LA SANTÍSIMA TRINIDAD
CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
EVANGELIOS
6/6/20269 min read


FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
Reflexión del Pbro. Pablo Martin Sanguiao
Queridos hermanos, el pasado domingo hemos Celebrado
La Fiesta de La Santísima Trinidad,
El Misterio de Dios, de Quién Es Dios.
Antes de hablar de estos sublimes Misterios de Dios,
deberíamos besar siete veces el suelo, lavarnos siete veces la boca.
Quiero decir que todos somos absolutamente indignos
e incapaces de hacerlo y que hace falta un respeto infinito.
Solo Dios que nos concede pensar nos puede purificar
la mente, el corazón, los labios,
como a Isaías con el carbón encendido de Su Amor.
Y sé bien que estas pequeñas reflexiones que comparto con todos son apenas
un balbucir con un átomo de Amor ante
La Verdadera Realidad Divina.
Estamos en presencia del Infinito Misterio de Dios,
de Aquel que Es
y Su Voluntad Palpitante de Amor nos rodea
por todas partes y en todas las cosas,
hasta en lo más íntimo de nuestro ser,
Esperando con Los Brazos Abiertos que nuestra pequeña voluntad
corra a Su Encuentro Para Abrazarlo y para que nos demos a Él por entero.
Es nuestro deber de criaturas
Reconocerlo y Adorarlo, Alabarlo y Bendecirlo,
dándole las gracias y La Gloria y El Amor,
como haría un espejito ante el sol.
Y Luisa escribe por obediencia al comienzo de su segundo volumen:
"En el sol veo una sombra especial de Dios.
Lo veo como representado en ese astro, como rey de todos los planetas.
Primero, ¿qué cosa es el sol?
No es más que un globo de fuego.
Uno es el globo, pero muchos son los rayos.
De modo que podemos comprender fácilmente que el globo representa a Dios
y los rayos son Los Inmensos Atributos de Dios.
Segundo, el sol es fuego, pero a la vez es luz y es calor.
Así que La Santísima Trinidad está Representada en el sol.
El fuego es El Padre,
La luz es El Hijo,
el calor es El Espíritu Santo,
pero uno es el sol.
Y como no se puede separar el fuego de la luz y del calor,
así una es La Potencia del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo,
que entre Ellos no se pueden realmente separar.
Y como el fuego produce al mismo tiempo la luz y el calor,
de modo que no se puede concebir el fuego
sin concebir también la luz y el calor.
Así no se puede concebir al Padre antes que al Hijo y al Espíritu Santo.
Y así Recíprocamente Los Tres Tienen El Mismo Principio Eterno".
Dios Dijo, "No es bueno que el hombre esté solo.
Quiero hacerle una ayuda que le sea semejante."
Pero antes dijo,
"Hagamos al hombre a Nuestra Imagen, a Nuestra Semejanza."
Y Dios Creó al Hombre a Su Imagen.
A Imagen de Dios lo Creó,
varón y hembra los Hizo.
Por lo tanto, antes todavía, Dios dijo,
"No es bueno que Mi Amor esté solo".
Por eso Es Tres Personas:
El Padre Amante, El Hijo Amadísimo y El Espíritu Santo,
que Es Su Recíproco Amor.
La Fe y La Religión Cristiana
no son solo un creer intelectual en una serie de verdades o de ideas
escritas en un Libro, en nuestro caso La Biblia,
como son otras religiones llamadas del libro.
Nuestra Fe y Religión Son La Relación Viva Con Una Persona histórica, sí,
pero Viva y Presente,
Jesucristo, El Hijo de Dios,
Verdadero Dios y Verdadero Hombre,
que nos Revela La Persona del Padre
Por Obra de La Persona del Espíritu Santo.
Dios Es Un Solo Dios En Tres Divinas Personas.
Como sabemos, en el Antiguo Testamento
no hubo una revelación explícita del Misterio Trinitario,
Las Tres Divinas Personas del Único Dios.
Hay elocuentes alusiones en El Antiguo Testamento,
pero se Iluminan solo con La Luz del Nuevo.
La Trinidad de Personas de Dios
Se Manifiestan a partir del Bautismo de Jesús en el Jordán.
Y luego tantas veces JESÚS lo Dice,
"El que Me ve a Mí ve al Padre.
El Padre que Vive en Mí Hace Sus Obras.
El Padre y Yo Somos Una Sola Cosa",
O como dice la carta a los Hebreos,
El Hijo es el esplendor de Su Gloria e Imagen de Su Sustancia.
El Padre Es El Revelado, El Hijo Es La Revelación del Padre.
El Espíritu Santo Es El Divino Revelador.
Contemplemos hoy, por tanto,
El Misterio de La Santísima Trinidad
y lo hacemos por analogía, como todo lo que se refiere a Dios,
Infinitamente más Grande que nosotros, Trascendente.
Si Dios me ha Creado,
Poniéndose a Sí Mismo como Modelo Único digno de Él,
significa que en Él sucede algo semejante a lo que sucede en mí mismo.
Si yo en mi mente y en mi conciencia
tengo una cierta idea de mí mismo, el concepto de mí mismo, y puedo decir que
es como mi imagen interior,
mientras que veo la que veo en un espejo es solo exterior y muy parcial,
Así Dios Tiene Una Idea de Sí Perfectísima.
La Idea que Dios Tiene de Sí, El Conocimiento de Sí, Su Propio Concepto,
La Imagen de Sí Mismo,
Es lo que Él Llama Su Verbo, Su Perfecta Palabra o Expresión
en que se ve Realizado La Huella de Su Sustancia,
como dice la carta a los hebreos,
Dios Es Uno y Único,
Es Tres Personas Iguales y Distintas.
Pero para poder asomarnos a este Misterio,
imaginemos esta escena.
Por la mañana, cuando nos levantamos,
lo primero que solemos hacer es lavarnos y mirarnos al espejo
para acordarnos de cómo es nuestra cara.
Veo mi imagen, no es otra persona, es solo un reflejo,
una cosa que me pertenece.
Pero no siendo alguien, otra persona, no puedo dialogar con mi imagen.
Si yo me muevo, ella se mueve. Si me doy la vuelta, ella se da la vuelta.
Pero si una mañana me miro al espejo y mi imagen me sonríe y me saluda.
Buenos días, ¿qué tal va? ¿Has dormido bien?
Si me sucediera, saldría yo corriendo por el susto.
Ese mí mismo que vería en el espejo sería otra persona distinta de mí,
aún siendo mi imagen.
Otra persona con la cual podría conversar, tener una cierta relación.
Eso no es posible para nosotros,
pero algo así sucede en Dios.
Dios que Es Único Tiene La Idea de Quién Es Él,
El Perfecto Conocimiento de Sí Mismo,
como también nosotros tenemos.
Dios Se Conoce Perfectamente
El Concepto, La Idea, La Imagen que Tiene
de Sí Mismo La Tiene en lo Íntimo de Sí,
En El Seno del Padre, como dice El Evangelio,
y no es algo sino Alguien.
Si Dios Es Persona, Su Imagen Perfectísima es así mismo Una Persona.
Y al Ser Su Concepto Concebido, Engendrado,
Esa Segunda Persona Se Llama El Hijo.
Así Lo Llamó El Padre al Hacer oír Su Voz
en el momento del Bautismo de Jesús en el Jordán
y luego en La Transfiguración.
Lo Llama Mi Hijo Por Ser El Padre.
Pero Entre Ellos Hay Una Relación de Conocimiento,
de Pertenencia y de Amor Recíproco.
Una especie de Competición para ver Quién Es
el que Hace más Feliz y Glorifica más al Otro.
Ese Amor Recíproco que Crea Su Unidad
Es Una Tercera Persona.
Es el Espíritu Santo.
Dios no es algo sino Alguien,
es decir, Un Ser Responsable de
Sus Propias Acciones y Decisiones.
O sea, Es Un Ser Personal.
Y Siendo Perfectísimo El Concepto o Conocimiento que Tiene de Sí,
no es como el que yo tengo de mí mismo,
que es limitado y parcial,
entonces resulta que ese
Concepto o Verbo Suyo Es también Persona,
Es Otra Persona con La Cual Puede Tener un Inefable Diálogo,
mientras que yo puedo tener solo un monólogo.
conmigo mismo, con mi imagen interior o
con la imagen externa del espejo en que me veo,
porque no es otra persona.
Esa Relación o Diálogo en que Se Intercambian
Todo lo que Son Es tan Perfecto
que Es también Alguien.
Es La Tercera Persona Divina, El Espíritu Santo,
Cuyo Nombre Expresa La Esencia Misma del Ser Divino.
En una palabra,
Ninguna de Las Tres Personas Puede Ser sin Las Otras Dos.
Eso significa que la persona no resulta solo del ser responsable,
consciente de sus propias acciones.
Un recién nacido es persona, aunque todavía no ejercita lo que es,
sino que resulta también de la relación
ontológica con las otras personas.
Por ejemplo, el padre es padre porque tiene el hijo.
Pero atención, estos Nombres que da la misma Sagrada Escritura,
El Padre Se Llama Padre y es porque así Debe Ser.
Si bien, Dios Purísimo Espíritu no es ni masculino ni femenino,
Él no toma ese nombre o concepto
del hombre que llega a ser padre, sino al contrario,
Por Ser Dios precisamente así,
Ha Querido Dar al hombre ese rasgo personal.
De igual forma, El Hijo de Dios Ha Querido Hacerse
El Hijo del hombre,
precisamente porque así Refleja Su Condición Divina de Ser El Hijo.
Pero El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo
podrían ser Llamados respectivamente
El Amante, El Amado y El Amor,
o bien La Fecundidad Divina,
El Fruto de esa Fecundidad y El Realizador de esa Fecundidad.
Hasta aquí llega la reflexión sobre El Dios Único,
El Ser Divino, Único e Indivisible,
que Es Tres Personas Distintas, diríamos también Recíprocas.
Pero pasemos a considerar Su Recíproco Amor.
En ese Intercambio de Amor y de Vida
que Tiene Lugar Entre El Padre y El Hijo,
El Padre Manifiesta y Comunica todo lo que
Él Es al Hijo,
Todas Sus Infinitas Perfecciones,
Todo Deposita En Él,
excepto una cosa
que no puede, porque sería contradictorio.
Su Condición Específica de Ser Padre del Verbo.
De hecho, El Hijo no podría ser Padre de Sí Mismo,
ni tampoco puede darla al Espíritu Santo,
porque esta Divina Persona Es La Relación,
El Diálogo de Amor Entre Las Dos Primeras.
¿Qué hacer?
Su Ser Divino, que Es Un Solo Ser,
Perfectísimo, de nada tiene necesidad,
no hay nada que añadir o que quitar,
pero Su Amor no estaría satisfecho
si Las Tres Divinas Personas no Dieran Todo,
se retuvieran para sí algo.
Pues entonces la solución
que se puede entrever es que sin necesidad de nada,
sino Solo Por Amor, El Padre Ha Querido
Eternamente Otra Persona Distinta del
Hijo y del Espíritu Santo,
Una Cuarta Persona
a Quien Poder Comunicar
o Con La Cual Poder Compartir Su Condición Específica
de Padre del Verbo,
Una Persona, por lo tanto, externa a La Santísima Trinidad,
Una Persona que no es Dios,
Una Persona que Crear aposta para Desahogar Su Amor.
En esta Criatura Singular,
La Paternidad Divina,
Su Fecundidad Virginal Se Llama
Maternidad Divina,
pero es precisamente La Misma.
Esa Criatura Excepcional Es María.
Y cuando El Verbo Divino Ve La Paternidad
de Su Padre Amado Bilocada,
por así decir,
En Una Criatura, Arrebatado Por El Amor,
Decide de Hacerse Él también Criatura Para Ser Su Hijo
y Honrar así en esa Criatura La Paternidad de Su Padre.
Por tanto, bien, podemos afirmar que El Primer Motivo en orden de importancia
que El Verbo Eterno Ha Tenido Para Encarnarse
no ha sido el pecado de los hombres,
sino La Gracia Perfecta de María.
Después, por motivo de esa Pareja Inicial de Criaturas,
Dios Ha Decretado la existencia de todas
las demás en su propio orden y grado.
Y aquí tenemos ya un indicio segurísimo del porqué de
La Encarnación,
La Cual no podía depender solamente de nuestro comportamiento de criaturas.
no era suficiente.
Su Motivo no puede ser más que en
El Misterio del Amor,
En La Vida Íntima de Dios,
de Las Tres Divinas Personas.
Y tenemos un primer indicio del porqué de una Pura Criatura
Destinada a Ser Madre del Hijo de Dios Encarnado.
He dicho antes eternamente, porque en Dios no hay sucesión de actos.
sino Un Único Acto Infinito, Exhaustivo.
A nosotros nos parece que ahora Hace una cosa y luego Hace otra,
pero El Acto Puro de Dios contiene todos los tiempos.
Entonces, Desde El Punto de Vista de Dios,
no solamente María, sino también nosotros
y todo lo que existe,
somos eternos,
siempre presentes en El Pensamiento y en
El Querer de Dios.
Estamos Con Él y En El Desde El Principio,
pero desde el punto de vista de seres creados
somos temporales,
es decir, tenemos un comienzo de existencia.
Aunque los hombres como los Ángeles no tengamos fin,
nuestra vida es para siempre.
Dice El Señor a Los Apóstoles en La Última Cena,
vosotros habéis estado Conmigo desde El Principio.
Y lo dice a todos,
porque El Principio del que Habla Es La Voluntad del Padre,
de la cual parten todos
Los Decretos de Su Querer Eterno.
Esta Revelación de Dios,
La Gran Fiesta de La Santísima Trinidad
tiene mucho que ver con nosotros
porque Dios nos Ha Creado,
nos Ha Redimido y nos Da la vida
porque Quiere que Formemos parte de
La Familia Divina en cuanto hijos por Gracia, Unidos al Hijo.
Al mirarle a Él, El Padre nos ha visto a nosotros,
nos Ha Amado y nos Ha Creado.
Y ahora, justamente El Padre, Mirándonos a nosotros Quiere Ver en Todo a Su Hijo.
Quiere que Su Eterna Fiesta Sea nuestra Fiesta.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como Era En El Principio, Ahora y Siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.
FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
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