura recibimos todo, y por cada una nuestro amor queda correspondido y nuestra gloria completada. Ella todo puede darnos, si bien se sirve del acto de la criatura para dárnoslo, y llevada por el amor hacia quien le ha hecho obrar en su acto dice: ‘Todo a ti te cedo hija mía, delante a nuestra Majestad Suprema te hago encontrar que tú”. has amado por todos, y que por cada uno nos has dado la gloria, la adoración de todos, que nos has hecho amar también por el sol, por el cielo, toda la Creación armonizaba y decían entre ellos: Amor, amor a nuestro Creador. Por eso te cedo a ti el mérito de todo, todo es tuyo’. Mi Voluntad no sabe ni quiere obrar si no encierra todo y no hace todo”.

(4) Yo he quedado sorprendida y decía entre mí: ¿Será posible todo esto? Y mi amado Jesús ha agregado: a tierra, su inmensidad no tiene confines, su potencia no tiene límites, tiene en su propio puño a todo y a todos, en su obrar tiene un acto de amor infinito que puede decir por todos: ‘Amor’. Y después de que ha amado por todos, ¡oh, cuánto avanza! Y además, nuestro amor es perfecto, primero nos amamos a Nosotros mismos, ponemos al seguro nuestros intereses, nuestra gloria, nuestro amor, y después descendemos en las criaturas y amamos en ellas con nuestro mismo amor, nos glorificamos con nuestras obras. ¿Quién es aquél que no piensa primero en sí mismo? Por eso nuestra Voluntad, tanto si obra en Nosotros como en las criaturas, primero, por derecho, debe darnos lo que a Nosotros corresponde y conviene, por todos y por cada uno, y después las criaturas tendrán según sus disposiciones”.

(5) Después continuaba siendo inundada por las olas del Querer Divino, pero olas de luz, llenas de verdades, de amor, que quieren hacer conocer sus prodigios, su potencia y qué cosa quiere dar a la criatura. Yo seguía sus actos que hizo en la Creación para hacerlos míos, para poder decir: “Lo que es de Jesús es mío”. Y mi siempre amable Jesús, regresando, ha retomado su decir y me ha dicho:

(6) “Hija de mi Voluntad, en cuanto la criatura regresa a nuestras obras para cortejarlas, amarlas y hacerlas suyas, así nuestro amor nos hace correr para ir a su encuentro para admitirla junto a Nosotros, y renovarlas para ella sola como si en un acto repitiésemos nuestras obras sólo para ella. Así que concentramos todo nuestro amor en ella, nuestra potencia, nuestras alegrías, las estratagemas, las locuras de amor que tuvimos al crear y poner fuera toda la Creación, y en nuestro énfasis de amor la miramos y la encontramos cielo, y encontramos en ella el amor que tuvimos al extender la bóveda azul; volvemos a mirarla y encontramos en ella la multiplicidad de las estrellas, que a cada una da su voz para hacerlas decir: ‘Te amo, te amo, te amo’. Estas voces de ‘te amo’ forman la más bella de las músicas celestiales, y es tanta su armonía y el dulce sonido que nos forma, que nos sentimos embriagados, y en nuestra embriaguez le decimos: ‘Hija, cómo eres bella, nos eres portadora de alegrías infinitas, ni siquiera cuando todo fue creado recibimos estas músicas y alegrías, porque faltaba una criatura unida a nuestra Voluntad que hiciera que nuestras obras nos dijeran

Te Amo, Te Amo, Te Amo’.

Ante tal espectáculo de amor renovamos la creación del sol, del viento, del mar, del aire, y concentramos en ella todo el amor, nuestra armonía divina que tuvimos al crear todos estos elementos, y ¡oh! nuestra alegría, la correspondencia de amor que nos da al mirarla y encontrarla sol que arde de amor por Nosotros, viento que nos murmura y gime de amor, y que formando arcanas voces humanas de amor nos quisiera abrazar con su amor para decirnos: ‘Me has amado y te amo, amor me has dado, amor te doy’. Y con su amor nos forma las olas impetuosas hasta llegar a darnos aire de amor por cada respiro de criatura, Nosotros nos sentimos herir continuamente y desfallecer por su amor. Un alma que vive en nuestra Voluntad es todo para Nosotros, nos tiene siempre ocupados, nos ama siempre, pero con nuestro amor, y cada vez que hace sus actos en nuestro Fiat, Nosotros renovamos las obras de la Creación, y para divertirnos, amarla y hacernos amar en cada acto que hace, nos servimos de estos actos como materia para renovar nuestras diversas obras creadas, es más, nuestro amor no se contenta, quiere agregar más cosas, y crea nuevos prodigios de gracia, hasta crear nuestra misma Vida en la amada criatura. A Nosotros nos agrada mucho el obrar al tú por tú con ella, como si para ella sola hiciésemos todo, esto hace surgir más amor hacia Nosotros, más estima, más aprecio hacia Nosotros que tanto la amamos. Entonces, según se nos une, si se nos une en las obras de la Creación, renovamos en ella nuestras obras de la Creación; si se nos une en las obras de la Redención, renovamos en ella nuestras obras, repito mi nacimiento en acto, y mirándola encuentro en ella mi nacimiento, el amor por el cual nací, y me ama con aquel mismo amor, ¿y te parece poco que yo encuentre mi amor que me hizo nacer, llorar, sufrir, caminar, obrar? Y junto con ella, al tú por tú repito mi Vida acá abajo, y mi Querer Divino me hace amar por ella con aquel mismo amor con el que Yo amé cuando estando sobre la tierra desarrollaba mi Vida redentora, por eso el vivir en mi Querer Divino es todo para la criatura, y todo para Nosotros”.

(7) Después seguía los actos de la Divina Voluntad en sus obras, y pensaba entre mí: ¿Cuál será más gloria para Dios, seguir los actos de la Creación o los de la Redención? Y Jesús regresando ha agregado:

(8) “Hija mía, la una y la otra me son sumamente agradables, pero con esta diferencia: En las obras de la Creación la criatura encuentra a nuestra Majestad en fiesta, y que si creaba tantas obras, nuestro fin primario era que todo debía servir a nuestra Voluntad reinante en la criatura, y todas las cosas creadas debían servir como depósito de su correspondencia de amor, de adoración, de gloria hacia Nosotros. Todas las cosas creadas dicen nuestro amor hacia la criatura, y ella por medio de estas debía amar a su Creador. Tú debes saber que cada ‘te amo’ tuyo que escondes en el sol, en el cielo, y en las otras cosas creadas son nuestras joyas, y Nosotros las amamos, los besamos, los abrazamos, y nos felicitamos con ellas, nos sentimos glorificados y correspondidos por todo lo que hemos hecho. ¿Crees tú que a tantos ‘te amo’ tuyos con los cuales has investido la Creación, Nosotros seamos indiferentes? ¡De ninguna manera! Los miramos uno por uno, y como nuestras joyas nos dan la alegría que tuvimos en la Creación, por eso haces continuar nuestra fiesta, y si estos ‘te amo’ no se ven, sino sólo por Nosotros, es porque nuestra Voluntad, siendo inmensa, también en la Creación su luz eclipsa tus ‘te amo’, y celosa se los tiene escondidos en su seno. Sucede como al sol, que siendo más grande su luz y más intenso su calor, todas las preciosidades de los efectos que contiene no se ven, pero ciertamente los posee, tan es verdad, que si su luz toca la flor le da el color y pinta en ellas, como si fuese pintor, la variedad de las bellezas, de los colores, para formar el más dulce encanto a las generaciones humanas; si toca las plantas y los frutos, les da la multiplicidad de las variadas dulzuras y sabores, esto dice que el sol no es solamente luz y calor, sino que esconde otros bienes en su seno de luz. Así es la criatura que vive en nuestra Voluntad, conforme ama, adora, mi Voluntad forma la belleza del iris del amor de ella en sus obras, la variedad de las alegrías y dulzuras de sus actos buenos, que celosa esconde en su seno. Mi Voluntad es el escondite del amor, y todo lo que la criatura hace en Ella forma el más bello ornamento a nuestras obras divinas y el dulce encanto a nuestras pupilas, y es tanta nuestra complacencia, que la mostramos a toda la corte celestial para hacerlos gozar junto con Nosotros. Por lo tanto, la gloria más grande que nos puede dar, es siguiendo nuestros actos de la Creación, porque se une a nuestra misma finalidad, se entrelaza con nuestro amor, sentimos que besa nuestro amor, y Nosotros besamos el suyo y hacemos de ellos uno solo. Qué alegría, qué felicidad, tener a la criatura junto con Nosotros para amarnos y hacer lo que queremos hacer Nosotros.

(9) Ahora, en la Redención cambia la finalidad, en ésta vamos en busca del hombre culpable, en la Creación todo era fiesta, nuestras obras nos sonreían de alegría, de amor, de gloria, en cambio en la Redención, penas, lágrimas, amarguras, remedios, medicinas para sanar al hombre. Y la criatura entrando en nuestro Querer puede investir con sus tiernos y compasivos ‘te amo’ mis penas, amarguras y lágrimas, y esconde sus joyas del ‘te amo’ en ellas, y Yo, besando estas joyas no me sentiré solo, sino confortado, sostenido, acompañado por quien vive en mi Querer; en las joyas de sus ‘te amo’ encontraré quién me enjugue las lágrimas, quién divide Conmigo mis penas, quién me defiende. Por eso siempre en mi Voluntad te quiero, y así, en fiesta o en pena te tendré siempre Conmigo”.

+ + + +


Volumen 34-19

Enero 1, 1937

La Fiesta Que Preparó La Reina del Cielo

a Su Hijo Jesús En Su Nacimiento.

Cómo El Amor Es imán, Transforma Y Embellece.

(1) Estaba pensando en la Encarnación del Verbo y en los excesos de amor de la Divinidad, que parecían mares que envolviendo a todas las criaturas querían hacer sentir cuánto las amaban, para ser amado, e invistiéndolas dentro y fuera de ellas, murmuraban continuamente sin jamás cesar: “Amor, amor, amor, amor damos y queremos amor”. Y nuestra Madre Celestial, sintiéndose herida por el grito continuo del Eterno, que daba amor y quería amor, se veía toda atenta para corresponder a su querido Hijo, el Verbo Encarnado, formando Ella una sorpresa de amor. Ahora, mientras estaba en esto, el Celestial Infante salía del seno Materno, y yo, ¡oh! cómo lo suspiraba, y lanzándose en mis brazos, todo en fiesta me ha dicho:

(2) “Hija Mía, ¿sabes?

Mi Mamá Me Preparó La Fiesta En Mi Nacimiento,

¿pero sabes cómo?

Ella estaba al día de los mares de Amor que descendían del Cielo en el descendimiento del Verbo Eterno, oía el grito continuo de Dios, que quería ser amado, nuestras ansias, los suspiros ardientes, había oído mis gemidos en su seno, a menudo me oía llorar y sollozar, y cada gemido mío era un mar de amor que mandaba a cada corazón para ser amado, y no viéndome amado lloraba, hasta sollozar, pero cada lágrima y sollozo duplicaba mis mares de amor para vencer por vía de amor a las criaturas. Pero qué, ellas me convertían en penas estos mares, y Yo me servía de las penas para convertirlas en otros mares de amor por cuantas penas me daban. Ahora, mi Mamá quería hacerme sonreír en mi nacimiento y preparar la fiesta a su Hijo niño. Ella sabía que no puedo sonreír si no soy amado, ni tomar parte en ninguna fiesta si no corre el amor. Por eso amándome como verdadera Madre, y poseyendo en virtud de mi Fiat mares de amor, y siendo Reina de toda la Creación, envuelve el cielo con su amor y sella cada estrella con el ‘te amo oh Hijo, por mí y por todos’; envuelve el sol en su mar de amor e imprime en cada gota de luz su ‘te amo oh Hijo’, y llama al sol a investir con su luz a su Creador, y calentándolo sintiera en cada rayo de luz el ‘te amo’ de su Mamá; inviste el viento con su amor, y en cada respiro sella el ‘te amo oh Hijo’, y luego lo llama para que con sus respiros lo acaricie e hiciera oír en cada soplo de viento: ‘Te amo, te amo oh Hijo’; envuelve todo el aire en sus mares de amor, a fin de que respirando oyera el respiro de amor de mi Madre; cubrió todo el mar con su mar de amor, cada serpenteo de los peces, y el mar murmuraba ‘te amo oh Hijo mío’, y los peces deslizaban el ‘te amo, te amo’; no hubo cosa que no invistiera con su amor, y con su imperio de Reina mandaba a todos que recibieran su amor, para dar a su Jesús el amor de su Mamá. Así que cada pajarito, quién cantaba amor, quién gorjeaba amor, hasta cada átomo de tierra era investido por su amor, el aliento de las bestias me venía con el ‘te amo’ de mi Madre, el heno era investido por su amor, por eso no había cosa que Yo viera o tocara en que no sintiera la dulzura del amor de Ella. Con esto me preparó la fiesta más bella en mi nacimiento, la fiesta toda de amor, era la correspondencia a mi gran amor que me hacía encontrar mi dulce Madre, y era su amor que me hacía calmar el llanto, me calentaba mientras en la cuna estaba tiritando de frío; mucho más que encontraba en su amor el amor de todas las criaturas, y por cada una me besaba, me estrechaba a su corazón, y me amaba con amor de Madre por todos sus hijos,

y Yo sintiendo en cada uno su amor materno, sentía amarlos como sus hijos y como mis queridos hermanos. Hija mía ¿qué no puede el amor animado por un Fiat Omnipotente? Se hace imán y nos atrae en modo irresistible, quita toda desemejanza, con su calor transforma y confirma a Aquél que se ama, después embellece en modo increíble, de sentirse cielos y tierra raptados a amarla. No amar a una criatura que nos ama nos resultaría imposible, toda nuestra potencia y fuerza divina se vuelven impotentes y débiles ante la fuerza vencedora de quien nos ama. Por eso también tú dame la fiesta que me dio mi Madre al nacer, envuelve cielos y tierra con tu ‘te amo oh Jesús’, no dejes huir nada en lo cual no corra tu amor, hazme sonreír, porque no nací una sola vez, sino renazco siempre, y muchas veces mis nacimientos son sin sonrisas y sin fiesta, y me quedan sólo mis lágrimas, los sollozos, los gemidos, y un hielo que me hace temblar y helar todos mis miembros. Por eso estréchame a tu corazón para calentarme con tu amor, y con la Luz de mi Voluntad fórmame los vestidos para vestirme, así también tú me harás la fiesta, y Yo te la haré a ti con darte nuevo amor y nuevo conocimiento de mi Voluntad”.

+ + + +

FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.

Canal de YouTube: https://youtube.com/@dianapatriciacuartasdv?si=Y4LnjyAqR6SeANu8Y4LnjyAqR6SeANu8s7

© 2025 Divina Voluntad FIAT / Todos los derechos reservados.