EL PADRE NUESTRO
FIAT VOLUNTAS TUA SICUT IN CAELO ET IN TERRA
EVANGELIOS
9/28/2026112 min read


EL PADRE NUESTRO
Y
EL FIAT VOLUNTAS TUA
Fuentes:
1. El Evangelio de San Mateo.
2. El Evangelio como me fue Revelado.
de María Valtorta.
3. El Evangelio del Reino de La Divina Voluntad
de Luisa Picarreta.
1. Santo Evangelio
según San Mateo 6, 7-15
Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles,
que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.
No seáis como ellos,
porque vuestro Padre
Sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
Vosotros, pues, orad así:
Padre Nuestro Que Estás En Los Cielos,
Santificado Sea Tu Nombre;
Venga Tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
así en la tierra como en el Cielo.
Nuestro pan cotidiano dánoslo hoy;
y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del maligno.
Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas,
os Perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial;
pero si no perdonáis a los hombres,
tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.
PALABRA DE DIOS
GLORIA A TI SEÑOR JESÚS
2. El Evangelio como me fue Revelado
de Maria Valtorta:
Cuadernos de 1943, 7 de julio.
Dice Jesús:
En El Pater Noster
Está La Perfección de La Oración.
Observa,
no hay acto alguno que no se contenga
En Su Breve Fórmula,
La Fe, La Esperanza, La Caridad
La Obediencia, La Resignación
El Abandono, La Súplica
La Contrición, La Misericordia,
Todos Están Presentes.
Al decirla Oráis
Con Todo El Paraíso,
En Las Cuatro Primeras Peticiones.
Después, dejando El Cielo
Que Es La Morada Que os Aguarda
volvéis a la tierra,
permaneciendo con los brazos levantados al Cielo
para implorar por la necesidades de aquí abajo
y pedir auxilio en la batalla,
que es preciso Ganar
Para Tornar Allá Arriba.
Padre Nuestro Que Estás En Los Cielos.
María, Solo Mi Amor Podría Deciros,
¡Decid, Padre Nuestro!
Con Esta Expresión os Investí públicamente
del Título Sublime de hijos del Altísimo
Y hermanos Míos.
Si alguno abrumado por la consideración de su inhabilidad humana
puede llegar a dudar de ser hijo de Dios
Creado a Su Imagen Y Semejanza,
pensando en esta Palabra Mía ya no puede dudar,
El Verbo de Dios no yerra ni miente,
El Verbo Dice, Decid Padre Nuestro.
Tener un padre es cosa dulce y valiosa ayuda.
Yo en el orden material
Quise Tener un Padre sobre la tierra
para que Tutelase Mi Existencia
de Niño, de Infante y de Joven.
Quise Con Esto Enseñaros
tanto a los hijos como a los padres
cuán grande es la figura moral del padre
Más Tener Un Padre Que Está En Los Cielos
Es La Dulzura de las dulzuras,
La Ayuda Por Excelencia.
Mirad a Este Padre Dios Con Santo Temor,
pero que El Amor de Reconocimiento
Hacia El Dador de la vida en la tierra y en El Cielo
sea siempre mucho más fuerte que el Temor.
Santificado Sea Tu Nombre,
Con El Mismo Impulso de Los Serafines y
de todos Los Coros Angélicos
a los que y Con Los Que os Unís
al Exaltar El Nombre del Eterno.
Repetid Está Exultante, Reconocida Y
Justa Alabanza al Santo de los santos
Repetidla pensando En Mi,
que antes que vosotros
Yo Dios, Hijo de Dios
La Dije Con Veneración Suma
Y Con Sumo Amor
Repetidla en la alegría y en el dolor
en la luz y en la tiniebla,
en la paz y en la guerra.
Dichosos aquellos hijos que nunca dudaron de
Su Padre
y en toda hora y evento
supieron decirle,
Bendito Sea Tu Nombre
Venga Tu Reino.
Esta Invocación deberá ser el latido del péndulo
de toda vuestra vida y gravitar todo sobre
Esta Invocación al Bien
porque El Reino de Dios en los corazones
y de éstos en el mundo
debería significar
Bien, Paz y toda otra Virtud
jalonad pues vuestra vida de innumerables súplicas
por el advenimiento de Este Reino
pero súplicas vivas, o sea obrar durante la vida
aplicando vuestro sacrificio de cada momento,
porque obrar bien,
quiere decir sacrificar la naturaleza para este fin.
Hágase Tu Voluntad Así En la tierra Como En El Cielo.
El Reino del Cielo será de quien
Haya Hecho La Voluntad del Padre
no de quien haya acumulado palabras y más palabras
y después se haya rebelado contra
El Querer del Padre,
faltando a las palabras anteriormente dichas.
También aquí os Unís a Todo El Paraíso
Que Hace La Voluntad del Padre,
y si Cumplen Tal Voluntad
Los Habitantes del Reino,
¿no la cumpliréis vosotros,
para llegar a ser a vuestra vez
Habitantes de Allá Arriba?
¡Oh! Que Joya os Está Preparada
Por El Amor Uno Y Trino.
¿Cómo es posible que no os afanéis
con perseverante voluntad por conquistarla?
Y quien Hace La Voluntad del Padre
Vive En Dios.
Y Viviendo En Dios no puede errar, no puede pecar,
no puede perder Su Morada En El Cielo,
porque El Padre no os forza a hacer sino El Bien,
El Cual Por Ser Bien os Salva de pecar
Y os Conduce al Cielo.
El que hace suya La Voluntad del Padre
anulando la propia
Conoce Y Gusta desde la tierra
La Paz Que Es Dote de Los Bienaventurados
El Que Hace La Voluntad del Padre
matando la propia voluntad perversa y pervertida,
no es ya un hombre,
Es Un Espíritu Movido Por El Amor
Y Que Vive En El Amor.
Ya veis con buena voluntad
arrancar del corazón vuestra voluntad
Y Poner En Su Lugar La Voluntad del Padre,
tras haber atendido a las peticiones
concernientes al espíritu por ser pobres
y vivir entre las necesidades de la carne.
Pedís el pan a Aquel Que Provee
el alimento a los pájaros del aire
y de vestido a los lirios del campo,
Danos hoy nuestro pan de cada día.
He Dicho hoy y He Dicho pan,
nunca Digo Yo nada inútil.
Hoy,
pedir cada día al Padre lo que necesitáis
es medida
de prudencia, de justicia y de humildad.
De prudencia,
si tuvieseis todo de una vez
lo malgastaríais en gran proporción.
Sois eternos niños y caprichosos por añadidura.
Los Dones de Dios no deben ser malbaratados
y además si lo tuvieséis todo
os olvidaríais de Dios.
De justicia
¿por qué habéis de tener todo de una vez?
Cuando, Yo Tuve día a día La Ayuda del Padre.
¿Y no sería injusto pensar que está bien
que os Diese Dios todo junto
precaviendo con solicitud humana que
como nunca se sabe qué puede pasar,
conviene tener todo hoy
ante el temor que Dios no de mañana?
La desconfianza,
¿no habéis caído en la cuenta de ello?
Es un pecado.
No hay que desconfiar de Dios
Él Los Ama Con Perfección
Es Padre Perfectísimo.
El pedir todo junto roba la confianza
y Ofende al Padre.
De humildad,
El tener que pedir diariamente
os refresca en la mente la idea de
vuestra nada,
de vuestra condición de pobres,
y a la vez,
La del Todo Y de La Riqueza de Dios.
Pan, Dije pan
porque el pan es alimento rey,
indispensable para la vida.
Lo encerré con y en una palabra
a fin de que todos pidiéseis cuánto necesitáis
durante vuestra estancia terrena.
Más como son varios los grados de vuestra espiritualidad,
así también varias las aplicaciones de esta palabra.
Pan alimento
para aquellos que tienen una espiritualidad tan embrionaria
que es ya mucho que sepan pedir a Dios
el alimento que sacia su vientre.
Hay quien no lo pide, sino que lo coge con violencia
maldiciendo de Dios y de sus hermanos.
A este tal, Mírale El Padre con ira
pues conculca El Precepto del que los demás se derivan,
Ama a tu Dios con todo el corazón
Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Pan auxilio
en las necesidades morales y materiales,
para quien no vive únicamente para su vientre,
sino que sabe vivir también para su mente
teniendo una espiritualidad más formada.
Pan religión,
para aquellos que con una formación todavía mayor
ponen a Dios
por encima de las satisfacciones del sentido
y del sentimiento humano
y saben ya batir sus alas
Por Los Espacios Sobrenaturales.
Pan espíritu,
Pan sacrificio,
para quienes una vez alcanzada la edad plena del espíritu
Saben Vivir En Espíritu Y En Verdad,
ocupándose de las cosas de la carne y de la sangre
en aquella medida tan solo que es
estrictamente necesaria
para seguir viviendo en esta vida mortal
hasta que llegue la hora de ir a Dios.
Éstos se tallaron de continuo a sí mismos
Según Mi Modelo
Llegando a Ser Copias Vivientes Mías
Sobre Las Que El Padre Se Inclina Con Abrazo de Amor.
Perdónanos nuestras deudas
como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
No hay de entre todos los Creados
ninguno, a Excepción de Mi Madre
a quien El Padre
no haya tenido que perdonar culpas
más o menos graves,
según la propia capacidad de ser hijo de Dios.
Pedid al Padre que os borre del número
de Sus Deudores.
Si esto hiciérais con ánimo
humilde, sincero y contrito
Dispondréis al Eterno En vuestro favor.
Más el perdonar es condición esencial
para obtener el perdón
y ser Perdonados.
Si os limitáis simplemente a querer
sin tener compasión de vuestro prójimo
no obtendréis El Perdón del Eterno.
Dios no ama a los hipócritas ni a los crueles,
y el que niega su perdón al hermano,
rechaza para sí mismo
El Perdón del Padre.
Considerada por otra parte que por mucho
que os haya podido herir vuestro prójimo
las heridas que vosotros habéis inferido a Dios
son infinitamente más graves.
Que este pensamiento os mueva a
perdonarlo todo,
Como Yo Por Mi Perfección Perdone
Para Enseñaros a vosotros el perdón.
No nos induzcas en tentación
más líbranos del mal.
Dios no os induce en tentación,
Dios os tienta con Dones de Bien tan solo,
y esto para Atraerlos a Sí.
Vosotros interpretando mal Mis Palabras,
creéis que ellas quieran decir que Dios
os induzca en tentación para probaros.
No, El Buen Padre Que Está En El Cielo
Permite el mal,
más no lo produce;
Él Es El Bien del Que Todo Bien Emana.
Ahora bien, el mal existe
y existe desde aquel momento en que lucifer
se rebeló contra Dios
En vosotros está hacer del mal un Bien,
venciéndolo e Implorando del Padre
las fuerzas con las que vencerlo.
Aquí tenéis lo que demandáis
con la última Petición,
Que os De Dios La Fuerza necesaria
para saber resistir a la tentación,
Sin Su Ayuda sucumbiríais a la tentación,
pues ella es astuta y fuerte
y vosotros obtusos y débiles,
Más La Luz del Padre os Ilumina
El Poder del Padre os Fortifica
El Amor del Padre os Protege,
con lo que el mal sucumbe
y vosotros quedáis liberados de él.
Esto Es Cuánto Pedís Con El Pater
Que Yo os Enseñe.
En Él Se Comprende Todo, Se Ofrece Todo
Se Pide Todo
cuánto es justo pedir y ser dado.
Si el mundo supiera Vivir El Pater
EL REINO DE DIOS ESTARÍA EN EL MUNDO
pero el mundo
no sabe Orar, no sabe Amar
no sabe Salvarse
tan sólo sabe
odiar pecar y condenarse.
Más Yo no di, ni compuse esta Oración
para el mundo
que prefirió ser reino de satanás.
La Di, La Compuse
para aquellos que El Padre
Me Entrego Como Suyos,
y para que ya desde esta vida
Sean Una Sola Cosa
Con El Padre Y Conmigo
Hasta Alcanzar La plenitud de
LA UNIÓN
EN LA OTRA.
¡FIAT!
3. EL EVANGELIO DEL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD:
LIBRO DE CIELO.
De Los Escritos Comunicados por Jesús a
La Sierva de Dios Luisa Picarreta:
"EL FIAT VOLUNTAS TUA
SICUT IN CAELO ET IN TERRA"
DEL PADRE NUESTRO:
Volumen 12-148
Enero 17, 1921
El Fiat Mihi de La Santísima Virgen
Tuvo La Misma Potencia del Fiat Creador.
El Tercer Fiat Será El Cumplimiento de La Oración
Enseñada Por Jesús:
“El Fiat Voluntas Tua
Como En El Cielo Así En la tierra.”
(1) Mi pobre mente me la sentía inmersa
en el mar inmenso del Querer Divino,
por todas partes veía La Marca del Fiat,
La Veía en el sol,
y me parecía que El Eco del Fiat en el sol
me traía El Amor Divino que me hiere y me saetea;
y yo, sobre las alas del Fiat en el sol,
subía hasta El Eterno y llevaba
a nombre de toda la familia humana
El Amor Que Saeteaba a La Majestad Suprema,
Que Lo Hería, y decía:
“En Tu Fiat me Has Dado Todo Este Amor,
y sólo En El Fiat puedo regresártelo”.
Miraba las estrellas y en ellas veía El Fiat,
Y Este Fiat me traía en sus dulces y mansos destellos
El Amor Pacífico, El Amor Dulce,
El Amor Escondido, El Amor de Compasión
en la misma noche de la culpa,
y yo En El Fiat de las estrellas llevaba al Trono del Eterno,
a nombre de todos,
El Amor Pacífico Para Poner Paz Entre Cielo y tierra,
El Amor Dulce de las almas amantes,
El Amor Escondido de tantas otras,
El Amor de las criaturas después de la culpa
Cuando Vuelven a Dios.
¿Pero quién puede decir todo lo que Comprendía
y Hacía En Tantos Fiat,
de los cuales veía cubierta a toda la Creación?
Si yo lo quisiera decir me alargaría demasiado, por eso pongo punto.
(2) Después mi Dulce Jesús Ha Tomado mis manos entre Las Suyas,
y Estrechándolas fuerte me Ha Dicho:
(3) “Hija Mía, El Fiat Está Todo Lleno de Vida,
Más Bien Es La Misma Vida,
y por eso de Dentro del Fiat
Salen todas las Vidas y todas las cosas.
De Mi Fiat Salió la Creación,
por eso en cada cosa Creada se ve La Marca del Fiat.
Del Fiat Mihi de Mi Amada Mamá,
Dicho En Mi Querer,
El Cual Tuvo La Misma Potencia de Mi Fiat Creador,
Salió La Redención,
así que no hay cosa de La Redención
que no contenga La Marca del Fiat Mihi de Mi Mamá;
Aún Mi Misma Humanidad,
Mis Pasos, Mis Obras,
Mis Palabras,
Estaban Sellados Por El Fiat Mihi de Ella;
Mis Penas, Mis Llagas,
Las Espinas, La Cruz, Mi Sangre,
Todo Tenía El Sello de Su Fiat Mihi,
porque todas las cosas
Llevan El Sello Y La Marca
del Origen de Donde Han Salido.
Mi Origen En el tiempo Fue
El Fiat Mihi de Mi Inmaculada Mamá;
por eso
Todo Mi Obrar Lleva El Sello de Su Fiat Mihi.
Así que en cada Hostia Sacramental Está Su Fiat Mihi;
si el hombre surge de la culpa, si el recién nacido es bautizado,
Si El Cielo Se Abre Para Recibir las almas,
Es El Fiat Mihi de Mi Mamá
que Sella, que Sigue y Procede a todo.
¡Oh Potencia del Fiat, Él Surge a cada instante,
Se Multiplica, Se Hace Vida de Todos Los Bienes!
(4) Ahora Quiero Decirte por qué te he pedido tu Fiat,
tu “sí” En Mi Querer.
La Oración Que Enseñé,
El “Fiat Voluntas Tua Sicut in Coelo et in Terra”,
esta Oración de tantos siglos, de tantas generaciones,
Quiero Que Tenga Su Cumplimiento.
He aquí por qué Quiero otro
“Sí” En Mi Querer,
Otro Fiat
Que Contenga La Potencia Creadora,
Quiero El Fiat Que Surge a cada instante,
Que Se Multiplica a todos,
Quiero En un alma Mi Mismo Fiat
Que Suba a Mi Trono Y Con Su Potencia Creadora
Lleve a la tierra La Vida del Fiat Como En El Cielo Así En la tierra”.
(5) Yo, sorprendida y aniquilada al oír todo esto, he dicho:
“Jesús, ¿Qué Dices?
Tú Sabes lo mala y lo incapaz que soy para todo”.
(6) Y Él: “Hija Mía,
Es Mi Costumbre Elegir las almas
más viles, incapaces y pobres
Para Mis Obras Más Grandes;
Mi Misma Mamá
nada de extraordinario tenía en su vida exterior,
ningún milagro, ninguna señal tenía
que la hiciera distinguirse de las demás mujeres,
Su Único Distintivo Era Su Perfecta Virtud,
que a muy pocos llamaba la atención;
y si a los demás Santos les he dado el distintivo de los Milagros,
y a otros los he Adornado con Mis Llagas,
a Mi Mamá nada, nada,
sin embargo Era El Portento de los portentos,
El Milagro de los milagros,
La Verdadera Y Perfecta Crucificada,
ningún otro similar a Ella.
(7) Yo Tengo La Costumbre de Hacer como un amo
que tiene dos servidores,
uno parece un gigante hercúleo, hábil para todo;
el otro, pequeño, débil, inhábil,
parece que no sabe hacer nada,
ningún servicio importante,
y el amo, si lo tiene, es más por caridad que por otra cosa.
Ahora,
debiendo enviar una altísima suma de dinero a un país lejano,
¿qué hace?
Llama al pequeño, al inhábil y le confía la gran suma
y dice para sí:
“Si la confío al gigante, todos le pondrán atención,
los ladrones lo asaltarán, lo pueden robar,
y si con su fuerza hercúlea se defiende,
puede quedar herido, sé que él es valiente,
pero quiero protegerlo, no quiero exponerlo
a un evidente peligro;
en cambio este pequeño,
sabiéndolo inhábil, ninguno le pondrá atención,
ninguno podrá pensar que pueda yo confiarle una suma tan importante,
y volverá sano y salvo”.
El pobre inhábil se asombrará de que su amo confíe en él
mientras podía servirse del gigante,
y todo tembloroso y humilde va a entregar la gran suma
sin que ninguno se haya dignado mirarlo,
y sano y salvo regresa a su amo,
más tembloroso y humilde que antes.
Así Hago Yo,
cuanto más grande es La Obra Que Quiero Hacer,
tanto más Escojo almas
pequeñas, pobres, ignorantes,
sin ninguna exterioridad que las señale,
su estado de pequeñez sirve
Como Segura Custodia de Mi Obra,
los ladrones de la propia estima, del amor propio,
no le pondrán atención, conociendo su inhabilidad
y ella, humilde y temblorosa desempeñará el oficio
Confiado Por Mí,
conociendo que no ella,
Sino Yo,
He Hecho Todo En ella”.
+ + + +
Volumen 12-151
Febrero 8, 1921
Mientras el mundo quiere expulsar a Jesús de la faz de la tierra,
Él Está Preparando Una Era de Amor:
“La Era del Tercer Fiat”.
(1) Esta mañana, después de haber recibido La Comunión,
escuchaba en mi interior a
mi Siempre Amable Jesús Que Decía:
(2) “¡Oh! inicuo mundo,
tú estás haciendo de todo para Echarme de la faz de la tierra,
para Arrojarme de la sociedad, de las escuelas,
de las conversaciones, de todo;
estás maquinando cómo abatir los templos y los altares,
cómo destruir Mi Iglesia y matar a Mis ministros,
Y Yo Te Estoy Preparando Una Era de Amor,
La Era de Mi Tercer Fiat.
Tú harás tu camino para Echarme,
Y Yo Te Confundiré de Amor,
Te Seguiré por detrás,
Me Haré Encontrar por delante para confundirte En Amor,
y en donde tú Me Has Arrojado Yo Erigiré Mi Trono,
Y Ahí Reinaré más que antes,
pero En Modo Más Sorprendente, tanto,
que tú mismo caerás a los pies de Mi Trono,
Como Atado Por La Fuerza de Mi Amor”.
(3) Después Ha Agregado:
“¡Ah! Hija Mía,
la criatura se hace cada vez más perversa en el mal,
cuántos artefactos de ruina están preparando,
llegarán a tanto que agotarán al mal mismo,
pero mientras ellas se ocupan en hacer su camino,
Yo Me Ocuparé En Que
Mi Fiat Voluntas Tua
Tenga Su Cumplimiento,
Que Mi Voluntad Reine sobre la tierra,
pero En Modo Todo Nuevo;
Me Ocuparé En Preparar
La Era del Tercer Fiat,
En La Cual Mi Amor Se Desahogará
En Modo Maravilloso e Inaudito.
¡Ah! Sí, Quiero Confundir al hombre todo En Amor,
por eso sé atenta,
Te Quiero Conmigo
a Preparar Esta Era de Amor, Celestial Y Divina,
Nos Ayudaremos Mutuamente Y Obraremos Juntos”.
(4) Luego Se Ha Acercado a mi boca,
e Infundiéndome Su Aliento Omnipotente En mi boca,
me sentía Infundir Una Nueva Vida
y Ha Desaparecido.
+ + + +
Volumen 12-152
Febrero 16, 1921
Para Entrar En El Divino Querer,
la criatura no debe hacer otra cosa que quitar la piedrecilla de su voluntad.
(1) Mientras pensaba en El Santo Querer Divino,
mi Dulce Jesús me Ha Dicho:
(2) “Hija Mía, Para Entrar En Mi Querer no hay caminos,
ni puertas, ni llaves,
porque Mi Querer Se Encuentra por todas partes,
Corre bajo los pies, a derecha, a izquierda
y sobre la cabeza, por todas partes;
Para Entrar,
la criatura no debe hacer otra cosa que
quitar la piedrecilla de su voluntad,
pues si bien Está En Mi Querer,
no toma parte ni goza de Sus Efectos,
volviéndose como extraña En Mi Querer,
porque la piedrecilla de su voluntad
impide a Mi Querer Correr En ella,
igual que las aguas son impedidas
por las piedras de las playas para correr por doquier.
Pero si el alma quita la piedra de su voluntad,
en ese mismísimo instante
ella Corre En Mí Y Yo En ella,
Y Encuentra Todos Mis Bienes a su disposición,
Fuerza, Luz, Ayuda, lo que quiera.
He aquí por qué no hay caminos, ni puertas, ni llaves,
basta que quiera Y Todo Está Hecho,
Mi Querer Toma El Empeño de todo y de Darle lo que le falta,
y la Hace Extenderse en los confines interminables de Mi Voluntad.
Todo lo contrario para las otras virtudes,
cuántos esfuerzos se necesitan, cuántos combates,
cuántos caminos largos,
y mientras parece que la virtud le sonríe,
una pasión un poco violenta, una tentación,
un encuentro inesperado,
la arrojan hacia atrás
y la ponen de nuevo a empezar el camino”.
+ + + +
Volumen 12-154
Marzo 2, 1921
Jesús Cambia a Luisa El Oficio de Víctima
Por Aquel de Preparar La Era de Su Voluntad.
(1) Encontrándome en mi habitual estado,
mi Siempre Amable Jesús al Venir me Ha Dicho:
(2) “Hija Mía, El Tercer Fiat,
Mi Fiat Voluntas Tua Como En El Cielo Así En la tierra,
Será Como El Arco Iris que se vio en el Cielo después del diluvio,
que como iris de paz aseguraba a los hombres que el diluvio había cesado.
Así Será del Tercer Fiat,
conforme se conozca
y almas amantes y desinteresadas
Entren a Hacer Vida En Mi Fiat,
serán como arco iris de paz, pacificarán El Cielo y la tierra,
y harán huir el diluvio de tantas culpas que inundan la tierra.
Estos Iris de Paz Tendrán Por Vida El Tercer Fiat,
Así Que Mi Fiat Voluntas Tua Tendrá Cumplimiento En ellas;
Y Así Como El Segundo Fiat Me Llamó a la tierra
a Vivir entre los hombres,
Así El Tercer Fiat Llamará a Mi Voluntad en las almas,
Y Ahí Reinará Como En El Cielo Así En la tierra”.
(3) Después Ha Agregado, estando yo triste por Su Ausencia:
(4) “Hija Mía, Elévate, Ven En Mi Voluntad,
Te He Elegido entre miles y miles
a Fin de Que Mi Querer Tenga Pleno Cumplimiento En ti,
Y Seas Cual Iris de Paz,
Que Con Sus Siete Colores Atraiga a los demás a Hacer Vida En Mi Voluntad,
por eso, Hagamos a un lado la tierra.
Hasta ahora te he tenido Junto Conmigo Para Aplacar Mi Justicia
e Impedir que castigos más duros llovieran sobre la tierra;
ahora Dejemos correr la corriente de la maldad humana,
y tú Junto Conmigo, En Mi Querer,
Quiero que te ocupes En Preparar La Era de Mi Voluntad.
Conforme te Adentrarás En El Camino de Mi Querer
Se Formará El Arco Iris de Paz,
El Cual Formará El Anillo de Conjunción
Entre La Voluntad Divina y la humana,
Por Lo Cual Tendrá Vida Mi Voluntad En la tierra
Y Tendrá Principio El Cumplimiento de Mi Oración
y de toda La Iglesia:
“Venga Tu Reino,
Hágase Tu Voluntad Como En El Cielo Así En la tierra”.
+ + + +
Volumen 15-18
Abril 25, 1923
La Voluntad de Dios Es El Camino Real
Que Conduce a La Santidad de La Semejanza del Creador.
Luisa continuando de donde se quedó Adán,
Dios La Constituye Como Cabeza de todos
Y Portadora de La Felicidad Y Bienes Que Habían Sido Asignados a todos.
(1) Estaba rezando y mi Dulce Jesús Ha Venido,
Poniéndose Junto a mí Para Rezar Junto Conmigo,
más bien Su Inteligencia se reflejaba en la mía
y yo rezaba Con La Suya,
Su Voz Hacía Eco En la mía y Rezaba Con Su Palabra;
¿pero quién puede decir Los Efectos Interminables de Esta Plegaria?
Después mi Amado Jesús me Ha Dicho:
(2) "Hija Mía, He Querido Rezar Junto Contigo
Para Reafirmarte En Mi Voluntad
y Darte La Gracia de Encontrarte Ante La Majestad Suprema
En El Acto de la Creación del hombre,
Y Como Lo Dotamos de Todos Los Bienes
y su voluntad Era La Nuestra, y La Nuestra La Suya,
Todo Era Armonía Entre Él Y Nosotros,
Lo Que Quería Tomaba de Nosotros:
Santidad, Sabiduría, Potencia, Felicidad, etc.,
Era Nuestro Prototipo, Nuestro Retrato, Nuestro Hijo Feliz,
Así Que Adán En El Principio de Su Existencia
tuvo una época en que cumplía a maravilla
La Finalidad Para La cual Fue Creado,
Probó Qué Significa Vivir del Querer de su Creador,
Eramos Felices Mutuamente al Ver Reproducir En Nuestra Imagen
Nuestros Mismos actos.
Luego, en cuanto rompió su voluntad Con La Nuestra,
quedó dividido de Nosotros;
por lo tanto, los primeros actos del hombre están En Nuestra Voluntad,
y Yo no quiero otra cosa de ti,
Sino Que Vengas En Nuestro Querer Para Seguir de Donde Adán Dejó,
Para Poder Vincular En ti Todas Las Armonías que él rompió;
Y Así Como Esta Primera criatura Habiendo Sido Creada Por Nosotros
como cabeza de toda la familia humana,
con sustraerse de nuestro Querer llevó la infelicidad a todos,
así tú con venir a continuar de donde él dejó,
te constituimos como cabeza de todos,
y por lo tanto
Portadora de Aquella Felicidad Y Bienes
que habían sido asignados a todos
si hubiesen vivido en nuestro Querer".
(3) Y yo: "Mi Jesús, cómo puede ser posible esto,
Si Con Venir Tú Mismo sobre la tierra a Redimirnos y a Sufrir Tantas Penas,
no se adquirió La Felicidad que el primer hombre perdió para sí y para todos,
¿cómo puede ser ahora que Con Vincularme En Tu Eterno Querer
Pueda Restituir Esta Felicidad perdida?"
(4) Y Jesús: "Hija mía, todos los tiempos Están En Mis Manos,
Doy a quien Quiero,
y para eso Me Sirvo de Quien Quiero.
Muy Bien habría Podido Traer La Felicidad
Que Contiene Mi Voluntad Sobre la tierra,
pero no encontré ninguna voluntad humana
que quisiera hacer Vida Perenne En La Mía,
Para Reanudar Los Vínculos de la Creación
Y Darme Nuevamente Todos Los Actos del Primer hombre
como si los hubiera hecho todos Con El Sello de La Voluntad Suprema,
y por eso poner a disposición de todos La Felicidad perdida.
Es Verdad Que Estaba Mi Amada Mamá,
pero Ella Debía Cooperar Junto Conmigo a La Redención.
Además, el hombre era esclavo, aprisionado por sus mismas culpas,
enfermo, cubierto de llagas, las más asquerosas,
y Yo Como Padre Amante Venía a Desembolsar Mi Sangre
Para Rescatarlo, Venía Como Médico a Curarlo,
Como Maestro a Enseñarle El Camino,
El Medio para no dejarlo precipitar en el infierno;
pobre enfermo, cómo habría podido espaciarse
En Los Eternos Vuelos de Mi Querer si no sabía caminar;
si Yo Hubiese Querido Dar La Felicidad Que Contiene Mi Voluntad,
Hubiera Sido Como Darla a los muertos
Y hacerla pisotear,
el hombre estaba indispuesto Para Recibir Tanto Bien
y por eso
Quise Enseñar La Oración Para Disponerlos,
y Me Conformé Con Esperar otras épocas,
Dejar pasar siglos y siglos
Para Hacer Conocer El Vivir En Mi Querer,
Para Dar El Principio a Esta Felicidad".
(5) Y yo: "Amor mío,
Si Con Tu Redención no todos Se Salvan,
¿Cómo puede ser que Tu Voluntad Dará a todos Esta Felicidad?"
(6) Y Jesús: "El hombre será siempre libre,
no le quitaré jamás los derechos que le Di al Crearlo;
Sólo Que En La Redención Vine a Abrir Tantos
Caminos, Sendas, Atajos
Para Facilitar La Salvación, La Santidad del hombre;
Con Mi Voluntad Vengo a Abrir El Camino Real Y Directo
Que Conduce a La Santidad de La Semejanza de su Creador
y que Contiene La Verdadera Felicidad,
pero a pesar de todo esto serán siempre libres de quedarse,
quién en El Camino Real,
quién en los senderos,
y quién fuera del todo,
pero estará en el mundo lo que ahora no hay,
La Felicidad del Fiat Voluntas Tua Como En El Cielo Así En la tierra.
El hombre hizo los primeros actos
En Mi Querer
y después se sustrajo,
por eso arruinó todo,
y como era la cabeza de todos,
junto se arruinaron los miembros.
Mi Humanidad Formó El Plano de todos los actos humanos
En La Voluntad Divina,
Mi Mamá Me Siguió Fielmente,
Así Que Todo Está Preparado;
ahora no se necesita otra cosa, que otra criatura
que queriendo Vivir Perennemente En Este Querer,
venga a tomar
La Posesión del Plano Hecho Por Mí,
y Abra Este Camino Real a todos,
El Cual Conduce a La Felicidad
terrenal Y Celeste".
+ + + +
Volumen 15-20
Mayo 2, 1923
Cuando El Fiat Voluntas Tua Tenga Su Cumplimiento
Como En El Cielo Así En la tierra,
entonces vendrá El Pleno Cumplimiento de
La Segunda Parte del Padre Nuestro.
(1) Sentía mi pobre mente como perdida en la inmensidad del Eterno Querer, y mi dulce Jesús, hablándome sobre la Santísima Voluntad de Dios me ha dicho:
(2) "Hija mía, ¡oh! cómo armonizan bien tus actos hechos en mi Querer, armonizan con los míos, con los de mi amada Mamá, y el uno desaparece en el otro y forman uno solo, parece el Cielo en la tierra y la tierra en el Cielo, parece el eco del Uno en los Tres y de los Tres en Uno de la Trinidad Sacrosanta, ¡oh! cómo suena dulce a nuestro oído, cómo nos rapta, pero tanto, de raptar nuestra Voluntad del Cielo a la tierra. Cuando mi Fiat Voluntas Tua tenga su cumplimiento como en el Cielo así en la tierra, entonces vendrá el pleno cumplimiento de la segunda parte del Pater Noster, esto es: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’. Yo decía, Padre nuestro, a nombre de todos te pido tres clases de pan cada día, el pan de tu Voluntad, que es más que pan, porque si el pan es necesario dos o tres veces al día, en cambio éste es necesario cada momento, en todas las circunstancias, es más, debe ser no sólo pan, sino como aire balsámico que lleva la vida, la circulación de la Vida Divina en la criatura; Padre, si no es dado este pan de tu Voluntad no podré jamás recibir todos los frutos de mi Vida Sacramental, que es el segundo pan que todos los días te pedimos; ¡oh! cómo se encuentra mal mi Vida Sacramental porque el pan de tu Voluntad no los alimenta, más bien encuentra el pan corrupto de la voluntad humana, ¡oh! cómo me da asco, cómo lo rehuyo, y si bien voy a ellos, pero los frutos, los bienes, los efectos, la santidad, no puedo darlos, porque no encuentro nuestro pan, y si alguna cosa doy es en pequeña proporción, según sus disposiciones, pero no todos los bienes que contengo, y mi Vida Sacramental espera pacientemente que el hombre tome el pan de la Voluntad Suprema para poder dar todo el bien de mi Vida Sacramental. Ve entonces cómo el Sacramento de la Eucaristía, y no sólo éste, sino todos los Sacramentos dejados a mi Iglesia e instituidos por Mí, darán todos los frutos que contienen y tendrán pleno cumplimiento cuando el Pan Nuestro, esto es, la Voluntad de Dios, se haga como en el Cielo así en la tierra. Después pedía el tercer pan, es decir el material. ¿Cómo podía decir danos hoy nuestro pan, si el hombre debiendo hacer nuestra Voluntad, lo que era nuestro era suyo? El Padre no debía dar el pan de su Voluntad, el pan de mi Vida Sacramental, el pan diario de la vida natural a hijos ilegítimos, usurpadores, malos, sino a hijos legítimos, buenos, que tendrían en común los bienes del Padre, por eso Yo decía danos nuestro Pan, entonces comerán el pan bendito, todo sonreirá en torno a ellos, la tierra y el Cielo llevarán la marca de la armonía de su Creador. Después agregué: ‘Perdónanos nuestras deudas como nosotros las perdonamos a nuestros deudores’, así que también la caridad será perfecta, entonces será perfecto el perdón, tendrá la marca del heroísmo como la tuve Yo en la cruz; cuando el hombre coma el pan de mi Voluntad como lo comía mi Humanidad, entonces las virtudes serán absorbidas en mi Voluntad y recibirán la marca del verdadero heroísmo y de virtudes divinas, serán como tantos riachuelos que brotarán del seno del gran mar de mi Voluntad. Y si agregué: ‘Y no nos induzcas en tentación’, ¿cómo lo podría inducir Dios en tentación? Era porque el hombre es siempre hombre, libre por sí mismo, porque Yo no le quito jamás los derechos que al crearlo le di, y él, asustado y temiendo de sí grita en silencio, reza sin expresarse en palabras: ‘Danos el pan de tu Voluntad, a fin de que podamos rechazar todas las tentaciones, y en virtud de este pan líbranos de todo mal’. Así sea.
(3) Ve entonces cómo todos los bienes del hombre reencuentran su reanudación, el vínculo estrecho del hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, la validez de cada acto suyo, la restitución de los bienes perdidos, la firma y la seguridad de que le viene dada nuevamente su perdida felicidad terrenal y celeste. Así que era tan necesario que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, que Yo no tuve otro interés ni enseñé otra oración sino el Padre Nuestro, y la Iglesia, fiel ejecutora y depositaria de mis enseñanzas la tiene siempre en boca y en cada circunstancia, y todos, doctos e ignorantes, pequeños y grandes, sacerdotes y seglares, reyes y súbditos, todos me piden que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra. ¿No quieres tú entonces que mi Voluntad descienda sobre la tierra? Y así como la Redención tuvo su principio en una Virgen; no me concebí en todos los hombres para redimirlos, si bien quien lo quiere puede entrar en el bien de la Redención y recibirme cada uno para sí solo en el Sacramento, así ahora mi Voluntad debe tener su principio, la posesión, el crecimiento y el desarrollo en una criatura virgen, y después, quien se disponga y quiera entrará en los bienes que el vivir en mi Voluntad contiene. Si no hubiera sido concebido en mi amada Mamá, la Redención jamás habría venido; así, si no obro el prodigio de hacer vivir a un alma en mi Suprema Voluntad, el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra no tendrá lugar en las generaciones humanas". + + + +
Volumen 15-15
Abril 14, 1923
Dios al Hacer Las Obras Que Deben Servir al Bien General,
Concentra en una criatura Todo El Bien Que Quiere Dar.
(1) Estaba pensando en todo lo que mi siempre amable Jesús me va manifestando acerca de su Santísima Voluntad, y muchas dudas y dificultades aparecían en mi mente, que no creo que sea necesario decirlas aquí. Después, moviéndose en mi interior y estrechándome fuerte a su corazón me ha dicho:
(2) "Hija amada de mi Voluntad, tú debes saber que cuando quiero hacer obras grandes, obras en que toda la familia humana debe tomar parte, siempre y cuando lo quiera, es mi costumbre el concentrar en una sola criatura todos los bienes, todas las gracias que esta obra contiene, a fin de que todos los demás, como de una fuente, puedan tomar aquel bien por cuanto quieran. Cuando hago obras individuales doy cosas limitadas, en cambio cuando hago obras que deben servir al bien general, doy cosas sin límite. Esto hice en la obra de la Redención, para poder elevar a una criatura a concebir a un hombre y Dios, debí concentrar en Ella todos los bienes posibles e imaginables, debí elevarla tanto, de poner en Ella el germen de la misma fecundidad Paterna, y así como mi Padre Celestial me generó virgen en su seno con el germen virginal de su fecundidad eterna, sin obra de mujer, y en este mismo germen procedió el Espíritu Santo, así mi Celestial Mamá, con este germen eterno, todo virginal de la fecundidad Paterna, me concibió en su seno virgen, sin obra de hombre. La Trinidad Sacrosanta debió dar de lo suyo a esta Virgen Divina para poder concebirme a Mí, Hijo de Dios. Jamás hubiera podido concebirme mi Santa Mamá sin tener ningún germen; ahora, como Ella era de la raza humana, este germen de la fecundidad eterna dio virtud de concebirme hombre, y como el germen era divino, al mismo tiempo me concibió Dios; y así como al generarme el Padre al mismo tiempo procedió el Espíritu Santo, así al mismo tiempo que me generé en el seno de mi Mamá, procedió la generación de las almas, así que todo lo que ‘ab eterno’ sucedió a la Santísima Trinidad en el Cielo, se repite en el seno de mi amada Mamá. La obra era grandísima e incalculable a mente creada, debía concentrar todos los bienes y aun a Mí mismo para hacer que todos pudieran encontrar lo que querían, por eso debiendo ser la obra de la Redención tan grande de arrollar a todas las generaciones, quise por tantos siglos las oraciones, los suspiros, las lágrimas, las penitencias de tantos patriarcas, profetas y de todo el pueblo del antiguo testamento, y esto lo hice para disponerlos a recibir un bien tan grande y para disponerme a concentrar en esta Celestial Criatura todos los bienes que todos debían disfrutar. Ahora, ¿qué movía a pedir, a suspirar, etc., a este pueblo? La promesa del futuro Mesías, esta promesa era como el germen de tantas súplicas y lágrimas, si no hubiera estado esta promesa ninguno habría tenido ni siquiera un pensamiento, ninguno habría esperado la salvación.
(3) Ahora hija mía, pasemos a mi Voluntad, ¿tú crees que sea una Santidad como las otras santidades? ¿Un bien, una gracia casi al parejo de las otras que he hecho durante tantos siglos a los demás santos y a toda la Iglesia? No, no, aquí se trata de una época nueva, de un bien que debe servir a todas las generaciones; pero es necesario que todo este bien lo concentre primero en una sola criatura, como hice en la Redención concentrando todo en mi Mamá, mira un poco cómo las cosas van casi iguales: Para hacer venir la Redención y disponer a las almas a esto, hice la promesa del futuro Mesías, a fin de que con el esperarlo no sólo se dispusieran, sino que pudieran encontrar también ellos en el futuro Redentor su salvación. Ahora, para disponer a las almas a vivir en mi Querer y darles parte de los bienes que Él contiene y hacer regresar al hombre sobre el camino de su origen, como fue creado por Mí, quise ser el primero en rogar, haciendo resonar mi voz de un punto al otro de la tierra y hasta en lo alto del Cielo diciendo: ‘Padre nuestro que estás en los Cielos’. No dije Padre mío, sino que lo llamé Padre de toda la familia humana, para comprometerlo en lo que debía agregar: ‘Que todos santifiquen tu nombre, a fin de que venga tu reino sobre la tierra y tu Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra’. Era esta la finalidad de la Creación, y Yo pedía al Padre que se cumpliera. En cuanto Yo recé, el Padre cedió a mis súplicas y formé el germen de tanto bien, y para hacer que este germen fuera conocido, enseñé a los apóstoles mi oración, y estos la transmitieron a toda la Iglesia, a fin de que así como el pueblo del futuro Redentor encontraba la salvación en Él y se disponían a recibir al Mesías prometido, así con este germen formado por Mí, la Iglesia ruega y repite tantas veces mi misma oración y se dispone a recibir, el que reconozcan y amen a mi Celestial Padre como Padre de ellos, de manera de merecer ser amados como hijos y reciban el gran bien de que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra. Los mismos santos han formado su santidad en este germen y en esta esperanza de que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, los mártires han esparcido su sangre, no hay bien que no derive de este germen, así que toda la Iglesia ruega, y así como las lagrimas, las penitencias, las oraciones para tener al Mesías eran dirigidas hacia aquella Virgen excelsa, a la cual debía disponer para concentrar tanto bien para poder recibir a su Salvador, si bien no conocían quién fuese, así ahora, la Iglesia cuando recita el Padre Nuestro es propiamente por ti que ruega, para hacer que concentre en ti todo el bien que contiene mi Querer, el modo, el cómo la Voluntad Divina tenga vida en la tierra como en el Cielo. Y si bien no eres conocida, la Iglesia haciendo eco a mi oración: ‘Sea hecha tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’, me ruega, me apresura a que concentre todo este bien en una segunda virgen, a fin de que como otra salvadora salve a la humanidad en peligro, y haciendo uso de mi inseparable amor y misericordia oiga favorablemente mi misma plegaria unida a aquella de toda la Iglesia y hago regresar al hombre a su origen, a la finalidad con la que lo he creado, esto es, que mi Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo. Es esto propiamente el vivir en mi Querer, todo lo que te voy manifestando a esto te empuja, en esto te confirmo, este es el gran fundamento que voy formando en tu alma, y para hacer esto voy concentrando todas las gracias pasadas, presentes y futuras que he hecho a todas las generaciones, más bien las duplico, las multiplico, porque siendo mi Querer la cosa más grande, más santa, más noble, que no tiene principio ni fin, para ponerlo en una criatura es justo y decoroso que concentre en ella todos los bienes posibles, gracias innumerables, pureza y nobleza divinas, a fin de que tenga el mismo cortejo que tiene en el Cielo esta mi Voluntad. Es la misma que obró en la Redención, que quiso servirse de una Virgen, ¿cuáles portentos y prodigios de gracias no obró en Ella? Ella es grande, contiene todos los bienes y al obrar obra como magnánima, y si se trata de hacer obras, de hacer bien a toda la humanidad, pone en juego todos sus bienes. Ahora quiere servirse de otra virgen para concentrar su Voluntad y dar principio en hacer conocer que su Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, y si en la Redención quiso venir a salvar al hombre perdido, a satisfacer por sus culpas, lo cual era impotente de hacerlo él mismo, a darle un refugio y tantos otros bienes que la Redención contiene, ahora mi Voluntad queriendo desahogar más en amor que en la misma Redención, con el hacer que se haga en la tierra como en el Cielo, viene a dar al hombre su estado de origen, su nobleza, la finalidad con la cual fue creado, viene a abrir la corriente entre su Voluntad y la humana, de manera que absorbida por esta Voluntad Divina, dominada le dará vida en ella y Ella reinará en la tierra como en el Cielo".
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Volumen 16-12
Agosto 5, 1923
Para Cumplir La Redención,
Jesús Abrió Las Puertas de La Voluntad Suprema.
Así Para Cumplir El Fiat Voluntas Tua,
Abre de Nuevo Las Puertas de Su Voluntad.
(1) Estaba toda fundiéndome en el Santo Querer de Dios, y mi dulce Jesús invistiéndome de una luz suprema me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Humanidad, por cuán santa y pura, si mi Voluntad Suprema no le hubiera dado la entrada a mi voluntad humana en la Voluntad Divina, no habría podido formar la completa Redención. A mi voluntad humana le habría faltado la omnividencia, y por lo tanto no habría podido ver a todos; le hubiera faltado la inmensidad, y no habría podido abrazar a todos; la omnipotencia, y no habría podido salvar a todos; la eternidad, y no habría podido tomar todo como en un punto solo y remediar todo. Así que la primera parte en la Redención la tuvo mi Divina Voluntad, la segunda, mi Humanidad; si no fuera por la Voluntad Divina, la Redención hubiera sido de pocos y limitada en el tiempo, porque faltándome la luz de la omnividencia, que hace conocer a todos, no habría podido extenderme a todos. Así que para poder formar la Redención, no hice otra cosa que abrir las puertas de la Voluntad Suprema a mi Humanidad, puertas que el primer hombre había cerrado, y dándole campo libre la hice obrar la Redención propiamente en el seno de Ella. Desde entonces hasta ahora ningún otro ha entrado en mi Querer Divino para poder obrar como dueño, con plena libertad, como si fuera suyo, para poder gozar de todo el poder y los bienes que Ella contiene. Mi Voluntad es en Mí como el alma al cuerpo, y si para los santos ha sido la gracia más grande el hacer mi Voluntad, la cual como a reflejos ha entrado en ellos, ¿qué será no sólo recibir los reflejos sino entrar dentro de Ella y gozar de toda su plenitud?
(3) Ahora, si para formar la Redención fue necesario que mi Humanidad y voluntad humana tuvieran entrada en esta Divina Voluntad, así ahora es necesario que para el cumplimiento del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, abra de nuevo las puertas de la Voluntad eterna y haga entrar a otra criatura, y dándole campo libre la haga hacer desde el más grande al más pequeño acto de ella en la omnividencia, inmensidad y potencia de mi Voluntad. A medida que entres en Ella y emitas tus pensamientos, tus palabras, obras, pasos, reparaciones, penas, amor, agradecimientos, así el Querer Supremo acuñará todos tus actos y recibirán la imagen Divina, con el valor de actos divinos, que siendo infinitos pueden suplir por todos, llegar a todos, y tener tal ascendencia sobre la Divinidad, de hacer descender a la tierra esta Suprema Voluntad y llevar los bienes que Ella contiene. Sucederá como al metal, al oro, a la plata, hasta en tanto que no está acuñada la imagen del rey no se le puede dar el valor de moneda, pero en cuanto queda acuñada adquiere el valor de moneda y corre por todo el reino, y no hay ciudad, pueblo, lugar importante donde no goce su prestigio de moneda, y no hay criatura que pueda vivir sin ella; podrá ser su metal vil o precioso, esto no importa, con tal que esté impresa en ella la imagen del rey ella corre por todo el reino y goza de la supremacía sobre todos y se hace amar y respetar por todos. Así, todo lo que el alma hace en mi Querer, estando acuñada en ello la imagen divina, corre en el Cielo y en la tierra, tiene la supremacía sobre todos, no se niega a darse a quien lo quiere, no hay punto donde no se goce de sus benéficos efectos”.
(4) Ahora, mientras esto decía hemos rezado juntos, y Jesús hacía entrar mi inteligencia en su Voluntad, y juntos hemos ofrecido a la Majestad Suprema el homenaje, la gloria, la sumisión, la adoración de todas las inteligencias creadas. Al contacto de la Voluntad Suprema en los homenajes, en las adoraciones, quedaba impresa una imagen divina, y se difundían sobre todas las inteligencias creadas como tantos mensajeros hablantes, que se ponían en orden en la Creación y todos como en relaciones con la Voluntad Suprema. ¿Pero quién puede decir lo que se veía y comprendía? Y mi dulcísimo Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, ¿has visto? Sólo con entrar en mi Voluntad puede suceder todo esto, por eso continúa haciendo entrar tus miradas, tus palabras, tu corazón y todo lo demás de ti, y verás cosas sorprendentes”.
(6) Y después de haber pasado más de tres horas en la Divina Voluntad, haciendo lo que Jesús me decía y junto con Él, me he encontrado en mí misma. ¿Pero quién puede decirlo todo? Mi pobre inteligencia me la siento incapaz, si Jesús quiere podré continuar, por ahora pongo...
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Volumen 16-13
Agosto 9, 1923
La voluntad humana es tinieblas;
La Voluntad Divina Es Luz.
(1) Estaba Fundiéndome En El Santo Querer Divino,
y mi Dulce Jesús Estrechándome a Sí,
Se Ha Puesto a Rezar Junto conmigo y Después me Ha Dicho:
(2) “Hija Mía, la voluntad humana ha cubierto de nubes toda la atmósfera,
de modo que densas tinieblas penden sobre todas las criaturas,
y casi todas caminan cojeando y a tientas,
y cada acción humana que hacen sin La Conexión de La Voluntad Divina
acrecienta las tinieblas y el hombre se vuelve más ciego,
Porque La Luz, El Sol de la voluntad humana Es
La Divina Voluntad,
quitada Ésta, luz no hay para la criatura.
Ahora,
quien obra, reza, camina, etc.,
En Mi Querer,
Se Eleva por encima de estas tinieblas
Y Conforme obra, reza, habla,
Así, Rasgando estas densas nubes,
Manda Rayos de Luz Sobre toda la tierra,
de despertar a quien vive en lo bajo de su voluntad,
Y Prepara los ánimos a
Recibir La Luz, El Sol de La Divina Voluntad.
Por eso
Tengo Tanto Interés de Que tú Vivas En Mi Querer,
Para Que Prepares Un Cielo de Luz,
Que Mandando Continuos Rayos de Luz
Venga a Despejar este cielo de tinieblas
que la voluntad humana se ha formado sobre su cabeza,
de Modo Que Poseyendo La Luz de Mi Querer
Puedan Amarlo, Y
Mi Querer Amado Pueda Reinar Sobre la tierra”.
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Volumen 16-14
Agosto 13, 1923
La Virgen Fue El Inicio, El Origen, El Germen del
Fiat Voluntas Tua
Como En El Cielo Así En la tierra.
Jesús Sobre Este Germen de Su Mismo Querer
Que Encontró En Su Divina Madre
Formó El Gran Plano de la voluntad humana
En La Voluntad Divina.
Ahora, Por Medio de otra criatura,
Abrirá El Campo de Este Plano a las generaciones.
(1) Me sentía oprimida por la privación de mi dulce Jesús, y poniéndome a rezar le pedía que no tardara en venir a mi pobre alma, que no podía ya más. Entonces con sorpresa mía lo he visto que estaba estrechado a mi cuello, rodeándome con sus brazos, y con su rostro que tocaba el mío, y con una luz que quería infundir en mi mente; yo, como atraída lo he besado, pero como si quisiera rechazar la luz y decía entre mí: “A mí no me importa conocer las cosas, lo que quiero es salvar mi alma, y Jesús sólo me basta para salvarme, todo lo demás es nada”. Entonces Jesús me ha tocado la frente, no he podido resistir más, y la luz entraba en mí y decía:
(2) “Hija mía, quien es llamado a un oficio debe conocer los secretos, la importancia, los deberes, los bienes, el fundador y todo lo que a ese oficio pertenece. Has de saber que una simple criatura rompió las relaciones que existían entre la Voluntad Divina y la criatura, esta ruptura destruyó los planes que la Divinidad tenía en la creación del hombre; ahora, a otra simple criatura, si bien dotada de tantas gracias y privilegios, cual fue la Virgen, Reina de todos, pero siempre pura criatura, le fue dado el oficio de tener que reanudar, cimentar y ponerse en relaciones con la Voluntad de su Creador para reparar la primera ruptura de aquella primera criatura; mujer la primera, mujer la segunda. Fue propiamente Ella, que con vincular su querer al nuestro nos restituyó el honor, el decoro, la sujeción, los derechos de la Creación; ¿no fue una sola criatura la que tuvo el inicio del mal y la que formó el germen de la ruina de todas las generaciones? Así, esta sola Criatura Celestial tuvo el inicio del bien, con ponerse en relación con la Voluntad de su Creador formó el germen de aquel Fiat Eterno que debía ser la salvación, la santidad, el bienestar de todos. Ahora, esta Celestial Criatura, conforme crecía, así crecía en Ella el germen de aquel Fiat Eterno, que haciéndose árbol, el Verbo Eterno se sintió raptado a reposarse bajo la sombra de su Eterno Querer, y quedó concebido, formando su Humanidad en aquel seno virginal, en el cual reinaba como Rey dominante su Supremo Querer. Mira entonces como todos los bienes descienden de mi Supremo Querer, y todos los males salen en campo cuando la criatura se sustrae de la Voluntad Divina. Entonces, si no hubiera encontrado una criatura que tuviese por vida mi Querer, y que no se hubiera puesto en relación Conmigo con aquellos vínculos de la Creación queridos por Mí, no habría querido ni podido descender del Cielo y tomar carne humana para salvar al hombre, así que mi Mamá fue el inicio, el origen, el germen del “Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”; porque una criatura lo había destruido, era justo que otra criatura debía reedificarlo. Y mi Humanidad, que jamás se separó de mi Divinidad, sobre este germen de mi mismo Querer que encontré en mi Divina Madre formé el gran plano de la voluntad humana en la Divina Voluntad; con mi voluntad humana unida a la Divina no hubo acto humano que no pusiera en relación con el Querer Supremo; con el Querer Divino estaba al día de todos los actos de todas las generaciones, con el querer humano los iba reparando y los vinculaba con el Eterno Querer; no hubo acto que me escapara y que no fuera ordenado por Mí en la luz purísima de la Suprema Voluntad. La Redención, podría decir que me costó poco, habrían bastado mi Vida externa, las penas de mi Pasión, mis ejemplos, mi palabra, y la habría hecho en muy poco tiempo; pero para formar el gran plano de la voluntad humana en la Divina, para unir todas las relaciones y vínculos por ella rotos, debí poner todo mi interior, toda mi Vida oculta, todas mis penas íntimas, que son de más duración y más intensas que mis penas externas, y que aún no son conocidas; basta decir que no era el solo perdón lo que impetraba, la remisión de las culpas, el refugio, la salvación, la defensa en los graves peligros de la vida del hombre, como lo impetré en mi Pasión, sino era el resurgimiento de todo el interior, debía hacer surgir ese Sol del Querer Eterno, que atando con fuerza raptora todo el interior del hombre, aun las más íntimas fibras, debía conducirlo al seno de mi Padre Celestial como renacido en su Eterno Querer. ¡Oh! cómo me fue más fácil conseguirle la salvación que reordenarle su interior en mi Supremo Querer, y si esto no lo hubiera hecho, la Redención no habría estado completa, ni hubiera sido obra digna de un Dios, ni habría ajustado ni ordenado todas las partidas del hombre, ni restituido aquella santidad perdida con haberse sustraído y roto las relaciones con la Divina Voluntad. El plano está ya hecho, pero para hacerlo conocer era necesario que primero el hombre conociera que con mi Vida y Pasión podía obtener el perdón y la salvación, para disponerlo a hacerle conocer cómo le había conseguido la cosa más grande y más importante, que es el resurgimiento de su querer en el mío, para restituirle su nobleza, las relaciones rotas con mi Voluntad, y con esto su estado de origen.
(3) Ahora hija mía, si mi eterna sabiduría dispuso que una Celestial y la más Santa de todas las criaturas preparara el germen de mi Santo Querer, en el cual Yo formé el plano del resurgimiento del hombre en mi Suprema Voluntad, ahora por medio de otra criatura, haciéndola entrar en las eternas moradas de mi Querer y vinculando su voluntad con la mía, uniéndola a todos mis actos le hago resurgir todo su interior en el Eterno Sol de mi Querer, y abro el campo de este plano a las generaciones, de manera que quien quiera pueda entrar en él para ponerse en relación con la Voluntad de su Creador, y si hasta ahora han gozado los bienes de la Redención, ahora pasarán a gozar los frutos del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra, aquella felicidad perdida, aquella dignidad y nobleza, aquella paz toda celestial que con hacer su voluntad el hombre había hecho desaparecer de la faz de la tierra. Gracia más grande no podría hacer, porque con ponerlo de nuevo en relación con mi Voluntad, le restituyo todos los bienes con los que lo doté al crearlo. Por eso sé atenta, porque se trata de abrir un gran campo de bienes a todos tus hermanos”.
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Volumen 16-28
Noviembre 8, 1923
Jesús al Venir a la tierra Abolió Y Perfeccionó las leyes antiguas
Para Establecer Las Nuevas,
Así ahora Con La Santidad del “Fiat Voluntas Tua”.
(1) Sus privaciones continúan, a lo más viene como relámpago fugitivo, que mientras parece que quiera hacer luz, se queda uno más a oscuras que antes. Ahora, mientras nadaba en la amargura de su privación, mi dulce Jesús se hacía ver en mi interior todo ocupado en escribir, no con pluma, sino con su dedo, que enviando rayos de luz, le servía esa luz como pluma para escribir en el fondo de mi alma; yo le quería decir quién sabe cuántas cosas de mi pobre alma, pero Él, llevándose el dedo a la boca me hacía comprender que me callara, que no quería ser distraído. Entonces, después de que ha terminado me ha dicho:
(2) “Hija de mi Supremo Querer, estoy escribiendo en tu alma la ley de mi Voluntad y el bien que Ella lleva. Primero quiero escribirla en tu alma, y luego poco a poco te la explicaré”.
(3) Y Yo: “Mi Jesús, quiero decirte el estado de mi alma, ¡oh! cómo me siento mal, dime, ¿por qué me dejas? ¿Qué debería hacer para no perderte?”
(4) Y Jesús: “No te aflijas hija mía. Tú debes saber que cuando vine a la tierra, vine a abolir las leyes antiguas, otras a perfeccionarlas, pero con abolirlas no me exenté de observar aquellas leyes, es más, las observé en el modo más perfecto, como no lo hacían los demás, pero debiendo unir en Mí lo antiguo y lo nuevo, quise observarlas para dar cumplimiento a las leyes antiguas, poniéndoles el sello de la abolición y dar principio a la ley nueva que vine a establecer sobre la tierra, ley de gracia y de amor, en la cual encerraba todos los sacrificios en Mí, debiendo ser Yo el verdadero y el único sacrificado, por tanto todos los demás sacrificios no eran más necesarios, porque siendo Yo Hombre y Dios, era más que suficiente para satisfacer por todos.
(5) Ahora querida hija mía, queriendo hacer de ti una imagen más perfecta de Mí y dar principio a una santidad tan noble y Divina, cual es el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, quiero concentrar en ti todos los estados de ánimo que han habido hasta ahora en el camino de la santidad, y a medida que los pasas y los sufres, haciéndolo en mi Querer, Yo les doy el cumplimiento, los corono y embelleciéndolos les pongo el sello. Todo debe terminar en mi Voluntad, y donde las otras santidades terminan, la santidad de mi Querer siendo noble y divina, las tiene por escabel a todas y da a ella su principio, por eso déjame hacer, hazme repetir mi Vida, y lo que hice en la Redención con tanto amor, ahora con más amor quiero repetirlo en ti, para dar principio a que mi Voluntad, sus leyes, sean conocidas,
pero quiero tu querer unido y perdido en el Mío”.
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Volumen 16-29
Noviembre 10, 1923
Cómo es bella la pequeñez.
El Señor Obra las cosas más grandes con los pequeños:
Para La Redención Se Sirvió de La Pequeñez de La Santísima Virgen,
Y Para El Fiat Voluntas Tua de La Pequeñez de Luisa.
(1) Estaba abandonándome toda en los brazos de mi dulce Jesús, y mientras oraba veía a mi pobre alma pequeña, pequeña, pero de una pequeñez extrema y pensaba entre mí: “Cómo soy pequeña, tenía razón Jesús en decirme que yo era la más pequeña de todos, quisiera verdaderamente saber si entre todos yo soy la más pequeña”. Ahora, mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús, moviéndose en mi interior me hacía ver que tomaba en sus brazos a esta pequeña y se la estrechaba fuerte a su corazón, y ella se dejaba hacer lo que Jesús quería, y me ha dicho:
(2) “Mi querida pequeñita, te he escogido pequeña porque los pequeños se dejan hacer lo que se quiere, no caminan por sí mismos, sino que se hacen conducir, es más, tienen miedo de dar un paso por sí solos; si reciben dones, sintiéndose incapaces de custodiarlos los depositan en el regazo de la mamá; los pequeños están despojados de todo, no se ocupan de si son ricos o pobres, no se preocupan de nada. ¡Oh! cómo es bella la edad infantil, llena de gracia, de belleza y de frescura. Por eso, por cuanto más grande es la obra que quiero realizar en un alma, tanto más pequeña la escojo, me gusta mucho la frescura y la belleza infantil, me gusta tanto que la conservo en la pequeñez de la nada, de donde ha salido, nada de propio hago entrar en ella para no hacerle perder su pequeñez y así conservarle la frescura y la belleza divina, de donde ha salido”.
(3) Entonces yo al oír esto he dicho: “Jesús, amor mío, me parece que soy muy mala, y por eso soy tan pequeña, y Tú dices que me amas mucho porque soy pequeña, ¿cómo puede ser?”
(4) Y Jesús de nuevo: “Pequeñita mía, en los verdaderos pequeños no puede entrar la maldad, ¿sabes tú cuándo comienza a entrar el mal, el crecimiento? Cuando comienza a entrar el propio querer. A medida que éste entra, la criatura comienza a llenarse y a vivir de sí misma, y el Todo sale de la pequeñez de la criatura, y a ella le parece que su pequeñez se engrandece, Cómo es bella la pequeñez. El Señor obra las cosas más grandes con los pequeños: Para la Redención se sirvió de la pequeñez de la Santísima Virgen, y para el Fiat Voluntas Tua de la pequeñez de Luisa. pero grandeza de llorar, no viviendo Dios del todo en ella, se aparta de su principio, deshonra su origen, pierde la luz, la belleza, la santidad, la frescura de su Creador, parece que crece ante sí misma y quizá ante los hombres, pero ante Mí, ¡oh! cómo decrece, tal vez se hará grande, pero no será jamás mi pequeña predilecta, a la cual, llevado de amor hacia ella porque se conserva como la he creado, la lleno de Mí y la hago la más grande, a la cual ninguno podrá igualar. Esto hice con mi Mamá Celestial, entre todas las generaciones Ella es la más pequeña, porque no entró jamás su querer, como obrante en Ella, sino siempre mi Querer eterno, y esto no sólo la conservó pequeña, bella, fresca, como había salido de Nosotros, sino que la hizo la más grande de todos. ¡Oh! cómo era bella, pequeña por sí misma, grande, superior a todos en virtud nuestra, y fue sólo por su pequeñez por lo que fue elevada hasta la altura de Madre de Aquél que la formó. Así que, como ves, todo el bien del hombre es hacer mi Voluntad, todo el mal es hacer la suya; por esto para venir a redimir al hombre elegí a mi Madre, por pequeña; y por medio suyo me serví de Ella como canal para hacer descender sobre el género humano todos los bienes y los frutos de la Redención.
(5) Ahora, para hacer que mi Querer sea conocido, para abrir el Cielo y hacer descender mi Querer sobre la tierra y hacerlo reinar como en el Cielo, debía escoger otra pequeña entre todas las generaciones. Siendo la obra más grande que quiero hacer: ‘La reintegración del hombre a su principio de donde salió.’ Abrirle aquel Querer Divino que él rechazó, abrirle los brazos para recibirlo de nuevo en el seno de mi Voluntad, mi infinita sabiduría llama de la nada a la más pequeña. Era justo que fuera pequeña, si a una pequeña puse a la cabeza de la Redención, a otra pequeña debía poner a la cabeza del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo en la tierra. Entre estas dos pequeñas debía encerrar la finalidad de la creación del hombre, debía realizar mis designios sobre él; por medio de una debía redimirlo, lavarlo con mi sangre de sus fealdades, darle el perdón; por medio de la otra debía hacerlo regresar a su principio, a su origen, a la nobleza perdida, a los vínculos de mi Voluntad por él destrozados, admitirlo de nuevo a la sonrisa de mi Eterna Voluntad, a besarse juntas su voluntad con la mía y hacer vida una en la otra; era ésta la única finalidad de la creación del hombre, y a lo que Yo he establecido nadie podrá oponerse, pasarán siglos y siglos como en la Redención, así también en esto, pero el hombre regresará en mis brazos como fue creado por Mí. Pero para hacer esto debo primero elegir a quien debe ser la primera que haga vida en mi Eterno Querer, vincular en ella todas las relaciones de la Creación, vivir con ella sin ninguna ruptura de voluntad, más bien la suya y la Nuestra siendo una sola, por eso la necesidad de que sea la más pequeña que Nosotros hayamos hecho salir en la Creación, para que viéndose tan pequeña huya de su querer, más bien lo ate tan estrechamente al nuestro para no hacer jamás el suyo, y si bien pequeña viva junto con Nosotros con aquel mismo aliento con el que creamos al hombre. Nuestro Querer la conserva fresca, bella, y ella forma nuestra sonrisa, nuestro entretenimiento, y hacemos de ella lo que queremos. ¡Oh! cómo ella es feliz, y gozando de su pequeñez y de su feliz suerte llorará por sus hermanos, y de nada más se ocupará que de rehacernos por todos y por cada uno, por todas las ofensas que nos hacen con sustraerse de nuestra Voluntad. Las lágrimas de quien vive en nuestro Querer serán potentes, mucho más que ella no quiere sino lo que Nosotros queremos, y por medio suyo abriremos junto al primer canal de la Redención, el segundo del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra”.
(6) Entonces yo al oír esto he dicho: “Amor mío y todo mío, dime ¿quién será esta pequeña afortunada? ¡Oh, cómo quisiera conocerla!”
(7) Y Él rápidamente: “¡Cómo! ¿No has entendido quién es? Eres tú mi pequeñita, te lo he dicho tantas veces que eres la pequeña, y por eso te amo”.
(8) Pero mientras esto decía me he sentido como transportar fuera de mí misma en una luz purísima, en la cual se veían todas las generaciones divididas como en dos alas, una a la derecha y otra a la izquierda del trono de Dios. A la cabeza de una ala estaba la Augusta Reina Mamá, de la cual descendían todos los bienes de la Redención, ¡oh! cómo era bella su pequeñez, pequeñez maravillosa, prodigiosa, pequeña y potente, pequeña y grande, pequeña y Reina, pequeña y de su pequeñez ver depender a todos, disponer de todo, imperar sobre todos, y sólo porque pequeña envolver al Verbo en su pequeñez y hacerlo descender del Cielo a la tierra para hacerlo morir por amor de los hombres. En la otra ala se veía a la cabeza a otra pequeña, – lo digo temblando y sólo por obedecer – era aquélla que Jesús había llamado su pequeña hija del Divino Querer, y mi dulce Jesús poniéndose en medio de estas dos alas, entre las dos pequeñas que estaban a la cabeza, ha tomado con una de sus manos la mía y con la otra la de la Reina Madre, y las ha unido juntas una y otra diciendo:
(9) “Mis pequeñas hijas, daos la mano ante nuestro Trono, abrazad entre vuestros pequeños brazos a la Eterna y Divina Majestad, solamente a vosotras es dado, por ser pequeñas, abrazar al Eterno, al Infinito y entrar dentro de Él, y si la primera pequeña arrancó al amor del Eterno la Redención, así la segunda, dando la mano a la primera, sea por Ella ayudada para arrancar al Eterno Amor el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra”.
(10) ¿Quién puede decir lo que sucedió? Yo no tengo palabras para saberme explicar, sólo sé decir que he quedado más humillada y confundida, y casi como una niña caprichosa quería a mi Jesús para decirle mis temores, mis dudas, y oraba para que alejase de mí todas estas cosas, que el sólo pensarlas temía que fuera una refinada soberbia, y me diera la gracia de amarlo de verdad y cumplir en todo su Santísimo Querer. Entonces mi siempre amable Jesús, regresando de nuevo se hacía ver dentro de mí, y mi persona servía como para cubrirlo dentro de mí, y sin dejarme hablar me ha dicho:
(11) “Pobre pequeña mía, ¿de qué temes? Ánimo, soy Yo quien haré todo en mi pequeña hija, tú no harás otra cosa que seguirme fielmente, ¿no es verdad? Tú tienes razón en que eres demasiado pequeña y no puedes nada, pero Yo haré todo en ti, ¿no ves cómo estoy en ti y tú no eres otra cosa que la sombra que me cubre? Soy Yo que navegaré en ti los eternos e interminables confines de mi Querer, Yo que abrazaré todas las generaciones para llevarlas junto con tu sombra a los pies del Eterno, a fin de que las dos voluntades, la humana y la Divina se besen juntas, se sonrían y no más se vean entre ellas como extrañas, divididas y con ceño fruncido, sino que una se funda en la otra y se forme una sola. Es la potencia de tu Jesús que esto debe hacer, tú no debes hacer otra cosa que adherirte. Lo sé, lo sé, sé que tú eres nada y puedes nada, por eso te afliges, pero es la potencia de mi brazo que quiere y puede obrar, y me agrada obrar cosas grandes en los más pequeños. Y además, la Vida de mi Voluntad ya ha estado sobre la tierra, no es del todo nueva, si bien fue como de pasada, estuvo en mi inseparable y querida Mamá; si la Vida de mi Voluntad no hubiera estado en Ella, Yo, Verbo Eterno, no habría podido descender del Cielo, me habría faltado el camino para descender, la estancia donde entrar, la humanidad para cubrir mi Divinidad, el alimento para nutrirme, me habría faltado todo, porque todas las demás cosas no son adecuadas para Mí. En cambio, con encontrar mi Voluntad en mi querida Mamá, Yo encontraba mi mismo Cielo, mis alegrías, mis contentos; a lo más hice cambio de habitación, del Cielo a la tierra, pero de todo lo demás nada cambió, lo que tenía en el Cielo, en virtud de mi Voluntad poseída por Ella lo encontraba en la tierra, y por eso con todo amor ahí descendí a tomar en Ella humana carne. Después mi Voluntad hizo Vida sobre la tierra en mi Humanidad, en virtud de la cual hice la Redención, no sólo eso, sino que en virtud de mi Voluntad me extendí sobre todo el obrar de las generaciones humanas, sellándolo con mis actos divinos, e impetré de mi Celestial Padre no sólo redimir al hombre, sino que a su tiempo entrara en la gracia de nuestra Voluntad, como cuando fue creado, para vivir según la finalidad querida por Nosotros, que una fuera la Voluntad del Cielo con la de la tierra. Por tanto, ya todo fue hecho por Mí, el plano de la Redención y el del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, no habría sido obra digna de Mí si no hubiera rehabilitado en todo al hombre como fue creado, habría sido una obra a la mitad, no entera, y tu Jesús no sabe hacer obras incompletas, a lo más espero siglos para dar el bien completo preparado por Mí. Entonces, ¿no quieres estar junto Conmigo para dar al hombre la obra que Yo completé con mi venida a la tierra? Por eso sé atenta y fiel, no temas, te tendré siempre pequeña para poder completar mayormente mis designios sobre ti”.
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Volumen 16-37
Diciembre 26, 1923
El Morir Continuo de Jesús y El Morir Continuo de Luisa
En La Divina Voluntad.
(1) He pasado días amarguísimos por la privación de mi dulce Jesús, me sentía como un vilísimo harapo que Jesús había desechado porque le daba asco, tan sucio estaba; y en mi interior oía decirme:
(2) “En mi Voluntad no existen harapos, todo es vida, y Vida Divina. El harapo se rompe, se ensucia, porque no contiene vida, en cambio en mi Voluntad que contiene vida y da vida a todo, no hay peligro que el alma se pueda reducir a pedazos, mucho menos ensuciarse”.
(3) Yo, no haciendo caso de esto pensaba entre mí: “¡Qué hermosas fiestas navideñas me hace pasar Jesús, se ve que me quiere mucho!” Y Él moviéndose en mi interior ha agregado:
(4) “Hija mía, para quien hace mi Voluntad siempre es Navidad; en cuanto el alma entra en mi Querer Yo quedo concebido en su acto; conforme va cumpliendo su acto, Yo desarrollo mi Vida; cuando lo termina, Yo resurjo y el alma queda concebida en Mí, desarrolla su vida en la mía y resurge en mis mismos actos. Entonces, mira, las fiestas navideñas son para quien una vez al año se prepara, se pone en gracia, por lo tanto siente en sí algo de nuevo de mi nacimiento; pero para quien hace mi Voluntad siempre es Navidad, renazco en cada acto suyo. ¿Así que tú quisieras que Yo naciera en ti una vez al año? No, no, para quien hace mi Voluntad, mi nacimiento, mi Vida, mi muerte y mi Resurrección deben ser un acto continuado, nunca interrumpido, de otra manera, ¿cuál sería la diferencia, la desmedida distancia con las otras santidades?”
(5) Yo al oír esto me sentía más amargada y pensaba entre mí: “¡Cuánta fantasía! Esto que oigo no es otra cosa que una finísima soberbia mía, sólo mi soberbia podía sugerirme y llegar hasta hacerme escribir tantas cosas sobre la Voluntad de Dios. Los demás son buenos, humildes, y por eso ninguno ha osado escribir nada”. Y mientras esto pensaba sentía tal dolor, de sentirme destrozar el corazón y buscaba distraerme para no oír nada. ¡Qué tremenda lucha, hasta sentirme morir! Entonces, mientras me encontraba en este estado, mi amable Jesús se ha hecho ver como si quisiera decir otra cosa sobre su Santísima Voluntad, y yo le he dicho: “Jesús mío, ayúdame, ¿no ves cuánta soberbia hay en mí? Ten piedad de mí, líbrame de esta refinada soberbia, yo no quiero saber nada, solamente me basta amarte”.
(6) Y Jesús: “Hija mía, las cruces, los dolores, las penas, son como la prensa para el alma; y así como la prensa sirve a la uva para romper y descascarar la uva, de manera que el vino queda por una parte y el bagazo por la otra, así las cruces, las penas, como prensa quitan al alma el bagazo de la soberbia, del amor propio, de las pasiones y de todo lo que es humano, y dejan el vino puro de las virtudes, y mis verdades encuentran el camino para comunicarse y extenderse en el alma como sobre una tela blanquísima, con caracteres imborrables. ¿Cómo puedes tú entonces temer, si cada vez que te he manifestado mis verdades sobre mi Voluntad, estas verdades han sido precedidas siempre por cruces, dolores y penas, y por cuanto más sublimes estas verdades, tanto más intensas y fuertes las penas? No era otra cosa que la presión de la prensa que Yo hacía en ti para quitarte el bagazo de todo lo humano, era más interés mío que tuyo, que mis verdades no quedaran mezcladas con el bagazo de las pasiones humanas”.
(7) Y yo: “Jesús mío, perdóname si te digo que eres Tú mismo la causa de mis temores, si Tú no me dejaras, si no te ocultaras y me privaras de Ti, en mí no habría lugares para hacer surgir estos temores. ¡Ah! Jesús, Tú me haces morir, pero con muerte cruel y con doble muerte porque no muero. ¡Ah! si pudiera probar la muerte y morir, cómo me sería dulce. ¡Ah! Jesús, te lo digo, no puedo más; o llévame contigo o quédate conmigo”.
8) Ahora, mientras esto decía, mi amable Jesús me estrechaba entre sus brazos y con sus manos como si diera una cuerda, y yo quedaba como puesta debajo de una prensa, exprimida, triturada; yo misma no sé decir lo que sentía en mí de dolor, lo sabe sólo Él que me hacía sufrir. Después me ha dicho:
(9) “Hija querida de mi Querer, mira dentro de Mí cómo mi Voluntad Suprema no concedió ni siquiera un respiro de vida a la voluntad humana de mi Humanidad, si bien santa, pero ni siquiera esto me fue concedido, debía estar bajo la presión, más que de una prensa, de una Voluntad Divina, infinita, interminable, que se constituía vida de cada latido mío, palabra y acto, y mi pequeña voluntad humana moría en cada latido, respiro, acto, palabra, etc., pero moría en realidad, sentía de hecho la muerte porque jamás tuvo vida, tenía a mi voluntad humana sólo para hacerla morir continuamente, y si bien esto fue un gran honor para mi Humanidad, fue el más grande de los portentos, a cada muerte de mi voluntad humana, ésta era sustituida por una Vida de Voluntad Divina, pero el morir continuamente fue el más grande, el más duro, el más agudo y doloroso martirio de mi Humanidad. ¡Oh! cómo las penas de mi Pasión quedan empequeñecidas ante este mi continuo morir, y sólo con esto Yo completaba la perfecta gloria de mi Padre Celestial, y lo amaba con el amor que supera cualquier otro amor por todas las criaturas. Morir, sufrir, hacer alguna cosa grande alguna vez, a intervalos, no es gran cosa, también los santos, los buenos y otras criaturas han obrado, han sufrido, han muerto, pero como no ha sido un sufrir, un obrar y un morir continuo, no constituye ni perfecta gloria al Padre, ni redención que se pueda extender a todos. Por eso hija mía recién nacida en mi Eterno Querer, mira un poco dónde tu Jesús te llama, te quiere, bajo la prensa de mi Voluntad Divina, para que tu querer reciba muerte continua, como mi voluntad humana, de otra manera no podría Yo hacer surgir la época nueva, que mi Querer venga a reinar en la tierra; se necesita el acto continuo, las penas, las muertes, para poder arrebatar del Cielo el Fiat Voluntas Tua. Pon atención hija mía, no pongas atención en los demás, ni a mis otros santos, ni al modo como me he comportado con ellos, pues te hace despertar asombro por el modo como me comporto contigo, con ellos quería hacer una cosa, contigo es otra muy diferente”.
(10) Y mientras esto decía tomaba la forma de Crucifijo y apoyaba su frente sobre la mía, extendiéndose sobre toda mi persona, y yo quedaba bajo su presión y toda en poder de su Voluntad.
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Volumen 16-66
Junio 6, 1924
Jesús Quiere Encerrar En Luisa Su Voluntad,
Haciéndola Partícipe de Todos Los Actos Que Contiene
Para Formar Su Vida
Y Salir Como de Una Segunda Madre
Para Venir En Medio de las criaturas,
Para Hacer Conocer Y Cumplir
El Fiat Voluntas Tua
Como En El Cielo Así En la tierra.
(1) Me encontraba en mis acostumbradas y duras penas de la privación de Jesús. Me siento bajo el azote de una justicia que me castiga con mucho rigor, sin la mínima sombra de piedad. ¡Oh, justicia punitiva de Dios, cuán terrible eres! ¡Pero más terrible cuando te escondes a quien te ama! Tus flechas me serían más dulces si mientras me castigas, aunque me hicieras pedazos, mi Jesús estuviera conmigo. ¡Oh! cómo lloro mi suerte; es más, quisiera que Cielo y tierra, todos lloraran conmigo la suerte de la pequeña exiliada que no sólo vive lejana de su patria, sino abandonada aun por su Jesús, que era el único consuelo, el único apoyo de su largo exilio.
(2) Ahora, mientras mi pobre corazón nadaba en la amargura de su dolor, mi adorable Jesús se hacía ver en mi interior en acto de dominar todo; tenía en sus manos como muchas riendas y cada una estaba atada a un corazón humano, así que por cuantas criaturas existían, tantas riendas estaban en sus manos, y después me ha dicho:
(3) “Hija mía, el camino es largo, es más, cada vida de criatura es un camino distinto; por lo tanto conviene mucho caminar y por todos los caminos. Todos estos caminos los recorrerás tú, porque debiendo encerrar en ti mi Voluntad, debes encerrar todo lo que Ella contiene, y a ti conviene hacer todos los caminos de cada criatura, junto con mi Voluntad. Así que en mi Voluntad tienes aún mucho por hacer y por sufrir”.
(4) Yo al oír esto, oprimida y cansada como estaba he dicho: “Mi Jesús, es demasiado, ¿quién puede recorrerlos? Estoy ya demasiado cansada, y además Tú me dejas sola, y yo sin Ti no sé hacer nada. ¡Ah! si te tuviera siempre conmigo podría recorrerlos, pero, ay de mí, Tú me dejas y yo no sé hacer nada”.
(5) Y Jesús ha agregado:
“No obstante estoy en tu corazón guiando todo, y todos estos caminos fueron recorridos por Mí; todo encerré, no dejé escapar ni siquiera un latido, ni una pena de cada una de las criaturas, y tú debes saber que debiendo encerrar en ti como centro de vida a mi Voluntad, es necesario que mi Supremo Querer encuentre en ti todos los caminos y todo lo que hizo tu Jesús, porque le son inseparables; basta no aceptar una sola cosa de lo que Él contiene para que no pueda formar su centro ni tener su pleno dominio, ni puede tener su punto de partida en ti para hacerse conocer y dominar a los demás; lo tendrá por Sí mismo, pero no por ti. Ve entonces cuán necesario es que tú abraces a todos y hagas el camino de todos, tomando sobre de ti las fatigas, las penas y los actos de todos, si quieres que la Majestad de mi Querer descienda en ti para hacer desde ti su curso”.
(6) Sorprendida al oír esto he dicho: “Amor mío, ¿qué dices? Tú sabes cuán pobre soy y en qué estado me encuentro; y además, ¿cómo puedo yo encerrar toda tu Voluntad? A lo más, con tu gracia puedo hacerla, vivir en Ella, pero encerrarla es imposible, soy demasiado pequeña y no puedo contener una Voluntad interminable”.
(7) Y Jesús: “Hija mía, se ve que no quieres comprenderlo,
quien quiere encerrar en ti esta Voluntad debe darte la gracia y la capacidad de contenerla. ¿No encerré acaso todo mi Ser en el seno de mi Celestial Mamá? ¿Tal vez me encerré sólo en parte y en parte me quedé en el Cielo? Ciertamente que no. Y con encerrarme en su seno, ¿no fue Ella la primera que participó en todos los actos de su Creador, en todas las penas, fundiéndose Conmigo para hacer que nada omitiera de todo lo que Yo obraba? ¿No fue Ella mi punto de partida desde donde salí para darme a las demás criaturas? Si esto hice con mi inseparable Mamá para descender al hombre y cumplir mi Redención, ¿no puedo hacerlo con otra criatura, dándole gracia y capacidad de encerrar mi Voluntad, haciéndola partícipe de todos los actos que contiene, para formar su Vida y salir como de una segunda Madre para venir en medio de las criaturas, para hacerme conocer y cumplir el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra? ¿No quieres entonces tú ser el punto de partida de mi Voluntad? Pero ¡oh! cuánto costó a mi Reina Madre ser el punto de partida de mi venida a la tierra, así te costará a ti ser el punto de partida de mi Voluntad para hacer su aparición en medio de las criaturas. Quien todo debe dar, todo debe encerrar; no se puede dar sino lo que se tiene, por eso hija mía, no tomes a la ligera lo que se refiere a Mi Voluntad,
y lo que te conviene hacer para que formes su Vida en ti.
A Mí es la cosa que más me interesa,
y tú debes estar atenta para seguir Mis Enseñanzas”.
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Volumen 18-21
Enero 28, 1926
Adán, después del pecado
hacía los mismos actos de antes,
pero como se sustrajo de La Voluntad Suprema,
estaban vacíos de sustancia de Vida Divina.
(1) Estaba pensando en El Santo Querer Divino, y pensaba entre mí: ¿Cómo pudo ser que Adán después del pecado, habiendo roto su voluntad con la de Dios, perdió la fuerza, el dominio, y sus actos no eran tan agradables a Dios para formarle su delicia, mientras que Adán, antes de pecar había hecho sus actos hacia Dios, los había aprendido, ¿y por qué repitiéndolos después no sonaban con el mismo sonido, no contenían la plenitud del amor divino y de la completa gloria de Dios? Ahora, mientras esto pensaba, mi amable Jesús se ha movido en mi interior, y con una luz que me enviaba me ha dicho:
(2) “Hija mía, antes que todo, Adán antes de que se sustrajera de mi Voluntad era mi hijo, contenía por centro de su vida y de todos sus actos a mi Voluntad, por lo tanto poseía una fuerza, un dominio, un atractivo todo divino, por eso su respiro, su latido, sus actos, daban lo divino, todo su ser emanaba un perfume celestial que a todos nos atraía hacia él, así que nos sentíamos heridos por todas partes por este hijo, si respiraba, si hablaba, si obraba las cosas más inocentes, indiferentes y naturales, eran heridas de amor para Nosotros, y Nosotros entreteniéndonos con él lo colmábamos siempre más de nuestros bienes, porque todo lo que hacía salía de un solo punto, el cual era nuestra Voluntad, por eso todo nos agradaba, no encontrábamos nada en que desagradarnos. Ahora, después del pecado Adán descendió del estado de hijo y se redujo al estado de siervo, y en cuanto rompió con La Voluntad Suprema salió de él la fuerza Divina, el dominio, el atractivo, el perfume Celestial, por eso sus actos, su ser, no daban ya lo divino, sino que se llenó de una sensación humana, que haciéndole perder el atractivo, no nos sentíamos más heridos, es más, nos poníamos a distancia, él de Nosotros y Nosotros de él. Nada dice el que él repitiera los mismos actos que hacía antes de pecar, como en efecto los hacía; ¿pero sabes tú qué son los actos de la criatura sin la plenitud de nuestra Voluntad? Son como aquellos alimentos sin condimento y sin sustancia, que en vez de gustarlos disgustan el paladar humano, así disgustan el paladar divino, son como aquellos frutos no maduros, que no contienen ni dulzura ni sabor; son como aquellas flores sin perfume; son como aquellos vasos llenos, sí, pero de cosas viejas, frágiles y rotas. Todo esto puede servir a una estrecha necesidad del hombre y también como una sombra de la gloria de Dios, pero no a la felicidad y a todo el bienestar de la criatura y a la plenitud de la gloria de Dios. Por el contrario, ¿con qué gusto no se come un alimento bien condimentado y sustancioso? ¿Cómo refuerza a toda la persona? El solo perfume del condimento estimula el apetito y la avidez de comerlo. Y así Adán antes de que pecara, con la sustancia de nuestra Voluntad condimentaba todos sus actos, y por lo tanto estimulaba el apetito de nuestro amor a tomar todos sus actos como el alimento más agradable para Nosotros, y Nosotros en correspondencia le dábamos nuestro
alimento exquisito de nuestra Voluntad. Pero después del pecado, ¡pobrecito! perdió el camino directo de comunicación con su Creador, no reinaba más en él el puro amor; el amor fue dividido por el temor, por el miedo, y no conteniendo más el absoluto dominio de la Suprema Voluntad, sus actos de antes hechos después del pecado, no tenían más aquel valor. Mucho más, pues toda la Creación, incluido también el hombre salió del Eterno Creador, que es como fuente de vida, en la cual debían conservarse sólo con la Vida de la Divina Voluntad, todo debía estar basado en Ella, y esta base de Divino Querer debía conservar todas las cosas bellas, nobles, como habían salido de Dios, como de hecho están todas las cosas creadas, tal como fueron creadas tales son, ninguna ha perdido nada de su origen, sólo el hombre perdió la vida, la base, y por esto perdió su nobleza, la fuerza, la semejanza con su Creador. Pero a pesar de todo esto mi Voluntad no dejó del todo al hombre, y no pudiéndole ser más fuente de vida y base que lo sostenía, porque él mismo se había sustraído de Ella, se ofreció como medicina para hacer que no pereciera del todo. Así que mi Voluntad es medicina, es salud, es conservación, es alimento, es vida, es plenitud de la más alta santidad, y según la quiera la criatura, Ella se ofrece: Si la quiere como medicina, Ella se ofrece para quitarle la fiebre de las pasiones, las debilidades de las impaciencias, los vértigos de la soberbia, el malestar de los apegos, y así de todo el resto de los males; si la quiere como salud, Ella se ofrece para conservarla sana, para liberarla de cualquier mal espiritual; si la quiere como alimento, Ella se da como alimento para hacerle desarrollar las fuerzas y hacerla crecer más en la santidad; si la quiere como vida y como plenitud de santidad, ¡oh! entonces mi Voluntad hace fiesta, porque ve regresar al hombre al regazo de su origen, de donde salió, y se ofrece a darle la semejanza con su Creador, finalidad única de su creación. Mi Voluntad jamás deja al hombre, si lo dejara se resolvería en la nada; y si no se presta a hacerse hacer santo por mi Voluntad, Ella usa los modos al menos para salvarlo”.
(3) Yo al oír esto, decía entre mí: “Jesús, amor mío, si tanto amas el que tu Voluntad obre en la criatura como en el acto en el cual Tú la creaste, como si no hubiera habido ninguna rotura entre tu Voluntad y la de la criatura, ¿por qué al venir a la tierra a redimirnos no nos diste este gran bien, que tu Voluntad triunfante sobre todo nos pusiera en el orden de la Creación, como salimos de las manos de nuestro Padre Celestial?” Y Jesús saliendo de mi interior, me estrechó toda a su corazón, y con ternura indecible me ha dicho:
(4) “Hija mía, la finalidad primaria de mi venida a la tierra fue precisamente esto, que el hombre regresara al seno de mi Querer, como salió de él cuando fue creado; pero para hacer esto debí formar por medio de mi Humanidad la raíz, el tronco, las ramas, las hojas, las flores de las cuales debían salir los frutos celestiales de mi Querer; nadie tiene el fruto sin el árbol, este árbol fue regado por mi sangre, fue cultivado por mis penas, por mis suspiros y lágrimas; el sol que resplandeció sobre él fue sólo el Sol de mi Voluntad, por lo tanto, con toda certeza vendrán los frutos de mi Querer, pero para desear estos frutos se debe conocer cuán preciosos son, el bien que aportan, las riquezas que producen. He aquí el por qué de las tantas manifestaciones que te he hecho de mi Querer, porque el conocimiento llevará el deseo de comerlo, y cuando hayan saboreado qué significa vivir sólo para hacer mi Voluntad, si no todos, al menos en parte volverán sobre el camino de mi Querer, las dos voluntades se darán el beso perenne, no habrá más lucha entre la voluntad humana y la del Creador, y mi Redención, a los tantos frutos que ha dado, dará también el fruto del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra. Por eso sé tú la primera en tomar este fruto, y no quieras otro alimento ni otra vida que mi sola Voluntad”.
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Volumen 18-24
Febrero 11, 1926
La voluntad humana es la polilla que roe todos Los Bienes
y la llave que abre todos los males.
Cada acto de voluntad humana no Unida Con La de Dios,
forma un abismo de distancia entre El Creador y la criatura.
(1) Estaba pensando entre mí: “¿Por qué tanto temor en mí,
tanto de sentirme faltar la vida, si jamás sea, no hiciera en todo y por todo la Santísima Voluntad de Dios? El solo pensamiento me destruye, ¿qué será si llegara a sustraerme aun por un solo instante de la Voluntad Suprema y adorable de mi Creador?” Mientras esto pensaba, mi amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y tomando mis manos entre las suyas las ha besado con un amor indecible, después se las ha estrechado a su pecho, fuerte fuerte, y todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo es bella Mi Voluntad Obrante en tus manos,
tus movimientos son Heridas para Mí, pero Heridas Divinas,
porque salen del Fondo de Mi Voluntad dominante, Obrante Y Triunfante En ti,
así que Me Siento Herido Como Por Otro Yo Mismo.
Con justa razón temes si por un solo instante salieras de la Voluntad Suprema, ¡oh! cómo descenderías en lo bajo, te reducirías casi casi del estado de Adán inocente al estado de Adán culpable, y como Adán había sido creado como cabeza de todas las generaciones, su voluntad sustraída de su Creador formó la polilla en la raíz del árbol de todas las generaciones, por eso todos sienten las ruinas que formó la polilla de la voluntad humana desde el principio de la creación del hombre. Cada acto de voluntad humana no conectada con la de Dios forma un abismo de distancia entre el Creador y la criatura, por tanto, distancia de santidad, de belleza, de nobleza, de luz, de ciencia, etc. Entonces Adán no hizo otra cosa con sustraerse de La Divina Voluntad, que ponerse a distancia de su Creador, esta distancia lo debilitó, lo empobreció, lo desequilibró todo y llevó el desequilibrio a todas las generaciones, porque cuando el mal está en la raíz, todo el árbol está obligado a sentir los efectos malignos, los humores nocivos que hay en la raíz. Entonces hija mía, habiéndote llamado a ti como primera y cabeza de la misión de Mi Voluntad, esta mi
Voluntad debe poner en ti el equilibrio entre tú y el Creador, y por lo tanto quitar la distancia que
hay entre la voluntad humana y La Divina, para poder formar en ti la raíz del árbol sin humores malos, haciendo correr en él sólo el humor vital de mi Voluntad, a fin de que el árbol no quede perjudicado en la vegetación, en el desarrollo y en la preciosidad de sus frutos. Ahora, si tú quisieras hacer un acto de tu voluntad no conectada con la mía, vendrías a formar la polilla a la misión que te he confiado, y como un segundo Adán me arruinarías la raíz del árbol de mi Voluntad que quiero formar en ti, y perjudicarías a todos aquellos que querrán injertarse a este árbol, porque no encontrarían toda la plenitud de Mi Voluntad en quien de Ella ha tenido el principio. Por eso soy Yo que pongo este temor en tu alma a fin de que mi Voluntad sea siempre dominante en ti, y todas las manifestaciones que te he hecho estén siempre en vegetación para formar raíces, tronco, ramas, flores y frutos divinos sin la sombra de tu voluntad humana. Así regresarás a tu origen en el seno de tu Creador toda bella, crecida y formada con la plenitud de la Voluntad Suprema, y la Divinidad, satisfecha en ti de la obra de la creación del hombre, hará salir de ti y de la misión a ti confiada su pueblo elegido del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, por eso sé atenta hija mía, y no quieras arruinar la obra de Mi Voluntad en ti; la amo tanto y me cuesta tanto, que usaré todo mi celo infinito y estaré Yo Mismo a Guardia de Mi Voluntad, a fin de que la tuya jamás tenga vida”.
(3) Yo he quedado sorprendida y comprendía con claridad qué significa un acto de voluntad humana en comparación de un acto de Voluntad Divina, y cómo el alma con el hacer la suya pierde la fisonomía de su Creador, y despojándose de la belleza con la cual fue creada se viste de míseros harapos, se arrastra con dificultad en el bien, adquiere la semejanza diabólica, se nutre con alimentos puercos.
Jesús mío, danos la gracia a todos de jamás hacer la propia voluntad,
lo cual es llamar a vida todas las pasiones.
Entonces, casi temblando trataba de abismarme más adentro en La Suprema Voluntad,
y llamaba a mi Mamá Celestial en mi ayuda,
a fin de que junto conmigo pudiéramos, a nombre de todos
Adorar a La Voluntad Suprema por todas las voluntades humanas opuestas a Ella.
Ahora, mientras esto hacía, El Cielo Se Ha Abierto
y mi Jesús ha salido de dentro de mi interior todo En Fiesta y me ha Dicho:
(4) “Hija de Mi Querer,
tú debes saber que cuando reina íntegra Mi Voluntad en el alma,
todo lo que el alma hace es el desarrollo de la Vida de mi Eterna Voluntad en ella,
así que no has sido tú Quien ha llamado a Mi Divina Mamá,
sino Mi Misma Voluntad que la ha llamado,
y sintiéndose llamar por una Voluntad Divina,
la cual ha sido siempre íntegra y triunfante en Ella,
ha advertido súbito que una de La Familia Celestial la llamaba en la tierra,
y Ha Dicho a todo El Cielo:
‘Vayamos, vayamos, es una de Nuestra Familia que nos llama
a Cumplir los deberes de la familia a la cual pertenecemos’.
Y helos aquí, míralos a todos en torno a Nosotros,
La Virgen, Los Santos, Los Ángeles,
para hacer tu acto de Adoración que quieres hacer,
y La Divinidad Para Recibirlo.
Mi Voluntad Tiene Tal Potencia Que Encierra Todo
y Hace Hacer a Todos La Misma Cosa, Como Si Fuera Un Solo Acto.
Por eso la gran diferencia que hay entre quien hace Reinar a Mi Voluntad En ella
y entre quien vive del propio yo.
En La Primera Está Una Voluntad Divina
que Reza, que Obra, que Piensa, que Mira, que Sufre;
a Cada Movimiento Suyo Mueve Cielo y tierra y Une Todo Junto,
de Manera que Todos Sienten La Potencia de La Divina Voluntad Obrante En la criatura,
Descubren en ella la Nobleza, la Semejanza, la Filiación de su Creador,
y Como Hija de La Familia Celestial
Todos La Protegen, La Asisten, La Defienden Y La Suspiran
Junto Con Ellos En La Patria Celestial.
Todo lo contrario para quien vive de la propia voluntad,
ella es la llave del infierno, de las miserias, de la inconstancia;
donde ella abre, no sabe abrir otra cosa más que donde está el mal,
y si acaso hace algún bien, es aparente,
porque dentro está la polilla del propio querer que roe todo.
Por eso, aunque te cueste la vida,
no salgas jamás, jamás de Mi Voluntad”.
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Volumen 19-8
Marzo 28, 1926
Con Vivir En El Querer Divino
Todos Los Bienes Quedan Concentrados En el alma.
La Finalidad Primaria de La Redención Fue El Fiat Divino.
(1) Habiendo recibido la Santa Comunión, estaba llamando a todos, a mi Reina Mamá, a los santos, al primer hombre Adán, con el séquito de todas las generaciones hasta el último hombre que vendrá sobre la tierra y además a todas las cosas creadas, a fin de que todos junto conmigo, postrados en torno a Jesús lo adoráramos, lo bendijéramos y lo amáramos, a fin de que a Jesús nada le faltara en torno a Él de todas las obras salidas de sus manos, ni un solo corazón que palpita, ni un sol que refulge, ni la vastedad del cielo azul adornado de estrellas, ni el mar que murmura, ni siquiera la pequeña florecita que eleva su perfume, todo y a todos quisiera concentrar en torno a Jesús Hostia, a fin de que le rindieran los honores debidos; su Querer me hacía todo presente como si todo fuera mío, y yo quería dar todo a Jesús. Ahora, mientras esto hacía, me parecía que Jesús era feliz al mirar a todas las generaciones y las cosas suyas en torno a Él, y estrechándome a Sí me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo estoy contento al ver en torno a Mí a todas mis obras, me siento restituir la alegría, la felicidad que les di al crearlas, y Yo les correspondo con nueva felicidad; este es el gran bien que contiene y lleva mi Voluntad, y en quien vive en Ella concentra los bienes de todos en ella, porque mi Voluntad no hay bien que no lleve y vincula el alma a todos y a todo lo que a Ella pertenece, así que si la criatura no se hubiese sustraído de mi Querer, Yo debía encontrar a todos en una, y a cada una en todos; los bienes, la luz, la fuerza, la ciencia, el amor, la belleza, debían ser comunes a todos, no debía haber ni tuyo ni mío, ni en el orden natural ni en el orden espiritual, cada una de las criaturas podría tomar cuanto quisiera. Símbolo del sol debía ser la vida humana en mi Voluntad, que todos pueden tomar la luz por cuanto quieran, sin que a ninguno le falte; pero como se sustrajo de mi Voluntad, los bienes, la luz, la fuerza, el amor, la belleza, quedaron divididos y como incompletos entre las criaturas, por eso no hubo más orden, ni armonía, ni verdadero amor, ni hacia Dios ni entre ellos. ¡Oh! si el sol se pudiera dividir en tantos rayos, separándose del centro de la luz, estos rayos solares terminarían volviéndose tinieblas, y ¿qué sería de la tierra? ¡Ah, ciertamente ninguno habría podido tener más una luz toda suya y toda para sí! Así fue de mi Voluntad, el hombre al sustraerse de Ella perdió la plenitud de los bienes, la plenitud de la luz, de la fuerza, de la belleza, etc., y por eso fue obligado a vivir con privaciones. Por eso sé atenta, tu vivir en mi Querer sea continuo, a fin de que tú contengas todo y Yo encuentre a todos en ti”.
(3) Después estaba pensando entre mí: “Si tanto bien contiene el verdadero vivir en la Suprema Voluntad, ¿por qué mi Mamá Celestial, que era toda Voluntad de Dios, no consiguió junto al suspirado Redentor el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, y así hacer regresar al hombre en aquel Fiat Supremo de donde salió, para darle nuevamente todos lo bienes y el fin por el cual había sido creado? Mucho más que Ella, siendo toda Voluntad de Dios, no tenía ningún alimento extraño a Dios, por lo tanto poseía la misma potencia divina y con ésta todo podía conseguir”. Y mi dulce Jesús moviéndose de nuevo en mi interior, suspirando ha agregado:
(4) “Hija mía, todo lo que hizo mi Mamá y todo lo que hice Yo en la Redención, su finalidad primaria era que mi Fiat reinase sobre la tierra; no sería ni decoroso, ni verdadero amor, ni gran magnanimidad, ni mucho menos obrar como aquel Dios que era, si viniendo al mundo debiera y quisiera dar a las criaturas la cosa más pequeña, como eran los medios para salvarse, y no la cosa más grande, como era mi Voluntad, que contiene no sólo los remedios sino todos los bienes posibles que hay en el Cielo y en la tierra, y no sólo la salvación y la santidad, sino aquella santidad que la eleva a la misma Santidad de su Creador.
¡Oh, si tú pudieras penetrar en cada
Oración, Acto, Palabra Y Pena de Mi Indivisible Mamá,
tú encontrarías dentro El Fiat que Suspiraba e Impetraba;
si pudieras penetrar dentro de cada Gota de Mi Sangre,
En Cada Latido Mío, Respiro, Paso, Obra, Dolor Y Lágrima,
encontrarías dentro El Fiat que Tenía La Supremacía,
que Suspiraba y Pedía para las criaturas,
pero mientras El Fin Primario Era El Fiat,
Mi Bondad Debió Descender al Fin Secundario
y casi hacer como un maestro que mientras posee las ciencias más altas,
y podría dar lecciones nobles y sublimes, dignas de sí,
como los escolares son todos analfabetas se debe abajar a dar lecciones de: a, b, c,
para poder poco a poco llegar a su fin primario
de impartir las lecciones de la ciencia que posee
para hacer otros tantos maestros dignos de tal maestro;
si este maestro no se quisiera abajar a dar lecciones de estudios inferiores
y quisiera dar lecciones de su alta ciencia,
los escolares, siendo analfabetas, no lo habrían entendido
y confundidos por tanta ciencia ignorada por ellos lo habrían dejado,
y el pobre maestro por no haberse querido abajar,
no ha dado ni el pequeño bien de su ciencia ni el grande.
Ahora Hija Mía, Cuando Yo Vine a la tierra
las criaturas eran todas analfabetas en Las Cosas del Cielo,
y Si Yo Hubiese Querido Hablar del Fiat y del Verdadero Vivir En Él,
habrían sido incapaces de comprenderlo si no conocían el camino para venir a Mí,
en su mayor parte eran cojos, ciegos, enfermos,
Debí Abajarme En Los Vestidos de Mi Humanidad
Que Cubrían Aquel Fiat Que Quería Dar,
Hermanarme con ellos, Mezclarme con todos
Para Poder Enseñar Las Primeras Nociones, El A, B, C, del Fiat Supremo,
Y Todo Lo Que Yo Enseñé, Hice Y Sufrí,
no fue otra cosa que
Preparar El Camino, El Reino Y El Dominio a Mi Voluntad.
Esta Es La Costumbre En Nuestras Obras,
Hacer Las Cosas Menores Como Acto Preparatorio a Las Cosas Mayores,
¿no Hice contigo otro tanto?
Al principio no te hablé del Fiat Supremo, ni de la altura, ni de la santidad a la que Yo quería que tú llegases en mi Querer, ni te hice ninguna mención de la gran misión a la cual te llamaba, sino que te tuve como a una pequeña niña, con la cual Yo me deleitaba con enseñarte la obediencia, el amor al sufrir, el desapego de todo y de todos, la muerte a tu propio yo; y conforme tú te prestabas Yo me alegraba, porque veía en ti preparado el puesto dónde poner mi Fiat y las lecciones sublimes que pertenecían a mi Voluntad. Así fue en la Redención, todo fue hecho con la finalidad de que el Fiat pudiese de nuevo reinar en la criatura, como cuando la sacamos de nuestras manos creadoras; Nosotros no tenemos prisa en nuestras obras, porque tenemos no solamente los siglos sino toda la eternidad a nuestra disposición, por eso vamos a paso lento, pero con nuestro triunfo; primero preparamos y después hacemos. No por haberme regresado al Cielo mi potencia ha disminuido de como era cuando estaba en la tierra, mi potencia es siempre igual, tanto estando en el Cielo como en la tierra; ¿no llamé y elegí a mi Mamá estando en mi patria celestial? Así te he llamado y elegido a ti con aquella misma potencia que ninguno me puede resistir para el suspirado Fiat, más bien te digo que para obtener esto, tú tienes a tu disposición cosas más grandes y más importantes que no las tuvo mi amada Mamá, por eso tú eres más feliz, porque Ella no tuvo una Mamá, ni sus obras por ayuda para conseguir al suspirado Redentor, sino sólo tuvo el cortejo de los actos de los profetas, de los patriarcas y de los buenos del antiguo testamento y de los grandes bienes previstos del futuro Redentor. En cambio tú tienes una Mamá y todas sus obras por ayuda, tienes las ayudas, las penas, oraciones y la misma Vida, no prevista sino efectuada, de tu Redentor; no hay bien ni plegarias que hayan sido hechas o se hacen en la Iglesia que no estén contigo para darte ayuda para obtener el suspirado Fiat; y como todo lo que fue hecho por Mí, por la Reina del Cielo y por todos los buenos, el fin primario era el cumplimiento de mi Voluntad, por eso todo está contigo para implorar la realización de su finalidad.
Por eso sé atenta,
Yo Estaré Junto contigo, También Mi Mamá,
No Estarás Sola a Suspirar El Triunfo de Nuestra Voluntad”.
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Volumen 23-18
Noviembre 27, 1927
Quien se hace dominar por La Voluntad Divina,
En Virtud de Ella Recibe En Sí La Fecundidad Divina
y Puede Generar En los demás El Bien Que Posee.
Lo Que Es Necesario Para Obtener El Reino de La Divina Voluntad:
Primero, Mover a Dios;
Segundo, Poseer Como Vida a La Divina Voluntad.
(1) Mi abandono en el Querer Divino es continuo, y si bien muchas veces me esconde y eclipsa a mi amado Jesús, mi vida, mi todo, la Divina Voluntad no se esconde jamás, su luz es permanente en mí y me parece que aunque se quisiera esconder no lo puede hacer, porque encontrándose su luz por todas partes, no encuentra lugar a donde poder huir, restringirse, porque por su naturaleza es inmensa, inviste todo, señorea sobre todo con tal imperio, que la siento en cada fibra de mi corazón, me corre en el respiro, en todo, y yo pienso entre mí que me quiere más el Querer Divino que el mismo Jesús, porque Él frecuentemente me deja y su adorable Voluntad no me deja jamás, es más, por su propia naturaleza se encuentra en condición de no poderme dejar y con su imperio de luz me domina y triunfante espera el primado en mis actos. ¡Oh! Voluntad Divina, cómo eres admirable, tu luz no deja huir nada, y acariciando y jugando con mi pequeñez te vuelves conquistadora de mi pequeño átomo y gozas perdiéndolo en la inmensidad de tu luz interminable. Pero mientras me sentía toda inmersa en su luz, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien se hace dominar por mi Querer Divino, en virtud de Él recibe la virtud de la fecundidad divina, y con esta fecundidad puede generar en los demás lo que ella posee, con esta fecundidad divina el alma forma la más bella y larga generación, que le llevará la gloria, el cortejo de tener tantos partos generados en sus mismos actos, verá salir de dentro de ella la generación de los hijos de la luz, de la felicidad, de la santidad divina. ¡Oh! cómo es bella, santa y pura la fecundidad del germen de mi Querer Divino, es luz y genera luz, es santa y genera la santidad, es fuerte y genera la fuerza, posee todos los bienes y genera paz, alegría y felicidad. ¿Si tú supieras qué bien llevará a ti y después a todos el germen fecundo de este Querer tan santo, que sabe y puede generar a cada instante todos los bienes que posee? Fue así como la alteza de la Soberana Reina pudo generar al Verbo Eterno sin obra de otros, porque no dando vida a su querer humano, sólo dio vida al Querer Divino, y con esto adquirió la plenitud del germen de la fecundidad divina y pudo generar a Aquél que Cielo y tierra no podían contener, y no sólo lo pudo generar en Sí, en su seno materno, sino lo pudo generar en todas las criaturas;
cómo es noble y larga la generación de los hijos de la Celestial Reina, Ella generó a todos en aquel Fiat Divino que todo puede y todo encierra, así que Mi Divina Voluntad eleva a la criatura y
la vuelve Partícipe de La Fecundidad de La Paternidad Celeste;
Qué Potencia, ¿Cuántos Sublimes Misterios no posee?”
(3) Después continuaba mis actos en el Fiat Divino y ofrecía todo para obtener su reino sobre la tierra, quería investir a toda la Creación, animar todas las cosas creadas con mi voz, a fin de que todas dijeran junto conmigo: “Fiat Voluntas Tua come in Cielo cosí in Terra, pronto, pronto, venga tu reino”. Pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “Cómo puede venir este reino tan santo a la tierra, en las criaturas no hay ningún cambio, ninguno se ocupa, el pecado, las pasiones abundan, ¿cómo podrá entonces venir este reino a la tierra? Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, lo que es más necesario para obtener un bien tan grande como es el reino de mi Fiat Divino, es mover a Dios para hacerlo decidir dar mi Voluntad Divina reinante en medio a las criaturas, cuando se mueve Dios y decide, todo supera y vence aun a los mismos males; y la otra cosa necesaria es que la criatura que lo busca y ruega a Dios el dar un bien tan grande, debe poseer en ella la vida del reino que pide para las otras criaturas. Quien lo posee conocerá la importancia y no omitirá sacrificios para conseguir a los demás el bien que posee, conocerá los secretos, los caminos que debe tener, se volverá importuno para vencer al mismo Dios; ella será como sol que tiene restringido en sí toda la plenitud de su luz, y no pudiendo contenerla en sí siente la necesidad de expandirla fuera para dar luz a todos y hacer bien a todos, para volverlos felices de su misma felicidad. Quien tiene un bien tiene virtud de pedirlo y de darlo; esto sucedió en la Redención, el pecado inundaba la tierra, el mismo pueblo llamado pueblo de Dios, era el más pequeño pueblo, y que si parecía que se ocupaba era en modo superficial, pero no que poseían en ellos la vida de aquel Redentor que pedían, se puede decir que se ocupaban como se ocupa hoy la Iglesia, las personas sagradas y religiosas con recitar el Padre Nuestro, pero la plenitud de la vida de mi Voluntad que pedían en el Padre Nuestro no está en ellos, así que la petición se queda en palabras, no en hechos; por eso cuando vino la Reina del Cielo que poseía la plenitud de la Vida Divina, todo lo que pedía para el bien de los pueblos movió a Dios, lo venció, lo hizo decidir, y a pesar de los males que existían vino el Verbo Eterno a la tierra por medio de Aquélla que ya lo poseía y formaba toda su vida; con la plenitud de esta Vida Divina pudo mover a Dios y vino el bien de la Redención. Lo que todos los demás no pudieron obtener todos juntos, lo obtuvo Aquélla, la Soberana Reina que había conquistado, primero en Sí misma a su Creador, la plenitud de todos los bienes que pedía para los demás, y siendo conquistadora tenía virtud de poder conseguir y dar el bien que poseía. Hay gran diferencia hija mía, entre quien pide y posee, y quien pide y no posee la Vida Divina; la primera pide con derecho, la segunda a título de limosna, y a quien pide a título de limosna se dan las monedas, a lo más algunas liras, pero no reinos enteros; en cambio quien pide con derecho posee, es ya dueña, reina, y quien es reina puede dar el reino, y siendo reina tiene su imperio divino en Dios para conseguir el reino a las criaturas. Así sucederá para el reino de mi Voluntad, por eso te recomiendo tanto que seas atenta, haz que Ella forme la plenitud de su Vida en ti, así podrás mover a Dios, y cuando Dios se mueve no hay quien lo resista”.
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Volumen 23-29
Enero 18, 1928
La Virgen Está Aislada En Su Gloria,
Y Espera El Cortejo de las otras Reinas Para Tener Su Séquito.
Cómo Las Obras de Dios Se Dan La Mano Entre Ellas.
Las Manifestaciones Sobre La Divina Voluntad Serán El Evangelio de Su Reino.
Debates sobre Los Escritos.
Necesidad de Los Primeros Sacerdotes del Reino del Fiat.
(1) Estaba siguiendo los actos en el Querer Divino y decía entre mí: “¡Oh! cómo quisiera encerrarme en el acto primero de Dios para hacer todo con un solo acto, para poder dar a mi Creador todo el amor, toda la gloria, sus mismas beatitudes y alegrías infinitas, para poderlo amar y glorificar como se glorifica y ama Él mismo, ¿qué cosa no le daría si estuviera en aquel acto primero del Fiat Divino? Nada me faltaría para hacer feliz a mi Creador con su misma felicidad”. Y viéndome impotente rogaba a mi Mamá Soberana que viniese en mi ayuda y con sus mismas manos maternas me encerrase en aquel acto primero donde Ella había tenido su perenne morada, porque viviendo en el Divino Querer el primer acto de Dios era suyo, por eso podía darle lo que quería. Pero mientras esto pensaba decía entre mí: “Cuántos desatinos estoy diciendo”. Pero mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, la Reina del Cielo en su gloria y grandeza está como aislada, porque habiendo vivido Ella sola en el primer acto de Dios, esto es en la plenitud y totalidad del Querer Divino, Ella es Reina aislada, no tiene el cortejo de otras reinas que la circunden y la igualen en la gloria y grandeza que posee. Ella se encuentra en las condiciones de una reina, que si bien circundada de doncellas, de pajes, de fieles amigos que le hacen honor y le hacen compañía, pero ninguna reina semejante a Ella le hace el gran honor de circundarla y de hacerle compañía; ¿qué sería más honor para una reina de la tierra, estar circundada de otras reinas semejantes a Ella, o bien por personas inferiores de condición, de gloria, de grandeza y de belleza? Hay tal distancia de honor y de gloria entre quien está circundada por reinas y entre quien sólo está circundada por otros, que no rige ninguna comparación. Ahora, la Mamá Celestial quiere, desea, espera el reino de la Voluntad Divina sobre la tierra, en el cual estarán las almas que viviendo en él formarán la vida en el primer acto de Dios, las cuales adquirirán la realeza y el derecho de reinas, todos verán impreso en ellas un carácter imborrable, que son hijas del Rey Divino, y como hijas les toca el título y el derecho de reinas. Estas almas tendrán su morada en el palacio real divino, por eso adquirirán nobleza de modos, de obras, de pasos, de palabras, poseerán tal ciencia que ninguna las podrá igualar, serán investidas de tal luz, que la luz misma anunciará a todos que es reina que ha vivido en el palacio real de mi Voluntad. Entonces la Reina Soberana no estará más sola en su regio trono, tendrá las otras reinas que la circundarán, su belleza se reflejará en ellas, su gloria y grandeza encontrarán en quien podrán verterse, ¡oh! cómo se sentirá honrada, glorificada, por eso suspira por quien quiera vivir en el Fiat Divino, para formarse las reinas en el acto primero de Él, para poder tener en la Patria Celestial el séquito de las otras reinas que la circundarán
y le darán los honores a Ella debidos”.
(3) Después de esto estaba pensando para qué servirán estos escritos sobre la Divina Voluntad, y mi sumo y único bien Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, todas mis obras se dan la mano, y esta es la señal de que son obras mías, que una no se opone a la otra, más bien están tan ligadas entre ellas que se sostienen mutuamente, tan es verdad, que debiendo formar a mi pueblo elegido del cual, y en el cual debía Nacer El Futuro Mesías, formé de aquél mismo pueblo el sacerdocio, el cual instruía al pueblo y lo preparaba al gran bien de la Redención, les di leyes, manifestaciones e inspiraciones, sobre las cuales venían formadas las sagradas escrituras llamadas Biblia, y todos estaban atentos al estudio de ella. Después, con mi venida a la tierra Yo no destruí las sagradas escrituras, más bien las apoyé, y mi Evangelio anunciado nada se oponía a ellas, más bien se sostenían en modo admirable mutuamente, y con el formar la nueva Iglesia naciente formé el nuevo sacerdocio, los cuales no se apartan ni de las sagradas escrituras, ni del Evangelio, todos están atentos sobre de ellos para instruir a los pueblos, y alguno que no quisiera tomar de esta fuente saludable, se puede decir que no me pertenece, porque ellas son la base de mi Iglesia y la misma vida con la cual vienen formados los pueblos. Ahora, lo que Yo manifiesto acerca de mi Voluntad Divina y que tú escribes, se puede llamar el Evangelio del reino de la Voluntad Divina, nada se opone ni a las sagradas escrituras ni al Evangelio que Yo anuncié estando en la tierra, más bien se puede llamar el sostén del uno y del otro, y por eso permito y llamo a los sacerdotes a que vengan, que lean el evangelio todo de Cielo del reino de mi Fiat Divino, para decir como dije a los apóstoles: ‘Predíquenlo por todo el mundo’. Porque Yo me sirvo para mis obras del sacerdocio, y así como tuve el sacerdocio antes de mi venida para preparar al pueblo, el sacerdocio de mi Iglesia para confirmar mi venida y todo lo que Yo hice y dije, así tendré el sacerdocio del reino de mi Voluntad. He aquí a qué servirán las tantas cosas que te he manifestado: Las tantas verdades sorprendentes, las promesas de los tantos bienes que debo dar a los hijos del Fiat Voluntas Tua, serán el Evangelio, la base, la fuente inagotable de la cual todos tomarán la Vida Celestial, la felicidad terrenal y la restauración de su creación. ¡Oh! cómo se sentirán felices quienes con ansia beban a grandes sorbos en estas fuentes de mis conocimientos, porque ellas contienen la virtud de llevar la Vida del Cielo y de desterrar cualquier infelicidad”.
(5) Entonces al oír esto, pensaba entre mí en la gran cuestión de los escritos sobre la Divina Voluntad que se encontraban en Messina, llevados allá por el memorable padre Di Francia, y como yo y mis superiores los queremos absolutamente acá, y los superiores de Messina, instruidos rigurosamente por el venerable padre antes de morir, se los quieren tener allá para la publicación cuando a Dios le parezca bien, por eso no se hace otra cosa que enviar cartas de fuego de un lado y del otro, aquellos para retenerlos y nosotros para recuperarlos, y yo me sentía toda pensativa, fastidiada, cansada y decía entre mí: “¿Cómo el buen Jesús ha podido permitir todo esto, quién sabe y a lo mejor también Él se disgusta?” Y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, tú estás preocupada, pero Yo no estoy ni siquiera disgustado, más bien gozo al ver el interés que toman los sacerdotes por estos escritos que formarán el reino de mi Voluntad, esto significa que aprecian el gran bien de ellos, y cada uno quisiera tener consigo un tesoro tan grande para ser los primeros en comunicarlo a los demás, y mientras dura la cuestión de quién
debe vencer, uno se acerca al otro para aconsejarse sobre lo que se debe hacer, y Yo gozo con que otros ministros míos conozcan que existe este tesoro tan grande, de hacer conocer el reino de mi Querer Divino, y Yo me sirvo de esto para formar a los primeros sacerdotes de mi futuro reino de mi Fiat. Hija mía, es una gran necesidad el formar los primeros sacerdotes, ellos me servirán como me sirvieron los apóstoles para formar mi Iglesia, y quien se ocupe de estos escritos para publicarlos, poniéndolos fuera para imprimirlos para hacerlos conocer, serán los nuevos evangelistas del reino de mi Suprema Voluntad. Y así como en mi Evangelio se menciona el nombre de los cuatro evangelistas que los escribieron, con sumo honor de ellos y gloria mía, así será de aquellos que se ocuparán en escribir los conocimientos sobre mi Voluntad para publicarlos, como nuevos evangelistas, de ellos se hará más mención en el reino de mi Voluntad, con sumo honor de ellos y de mi gran gloria de verme regresar en mi regazo el orden de la criatura, la Vida del Cielo sobre la tierra, única finalidad de la Creación. Por eso en estas circunstancias Yo ensancho el giro, y como pescador Yo pesco a aquellos que me deben servir para un reino tan santo.
Por eso déjame hacer y no te preocupes”.
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Volumen 23-35
Febrero 5, 1928
Promesa En El Edén del Futuro Redentor.
Promesa Solemne En El Padre Nuestro
del Reino de La Divina Voluntad.
Cómo Dios Se Siente Repetir La Alegría de La Creación.
(1) Mi pobre mente se siente como fija en el Fiat Supremo, y me siento como una pequeña niña, que como le agradan las bellas lecciones de su amada maestra, gira siempre en torno a ella haciéndole miles de preguntas para tener el placer de oírla hablar y aprender otras lecciones más bellas, y mientras la maestra habla, ella se está con la boca abierta escuchándola, tantas son las bellas sorpresas que le hace de sus lecciones. Así soy yo, una pequeña niña que me pongo en torno a la luz de la Divina Voluntad, más que maestra, porque quiero tomar su Vida de las bellas lecciones que da a mi pequeña alma, y Ella, porque soy pequeña, se complace en contentarme, dándome tales sorpresas de lecciones divinas jamás pensadas por mí. Entonces, mientras pensaba en el reino de la Divina Voluntad y me parecía difícil su reinar sobre la tierra, mi amado Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, en cuanto Adán pecó Dios le hizo la promesa del futuro Redentor; pasaron siglos, pero la promesa no vino a menos, y las generaciones tuvieron el bien de la Redención.
Ahora, cuando Vine del Cielo y formé El Reino de La Redención,
antes de partir al Cielo hice otra promesa más solemne, la del Reino de Mi Voluntad, y ésta la hice en el Padre Nuestro, y para darle más valor y para obtenerlo más pronto, esta promesa formal la hice en la solemnidad de mi oración, pidiendo al Padre que hiciera venir su reino, que es la Voluntad Divina como en el Cielo así en la tierra, y me puse Yo a la cabeza de esta plegaria, conociendo que tal era su Voluntad y que rogado por Mí no me habría negado nada, mucho más que con su misma Voluntad Yo rogaba y pedía una cosa querida por mi mismo Padre, y después de haber formado esta plegaria ante mi Padre Celestial, seguro que me era concedido el reino de Mi Voluntad Divina sobre la tierra, la enseñé a mi apóstoles a fin de que la enseñaran a todo el mundo, para que uno fuera el grito de todos: ‘Hágase tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’. Promesa más cierta y solemne no podía hacer; los siglos para Nosotros son como un punto solo, y nuestras palabras son actos y hechos cumplidos. Mi mismo rogar al Padre Celestial: ‘Venga, venga tu reino, hágase tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’, significaba que con mi venida sobre la tierra el reino de mi Voluntad no era establecido en medio a las criaturas, de otra manera habría dicho: ‘Padre mío, sea confirmado nuestro reino que ya he establecido sobre la tierra, y nuestra Voluntad domine y reine’. En cambio dije: ‘¿Venga’, esto significaba que debe venir y las criaturas deben esperarlo con aquella certeza con que esperaron al Redentor, porque está mi Voluntad Divina unida y comprometida en aquellas palabras del Padre Nuestro, y cuando Ella se compromete es más que cierto lo que promete. Mucho más que el todo fue preparado por Mí, no se requería otra cosa que las manifestaciones de mi reino y lo estoy haciendo, ¿crees tú que las tantas verdades que te estoy diciendo acerca de mi Fiat sean sólo para darte una simple noticia? No, no, es porque quiero que todos conozcan que su reino está cercano, y que conozcan sus bellas prerrogativas, a fin de que todos amen, suspiren entrar a vivir en un reino tan santo, pleno de felicidad y de todos los bienes. Así que lo que a ti te parece difícil, para la Potencia de nuestro Fiat es fácil, porque Él sabe quitar todas las dificultades y abatir todo como quiere y cuando quiere”.
(3) Después estaba según mi costumbre haciendo mi giro en el Eterno Fiat, y girando por toda la Creación llevaba todas las obras ante la Divinidad para darle el más bello homenaje y la gran gloria de todas las obras de Ellos, pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “¿Pero cuál es la gloria que doy a mi Creador con llevarle todas sus obras?” Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, haciendo esto nos traes la alegría de nuestras obras cumplidas, porque antes de crear la Creación estaban dentro de Nosotros, como en depósito en nuestra Voluntad y no teníamos la gloria, la alegría de ver nuestras obras fuera de Nosotros, formadas y cumplidas fuera de Nosotros, de modo que nuestras obras fueron formadas cuando fue creada la Creación, y quien gira en medio a ellas las mira y quiere reunirlas todas juntas en torno a Nosotros y decirnos: ‘Cómo son bellas vuestras obras, perfectas y santas, su armonía, el orden perfecto, dicen quién eres Tú, y narran vuestra gloria’. Nosotros nos sentimos repetir la alegría, la gloria, como si estuviéramos de nuevo extendiendo el cielo, formando el sol y todas nuestras obras, así que la Creación está siempre en acto y como hablante por medio de la pequeña hija de nuestro Querer. Esto puede sucederte también a ti, si tú tuvieras en tu voluntad decidido hacer tantas bellas obras, tú no gozas, pero tu alegría empieza cuando ves las obras cumplidas, y si una persona amándote, frecuentemente te las pusiera alrededor para decirte: ‘Mira como son bellas tus obras’, ¿no te sentirías gloriosa y repetir la alegría cuando las terminaste? Así soy Yo, las repeticiones forman mis más bellas sorpresas”.
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Volumen 24-16
Mayo 26, 1928
Dios Es Orden
Y Cuando Quiere Dar Un Bien,
Pone En Él Su Orden Divino En Medio a las criaturas.
Nuestro Señor al Haber Formado El Padre Nuestro,
Se Ponía a La Cabeza del Reino del Fiat Divino.
(1) Continúo lo que está escrito arriba. Estando pensativa sobre todo lo que respecta al reino de la Voluntad de Dios, mi siempre amable Jesús ha agregado:
(2) “Hija mía, Dios es orden, y cuando quiere dar un bien a las criaturas, siempre pone en él su orden divino, y todo lo que se hace para obtener el bien comienza de Dios, poniéndose Él a la cabeza para tomar el empeño, y ordena a la criatura al mismo fin. Esto lo hice para dar Yo la Redención y las criaturas para recibirla, y esto estoy haciendo para dar el reino del Fiat Divino y las criaturas para recibirlo. Con formar Yo mismo el Padre Nuestro me ponía a la cabeza y tomaba el empeño de dar este reino, y con haberlo enseñado a mis apóstoles ponía el orden en las criaturas, el cómo poder obtener un bien tan grande; así que toda la Iglesia ruega, no hay alma que a Ella pertenezca que no recite El Padre Nuestro, y si bien muchos lo recitan sin interés de querer y pedir un reino tan santo, esto es, que el Querer Divino se haga como en el Cielo así en la tierra, estando este interés en Aquél que lo enseñó, recitándolo se renueva mi interés y escucho mi oración que pide: ‘Venga tu reino a fin de que se haga tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’. Ahora, si la criatura al recitar el Padre Nuestro tuviese este interés de querer y suspirar mi reino, entraría a tomar parte de mi interés, y su voluntad se fundiría en la mía por el
mismo fin; pero a pesar de que no tenga este interés, mi valor e interés corre siempre en cada Padre Nuestro. Ve entonces el orden divino, pedir todos una sola cosa. En medio de éstos que piden están aquellos que quieren hacer mi Voluntad, otros que la hacen, y todo esto viene entretejido junto y tocan a la puerta de mi Querer Divino, repiten los toquidos y golpean, quién fuerte, quién quedo, pero siempre hay alguno que toca y pide que se abran las puertas a fin de que descienda mi Voluntad a reinar sobre la tierra. Y como todo está establecido y ordenado por la Divinidad, espera a quien debe hacer el toquido más fuerte y que forzando las puertas con una fuerza invencible, cual es la misma fuerza de mi Voluntad Divina, abrirá de par en par las puertas, y con sus dulces cadenas de amor atará al Eterno Querer para hacerlo venir a reinar en medio a las criaturas; ella será como la esposa que entretejiendo a su esposo con sus cadenas amorosas lo llevará como en triunfo en medio a las criaturas. Y así como la Virgen Santa puso término a las horas nocturnas de los patriarcas y profetas, y formó el alba para hacer despuntar el Sol del Verbo Eterno, así ésta formará el alba para hacer despuntar el Sol del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra. ¿Crees tú que mi Voluntad que con tanto amor se ha hecho conocer y ha manifestado tanto interés de querer venir a reinar sobre la tierra desahogando contigo su dolor, haya sido sin que ninguno la haya suplicado? ¡Ah, no, no! Han sido los continuos llamados de mi Iglesia, y en aquellos llamados era propiamente Yo que llamaba, pero me servía de ellos para tocar a las puertas del Fiat Divino, el cual cansado de oír llamar a sus puertas divinas, se ha servido de ti para hacerse llamar más fuerte, y abriéndote te ha dado parte en sus conocimientos; y cuantas verdades te ha hecho conocer, tantos medios te daba para formar cadenas amorosas para hacerse atar y venir a reinar sobre la tierra, y por cuantas veces te llama a vivir en su Querer Divino haciéndote conocer sus cualidades, su potencia, sus alegrías, sus inmensas riquezas, son tantas garantías que te da, que te aseguran su venida a la tierra, porque en Nosotros hay esta prerrogativa, que si hacemos conocer un bien nuestro, una verdad, un conocimiento que nos pertenece, es porque queremos hacer de ello don a la criatura. Ve entonces cuántos dones te ha hecho mi Querer, cuántos conocimientos suyos te ha hecho conocer,
son tales y tantos que tú misma no sabes numerarlos”.
(3) Y yo: “Mi amado Jesús, ¿quién sabe cuando vendrá este reino? Y Él:
(4) “Hija mía, para venir la Redención se necesitaron cuatro mil años, porque el pueblo que rogaba y suspiraba al futuro Redentor era el más pequeño, de número restringido; en cambio los que pertenecen a mi Iglesia son más pueblos y de número, ¡oh! cuánto más grande que aquél, por eso el número abreviará el tiempo, mucho más que la religión se está abriendo camino dondequiera,
lo cual no es otra cosa que La Preparación al Reino de Mi Voluntad Divina”.
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Volumen 27-26
Enero 2, 1930
Diversidad de Actos Y Efectos del Fiat Divino.
Cuántos Bienes Puede Producir Un Acto de Él.
Ejemplo del sol.
(1) Mi abandono En El Fiat continúa,
y siguiendo mi giro en Sus Obras me sentía circundada por ellas,
y cada una esperaba que yo la reconociera como obra de mi Creador para vincularnos con vínculos inseparables; me parecía que la Divina Voluntad con su luz corriese en toda la Creación, como corre nuestra sangre en el cuerpo, así corría también en todos los actos, palabras, pasos, penas y lágrimas de Jesús, y yo iba en busca de todo como cosas mías para amarlas y reconocerlas como cosas que me pertenecen. Pero mientras esto hacía, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien vive en mi Divina Voluntad está en comunicación con todas las cosas creadas por Nosotros, porque Ella es de todos y pertenece a todos; siendo una la Voluntad que domina y obra, todas las cosas le son como miembros al cuerpo, de los cuales la Cabeza es Dios, que tiene tantos vínculos a todas las cosas, porque en ellas corre nuestro Divino Querer como acto primario de vida, que le son inseparables. Sólo la voluntad humana, si quiere obrar por sí sola, sin la unión de la nuestra, puede romper esta bella unión, este vínculo de inseparabilidad entre Dios, entre las cosas creadas, y entre las criaturas, por eso mi Divina Voluntad es la portadora a la criatura de todos nuestros actos hechos en la Creación y en la Redención, es la reveladora de nuestros secretos; siendo una La Voluntad Nuestra con la criatura que vive en Ella,
¿cómo puede esconderse?
Y Yo hija mía, cómo me sentiría mal si no te pusiera al día de Mis Lágrimas,
de las Penas Más Íntimas y de lo que Yo Hice estando sobre la tierra,
Y en mi dolor diría:
‘Ni siquiera la pequeña hija de Mi Querer conoce todo lo que He Hecho Y Sufrido
para tener la correspondencia, aunque sea de su pequeño y repetido Te Amo
y Hacerle El Don de Lo Que Me Pertenece’.
Entonces, cada cosa que tú conoces de Mí y Amas como tuya,
Yo te Hago Don de ella, y Haciendo Fiesta Digo:
Tengo siempre qué dar a mi hija, y ella tiene siempre qué recibir,
por eso Estaremos Siempre Juntos,
porque Estamos Ocupados En El Intercambio Que Hacemos,
Yo En Dar y ella en recibir”.
(3) Después de esto seguía mi giro en todos los actos buenos hechos desde el principio de la Creación por todas las criaturas, no excluido mi primer padre Adán, para ofrecerlos para obtener el reino de la Divina Voluntad sobre la tierra, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, no hay cosa buena que no salga de mi Divina Voluntad, pero hay diferencia entre actos y efectos de Ella. La Creación fue un acto de mi Fiat, y ¡oh! cuántas cosas bellas no salieron, cielos, soles, estrellas, aire que debía servir para la vida natural de la criatura; mar, viento, todo fue plenitud y multiplicidad de obras, porque un acto de mi Divina Voluntad es capaz de llenar todo y de hacer todo. La creación del hombre fue un acto de Ella, ¿y qué cosa no encerró en la pequeña circunferencia del hombre? Inteligencia, ojos, oídos, boca, palabra, corazón, y hasta nuestra semejanza, por la cual lo hacíamos el portador de su Creador, ¿cuántos prodigios no encierra? No sólo eso, sino le fue puesta toda la Creación en torno para servirlo, como si un primer acto de nuestro Fiat hecho en la Creación quisiera servir al segundo acto hecho al crear al hombre. Otro acto de nuestra Voluntad Divina fue la creación de la Virgen Inmaculada, fueron tales y tantos los prodigios obrados en Ella, que Cielos y tierra quedaron estupefactos, tanto que llegó a hacer descender al Verbo Divino sobre la tierra, lo que formó otro acto de mi Fiat, el cual fue mi Encarnación, y tú sabes que fue portador de todos los bienes a la familia humana. Todo el resto de los bienes que ha habido en medio de las criaturas, virtudes, oraciones, obras buenas, milagros, son efectos de mi Querer Divino, los cuales obran según las disposiciones de las criaturas, y por eso son siempre limitados, no con aquella plenitud que llena Cielos y tierra. En cambio los actos de mi Fiat Divino son independientes de ellas, y por eso se ve la gran diferencia entre actos y efectos. Y esto se ve muy bien también en el sol y entre los efectos que él produce; el sol como acto está siempre fijo en su plenitud de luz, que con majestad llena la tierra, jamás cesa de dar su luz y su calor, en cambio los efectos del sol, que se puede decir que están a disposición de la tierra, son inconstantes, ahora se ve la tierra florida con la variedad de tantos colores, y ahora se ve despojada y sin belleza, como si el sol no tuviese la virtud comunicativa para comunicar siempre sus admirables efectos a la tierra, mientras que se puede decir que la culpa es de la tierra. Al sol no le falta nunca nada, aquél de ayer, es hoy y será. Ahora, cuando te veo girar aun en los efectos de mi Fiat Divino, como si no quisieras perder nada, para encerrarlos en Él y darle los homenajes, el amor de los efectos que produce, para pedirle que venga a reinar sobre la tierra, tú dispones a nuestro Querer a formar otro acto de Él, porque tú debes saber que el Fiat Voluntas Tua come in Cielo cosí in Terra, será otro acto de nuestro Fiat Supremo, no será un efecto, sino un acto, pero con tal magnificencia que todos quedarán asombrados. Ahora, tú debes saber que el hombre fue creado por Nosotros con este prodigio, que debía poseer en él nuestro acto continuo de Voluntad Divina; con rechazarla perdió el acto y se quedó con los efectos, porque sabíamos que así como la tierra no puede vivir sin tener al menos los efectos que produce el sol si no quiere vivir en la plenitud de su luz y de su calor, así el hombre no podía vivir al menos sin los efectos de nuestra Divina Voluntad, ya que había rechazado la Vida de Ella. Por lo tanto su reino no será otra cosa que llamar nuevamente el acto continuo de nuestro Fiat Divino obrante en la criatura. Esta es la razón de mi largo hablar sobre Él, no es otra cosa que el principio del acto continuo de mi Fiat Divino que no termina jamás cuando quiere obrar en la criatura, y es tan múltiple en las obras, en la belleza, en la gracia y en la luz, que no se ven los confines. Por eso sigue girando en todo lo que ha hecho y produce mi Fiat Divino, no te canses jamás si quieres obtener un reino tan santo”.
(5) Después ha agregado: “Hija mía, así como los efectos son producidos por la sola y única Voluntad mía, y obran según las disposiciones de la criatura, así los actos de nuestro Querer Divino, independientes de ellas, son producidos por la unidad del acto único de nuestro Fiat Divino. Así que en Nosotros es siempre uno nuestro acto, porque en Nosotros no hay sucesión de actos, y si a la criatura le parece que ahora hacemos la Creación, ahora la Redención, y ahora que queremos formar el reino de nuestra Divina Voluntad en medio de las criaturas, es la manifestación que les hacemos de lo que posee nuestro solo y único acto, que mientras a ellos les parece que hacemos y sacamos tantos actos distintos, para Nosotros todo estaba encerrado en un solo acto. En la unidad de nuestro Querer Divino que encierra un solo acto, nada le puede huir, encierra todo, hace todo, abraza todo y es siempre un solo acto. Así que, tanto los efectos que produce nuestro Fiat, como los actos de Él, parten siempre de la unidad del solo y único acto nuestro”.
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Volumen 29-24
Junio 30, 1931
La Gracia Más Grande Que Dios Hizo al hombre en La Creación,
Fue El Poder Hacer Sus Actos En La Divina Voluntad.
Cómo Este Reino Existe,
Y Hay Humanidades Que Han Vivido Y Lo Han Poseído.
(1) Estaba pensando en el Santo Querer Divino:
“¿Cómo podrá venir Su Reino sobre la tierra,
dados los tiempos tempestuosos que amenazan tempestades,
y las tristes condiciones de las generaciones humanas?
Es imposible.
Y me parece que aumenta la imposibilidad la indiferencia e indisposición
de aquellos que al menos se dicen buenos,
porque no tienen ningún interés de hacer conocer Un Querer Tan Santo,
y Su Voluntad Que Quiere Dar La Gran Gracia de Querer Reinar
en medio de las criaturas,
entonces, ¿Cómo Podrá Tener Vida Un Bien que no se conoce?”
Pero mientras esto pensaba, mi Amable Jesús Sorprendiéndome me Ha Dicho:
(2) “Hija mía, lo que es imposible a la vista humana, para Dios todo es posible.
Tú debes saber que La Gracia Más Grande Que Hicimos al hombre en su Creación,
Fue que podía Entrar En Nuestra Voluntad Divina
para poder hacer sus actos humanos,
y como el querer humano era pequeño y El Divino Grande,
por eso tenía virtud de absorber el pequeño en el grande,
y de cambiar el humano en El Divino Querer.
Por eso Adán, en el principio de su creación entró en el orden de nuestra Voluntad Divina, y en Ella hizo muchos de sus actos, y mientas con sustraerse de nuestro Querer él salió de dentro de Él, pero sus actos humanos hechos en nuestro Querer quedaron como prenda y derecho del hombre, y como principio y fundamento de un reino divino que él adquiría; en la Divina Voluntad, lo que se hace en Ella es imborrable, Dios mismo no puede cancelar un solo acto de la criatura hecho en el Fiat Supremo. Ahora, siendo Adán el primer hombre creado, era como consecuencia, siendo él como la raíz, el tronco de todas las generaciones humanas, que ellas heredaran, casi como ramas, lo que poseyera la raíz y el tronco del árbol del hombre; y así como todas las criaturas, como por naturaleza heredaron el germen del pecado original, así heredaron los primeros actos suyos hechos en nuestro Querer, que constituyen el principio y el derecho del reino de nuestro Querer Divino para las criaturas. Para confirmar esto vino la humanidad de la Virgen Inmaculada a obrar y a seguir los actos de Adán, para cumplir por completo el reino de la Divina Voluntad, para ser la primera heredera de un reino tan santo y para dar los derechos a sus queridos hijos de poseerlo; y para completar todo esto vino mi Humanidad que poseía en naturaleza mi Divina Voluntad, lo que Adán y la Soberana Reina poseían por gracia, para confirmar con el sello de sus actos este reino de la Divina Voluntad. Así que este reino existe en realidad, porque humanidades vivientes han formado sus actos en Ella, como materiales necesarios para formar este reino, para dar el derecho a las otras humanidades de poseerlo. Y para confirmarlo mayormente enseñé el Padre Nuestro, a fin de que con la plegaria se dispusieran y adquirieran los derechos para recibirlo, y Dios se sintiera como con el deber de darlo. Con enseñar el Padre Nuestro, Yo mismo ponía en sus manos el derecho de recibirlo, y me empeñaba en dar un reino tan santo, y cada vez que la criatura recita el Padre Nuestro adquiere una especie de derecho de entrar en este reino, primero porque es oración enseñada por Mí, que contiene el valor de mi oración; segundo, porque es tanto el amor de nuestra Divinidad hacia las criaturas, que ponemos atención en todo, registramos todo, incluso los más pequeños actos, los santos deseos, las pequeñas oraciones, para corresponderlos con grandes gracias; podemos decir que son pretextos, ocasiones que vamos buscando para decirle: ‘Tú has hecho esto, y Nosotros te damos esto, tú has hecho lo pequeño, y Nosotros te damos lo grande.’ Por eso el reino existe, y si tanto te he hablado de Mi Divina Voluntad, no ha sido otra cosa que los preparativos de tantos siglos de mi Iglesia, las oraciones, los sacrificios y el continuo recitar el Padre Nuestro lo que ha inclinado a nuestra bondad a escoger una criatura para manifestarle los tantos conocimientos sobre nuestra Voluntad, sus grandes prodigios, así vinculaba mi Voluntad a las criaturas dándoles nuevas prendas de su reino. Y conforme tú escuchabas y tratabas de modelarte a mis enseñanzas que te daba, así formabas nuevos vínculos para vincular a las criaturas en mi Voluntad.
(3) Tú debes saber que Yo soy el Dios de todos, y cuando hago un bien no lo hago jamás aislado, lo hago a todos, a menos que, quien no quiere tomar, no toma, y cuando una criatura me corresponde Yo la veo no como una sola, sino perteneciente a toda la familia humana, y por eso el bien de una viene comunicado a las otras. Ahora, sí existe el reino, humanidades que han vivido lo han poseído y han hecho vida en él, y ahora mi Voluntad quiere reinar en medio de las criaturas, mis mismos conocimientos lo dicen claramente, ¿cómo entonces tú piensas que es imposible que venga este reino? Para Mí todo es posible, me serviré de las mismas tempestades y de nuevos sucesos para preparar a aquellos que deben ocuparse en hacer conocer mi Voluntad. Las tempestades sirven para purificar el aire malo, y también para quitar cosas nocivas; por eso Yo dispondré el todo, sé hacer todo, tengo los tiempos a mi disposición.
Por Eso Deja Hacer a tu Jesús,
Y Verás Cómo Mi Voluntad Será Conocida Y Cumplida”.
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Volumen 31-28
Febrero 24, 1933
La Verdad Es Semilla;
Agricultor Celestial Y Sembrador humano.
Inmutabilidad de Los Modos Divinos.
Para qué sirven las penas y las contradicciones.
(1) Mi pequeña mente estaba toda ocupada
Con Las Tantas Verdades
Que El Bendito Jesús me Había Manifestado Sobre La Divina Voluntad,
y cada una de ellas se me presentaba como Un Portento distinto uno del otro,
pero Portento Divino, no humano,
no de tierra sino de Cielo
y estaban todas como en acto de querer asaltar a la criatura
Para Comunicarle y Transformarla En Su Portentosa Virtud Toda Celestial Y Divina,
pero mientras mi mente estaba ocupada de esta forma, pensaba entre mí:
“Sin embargo, Ante Verdades Tan Celestiales Y Divinas,
en las cuales la sombra de lo humano no existe,
Tan Amables, Tan Penetrantes, Santas,
Llenas de Luces,
cada una de las cuales encierra
La Vida, El Amor, La Santidad
de Aquél Que Las Ha Manifestado,
hay quien leyendo alguna cosa de estas Verdades las pone en duda, ponen dificultades,
y Tú Lo Sabes, oh Jesús, a Ti todo es conocido”.
Y me sentía toda oprimida y suspiraba a mi dulce Jesús para decirle mi pena,
y Él sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Mi buena hija, no te aflijas por esto,
tú debes saber que para conocer Una Verdad se necesita Amarla,
El Amor Hace Surgir el apetito, el apetito da el gusto,
el gusto hace Surgir el hambre de comer de Ella
hasta Saciarse Y Masticar muy bien La Sustancia de Un Alimento,
O Sea de Mis Verdades,
la masticación produce la fácil digestión,
en modo que se siente
La Posesión del Gran Bien Que Posee Y Produce Mi Verdad,
y entonces las dudas cesan, las dificultades se disuelven como nieve
ante los rayos de un sol ardiente.
Ahora, si apenas las han tocado sin comerlas con un estudio profundo, con un amor que produce el apetito, ¿qué maravilla que tengan dudas y dificultades? ¡Oh! cómo habrían hecho mejor diciendo: ‘No es alimento para nosotros, ni tenemos voluntad de comerlo’, en lugar de hacer juicios. Pero se sabe que mis verdades encuentran lugar, más en los corazones simples que en los doctos. Esto sucedió en mi Redención, con mi dolor, ningún docto me siguió, sino todos los pobres, ignorantes y sencillos. Tú debes saber que mis verdades son semillas que Yo, agricultor celestial continúo sembrando en las almas, y si hago mi siembra, con certeza debo recoger el fruto. Muchas veces me sucede a Mí como al pobre sembrador que arroja su semilla en la tierra, la cual por falta de humedad, la tierra no tiene la fuerza de comerse la semilla para digerirla y convertirla en tierra, y de la sustancia que ha absorbido de la semilla dar al pobre agricultor el diez, el veinte, el ciento de la semilla que se ha comido; otras veces, mientras arroja la semilla, por falta de lluvia la tierra se hace dura sobre la semilla, y no encuentra el camino para hacer salir la vida, la sustancia de la semilla que encierra, y el pobre agricultor debe tener paciencia para recibir la cosecha de sus semillas. Sin embargo, con haber sembrado la semilla, ha hecho ya una cosa y puede tener esperanza, quizá una lluvia dé la humedad a la tierra, la cual poseyendo la sustancia de su semilla hará surgir lo que ha sembrado, o bien, quitando la dureza, removiéndola, forma los caminos para reproducir su semilla, así que el sembrador a pesar de que la tierra no produce súbito la multiplicidad de la semilla que ha recibido, el tiempo, las circunstancias, la lluvia, puede hacer producir una cosecha más abundante, que no se esperaba. Ahora, si el agricultor a pesar 1915 de todas las dificultades de la tierra puede esperar y recibir una abundante cosecha, mucho más Yo, agricultor celestial, habiendo sacado de mi seno divino tantas semillas de verdades celestiales para sembrarlas en el fondo de tu alma, y con la cosecha llenar todo el mundo. ¿Quieres entonces tú creer que por dudas y dificultades de algunos, que quién como tierra sin humedad, y quién como tierra endurecida, Yo no debo tener mi cosecha sobreabundante? Hija mía, te equivocas, el tiempo, las personas, las circunstancias cambian, y lo que hoy se puede ver negro, mañana se podrá ver blanco, porque muchas veces se ve según las predisposiciones que tienen, y según la vista larga o corta que la inteligencia posee. ¡Pobrecitos! se necesita compadecerlos, pero el todo está en que Yo he hecho ya la siembra, la cosa más necesaria, más sustanciosa, más interesante, era manifestar mis verdades. Si mi trabajo lo he hecho, la parte principal ha sido puesta en acción, he encontrado tu tierra para arrojar mi semilla, el resto vendrá por sí, y las dudas, las dificultades, las penas, servirán como al pobre agricultor podrían servir la leña, el fuego, para cocer la semilla cosechada y hacerla su alimento. Así pueden servirme a Mí y a ti como soles para hacerlas madurar en los corazones, como leña y fuego para darlas no con las solas palabras, sino con la práctica y con el sacrificio del fuego de la propia vida cocerlas, para convertirlas en alimento dulcísimo y ponerlo en la boca de las criaturas. Hija mía, si Yo hubiese querido prestar oídos a lo que se decía de Mí, y a las contradicciones que hacían a las verdades que manifesté cuando vine a la tierra, no habría formado ni la Redención, ni manifestado mi Evangelio. Sin embargo eran los más doctos, la parte noble, aquellos que habían estudiado las escrituras y que enseñaban al pueblo la religión, los dejé decir y soporté con amor y paciencia invicta sus continuas contradicciones, y me serví de las penas que me dieron como leña para quemarme y consumirme sobre la cruz por amor de ellos y de todos. Así hoy, si Yo quisiera prestar oído a lo que dicen sobre las verdades de mi Divina Voluntad, habría tenido que poner fin a las manifestaciones sobre Ella y a los designios que quiero cumplir con manifestarlas; pero no, no sufrimos de mutabilidad, el obrar divino es inmutable, el obrar humano tiene esta debilidad y obra según la estima que le dan los demás, pero Nosotros no, cuando decidimos no hay quien nos aparte, ni todas las criaturas, ni todo el infierno, pero esperamos con nuestro amor inextinguible, tiempos, circunstancias y personas que deben servirnos para lo que hemos establecido.
Por eso no quieras preocuparte, y haciendo tuyo Nuestro Modo Divino,
si es necesario pon el sacrificio de tu vida
Para Obtener Que Mi Divina Voluntad Sea Conocida Y Reine en todo el mundo”.
(3) Mi dulce Jesús ha hecho silencio y yo continuaba pensando en la imposibilidad de que
La Divina Voluntad Pueda Reinar Como En El Cielo Así En la tierra,
y Jesús Suspirando Ha Agregado:
(4) “Hija bendita, lo que es imposible a los hombres, todo es posible para Dios,
y si fuese imposible que
Mi Voluntad Pudiese Reinar Como En El Cielo Así En la tierra,
Mi Bondad Toda Paterna no Habría Enseñado La Oración del Padre Nuestro,
porque hacer pedir cosas imposibles no lo habría hecho,
Ni Yo Lo Habría Recitado Con Tanto Amor,
Poniéndome a La Cabeza de todos,
Ni La Habría Enseñado a Los Apóstoles
a fin de que la enseñasen a todo el mundo
como La Oración más bella y la más sustanciosa de Mi Iglesia.
Cosas imposibles Yo no las quiero, ni pretendo de la criatura,
Ni Yo Mismo Les Hago las cosas imposibles.
Por lo tanto, si fuera imposible que
Mi Voluntad Divina Reinara Como En El Cielo Así En la tierra,
habría enseñado una oración inútil y sin efecto,
y Yo cosas inútiles no sé hacer,
a lo más espero aun siglos,
Pero Debo Hacer Surgir El Fruto de Mi Oración Enseñada,
mucho más que gratuitamente, sin que ninguno me lo hubiese dicho,
Que Yo Diera Este Gran Bien de que Mi Voluntad Se Hiciese Como En El Cielo Así En la tierra,
Yo Mismo como una segunda Creación, sin que nadie Me rogara,
Yo Extendí los cielos, Creé el sol y todo.
Así Por Mi Voluntad, Todo Espontáneo Yo Dije:
‘Rueguen Que Mi Voluntad Se Haga Como En El Cielo Así En la tierra”.
Y cuando espontáneamente se dice rueguen que esto suceda,
sin que ninguno Me lo haya pedido,
significa que Primero Observé Todo En Mi Omnividencia,
Ponderé muy bien las cosas y Cuando Vi que esto era posible,
entonces Me Decidí a Enseñar El Padre Nuestro,
Queriendo la voluntad humana Unida a La Nuestra,
que suspirase que viniese a Reinar Como En El Cielo Así En la tierra.
Así que todo lo que He Manifestado Sobre Mi Voluntad,
está encerrado en aquellas solas palabras:
‘Hágase Tu Voluntad Como En El Cielo Así En la tierra’.
En estas pocas Palabras Están Encerrados Abismos
de Gracias, de Santidad, de Luz,
y Abismos de Comunicaciones Y Transformaciones Divinas
Entre Creador y criatura.
Hija Mía, Era El Regalo Que Hacía tu Jesús a las generaciones humanas,
Como Cumplimiento de Mi Redención,
Mi Amor no estaba contento aún,
Mis Penas no me habían dado Plena Saciedad,
Quería, Quería Dar Aún,
Quería Ver Mi Cielo En la tierra En Medio de Mis hijos,
por eso
pocos días antes de Partir Para El Cielo,
Decidí Primeramente Dar Mi Voluntad
Como En El Cielo Así En la tierra,
y después
Enseñé El Padre Nuestro,
En El Cual Yo Quedé Comprometido de Dar Este Gran Don,
y tu Jesús Cuando Se Compromete,
no se hecha para atrás,
por eso no tengas dudas, y si los demás dudan,
déjalos hacer, qué saben ellos de Cómo Debo Desarrollar las cosas,
Yo Tengo Poder Y Querer En Mis Manos,
Y Esto Me Basta,
y tú queda En Paz Y Sigue Siempre Mi Querer,
Confíate a tu Jesús Y Verás”.
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Volumen 33-13
Marzo 25, 1934
La Oración En La Divina Voluntad
Se Hace Portavoz de Los Actos del Fiat Divino.
La Humanidad de Nuestro Señor Posee La Virtud Generadora.
El Amor Divino Consiste En Reproducirse En todos y En cada uno.
(1) Mi pobre mente parece que no sabe estar sin ir en busca de los actos hechos por la Divina Voluntad, si esto no hiciera me parece que me faltaría el lugar donde morar, el alimento para nutrirme, el aire para respirar, el paso para poderme mover en sus interminables confines. ¡Ah! son los actos de la Voluntad Divina que mientras yo busco, me llaman, y unificándose conmigo parece que me susurran al oído: “Estamos en tu poder, y con la potencia de estos actos tienes monedas suficientes para pedir, para impetrar el reino de nuestro Fiat Supremo; para obtener un Querer Divino se requieren actos divinos, y la criatura conforme viene en Él, nuestros actos se extienden alrededor de los suyos y nuestro acto toma como en triunfo el acto de ella, y pide junto con ella el triunfo, el dominio de nuestra Voluntad sobre la tierra”. Pero mientras mi mente gozaba la vista encantadora de mis pequeños actos circundados por los mares de los actos divinos, mi pequeño amor rodeado por el mar del amor divino, que con voz arcana e incesante no sabían pedir otra cosa que Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, mi Soberano Jesús sorprendiéndome, todo amor me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, cómo es dulce, consolador, potente, oír a mi Voluntad con todos sus actos, en el pequeño acto, amor, adoración de la criatura, pedir el Fiat reinante sobre la tierra. Ella se sirve del pequeño amor de la criatura como portavoz para hacerla resonar en todos sus actos, para hacerla pedir su reino, no quiere hacerlo sola, sino que quiere la intermediación de ella para hacerlo. Pero ¿quieres saber para qué sirve esta plegaria que contiene potencia, valor, y armas divinas que nos hacen guerra con modos incesantes? Sirve para llamar a Dios sobre la tierra para hacer vida en cada criatura, sirve para hacer rogar a mi misma Voluntad Divina y a todas sus obras, que venga a reinar sobre la tierra, sirve para preparar el lugar en Dios mismo a la criatura, es una oración divina, prodigiosa, que sabe obtener todo”.
(3) Después de esto seguía mi abandono en los brazos de Jesús, su corazón Divino se estremecía muy fuerte de amor, de alegría, de felicidad y de dolor, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, todos los actos de mi Humanidad poseen la virtud generativa, por lo tanto la mente piensa y genera pensamientos santos, piensa y genera luz, ciencia, sabiduría, conocimientos divinos, verdades nuevas, y mientras genera se vierte a torrentes en las mentes de las criaturas, sin jamás cesar de generar, así que cada criatura tiene en su mente el desván de estos mis hijos generados por mi mente, con la diferencia que, quién los tiene honrados, cortejados, dándoles la libertad de hacerlos producir el bien que poseen, y quién los tiene sin cuidarlos y como sofocados; mis miradas generan miradas de amor, de compasión, de ternura, de misericordia, no pierdo jamás de vista a ninguno, mis miradas se multiplican por todos, y ¡oh!,la potencia de mis miradas, con cuánta piedad se vuelcan sobre las miserias humanas, es tanta que para ponerlos a salvo encierra en mi pupila a la criatura para tenerla defendida y circundada de afecto y de ternura indecible, de hacer maravillar a todo el Cielo; mi lengua habla y genera palabras que dan vida, enseñanzas sublimes, genera plegarias, habla y genera heridas y dardos de amor para dar la generación de mi ardiente amor a todos y hacerme amar por todos; mis manos generan obras, llagas, clavos, sangre, abrazos, para hacerme obra de cada uno, bálsamo para endulzar sus llagas, clavos para herirlos y purgarlos, sangre para lavarlos, abrazos para abrazarlos y llevarlos como en triunfo en mis brazos. Toda mi Humanidad genera continuamente para reproducirla en cada criatura, nuestro amor divino consiste propiamente en esto, en reproducirse en todos y en cada uno, y si no tuviéramos la virtud generativa no podría ser una realidad, sino un modo de decir, mientras que en Nosotros primero hacemos los hechos, y si usamos el decir es para confirmar los hechos. Mucho más que Mi Humanidad es inseparable de Mi Divinidad,
La Cual Posee En Naturaleza La Virtud Generativa,
Y Está Sobre las criaturas Como Una Madre Con Los Brazos Abiertos
Y Genera En Modo Admirable Su Vida En ellas. Pero
¿sabes tú quién Recibe Los Efectos, El Fruto Completo de Este Mi Generar Continuo?
En quien Reina Mi Voluntad,
La Cual no sólo Recibe La Generación de Mis Actos,
sino Los Reproduce En Modo Admirable”.
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Volumen 35-34
Febrero 20, 1938
Jesús al Encarnarse
Formaba de Sí Tantos Jesús
por cuantas criaturas debían existir,
a Fin de que cada una Tuviese Un Jesús a su disposición.
(1) Estoy Entre Los Brazos del Querer Divino,
El Cual Me Ama Mucho, Y Para Hacerme Ver Cuánto Me Ama,
Me Quiere Decir Siempre Su Larga Y Eterna Historia de Amor,
Agregando Nuevas Sorpresas,
Por Las Cuales Queda Uno Tan Arrobado
Que Resulta Imposible no Amarlo,
y solamente quien es ingrato y sin criterio podría hacerlo.
Después, El Fiat Divino me hacía presente Lo Que Había Obrado En
El Descendimiento del Verbo a la tierra,
y mi Dulce Jesús Repitiendo Su Acostumbrada Visita,
Todo Bondad me Ha Dicho:
(2) “Mi pequeña hija de Mi Querer, tú debes saber que Mi Amor Es Tanto,
que Siente la Necesidad de Desahogarse y de Confiar Sus Secretos
a quien Vive En Mi Querer, a fin de que estando al día de todo,
Amemos Con Un Solo Amor,
y repita en ella lo que Yo Hice En Mí Mismo.
Escucha entonces hija Mía hasta dónde llega El Exceso de Mi Amor,
El Cual Me Hacía Hacer cosas inauditas e increíbles a las mentes creadas:
Al Venir Yo a la tierra, Quise Formar de Mí Tantos Jesús
por cuantas criaturas habían existido, existían y existirán,
así que cada una debía tener a su Jesús todo suyo, a su disposición;
por lo tanto
debía tener Mi Concepción Para Quedar Concebida En Mí,
Mi Nacimiento Para Renacer, Mis Lágrimas Para Lavarse,
Mi Edad Infantil Para Restablecerse y Dar Principio Su Nueva Vida,
Mis Pasos Por Vida Y Guía de los suyos,
Mis Obras Para Hacer Surgir sus obras en Las Mías,
Mis Penas Como Bálsamo Y Fuerza de las suyas,
y Como Satisfacción de cualquier deuda contraída Con La Divina Justicia,
Mi Muerte Para Reencontrar su vida,
Mi Resurrección Para Resurgir del Todo En Mi Voluntad
y a La Gloria Completa Que Debía Dar a su Creador.
Y Esto Con Sumo Amor, Con Razón, Con Justicia Y Con Suma Sabiduría.
(3) Mi Padre Celestial Debía Encontrar En Mí,
Para Satisfacerse, Glorificarse, Para Ser Correspondido Por Tanto Amor Suyo,
Tantas Vidas Mías por cuantas criaturas había sacado y debía sacar a la luz del día,
y aunque no todos tomen esta Vida Mía,
Mi Padre Celestial Exigía Mi Vida Para Glorificarse
Por Todo Lo Que Había Hecho En La Obra de La Creación Y de La Redención.
Puedo Decir que en cuanto el hombre se sustrajo de Nuestra Voluntad
Cesó La Gloria Que Le Era Debida a Mi Divino Padre,
por lo tanto,
si no Formaba de Mí Tantos Jesús por cuantas criaturas existen,
La Gloria del Padre Celestial Habría Quedado Incompleta,
y Yo no podía hacer obras incompletas,
Mi Amor me habría hecho la guerra si no hubiera Formado de Mí Tantos Jesús,
Primero Por Decoro Y Gloria Nuestra,
y después Para Dar El Bien Completo a cada una de las criaturas.
Por eso Nuestro Sumo Dolor Es Que a Pesar de Tantas Vidas Mías
que están a Disposición de cada uno,
quién no Las Reconoce, quién no Las Mira, quién no Se Sirve de Ellas,
quién Las Ofende, quién toma apenas las migajas de Mi Vida.
Pocos son aquellos que dicen:
‘Hago La Vida de Jesús, con Jesús, Y Amo Como Ama Jesús,
y quiero lo que quiere Él’.
Estos últimos Son La Correspondencia, Junto Conmigo,
de La Gloria Y Amor de La Creación Y Redención,
pero a pesar de que no Todas Estas Vidas Mías Sirven a la criatura,
sin embargo Sirven Admirablemente a La Gloria de Mi Divino Padre,
porque no Vine a la tierra solamente por las criaturas,
sino Para Reintegrar Los Intereses Y La Gloria de Mi Padre Celestial.
¡Oh!, si tú pudieses ver Qué Bello Cortejo Forman Tantas Vidas Mías
En Torno a Nuestra Divinidad, Y Cuánto Amor Y Gloria Salen de Ellas,
tú quedarías de tal manera extasiada, que te resultaría difícil volver en ti misma”.
(4) Jesús Ha Hecho Silencio,
y yo veía ante mi mente a Tantos Jesús por cuantas criaturas existían.
Pero como tenía una espina en el corazón que me torturaba,
me amargaba hasta la médula de mis huesos por una persona tan querida por mí,
y necesaria a mi pobre existencia, pues estando en peligro de morir
yo habría querido a cualquier costo salvarla,
por eso tomaba La Divina Voluntad, La Hacía Toda Mía y en mi dolor decía:
“Jesús, Tu Voluntad Es Mía, Tu Potencia e Inmensidad Están En mi poder,
yo no quiero que muera, y también Tú no debes quererlo”.
¡Dios Mío, sentía como si luchara con Una Potencia!
Y para vencer, mi mente se ha puesto ante La Divinidad
y ponía en Torno a Ella la extensión del cielo con todas las estrellas En Oración,
la vastedad de la luz del sol con la fuerza de su calor,
a la Creación toda En Oración,
además ponía Los Mares de Amor, de Potencia, de La Reina del Cielo,
Las Penas, La Sangre Derramada Por Jesús, como tantos mares En Torno a La Divinidad,
Todo En Oración,
y además, a Los Tantos Jesús de cada una de las criaturas
para que Tuviesen Un Suspiro, Una Oración para obtener lo que yo quería.
Pero ¿cuál no ha sido mi sorpresa y conmoción al mismo tiempo,
al ver y oír que Los Tantos Jesús de cada una de las criaturas
Rogaban Para Obtener lo que yo quería?
Yo he quedado confundida al ver Tanta Bondad Y Condescendencia Divina.
(5) Sea Siempre Agradecido Y Bendecido,
Y Todo Sea Para Gloria Suya.
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FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
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