EL "SUPER-MILAGRO" DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO
"EL FIATY DIVINO SE ENCONTRÓ CON EL FIAT DE MI MADRE, Y EL HIJO DE DIOS DESCENDIÓ EN SU VIENTRE MATERNO".
EVANGELIOS
3/25/202628 min read


EVANGELIO
Según San Lucas 1, 26-38:
31: "HE AQUÍ QUE VAS A CONCEBIR EN TU SENO,
Y DARÁS A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁS POR NOMBRE JESÚS"
HOMILÍA Pbro. Santiago Martín
Antes de comenzar la lectura de este evangelio,
quiero recordar que es posiblemente la página más emocionante,
impresionante de todas las que se han escrito en la historia de la humanidad.
En aquel tiempo,
el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un hombre llamado José de la casa de David.
El nombre de la Virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia dijo,
"Alégrate, Llena de Gracia. El Señor Es Contigo.
Ella se turbó grandemente ante estas palabras
y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo,
"No temas, María, porque has encontrado Gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a Luz un Hijo y le pondrás por Nombre Jesús.
Será grande, se llamará Hijo del Altísimo.
El Señor Dios le dará el trono de David, Su Padre.
Reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel, "¿Cómo será eso? Pues no conozco, varón.
El ángel le contestó,
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra.
Por eso, El Santo que va a Nacer será Llamado Hijo de Dios."
También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez
y ya está de 6 meses la que llamaban estéril.
Porque para Dios nada hay imposible.
María contestó,
"He aquí la Esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra."
Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
En esta Solemnidad de La Encarnación del Señor,
de La Anunciación del ángel a La Virgen María,
nuestro cuerpo, nuestra alma tiene que ponerse de rodillas, más aún,
tiene que postrarse en el suelo dando gracias a Dios por tanto Amor,
por tanta paciencia,
pero también por tanta humildad.
lo que Ocurrió aquel Día Maravilloso, aquel primer 25 de marzo,
donde la historia de La Creación se Reescribe de nuevo
y Empieza otra vez con La Nueva Eva,
con La Nueva Inmaculada,
lo que Ocurrió fue un Encuentro entre Dios y Lo Mejor de la humanidad,
Lo Mejor, La Inmaculada, la siempre virgen.
Y ese encuentro no fue un duelo,
fue como como un baile,
como Dios que llega y hace una reverencia a esa mujer.
El humilde hace una reverencia a la humilde
y es Dios que llega y que es amor y hace una reverencia
a la que va a responderle solo con amor.
Cuando San Pablo después de su conversión medita sobre quién es Jesucristo,
lo escribe en para mí la mejor de todas sus cartas, la carta a los filipenses.
En el capítulo 2, en el versículo 6, dice, "Cristo,
a pesar de ser hijo de Dios,
no hizo al arde de su categoría divina,
sino que se despojó de su rango y pasó por uno de tantos asumiendo la condición de esclavo."
San Pablo dice que Cristo, siendo Dios,
asumió la condición de esclavo.
Humildad. Humildad de Dios. La humildad de Dios.
Asumió la condición de esclavo. No hizo alarde de su categoría de Dios. se despojó de su rango.
¿Y qué responde la otra parte? ¿Qué dice?
¿Qué dice la inmaculada ante el Dios creador todopoderoso que se hace esclavo,
dice, aquí está la esclava, la humildad de Dios?
es acogida por la humildad del ser humano, por la humildad de la nueva Eva,
por la humildad de una mujer.
Pero no viene solo Dios cargado de humildad, viene cargado de
amor. ¿Por qué motivo Dios se hace hombre?
Los hombres creían en Dios.
Y los hombres en sus distintas religiones respetaban, incluso temían a Dios.
Los hombres adoraban a Dios.
Pero era ese temor, lo que Dios buscaba de los hombres.
En el prefacio del tiempo común, del tiempo ordinario,
número cuatro, el sacerdote dice que
nuestras alabanzas no te enriquecen ni nuestras bendiciones aumentan tu gloria.
¿Qué buscaba Dios? Buscaba que le amáramos. ¿Pero para qué? Necesitaba
él nuestro amor. Necesita él nuestro amor.
Nuestras alabanzas no te enriquecen ni nuestras bendiciones aumentan tu gloria.
Si Cristo viene a buscar nuestro amor, porque ya tenía el respeto, ya tenía el temor.
Pero si Cristo viene a buscar nuestro amor, no es porque él necesite nuestro amor,
sino porque nosotros necesitamos darle amor, dar amor.
No somos seres humanos verdaderos. seres humanos creados a la imagen y semejanza de Dios hasta que no amamos.
Solo el amor nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad.
Y para eso,
para atraernos hacia el amor, Dios nos amó primero, como dice San Juan en su primera carta.
¿Y qué respuesta encuentra el humilde? Encuentra la respuesta de la humildad.
Y el amor, ¿qué respuesta encuentra?
La Virgen María cuando ha dicho, "Aquí está la esclava del Señor, añade,
hagas en mí según tu palabra.
La humildad encuentra la humildad y el amor encuentra el amor. San Juan de la Cruz dirá,
dándonos un maravilloso consejo y fijándose en lo que había hecho Cristo, donde no hay amor,
pon amor y encontrarás amor.
No siempre sucede, por desgracia, pero en la Virgen sucedió. No había amor en la humanidad.
Dios vino a poner amor y encontró el amor.
¿Qué tenemos que hacer en este día de rodillas postrados en el suelo,
tenemos que decirle,
"Aquí está la esclava, aquí está el esclavo."
Y tenemos que decirle, "Hágase mí según tu palabra."
Tenemos que darle gracias por su infinita, inmensísima humildad.
Renunció,
se despojó de su categoría de Dios, no hizo al arde de su categoría de Dios. No renunció a ella porque siguió siendo Dios, pero tomó la condición de esclavo.
Se hizo esclavo.
Se hizo esclavo de la esclava y la esclava se hizo esclava del esclavo.
Nos enseñó su amor y así logró poner en nuestro corazón un poco de amor.
Digámosle hoy con María, gracias, gracias, gracias.
Aquí está la esclava. Aquí está el esclavo del Señor.
Me has dado amor. Toma amor. Me has dado amor.
San Agustín lo dice maravillosamente. Dame amor, vida mía.
Diré a voces. Porque dándome amor en él te goces.
Y San Felipe Neri dice, "Señor,
¿por qué me has dado un corazón tan pequeño que no puede amarte más?"
Y eso que él le daba todo a Dios. Como María, aquí está la esclava.
Hágase en mí según tu palabra. Me has dado amor, Señor.
Recibe mi amor porque tienes derecho a mi amor y así dándote amor me salvas.
HOMILÍA DEL PBRO. Pablo Martín Sanguiao
Queridos hermanos.
El 25 de marzo es la fiesta de la Anunciación a María y, por consiguiente de la encarnación del Hijo de Dios.
El Verbo divino.
De este misterio, de este decreto eterno del querer de Dios, dependen todas las cosas, todas sus obras, nuestra existencia, un continuo milagro.
Todo va incluido en el supermilagro de la encarnación, Dios que se ha hecho hombre.
Por tanto, hoy hablamos de la encarnación.
En el principio era el verbo. El verbo era en Dios y el verbo era Dios. Él
estaba al principio en Dios. Todo ha sido hecho por él y sin él nada ha sido hecho de todo lo que existe.
En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.
La luz ilumina en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido.
Él estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no lo ha reconocido.
Vino a los suyos, pero los suyos no lo han recibido.
Más a cuantos lo han recibido les ha dado poder de ser hechos hijos de Dios.
a los que creen en su nombre, que no de la sangre, ni del querer de la carne, ni del querer humano, sino de Dios han nacido.
Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Y hemos visto su gloria, gloria como de unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo unigénito que está en el seno del Padre nos lo ha revelado.
Si dice San Juan en el prólogo de su evangelio y San Pablo en la carta a los filipenses dice, "Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús, el cual,
aún siendo de naturaleza divina, no consideró un tesoro que conservar celosamente ser igual a Dios, sino que
se anonadó tomando la condición de siervo y haciéndose semejante a los hombres.
y en su condición humana se humilló haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó yle dio el nombre sobre todo otro nombre para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierray en los abismos. Toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre.
En la encarnación está contenido todo lo que Dios ha hecho.
Dios ha querido que todo su proyecto a partir de la encarnación del verbo dependiera de María.
Dios no tenía necesidad de nada ni de nadie.fue como una necesidad de desahogar su amor,
dependiendo del misterio divino de las relaciones entre las tres divinas personas, el Hijo que es engendrado por
el Padre y el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. El primer decreto
eterno de su querer ha sido la encarnación del Verbo, nuestro Señor Jesucristo.
De él parte todo. Y bien podemos decir que su primer motivo en orden de importancia para encarnarse no ha sido
el pecado de los hombres, sino la gracia perfecta de María, reflejo perfecto del amor del Padre.
Después, a partir de esta pareja inicial de criaturas, Dios ha decretado darle existencia a todas las demás en su propio orden y grado.
junto con Jesucristo ha sido eternamente querida y concebida en medio a las tres divinas personas, aquella que había de
ser su madre, la santísima Virgen, de la cual Dios ha querido que dependiera la encarnación del Hijo de Dios.
Él no se explica sin ella, ni ella se explica sin él.
María siempre ha sido perfectamente libre en su respuesta a Dios.
Dios se ha jugado todo con la libre respuesta de María, solo por amor, la única respuesta digna de Dios.
El mérito de María no resulta de lo que ha hecho en su vida o de lo que ha sufrido, sino de cuánto ha amado, o sea,de cómo ha unido libremente su voluntad con la voluntad de Dios y la ha identificado con ella.El mérito está en la respuesta a Dios. La iniciativa parte siempre de Dios,
pero corresponder depende luego de la criatura.
Ella ha dado al Hijo la carne y la sangre para el sacrificio de su vida, para cumplir la redención.Pero lo que la une a su hijo y la hace única sus ojos, no es tanto este vínculo
natural humano cuanto el vínculo con la voluntad del Padre.
María se ha identificado con el Padre en el querer. Por eso María ha recibido la
misma fecundidad divina y virginal del Padre. Es su maternidad divina, aún siendo ella solamente una criatura.
María, desde el primer instante de su existencia, viendo la tragedia del hombre y el dolor del corazón de Dios,
tante Dios le dio su voluntad divina.
Fue su triunfo en la prueba, una prueba que duró toda su vida.
Jesús habla del triunfo de Dios y de María en la anunciación y dice, "El
primer sí en mi fiat se lo pedí a mi madre querida y oh potencia del su fiat
en mi querer. Apenas el Fiat divino se encontró con el Fiat de mi madre, se volvieron uno solo.
Mi Fiat la elevó, la divinizó, la cubrió con su sombra.
Y sin obra humana me concibió a mí hijo de Dios. Solo en mi fiat podía concebirme.
Mi fiat le comunicó la inmensidad, la infinitud, la fecundidad de un modo divino y por eso pudo quedar concebido
en ella el inmenso, el eterno, el infinito. Apenas dijo, "Fiat Mickey, hágase en mí.
no solo se adueñó de mí, sino que a la vez cubrió a todas las criaturas, todas las cosas creadas,
sentía en ellas todas las vidas de las criaturas y desde entonces empezó a ser de madre y de reina a todos.
¿Cuántos portentos contiene este sí de mi madre?
Si te los dijera todos, no acabarías nunca de oírlos.
En la anunciación podríamos decir, Dios se consagró a María, dijo con hechos,
"Soy todo tuyo, oh María", porque ella había dicho, "Soy toda tuya, Dios mío."
La encarnación del Hijo de Dios fue el ofertorio de su vida y a la vez fue su consagración
por medio de María y junto con ella a la voluntad del Padre.
También nosotros debemos ser presentados y ofrecidos por nuestra madre y como ella a Dios, a la voluntad de Dios, paraser por ella, con ella y en ella, en su corazón inmaculado, transformados,
convertidos en otros Jesús, a imagen y semejanza de Jesús.
Esto ha de ser exactamente el triunfo de su corazón inmaculado.
De esa forma, el amor del Padre será plenamente satisfecho, plenamente glorificado.
Eso será el cumplimiento de su voluntad y así vendrá finalmente su reino.
El Señor le dice a su pequeña hija de la divina voluntad, Luisa Picarreta,
"Hija mía, tú no puedes comprender bien lo que mi madre querida fue para mí.
Yo al venir a la tierra no podía estar sin cielo y mi cielo fue mi mamá."
Entre ella y yo pasaba tal electricidad que ni siquiera un pensamiento se le escapaba a mi madre que no lo tomase de mi mente.
Y ese tomar de mí la palabra, la voluntad, el deseo, la acción, el paso,
es decir, todo formaba en ese cielo el sol, las estrellas, la luna y todos los
goces posibles que puede darme la criatura y que ella misma puede gozar.
Oh, cómo me complacía en ese cielo. Oh,
cómo me sentía satisfecho y compensado por todo.
Hasta los besos que me daba mi mamá contenían el beso de toda la humanidad y me devolvían el beso de todas las criaturas.
En todas partes me la sentía a mi dulce mamá. Me la sentía en el respiro y si era jadeante me lo aliviaba,
me la sentía en el corazón y si estaba amargado me lo endulzaba,
me la sentía en mis pasos y si estaba cansado me daba fuerza y descanso.
¿Y quién puede decirte cómo me la sentía en la pasión?
En cada latigazo, en cada espina, en cada llaga, en cada gota de mi sangre,
en todo me la sentía y me hacía de verdadera madre. Ah, si las almas me correspondieran,
si todo lo tomaran de mí, ¿Cuántos cielos y cuántas madres tendría en la tierra?
Sin ella no habríamos tenido ni redentor ni redención.
Sin ella no habría habido ni siquiera una página del Evangelio.
Es más, como la misma creación de todos nosotros y de todo cuanto existe debía depender de la encarnación del Verbo
divino. Por consiguiente, la misma existencia de la santísima Virgen y de todos nosotros, Dios ha querido que
dependiera del sí del Fiat divino de María. Por eso Dante ha escrito: "Virgen madre,
hija de tu hijo, humilde y alta más que criatura, término fijo del eterno consejo.
En el acto eterno y también histórico de la encarnación, junto con la humanidad adorable de nuestro Señor, su amor le ha hecho concebir en sí a todas las almas.
en primer lugar la de su madre,
rodeándola con todos sus méritos y preservándola de toda mancha de pecado y de sus consecuencias.
La Inmaculada es la primera redimida,
si bien de un modo diferente de nosotros,
María redimida para que el pecado no la tocase, mientras que nosotros hemos sido liberados del pecado en el que hemos venido a la existencia.
Si el río de la humanidad quedó contaminado desde la fuente, Adán y Eva,
el pecado no pudo tocar a María, porque ella junto con su hijo están eternamente por encima más arriba de la fuente.Antes de que Abraham fuera, yo soy ha dicho Jesús. Y por la misma razón, antes de que Adán fuera, yo soy.
Y con él María puede decir antes de que Eva fuera, yo soy.
El haber nacido tantos siglos después de nuestros primeros padres no significa nada, porque ella junto con su hijo
sonantes en el orden de causa efecto.
Y por ellos la justicia divina no destruyó a Adán con toda su descendencia y la entera creación que con el pecado del hombre ya no tenía razón de existir.
Jesús y María habrían reparado un día el daño del pecado y nos habría puesto a salvo a todos nosotros mediante la redención,
haciéndonos ser de nuevo hijos de Dios,
los verdaderos herederos y reyes de todo lo creado. Escribe Luisa en su cuarto volumen.
veía ante mí una luz interminable y comprendía que en esa luz moraba la Santísima Trinidad.
Y a la vez veía ante esa luz a la reina y madre que quedaba toda absorbida por la santísima trinidad y ella absorbía en
sí a las tres divinas personas, de manera que quedaba enriquecida con las tres prerrogativas de la trinidad sacrosanta, es decir, potencia,
sabiduría, caridad.
Y así como Dios ama al género humano como parto suyo y como algo salido de
él, y desea ardientemente que esa parte de sí mismo vuelva a él, así la mamá y
reina participando en eso, ama al género humano con amor incontenible.
La maternidad divina de María no termina con haber concebido y dado a luz al hijo de Dios. se extiende a todo su cuerpo
místico para hacer por cada uno de nosotros lo que ha hecho por su hijo.
Porque fuimos concebidos junto con Jesucristo cuando se encarnó y nacimos cuando murió dando la vida por nosotros,
evidentemente en sentido espiritual, independiente del tiempo.
Como dice un canto, "Al encarnarte nos has concebido a todos en el corazón de la Virgen contigo para ser vida, para
dar vida a cada hombre unido a ti."
Encarnándose en su seno, Jesús ha concebido con él a todas las almas como su cuerpo místico y ha tomado como suyas las culpas y las penas de cada criatura.
Desde entonces empezó su pasión y fue creciendo hasta desbordarse externamente
el último día de su vida en la pasión que le hicieron sufrir los hombres.
Toda esa obra de redención ha querido hacerla con su madre. Su amor de hijo no podía excluirla de ninguna cosa que él hizo.
Ha querido el hágase en mí. El fiat de María unido al suyo para nacer, para
vivir, para morir y también para resucitar.
De igual manera, Dios quiere nuestro Fiat, unido al de Jesús y de María, para reconocernos como hijos. De lo
contrario, su fiat no nos serviría de nada.
María no es, por tanto, la madre de Jesús solo por 9 meses, ni solo por lo que duró su infancia, sino por toda su
vida. no solo espectadora, sino colaboradora y madre de cada enseñanza de Jesús, de cada milagro que hizo, de
cada perdón dado, de cada sacramento instituido,
de cada plegaria, de cada lágrima, de cada gota de su sangre derramada que ella le había dado. Madre de la Eucaristía,
madre de la resurrección, madre de su triunfo, madre del Redentor, madre del Rey de Reyes, Madre divina,
madre de Dios.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
HOMILÍA PBRO. Fray Pío María Ciampi
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre de la casa de David
llamado José. La Virgen se llamaba María. Entró y dijo, "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se
turbó y se preguntó, ¿qué significaría aquel saludo? El ángel le dijo, "No temas, María, has hallado gracia ante
Dios. Concebirás, darás a luz un hijo y lo llamarás Jesús.
Será grande y será llamado Hijo del Altísimo. Dios le dará el trono de su padre David y reinará por siempre en la casa de Jacob, y su reino no tendrá fin.
Entonces María dijo al ángel, "¿Cómo será esto?" "Pues no conozco varón." El ángel le respondió, "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo
te cubrirá con su sombra. Por eso, el que nacerá será santo y será llamado hijo de Dios." Isabel, tu pariente,
concibió un hijo en su vejez. [música]
Es su sexto mes, la que llamaban estéril. Nada es imposible para Dios.
María dijo, "He aquí su sierva. Hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se alejó de ella.
Esta es palabra del Señor.
Las Palabras del Evangelio. Borra nuestros pecados. Alabado sean Jesús y María.
Queridos, el título que le he dado a mi copia y pega de esta noche es precisamente así. El Fiat que abre los cielos y hace descender el reino. El
Fiat que abre los cielos y hace descender el reino.
El anuncio de esta noche, de este pasaje del evangelio, no es solo una página de las Escrituras.
El instante decisivo de la historia del universo. El instante decisivo de la historia del universo.
Hay un momento, solo uno, y es este, en el que toda la creación contiene la respiración. Lo he dicho otras veces,
pero se lo repito esta noche. ¿Quién de ustedes ha tenido la gracia de ir a La Verna, que es el lugar favorito de San Francisco, donde recibió los [música]
estigmas, ¿verdad, Pele? Hay un maravilloso mosaico de la anunciación.
Está la Virgen que está en Sinoquio sobre el reclinatorio, el arcángel Gabriel que le está trayendo el anuncio.
Está la paloma, el Espíritu Santo con las alas quietas, no se mueven, están clavadas. Es decir, para decir que todo
el universo, todo el cosmos, todo depende de este adolescente, todo depende del sí de este adolescente, del fiat de este adolescente.
Entonces, hay un momento en el que toda la creación contiene la respiración. El cielo se inclina, la trinidad espera,
los ángeles guardan silencio y Dios espera a una criatura. Espera el fiat de María, el sí de María.
ya está diciendo algo a ti, ¿verdad? El espíritu te lo está diciendo, ¿verdad?
Te estás consagrando, estás diciendo que en ese Fiat ahora está esperando tu Fiat.
Es tu Fiat el que está ahora esperando en ese Fiat. El mío es tuyo. Entregado totalmente hasta lo más profundo.
Quedó profundamente turbada, tal como relata el evangelista San Lucas. Esto no es miedo ni turbación humana, no es eso en absoluto.
Es el temblor del alma ante la irrupción de lo divino.
Lo no bello divino, es decir, la irrupción de lo divino. Porque cuando Dios realmente se acerca, no consuela de inmediato, primero conmociona,
porque lo que busca es quebrantar la manera humana de pensar, de vivir y de amar.
quiere romper todo esto. María entra en esta turbación de sangre. Como saben, en el momento en que el ángel le está
trayendo el anuncio, María ya ha hecho votos de castidad por inspiración divina. Ahora, en cambio, siente que
esta situación cambia, ella debe concebir, pero el ángel le ha dicho que nada es imposible para Dios. Tu voto que has hecho es voluntad de Dios y esto
también es voluntad de Dios. Y por eso permanecerás virgen antes del parto,
durante el parto y después del parto, y darás a luz a Dios aquí en la tierra. Es querido. Así que María entra en esta
turbación santo, el punto en el que la voluntad humana siente que está a punto de ser llamada a morir para dar pleno espacio a Dios, completamente a Dios.
Dice, "Ahora añado tu momento de morir para dar pleno espacio a Dios."
La propuesta divina no es solo, presten mucha atención, queridos, una maternidad, sino un reino, está escrito. No solo una maternidad, sino un reino,
está escrito.
Concebirás un hijo, reinará para siempre y su reino no tendrá fin. Piensen, este reino atraviesa toda la sagrada
escribiendo ese famoso sueño de Nabucodonosor que Daniel le explica. Entonces, estamos
hablando de un profeta seis o siete siglos antes de la vida de Jesús, que ya había visto el anuncio del ángel. Y este
reino de forma profética lo había visto todo.
Aquí está el corazón del misterio. No se trata solo, y eso ya es algo enorme,
infinito, del nacimiento de Jesús, sino del inicio del reino eterno, de la voluntad divina en la tierra. ese reino
perdido por Adán, reconquistado por Jesús y que ahora debe ser manifestado.
Y en esto entra nuestro fiat, vuestra consagración, nuestra consagración a la Virgen. En esto entra todo esto. también
la consagración que esta noche haré de este pequeño pueblito donde el Señor me ha enviado, donde quiero quedarme cada vez más en este silencio y ocultamiento,
porque son momentos de estar cada vez más en el silencio y el ocultamiento con Dios para apresurar este reino,
queridos. Así que ese reino perdido por Adán, ese reino anhelado por los profetas, ese reino que Jesús nos enseñó
a pedir como el corazón de todo, venga tu reino, recen así. No es un consejo, es un mandato,es un imperativo. Recen así, recen para que venga mi reino.
Aquí en este momento todo comienza, pero atención, no comienza afuera. Comienza en una voluntad humana que se entrega,
se rinde, se confía, se funde completamente con la divina.
Todo empieza con este movimiento y puedes empezar también esta noche para mí y para ti con este movimiento
o si ya ha comenzado siempre puede crecer más y más. Recuerdan aquella página en la que Luisa dice, "Jesús,
pero ¿qué te debo dar para el inicio de este nuevo año? Te doy mi voluntad."
Jesús dice, "Dame tu voluntad." Y Luisa dice, "Pero Jesús, ya te la he dado."
No, cada vez que me la vuelves a dar es un acto nuevo que haces, un acto sublime que haces, un acto nuevo que haces. Yo te doy los méritos como si fuera siempre la primera vez.
Es un acto nuevo que haces.
La pregunta de María Graci es el paso decisivo. ¿De qué manera es posible que pase esto? ¿Cómo es posible que esto
ocurra sin alterar ni un poco lo que yo he vivido a lo largo de mi vida hasta ahora? Por voluntad de Dios no hay duda.
Esto absolutamente cede de luz. De hecho, ustedes saben que mientras Zacarías, aunque parezca la misma respuesta, quedó mudo. La Virgen, en
cambio, dio la respuesta porque no hay duda. En María es sede de luz. María no resiste a Dios ni por un instante. Solo quiere entender cómo Dios quiere obrar.
Y la respuesta es impactante. El arcángel se lo dice como si quisiera decírselo a Dios. El Espíritu Santo
descenderá sobre mí. Es decir, no serás tú quien actúe, será Dios quien haga todo en mí. Ustedes saben que un
verdadero consagrado a María ha recibido esta gracia de reconocerse en su propia nada. ¿Saben que en esta famosa página
del 25 de abril, en el volumen 36 en 1938,
el 25 de abril, esa famosa página donde Jesús dice que en el Dios divino no
existe la humildad? ¿Qué es lo que no hay humildad? Hay algo, hay la nada.Hay la nada que se deja penetrar por el todo y esto ha sucedido. No serás tú quien hagas, será Dios quien actúe en ti.
No se trata de hacer cosas para Dios,
sino de dejar que Dios lo haga todo en nosotros. Esto es lo que es la consagración. Lo he dicho otras veces
aquel Santo Padre Lucas Irino, un padre monfortiano con quien tuve la gracia de pasar los últimos 6 meses de su vida.
con él estuvo conmigo. Pasamos un periodo maravilloso y él decía así,definía la consagración a la Virgen como el acto entre dos personas en el que una pide y la otra concede su modo de
pensar, de querer y de actuar. Por lo tanto, un alma que verdaderamente ha hecho esto con todo su ser, puede decir,
debe decir, "Ya no soy yo quien vive, es la madre con su hijo, quienes ahora han tomado plena posesión de mí, porque yo
me he entregado, lo he querido." Y lo repito, en cada instante y en ocasiones especiales como esta de esta noche,
reafirmo y reconfirmo todo. ¿Comprendes lo maravillosa que es esta velada juntos? La detengo y vuelvo a confirmar todo por completo.
Entonces, Clari, ahora entramos en una luz aún más profunda. Dios, cuando él quiere hacer una obra universal como la
que está teniendo lugar en este momento en la humanidad, Jesús dice que no.
Ustedes deben preguntarse, pero ¿por qué Jesús dio a conocer estos escritos en este momento y no antes? Porque esta es la hora de Dios, esta es su hora.
Entonces, cuando Dios quiere realizar una obra universal, no comienza con muchos, comienza con uno.Y luego, a partir de ese uno, un pequeño grupo se expande cada vez más en silencio, en lo oculto. Así lo hizo con
María y sigue haciéndolo así. Escuchemos esta luz que nos viene del cielo,
queridos. Escuchen esta luz que los prepara a quienes por primera vez, a quienes para renovar quizás por
centésima vez este acto de consagración que hemos hecho a nuestra madre. Escuchen,
estaba pensando, es un pasaje del 14 de abril de 1923.
Estaba pensando en todo lo que mi amable Jesús, me va manifestando sobre su santísima voluntad. Y muchas dudas y
dificultades surgían en mi mente que no creo sea necesario contar aquí. Entonces, moviéndose en mi interior,
estrechándome fuertemente contra su corazón, me dijo, "Hija, amada de mi voluntad, debes saber que cuando quiero
realizar obras grandes, obras en las que toda la familia humana debe participar siempre quien lo desee, es mi costumbre
concentrar en una sola criatura todos los bienes, todas las gracias que esta obra contiene para que todos los demás
como de una fuente puedan tomar de ese bien." cuanto deseen.
Esto aplíquenlo también a cada uno de ustedes, para su familia, para su país. Yo obro así al igual que el padre Pío,
que era en la escuela de la Virgen, como decía siempre, "Déjenme tomar uno en la familia y verán que a través de ese
tomaré a todos." Déjenme tomar uno en la familia y a través de ese tomaré a todos.
Cuando hago obras individuales, doy cosas limitadas. En cambio, cuando hago obras que deben servir al bien general,
doy cosas sin límite. Eso hice en la obra de la redención,
que el poder de elevar a una criatura está hablando de su madre. Jesús está apasionado por su madre. Siempre habla
de su madre. Cuando para elevar a una criatura a concebir a un hombre y a Dios, debes concentrar en ella todos los
bienes posibles e imaginables. ¿Lo han escuchado, queridos?
Debes concentrar en ella todos los bienes. Debes elevarla tanto como para poner en ella el germen de la misma fecundidad paterna.Y así como mi Padre celestial me engendró virgen en su seno con el germen virginal de su fecundidad, eterna, sin
intervención de mujer, y en este mismo germen procedió el Espíritu Santo. Así mi madre celestial, con este germeneterno, totalmente virginal de la fecundidad paterna, me concibió en su seno Virgen, sin intervención de mujer.
¿Dónde está la santísima Trinidad? dar lo suyo a esta Virgen divina para poder concebirme a mí, hijo de Dios. Nunca,
nunca mi santa madre podía concebirme, no teniendo ella ningún germen. Ahora, como ella era de la raza humana,
escuchen el paso, queridos. Comprendan cómo sucede cuando se elige una raza humana. Este germen divino al mismo
tiempo me concibió como Dios. Y así como al engendrarme el Padre, al mismo tiempo procedió el Espíritu Santo. Así, cuando fui engendrado en el seno de mi madre,
se generaron las almas. Les ruego que vayan a revisar este pasaje. Más tarde volveremos sobre ello. Los escucho. ¿Qué ha dicho? Los escucho al ser generados.
Así fueron generadas las almas. La consagración al Amadone significa volver a ese instante en lo que Dios ha querido y ha establecido.
Así que todo eso, escuchen qué tiene de eterno. No se desanimen, pero si escuchan bien,
queridos, lo infinito claramente se percibe bien. Así que todo lo que tiene de eterno que sucedió en la santísima
trinidad en el cielo se repite en el seno de mi querida madre.
Todo lo que tiene de eterno que sucedió en la santísima trinidad en el cielo se repite en el seno de nuestra madre. Mamá
mía es de vértigo, ¿verdad? Esto solo lo podía decir Jesús. La obra era verdaderamente inmensa,
escuchen, e incalculablemente creada.
Debía concentrar todos los bienes y también a mí mismo para que todos pudieran encontrar lo que deseaban.
Por lo tanto, puesto que la obra de redención debe ser tan grande que abrume a todas las generaciones, quiero
deten muchos siglos las oraciones, los suspiros, las lágrimas y las penitencias
de muchos patriarcas y profetas y de todos los pueblos de la antigüedad. ¿De acuerdo? Lo hice al prepararme para
recibir algo tan bueno y concentrar en esta criatura celestial los bienes que todos debían disfrutar. Continuó
obrando. Por eso Dios nos ha llamado a colaborar en esta misión.
Ahora bien, ¿qué movía a este pueblo a orar, a suspirar, etcétera? Es decir, el pueblo de Israel, ¿cómo pudo resistir a
todos los desastres que se causó con sus propios pecados, deportaciones, dolores de todo tipo? Escuchen, nos lo explican.
¿Qué movía a este pueblo a orar? La promesa del futuro Mesías.
Es decir, ellos realmente conocían la Sagrada Escritura, estaban seguros de que el Mesías debía venir a la tierra y
decían, "Sí, cualquier tribulación que nos suceda, pero nosotros estamos seguros de que vendrá nuestro salvador,
nuestro libertador. Vendrá rescatarnos definitivamente vendrá. Vendrá,
¿entienden? Vendrá. Era una certeza absoluta la promesa del futuro Mesías. Esta
promesa era como la semilla de muchas súplicas y lágrimas.
Si no existiera esta promesa, si no hubiera existido esta promesa, nadie habría dado nada. Nadie habría tenido
ese pensamiento, nadie habría esperado salvación. Ahora, hija mía, volvamos a nosotros, volvamos a mi voluntad. ¿Crees
que es una santidad como las otras santidades? un bien precioso, una gracia casi como las otras que he hecho por ti
durante tantos siglos a los artesanos, a toda la iglesia. Noveno,
estamos ante una nueva era, un recurso valioso que debe estar al servicio de todas las generaciones,
pero es necesario que primero concentre todo este bien en una sola persona, como hice en el Jone, centralizándolo todo en mi madre. Y esto ya se ha hecho,
queridos.
Ya estamos en la siguiente etapa. Esto se hace con Luisa, ¿entiendes? Y ya ves cómo encajan las cosas. Pasó. Propiciar
la llegada del protector y preparar las almas era la promesa del Mesías para que con esperanza los hombres se dispusieran
y hallaran salvación en el futuro protector.
para disponer las almas a vivir en mi voluntad, hacerlas partícipes de los bienes que ella contiene y que el hombre
regrese al camino de su origen, seré el primero en orar, haciendo resonar mi voz de un extremo al otro de la tierra,
diciendo, "Padre nuestro que estás en los cielos."
No dije padre mío, sino que lo llamé padre de toda la familia humana para comprometerlo en lo que debía suceder.
Que todos santifiquen tu nombre para que venga tu reino sobre la tierra y se haga tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Este era el propósito de la creación y yo me alegraba ante el Padre de que se [música] cumpliera.
Así como yo oré, el Padre Celestial, se dio a mis súplicas y formé el germen de un bien tan grande. Y para que este
germen fuera conocido, enseñé a los apóstoles mi oración y el Padre Nuestro,
a mí. Qué maravilla. ¿Habéis visto qué sinfonía maravillosa, estupenda? Es decir, en nuestra verdadera iglesia, la
auténtica, la verdadera Lucia, hay una no hay una pasión, ¿no? Y estos las transmitieron a la iglesia para que así
como el pueblo del Redentor hallaba salvación en ellas y se preparaba para recibir al Mesías, con este germen
formado por mí, la iglesia ora y repite mi oración y se prepara así para recibir, reconocer y amarlo mío celestial,
padre como padre. ellos, de modo que puedan merecer ser amados como hijos y recibir el gran bien que es mi voluntad.
Finalmente, hágase como en el cielo, así también en la tierra. Queridos, este debe ser el fruto de vuestra
consagración a la Virgen. Que vosotros apresuréis este momento. Habéis sido llamados en este momento histórico para esto. Qué maravilla, qué vocación.
Escuchen cómo continuamos y convivimos.
Así toda la Iglesia reza. Y así como las lágrimas, las penitencias y las oraciones empiezan dirigidas a la Virgen
del Cielo, así debía yo disponer para concentrar tanto bien y poder recibir al Salvador, aunque no sabían quién era.
Así ahora la Iglesia cuando reza el Padre Nuestro, le está hablando a él. Es precisamente por ti que reza, para que
concentres en ti el bien que contiene mi voluntad, de modo que la voluntad divina tenga vida en la tierra como en el cielo. Y aunque no eres conocida, la
Iglesia, haciendo eco a mi oración, que se haga tu voluntad como en el cielo,
así en la tierra me ruega, me insiste para que concentre todo este bien en una segunda virgen, para que como otra
salvadora salve a la humanidad en peligro, haciendo uso de mi inseparable amor y misericordia, yo conceda mi
propia oración unida a la de toda la Iglesia, es decir, que haga regresar al hombre a su origen, al propósito para el
cual lo creé. Es decir, que mi voluntad se haga en la tierra como en el cielo.
Queridos, esta es la maravilla que para esta noche se inserta cada vez más en vuestro ser con esta consagración. Esto es precisamente vivir de mi voluntad.
Todo lo que te voy manifestando te impulsa esto. En esto te confirmo. Este es el gran fundamento que voy formando en el alma. Y para hacer esto, escuchen
lo que dice B.O. concentrando todas las gracias pasadas, presentes y futuras que he dado a todas las generaciones. más las duplico, las multiplico.
Porque siendo mi voluntad lo más sagrado y noble, sin principio ni fin, al darla a una criatura, es justo que concentre
todo el bien posible, innumerables gracias a tu voluntad, pureza y nobleza divina, para que tenga el mismo cortejo celestial esta mi voluntad.
Y la misma que obró en la redención, que quiso servirse de una virgen, que portentos y prodigios y gracias. ¿Acaso no obró en ella? Ella es grande,
contiene todos los bienes y al obrar actúa con magnanimidad. Si se trata de hacer obras para beneficiar a toda la humanidad, pone en juego todos sus
bienes. Ahora estamos en este paso. Es una obra para hacer el bien a todos, toda la humanidad, el cosmos entero,
devolver todo al orden, al lugar en el que todo fue creado. Y nosotros debemos ser protagonistas de este momento en
silencio. Miren, en estos días he repetido hasta el cansancio este concepto. Miren, toda la historia del
universo estaba concentrada en un pueblito de 150 habitantes. Nazaret, en una adolescentes de 15 años, ¿se lo
imaginan? Había grandes emperadores y figuras y sin embargo, toda la historia se concentraba allí. Por eso buscamos
estar más ocultos en el anonimato, en la oración del corazón y en este recogimiento profundo. Y Dios hará cosas
que ni siquiera imaginamos en esta maravilla.
Ahora, y ya concluyo, queridos míos, mi voluntad quiere servirse de otra verdad.
Virginia te está hablando a ti ahora para centrar su voluntad desde el principio, para dar a conocer que su
voluntad se haga como en el cielo, así también en la tierra. Ahora es para manifestar todo esto. Es el último paso.
Todo esto debe manifestarse.
Y si en la redención quieres venir a salvar al hombre perdido, a satisfacer por sus culpas, ya que él era incapaz de
hacerlo y darle un refugio y tantos otros bienes que contiene la redención.
Ahora mi voluntad queriendo desplegarse aún más en amor que en la redención misma, al hacer que se haga en la tierra como en el cielo, viene a dar al hombre,
escuchen su estado de origen. ¿Has entendido que yo no recuerdo el nombre? Tal vez después sí el enemigo lo sabe,
por eso está moviendo todo. ¿Has entendido su estado de origen?
Ahora, mi voluntad queriendo desplegarse más en amor que en la misma redención,
al hacer que se haga en la tierra como en el cielo, mi voluntad viene a dar al hombre su estado de origen, su nobleza,
su propósito, el propósito para el cual fue creado. viene a abrir un flujo constante entre su voluntad y la humana,
de modo que esta misma alma humana,
absorbida por esta voluntad divina y totalmente dominada, le otorgará vida plena en ella y ella reinará en la
tierra como en el cielo. Pero qué maravilla. He aquí, he hecho una preparación porque ahora estaba en la consagración. La hace entrar hasta en el
ADN. Edén ADN hasta en el ADN. la hace entrar. Esta consagración, esta consagración que hacemos a María,
el Fiat que pronuncias esta noche, que renuevas esta noche, es el acto que lo cambia todo. Todo lo cambia todo.
María fue la primera de todas, pero Dios desea fervientemente continuar con su gran obra divina.
Esta es su obra contigo.
He aquí, aquí estoy. Hágase en mí. Esto repetirás tú. Aquí estoy. Hágase en mí.
Y en ese instante el verbo se hace carne, lo eterno entra en el tiempo y el cielo desciende a la tierra. Te lo
repito, es demasiado hermoso. Y en ese instante el verbo se hace carne. Lo eterno entra en el tiempo y el cielo desciende a la tierra.
Hoy, esta noche, en este momento, el cielo sigue mirando a la tierra. Dios sigue buscando un sí, tu sí, tu fideico.
Él está mirando ahora, está aquí presente con nosotros, queridos,
mientras anhela, arde y arde sentir que tú también ardes al pronunciar este fiat tuyo.
Aquí estoy. Tómalo todo. Vive en mí. Hágase tu voluntad. Así que, queridos,
el Fíat se reunirá de nuevo, el reino vendrá y la tierra volverá a ser el paraíso.
¡ALABADOS SEAN JESÚS Y MARÍA!
Amén.
FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
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