LA VIDA NUEVA EN CRISTO ES LA VIÑA DE DIOS
Carta a Los Efesios 1 Y LIBRO DE CIELO
EVANGELIOS
10/7/202630 min read


LA NUEVA VIDA EN CRISTO ES LA VIÑA DE DIOS
EFESIOS 1
Salutación Apostólica.
1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios,
a Los Santos y Fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:
2 Gracia a vosotros y Paz, de parte de Dios nuestro Padre,
y del Señor Jesucristo.
I. EL MISTERIO DEL CUERPO MÍSTICO
(1,3-3,21)
La Vida Nueva En Cristo.
3 Bendito sea El Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
que En Cristo nos Bendijo con toda Bendición Espiritual ya en Los Cielos,
4 pues desde antes de la fundación del mundo nos escogió en Cristo, para que delante de Él seamos santos e irreprensibles; y en su amor
5 nos predestinó como hijos suyos por Jesucristo en Él mismo (Cristo), conforme a la benevolencia de su voluntad,
6 para celebrar la gloria de su gracia, con la cual nos favoreció en el Amado.
7 En Él, por su Sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia,
8 la cual abundantemente nos comunicó en toda sabiduría y conocimiento,
9 haciéndonos conocer el misterio de su voluntad; el cual consiste en la benevolencia suya, que se había propuesto (realizar) en Aquel
10 en la dispensación de la plenitud de los tiempos: reunirlo todo en Cristo, las cosas de los cielos y las de la tierra.
11 En Él también fuimos elegidos nosotros para herederos predestinados, según el designio del que todo lo hace conforme al consejo de su voluntad,
12 para que fuésemos la alabanza de su gloria los que primero pusimos nuestra esperanza en Cristo.
13 En Él también vosotros, después de oír la palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, habéis creído, y en Él fuisteis sellados con el Espíritu de la promesa;
14 el cual es arras de nuestra herencia a la espera del completo rescate de los que Él se adquirió para alabanza de su gloria. Explorarhistoria
Alabanzas y acción de gracias.
15 Por esto, también yo, habiendo oído de la fe que tenéis en el Señor Jesús, de vuestra caridad para con todos los santos ,
16 no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación, en el conocimiento de Él;
18 a fin de que, iluminados los ojos de vuestro corazón, conozcáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, cuál la riqueza de la gloria de su herencia en los santos,
19 y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros los que creemos; conforme a la eficacia de su poderosa virtud,
20 que obró en Cristo resucitándolo de entre los muertos, y sentándolo a su diestra en los cielos
21 por encima de todo, principado y potestad y poder y dominación, y sobre todo nombre que se nombre, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.
22 Y todo lo sometió bajo sus pies, y lo dio por cabeza suprema de todo a la Iglesia,
23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todos.
PALABRA DE DIOS
TE ALABAMOS SEÑOR
Comentarios de Monseñor Straubinger a la carta de San Pablo a los Efesios:
1. Toda esta epístola es un insondable abismo de Misterios Divinos
que hemos de conocer porque nos revelan el plan de Dios sobre nuestro destino, e influyen de un modo decisivo en nuestra vida espiritual, situándonos en la verdadera posición, infinitamente feliz, que nos corresponde gracias a la Redención de Cristo. Frente a tales misterios, dice el Card. Newman, “la conducta de la mayoría de los católicos dista muy poco de la que tendrían si creyeran que el cristianismo era una fábula”. Éfeso, capital de Asia Menor, donde más tarde tuvo su sede el Apóstol S. Juan, es la ciudad en la que S. Pablo, en su tercer viaje apostólico, predicó el Evangelio durante casi tres años. La carta, escrita en Roma en el primer cautiverio (61-63), se dirige tal vez no sólo a los efesios sino también a las demás Iglesias, lo que se deduce por la ausencia de noticias personales y por la falta de las palabras “en Éfeso” (v. 1), en los manuscritos más antiguos. Algunos han pensado que tal vez podría ser ésta la enviada a Laodicea según Col. 4, 16.
3. Los versículos que siguen, asombrosamente densos y ricos de doctrina, parecen una catarata incontenible de ideas que desbordan del alma del Apóstol, y deben ser estudiadas, comprendidas y recordadas de memoria por todo cristiano como una síntesis del misterio de Cristo, pasado, presente y futuro. Su tema es la nueva vida, nuestra incorporación al Cuerpo Místico de Cristo. Vuelca su doctrina mística en tres estrofas. El Eterno Padre nos predestinó para ser hijos suyos (v. 3-6), el Hijo llevó a cabo la incorporación mediante la Redención (v. 7-12), el Espíritu Santo la completa (v. 13-14).
5. La palabra griega: Huiothesia que la Vulgata traduce adopción de hijo, significa exactamente filiación, es decir, que somos destinados a ser hijos verdaderos y no sólo adoptivos, como lo dice S. Juan (1 Jn. 3, 1), tal como lo es Jesús mismo. Pero esto sólo tiene lugar por Cristo, y en Él (cf. Jn. 14, 3 y nota). Es decir que “no hay sino un Hijo de Dios, y nosotros somos hijos de Dios por una inserción vital en Jesús. De ahí la bendición del Padre (v. 3), que ve en nosotros al mismo Jesús, porque no tenemos filiación propia sino que estamos sumergidos en su plenitud”. Este es el sublime misterio que estaba figurado en la bendición que Jacob, el menor, recibió de Isaac como si fuera el mayor (Gn. 27, 19 y nota). Pero este nuevo nacimiento (Jn. 1, 12 s.) que Jesús nos obtuvo (Ga. 4, 4-6), debe ser aceptado mediante una fe viva en tal Redención (Jn. 1, 11). Es decir que gustosos hemos de dejar de ser lo que somos (Mt. 16, 24; Rm. 6, 6) para “nacer de nuevo” en Cristo (Jn. 3, 3 ss.) y ser “nueva creatura” (2 Co. 5, 17; Ga. 6, 15). Esta divina maravilla se opera desde ahora en nosotros por la gracia que viene de esa fe (2, 8). Su realidad aparecerá visible el día en que “Él transformará nuestro vil cuerpo haciéndolo semejante al suyo glorioso” (Fil. 3, 20 s.). Véase v. 14; Rm. 8, 23; 1 Ts. 4, 14 ss.; 1 Jn. 3, 2; Lc. 21, 28; 1 Co. 15, 51 ss., etc. ¿Qué otra cosa, sino esto, quiso enseñar Jesús, al decir que Él nos ha dado aquella gloria que para sí mismo recibió del Padre, esto es la gloria de ser Su hijo, para que Él sea en nosotros, y nosotros seamos consumados en la unidad que Él tiene con el Padre, el cual nos ama por Él y en Él? (Jn. 17, 22-26). ¿Qué otra cosa significa su promesa de que, desde ahora, quien comulga vivirá de su misma vida, como Él vive la del Padre? (Jn. 6, 58). Es la verdadera divinización del hombre en Cristo, que S. Agustín expresa diciendo que el Verbo se humanó para que el hombre se divinice. Jesús nos lo confirma literalmente, al citar con ilimitada trascendencia las palabras del Sal. 81: “Sois dioses, hijos todos del Altísimo” (Jn. 10, 34). No hay sueño panteísta que pueda compararse a esta verdadera realidad. Cf. Ga. 2, 20 y nota.
6. Para celebrar la gloria de su gracia. Es éste un versículos llave de toda la espiritualidad cristiana. Nosotros podríamos pensar: ¿Qué le importa a Dios que lo alabemos o no? Ciertamente que Él no puede ganar ni perder nada con ello. Pero ahí está el fondo de la Revelación que Dios nos hace sobre Él mismo: “Mi gloria no la cederé a otro” (Is. 42, 8 y 48, 11). No es ya sólo la alabanza de lo que es Él, maravilla infinita, digna de eterna adoración: es la alabanza de su gracia, de su bondad, de sus beneficios contenidos todos en el Amado, en Cristo, en el cual Él ha puesto toda su complacencia (cf. Hb. 13, 15 y nota). Si un hijo desconoce todo lo que tu padre hace por él, no sólo lo desprecia a él, sino que no se interesará por aprovechar sus favores, y sin ellos perecerá. He aquí por qué Dios, ese Corazón exquisito, quiere ser alabado en su bondad. No por Él: por nosotros, por nuestro bien (Jn. 17, 2 y nota). Ahora bien, está claro que esa alabanza de la gracia que recibimos, es incompatible con la orgullosa complacencia del hombre en sí mismo y con toda suficiencia de su parte. Porque ésta sólo se concibe en un hijo ignorante de que todo lo debe a su padre. En tal caso, no tenemos derecho de decir que creemos en la Redención. Y entonces, al despreciar la Hazaña infinita del Amado, hacemos el agravio más sangriento al Corazón del Padre que, como aquí se dice, nos lo dio según el designio de su eterna misericordia (Jn. 3, 16), dándonos en Él, con Él y por Él, participación de la propia divinidad que nos ofrece a sus hijos, igualándonos al Unigénito (v. 5; Jn. 1, 12; 17, 22; Rm. 8, 29; Fil. 3, 20 s.; 1 Jn. 3, 1 s., etc.).
10. ¡Reunirlo todo en Cristo! (Así el Crisóstomo y muchos modernos). Otros vierten: recapitular o restaurar. Es el mismo verbo que el griego usa en Rm. 13, 9 para decir que todos los mandamientos se resumen en el amor. Así Cristo es, tanto en el mundo cósmico cuanto en el sobrenatural “centro y lazo de unión viviente del universo, principio de armonía y unidad” (D’Alés). Todo lo que estaba separado y disperso por el pecado, “en el mundo sensible y en el mundo de los espíritus”, Dios lo reunirá y lo volverá definitivamente a Sí por Cristo, el cual, como fue por la creación principio de existencia de todas las cosas, es por la Redención en la plenitud de sus frutos (v. 14; Lc. 21, 28; Rm. 8, 23) “principio de reconciliación y de unión para todas las creaturas”. Así Knabenbauer y muchos otros y así puede entenderse, en su sentido final, la palabra de Jesús en Jn. 12, 32: “lo atraeré todo a Mí”, puesto que en Él han de unirse a un tiempo el cielo y la tierra como en el “principio orgánico de una nueva creación”. Pirot nota con Westcott que tal extensión de la Redención a todas las creaturas, materiales y espirituales, “no es expresada con esta claridad y esta fuerza sino en las Epístolas de la cautividad: cf. Fil. 2, 9-10; Col. 1, 20; Ef. 1, 10-21”. En la dispensación de la plenitud de los tiempos (cf. vv. 11 y 14 sobre la herencia y el completo rescate): Es la consumación que nos muestra S. Pedro en Hch. 3, 20 ss. Véase Mt. 19, 28; Rm. 8, 19 ss.; 2 Pe. 3, 13; Ap. 21, 1; Is. 65, 17; 66, 22, etc. Como contraste cf. Ga. 1, 4 y nota sobre este mundo, y Fil. 2, 7 sobre la humillación de Aquel que aquí tendrá tal gloria.
11. Nosotros: los judíos, por oposición a vosotros (v. 13) los gentiles. Herederos: versión preferible a herencia, según el contexto (v. 14). Cf. Rm. 8, 17; Ga. 3, 29; Tt. 3, 7. Conforme al consejo de su voluntad: es decir, procediendo con absoluta libertad según la benevolencia propia de su amor (cf. 2, 4) que se extiende aún “a los desagradecidos y malos” (Lc. 6, 35). ↑
12. Los que primero: esto es, el núcleo de Israel que fue el origen de la Iglesia en Pentecostés (Ga. 6, 16 y nota). A continuación (v. 13) habla de los gentiles. ↑
13 s. Sellados con el Espíritu de la promesa: el valor y el mérito de nuestras acciones se mide, según dice S. Tomás, “no de acuerdo con nuestras fuerzas y nuestra dignidad naturales, sino teniendo en cuenta la fuerza infinita y la dignidad del Espíritu Santo que está en nosotros. He aquí una de las razones por las que el Apóstol llama tan frecuentemente al Espíritu Santo el Espíritu de la promesa, las arras de nuestra herencia y la garantía de nuestra recompensa”. Dios es en hebreo El (el Padre). Jesús es Emmanuel –Dios con nosotros (Is. 14)– es decir, el Hijo humanado “que conversó con los hombres” (Bar. 3, 38), porque es la Sabiduría hecha hombre (Si. 1, 1 y nota). El Espíritu Santo puede llamarse Lanuel (L’anu El), o sea, Dios para nosotros y en nosotros: las arras, es decir, más que una prenda, el principio de cumplimiento de esa divinización que desde ahora se opera invisiblemente por la gracia (Rm. 5, 5) y que se hará visible “el día de la manifestación de la gloria de los hijos de Dios” (Rm. 8, 23; 1 Co. 13, 12). Entre estas arras presentes y aquella realidad futura (v. 10 y nota) está todo el programa de nuestra vida. Para alabanza de su gloria (v. 14), es decir, eternamente, a los que hayan aceptado y celebrado aquí la alabanza de su gracia (v. 6). ↑
15. Los santos: es decir, los cristianos. Cf. 2 Co. 1, 1. ↑
17 s. S. Pablo nos señala y nos desea los bienes que necesitamos para entender y disfrutar de tan grandes misterios. Cf. 3, 7. ↑
22 s. El Apóstol presenta a nuestra admiración el misterio sumo: el del Cuerpo Místico. Aquel que todo lo llena (v. 23) se ha dignado incorporarnos a Sí mismo como el Cuerpo a la Cabeza. Toda nuestra vida adquiere así, en Cristo, un valor de eternidad. Pero Él sigue siendo la Cabeza, el tronco de la vida (Jn. 15, 1 ss.), de manera que nada vale el cuerpo separado de la Cabeza, así como el sarmiento separado de la vid se muere. Cf. Rm. 12, 5; 1 Co. 12, 27; Col. 1, 19. Bover propone otra traducción del versículos 23, a saber: la cual es el cuerpo suyo, la plenitud del que recibe de ella su complemento total y universal; y le da esta explicación: “Cristo recibe su último complemento o consumada plenitud de la Iglesia. Desde el momento que Cristo quiso ser Cabeza de la Iglesia, la Cabeza necesitaba ser completada por los demás miembros para formar el cuerpo íntegro, el organismo completo, el Cristo integral”.
HOMILÍA DEL PBRO FRAY PIO MARÍA CIAMPI
DEL EVANGELIO DE
Mateo 21, 33-43.
LA VIÑA DE DIOS,
EL FRUTO Y EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD
Queridísimos hermanos y hermanas,
La Palabra de Dios de este domingo.
Les dije que esta noche, ayer por la noche
solo puse El Evangelio como copiar y pegar.
Esta noche he tomado toda La Palabra, ¿no?
Así que La Palabra de Dios de este domingo
nos pone ante una Imagen que atraviesa
Toda La Sagrada Escritura,
LA VIÑA.
Isaías
Canta a La Viña Amada Por El Señor.
El Salmo
Invoca a Dios Para Que Vuelva a Visitar Su Viña.
San Pablo
nos muestra cómo debe vivir aquel
Que Pertenece a Dios Y Trabaja En Esta Viña.
Y
En El Evangelio,
Jesús Retoma La Misma Imagen.
Y La Lleva a Su Punto Culminante.
La Viña Pertenece al Padre.
El Hijo Es Enviado a La Viña.
Es Rechazado y Asesinado.
Pero precisamente Él,
La Piedra desechada, Se Convierte En La Piedra Angular.
Y entonces
Jesús Pronuncia Una Palabra Verdaderamente Impresionante.
Eh, queridos, a ustedes
se les quitará El Reino de Dios
y se le Dará a un pueblo que produzca sus frutos.
He Aquí El Centro de La Palabra de Dios.
Dios Busca Fruto,
Busca Hechos,
no palabrería,
busca fruto, como en un árbol frutal.
Tú no buscas palabrería,
buscas fruto de ese árbol.
No, no busca simplemente personas
que lleven el nombre de creyentes,
no busca solo personas que frecuenten La Iglesia
o cumplan externamente con alguna práctica religiosa.
El Padre Ha Plantado Una Viña Y Espera El Fruto.
Y
El Fruto Que Él Busca
Es Una Vida Transformada Por Su Voluntad.
Este Es El Fruto.
Fuimos Creados Para Este Propósito.
No hay otro.
Una Vida En La Cual Dios Pueda Encontrar
Aquello Para Lo Cual Creó al hombre.
Pero disculpen, si Dios nos Creó para esto
y nosotros no damos este Fruto,
¿de qué sirve nuestra vida?
¿No ha alcanzado El Propósito Para El Cual Dios nos Creó?
Si tú has hecho una obra, no, esta es una vida.
Pero nosotros no podemos hacer vidas, podemos hacer obras.
Pero si tú has hecho una obra que quieres que sirva
para un cierto propósito,
no sé, has hecho una máquina porque sirve para lavar la ropa,
la has llamado lavadora y
esa nunca alcanza este propósito, nunca lo hace.
¿Para qué sirve esta cosa? ¿Para qué sirve?
Sirve para ser tirada a la basura, para ser demolida.
¿Para qué sirve?
Y El Fruto Que Él Busca
Es Una Vida Transformada Por Su Voluntad,
Una Vida En La Cual Dios Pueda Encontrar
Aquello Para Lo Que Creó al hombre.
¿Y por qué Creó al hombre?
Un Hijo Que Viva Con Él, En Él Y de Su Voluntad.
Para Esto Nos Creó Dios,
Isaías nos hace entrar En El Corazón de Dios.
Quiero cantar para mi amado El Cántico de Amor Por Su Viña.
Antes incluso de la denuncia Está El Amor.
Dios Ha Labrado La Viña,
La Ha Liberado de las piedras,
Ha Plantado en ella vides selectas, Ha Construido una torre,
Ha Excavado un lagar,
Ha Hecho Un Gran Esfuerzo,
Lo Ha Hecho Todo Él.
Dios en realidad no nos pide nada
Sin Haber Dado Todo Por nosotros Primero.
Y luego llega la pregunta que debería sacudir a cada uno de nosotros.
"¿Qué Más Debía Hacer Por Mi Viña Que No Haya Hecho?"
¿Qué Más Debía Hacer?
Dime, ¿Qué Más Debía Hacer Que No Haya Hecho?
Esta pregunta también nos concierne a nosotros.
Dios Ha Sembrado, Ha Hablado,
Ha Enviado a los profetas,
Ha Dado la ley,
Ha Hecho Alianza, Ha Enviado a Su Hijo,
nos Ha Dejado Su Palabra,
nos Ha Donado Los Sacramentos, a María,
AL ESPÍRITU SANTO.
Entonces,
el problema no es que Dios haya hecho poco,
el problema es qué fruto estamos produciendo.
¿Qué fruto estamos produciendo?
deben aprender esta regla espiritual, queridos,
que se recibe cuando se da.
Cuanto Más Nos Damos, Más Recibimos.
Cuanto más pensamos encerrarnos en nuestro egoísmo,
más nos marchitamos, es decir, más nos deterioramos.
¿Han entendido, queridos?
La vida es así.
Nos llamamos persona,
nos Realizamos en la medida en que nos Damos.
Podemos estar muy cerca, muy cerca de Las Cosas de Dios.
y sin embargo no dar el fruto que Dios espera.
Podemos tener muchas palabras y poca vida,
muchas devociones y poca conversión,
muchos conocimientos espirituales y poca obediencia.
Podemos incluso hablar del Reino de Dios
y luego no permitir que Dios Reine
Verdaderamente dentro de nosotros.
La Viña, sin embargo, no pertenece a los viñadores.
La Viña no es de los viñadores.
Este es el punto decisivo de La Parábola.
Los campesinos reciben La Viña, pero no son sus propietarios.
El Dueño se la confía para que la cuiden y produzcan fruto.
La tentación del hombre, en cambio,
es recibir Un Regalo de Dios
y transformarlo en una propiedad personal.
Un regalo es algo que no es tuyo,
no es tu propiedad,
es un Regalo que te ha sido hecho.
Dios Nos Regala La Vida,
pero nosotros queremos ser dueños de nuestra propia vida.
Nos regala el tiempo y nosotros queremos disponer de él como queramos.
Cuando los mando a llamar,
¿Recuerdan a Jesús, no?
¿Qué digo?
Pero si me acabo de casar,
tengo el arado, tengo...,
no hay tiempo para Ti,
tengo otras cosas que hacer.
nos Regala la libertad,
pero nosotros queremos usarla independientemente de Él.
Y en cambio
Todo Es Suyo,
La Viña Es Suya,
la cosecha Es Suya,
Los Frutos Son Suyos
y también nosotros Somos Suyos.
Por eso el Salmo que hemos proclamado
se convierte en una oración poderosísima.
Dios de los ejércitos, Vuelve, Mira Desde El Cielo,
Contempla Y Visita Esta Viña,
Protege Lo Que Tu Diestra Ha Plantado.
Es como si la humanidad le dijera al Padre,
Señor, Ven a Visitar Tu Viña,
Ven a Restaurar lo que hemos arruinado,
devastado.
Ven a Retomar Posesión de Lo Que Te Pertenece.
Ven a Retomar Esta Posesión que hemos intentado sin Ti.
Hemos construido nuestra plena infelicidad,
nuestra completa y total infelicidad.
Y aquí comprendemos hasta el fondo
el drama de la historia de La Salvación.
La criatura quiere vivir de su propia voluntad
en lugar de Vivir de La Voluntad de su Creador.
Se los he dicho, incluso en el lenguaje se ve esto.
Antes se los he dicho muchas veces en el pasado,
cuando quizás dos personas se despedían por la noche,
compadre, nos vemos mañana.
El otro respondía, "Si Dios Quiere, Si Dios Quiere."
Incluso el lenguaje estaba configurado totalmente en
LA VOLUNTAD DE DIOS
En cambio, ahora todo está configurado en
el yo.
¿Han entendido, queridos?
Es decir, pero
Dios a pesar de esto no abandona Su Viña.
El Padre Envía a sus siervos y son rechazados,
maltratados, golpeados, asesinados.
Esta es la suerte de todos aquellos
que dicen La Verdad en esta humanidad.
Todos tuvieron este fin.
rechazados, maltratados, golpeados, asesinados.
Este es el fin de quien Verdaderamente Vive En La Verdad.
Por último,
Les Envió a Su Propio Hijo Jesucristo.
El Hijo Viene a La Viña Para Reconducir al hombre
a La Casa del Padre,
Para Restaurar La Alianza,
Para Inaugurar El Reino.
Pero los viñadores, ¿qué hacen?
Lo toman, Lo Echan fuera de la viña y Lo Matan.
ES LA CRUZ.
Y precisamente aquí, sin embargo,
sucede lo que ninguna potencia humana
habría podido imaginar jamás.
La Piedra Rechazada por los constructores
Se Ha Convertido En Piedra Angular.
Esto también es válido en nuestra vida.
Si nosotros estamos En Jesús,
Precisamente Lo Que Es Rechazado
Se Convierte En Piedra Angular.
Lo que parecía una derrota
se convierte en El Inicio de La Gran Victoria.
Cristo Es La Piedra Angular
Y Todo Debe Ser Construido Sobre Él.
Nada Ha Sido Hecho Sin Él En El Cielo y en la tierra.
No podemos construir El Reino de Dios
sobre nuestra voluntad,
sobre nuestros proyectos,
sobre nuestras ambiciones.
El Reino Tiene Un Único Fundamento,
JESUCRISTO.
Anoche les hablé largo y tendido sobre esta Piedra.
Jesucristo, Él Es El Fundamento.
Y Cristo Vino Anunciando Precisamente Esto.
El Reino de Dios Está Cerca.
YO SOY EL REINO DE DIOS.
y por ahora está cerca.
Luego Me Iré Y Regresaré Para Instaurar
El Reino de Dios En la tierra.
El Evangelio no nos anuncia solamente
que un día iremos al Paraíso.
Ciertamente este debería ser nuestro único deseo,
pero nos anuncia que Dios Quiere Reinar aquí,
ahora en la tierra.
Jesús Vino Para Instaurar El Reino,
Para Liberar al hombre del dominio del pecado
Y Restaurar toda la Creación
Bajo La Primacía de La Voluntad Divina.
Este Es El Propósito de todo esto.
Por esto comprendemos,
deberíamos comprender La Oración del Padre Nuestro,
Que Jesús Nos Enseñó.
Donde El Corazón Son Estas Palabras,
VENGA TU REINO
HÁGASE TU VOLUNTAD COMO EN EL CIELO,
ASÍ EN LA TIERRA
Esta Es Una Petición Inmensa.
Ayer les leí un Pasaje. Contiene todo esto.
Aquí está todo en estas Palabras.
Hágase Tu Voluntad
Así en la tierra Como En El Cielo Y
Venga Tu Reino.
Lo Contiene Todo.
No hay nada más que pedir.
Es Una Petición Inmensa.
Pedimos que lo que sucede en El Cielo suceda en la tierra.
Ahora en El Cielo esta noche,
cuando encienden la televisión ¿escuchan que hay otra guerra?
No,
ahora en El Cielo escuchan que llegó la tomografía,
que ¿hay un tumor y que hay que morir?
No,
ahora en El Cielo, escuchan ¿que aquel está deprimido
o aquel se está drogando?
No,
¿Qué Escuchan En El Cielo?
La Alegría Infinita Para La Cual Fueron Creados.
Así que esto es lo que pedimos, queridos.
Y si no, ¿qué pedimos?
Es una pregunta inmensa.
Pedimos que lo que sucede en El Cielo suceda en la tierra.
Que La Voluntad de Dios Finalmente Sea Verdaderamente
Conocida, Amada Y Vivida
Y Hecha Reinar por la criatura.
Y entonces comprendemos La Palabra Conclusiva de Jesús,
Fuerte, Contundente y Clara.
ya se ha realizado para el pueblo hebreo.
A ustedes se les Quitará El reino de Dios
y se le Dará a un pueblo que produzca sus frutos.
El Reino Es Confiado a un pueblo Que Produce Fruto.
No basta con desear El Reino,
HAY QUE VIVIRLO.
No basta con hablar de La Divina Voluntad,
hay que comenzar a Vivir En La Divinidad.
No basta decir Fiat,
hay que Permitir que ese Fiat
Se Convierta En Nuestra Vida Nuestra,
yo lo veo, miren,
todos son palabras, cenáculos, encuentros, discursos,
sí, pero es decir, todo esto son solo palabras.
¿Se convierte en nuestra vida?
También San Pablo nos conduce en la misma dirección.
No se angustien por nada, dijo la lectura,
sino que en toda circunstancia presenten a Dios
sus peticiones mediante
Oración, Súplica y Acción de Gracias.
Y además todo lo que es Verdadero,
todo lo que es Noble, todo lo que es Justo,
todo lo que es Puro, todo lo que es Amable,
todo lo que es Honorable, todo lo que es Virtud
y todo lo que merece Alabanza,
que esto sea objeto de sus pensamientos.
Y Finalmente,
las cosas que han aprendido, recibido, escuchado y
Visto en mí,
Pónganlas En Práctica.
Aquí nos lo está diciendo a nosotros.
Nosotros podemos decir esto a los demás.
Podemos decir,
"Lo que has visto en mí, hazlo tú también.
Como yo Amo a Dios, Ámalo tú también.
Como yo he Dado la vida por Él,
Hazlo tú también."
Si no, ¿a quién estamos tomando por tonto?
Puede una madre decirle a su hijo
que ponga a Dios en primer lugar
si ella no lo ha hecho.
¿Puede un Sacerdote decir que pongas a Dios en primer lugar
si él no lo ha hecho?
Y son todas palabras muertas,
no tienen efecto.
Finalmente, San Pablo lo dice, dice claramente,
"Las cosas que han aprendido, es decir, que yo les he hecho ver,
recibido, escuchado y visto en mí,
pónganlas en práctica.
Luego, si no las ponen en práctica, dice San Pablo,
arréglense ustedes con Jesucristo.
Yo no estoy obligado a esto.
Yo estoy obligado a ser un ejemplo.
Luego cada uno responde por ello ante Dios.
Es fácil.
Es verdad que es fácil entender esto.
Es facilísimo. No hace falta ser un adivino para entender la pintura.
Es realmente sencillísimo.
Es decir, he aquí el Fruto,
La Palabra Que Se Convierte En Vida,
La Oración que se convierte en abandono,
La Fe que se convierte en obediencia,
El Conocimiento que se convierte en Transformación del alma.
¿Qué Fruto Quiere Encontrar hoy Jesús En Su Viña?
¿Cuál Es El Fruto Que Quiere Encontrar?
Quiere Encontrar corazones que perdonan,
personas que renuncian a su propio egoísmo,
hombres y mujeres que rezan,
familias que regresan a Dios,
almas que ya no viven según su propia voluntad,
sino que buscan verdadera y sinceramente,
por encima de todo,
LA VOLUNTAD DIVINA
Y Quiere Encontrar un pueblo Que Invoque
SU REINO,
que diga, como dijo el salmista,
"Señor, ¿Cuándo Regresas a Tu Viña?
que aquí los jabalíes han entrado y están devastando todo.
Están devastando todo.
Ya no queda nada por devastar.
¿Cuándo Vienes a Salvarnos En Tu Viña?
Y gritan día y noche.
He intentado decirles esto antes.
Por eso no podemos permanecer como espectadores.
Debemos convertirnos en Colaboradores de La Obra de Dios.
Colaboradores.
Y hay una oración sencillísima y poderosísima
que podemos poner En Manos de María,
El Santo Rosario.
El Santo Rosario puede convertirse en una
Verdadera Escuela del Reino.
Mientras Recorremos Con María Los Misterios de La Vida de Jesús,
ya saben, Dolorosos, Gloriosos, Gozosos,
Aprendemos a mirar la historia con los ojos del Evangelio
y Pedimos que Cristo Reine,
Que María Reine en los corazones,
que La Voluntad de Dios Sea Finalmente
Conocida, Amada Y Vuelva a Reinar aquí en la tierra
Como Reina En El Cielo.
Así podemos convertirnos verdaderamente
en apóstoles y misioneros a través del rosario.
Cada Ave María puede convertirse
en un acto de Amor Por Jesús y Por María.
Una Ofrenda Por La Iglesia,
Una Súplica por las familias,
como hemos leído
La súplica de la Virgen de Pompeya,
Puede convertirse para las familias
en una oración por la conversión de los pecadores,
Una Invocación Para Que Finalmente
La Voluntad de Dios Vuelva a Reinar
en las almas y en toda la Creación.
El misionero más oculto, escuchen bien,
puede ser aquel que ante El Rosario ofrece su propio día.
y dice, "Señor, Venga Tu Reino.
Hágase Tu Voluntad En la tierra Como En El Cielo.
El más oculto, quizás ante Dios es el que es más elevado.
Mi Padre ve en lo secreto y en lo secreto te Recompensará.
Te recompensará."
Y María Es La Primera Criatura
En La Que La Voluntad Divina Ha Encontrado
Una Criatura Total Y Completamente Disponible Para Su Hijo.
Vean la vida de María encerrada en un pueblo de 150 habitantes
con una habitación de casa sin nada excepcional.
Y toda la historia del universo dependía de ese pueblito de 150 habitantes
y de Una Adolescente de 15 años.
Dios no miraba a reyes, ni a presidentes, ni a grandes ejércitos.
Miraba a una Adolescente de 15 años
y a un pueblito de 150 habitantes.
Así Sigue Haciendo Dios, queridos.
Sigue Haciendo Así.
Y María Es La Primera Criatura de Esta Voluntad.
Es La Reina Que Conduce a Sus hijos Hacia El Fiat.
En Ella Vemos Lo Que Significa Pertenecer Completamente a Dios.
En Ella comprendemos qué sucede
cuando una criatura le dice verdaderamente a Dios,
Fiat Mihi Secundum Verbum Tuum,
Hágase En Mí Según Tu Voluntad,
pero Dicho Verdaderamente, Lo Vemos En Ella.
¿Hasta dónde se llega con esto?
Lo Vemos En Ella.
La historia de La Salvación no ha terminado.
Cristo Ha Venido, Cristo Ha Muerto,
CRISTO HA RESUCITADO,
JESUCRISTO REINA
Pero nosotros esperamos
La Plena Manifestación de Este Reino.
La Viña Todavía Está En Manos del Dueño
y nosotros estamos llamados a trabajar para que Dé,
para que esta Viña Dé Fruto, Produzca Fruto.
Por eso no debemos dejarnos paralizar por el mal
que vemos en el mundo. No, no.
Ahora concluyo,
les mostraré con el Pasaje.
La pregunta no es solo
¿qué está sucediendo en el mundo?
sino ¿que está sucediendo?
Lo que puede suceder en un mundo sin Dios.
¿Qué quiere suceder?
¿A dónde quiere ir un mundo sin Dios?
¿Qué puede hacer un mundo sin Dios?
Nosotros no debemos dejarnos preocupar por esto y
no debemos decir qué está sucediendo en el mundo.
La pregunta es, ¿qué quiere hacer Dios a través de mí? ¿De ti? ¿Qué quiere hacer Dios?
¿Qué fruto quiere encontrar en mi vida?
¿Qué es quiero dejar todavía a mi voluntad? ¿Dónde quiere entrar la voluntad divina?
Hoy, esta noche, juntos, queremos devolverle todo al Padre. Señor, mi vida es tuya, mi voluntad es tuya, mi tiempo
es tuyo, mis fuerzas son tuyas. Pero, ¿saben? En estos años, ¿cuántas veces he escuchado decir, "Eh, pero sabes, yo no
puedo ir a misa, no puedo rezar, yo tengo que trabajar, yo tengo que hacer." Y luego, ¿saben dónde he ido a encontrar
a muchas de estas personas? en el hospital porque estaban mal y entonces después no podían ir a trabajar, ya no
podían utilizar el tiempo como ellos querían con el suero en el brazo.
Ustedes si si van alguna vez al hospital den una vuelta de vez en cuando por el hospital que es bueno, es importante. Con el suero en el brazo, ¿a dónde vas?
¿A dónde vas con el suero en el brazo?
Tienes que quedarte ahí. No puedes hacer nada.
Nada es nuestro, todo es suyo, mis fuerzas son tuyas. Haz de mí lo que quieras, reina en mí. Y nuestro pequeño
Fiat se une al Fiat de María de la Madre. Y nuestro rosario se convierte en una súplica incesante.
La súplica, una súplica incesante. Venga tu reino, venga tu voluntad. Reina, Jesús, reina. Reina en los corazones,
reina en la familia, reina en la iglesia, reina en el mundo. Ven a reinar de nuevo, porque la viña es del Señor, el Hijo es
la piedra angular, María es la madre reina y nosotros estamos llamados a convertirnos en ese pueblo que produce
el fruto que el Padre espera, porque este reino realmente y seguramente vendrá.
¿Han entendido, queridos? Este reino realmente y seguramente vendrá. Escuchen este pasaje y concluyo. Es un pasaje del 191 19 de noviembre de 1926.
Hija mía, dice Jesús, las penas de mi voluntad son inenarrables e inconcebibles para la naturaleza humana, para la humana naturaleza.
Ella, la divina voluntad, está en todas las criaturas, pero bajo la pesadilla de una tremenda y desgarradora agonía.
Porque en lugar de darle dominio para hacer que su vida se desarrolle en ellos, la mantienen reprimida sin darle
vuelo, libertad de actuar, de respirar y palpitar.
De modo que la voluntad humana actúa, respira libre, palpita como quiere y la mía está solo para servirla.
¿Ustedes piensan, no? Ahora imagínense a un hombre que va a cometer un asesinato.
¿Cómo está utilizando la voluntad de Dios? que debe servir a su asesinato.
Han escuchado debe obedecer a su voluntad humana porque existe el libre albedrío.
Eh, pero no reflexionan sobre estas cosas. Estas son palabras claras.
Escuchen lo que dice. Así que la voluntad humana actúa, hace todo lo que quiere y yo debo estar ahí. Así que respira libre, palpita y la mía debe servirla.
Luego se rendirán cuentas. Dentro de poco seguramente se harán las cuen, pero aquí debe servirla. Yo ahora me quiero ir, no quiero ser más un homicida. ¿Qué hace Dios? ¿Qué hace? ¿Qué hace?
Mi voluntad humana me dice que me tengo que ir.
Estoy por servirla, por contribuir a sus actos y estar dentro de sus actos agonizante, sofocada bajo la carga de una agonía de largos siglos.
Luego les explico qué libro 6000 años, largos siglos que está así.
Mi voluntad se debate en la criatura bajo el ímpetu de una agonía tan desgarradora. Sus debates son los remordimientos de conciencia. Es decir,
¿qué hace esta agonía? ¿Qué hace el el el ejemplo que les he traído? ¿Qué hace la divinidad? Dice, "Pero, pero, ¿qué estás haciendo? Pero, ¿sabes lo que
estás haciendo? estás quitándole la vida a una persona, no del ejemplo que les he traído. Mira que después serás juzgado, mira que irás y crea los remordimientos
de conciencia, las desilusiones, los reveses, las cruces, el cansancio de la vida y todo lo que puede causar molestia a las pobres criaturas.
Porque es justo que teniéndoles una voluntad divina en cruz, está siempre en el plano de la agonía. Ella con sus debates los llama, no pudiendo hacer de
otra manera porque no tiene dominio, debe respetar el libre albedrío.
El libre albedrío.
¿Quién sabe si al entrar en sí mismos, al ver la infelicidad que les trae la mala voluntad, puedan darle un poco de respiro y de tregua a su agonía espasmódica?
Verán, estas son todas cosas reales que se ven también en la vida real. Si prestan atención. Esta mañana vino a visitarme mi prima de mi pueblo con su
marido, ¿no? Y hablaba de su hijo que, en fin, le está creando un montón de problemas, ¿no? Y yo decía, "Pero yo le recé un poco a Jesús. Jesús, haz que
quizás a este lo atrapen que ha bebido un poco de alcohol de más. Así le dan una lección y quién sabe si así se corrige." Eh, claro, la madre juega
todas sus cartas. Dios juega todas sus cartas para corregir a sus hijos antes de que se arruinen.
Es tan dolorosa esta agonía de mi voluntad, que mi voluntad, que quiso sufrirla en el huerto de Getsemaní, llegó a buscar ayuda de mis mismos apóstoles que ni siquiera obtuvo.
Y fue tanto el espasmo que su de sangre viva. Y sintiéndome sucumbir bajo el peso enorme de una agonía tan larga y
tremenda de mi voluntad divina, invoqué al Padre Celestial para que me ayudara, diciendo, "Padre, si es posible, pase de
mí este cáliz." Miren que Jesús nunca dijo estas palabras. Jesús vino para beber este cáliz. Aquí está Getsemaní,
dice, "Padre, si es posible, aleja de mí este cáliz, no la mía, sino que se haga tu voluntad." Lo añadió después, pero no
se hizo la mía. Pero dijo esto y en estas en todas las otras penas, vean que lo dice de mi pasión, por atroz que
fuera, nunca dijo, nunca dije si es posible que pase esta pena. Al contrario, en la cruz grité, sitio,
tengo sed de penas, dame más penas. En cambio, en esta pena de la agonía de la voluntad suprema, sintió todo el peso de
una agonía tan larga, todo el tormento de una voluntad divina que agoniza, que sufre en las generaciones humanas. Qué
dolor hay. ¿Qué dolor? No hay dolor que pueda igualarlo.
Ahora, escuchen bien, queridos, porque ahora concluimos con el punto central.
Ya les he dicho, me han enviado, porque luego estos no me dicen que el sábado y el domingo solo yo transmito para la
fiesta. Luego me envían, digamos, si en fin, me dicen qué qué es lo que han entendido. Muchos me decían, "Sí, padre, ha llegado el momento. Ustedes no pueden
salir de aquí confundidos porque yo hago un copiar y pegar. Aquí no hay nada de mi propia cosecha. Aquí está la Sagrada
Escritura, están los padres de la Iglesia, el magisterio de la iglesia y estos textos que ya han sido, ya están en el corazón de la iglesia. Así que no
pueden, si no quieren salir confundidos, entonces es otro cantar. Muchos me han dicho, "Es verdad, es exactamente así."
Entonces, escuchen bien en qué momento histórico nos encontramos. Han escuchado todo lo que nos hemos dicho ahora y ahora escuchen este punto. Ahora el Fiat
Supremo quiere salir, está cansado, son 6,000 años, se nos ha dado todo el tiempo. Ahora, quien quiera hacer trigo,
que sea trigo. Quien quiera hacer cizaña, que vaya a hacer cizaña.
Ahora el Fiat realmente quiere salir, está profundamente cansado y a cualquier costo, sií, a cualquier costo, desesperadamente quiere salir ya de esta agonía tan larga y prolongada.
Y si oyes los flagelos, las ciudades derrumbadas, las destrucciones y por tanto pueden añadir todo lo que oigan,
las destrucciones que ven claras no son otra cosa que las fuertes convulsiones de su agonía, de la agonía de la divina
voluntad, que al no poder más quiere hacer sentir a la familia humana su estado doloroso
y cómo se debate fuertemente en ellos, sin que nadie tenga compasión de él.
Se los he dicho, es como un padre, ¿no?, que se juega todas sus cartas con el hijo bueno y cuando ya no puede más, hace gestos fuertes, pero siempre para
ayudar y haciendo violencia con sus debates, sin que nadie tenga compasión de él y
haciendo violencia con sus debates, quiere hacer sentir que existe en ellos, pero ya no quiere estar en agonía. ¿Han
entendido, queridos? ¿Cuántos tontos haces ahora para ir a la guerra? Esto está escrito muy claramente, ya no está en agonía. Basta, ahora hay que salir de esto.
Ya no quiere estar en agonía, quiere la libertad, el dominio, quiere desarrollar su vida en ellos. Esto vale para cada uno de nosotros y para toda la humanidad.
Porque la creación entera ha permanecido en esta voluntad. No es que mañana por la mañana el sol diga, "Pero yo esta
mañana no quiero levantarme." Oh, no. Es verdad. no lo dice. En cambio, nosotros queremos hacer lo que decimos nosotros.
No es que esta noche la luna diga, "No, yo no quiero salir." Todas están en esta claridad de la voluntad de Dios.
Qué desorden, hija mía, en la sociedad, porque no reina mi voluntad. Pero yo se los he dicho, no se hagan ilusiones.
Hasta que no haya esto, hay que llevar la cruz. ¿Por qué vienen a pensar que alguien pueda quitar la cruz? Hay que llevar la cruz hasta que no regrese esta voluntad.
Sus almas son como viviendas sin orden, todo patas arriba. El edor es tan horrible más que un cadáver putrefacto.
Esta es un alma sin la voluntad de Dios, excepto y mi voluntad con su inmensidad, a la que no le es dado retirarse ni
siquiera un palpitar de criatura, agoniza en medio de tantos males.
Y esto, escuchen lo que dice aquí, en el orden general de todos, esto vale para todos.
en el orden particular, es decir, aún más. Ahora habla precisamente de nosotros en los religiosos, en el clero,
en quien se dice católico, mi voluntad no solo agoniza, está aún peor. La tienen en estado de letargo como si no tuviera vida.
O qué duro es, porque en la agonía al menos me debato, tengo un desahogo, me hago sentir que existo en ellos, aunque
agonicen, pero en el estado de letargo hay una inmovilidad total. el estado de muerte continuado.
Y por eso solo se ven las apariencias, los hábitos de vida religiosa, porque mi voluntad la tienen en letargo
y como la tienen en letargo, su interior está aturdido como si la luz, el bien no fuera para ellos. ¿Entienden lo que está
diciendo? Vaya, no les importa. Todos son habladurías, no sucede nada. No ha sido y no es.
No, y esto vale para todos en la Iglesia, eh, el Papa, los obispos, los sacerdotes, los fieles, todos juntos, todos juntos.
Y si hacen algo externamente, está vacío de vida divina y se reduce a humo de vanagloria, de estima propia y de complacer a otras criaturas.
Es decir, hecho para que se vea, ¿no?
Para aparentar los primeros puestos, todo esto y yo y mi suprema voluntad, mientras está dentro, salimos fuera de su obrar.
Hija mía, ¿qué afrenta? ¿Cómo quisiera hacer sentir a todos mi tremenda agonía, el estertor continuo, el letargo en el que ponen a mi voluntad? La causa es
porque quieren hacer la suya y no la mía.
No la quieren dejar reinar, no la quieren conocer. Así es verdaderamente no la quieren conocer y por eso,
escuchen y concluyamos, queridos, quiere romper las presas con sus debates.
¿Saben las presas que se hacen para bloquear el agua? Las quiere romper. Ya basta. Ahora hay que poner las cosas en su lugar. [música] Quiere romper las
presas con sus para que si no quieren conocerla y recibirla por amor, la conozcan por justicia.
Pero yo, ¿ustedes fueron educados así o no? ¿Cómo fueron educados ustedes?
Si papá nos decía una cosa, papá, hijo mío, esto hay que hacerlo, papá, eh, te quiero.
Y nos lo decía una vez, nos lo decía dos, nos lo decía tres y no lo hacíamos.
La cuarta vez nos decía, "Papá, esto se hace ahora o por las buenas o por las malas, porque es necesario hacerlo."
Así que mi voluntad cansada de una agonía de siglos quiere salir y por eso prepara dos maneras.
El modo triunfante es el que yo he estado predicando durante 30 años. El modo del amor triunfante.
Si hubiera encontrado tantas almas en estos años que vinieran a rezar conmigo, porque vean, es dificilísimo. Si
logramos reunir a dos o tres personas, todo es charla. Ni siquiera se logra hacer un poco de unión, no se logra hacer nada. Es decir, si encontrara a
unas cuantas personas que realmente vinieran a rezar conmigo, habríamos acelerado todo de manera triunfante.
Personas que realmente vivan con un solo corazón y una sola alma para acelerar este reino. Pero, ¿dónde están? Todos son charlas. Todos son charlas. Todos
son palabras. Si hubiera encontrado, dice, "Por lo tanto, estoy eligiendo esto." Métanse esto en la cabeza, la manera triunfante que son sus
conocimientos. Es decir, lo que hago yo ahora.
sus prodigios y todo el bien que traerá el reino del efecto supremo. Yo, queridos, queridos ante Jesús, este es el trabajo que he hecho en estos años.
He tratado de dar a conocer de todas las maneras posibles e imaginables esto. Así que ya lo siento. Jesús me dirá, como
dice Isaías, centinela, centinela, has avisado. Sí, sí, Señor. Uh, y cuántas veces he avisado y he tratado de dar
testimonio. Ahora lo tienen con cada uno de ellos.
y sus prodigios y todo el bien que traerá el efecto supremo. Y si no es el camino de la justicia.
Ustedes, pero ustedes piensan que significa justicia de Dios. Ir a la justicia de Dios es el camino de la
justicia para quien no la quiere conocer con el amor triunfante.
Entonces, ¿ves? Dependerá de las criaturas elegir la forma en que quieren recibirla, pero debe llegar.
No hay duda, no hay ninguna duda.
Depende de nosotros la forma de elegirlo.
Yo en todos estos años he intentado con mi predicación de todas las maneras hacer que elijan el camino del amor, el camino triunfante.
Vengan aquí, oremos juntos. Formemos un solo corazón y una sola alma. Este es el mes del rosario. Hagamos que salga fuego
de esta iglesia nuestra, que el cielo vea, sienta todo el poder de estas oraciones.
Hermanos y hermanas, esta es entonces la elección que hoy se pone delante de cada uno de nosotros. ¿Cómo queremos recibir
el reino de nuestro padre que se pide desde hace 2026 años? ¿Cómo queremos recibir la voluntad de Dios?
Queremos acogerla por el camino del Amor,
dejando que Reine en nuestra vida o
continuaremos oponiendo resistencia a
Esta Voluntad.
¡ALABADOS SEAN JESÚS Y MARÍA!
FIAT / La llamada de Dios a la criatura a la vocación del amor.
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