LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
DOCTRINA DE LIBRO DE CIELO
EVANGELIOS
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LA RESURRECCIÓN
DE NUESTRO DIOS AMOR
CREADOR, REDENTOR, SANTIFICADOR
Y REY UNIVERSAL SEÑOR JESUCRISTO
EVANGELIO:
San Juan 20, 1-9
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN:
ÉL HABÍA DE RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS
1. El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.
2. Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo: Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.
3. Salió Pedro con el otro discípulo y fueron al sepulcro.
4. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes al sepulcro.
5. Se inclinó y vio allí los lienzos plegados, pero no entró.
6. Llegó tras él, Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos plegados,
7. y el sudario que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio.
8. Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó.
9. No entendían aún la Escritura según la cual era preciso que Resucitara de entre los muertos.
PALABRA DEL SEÑOR
"GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS
San Juan 20, 1: "María Magdalena fue al sepulcro y vio quitada la piedra"
LIBRO DE CIELO
Vol. 22-5 (2) Junio 20, 1927
"Cada Acto tuyo Hecho en MI VOLUNTAD Debe quitar una piedra"
(2) “Hija Mía, la tierra Creada por DIOS fértil y bella,
con un sol resplandeciente que la iluminaba y alegraba,
se convirtió en espinosa y llena de piedras por el pecado,
la voluntad humana puso en fuga el Sol de la Mía,
y densas tinieblas la cubrieron,
y YO te conservo viva porque debes quitar las piedras de la tierra
y volverla fértil de nuevo.
Cada acto de voluntad humana ha sido una piedra
que ha cubierto la bella tierra creada por Mí,
cada pecado venial ha sido una espina,
cada pecado grave ha sido un veneno
y cada bien hecho fuera de Mi Voluntad
ha sido como arena esparcida sobre el terreno,
que invadiéndola toda
impedía la vegetación aun a la más pequeña planta o cualquier hilo de hierba
que pudiera despuntar debajo de las piedras.
Ahora hija Mía, cada acto tuyo Hecho en Mi Voluntad debe quitar una piedra,
¡y cuántos Actos se necesitan para quitarlas todas!
y con no dar jamás vida a tu voluntad
llamarás de nuevo a los refulgentes Rayos del Sol del Fiat Supremo
a Resplandecer sobre estos terrenos tenebrosos,
y estos Rayos llamarán al viento impetuoso de la Gracia,
que con su Imperio Removerá toda aquella arena,
esto es, todo aquel bien hecho no para cumplir Mi Querer,
ni en Él, ni por Amor Mío,
sino más bien para rescatar estima, gloria, interés humano.
¡Oh! cómo es pesado este bien aparente,
más que arena que impide la vegetación a las almas
y las vuelve de tal manera estériles, que dan piedad.
Por eso el Sol de Mi Querer con su Fecundidad
Cambiará las espinas en flores y frutos,
y el viento de Mi Gracia será el contraveneno
y verterá la vida en las almas.
Entonces, tú debes estar convencida que te Tengo todavía con vida
para reordenar la obra de la Creación,
y así como una voluntad humana saliéndose de la Mía
desordena todo hasta cambiar la faz de la tierra,
así otra voluntad humana que entra en la Mía,
con Actos repetidos e incesantes
debe reordenar todo
y Restituirme el dulce encanto, la armonía,
la belleza de los primeros tiempos de la Creación.
¿No sientes en ti cuán grande es tu campo de acción?
Y cómo reandando en el Edén terrenal,
donde mi Querer Divino festejó con los primeros actos del hombre,
y gozábamos Juntos la tierra fértil y bella que le había dado,
te llamo a ti para vincular los primeros Actos
y para hacerte caminar todos los terrenos invadidos por la voluntad humana,
para que abrazando todos los tiempos juntos,
ayudes a quitar las piedras,
las espinas, la arena que el querer humano ha acumulado,
cambiando estos terrenos hasta dar piedad”.
San Juan 20, 2
"Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto"
LIBRO DE CIELO
21-16 (5) Abril 16, 1927
AL SOL DE MI DIVINIDAD NO LO PUDIERON TOCAR
(5) “Hija Mía, Mi Vida fue brevísima acá abajo
y la mayor parte me la pasé escondido,
pero a pesar de que fue brevísima,
como Mi Humanidad estaba animada por una Voluntad Divina,
¿Cuántos Bienes no Hice?
Toda la Iglesia toma de Mi Vida,
a saciedad bebe de la Fuente de Mi Doctrina,
cada Palabra Mía es una Fuente que brota en cada Cristiano,
cada Ejemplo Mío es más que sol que Ilumina, que Calienta, que Fecunda
y hace madurar las más grandes Santidades.
Si se quisiera comparar a todos los Santos, todos los buenos, todas sus penas y su heroísmo,
todo puesto en comparación a
Mi Vida brevísima,
serían siempre las pequeñas llamitas delante al Gran Sol,
y como en Mí Reinaba la Divina Voluntad,
todas las penas, las humillaciones, confusiones, oposiciones,
acusaciones que me hacían los enemigos en el curso de Mi Vida y de Mi Pasión,
sirvió todo para su vergüenza y para mayor confusión de ellos mismos,
porque estando en MÍ una Voluntad Divina,
sucedía de MÍ como sucede al sol cuando las nubes,
extendiéndose en lo bajo del aire,
parece que quieren hacer ultraje al sol
oscureciendo la superficie de la tierra
quitando momentáneamente la viveza de la luz solar,
pero el sol se ríe de las nubes porque ellas no pueden hacer vida perenne en el aire,
su vida es fugaz, basta un pequeño viento para hacerlas desaparecer
y el sol queda siempre triunfante en su plenitud de luz que domina y llena toda la tierra.
Así sucede de MÍ,
todo lo que ME hicieron mis enemigos y aun Mi Misma Muerte,
fueron como tantas nubes que cubrieron Mi Humanidad, pero
al Sol de MI DIVINIDAD no lo pudieron tocar,
y no apenas el viento de la Potencia de MI VOLUNTAD DIVINA se movió,
desaparecieron las nubes y
Más que sol RESUCITÉ Glorioso y Triunfante,
quedando los enemigos más avergonzados que antes.
Hija Mía, en el alma donde Reina Mi Voluntad con toda su Plenitud,
los minutos de vida son siglos y siglos de Plenitud de todos los Bienes,
y donde ELLA no reina,
los siglos de vida son apenas minutos de bienes que contienen;
y si el alma donde Reina Mi QUERER sufriera humillaciones, oposiciones y penas,
son como nubes que el viento del FIAT DIVINO descarga sobre aquellos,
para su vergüenza,
que han osado tocar a la Portadora de Mi eterno Querer”.
San Juan 20, 6-7
"...vio los lienzos plegados y el sudario que había sido puesto en Su Cabeza,...
aparte, todavía enrollado..."
LIBRO DE CIELO
20-36 (6) Diciembre 12, 1926
"EN EL VELO DE MI HUMANIDAD"
(6) “Hija Mía, tanto YO como Mi MAMÁ vinimos a hermanarnos con las criaturas,
vinimos a levantar a la humanidad caída
y por lo tanto a tomar sus miserias y humillaciones
en las cuales había caído para expiarlas a costa de la propia vida;
Si Nos hubieran Visto Vestidos de Luz,
¿Quién habría osado acercarse y tratar con Nosotros?
Y en el curso de Mi Pasión,
¿Quién hubiera osado Tocarme?
La Luz del Sol de MI QUERER los habría cegado y derribado por tierra,
por lo tanto, debí hacer un Milagro más grande
Escondiendo esta Luz en El Velo de Mi Humanidad
y aparecer como uno de ellos,
porque esta Mi Humanidad
representaba no a Adán inocente, sino a Adán caído,
y por lo tanto debía sujetarme a todos sus males,
Tomándolos sobre de MÍ como si fuesen Míos
para expiarlos delante de LA DIVINA JUSTICIA.
En cambio cuando RESUCITÉ de la muerte,
y que Representaba a Adán inocente, al Nuevo Adán,
hice cesar El Milagro
de tener escondida
en El Velo de Mi Humanidad
Las Vestiduras del Radiante Sol de
MI QUERER
y Quedé Vestido de Luz Purísima,
y con esta Vestidura Real y Deslumbrante
Hice Mi Ingreso en Mi Patria,
Quedando Las Puertas Abiertas,
que hasta aquel punto habían estado cerradas,
para Hacer Entrar a todos aquellos que Me Habían Seguido.
Por eso con no hacer NUEESTRA VOLUNTAD,
no hay Bien que no se pierda,
no hay mal que no se adquiera”.
San Juan 20, 9
"No entendían aún La Escritura..."
LIBRO DE CIELO
24-6 (4) Abril 12, 1928
"FUE NECESARIA A MI AMOR, LA RESURRECCIÓN"
(4) Así como fue necesaria Mi Muerte,
fue necesaria a MI AMOR
LA RESURRECCIÓN,
porque el hombre con hacer su voluntad perdió La Vida de
MI QUERER,
y YO Quise Resucitar para Formar no sólo
La Resurrección de los cuerpos,
sino La Resurrección de La Vida de Mi VOLUNTAD en ellos,
así que si YO no Hubiese Resucitado,
la criatura no podría Resurgir de nuevo en MI FIAT,
le faltaría
La Virtud, El Vínculo de La Resurrección en La Mía
y por tanto MI AMOR Se Sentiría incompleto,
Sentiría que podría hacer más y no lo hacía
y habría quedado con el duro martirio de un amor no completado;
que después el hombre ingrato no Se Sirva de Todo lo que He Hecho,
el mal es todo suyo,
pero MI AMOR POSEE Y GOZA SU PLENO TRIUNFO”.
San Juan 20, 9
"era preciso que Resucitara de entre los muertos"
LIBRO:
LA REINA DEL CIELO
EN EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD
VISITA DE LA VIRGEN
Día 29:
"EL ACTO MÁS SOLEMNE QUE ÉL HIZO"
Ahora Escúchame Hija de Mis Dolores.
En Cuanto
MI QUERIDO HIJO EXPIRÓ,
Bajó al limbo como Triunfador y Portador de Gloria y de Felicidad,
en aquella cárcel donde se encontraban todos Los Patriarcas y Profetas,
El Primer Padre Adán,
El Querido San José y Mis Santos Padres,
y todos aquellos que En Virtud de Los Méritos Previstos
del Futuro Redentor se habían salvado.
Yo era Inseparable de
MI HIJO,
y ni siquiera la muerte me lo podía quitar,
por eso, en medio de Mis Dolores Lo Seguí al limbo
y Fui Espectadora de La Fiesta,
de los agradecimientos que toda aquella gran turba de gente dio a
MI HIJO,
porque Había Sufrido Tanto
y porque Su Primer Paso Había Sido hacia ellos Para Beatificarlos,
y Llevarlos con ÉL a La Gloria Celestial.
Así que, en cuanto Murió Comenzaron Las Conquistas,
LA GLORIA PARA JESÚS
y para todos aquellos que lo Amaban.
Esto Querida Hija Es Símbolo
de que en cuanto la criatura hace morir su voluntad
con La Unión de
LA VOLUNTAD DIVINA,
comienzan las conquistas en el Orden Divino,
La Gloria, La Alegría,
incluso en medio a los más grandes dolores.
Por tanto, en vista de que los ojos de Mi Alma Siguieron a
MI HIJO,
jamás Lo Perdí de Vista,
tampoco en los tres días que Estuvo sepultado;
Yo Sentía tal Ansia de Verlo Resucitado
que Iba Repitiendo en Mi Ímpetu de
AMOR:
“Resucita Gloria Mía, Resucita Vida Mía”
Mis Deseos eran ardientes, Mis Suspiros de fuego,
Hasta Hacerme Sentir Consumir.
Ahora, en estas Ansias Vi que
MI QUERIDO HIJO,
Acompañado de aquella gran turba de gente
Salió del limbo Triunfante y se la Llevó al sepulcro.
Era el amanecer del tercer día,
y así como toda la naturaleza Lo Lloró,
así ahora se Alegraba tanto,
que el sol anticipó su curso para estar presente
en El Momento en que
MI HIJO RESUCITABA.
Pero, ¡Oh! Maravilla, antes de Resucitar
Hizo Ver a aquella turba de gente
SU SANTÍSIMA HUMANIDAD SANGRANTE,
LLAGADA, DESFIGURADA,
Cómo Había Quedado Reducida por
AMOR
de ellos y de todos.
Todos se conmovieron y admiraron
LOS EXCESOS DE AMOR
y El Gran Portento de
LA REDENCIÓN.
Ahora Hija Mía,
¡Oh! cómo te Quisiera presente en El Acto en que
RESUCITÓ MI HIJO,
ÉL ERA TODO MAJESTAD,
SU DIVINIDAD UNIDA A SU ALMA
Manaba mares de Luz y de Belleza Encantadora,
de Llenar Cielo y tierra,
y como Triunfador, Haciendo Uso de
SU PODER,
Ordenó a SU Muerta Humanidad que Recibiera de Nuevo
SU ALMA
y que Resucitara Triunfante y Gloriosa a la Vida Inmortal.
¡Qué Acto Tan Solemne!
MI QUERIDO JESÚS
Triunfaba sobre la muerte Diciendo:
“muerte, tu no serás más muerte, sino Vida.”
Con este Acto de Triunfo Ponía El Sello de que Era
HOMBRE Y DIOS,
Y CON SU RESURRECCIÓN
Confirmaba
El Evangelio, los Milagros, la Vida de los Sacramentos
y toda la Vida de La Iglesia,
y no sólo esto,
sino que Daba el Triunfo sobre la voluntad humana debilitada
y casi extinta en El Verdadero Bien,
de Hacer Triunfar sobre ellas
LA VIDA DEL QUERER DIVINO ,
que Debía Llevar a las criaturas La Plenitud de La Santidad
y de Todos Los Bienes,
y al mismo tiempo Arrojaba, en Virtud de
SU RESURRECCIÓN,
El Germen en los cuerpos
de Resurgir a La Gloria Imperecedera.
Hija Mía,
LA RESURRECCIÓN DE MI HIJO
Encierra Todo,
Dice Todo, Confirma Todo
ES EL ACTO MÁS SOLEMNE
ÉL HIZO
POR AMOR
de las criaturas.
Ahora escúchame Hija Mía,
te Quiero Hablar como MAMÁ que AMA mucho a SU Hija.
Quiero Decirte qué Significa Hacer
LA VOLUNTAD DIVINA
Y VIVIR DE ELLA
y El Ejemplo te Lo Damos
MI HIJO Y YO.
Nuestra Vida Estuvo Rociada
de penas, de pobreza, de humillaciones,
hasta Ver Morir de penas a
MI AMADO HIJO,
pero en todo esto Corría
LA VOLUNTAD DIVINA.
ELLA era La Vida de Nuestras penas,
y Nosotros Nos Sentíamos Triunfantes y Conquistadores,
de Cambiar la misma muerte en Vida.
Tan es así, que al Ver El Gran Bien,
Voluntariamente Nos Ofrecíamos a Sufrir,
porque Estando en Nosotros
LA DIVINA VOLUNTAD
ninguno se podía imponer sobre ELLA ni sobre Nosotros.
El Sufrir Estaba en Nuestro Poder
y lo Llamábamos como Alimento y Triunfo de
LA REDENCIÓN,
para Poder Llevar El Bien a todo el mundo entero.
Ahora Hija Querida, si tu vida,
tus penas tuvieran por Centro de Vida
LA DIVINA VOLUNTAD,
está Cierta que El Dulce JESÚS se Servirá de ti
y de tus penas para Dar
Ayuda, Luz, Gracia a todo el universo.
Por eso ánimo,
LA DIVINA VOLUNTAD
Sabe Hacer Cosas Grandes donde ELLA Reina,
y en todas las circunstancias
Mírate en Mí y en tu Dulce JESÚS y Camina adelante".
Día 30
LECCIÓN DE LA REINA DEL CIELO
"Hija bendita de Mi Materno Corazón,
grande fue Mi Alegría y Mi Triunfo en
LA RESURRECCIÓN DE MI HIJO;
Yo Me Sentí Renacida y Resucitada en Él,
todos Mis Dolores se cambiaron en Alegrías
y en mares de Gracias, de Luz,
DE AMOR,
de Perdón para las criaturas,
y Extendían Mi Maternidad sobre todos Mis hijos,
Dados a Mí por JESÚS con El Sello de Mis Dolores.
Ahora Escúchame Hija Querida,
tú debes saber que después de La Muerte de
MI HIJO,
Me Retiré al Cenáculo junto con El Amado Juan y Magdalena.
Pero Mi Corazón Quedaba Traspasado porque sólo Juan estaba a Mi Lado,
y en Mi Dolor Decía:
“Y los otros Apóstoles, ¿Dónde están?”
Pero en cuanto éstos oyeron que JESÚS Había Muerto,
Tocados por Gracias Especiales, todos conmovidos y llorando,
uno a uno los fugitivos se pusieron en torno a Mí,
Haciéndome Corona,
y con lágrimas y suspiros Me Pedían Perdón
de que tan vilmente Lo Habían Abandonado y Huido de
SU MAESTRO.
Yo los Acogí Maternalmente en El Arca
de Refugio y de Salvación de Mi Corazón,
y Les Aseguré a todos El Perdón de
MI HIJO,
los alenté a no temer,
les Dije que su Suerte estaba en Mis Manos,
porque a todos Me los había Dado por hijos,
y Yo como a tales los Reconocía.
Hija Bendita,
tú sabes que Yo Estuve Presente en
LA RESURRECCIÓN DE MI HIJO,
pero no Hice Mención a ninguno,
Esperando que JESÚS Mismo Manifestara que Había
RESUCITADO GLORIOSO Y TRIUNFANTE.
La Primera que Lo Vio Resucitado fue La Afortunada Magdalena,
después las piadosas mujeres,
y todos venían a Mí Diciéndome que habían visto a
JESÚS RESUCITADO,
que el sepulcro estaba vacío,
y Yo Escuchaba a todos
y con Aire de Triunfo Confirmaba a todos en La Fe de
LA RESURRECCIÓN.
Para la noche ya casi todos Los Apóstoles Lo Habían Visto,
y todos se sentían como triunfantes por haber sido
APÓSTOLES DE JESÚS.
Qué Cambio de Escena, Hija Querida,
símbolo de quien se ha hecho dominar primero por la voluntad humana,
que representa a Los Apóstoles
que huyen, que abandonan a
SU MAESTRO,
y es tanto el temor y el pavor que se esconden,
y Pedro llega hasta a Negarlo.
¡Oh! si estuvieran Dominados por
LA DIVINA VOLUNTAD
jamás habrían huido de
SU MAESTRO,
sino que Valerosos y como Triunfadores
no se Habrían Separado Jamás de Su Lado,
y Se Sentirían Honrados
de Dar La Vida por Defenderlo".
LIBRO DE CIELO
15-13 Abril 2, 1923
LA DIVINA VOLUNTAD
Es Germen de Resurrección
a La Gracia, a La Santidad y a La Gloria.
(2) "Hija mía, cuánta luz, cuánta gloria tuvo mi Humanidad en mi Resurrección,
porque en el curso de Mi Vida en esta tierra no hice otra cosa que encerrar en cada acto mío,
en cada respiro, mirada, en todo, a La Voluntad Suprema,
y conforme La Encerraba, así El Divino Querer me preparaba La Gloria, La Luz en Mi Resurrección, y conteniendo en Mí el mar inmenso de La Luz de Mi Voluntad, no es maravilla que si Miro, si Hablo, si me Muevo, Salga tanta Luz de Mí para Poder Dar Luz a todos. Ahora Quiero Encadenarte y Envolverte en esta Luz, para Poner en ti tantos Gérmenes de Resurrección por cuantos Actos vas Haciendo en Mi Voluntad, Ella es La Única que Hace Resurgir el alma y el cuerpo a La Gloria, Ella Es Germen de Resurrección a La Gracia, Germen de Resurrección a la más Alta y Perfecta Santidad, Germen de Resurrección a La Gloria. Así que Conforme el alma Hace sus Actos en Mi Querer, así va Encadenando nueva Luz Divina, porque Mi Querer por Naturaleza Es Luz, y quien en ÉL Vive Tiene
Virtud de Transformar los pensamientos, las palabras, las obras y todo lo que Hace, en Luz".
Volumen 12-98
Abril 15, 1919
Las Cosas Mayores Son Hechas después de Las Menores,
y Son Cumplimiento y Corona de Éstas.
La Humanidad Resucitada de Jesús,
Símbolo de Quien Vivirá En El Querer Divino.
(1) Estaba fundiéndome en el Santo Querer de mi siempre amable Jesús, y junto con Él mi inteligencia se perdía en la obra de la Creación, adorando y agradeciendo por todo y por todos a la Majestad Suprema, y mi Jesús, todo afabilidad me ha dicho:
(2) “Hija mía, al crear el cielo, primero creé las estrellas como astros menores, y después creé el sol, astro mayor, dotándolo de tal luz, de eclipsar a todas las estrellas, como escondiéndolas en sí, constituyéndolo rey de las estrellas y de toda la naturaleza. Es mi costumbre hacer primero las cosas menores, como preparativo a las cosas mayores, y éstas como corona de las cosas menores. El sol, mientras es mi relator, al mismo tiempo simboliza a las almas que formarán su santidad en mi Querer; los santos que han vivido al reflejo de mi Humanidad y como a la sombra de mi Voluntad, serán las estrellas; y aquellas, si bien han venido después, serán los soles. Este orden lo tuve también en la Redención: Mi nacimiento fue sin estrépito, más bien ignorado; mi infancia, sin esplendor de cosas grandes ante los hombres; mi Vida de Nazaret fue tan oculta, que viví como ignorado por todos, me adaptaba a hacer las cosas más pequeñas y comunes a la vida humana; en la vida pública hubo alguna cosa de grande, pero sin embargo, ¿Quién conoció mi Divinidad? Ninguno, ni siquiera los apóstoles, pasaba en medio de las multitudes como otro hombre, tanto que todos podían acercárseme, hablarme y hasta despreciarme”.
(3) Y yo, interrumpiendo el hablar de Jesús he dicho: “Jesús, amor mío, qué tiempos felices eran aquellos, más feliz aquella gente que podía, con sólo quererlo, acercarse a Ti, hablarte y estar Contigo”.
(4) Y Jesús: “¡Ah! hija mía, la verdadera felicidad la lleva mi Voluntad, sólo Ella encierra todos los bienes en el alma, y haciéndose corona en torno al alma, la constituye reina de la verdadera felicidad; solamente ellas serán reinas de mi trono, porque son parto de mi Querer. Tan es verdad esto, que aquella gente no fue feliz, muchos me vieron, pero no me conocieron, porque mi Querer no residía en ellos como centro de vida, por tanto, a pesar de que me vieron permanecieron infelices, y sólo aquellos que tuvieron el bien de recibir en sus corazones el germen de mi Querer, se dispusieron a recibir el bien de verme resucitado. Ahora, el portento de mi Redención fue la Resurrección, –que más que refulgente sol coronó mi Humanidad, haciendo resplandecer aún mis más pequeños actos con un esplendor y maravilla tal, que hicieron quedar estupefactos a Cielo y tierra–, que será principio, fundamento y cumplimiento de todos los bienes, corona y gloria de todos los bienaventurados; mi Resurrección es el verdadero sol que glorifica dignamente a mi Humanidad, es el sol de la Religión Católica, es la verdadera gloria de cada cristiano; sin la Resurrección habría sido como el cielo sin sol, sin calor y sin vida. Ahora, mi Resurrección es símbolo de las almas que formarán la santidad en mi Querer; los santos de los siglos pasados son símbolos de mi Humanidad, que si bien resignados, no han tenido actitud continua en mi Querer, por tanto no han recibido la marca del sol de mi Resurrección, sino la marca de las obras de mi Humanidad antes de la Resurrección, por eso serán muchos, casi como estrellas me formarán un bello ornamento al cielo de mi Humanidad, pero los santos del vivir en mi Querer, que simbolizarán mi Humanidad resucitada, serán pocos; en efecto, mi Humanidad antes de morir, fue vista por muchas turbas y multitudes de gentes, pero mi Humanidad resucitada la vieron pocos, solamente los creyentes, los más dispuestos, y podría decir que sólo aquellos que contenían el germen de mi Querer, porque si no lo hubieran tenido, les habría faltado la vista necesaria para poder ver a mi Humanidad gloriosa y resucitada, y por tanto ser espectadores de mi subida al Cielo.
(5) Ahora, si mi Resurrección simboliza a los santos del vivir en mi Querer, es con razón, porque cada acto, palabra, paso, etc., hecho en mi Querer es una Resurrección Divina que el alma recibe, es la marca de gloria que recibe, es un salir de sí para entrar en la Divinidad y esconderse en el refulgente sol de mi Querer, y ahí ama, obra, piensa; ¿Qué maravilla entonces si el alma queda toda resucitada y fundida en el mismo sol de mi gloria y simboliza mi Humanidad resucitada? Pero pocos son los que se disponen a esto, porque las almas, en la misma santidad, quieren alguna cosa de bien propio; en cambio la santidad del vivir en mi Querer, nada, nada tiene de propio, sino todo de Dios, y para disponerse las almas a despojarse de los bienes propios, se necesita demasiado, por eso no serán muchos. Tú no eres del número de los muchos, sino de los pocos; por eso está siempre atenta a la llamada y a tu vuelo continuo”.
19-10 Abril 4, 1926
Todo lo que Nuestro Señor Hace en el alma que Vive en su Voluntad,
supera a todo lo que Hizo en La Creación.
La Divina Voluntad Forma la completa Resurrección del alma en Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me sentía toda inmersa en mi amable Jesús, y mi pobre mente se perdía en los conocimientos divinos, pero todo era silencio por parte mía y por parte de Jesús, ni yo sé decir lo que mi mente comprendía. Poco después me ha hablado de nuevo y me ha dicho:
2) “Hija mía, todo lo que hago en el alma, ¡oh, cuánto supera a todo lo que hice en la Creación! Mira, cada conocimiento que manifiesto sobre mis perfecciones, cada verdad que pertenece a la Divinidad, es un nuevo cielo que extiendo en el alma, y conforme el alma se eleva en las verdades conocidas para semejarse a su Creador, son nuevos soles que vengo a formar en el espacio de estos cielos; cada gracia que Yo vierto y cada vez que renuevo la unión Conmigo, son mares que se extienden en el alma, y su amor y su correspondencia forman el dulce murmullo en estos mares y las olas impetuosas que se elevan hasta el Cielo, que van a descargarse a los pies del trono divino. En cuanto el alma practica sus virtudes, como el cuerpo contribuye junto al ejercicio de ellas, éste se puede llamar el pequeño terreno del alma, donde Yo extiendo los más bellos prados floridos, donde Yo me deleito en crear siempre nuevas flores, plantas y frutos.
(3) Si Yo soy un acto solo, y hecho una vez está hecho para siempre, también la Creación debía ser un acto solo, y así como en la Creación mi acto solo continúa conservándola siempre nueva, íntegra y fresca, en las almas mi crear es continuo, no lo interrumpo jamás, siempre, siempre estoy en acto de formar cosas más bellas, cosas sorprendentes y nuevas, a menos que encuentre almas que me cierren las puertas y detengan mi acto continuo de la creación, y entonces busco otro medio de dar, abundo, multiplico mi acto continuado en las almas que tienen las puertas abiertas y con ellas me deleito y continúo el oficio de Creador. ¿Pero sabes tú dónde no se interrumpe jamás este mi acto continuado? En el alma que vive en mi Voluntad, ¡ah! sí, sólo en ella puedo hacer libremente lo que quiero, porque mi Voluntad que contiene el alma me la prepara para recibir mi Fiat que salió fuera en la Creación, así que mi Voluntad poseída por el alma y aquélla que tengo Yo, se dan la mano, se besan y forman los más grandes portentos, por eso sé siempre atenta y tu vuelo sea siempre en mi Querer”.
(4) Después de esto estaba pensando en la Resurrección de Nuestro Señor, y Él, regresando de nuevo ha agregado:
(5) “Hija mía, mi Resurrección completó, selló, me restituyó todos los honores
y llamó a vida a todas mis Obras que hice en el curso de Mi Vida sobre la tierra,
y formó el germen de la Resurrección de las almas,
y hasta la de los cuerpos en el juicio universal;
así que sin mi Resurrección,
mi Redención habría sido incompleta
y mis más bellas Obras habrían sido sepultadas.
Así el alma, si no resurge del todo en mi Voluntad,
todas sus obras quedan incompletas,
y si el frío en las cosas Divinas serpentea, las pasiones la oprimen, los vicios la tiranizan, todo eso formará la tumba donde sepultarla, porque faltando la Vida de Mi Voluntad faltará quién haga resurgir el Fuego Divino, faltará quién de un solo golpe elimine todas las pasiones y haga resurgir todas las virtudes.
Mi Voluntad es más que sol que eclipsa todo, fecunda todo, convierte todo en Luz y
forma la completa Resurrección del alma en Dios”.
36-3
Abril 20, 1938
La Verdadera Resurrección
está en Resurgir en El Querer Divino.
A quien Vive en Él nada le es negado.
(4) Después de esto continuaba mi giro en todo lo que hizo Nuestro Señor sobre la tierra, y me he detenido en el acto de la Resurrección.
¡Qué triunfo, qué gloria!
El Cielo se volcó sobre la tierra para ser espectador de una gloria tan grande. Y mi amado Jesús ha regresado y me ha dicho:
(5) “Hija mía, en mi Resurrección venía constituido el derecho a todas las criaturas de resurgir en Mí a nueva vida, era la confirmación, el sello de toda mi Vida, de mis obras, de mis palabras, y confirmación de que si vine a la tierra fue para darme a todos y a cada uno como Vida que les pertenecía. Mi Resurrección era el triunfo de todos y la nueva conquista que todos hacían de Aquél que había muerto por todos, para darles vida y hacerlos resurgir en mi misma Resurrección. ¿Pero quieres saber en donde consiste la verdadera resurrección de la criatura? No al final de los días, sino mientras aún vive en la tierra; quien vive en mi Voluntad resurge a la luz y puede decir: ‘Mi noche ha terminado’; resurge en el amor de su Creador, de modo que no existe más para ella el frío, las nieves, sino que siente la sonrisa de la primavera celestial; resurge a la santidad, la cual pone en precipitosa fuga a las debilidades, a las miserias, a las pasiones; resurge a todo lo que es Cielo, y si mira la tierra, el cielo, el sol, los mira para encontrar las obras de su Creador, para tener ocasión de narrarle su gloria y su larga historia de amor. Por eso quien vive en mi Querer, puede decir como dijo el ángel a las piadosas mujeres cuando fueron al sepulcro: ‘Ha resucitado, no está más aquí’, y dice: ‘Mi voluntad no está más conmigo, ha resucitado en el Fiat’. Y si las circunstancias de la vida, las ocasiones, las penas, circundan a la criatura como buscando su voluntad, ella puede responder: ‘Mi voluntad ha resucitado, no la tengo más en mi poder, en sustitución tengo a la Divina Voluntad y con su luz quiero investir todo lo que me circunda: Circunstancias, penas, para formar en ellas tantas conquistas divinas’. Quien vive en nuestro Querer encuentra la vida en los actos de su Jesús, y corre siempre en ella nuestra Voluntad obrante, conquistante y triunfante, y nos da tal gloria que el Cielo no la puede contener. Por eso vive siempre en nuestro Querer, no salgas jamás de Él si quieres ser nuestro triunfo y nuestra gloria”.
21-17
Abril 18, 1927
La Resurrección de Nuestro Señor
ha dado a las criaturas el derecho de resucitar.
Diferencia que hay entre quien obra en el Divino Querer y entre quien obra fuera de Él.
(1) Estaba siguiendo los actos del Santo Querer Divino cuando Jesús resucitó del sepulcro, glorioso y triunfante, y mi amable Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, con el Resucitar,
mi Humanidad dio el derecho a todas las criaturas de hacer Resucitar
no sólo sus almas a la gloria y a la bienaventuranza eterna, sino también a sus cuerpos.
El pecado había quitado estos derechos de Resucitar a las criaturas;
mi Humanidad con Resucitar los restituyó.
Ella encerraba el Germen de la Resurrección de todos,
y en Virtud de este Germen encerrado en Mí,
todos tuvieron el bien de poder Resucitar de la muerte.
Quien hace el primer acto debe tener la virtud de encerrar en sí todos los demás actos
que deben hacer las otras criaturas, de modo que en virtud del primer acto,
los demás puedan imitarlo y hacer el mismo acto.
¿Cuánto bien no llevó la Resurrección de mi Humanidad dando el derecho a todos de Resucitar?
Para el hombre, porque se había sustraído de mi Voluntad,
la gloria, felicidad, honores, todo le había quedado malogrado,
había roto el eslabón de unión que uniéndolo con Dios le daba los derechos a todos los bienes de su Creador, y mi Humanidad con Resucitar enlazó el eslabón de unión,
restituyéndole los derechos perdidos, dándole virtud de Resucitar.
Toda la gloria, todo el honor es de mi Humanidad,
si Yo no hubiera Resucitado, ninguno podría Resucitar.
Con el primer acto viene la sucesión de los actos semejantes al primero.
Mira qué cosa es la potencia de un primer acto,
mi Mamá Reina hizo el primer acto de concebirme;
Ella para poder concebirme a Mí, Verbo Eterno,
encerró en Sí todos los actos de las criaturas
para corresponder a su Creador en modo de poder decirle:
‘Soy Yo que te amo, te adoro, te doy satisfacción por todos.'
Entonces, encontrando a todos en mi Mamá,
a pesar de que fue una mi concepción,
pude darme a todos como vida de cada criatura.
Así tú hija mía, con hacer tus primeros actos en mi Voluntad, las otras criaturas reciben el derecho de entrar en Ella y de repetir tus actos para recibir los mismos efectos. Cómo es necesario que aunque sea uno solo haga el primer acto, porque esto sirve para abrir la puerta, preparar las materias primas, para formar el modelo para dar vida a ese acto. Cuando el primero está hecho, a los demás les resulta más fácil imitarlo. Esto sucede aun en el bajo mundo, quien es el primero en formar un objeto debe trabajar más, sacrificarse más, debe preparar todas las materias que se necesitan, debe hacer tantas pruebas y cuando el primero está hecho, no sólo adquieren el derecho de poderlo hacer los demás, sino que les resulta más fácil el repetirlo, pero toda la gloria es de quien ha hecho el primero, porque si no hubiese hecho el primero, los otros actos semejantes jamás habrían podido tener existencia.
Por eso sé atenta a formar tus primeros actos si quieres que el Reino del Fiat Divino
Venga a Reinar sobre la tierra”.
(3) Después de esto estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino, llamando a todos los actos de las criaturas para que todos resurgieran en Él, y mi dulce Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, que gran diferencia hay entre un acto hecho en mi Voluntad y un acto, aun bueno, hecho fuera de Ella. En el primero corre una Vida Divina dentro de él y esta Vida llena Cielo y tierra, y ese acto recibe el valor de una Vida Divina; en el segundo corre un acto de vida humana y éste es limitado, restringido, y muchas veces su valor termina cuando termina el acto,
y si algún valor hay dentro, es valor humano sujeto a perecer”.
30-20
Marzo 6, 1932
Quien Vive en la Divina Voluntad
siente la necesidad de girar en torno a Las Obras Divinas,
y cómo todas Las Obras Divinas giran en torno a la criatura.
La Finalidad, Germen de Luz.
(1) Seguía mi giro en las obras divinas, mi pobre mente la siento como fija en torno a las obras de mi Creador, y hace su carrera casi continua en torno a ellas, porque siendo obras hechas por amor mío, siento el deber de reconocerlas, de servirme de ellas como escalera para subir a Aquél que tanto me ha amado, me ama, y darle mi pequeño amor porque quiere ser amado. Pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “¿Y por qué mi mente debe correr siempre? Me parece que una fuerza potente está sobre mí y mantiene mi carrera”. Y mi dulce Jesús, haciéndome su pequeña visita me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo gira alrededor de la criatura: Gira el cielo y no la deja huir de debajo de su bóveda azul, gira el sol y con sus giros de luz le da luz y calor, gira el agua en torno a la criatura, el fuego, el aire, el viento, dándole cada elemento las propiedades que contienen; mi misma Vida y todas mis obras están en continuo giro en torno a las criaturas para estar en continuo acto de darme a ellas, es más, tú debes saber que en cuanto el niño es concebido, mi concepción gira en torno a la concepción del niño para formarlo y tenerlo defendido; y en cuanto nace, mi nacimiento se pone en torno al recién nacido para girarle alrededor y darle las ayudas de mi nacimiento, de mis lágrimas, de mis gemidos, y hasta mi respiro gira alrededor para calentarlo. El recién nacido no me ama, pero inconscientemente, y Yo lo amo hasta la locura, amo su inocencia, mi imagen en él, amo lo que debe ser, mis pasos giran en torno a sus primeros pasos vacilantes para reafirmarlos, y siguen girando hasta el último paso de su vida, para tener custodiados en el giro de mis pasos sus pasos.
En suma, mis obras giran en torno a sus obras, mis palabras en torno a las suyas, mis penas en torno a sus penas, y cuando está por dar el ultimo suspiro de su vida, mi agonía le gira en torno para sostener la suya, y mi muerte con fuerza inexpugnable gira en torno para darle ayudas inesperadas, y con celo todo divino se estrecha en torno para hacer que su muerte no sea muerte, sino verdadera vida para el Cielo;
y Puedo Decir que Mi Misma Resurrección Gira en torno a su sepulcro,
esperando el tiempo propicio para Llamar
con el imperio de Mi Resurrección
su Resurrección del cuerpo a vida inmortal.
Ahora, todas las obras salidas de mi Voluntad, todas giran y giran en torno,
por cuyo fin fueron creadas.
Detenerse significa no tener vida y no producir el fruto establecido por Nosotros,
lo que no puede ser, porque el Ser Divino no sabe hacer ni obras muertas, ni obras sin fruto.
Entonces quien entra en mi Divina Voluntad toma su puesto en el orden de la Creación, y siente la necesidad de girar junto con todas las cosas creadas, siente la necesidad de hacer sus rápidos giros en torno a mi concepción, a mi nacimiento, a mi edad infantil, y a todo lo que Yo hice sobre la tierra. Y lo bello es que mientras ella gira en torno a todas nuestras obras, las obras nuestras giran en torno a ella, en suma, hacen competencia en girarse recíprocamente, pero esto es todo efecto y fruto de mi Querer Divino, que siendo movimiento continuo, quien está en Él siente la vida de su movimiento, por eso la necesidad de correr juntos, más bien te digo, si tú no sientes la carrera continua de girar en torno a nuestras obras, es señal de que tu vida no es permanente en mi Voluntad, sino que haces las salidas, las escapadas, y por eso la carrera cesa, porque falta quién les dé la vida de correr, y conforme entras en Ella, así te pone en el orden y sigues la carrera, porque otra Voluntad Divina obrante ha entrado en ti. Por eso sé atenta, porque debes tener qué hacer con una Voluntad Omnipotente, que corre siempre y todo abraza”.
(3) Después de esto pensaba entre mí: “¿Cuál será el bien, la utilidad de esta mi carrera, de este girar y girar en los actos de la Divina Voluntad?” Y el Celestial Rey Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, tú debes saber que cada acto de criatura contiene el valor de la finalidad con la cual anima su acto, la finalidad es como la semilla, que sepultada bajo la tierra se pulveriza con la tierra, pero no para morir sino para renacer y formar la plantita cargada de ramas, de flores y frutos que a aquella semilla pertenecen. La semilla no se ve, está escondida en la plantita, pero por los frutos se conoce la semilla, si es buena o mala. Tal es la finalidad, es semilla de luz, y se puede decir que queda como sepultada y se pulveriza en el acto de la criatura. Y si la finalidad es santa, todos los actos que vienen de aquella finalidad, todos serán actos santos, porque está la primera finalidad, la primera semilla que anima y da vida al séquito de los actos de la primera finalidad, y estos actos forman la vida de la finalidad, en los cuales se ven flores y frutos de verdadera santidad. Y hasta en tanto la criatura con todo el conocimiento de su voluntad no destruye la primera finalidad, puede estar segura que sus actos son encerrados en la primera finalidad.
Ahora tu carrera en Mi Divina Voluntad tendrá la finalidad que tú quieres,
que se forme su Reino,
y por eso todos tus actos vienen concentrados en Mi Fiat,
y convirtiéndose en Semillas de Luz, todos se vuelven
Actos de Mi Voluntad, los cuales elocuentemente, con Voces Arcanas y Divinas,
piden este Reino tan Santo en medio a las humanas generaciones”.
FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
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