LOS HIJOS DE LA LUZ

LOS HIJOS DEL FIAT DIVINO, LOS HIJOS DEL REINO, LOS HIJOS DEL SOL DIVINO Y DE LA MUJER VESTIDA DE SOL.

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3/15/2026134 min read

LOS HIJOS DE LA LUZ ☀️

LOS HIJOS DEL ETERNO FIAT

LOS HIJOS DEL REINO:

LOS HIJOS DEL SOL DIVINO ☀️ Y DE LA MUJER VESTIDA DE SOL ☀️:

"Es demasiado poco que tú seas MI siervo,

TE QUIERO HACER LUZ de las naciones"

(Isaías 49, 6).

Esta es la Novedad del Mensaje que DIO DIOS a Luisa Picarreta para estos tiempos tan tristes:

LA DIVINA VOLUNTAD OPERANTE En El Hijo de La LUZ y El Hijo de La LUZ OPERANTE

EN MODO DIVINO EN ELLA, EL DON de Dones.

DIOS QUIERE que Amemos, que LO AMEMOS CON SU MISMO AMOR, para que nuestra Correspondencia de AMOR Sea JUSTA y no desproporcionada a SU DIGNIDAD DIVINA.

DIOS Sabe que nuestro corazón, es decir nuestra sola voluntad no es capaz de amar de un Modo Divino, por eso nos QUIERE DONAR ahora SU ADORABLE VOLUNTAD, SU MISMO CORAZÓN, EL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD Para AMARLOS CON SU MISMO AMOR Y VIVIR EN ELLOS SU VIDA DIVINA COMO LO FUE EN EL PRINCIPIO.

*Así, AMAR de Manera Perfecta a todos y a todo EN SU VOLUNTAD, Cumpliendo La Finalidad para la cual fuimos Creados por DIOS:

*Así, VIVIR EL FIAT VOLUNTAS TUA COME IN CAELO ET IN TERRA (desde aquí en la tierra), Permaneciendo Eternamente EN SU VOLUNTAD Para SU AMOR, HONOR Y GLORIA EN SUS TRES OBRAS:

CREACIÓN, REDENCIÓN, SANTIFICACIÓN Y BIEN FELIZ E INFINITO DE NUESTRAS ALMAS.

*Así, Manifestar a DIOS como Hizo Isaías Prefigurando a JESÚS:

Y EN JESÚS Y MAMITA MARÍA Decir AL PADRE:

¡PADRE, NON MEA VOLUNTAS, SED TUA FIAT!

"ECCE EGO, MITTE ME"

(Isaías 6:8).

¡FIAT, FIAT, FIAT VOLUNTAD DIVINA CON EL LIBRO DE CIELO:

VOLUMEN 23-40 Febrero 28, 1928:

Así como DIOS tiene en el Cielo la jerarquía de los ángeles con nueve coros distintos, así tendrá la jerarquía de los hijos de SU REINO con otros 9 coros. Condiciones de los confesores difuntos y cómo la memoria del padre Di Francia no será apagada en esta obra.

(1) Estaba pensando en EL SANTO QUERE DIVINO, y miles de pensamientos se acumulaban en mi pobre mente, parecían como tantas Luces más fuertes que surgían, y que después se unificaban en la misma Luz del Sol Eterno de aquel FIAT que no conoce ocaso; ¿pero quién puede decir lo que pensaba? Pensaba en los tantos Conocimientos que JESÚS me había dicho acerca de su DIVINA VOLUNTAD y cómo cada uno de ellos lleva una VIDA DIVINA al alma, con la marca de una rara Belleza, de Felicidad, pero distinta la una de la otra, que pone en común con quien tiene el Bien de Conocerla y Amarla. Así que pensaba entre mí:

Un Conocimiento de más o de menos pondrá una gran diferencia entre un alma y otra”. Entonces sentía pena al recordar a mis confesores difuntos que tanto interés habían tenido de hacerme escribir lo que el Bendito JESÚS me decía sobre LA DIVINA VOLUNTAD, sentía pena del venerable padre Di Francia que tantos sacrificios había hecho con venir de lejos afrontando gastos para la Publicación, y en el momento más importante para conseguirlo JESÚS se lo llevó al Cielo, así que no conociendo ellos todo lo que respecta al FIAT, no poseerán todas LAS VIDAS y rareza de Bellezas y Felicidad que estos Conocimientos Contienen. Pero mientras mi mente se perdía en tantos pensamientos, que si los quisiera decir todos me extendería demasiado, mi Dulce JESÚS ha extendido SUS Brazos dentro de mi interior, y expandiendo Luz me ha dicho:

(2) “Hija Mía, así como tengo la jerarquía de los ángeles con nueve coros distintos, así tendré la jerarquía de los hijos del REINO de MI FIAT DIVINO. Ese REINO tendrá sus nueve coros y se distinguirán el uno del otro por la variedad de Las Bellezas que habrán adquirido con el Conocer, quién más y quién menos, los Conocimientos que Pertenecen a MI FIAT, por eso cada Conocimiento de más de MI QUERER DIVINO es una NUEVA CREACIÓN que Forma en las criaturas de Felicidad y de Belleza incomparable, porque es una VIDA DIVINA que Corre Dentro, que Lleva en SÍ todos los Matices de Las Bellezas de Aquél que Las Manifiesta, y todas Las Teclas y Sonidos de Las Alegrías y Felicidad de nuestro SER DIVINO.

Así que si NUESTRA PATERNA BONDAD expone SU VIDA, SU Belleza y Felicidad hasta Crearla en medio a las criaturas, y ellas no se interesan EN Conocerla para Tomarla por Medio de Nuestros Conocimientos que ya les Dimos, no es justo que Reciban ni La Belleza, ni Los Sonidos de Nuestras Alegrías como dotes propias, tomarán lo que hayan conocido, por eso habrá varios coros en la jerarquía del reino de mi Voluntad Divina. Si supieras qué diferencia habrá entre quien lleva mis conocimientos desde la tierra, y entre quien los adquirirá en el Cielo; los primeros los tendrán como dotes propias y se verá en ellos como naturaleza las bellezas divinas, y se oirán los mismos sonidos de las alegrías y felicidades que hace oír y forma su Creador, en cambio en los segundos, no será ni naturaleza en ellos, ni dotes propias, sino que los recibirán por efecto de comunicación de los anteriores, casi como la tierra recibe los efectos del sol, pero ella no posee la naturaleza del sol. Entonces aquellos que poseerán todos los conocimientos formarán el coro más alto, y así según conozcan vendrán formados los diversos coros. Pero todos aquellos que hayan adquirido estos conocimientos, sea en todo o en parte, tendrán el noble título de hijos de mi reino, porque estos conocimientos sobre mi Fiat, para quien tiene el bien de conocerlos para hacer de ellos vida propia, tienen virtud de ennoblecer a la criatura y hacer correr en su alma los humores vitales de la Vida Divina, y de elevarla a su origen primero, y son como el pincel del hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y pintan la imagen del Creador en la criatura. Sin importar quien conozca de más o quien de menos, no será destruida su nobleza, sucederá como por ejemplo de una familia noble que tiene muchos hijos, algunos de estos hijos se dan al estudio, otros a las bellas artes, así que éstos se elevan de más, tienen puestos altos y decorosos, son más conocidos, amados y estimados, porque por las ciencias que poseen hacen más bien en medio de las gentes, lo que no hacen los otros hermanos, pero con todo y que éstos con sus sacrificios se elevan tanto, no destruye el que los otros hermanos sean nobles, porque todos llevan en ellos la sangre noble de su padre, por eso visten noblemente, tienen modos nobles en el obrar y en el hablar, en todo, así serán los hijos de mi Fiat, todos nobles, perderán la rudeza del querer humano, los míseros harapos de las pasiones; las tinieblas de las dudas, de los temores, serán puestas en fuga por la luz de mis conocimientos, y arrojará a todos en un mar de paz. Entonces tus confesores pasados a la otra vida serán como el preludio de los hijos de mi Voluntad, porque el primero se sacrificó tanto y trabajó por ayudar al pequeño campo de tu alma, y si bien en ese entonces Yo poco te hablaba de mi Fiat, porque primero debía disponerte, él será como el primer precursor, como el alba que anuncia el día del reino de mi Voluntad; el segundo y el tercer confesor, que tanto tomaron parte y conocieron en gran parte los conocimientos de Ella y tanto sacrificio hicieron, especialmente el tercero, que amaba tanto el que fueran conocidos y que tanto se sacrificó en escribir, serán como sol que despunta, que poniéndose en curso forma el día pleno de luz; aquellos que siguen serán como el pleno mediodía del gran día de mi Voluntad; según el interés que han tenido y tendrán, serán puestos quién a la primera hora del día de mi Querer, quién a la segunda, quién a la tercera y quién al pleno mediodía. ¿Y crees tú que la memoria del padre Di Francia, sus tantos sacrificios y deseos de hacer conocer mi Voluntad, hasta haber iniciado la publicación, sólo porque me lo he traído al Cielo será apagada en esta gran obra de mi Fiat Divino? No, no, es más, el tendrá el primer puesto, porque él con venir de lejos, vino como en busca de la cosa más preciosa que pueda existir en el Cielo y en la tierra, del acto que más me glorifica, es más, que me dará gloria completa por parte de las criaturas, y ellas recibirán bienes completos, él preparó el terreno para hacer que fuese conocida mi Voluntad Divina, tan es verdad, que no ahorró nada, ni gastos, ni sacrificios, y aunque no tuvo cumplimiento la publicación, sólo con iniciarla preparó los caminos para hacer que un día pueda ser conocida y tener vida la obra de mi Voluntad en medio a las criaturas. ¿Quién podrá destruir que el padre Di Francia haya sido el primer iniciador en hacer conocer el reino de mi Voluntad, y sólo porque su vida se apagó no tuvo cumplimiento la publicación? Así que cuando se conozca esta gran obra, su nombre, su memoria estará llena de gloria y de esplendor y tendrá su acto primero en una obra tan grande, tanto en el Cielo como en la tierra. En efecto, ¿por qué existe una batalla y casi cada uno suspira la victoria de vencer en retener los escritos sobre mi Fiat Divino? Porque él se llevó los escritos para publicarlos, si esto no hubiera sido, ¿quién habría hablado de ello?Ninguno, y si él no hubiese hecho comprender la importancia, el gran bien de estos escritos, ninguno se habría interesado. Por eso hija mía, mi bondad es tanta, que premio justamente y sobreabundantemente el bien que hace la criatura, especialmente en esta obra de mi Voluntad que tanto me interesa.

¿Qué cosa no daré a quien se ocupa y se sacrifica por poner a salvo los derechos de mi eterno Fiat? Excederé tanto en el dar, que haré maravillar al Cielo y a la tierra”.

(3) Yo al oír esto pensaba entre mí: “Si tanto bien contienen estos conocimientos, si JESÚS Bendito continúa después de mi muerte a decir otros conocimientos de su FIAT a otras almas, ¿no se atribuirá a aquélla una obra tan grande?” Y Jesús moviéndose como deprisa en mi interior ha agregado:

(4) “No, no hija mía, así como del padre Di Francia se dirá que ha sido el primer propagador, de tus confesores que han sido cooperadores, así se dirá que la pequeña hija de MI VOLUNTAD ha sido la primera y la depositaria de un bien tan grande, a la cual le venía confiado, y que fue Escogida con Misión Especial.

Supón a alguien que haya hecho una invención importante, tal vez los demás la propaguen, la difundan más, la imiten, la engrandezcan, pero ninguno podrá decir: ‘Yo soy el inventor de esta obra.’ Siempre se dirá, el inventor fue tal. Así será de ti, se dirá que el Origen del REINO de MI FIAT, la depositaria ha sido La Pequeña Hija de MI VOLUNTAD ”.

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20-39 Diciembre 22, 1926:

Señales de que pertenecemos a la Familia Celestial. Dios acostumbra hacer sus obras primero al TÚ por tú con una criatura; así hizo con su Mamá. Cómo Jesús por cuanto más grande es una obra que hace, tanto más pone en ella la imagen de la unidad Divina.

(1) Estaba pensando en el Fiat Supremo, y rogaba a mi dulce Jesús que me diera una gracia tan grande, de hacerme cumplir en todo y por todo SU SANTÍSIMA VOLUNTAD y de hacerla conocer al mundo entero, a fin de que fuera Reintegrado en La Gloria que las criaturas le niegan.Ahora, mientras esto y otras cosas pensaba, el Dulce JESÚS se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija MÍA, ¿cuál es la finalidad por la que quieres que MI VOLUNTAD sea cumplida en ti y sea conocida por todos?”

(3) Y yo: “Lo quiero porque Tú lo quieres, lo quiero para que se Establezca EL ORDEN DIVINO y TU REINO sobre la tierra, lo Quiero para que la familia humana no viva más como extraña a TI, sino que se vincule de nuevo a LA FAMILIA DIVINA de donde tuvo su Origen”. Y JESÚS Suspirando ha agregado:

(4) “Hija MÍA, tu Finalidad y la MÍA es ÚNICA. Cuando un hijo tiene la misma finalidad que el padre, quiere lo que el padre quiere, no hace jamás morada en casa de otros, trabaja en los campos de su padre, si se encuentra con personas habla de la bondad, del ingenio, de las grandes finalidades de su padre. De este hijo se dice que ama, que es copia perfecta de su padre, que se ve claramente por todos lados que pertenece a aquella familia, que es hijo digno que lleva en sí con honor la generación de su padre. Estas son las señales si se pertenece a la Familia Celestial: Tener mi misma finalidad, querer mi misma Voluntad, morar en Ella como en casa propia, trabajar para hacerla conocer; si habla no sabe decir otra cosa que lo que se hace y se quiere en nuestra Familia Celestial, esta criatura se conoce a claras notas y por todos lados y con razón, con justicia y con derecho que es hija que nos pertenece, que es una de nuestra familia, que no ha degenerado de su origen, que conserva en sí la imagen, los modos, la conducta, la Vida de su Padre, de Aquél que la ha creado. Así que tú eres una de mi familia, y por cuanto más haces conocer mi Voluntad, tanto más te distingues delante al Cielo y a la tierra que eres hija que nos perteneces. En cambio cuando no se tiene la misma finalidad, poco o nada mora en el palacio real de nuestra Voluntad, va siempre girando, ahora a una habitación, ahora a un vil tugurio, va siempre vagando en el exterior de las pasiones, haciendo actos indignos de su familia, si trabaja es en campos extraños, si habla no resuena jamás sobre sus labios el amor, la bondad, el ingenio, las grandes finalidades de su Padre, así que en toda su conducta no se conoce de hecho que pertenece a su familia, ¿se puede llamar a éste, hijo de su familia? Y si salió de esa familia, es hijo degenerado que ha roto todos los vínculos y las relaciones que lo ataban a su familia.Por eso sólo quien hace mi Voluntad y vive en Ella puede llamarse hijo mío, miembro de mi familia Divina y Celestial; todos los demás son hijos degenerados y como extraños a nuestra familia. He aquí por qué cuando tú te ocupas de mi Fiat Divino, si hablas, si giras en Él, nos pones en fiesta, porque sentimos que es una que nos pertenece, sentimos que es nuestra hija que habla, que gira, que trabaja en el campo de nuestro Querer, y a los hijos se les dejan las puertas abiertas, ninguna habitación se cierra para ellos, porque lo que es del Padre es de los hijos, y en los hijos se pone la esperanza de una larga generación del Padre, así Yo he puesto en ti la esperanza de la larga generación de los hijos de mi Eterno Fiat”.

(5) Mi mente seguía pensando en la Voluntad Suprema y decía entre mí: “¿Pero cómo puede ser que por mí sola, que este pequeño ser tan insignificante, que no soy buena para nada, que no tengo ni dignidad, ni autoridad, ni superioridad, pueda imponerme, difundirme, hablar para hacer conocer este Sol del Querer Divino y así poder formar los hijos de su generación?” Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús interrumpió mi pensamiento y saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, es mi costumbre hacer mis obras más grandes primero al tú por tú con una sola criatura, en efecto, una fue mi Mamá y con Ella sola desarrollé todo el obrar y el gran portento de mi Encarnación, ninguno entró en nuestros secretos, ni penetraron en el sagrario de nuestras habitaciones para ver lo que pasaba entre Yo y la Soberana Celestial, ni Ella ocupaba en el mundo puesto de dignidad y de autoridad, porque Yo al elegir no veo jamás las dignidades ni superioridades, sino que veo al pequeño individuo en el cual puedo mirar mi Voluntad, que es la dignidad y la autoridad más grande, la alteza de la pequeña niña de Nazaret, y a pesar que no tenía ni puesto, ni dignidad, ni superioridad en el bajo mundo, pero como poseía mi Voluntad, de Ella pendía Cielo y tierra, en sus manos estaba la suerte del género humano, estaba la suerte de toda mi gloria que debía recibir de toda la Creación; así que bastó que en mi elegida, en mi única elegida fuese formado el misterio de la Encarnación para que los demás pudieran recibir el bien de ésta. Una fue mi Humanidad y de ésta salió la generación de los redimidos. Por eso basta formar en una todo el bien que se quiere, para poder hacer salir la generación de ese bien, así como basta una semilla para poder multiplicar mil y mil veces la generación de aquella semilla, por eso toda la potencia, la virtud, la habilidad que es necesaria a una virtud creadora, está en formar la primera semilla, formada la primera es como levadura para formar la generación de ellas. Así me basta un alma sola, que dándome libertad absoluta de encerrar en ella todo el bien que quiero y de hacerme formar en ella el Sol del Fiat Supremo, este Sol lanzará sus rayos sobre la superficie de la tierra y formará la generación de los hijos de mi Querer.

(7) Ahora tú debes saber que todas nuestras obras más grandes llevan en sí la imagen de la unidad divina, y cuanto más bien están destinadas a hacer, tanto más bien encierran de esta unidad suprema. Mira, también en la Creación existen estas semejanzas de la unidad divina, que mientras son obras únicas, hacen más bien que el bien que hace la multiplicidad de todas nuestras otras obras juntas; mira bajo la bóveda del cielo, uno es el sol, ¿pero cuántos bienes no contiene? ¿Cuántos no hace a la tierra? Se puede decir que la vida de la tierra depende del sol, mientras es uno abraza con su luz a todos y a todo, lleva todo en su regazo de luz y da acada cosa un acto distinto, según la variedad de las cosas que inviste comunica la fecundidad, el desarrollo, el color, la dulzura, la belleza, sin embargo el sol es uno, mientras que las estrellas son muchas, pero no hacen el gran bien que hace el sol a la tierra a pesar de que es uno. La potencia de un acto único animado por la potencia creadora es incomprensible y no hay bien que de éste no pueda salir, puede cambiar la faz de la tierra, de árida y desierta, en primavera florida; el cielo es uno y por eso se extiende por doquier; el agua es una, y si bien parece dividida en diferentes puntos de la tierra formando mares, lagos, ríos, sin embargo al descender del cielo, desciende en forma única y no hay punto de la tierra donde el agua no resida. Así que las cosas creadas por Nosotros que llevan en ellas la imagen de la unidad divina, son las que hacen más bien, son las más necesarias y sin ellas la tierra no podría tener vida. Por lo tanto hija mía, no pienses que estás sola, es la unidad de una obra grande que debo desarrollar en ti, no pienses en que no tienes dignidad y autoridad externa, esto no dice nada, mi Voluntad es más que todo, su luz parece muda, pero en su mutismo inviste las inteligencias y hace hablar con tal elocuencia de asombrar a los más doctos y reducirlos al silencio. La luz no habla, pero hace ver, hace conocer las cosas más escondidas; la luz no habla, pero con su manso y dulce calor calienta, ablanda las cosas más duras, los corazones más obstinados; la luz no contiene ninguna semilla, ninguna materia, todo es puro en ella, no se ve otra cosa que una ola de luz refulgente, argentina, pero se sabe infiltrar tanto que hace generar, desarrollar, fecundar las cosas más estériles. ¿Quién puede resistir a la fuerza de la luz? Ninguno, aun los ciegos, si no la ven sienten su calor, los mudos, los sordos sienten y reciben el bien de la luz. Ahora, ¿quién podrá resistir a la luz de mi Eterno Fiat? Todos sus conocimientos serán más que rayos de luz de mi Querer, que golpearán la superficie de la tierra e infiltrándose en los corazones llevarán el bien que contiene y sabe hacer la luz de mi Voluntad. Pero estos rayos deben tener su esfera de donde partir, deben estar concentrados en un punto solo del cual partir para formar el alba, el día, el medio día y el atardecer en los corazones, para resurgir de nuevo. Por tanto la esfera, el punto solo eres tú, los rayos concentrados en ella son mis conocimientos que darán la fecundidad a la generación de los hijos del reino de mi Voluntad. Por eso te repito siempre, sé atenta, para hacer que ninguno de mis conocimientos quede perdido, perderías un rayo de dentro de tu esfera, y ni siquiera tú puedes comprender todo el bien que contiene, porque cada rayo contiene su especialidad del bien que deben hacer a los hijos de mi Querer, y me privarías a Mí de la gloria de aquel bien de mis hijos, y te privarías también a ti de la gloria de expandir un rayo de luz de más de tu esfera”.

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de pequeños dioses en mi reino”.

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20-53 Enero 28, 1927:

Cómo Nuestro Señor tendrá tres reinos. El Reino del Fiat Supremo será el eco de la Creación. Cómo será desterrada la pobreza y la infelicidad. Cómo en Nuestro Señor y en la Virgen hubo pobreza voluntaria, no forzada. El Divino Querer es celoso de mantener a su hija.

(1) Estaba toda abandonada en el Supremo Fiat, siguiendo sus actos en la Creación y mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mira cómo es bello el orden del cielo, así cuando el Reino de la Divina Voluntad tenga su dominio sobre la tierra en medio de las criaturas, también en la tierra habrá orden perfecto y bello. Entonces tendré tres Reinos, uno en la Patria Celestial, otro en la Creación, y el tercero entre las criaturas, y uno será el eco del otro, uno el reflejo del otro. Todas las cosas creadas tienen su puesto de honor y mientras están todas ordenadas y en armonía entre ellas, una no tiene necesidad de la otra, porque cada una no sólo abunda, sino sobreabunda de los bienes con los que Dios las dotó al crearlas, porque habiendo sido creadas por un Ser feliz y riquísimo, que con dar jamás vienen disminuidas sus riquezas, por eso todas las cosas creadas llevan la marca de la felicidad y la abundancia de los bienes de su Creador. Y así como todas las cosas creadas, así los hijos del Reino del Fiat Supremo, todos tendrán su puesto de honor, de decoro y de dominio, y mientras poseerán el orden del cielo y estarán en perfecta armonía entre ellos, más que esferas celestes, será tal y tanta la abundancia de los bienes que cada uno poseerá, que uno jamás tendrá necesidad del otro, cada uno tendrá en sí la fuente de los bienes de su Creador y de su felicidad perenne. Así que desterrada será la pobreza, la infelicidad, las necesidades, los males de los hijos de mi Voluntad; no sería decoroso para Ella, que es tan riquísima y feliz, tener hijos que carecieran de alguna cosa y no gozaran toda la opulencia de sus bienes que surgen continuamente. ¿Qué dirías tú si vieras al sol pobre de luz, que apenas enviara algún tenue resplandor a la tierra? ¿Si vieras un pedazo de cielo en algún punto, con alguna estrella apenas, y todo el resto sin el encanto del cielo azul? No dirías: ‘Aquél que ha creado el sol no posee la inmensidad de la luz que surge, y por eso sólo de algún pequeño resplandor hace alumbrar la tierra, no posee la potencia para extender un cielo dondequiera y por eso un pedazo apenas ha extendido sobre nuestra cabeza’. Así que te habrías hecho el concepto de que Dios es pobre de luz, que no tiene potencia para extender por todas partes las obras de sus manos creadoras. En cambio al ver que el sol abunda tanto de luz, que el cielo se extiende dondequiera, tú te convences que Dios es rico y posee la fuente de la luz, y por eso nada ha perdido de su luz al abundar con tanta luz al sol, ni su potencia ha disminuido con extender por todas partes el cielo. Así si los hijos de mi Querer no abundaran de todo, se podrá decir que mi Voluntad es pobre y no tiene potencia de volver felices a los hijos de su Reino, lo que no será jamás. Es más, como éste será la imagen del Reino que mi Voluntad tiene en la Creación, así como el cielo se extiende por dondequiera y abunda de estrellas, como el sol abunda de luz, el aire de pájaros, el mar de peces, la tierra de plantas y de flores, así, haciendo eco a la Creación el Reino del Fiat Supremo, los hijos de mi Reino serán felices y abundarán en todo, así que cada uno poseerá la plenitud de los bienes y plena felicidad en el puesto en el cual el Querer Supremo los haya colocado, cualquiera que sea la condición y el oficio que ocuparán, todos estarán felices de su suerte. Y como el Reino del Fiat Supremo será el eco perfecto del Reino que mi Voluntad posee en la Creación, por eso se verá un sol en lo alto, otro sol en lo bajo, en medio de las criaturas que poseerán este Reino, se verá el eco del cielo en estos hijos afortunados, con sus actos lo poblarán de estrellas, es más, cada uno será un cielo y un sol distinto, porque donde está mi Voluntad no sabe estar sin cielo y sin sol, es más, conforme tomará posesión de cada uno de sus hijos formará su cielo y su sol, porque es naturaleza suya que donde tiene su posesión estable, su santidad, su luz interminable, es como cielo y sol que forma y multiplica por doquier. Pero no es todo aún, la Creación, eco de la Patria Celestial, contiene la música, la marcha real, las esferas, el cielo, el sol, el mar, y todos poseen el orden y la armonía perfecta entre ellos y giran continuamente, este orden, esta armonía y este girar sin jamás detenerse forma tal sinfonía y música admirable, que se diría que es como el aliento del Fiat Supremo que toca como tantos instrumentos musicales a todas las cosas creadas y forma la más bella de las músicas, que si se pudiera oír por las criaturas, éstas quedarían extáticas. Entonces el Reino del Fiat Supremo tendrá el eco de la música de la Patria Celestial y el eco de la música de la Creación, será tal y tanto el orden, la armonía y su continuo girar en torno a su Creador, que cada acto de ellos, palabra paso, será una música distinta, como tantos diversos instrumentos musicales que recibirán el aliento del Querer Divino, de modo que todo lo que hagan serán tantos conciertos musicales distintos que formarán la alegría y la fiesta continua del Reino del Fiat Divino. Tu Jesús no encontrará más diferencia en quedarse en la Patria Celestial, o en descender a entretenerse en medio de las criaturas en el Reino del Fiat Supremo sobre la tierra. Y entonces nuestra obra de la Creación cantará victoria y pleno triunfo, y tendremos tres Reinos en uno, símbolo de la Trinidad Sacrosanta, porque todas nuestras obras llevan el sello de Aquél que las ha creado”.

(3) Después de esto pensaba entre mí: “Los verdaderos hijos del Fiat Supremo serán felices, abundarán de todo, no obstante mi Mamá Reina, Jesús mismo que era la misma Voluntad Divina fueron pobres en esta baja tierra, sufrieron las penas, las incomodidades de la pobreza”. Y midulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, pobreza verdadera es cuando una criatura tiene necesidad, quiere tomar y no tiene qué tomar y está obligada a pedir a los demás un estrecho medio para vivir, esta pobreza es de necesidad y casi forzada; en cambio, tanto en Mí como en la Mamá Celestial que era toda la plenitud del Fiat Eterno, era no pobreza de necesidad, mucho menos forzada, sino pobreza voluntaria, pobreza espontánea, exprimida por la prensa del amor Divino. Todo era nuestro, a una señal nuestra se habrían edificado suntuosos palacios, servido mesas con alimentos jamás vistos y gustados, como en efecto cuando era necesario, a una pequeña señal nuestra los mismos pájaros nos servían, trayéndonos en sus picos frutos y peces y más, y hacían fiesta porque servían a su Creador y a su Reina; con sus trinos, cantos y gorjeos, nos hacían las músicas más bellas, tanto que para no llamar la atención de las demás criaturas debíamos darles la orden de que se alejaran, siguiendo su vuelo bajo la bóveda del cielo donde nuestro Querer los esperaba, y ellos obedientes se retiraban. Por eso nuestra pobreza fue de amor, pobreza de ejemplo para enseñar a las criaturas el desapego de las cosas bajas de la tierra, no fue pobreza de necesidad, ni podía serlo absolutamente, porque donde reina la plenitud, la Vida de mi Voluntad, todos los males terminan como de un solo golpe y pierden la vida”.

(5) Después, habiéndose enterado el muy reverendo padre Di Francia que yo tenía fiebre, me mandó decir que si tenía necesidad tomara lo que necesitara de su dinero que había depositado conmigo para una obra suya. Y mi amable Jesús al venir, casi sonriendo me ha dicho:

(6) “Hija mía, manda decir al padre a nombre mío, que Yo le agradezco y recompensaré la bondad de su corazón por el cuidado que toma de ti, pero hazle saber que la hija de mi Querer

no tiene necesidad de nada, que mi Voluntad la abunda de todo, más bien Ella es celosa que otros pudieran ofrecerle alguna cosa, porque a su hija quiere Ella darle todo, porque donde reina mi Querer Divino no hay temor de que los medios naturales, la abundancia de los bienes puedan dañar, más bien, por cuantos más bienes tiene y abundancia goza, más ve en ellos la potencia, la bondad, la riqueza del Fiat Supremo y todo lo convierte en oro purísimo de Voluntad Divina, así que mi Voluntad, por cuanto más le da, tanto más se siente glorificada en desenvolver su Vida en la criatura, en ofrecer sus cosas a quien la hace dominar y reinar. Sería absurdo si un padre riquísimo tuviera a sus hijos pobres, sería para condenar a tal padre, y además, ¿en qué aprovecharían sus riquezas si el parto de sus entrañas, sus verdaderos hijos llevaran una vida difícil y miserable? ¿No sería un deshonor para este padre y una amargura insoportable para estos hijos, conociendo que mientras que el padre es riquísimo ellos carecen de todo y trabajosamente pueden quitarse el hambre? Si esto sería absurdo y deshonor para un padre en el orden natural, mucho más en el orden sobrenatural del Fiat Supremo, Él es más que padreque contiene la fuente de todos los bienes, y por eso donde está Él, reina la felicidad y la abundancia de todo. Mucho más, pues el alma que tiene la posesión del Divino Querer, Él suministra al alma y al cuerpo una vista aguda y penetrante, de modo que penetra dentro de las cosas naturales que como velo esconden mi Voluntad, y el alma rompiendo estos velos encuentra en las cosas naturales a la noble reina de la Voluntad Divina reinante y dominante en ella, así que las cosas naturales desaparecen para ella y en todas las cosas encuentra aquella Voluntad adorable que posee, la besa, la adora, y todo se vuelve para el alma Voluntad Divina, por eso cada cosa natural de más es para ella un acto nuevo de Voluntad Divina que posee, por lo tanto las cosas naturales son medios, para quien es hija de mi Querer, de hacer conocer más lo que hace, sabe hacer y posee mi Voluntad, y hasta qué punto excesivo ama a la criatura. ¿Quieres saber entonces por qué las criaturas carecen de los medios naturales y muchas veces les son quitados y se reducen a la más escuálida miseria? Primero porque no poseen la plenitud del Fiat Supremo, segundo porque cambian las cosas naturales y ponen en el lugar de Dios a la naturaleza, no ven en las cosas naturales al Supremo Querer, sino que codiciosos se apegan para formarse una gloria vana, una estima que los ciega, un ídolo para el propio corazón. Siendo así, es necesario para poner a salvo sus almas, que los medios vengan a faltar. Pero para quien es hija de mi Voluntad, todos estos peligros no existen y por eso quiero que abunden en todo y que nada les falte”.

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19-27 Junio 15, 1926:

Así cómo el conocimiento dio vida a los frutos de laRedención, así dará vida a los frutos de la Divina Voluntad.

(1) Me sentía toda llena de defectos, especialmente por la gran repugnancia que sientocuando se trata de escribir las cosas íntimas entre Nuestro Señor y yo, es tanto el peso que siento, que no sé qué haría para no hacerlo, pero como la obediencia de quien está sobre mí se impone, yo quisiera oponerme, quisiera decir mis razones para no hacerlo, pero termino siempre cediendo. Ahora, habiendo pasado una oposición similar me sentía llena de defectos y toda mala, por eso al venir el bendito Jesús le he dicho:

(2) “Jesús, vida mía, ten piedad de mí, mírame cómo estoy llena de defectos y cuánta maldad hay en mí”.

(3) Y Él todo bondad y ternura me ha dicho:

(4) “Hija mía, no temas, Yo te vigilo y estoy a la custodia de tu alma, a fin de que el pecado, aun mínimo, no entre en tu alma, y donde tú u otros ven defectos y maldad en ti, Yo no la encuentro, más bien veo que tu nada siente el peso del Todo, porque por cuanto más te elevo íntimamente a Mí y te hago conocer lo que quiere hacer el Todo de tu nada, tanto más sientes tu nulidad, y casi espantada, aplastada bajo el Todo quisieras no manifestar nada y mucho menos poner sobre el papel lo que el Todo quiere hacer de esta nada, mucho más que por cuanta renuencia tú sientes, Yo venzo siempre y te hago hacer lo que quiero. Esto le sucedió también a mi Mamá Celestial cuando le fue dicho: ‘Te saludo María, llena de gracia, Tú concebirás al Hijo de Dios’. Ella al oír esto se espantó, tembló y dijo: ‘¿Cómo puede sucederesto?’ Pero terminó diciendo: ‘Fiat Mihi Secundum Verbum Tuum’. Ella sintió todo el peso del Todo sobre su nada y naturalmente se espantó. Así que cuando te manifiesto lo que quiero hacer de ti, tu nada se espanta; veo repetir el espanto de la Soberana Reina, y Yo, compadeciéndote, levanto tu nada, la refuerzo a fin de que pueda resistir para sostener al Todo. Por eso no pienses en esto, sino piensa más bien en hacer obrar al Todo en ti”.

(5) Después estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Supremo, abrazando todo y a todos para poder llevar a mi Creador los actos de todos como un acto solo; ahora, mientras esto hacía, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, y abrazando todo junto conmigo, se unía conmigo haciendo lo que hacía yo, y después todo amor me ha dicho:

(6) “Hija mía, amo tanto los actos hechos en mi Querer, que Yo mismo tomo el empeño de custodiarlos en la unidad de mi luz suprema, de modo de volverlos inseparables de Mí y de mis mismos actos. Si tú supieras cómo soy celoso de estos actos, cómo me glorifican en modo todo divino, se puede decir que cada uno de estos actos es una nueva fiesta que se inicia en toda la Creación y en toda la Patria Celestial; dondequiera que se encuentra mi Voluntad, estos actos, corriendo en Ella como rayos de luz, llevan nuevas alegrías, fiestas y felicidad, estos actos son las alegrías, la fiesta y la felicidad que forma la criatura en la Voluntad de su Creador, ¿y te parece poco que la criatura pueda formar y llevar la fiesta, la alegría, la felicidad a su Creador, y por todas partes donde reina nuestra Voluntad? Esto sucedió a mi Mamá Reina, Ella, porque obró siempre en la unidad de la luz del Querer Supremo, todos sus actos, el oficio de Madre, los derechos de Reina, quedaron inseparables de su Creador, tan es verdad, que la Divinidad cuando hace salir fuera los actos de la bienaventuranza para hacer feliz a toda la Patria Celestial, hace salir junto todos los actos de la Mamá Celestial, así que todos los santos se sienten investidos no sólo de nuestras alegrías y bienaventuranzas, sino que quedan también investidos por el amor materno de la Madre de ellos, de la gloria de su Reina y de todos sus actos convertidos en alegrías para toda la Celestial Jerusalén, así que todas las fibras de su corazón materno aman con amor de madre a todos los hijos de la Patria Celestial, y los hace partícipes en todas las alegrías de Madre y la gloria de Reina. Así que Ella fue Madre de amor y de dolor en la tierra para sus hijos, que le costaron tanto, cuanto le costó la Vida de su Hijo Dios, y en virtud de la unidad de la luz del Querer Supremo que poseía, sus actos permanecieron inseparables de los nuestros; es Madre de amor en el Cielo, de alegrías y de gloria para todos sus hijos celestiales, así que todos los santos tienen un amor mayor, gloria y alegrías de más por virtud de su Madre y Soberana Reina. Por eso, amo tanto a quien vive en mi Voluntad que Yo me abajo hasta ella para hacer junto con ella lo que ella hace, para elevarla hasta el seno del Eterno, para hacer uno su acto con su Creador”.

(7) Después de esto me he quedado pensando en la bendita Voluntad de Dios, y muchas cosas giraban en mi mente, que no es necesario decirlas, y mi dulce Jesús, regresando ha agregado:

(8) “Hija mía, el triunfo de mi Voluntad está unido con la Creación y con la Redención, se puede llamar triunfo único; y así como una mujer fue la causa de la ruina del hombre, después de cuatro mil años una Virgen mujer fue la causa de que, haciendo nacer de Ella mi Humanidad unida al Verbo Eterno, dio el remedio a la ruina del hombre caído. Ahora el remedio del hombre está formado, ¿y sólo mi Voluntad debe quedar sin su pleno cumplimiento, mientras que Ella tiene su acto primero tanto en la Creación como en la Redención? He aquí el por qué después de otros dos mil años hemos escogido otra virgen como triunfo y cumplimiento de nuestra Voluntad. Así que nuestra Voluntad, formando su Reino en tu alma y haciéndose conocer, con este conocimiento te ha dado la mano para elevarte a vivir en la unidad de su luz, de modo de formar tu vida en Ella y que Ella forme su Vida en ti, y habiendo formado en ti su dominio, forma la conexión para comunicar su dominio a las otras criaturas; y así como al descender el Verbo en el seno de la Inmaculada Virgen no permaneció sólo para Ella, sino que formé la conexión de comunicación para las criaturas y me di a todas y para remedio de todas; así sucederá de ti, porque con el haber formado en ti su Reino, mi Supremo Querer forma las comunicaciones para hacerse conocer a las criaturas; todo lo que te he dicho sobre de Él, los conocimientos que te he dado, el modo y el cómo del vivir en mi Querer, el hacerte conocer cómo quiere, suspira que el hombre regrese en sus brazos, que vuelva a entrar en su principio del Querer Eterno de donde salió, todo son vías de comunicación, vínculos de unión, transmisión de luz, vientecillo para hacerles respirar el aire de mi Voluntad, y por lo tanto desinfectar el aire de la voluntad humana, y viento impetuoso para apoderarse y desarraigar las voluntades más rebeldes. Cada conocimiento que te he dado sobre mi Voluntad contiene una potencia creadora, y el todo está en poner fuera estos conocimientos, que la potencia que contienen sabrá hacer brecha en los corazones para someterlos a su dominio. ¿No sucedió tal vez lo mismo en la Redención? Hasta en tanto que estuve con mi Mamá en mi Vida escondida de Nazaret, todo callaba en torno a Mí, si bien este escondimiento mío junto con la Celestial Reina sirvió admirablemente para formar la sustancia de la Redención, y poderme anunciar que ya estaba en medio a ellos; pero los frutos de Ella, ¿Cuándo se comunicaron en medio de los pueblos? Cuando salí en público, me hice conocer, les hablé con la Potencia de mi palabra creadora, y conforme todo lo que Yo hice y dije se divulgó y se divulga todavía ahora en medio de los pueblos, así los frutos de la Redención tuvieron y tienen sus efectos. Ciertamente hija mía, si ninguno hubiese conocido que Yo vine a la tierra, la Redención habría sido una cosa muerta para las criaturas y sin efectos; así que el conocimiento ha dado la vida a los frutos de Ella. Así será de mi Voluntad, el conocimiento dará la vida a los frutos de mi Voluntad y por eso he querido renovar lo que hice en la Redención, escoger otra virgen, estarme con ella escondido por cuarenta años y más, apartándola de todos como dentro de una nueva Nazaret para estar libre con ella y decirle toda la historia, los prodigios, los bienes que hay en mi Voluntad y así poder formar en ti la Vida de mi Voluntad. Y así como junto conmigo y mi Mamá escogí a San José junto con Nosotros, como nuestro cooperador, tutor y vigilante centinela de Mí y de la Soberana Reina, así he puesto cerca de ti la vigilante asistencia de mis ministros como cooperadores, tutores y depositarios de los conocimientos, bienes y prodigios que hay en mi Voluntad, y como Ella quiere establecer su reino en medio de los pueblos, quiero por medio tuyo deponer en mis ministros esta doctrina celestial, como a nuevos apóstoles, a fin de que primero forme con ellos el anillo de conjunción con mi Voluntad, y después la transmitan en medio a los pueblos. Si esto no fuera, o no debiera ser, no habría insistido tanto en hacerte escribir, ni habría permitido la venida diaria del sacerdote, sino que habría dejado todo mi obrar entre tú y Yo. Por eso sé atenta y déjame libre en ti de hacer lo que quiero”.

(9) Ahora, ¿Quién puede decir cómo he quedado confundida con este hablar de Jesús? He quedado muda y desde el fondo de mi corazón repetía "Fiat, Fiat, Fiat ".

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19-49 Agosto 22, 1926:

Los actos hechos en el Querer Supremo toman la imagen de lascualidades divinas. Qué significa ser cabeza de una misión.

(1) Me siento como inmersa en el Querer Eterno de mi adorable Jesús, y cuanto más me es posible hago mi giro por toda la Creación, para hacer compañía a todos los actos que la Divina Voluntad obra en ella, pero mientras esto hacía, mi sumo y único bien se hacía ver en mi interior, que mirándome toda numeraba uno por uno todos mis actos, y se los ponía en torno a Sí para gozárselos, y después me ha dicho:

(2) “Hija mía, estoy haciendo la numeración de todos tus actos para ver si llegan al número establecido por Mí, y como mi Voluntad encierra todas las cualidades divinas, cada acto tuyo hecho en Ella toma la imagen de una cualidad suprema; míralos cómo son bellos: Quién posee la imagen de mi sabiduría, quién la imagen de la bondad, quién el amor, quién la fortaleza, quién la belleza, quién la misericordia, quién la inmutabilidad, quién el orden, en suma, todas mis cualidades supremas. Cada uno de tus actos toma una imagen distinta, pero se asemejan entre ellos, se armonizan, se dan la mano y forman un acto solo. Cómo es bello lo obrado por la criatura en mi Voluntad, no hace otra cosa que producir imágenes divinas, y Yo me deleito de circundarme de estas mis imágenes para gozar en la criatura los frutos de mis cualidades, y le doy virtud de reproducir otras imágenes mías divinas, pues quiero ver copiado, sellado el Ser Supremo, y por eso tengo tanto interés de que la criatura haga mi Voluntad y viva en Ella, para repetir mis obras”.

(3) Después de esto estaba pensando entre mí: “Cómo es dura la privación de mi dulce Jesús, se siente la verdadera muerte del alma, y sucede como al cuerpo cuando parte el alma, que mientras posee los mismos miembros, estos están vacíos de la vida, están inertes, sin movimiento y no tienen más valor; así me parece mi pequeña alma sin Jesús, posee las mismas facultades, pero vacías de vida, sin Jesús termina la vida, el movimiento, el calor, por eso la pena es desgarradora, indescriptible, y no se puede comparar a ninguna otra pena. ¡Ah! la Mamá Celestial no sufrió esta pena porque su santidad la volvía inseparable de Jesús, y por eso no quedó jamás privada de Él”. Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior diciéndome:

(4) “Hija mía, tú te equivocas, la privación de Mí no es separación, sino dolor, y tú tienes razón al decir que es un dolor más que mortal, y este dolor tiene la virtud, no de separar, sino de unir con ataduras más fuertes y más estables la unión inseparable Conmigo, y no sólo esto, sino que cada vez que el alma queda como privada de Mí, sin culpa suya, Yo resurjo de nuevo para ella a nueva vida de conocimiento, haciéndome comprender más de nuevo amor, amándola de más, y doy nueva gracia para enriquecerla y embellecerla, y ella resurge a nueva Vida Divina, a nuevo amor y a nueva belleza, porque es justo; sufriendo el alma penas mortales, viene substituida con nueva Vida Divina, si esto no fuese así, me dejaría vencer por el amor de la criatura, lo que no puede ser. Y además, no es verdad que la Soberana Reina no haya quedado jamás privada de Mí, inseparable jamás, pero privada sí, esto no perjudicaba la altura de su santidad, más bien la acrecentaba. Cuantas veces la dejé en el estado de pura fe, porque debiendo ser la Reina de los dolores y la Madre de todos los vivientes, no podía faltarle el adorno más bello, la gema más refulgente que le daba la característica de Reina de los mártires y Madre Soberana de todos los dolores, esta pena de ser dejada en el estado de pura fe la preparó a recibir el depósito de mi doctrina, el tesoro de los sacramentos y todos los bienes de mi Redención, porque siendo mi privación la pena más grande, pone al alma en condición de merecer ser la depositaria de los dones más grandes de su Creador, de sus conocimientos más altos y de sus secretos. ¿Cuántas veces no lo he hecho contigo? Después de una privación mía te he manifestado los conocimientos más altos sobre mi Voluntad, y con esto venía a hacerte depositaria no sólo de sus conocimientos, sino de mi misma Voluntad. Y además, la Soberana Reina como Madre debía poseer todos los estados de ánimo, por lo tanto también el estado de pura fe, para poder dar a sus hijos aquella fe irremovible que hace arriesgar la sangre y la misma vida para defender y atestiguar la fe. Si este don de la fe no lo hubiera poseído, ¿cómo lo podía dar a sus hijos?”

(5) Dicho esto ha desaparecido, pero mi mente quería pensar tantas cosas extrañas y quizá aún disparatadas y me esforzaba por hacer mis actos en la adorable Voluntad de Dios, pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “Si el vivir en el Reino supremo de la Voluntad Divina requiere tanta atención, tantos sacrificios, serán poquísimos los que querrán vivir en un Reino tan santo”. Y mi dulce Jesús regresando me ha dicho:

(6) “Hija mía, quien es llamado como cabeza de una misión debe abrazar no sólo todos los miembros, sino debe regirlos, dominarlos y constituirse vida de cada uno de ellos; mientras que los miembros no son los que dan vida a la cabeza ni hacen todo lo que hace ella, sino que cada uno hace su oficio. Así quien es llamado como cabeza de una misión, abrazando todo lo que conviene para poder desarrollar el trabajo que le ha sido confiado, sufriendo más que todos y amando a todos, prepara el alimento, la vida, las lecciones, los oficios, según la capacidad de quien querrá seguir su misión. Lo que es necesario a ti que debes formar el árbol con toda la plenitud de las ramas y multiplicidad de los frutos, no será necesario a quien debe ser solo rama o fruto, su trabajo será de estar incorporado al árbol para recibir los humores vitales que él contiene, o sea, hacerse dominar por mi Voluntad, no dando jamás vida al propio querer en todas las cosas, sean internas o externas; conocer mi Voluntad y recibirla como vida propia para hacerla desarrollar su Vida Divina, en suma, hacerla reinar y dominar como Reina. Así hija mía, quien debe ser cabeza conviene que sufra, que trabaje y que haga él solo todo lo que los demás harán todos juntos. Esto es lo que hice Yo, porque como cabeza de la Redención puedo decir que hice todo por amor de todos, para darles la vida y ponerlos a todos a salvo, como también la Virgen Inmaculada, porque como Madre y Reina de todos, ¿cuánto no sufrió? ¿Cuánto no amó y obró por todas las criaturas? Ninguno puede decir que nos haya igualado, ya sea en el sufrir como en el amar, a lo más nos semejan en parte, pero igualarnos, ninguno. Pero con el haber estado a la cabeza de todos, tanto Yo como la Soberana Reina, encerrábamos todas las gracias y todos los bienes, la fuerza estaba en nuestro poder, el dominio era nuestro, Cielo y tierra obedecían a nuestras señas y temblaban delante a nuestra potencia y santidad. Los redimidos han tomado nuestras migajas y han comido nuestros frutos, se han sanado con nuestros remedios, se han revigorizado con nuestros ejemplos, han aprendido nuestras lecciones, han resucitado a costa de nuestra vida, y si han sido glorificados ha sido en virtud de nuestra gloria, pero el poder es siempre nuestro, la fuente viva de todos los bienes brota siempre de Nosotros, tan es verdad, que si los redimidos se alejan de Nosotros pierden todos los bienes y vuelven a estar enfermos y pobres más que antes. He aquí lo que significa ser cabeza, es verdad que se sufre mucho, se trabaja demasiado, se debe preparar el bien a todos, pero todo lo que se posee sobrepasa todo y a todos, hay tal distancia entre quien es cabeza de una misión y entre quien debe ser miembro, como si se comparara al sol como cabeza y a una pequeña luz como miembro. Por eso te he dicho tantas veces que tu misión es grande, porque no se trata de la sola santidad personal, sino se trata de abrazar todo y a todos, y preparar el Reino de mi Voluntad a las generaciones humanas”.

(7) Después de esto estaba siguiendo los actos del Querer Supremo, los cuales, todos se convertían en luz y formaban un horizonte de luz resplandeciente, que formaba nubes de plata, y donde penetraba esta luz todo se convertía en luz, tenía el poder, la fuerza de vaciar todo para llenar todo de su luz fulgidísima, y Jesús ha agregado:

(8) “Hija mía, no hay cosa más penetrante que la luz, ella se expande dondequiera con una rapidez encantadora, llevando sus benéficos efectos a todos aquellos que se hacen investir por ella; la luz no se niega a hacer bien a ninguno, sean personas, sea tierra, sea agua, sea planta u otro, su naturaleza es iluminar y hacer el bien, y por eso no deja atrás a ninguno, lleva a todos su beso de luz y les dona el bien que contiene.

(9) Mi Voluntad es más que luz, Ella se expande dondequiera y lleva el bien que contiene, y los actos hechos en Ella forman la atmósfera de oro y de plata que tiene virtud de vaciar todas las tinieblas de la noche de la voluntad humana, y con su luz benéfica lleva el beso del Eterno Querer, para disponer a las criaturas a querer venir al Reino del Fiat Supremo. Cada acto tuyo hecho en Él es un horizonte nuevo que haces surgir al ojo de la inteligencia humana, para hacerle suspirar la luz del bien que posee mi Voluntad. Hija mía, para preparar este Reino se necesita el trabajo, se requieren leyes celestiales, que son leyes todas de amor; en Él no entrarán las leyes de temor, de penas, de condena, porque las leyes de amor de mi Voluntad serán amigables, filiales, de recíproco amor entre Creador y criatura, así que los temores, las condenas, no tendrán ni vigor ni vida, y si habrá algún sufrimiento, será pena de triunfo y de gloria. Por eso sé atenta, porque se trata de hacer conocer un Reino celestial, de manifestar sus secretos, sus prerrogativas, sus bienes, para atraer a las almas a amarlo, a suspirarlo y a hacerles tomar la posesión de él”.

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20-54

G.M. Enero 30, 1927:

Por qué Jesús no escribió. Cómo en estas manifestaciones no hay ni amenazas, ni alarmas, sino el eco de la Patria Celestial. Cuándo vendrá este reino. Las penas de la Virgen Santísima y las de Nuestro Señor eran penas de oficio, y cómo Ellos poseían la verdadera felicidad. Potencia de las penas voluntarias, felicidad del Reino del Fiat Supremo.

(1) Estaba pensando entre mí: “Mi dulce Jesús me ha dicho tantas veces que yo debo imitarlo en todo, sin embargo Él no escribió jamás, una sola vez dice el Evangelio que escribió, pero ni siquiera con pluma, sino con el dedo; en cambio para mí quiere que escriba, así que quiere hacerme salir de su imitación, de hecho Él no escribió y yo debo escribir tanto”. Ahora, mientras esto pensaba, ha venido como gracioso niñito, que metiéndose en mis brazos y acercando su

(2) “Hija mía, dame tus besos y Yo te doy los míos”.

(3) Entonces después de haberlo besado varias veces, Él me incitaba a besarlo más y después me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¿quieres saber por qué Yo no escribí? Porque debía escribir por medio tuyo, soy Yo el que animo tu inteligencia, que te pongo las palabras, que doy movimiento con mi mano a la tuya para hacerte sostener la pluma y hacerte escribir las palabras en el papel, así que soy Yo el que escribo, no tú; tú no haces otra cosa que prestar atención a lo que quiero escribir, por eso todo tu trabajo es la atención, el resto lo hago todo Yo, y tú misma no ves muchas veces que no tienes fuerza de escribir y te decides a no hacerlo, y Yo para hacerte tocar con la mano que soy Yo el que escribo te invisto y animándote de mi misma Vida escribo lo que quiero, ¿cuántas veces no lo has experimentado? Ahora, debiendo pasar una época para hacer conocer el Reino del Fiat Supremo, para dar tiempo para hacer conocer primero el Reino de la Redención y después el otro del Fiat Divino, decreté no escribir entonces, sino escribir junto contigo, por medio tuyo, cuando este Reino estuviera más próximo, y también para dar una nueva sorpresa a las criaturas del exceso del amor de esta mi Voluntad, qué ha hecho, qué ha sufrido y qué quiere hacer por amor de ellas. Muchas veces hija mía, las novedades llevan nueva vida, nuevos bienes, y las criaturas son llevadas tanto a las novedades y se dejan como transportar por ellas. Mucho más que las novedades de las nuevas manifestaciones sobre mi Divino Querer, que tienen una fuerza divina y un dulce encanto, que lloverán como celeste rocío sobre las almas quemadas por la voluntad humana, serán portadoras de felicidad, de luz y de bienes infinitos. No hay amenazas en estas manifestaciones, ni miedo, y si alguna cosa de temor hay, es para quien quiera quedar en el laberinto de la voluntad humana, pero en todo lo demás no se ve otra cosa que el eco, el lenguaje de la Patria Celestial, el bálsamo de allá arriba que santifica, diviniza y da la garantía de la felicidad que sólo reina en la Patria bienaventurada. Por esto me deleito tanto en escribir lo que se refiere al Fiat Divino, porque escribo cosas que pertenecen a mi Patria. Será demasiado pérfido e ingrato quien no reconozca en estas manifestaciones mías el eco del Cielo, la larga cadena de amor del Querer Supremo, la comunidad de los bienes de nuestro Padre Celestial que quiere dar a las criaturas, y como queriendo poner todo a un lado lo que ha pasado en la historia del mundo, quiere comenzar una era nueva, una nueva creación, como si ahora empezara la nueva historia de la Creación. Por eso déjame hacer, porque lo que hago es de suma importancia”.

(5) Después de esto le he dicho: “Amor mío, parece que más que todo amas mucho este Reino del Eterno Fiat, en él Tú concentras todo tu amor, todas tus obras y casi como que sientes el triunfo de que todas servirán a este Reino; si tanto lo amas, ¿cuándo vendrá? ¿Por qué no te apresuras a hacerlo venir?” Y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, cuando los conocimientos de mi Divino Querer hayan hecho su camino, en vista del gran bien que ellos contienen, bienes en los que ninguna criatura ha pensado hasta ahora, que el Reino de mi Voluntad será el desahogo del Cielo, el eco de la felicidad celeste, la plenitud de los bienes terrenales, entonces en vista de tan gran bien, suspirarán, pedirán a unanimidad que venga pronto mi Reino. Así que tanto toda la Creación en su mudo lenguaje, muda sólo en apariencia, pues dentro de ella está mi Voluntad que con voz fuerte y elocuente pide sus derechos de que sea conocida, domine y reine sobre todos, por eso uno será el eco de un punto al otro de la tierra, uno el suspiro, una la oración que saldrá de todos los seres: ‘Que venga el Reino del Fiat Supremo’. Entonces triunfante vendrá en medio de las criaturas, he aquí la necesidad de los conocimientos, éstos serán incitaciones, estimularán el apetito de las criaturas para gustar un alimento tan exquisito, sentirán toda la voluntad, las ansias de vivir en un Reino tan feliz para liberarse de la tiranía y esclavitud en las cuales las ha tenido el propio querer. Y conforme se adentrarán a conocer todas las manifestaciones, los bienes que hay en el Fiat Supremo encontrarán tus normas, cómo has puesto Cielo y tierra boca abajo, girando por todas partes y pidiendo que pronto fuese conocido este Reino, encontrarán lo que has sufrido para obtenerles un bien tan grande, cómo deben comportarse, qué deben hacer para poder tener libre entrada a vivir en él. Por eso es necesario que se haga conocer todo, para hacer que mi Reino esté todo completo, para hacer que nada falte, tanto las cosas más grandes cuanto las más pequeñas, por eso ciertas cosas que a ti te parecen pequeñas, podrán ser una piedra divina transformada en oro purísimo que formará parte de los fundamentos del Reino de mi Suprema Voluntad”.

(7) Después de esto pensaba entre mí: “Mi dulce Jesús exalta tanto la felicidad del Reino del Fiat Supremo, sin embargo Él mismo, que era la misma Voluntad Divina, mi Madre Celestial que la poseía íntegra, no fueron felices sobre la tierra, más bien fueron los que más sufrieron en la tierra; también de mí misma, que dice que soy la hija primogénita de su Voluntad, me ha tenido cuarenta y tres y más años confinada dentro de una cama, y sólo Jesús sabe lo que he sufrido, es verdad que he sido prisionera feliz y no cambiaría mi feliz suerte aunque me ofrecieran cetros y coronas, porque lo que me ha dado Jesús me ha vuelto más que feliz, pero aparentemente al ojo humano desaparece esta felicidad, por lo tanto parece que choca esta felicidad dicha por Jesús si se piensa en sus penas y en aquellas de la Soberana Reina y en mi estado, última de sus criaturas”. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús sorprendiéndome me ha dicho:

(8) “Hija mía, hay diferencia grandísima entre quien debe formar un bien, un reino, y quien debe recibirlo para gozarlo. Yo vine a la tierra para expiar, para redimir, para salvar al hombre, para hacer esto me tocaban las penas de las criaturas, tomarlas sobre Mí como si fuesen mías; mi Mamá Divina que debía ser corredentora no debía ser desemejante de Mí, es más, las cinco gotas de sangre que me dio de su corazón purísimo para formar mi pequeña Humanidad, salieron de su corazón crucificado; para Nosotros las penas eran oficios que venimos a cumplir, por eso todas eran penas voluntarias, no imposición de la frágil naturaleza. Pero tú debes saber que a pesar de tantas penas nuestras que teníamos para desempeñar nuestro oficio, era inseparable de Mí y de mi Mamá Reina la suma felicidad, alegrías que jamás terminaban y siempre nuevas, paraíso continuado, para Nosotros era más fácil separarnos de las penas porque no eran cosas nuestras, intrínsecas, cosas de naturaleza, sino cosas de oficio, que separarnos del océano de las inmensas felicidades y alegrías que producía en Nosotros, como cosas nuestras e intrínsecas, la naturaleza de nuestra Voluntad Divina que poseíamos. Así como la naturaleza del sol es dar luz, la del agua quitar la sed, la del fuego calentar y convertir todo en fuego, y si esto no hicieran perderían su naturaleza, así es naturaleza en mi Voluntad, que donde Ella reina hacer surgir la felicidad, la alegría, el paraíso; Voluntad de Dios e infelicidad no existe, ni puede existir, o bien no existe toda su plenitud y por eso los ríos de la voluntad humana forman las amarguras a las pobres criaturas. Para Nosotros, que la voluntad humana no tenía ninguna entrada en Nosotros, la felicidad estaba siempre en su colmo, los mares de las alegrías eran inseparables de Nosotros, hasta sobre la cruz, y mi Mamá crucificada a mis pies divinos, la perfecta felicidad jamás se separó de Nosotros, y si esto pudiese suceder habría debido salir de la Voluntad Divina y separarme de la Naturaleza Divina y obrar sólo con la voluntad y naturaleza humana, por eso nuestras penas fueron todas voluntarias, elegidas por Nosotros mismos para el oficio que venimos a cumplir, no frutos de naturaleza humana, de fragilidad o de imposición de naturaleza degradada. Y además, ¿no recuerdas que también tus penas son penas de oficio, penas voluntarias? Porque cuando te llamé al estado de víctima Yo te pregunté si voluntariamente tú aceptabas, y tú con toda voluntad aceptaste y pronunciaste el Fiat. Pasó tiempo y te repetí mi estribillo, si aceptabas vivir en la mía y con mi Voluntad Divina, y tú repetiste el Fiat, que regenerándote a nueva vida te constituía hija suya, para darte el oficio y las penas que a él convienen, para el cumplimiento del Reino del Fiat Supremo. Hija mía, las penas voluntarias tienen tal potencia ante la Divinidad, que tienen la fuerza, el imperio de abrir el seno del Padre Celestial, y de esta abertura que forma en Dios, hace desbordar los mares de gracias que forma el triunfo de la Majestad Suprema y el triunfo de la criatura que posee este imperio de sus penas voluntarias. Por eso, tanto para el gran portento de la Redención, cuanto para el gran prodigio del Reino de mi Fiat, se necesitaban penas voluntarias, penas de oficio, las cuales debían ser animadas por una Voluntad Divina, que imperando sobre Dios y sobre las criaturas, debían dar el gran bien que su oficio encerraba. Por eso mi felicidad exaltada del Reino del Fiat Divino, no choca como tú dices, sólo porque Yo era la misma Voluntad Divina y sufrí, y sólo porque te he tenido tanto tiempo en el lecho; quien debe formar un bien, un reino, conviene que haga una cosa, que sufra, que prepare las cosas necesarias y que venza a Dios para hacérselo dar; quien debe recibirlo es conveniente que haga otra cosa, o sea, recibirlo, apreciarlo y ser agradecidos con quien ha luchado, ha sufrido, y habiendo vencido da a ellos sus conquistas para volverlos felices. Por lo tanto el Reino de mi Voluntad en medio de las criaturas llevará el eco de la felicidad del Cielo, porque una será la Voluntad que debe reinar y dominar el uno y el otro. Y así como mi Humanidad fue formada por la sangre purísima del corazón crucificado de la Soberana Reina, y la Redención fue formada por mi continua crucifixión, y sobre el calvario puse el sello de la cruz al Reino de los redimidos, así el Reino del Fiat Supremo saldrá de un corazón crucificado, del cual mi Voluntad, crucificando la tuya, hará salir su Reino y la felicidad a los hijos de su Reino. Por eso desde que te llamé al estado de víctima te hablé siempre de crucifixión, y tú creías que era la crucifixión de las manos y de los pies, y Yo te hacía correr en esta crucifixión, pero no era ésta, no habría bastado para hacer salir mi Reino, se necesitaba la crucifixión entera y continua de mi Voluntad en todo tu ser, y era esto exactamente lo que Yo quería decirte, que tu voluntad sufriera la continua crucifixión de la mía para hacer salir el Reino del Fiat Supremo”.

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35-40 Marzo 22, 1938

En cuanto la criatura se decide a vivir en el Divino Querer, todas las cosas se cambian para ella, y viene puesta en las mismas condiciones divinas. Para qué servirán los hijos del Fiat Divino, y cómo llevarán en ellos la Vida de su Padre Celestial. La última espía de amor en el punto de la muerte.

(1) Continúo mi vuelo en el Querer Divino, conforme se entra en Él se siente su aire balsámico, sus olas pacíficas, todo es paz, su fuerza es tanta, que el alma se siente investir por tal fuerza, que en un instante puede hacer todo, llegar a todo, hasta hacer lo que hace el mismo Dios. ¡Oh Voluntad Divina, cómo sabes cambiar la voluntad humana, tu potencia es tanta que renuevas a la pobre criatura, la haces renacer a vida nueva! Mientras estaba en esto, mi amable Jesús haciéndome su breve visita, todo ternura me ha dicho:

(2) “Mi pequeña hija de mi Voluntad, en cuanto la criatura se decide a vivir en mi Querer, todas las cosas cambian para ella, nuestro dominio divino la inviste y la hacemos dominadora de todo: Dominadora de nuestra fuerza, de la bondad, de nuestra santidad, dominadora de la luz; Cielos y tierra por derecho son suyos. La ponemos en una atmósfera de seguridad, de paz imperturbable, nada debe faltarle de bueno, de santo, de bello, de alegrías divinas a esta criatura que vive en nuestro Querer; sus más pequeños actos están llenos de tales contentos, que raptan la sonrisa de todo el Cielo y de nuestro mismo Ente Supremo, por eso estamos todos atentos para ver cuándo ama, cuándo obra, para gozárnosla y sonreír juntos. Es tanto nuestro amor que la ponemos en nuestras mismas condiciones: Nosotros si no somos amados, amamos; si no recibimos la atención de las criaturas, y tal vez aun somos ofendidos, continuamos dando vida, y si la criatura regresa pidiéndonos perdón, no le hacemos ningún reproche, nos la abrazamos y nos la estrechamos a nuestro seno divino. Así que se puede decir que el hombre se puede fiar solamente de Nosotros, porque en las criaturas no sólo no puede fiarse, sino que encontrará mutabilidad, engaños, y cuando crea poderse apoyar le vendrán a menos. Ahora, también se puede fiar de quien vive en nuestra Voluntad, pues ella hará como hacemos Nosotros: No amada, amará; no estimada y ofendida, correrá al lado de quien la ofende para ponerla a salvo. Nosotros nos sentimos a Nosotros mismos en quien vive en nuestro Querer, y por eso la amamos tanto que no hacemos otra cosa que verter torrentes de amor sobre de ella, para ser amados siempre más con doble y creciente amor”.

(3) Después ha agregado con amor más tierno y conmovedor:

(4) “Hija mía, toda la Creación fue hecha en un desahogo de nuestro más intenso amor, por eso los hijos de nuestro Fiat servirán a la necesidad de nuestro amor. Mi amor siente la necesidad de desahogarse, de otra manera nos sentimos sofocar en nuestras llamas. He aquí la necesidad de los hijos de nuestro Querer, como desahogo continuo de nuestro amor; Nosotros mismos las pondremos en nuestras condiciones de sentir la necesidad de desahogarse en amor con Nosotros, y nos desahogaremos mutuamente. Entonces, así como comenzó la Creación en un desahogo de nuestro amor, así la cerraremos junto con nuestros hijos, en un desahogo de amor. Estos hijos nuestros servirán a la completa gloria de toda la Creación; no sería obra

digna de Nosotros si no rescatásemos la gloria que las criaturas nos deberían dar por haber creado tantas cosas por amor de ellas. Pero además está el punto más alto, más noble, santo y sublime, o sea, que todo lo creamos para que todo fuese encerrado y animado por nuestra Voluntad. Entonces, tal como la sacamos, así nos debe regresar, en nuestro Fiat adorable. Si no hiciéramos esto, parecería que no tenemos potencia suficiente con la que todo podemos hacer, amor con el que todo podemos vencer, sabiduría con la que de todo podemos disponer. Así que los hijos de nuestro Querer servirán para hacernos cumplir nuestra Voluntad en ellos, y por eso ellos serán nuestra gloria, nuestro triunfo, nuestra victoria; serán nuestros verdaderos hijos que llevarán no solamente nuestra imagen, sino la Vida del mismo Padre Celestial como Vida propia, residente en ellos. Estos nuestros hijos serán Vida nuestra, cielos nuestros, soles nuestros, y ¡oh, cómo nos deleitaremos de crear en ellos vientos que soplen amor, mares que murmuren te amo, te amo! Todo encontraremos en ellos, no habrá más diversidad entre el Cielo y la tierra, para Nosotros formarán una sola cosa, tanto tenerla con Nosotros en el Cielo, como tenerla con Nosotros en la tierra. Por eso la cosa que más te debe interesar es el vivir en nuestro Querer Divino; nuestro amor encontrará su reposo, su desahogo, su paz en ti, y el principio de nuestra felicidad sobre la tierra en el corazón de la criatura. Nuestra Voluntad te estará siempre encima para hacer crecer nuestra Vida en ti, y nuestro amor te dará su aliento continuo para amarte siempre con nuevo amor, y para recibir el tuyo como desahogo y correspondencia del suyo”.

(5) Después de esto, mi amado Jesús ha agregado con una ternura indecible, que me hacía sentir como si se me rompiese el corazón:

(6) “Hija mía buena, el decirte qué cosa hace mi Voluntad con la criatura, cómo está con ella, si todos lo supieran se arrojarían en sus brazos sin separarse jamás. Tú debes saber que Ella la hace de verdadera Mamá, con sus manos creadoras la crea y la hace concebir en el seno materno, jamás la deja sola ni siquiera un instante; en este seno materno, como dentro de un sagrario la forma, le da el uso de los miembros, la hace crecer con su aliento, le da el calor, y cuando la ha formado bien la hace nacer a la luz del día, pero jamás la deja sola, más que una madre le está siempre encima, la vigila, la asiste, le da el movimiento, la articulación a los miembros, el respiro, el latido, y conforme crece le da el uso de la palabra, el paso a los pies; no hay cosa que haga la criatura que no la haga junto con ella para darle el uso de la vida humana. Así que el principio de la vida humana, tanto del alma como del cuerpo, es formado por mi Voluntad, y Ella se queda dentro, como en un refugio, para darle vida perenne.

(7) Ahora hija mía, hasta en tanto que no comienza la culpa en la criatura, todo es Voluntad mía, y en cuanto comienza la culpa, así comienzan las lágrimas, los dolores de esta Madre Celestial. ¡Oh, cómo llora por su hijo! Pero no lo deja, su amor la ata a vivir en aquella criatura para darle vida, y si bien se siente como sofocar su Vida Divina, la cual ni siquiera es conocida ni amada, su amor es tanto que sigue su Vida, aunque la ofendiese, para darle una sorpresa de amor para salvar a su hijo. Nuestra bondad, nuestro amor es tanto, que intentamos todos los caminos, usamos todos los medios para arrancarlo del pecado, para ponerlo a salvo, y si no lo logramos en vida, le hacemos la última sorpresa de amor en el punto mismo de la muerte. Tú debes saber que en aquel punto es la última espía de amor que hacemos a la criatura, la circundamos de gracias, de luz, de bondad; ponemos tales ternuras de amor, de ablandar y vencer los corazones más duros, y cuando la criatura se encuentra entre la vida y la muerte, entre el tiempo que termina y la eternidad que está por comenzar, casi en el acto en el que el alma está por salir del cuerpo, Yo, tu Jesús, me hago ver con una amabilidad que rapta, con una dulzura que encadena y endulza las amarguras de la vida, especialmente las de aquel punto extremo; después la miro, pero con tanto amor de arrancarle un acto de dolor, un acto de amor, una adhesión a mi Voluntad. Ahora, en aquel punto de desengaño, al ver, al tocar con la mano cuánto la hemos amado y la amamos, sienten tal dolor que se arrepienten de no habernos amado, y reconocen nuestra Voluntad como principio y cumplimiento de su vida, y como satisfacción aceptan la muerte, para cumplir un acto de nuestra Voluntad. Porque tú debes saber que si la criatura no hiciera ni siquiera un acto de Voluntad de Dios, las puertas del Cielo no son abiertas, ni es reconocida como heredera de la patria celestial, ni los ángeles ni los santos la pueden admitir entre ellos, ni ella quisiera entrar, porque conocería que no le pertenece. Por eso, sin nuestra Voluntad no hay ni santidad verdadera ni salvación, y cuántos son salvados en virtud de esta nuestra última espía toda de amor, excepto los más perversos y obstinados, si bien les convendrá hacer una larga etapa de purgatorio. Por eso el punto de la muerte es nuestra pesca diaria, el reencuentro del hombre extraviado”.

(8) Después ha agregado: “Hija mía, el punto de la muerte es la hora del desengaño, y todas las cosas se presentan en aquel punto, la una después de la otra, para decirle: ‘Adiós, la tierra para ti ha terminado, comienza la eternidad’. Sucede para la criatura como cuando se encuentra encerrada en una habitación y le es dicho que detrás de esta habitación hay otra, en la cual está Dios, el paraíso, el purgatorio, el infierno, en suma, la eternidad, pero ella nada ve, escucha que otros se lo aseguran, pero como aquellos que lo dicen tampoco lo ven, lo dicen de tal manera que casi no se hacen creer, no dando una gran importancia para hacer creer con realidad, con certeza, lo que dicen con las palabras, pero un buen día caen los muros y ve con sus propios ojos lo que antes le decían, ve a su Padre Dios que con tanto amor la ha amado, ve uno por uno los beneficios que le ha hecho, ve cómo están lesionados todos los derechos de amor que le debía, ve cómo su vida era de Dios, no suya, todo se le pone delante: Eternidad, paraíso, purgatorio, infierno; la tierra le huye, los placeres le voltean la espalda, todo desaparece, y solamente queda presente lo que está en aquella estancia de la cual han caído los muros, lo cual es la eternidad. ¡Qué cambio sucede para la pobre criatura! Mi bondad es tanta por querer a todos salvados, que permito que estos muros caigan cuando las criaturas se encuentran entre la vida y la muerte, entre el salir el alma del cuerpo para entrar en la eternidad, a fin de que al menos hagan un acto de dolor y de amor, y reconozcan a mi Voluntad adorable sobre de ellas. Puedo decir que les doy una hora de verdad para ponerlas a salvo. ¡Oh, si todos supieran mis industrias de amor que hago en el último punto de la vida, a fin de que no huyan de mis manos más que paternas, no esperarían llegar a aquel punto, sino que me amarían por toda la vida!”

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VOLUMEN 1

(14) Sin Fecha » El alma se da cuenta por experiencia de que no es capaz de hacer nada sin Jesús y que a él le debe todo. Jesús la instruye respecto al modo en que debe comportarse cuando se encuentra en estado de oscuridad y abandono, sea durante la oración, que cuando recibe la santa comunión y durante las visitas que hace a Jesús sacramentado.

Sería una embustera si yo no afirmara que todo lo que hasta ahora se ha obrado en mí no ha sido obra únicamente de la gracia, que tan generosamente y con abundancia el Señor me ha concedido; pues lo único que sí es mío es mi pura nada y la inclinación al mal; así que, sinceramente, me he dado cuenta palpablemente, que sin tantas gracias y luces no habría podido hacer más que el mal. Y verdaderamente, ¿quién es quien me sustrajo de las frivolidades del mundo si no mi amable Jesús? ¿Quién me hizo sentir ese fuerte impulso de querer hacer la novena de Navidad, con nueve meditaciones cotidianas sobre el misterio de la Encarnación, por medio de las cuales recibí tantas luces altísimas y gracias celestiales? ¿De quién era aquella voz que en lo más íntimo de mi corazón comenzó a hablarme internamente, durante toda la novena y que así ha seguido hasta hoy, sin darme tregua ni paz hasta no hacer con prontitud lo que me pedía, y el modo del que se sirvió para hacer que me enamorara de él dejándose ver por mí como un graciosísimo niño? Y la forma de comportarse conmigo como un Maestro, instruyéndome, corrigiéndome, reprendiéndome para inducirme a despojar mi corazón de aquellos pequeños afectos, infundiendo en mí el verdadero espíritu de mortificación, de caridad y de oración, por medio de los cuales me hice camino, internándome en el mar inmenso de la pasión de Jesús, de donde adquirí la dulzura de sufrir y esa verdadera amargura de no poder sufrir, ¿no ha sido todo únicamente obra sólo de su gracia, un don sólo suyo, es más, una verdadera obra de Jesús?

Y ahora que quiere bromear conmigo, no dejándose ver por mí, puedo experimentar palpablemente que sin él ya no siento aquel amor sensible que yo sentía antes por Jesús, ni tampoco esas luces tan claras en las meditaciones que me hacían estar hasta dos o tres horas absorta en esas dulces consideraciones. Y aunque hago lo más que puedo para seguir haciendo lo que hacía junto con él, pues aún sigo sintiendo que se me repiten aquellas palabras suyas: "Si me eres fiel vendré para premiarte, y si eres ingrata vendré para castigarte", a pesar de todo no logro hacerlo como cuando estaba visiblemente o sensiblemente cerca de mí.

Y así, en este estado, privada de mi Jesús, pasaba todo el santo día casi siempre amargada, en silencio y esperándolo, pues aún no venía como me lo había prometido: "Pronto vendré a ti". El único consuelo que me quedaba era el recibirlo en la santa comunión, puesto que ahí lo podía encontrar con toda seguridad y esto no podía dudar, a mayor razón que a causa de mis insistentes súplicas, casi siempre me contentaba haciéndose sentir palpitante en mi corazón, aunque no tan amoroso y afable como antes de haberme puesto a la prueba, sino más bien severo y sin decirme nada.

Habiendo, finalmente, terminado ese período de tiempo, haciendo todo lo que Jesús quería lo menos mal posible, sentí que regresó a mi corazón y me habló en estos términos:"

Hija de mi Voluntad, dime todo lo que quieres; manifiéstame todo lo que ha pasado en ti, tus dudas, tus temores, todas tus dificultades, para que yo te enseñe el modo en que debes comportarte de ahora en adelante cuando yo esté ausente."

Yo entonces le narré todo fielmente diciéndole así: "Señor, ¿ves? Sin ti no he podido hacer nada bien: la meditación me ha resultado muy disgustosa, porque no tenía ánimos de ofrecértela; cuando comulgaba no sentía deseos de entretenerme largamente contigo, pues me faltaban los atractivos de tu amor; me sentí siempre vacía y penante por tu ausencia, la cual me ha hecho sentir agonías mortales; mi naturaleza en todo quería apresurarse para huir de la pena de sentirse sola, y más aún, porque el entretenerme largamente me parecía una perdida de tiempo, pero el temor de que cuando regresaras me fueras a castigar por haber sido infiel, me ha hecho continuar. Además, esta pena interna aumentaba en mí cuando consideraba que tú, Bien mío, eres ofendido continuamente, y que yo, en todos esos actos de reparación, en las visitas que te hacía en tu sacramento, cuando tu querías, sin ti no podía hacer nada bien, pues no hallaba a aquél con quien yo podía entenderme... Ahora que estás conmigo, dime, ¿cómo es que debo comportarme?"

Y él, instruyéndome benignamente, me decía:"

Has hecho mal en estar turbada de esta manera; ¿no sabes que yo soy espíritu de paz y que la primera cosa que te recomendé es que no la entristecieras en tu corazón?

Respecto a la oración, cuando sientes que no estás recogida, no debes pensar en otra cosa sino en estarte tranquilamente en ella, y no en el motivo por el cual no te sale bien. Haciendo como tú dices, eres tú misma la que provocas la distracción. Mejor humíllate, reconociendo que mereces tales sufrimientos y quédate tranquila. Como un cordero le lame las manos a su verdugo mientras este lo mata, así tú, cuando te veas herida, humillada y sola, deberás resignarte a mis disposiciones, y darme las gracias de todo corazón, reconociéndote además merecedora de tales penas, y me ofrecerás todas tus amarguras, tus fastidios y tus angustias en sacrificio de alabanza, de satisfacción y en reparación de las ofensas que se me hacen. Obrando de este modo, tu oración se elevará cual perfumadísimo incienso hasta mi trono, herirá mi Corazón y atraerás sobre ti nuevas gracias y nuevos carismas. Además, el demonio, viéndote tan humilde, resignada y totalmente abismada en tu nada, no tendrá más fuerzas para acercarse a ti y se morderá los labios de la rabia. Así que éste es el modo en que debes comportarte cuando te encuentres en este estado, para adquirir méritos en donde creías desmerecer.

En cuanto a la comunión, no quiero que te aflijas cuando no sientas deseos de entretenerte largamente, privada de los atractivos de mi amor. Haz lo que puedas para recibirme bien; dame las gracias después de haberme recibido; pídeme las gracias y la ayuda que necesitas, y por lo demás no te preocupes, ya que lo que te hago sufrir en la comunión no es más que una sombra de lo que yo sufrí en el Getsemaní. Si ahora te afliges tanto, ¿qué será cuando te participe los flagelos, las espinas y los clavos? Te digo esto, porque el pensamiento que ahora pongo en ti de las penas mayores tiene el poder de ayudarte a sufrir con más ánimo las menores...

Por lo tanto, cuando durante la comunión te encuentres sola y agonizante, piensa un poco en la agonía mortal que sufrí por ti en el huerto del Getsemaní y acércate a mí, para que hagas una comparación entre mis acerbísimas penas y las tuyas. Es cierto que aun ahí te sentirás sola, privada de mí, pero también me verás ahí solo y abandonado por mis más fieles amigos, a quienes, por haber omitido la oración, encontrarás adormecidos. Con las luces que te daré me verás sufriendo las penas mas acerbas, rodeado de gente perversa y de víboras venenosas, de perros rabiosos, cual lo son los pecados de todos los hombres pasados, presentes y futuros, incluidos también los tuyos, y que todos juntos me pesaron tanto que me hicieron agonizar y sentirme como si estuviera a punto de ser devorado vivo; fue por esto, que cuando mi Corazón y toda mi persona se sintieron como bajo la presión de una prensa, sudé sangre viva en abundancia hasta llegar a mojar con ella la tierra; y a todo esto añade el abandono de mi Padre... Y bien, dime tú, ¿cuándo tus sufrimientos han llegado a tanto? Así pues, si te encuentras privada de mí, vacía de todo consuelo, llena de amarguras, de afanes y sufrimientos, acércate mentalmente a mí, procura secarme la sangre, y como un alivio a mi acerbísima agonía, ofréceme esas penas tuyas tan ligeras; así hallarás el modo y el celo para poder entretenerte conmigo después de la comunión."

No quiero decirte con esto que no vas a sufrir, pues mi privación, ya por sí misma, es la pena más dura y amarga que yo pueda infligir a mis amadas almas; pero tú, entre tanto, piensa que con tus penas y que conformándote a mi Voluntad, me proporcionarás un gran alivio y consuelo.

Finalmente, en cuanto a las visitas que me harás y a los actos de reparación, debo decirte que yo, en el sacramento de mi amor que por ti instituí, continúo haciendo y sufriendo todo lo que hice y sufrí durante el transcurso de los 33 años de mi vida mortal. Yo anhelo nacer en el corazón de todos los mortales y por eso obedezco a quien me llama del cielo para inmolarme sobre el altar; me humillo esperando, llamando, enseñando, iluminando, y quien quiere puede alimentarse conmigo en mi sacramento. A unos los consuelo, a otros los fortalezco, pido perdón al Padre por todos; estoy ahí para enriquecer a algunos, para desposarme con otros, velo por todos; defiendo a quien quiere que yo lo defienda; divinizo a quien quiere ser divinizado por mí; acompaño a quien quiere compañía; lloro por los incautos y por los depravados; me vuelvo adorador perpetuo para reintegrar la armonía universal y para hacer que se cumpla el supremo designio divino, que es la glorificación absoluta del Padre, en el perfecto homenaje que él pide, pero que no todas las criaturas le dan, y que fue la razón por la que me quedé en este sacramento.

Por eso, para contracambiar este infinito amor mío por el género humano, quiero que tú me hagas cada día 33 visitas, para honrar de este modo los años que mi humanidad pasó con uds. y por uds., hijos míos, regenerados en mi preciosísima sangre, y que junto con esto, te unas a mí en este sacramento, con el propósito de poner siempre en obra mis intenciones de expiación, de reparación, de inmolación y de perpetua adoración. Estas 33 visitas las harás siempre, en todo tiempo, todos los días y en cualquier lugar que te puedas encontrar, pues yo las recibiré como si fueran hechas en mi presencia sacramental.

Tu primer pensamiento por la mañana, debes hacer que vuele hacia mí, prisionero de amor, para que me des tu primer saludo de amor, y por lo tanto será tu primera visita confidencial en la que, tú a mi y yo a ti, nos preguntaremos cómo hemos pasado la noche y nos animaremos mutuamente; lo mismo tu último pensamiento y tu último afecto nocturno será que tú vengas una vez más a mí para que te dé la bendición y para que te haga reposar en mí, conmigo y por mí; y mientras tanto tú me darás tu último beso de amor, prometiéndome unirte a mí en mi sacramento de amor. Las demás visitas me las harás conforme se te presente la ocasión más propicia para que te puedas concentrar en mi amor totalmente."

Mientras Jesús me decía todo esto yo sentía que en mi corazón descendía un no sé qué de gracia, la cual obraba en mí de tal forma que me hacía sentir que mi corazón casi se derretía de amor y que mi mente quedaba circundada de tantas ideas que se perdía en una inmensa luz de amor, por lo que me atreví a suplicarle lo siguiente:"

Mi buen Maestro, concédeme la gracia, te lo suplico, de quedarte conmigo y siempre más cerca de mí, para que bajo tu dirección, yo adquiera la aptitud y la costumbre de hacerlas bien, ya que sé por experiencia que contigo todo lo puedo y que sin ti no soy capaz de hacer bien alguno y sólo soy capaz de hacer el mal..."

Y Jesús, siempre benigno, me siguió diciendo: "Sí, en esto sí que te complaceré, tal como he apagado tus deseos en tantas otras cosas. Yo lo único que quiero es tu buena voluntad y cualquier ayuda que quieras que te dé, te la daré de muy buena gana y con abundancia. "

¡Ah, qué bueno ha sido conmigo mi dulce Jesús, pues nunca ha faltado a su promesa! Es más, en honor a la verdad, debo decir que él me ha dado y ha hecho por mí más de lo que me había prometido y por eso he logrado complacerlo; y respecto a su obra en mí, rechazo totalmente cualquier duda o perplejidad de corazón, si es que me llegaran a decir que lo que se obra en mí no es más que un fruto de mi fantasía, pues en aquellos días que pasé privada de mi Jesús, no podía concebir ni si quiera un buen pensamiento, como tampoco decir palabra alguna conforme al espíritu de la caridad y tampoco me sentía atraída por nadie al bien."

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VOLUMEN 26, Mayo 16, 1929 »

Los conocimientos sobre la Divina Voluntad son el ejército; los actos hechos en Ella son las armas; su luz, el palacio real; el Ministro, la Trinidad Santísima. Ímpetu divino por establecer su reino. Necesidad divina, silencio de Jesús, dolor de sus secretos.

Continuando mi acostumbrado abandono en el Fiat Divino, estaba pensativa por las privaciones de mi dulce Jesús. ¡Oh! cómo gemía mi pobre alma bajo el peso infinito de un dolor que hace decir a todas las cosas creadas: "¿Dónde está tu Jesús, Aquél que tanto te amaba? ¡Ah, tú sientes que sostiene todo, tocas su belleza que ha puesto sobre toda la Creación, ves su inmensidad que no puedes alcanzar, pero todo esto que tú ves no son otra cosa que la huella de sus pasos, que a su paso imprimió sobre todas las cosas creadas por Él, pero no está aquí! Tú, corre, búscalo, y todas nosotras te acompañaremos gimiendo junto contigo para hacerte encontrar a Aquél que tú quieres." Yo siento que todos me hablan de Jesús con notas dolientes, que haciendo eco en mi pobre corazón desgarrado por un dolor que yo misma no sé decir, es tanta la impresión, como si quisiera salir de mi habitual estado. Pero mientras estaba en esto, mi amable y buen Jesús me ha sorprendido, y poniéndome los brazos en el cuello me ha dicho:

"Hija mía, ¿qué pasa? ¿Qué pasa? Cálmate, cálmate, cómo, ¿tal vez tú quieres salir del ejército de mi Divina Voluntad? Mira qué ejército ordenado, formidable y numeroso, que disponiéndose en orden de batalla en tu alma no te será fácil salir; pero, ¿sabes tú quién es este ejército? Todos los conocimientos sobre mi Divina Voluntad, porque Ella habiéndose formado su palacio real en ti, no podía estar, ni era decoroso estar sin su ejército. Este ejército lo hemos sacado de nuestro seno divino para cortejar, defender, y están todos atentos para hacer conocer a todos quién es nuestro Fiat, su Rey divino, cómo quiere descender con todo su ejército celestial en medio a los pueblos para combatir al querer humano, pero no con las armas que matan, porque en el Cielo no hay estas armas asesinas, sino con las armas de luz que combaten para formar la Vida de mi Querer en las criaturas, las armas de este ejército son los actos hechos en mi Divina Voluntad. Mira como es bello, el palacio real es la Luz de mi Fiat, el Rey que domina es mi Querer, el Ministro la Trinidad Santísima, el ejército sus conocimientos, las armas tus actos hechos en Él. Porque conforme tú tenías el bien de conocer un conocimiento suyo y obrabas en virtud de él, en mi Fiat formabas las armas en las manos de cada conocimiento, para dar la vida de este conocimiento a las otras criaturas. Pero no es todo aún, cada conocimiento posee un arma diversa la una de la otra, así que cada conocimiento que te he dado sobre mi Divina Voluntad posee un arma especial y distinta, quién posee el arma de la luz para iluminar, calentar y fecundar el germen de mi Fiat; quién posee el arma de la potencia vencedora que domina e impera; quién el arma de la belleza que rapta y conquista; quién el arma de la sabiduría que ordena y dispone; quién el arma del amor que quema, transforma y consume; quién el arma de la fuerza que arroja por tierra, hace morir y hace resurgir en mi Querer Divino; en suma, cada conocimiento mío es un soldado divino que manifestándose a tu alma se ha hecho poner en sus manos, por ti, el arma de cada oficio que poseen. Mira que orden tienen, como son atentos a su oficio y a manejar el arma que cada uno posee para disponer y formar el pueblo del reino de mi Fiat Divino. Este ejército y estas armas poseen la virtud prodigiosa de lo infinito, de modo que se difunden por dondequiera, y donde hay una luz, aun pequeña, en las criaturas, combaten con armas de luz contra las tinieblas del querer humano para eclipsarlo y darle la Vida de mi Fiat, y donde hay un germen de potencia o de fuerza, corre el soldadito divino con su arma de la Potencia y de la Fuerza para combatir la potencia y fuerza humana, y hacer resurgir la Potencia y la Fuerza de mi Divina Voluntad. Este ejército tiene el arma opuesta a todos los actos humanos para combatirlos, para hacer resurgir sobre el acto humano el acto de mi Querer Divino. Por eso hija mía, es necesario que tu permanezcas en mi Divina Voluntad para formar armas suficientes, con tus actos hechos en Ella, al gran ejército de sus conocimientos. Si tú supieras cómo este ejército espera con ansia las armas de tus actos en sus manos para mover batalla y destruir el pobre reino del querer humano, y edificar nuestro reino de luz, de santidad y de felicidad; mucho más que Yo estoy en ti, en la gran morada de mi Divina Voluntad, en medio a mi ejército, con el continuo consejo del Ministro de las Divinas Personas, como reproductor de nuestras obras, porque Nosotros somos el Ser obrante, y donde estamos queremos obrar siempre, sin cesar jamás. Por eso es de necesidad que tú estés siempre en nuestro Fiat, para unirte a Nosotros en nuestro continuo obrar y darnos el campo de siempre obrar en ti, porque es propiamente ésta la señal del obrar divino: Obrar siempre, siempre, sin cesar jamás."

Después de esto ha hecho silencio, y poco después con un énfasis más tierno ha agregado:

"Hija mía, si tú supieras que ímpetu de amor siento porque quiero establecer el reino de mi Divina Voluntad sobre la tierra, para realizar el único fin por el cual fue creado el hombre; todo lo que ha sido hecho por las Divinas Personas, desde que fue creado el mundo y lo que haremos, nuestro principio será siempre aquél, no lo dejaremos jamás, que el hombre regrese a su herencia del reino de nuestro Fiat que nos rechazó. Tanto, que en mi misma encarnación, cuando descendí del Cielo a la tierra, la primera finalidad fue el reino de mi Divina Voluntad, los primeros pasos los di en el reino de Ella, esto es, en mi Madre Inmaculada que lo poseía, mi primera morada fue en su seno purísimo, en el cual mi Fiat tenía su dominio absoluto y su reino íntegro y bello, y en este reino de mi Querer que poseía mi Mamá Celestial comencé y formé mi Vida, acá abajo, de penas, de lágrimas y de expiaciones. Yo lo sabía, sabía que debía ser el Jesús abandonado, no amado ni buscado, pero quise venir porque veía a través de los siglos que mi venida a la tierra debía servir para formar el reino de mi Querer Divino, y por necesidad debía primero redimirlos para obtener mi primera finalidad. Y Yo desde entonces descendía del Cielo para venir a buscar, encontrar y estrechar a mi seno a los hijos de mi reino, que me habrían buscado, amado, reconocido, hasta llegar a no poder estar sin Mí, y por eso en lo que Yo hacía y sufría, Yo ponía un sello y decía: "Aquí esperaré a los hijos de mi Querer, los abrazaré, nos amaremos con un solo amor, con una sola Voluntad"; y por amor de ellos, las lágrimas, los pasos, las obras, se me cambian en refrigerio, en alegría para mi corazón ahogado de amor. Hija mía, ¿no sientes tú misma que no puedes estar sin Mí? Y cuando lean en el mundo estos escritos, quedarán maravillados al oír la larga cadena de mis gracias, mis cotidianas visitas, y por tan largo tiempo, lo que no he hecho a ningún otro, mis largas conversaciones que he tenido contigo, las tantas enseñanzas que te he dado, y todo lo que debía servir al reino de mi Divina Voluntad. Sentía la irresistible necesidad de reemprender y rehacer contigo todas las conversaciones, de comunicarte las gracias, las enseñanzas que habría dado a Adán inocente si no hubiera rechazado la preciosa herencia de mi Fiat; él rompió mi hablar y me redujo al silencio, y después de seis mil años de silencio sentía la extrema necesidad de reemprender mi hablar con la criatura. ¡Oh! cómo era doloroso contener tantos secretos en mi corazón, que debía confiarle, y que sólo para ella eran reservados estos secretos, no para otros, y si supieras cuánto me ha costado el callar por tan largo tiempo, mi corazón estaba sofocado y delirante repetía sumisamente: "Ay de Mí, creé al hombre para tener con quién hablar, pero debía poseer mi Divina Voluntad para entenderme, y como me la rechazó me ha vuelto el Dios taciturno, ¡qué dolor siento! ¡Qué amor sofocado que me hacía desfallecer, y deliraba! Por eso no pudiendo soportarlo más, lo he querido romper contigo, he roto mi largo silencio, y por eso la necesidad del ímpetu de mi hablar tan prolongado, frecuente y repetido. Y mientras me desahogo contigo en el decir, siento como si ahora estuviese dando principio a la Creación, y por eso en estos escritos te estoy haciendo escribir el verdadero por qué de la Creación, qué cosa es mi Voluntad, su valor infinito, cómo se debe vivir en Ella, su reino y cómo quiere reinar para volver a todos santos y felices. Todos quedarán sorprendidos al leer estos escritos y sentirán la necesidad de que mi Fiat viva en medio a ellos. La Divinidad siente una irresistible necesidad de completar la obra de la Creación, y ésta será completada con el reinar nuestra Divina Voluntad en medio a las criaturas. ¿Qué haría una criatura si después de que ha hecho una obra con sacrificios inauditos y por largo tiempo, obra que le cuesta la vida, obra de valor incalculable, y sólo porque le faltase un punto, una pincelada, un color, no puede completar la obra que le cuesta tanto? Y por cuan bella su obra, por cuan preciosa y de valor incalculable, que formaría su fortuna, su gloria y su felicidad completa, no puede presentarla al público, ni puede decir que es una obra completa porque falta un punto. Para esta persona la vida se cambiaría en dolor y sentiría el peso de su obra, bella, sí, pero no completa, y por eso se siente infeliz y en vez de gloria se siente humillada, y ¿qué sacrificios no haría? Pondría la vida para poner aquel punto para dejar completa su obra. Así nos encontramos Nosotros, nada falta a nuestra obra de la Creación: cielos, soles, obras y magnificencia de toda especie, pero falta un punto, un punto que me desfigura una obra tan bella, pero este punto es el más importante, es la pincelada más bella, es el color más vivo que falta a la Creación, todos y todo viven en mi Fiat, pero un punto de ella, esto es, la familia humana está fuera de Él, fuera de mi reino y vive infeliz. ¡Qué dolor! Hay lugar para todos en mi Querer, no obstante hay quien vive fuera. ¡Oh! cómo nos la desfigura y la vuelve incompleta. Y, ¿qué cosa no haremos para verla completa? Cualquier sacrificio hija mía, todo estamos dispuestos a hacer; ya he puesto mi Vida en la Redención para poner este punto a la obra creadora. Y cuando conozcan qué significa Voluntad de Dios, el gran bien que puede hacer, y cómo a Nosotros la cosa que más nos importa es poner a salvo los derechos de nuestro Fiat Divino, y hacerlo reinar para ver a todos felices en nuestra Voluntad, con nuestra misma felicidad, no más se maravillarán de leer en estos escritos, lo que te he dicho y hecho de grande en tu alma, más bien dirán: "A una Voluntad tan santa que todo ha hecho, era justo que se necesitara este desahogo de gracias y tantas enseñanzas sublimes para hacérsela comprender, amar y suspirar en quien debía hacer el primer depósito de su reino." Por eso sé atenta, porque se trata de dar los derechos a una Voluntad Divina, para dejar completa la obra de la Creación."

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VOLUMEN 23-9 Octubre 20, 1927:

»Las potencias creadas no pueden ni abrazar ni agotar la Potencia increada, ni siquiera la Virgen, ni la misma Humanidad de nuestro Señor. La Divina Voluntad posee el acto incesante y siempre nuevo, y tiene virtud de hacer siempre cosas nuevas. Cómo espera su reino para comunicar este acto nuevo como cumplimiento de su gloria.

Continúo con lo escrito en el capítulo anterior. Entonces pensaba entre mí: "Mi amado Jesús dice que sólo será completa su gloria por parte de la Creación y la gloria de todos los bienaventurados, cuando sea conocida su Divina Voluntad en la tierra y se haya formado el reino de Ella, y los hijos de este reino tomen el lugar reservado sólo para ellos en la patria celestial, y yo pensaba: "En el Cielo está la Soberana Reina que tuvo toda la plenitud de la Vida de la Voluntad Divina, que ninguno, creo, podrá igualarla, ¿por qué entonces no es completa la gloria de Dios por parte de la Creación?" Y tantas otras dudas y pensamientos que me venían, que no es necesario ponerlos por escrito, digo solamente lo que me ha dicho Jesús:

"Hija mía, eres demasiado pequeña y mides con tu pequeñez la grandeza interminable y mi Sabiduría inaccesible. La criatura, por cuan santa fuera, como fue mi amada Madre, que a pesar que posee toda la plenitud y totalidad de todos los bienes de su Creador, y el reino de mi Voluntad Divina tuvo en Ella su pleno dominio, con todo esto no pudo agotar toda la inmensidad de los bienes del Ser Divino, se llenó hasta el borde, desbordó fuera hasta formar mares en torno a Sí, pero restringir en Ella, abrazar todo lo que contiene el Ente Supremo, le fue imposible; ni siquiera mi Humanidad por Sí sola pudo encerrar toda la inmensidad de la Luz creadora, estaba todo lleno, dentro y fuera de Mí, pero, ¡oh! cuánto quedaba fuera de Mí, porque el cerco de mi Humanidad no tenía grandeza equivalente donde encerrar una Luz tan interminable, esto es porque las potencias creadas, de cualquier género que sean, no pueden agotar la Potencia increada, ni abrazarla y restringirla en ellas. La altura de la Reina del Cielo, y mi misma Humanidad, se encontraron con su Creador en las condiciones en las cuales puedes encontrarte tú si te expones a los rayos del sol, puedes encontrarte bajo el imperio de su luz, ser investida por ella, sentir toda la intensidad de su calor, pero el poder restringir en ti y sobre ti toda su luz y calor te resultará imposible, pero a pesar de esto no puedes decir que la vida de la luz del sol y de su calor no está en ti y fuera de ti. Ahora, tú debes saber que nuestro Ser Divino, nuestra Voluntad creadora, posee su movimiento incesante y siempre nuevo, nuevo en las alegrías, en la felicidad, nuevo en la belleza, nuevo en el trabajo que nuestra Sabiduría pone fuera en la formación de las almas, nuevo en la santidad que imprime, nuevo en el amor que infunde. Por lo tanto, si posee este acto nuevo continuado, tiene virtud de hacer siempre cosas nuevas, y si toda bella, pura y santa fue hecha la Mamá Reina, esto no excluye que podamos hacer otras cosas nuevas y bellas, dignas de nuestras obras. Mucho más que en la Creación, en cuanto nuestro Fiat Divino salió en campo al crear todas las cosas, sacó también en campo todos los actos nuevos con los cuales debía formar las criaturas, las rarezas de belleza que debía comunicar y la santidad que debía imprimir en quien habría vivido en nuestro Querer Divino. Y como Él no tuvo vida en las criaturas ni su reino, y sólo lo tuvo en la Soberana del Cielo, así que hizo en Ella el primer prodigio y milagro que hizo quedar estupefacto a Cielo y tierra; por eso espera a las otras criaturas que deben tener su Vida y formar otros reinos suyos donde reinar, para formar con nuestro acto nuevo otras singularidades de santidad, de belleza y de gracia. ¡Oh! cómo espera con ansia mi Divina Voluntad este su campo de acción para poner fuera estos actos nuevos, Ella es como un artífice que sabe hacer centenares y miles de estatuas, una diversa de la otra, sabe imprimir en ellas una fineza y rareza de belleza, de actitudes, de formas, pero una no puede decir que es como la otra, no sabe hacer repeticiones, sino siempre estatuas nuevas y bellas, pero no le es dado el poner fuera su arte; ¿qué dolor no sería para un artífice su desocupación? Así es mi Divina Voluntad, y por eso espera su reino en medio a las criaturas, para formar rarezas de bellezas divinas en ellas, jamás vistas, santidades jamás oídas, novedades jamás tocadas; no basta a su Potencia que todo puede, a su Inmensidad que todo abraza, a su Amor que jamás se agota, el haber formado con sus artes divinas a la gran Señora, la Reina del Cielo y de la tierra, sino quiere formar el séquito de Ella, en el cual quiere vivir sólo mi Fiat y reinar para formar otras obras dignas de Él. ¿Cómo puede entonces estar completa nuestra gloria por parte de la Creación, y ser completa en el Cielo la gloria, la felicidad de la familia humana, si nuestro trabajo no está concluido en la Creación? Nos quedan por hacer las estatuas más bellas, las obras más importantes; la finalidad por la que fue creada la Creación no está realizada ni cumplida, y basta con que a un trabajo le falte un punto, un pequeño detalle, una hoja, una pincelada, para que no pueda tener todo su valor y rescatar la gloria completa quien formó el trabajo; mucho más que en el trabajo de nuestra Creación no sólo falta un punto, sino las cosas más importantes, nuestras variadas imágenes divinas de belleza, de santidad, de perfecta semejanza nuestra, y así como nuestra Voluntad comenzó la obra de la Creación con tanta suntuosidad de belleza, de orden, de armonía, de magnificencia, tanto en el formar la máquina de todo el universo, cuanto en el crear al hombre, así es justo, por decoro, gloria y honor de nuestra obra, que sea cumplida con más suntuosidad y diversidad de raras bellezas, todas dignas del acto incesante y nuevo que posee mi Divina Voluntad. Quienes vivan en el reino de Ella estarán bajo la fuerza de un acto nuevo, de una fuerza irresistible continuada, así que se sentirán investidos de un acto nuevo de santidad, de deslumbrante belleza, de luz fulgidísima, y mientras poseerán éste, otro nuevo llegará, y después otro más, sin cesar jamás, y sorprendidos ellos mismos dirán: "Cómo es santo, bello, rico, fuerte, feliz nuestro Fiat tres veces santo, que jamás se agota, tiene siempre santidad que darnos, bellezas para embellecernos siempre más, nuevas fuerzas para hacernos más fuertes, nuevas felicidades, de modo que aquella de antes no es similar a la segunda, ni a la tercera, ni a todas las otras que nos dará." Entonces estas afortunadas criaturas serán el verdadero triunfo del Fiat Divino, el adorno más bello de toda la Creación, los soles más refulgentes que con su luz cubrirán el vacío de aquellos que no han vivido en el reino de Él. Ahora, mi inseparable Mamá que posee como vida propia este acto nuevo continuado, comunicado a Ella por mi Divina Voluntad, porque hizo vida en Ella, es el primer Sol fulgidísimo que formó mi Querer en Ella, que ocupa el primer puesto de Reina y alegra a toda la corte celestial haciendo reflejar en todos los bienaventurados su luz, sus alegrías, su belleza; pero Ella sabe que no agotó todos los actos nuevos e incesantes que mi Voluntad Divina ha establecido dar a las criaturas, porque Ella es inagotable, y ¡oh! cuántos tiene todavía y espera que sean formados otros soles por este su acto nuevo de nuevas bellezas y de rara beldad, y como verdadera Madre quiere circundarse de todos estos soles a fin de que se reflejen y se feliciten mutuamente, y toda la corte celestial reciba no sólo los suyos, sino los reflejos de todos estos soles como cumplimiento a todos de la gloria de la obra de la Creación de su Creador. Ella, como Reina, espera con tanto amor las propiedades de mi Voluntad en las criaturas, que son como suyas, porque tuvo el principio de formar en Ella el reino de mi Voluntad Divina. Supón que en la bóveda de los cielos en vez de un sol vinieran formados otros soles nuevos en la belleza y en la luz, ¿no parecería más bella, más adornada la bóveda del cielo? Ciertamente que sí. ¿Y los soles como luz no se reflejarían mutuamente y todos los habitantes de la tierra no recibirían los reflejos, los bienes de todos estos soles? Así será en el Cielo. Mucho más, que quienes hayan poseído en la tierra el reino del Fiat Supremo, tendrán bienes comunes interminables, porque una es la Voluntad que los ha dominado. He aquí el por qué a pesar de que en el Cielo está la Soberana Emperatriz, que posee la plenitud de la Vida de mi Querer Divino, por parte de la Creación nuestra gloria no está completa, porque primero, nuestra Voluntad no es conocida en medio a las criaturas y por lo tanto ni amada ni suspirada; y segundo, no siendo conocida, Ella no puede dar lo que ha establecido dar, y por lo tanto no puede formar las tantas rarezas de obras que sabe hacer y puede hacer, mientras que a obra cumplida se canta victoria y gloria."

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VOLUMEN 30-14 Enero 24, 1932:

»Cada visita de Jesús es portadora de verdades celestiales. Quien vive en la Divina Voluntad está bajo la lluvia del acto nuevo de Dios. Ejemplo de la flor. Cada acto hecho en la Divina Voluntad es un escalón. Oficio de madre.

Me sentía toda pensativa sobre las tantas verdades que Jesús bendito me ha dicho sobre su Divina Voluntad, y mientras sentía en mí el sagrado depósito de sus verdades, sentía al mismo tiempo un santo temor del cómo las custodiaba en mi pobre alma, y muchas veces malamente expuesto, sin la atención que conviene a verdades que contienen valor infinito, y ¡oh! cómo quisiera imitar a los bienaventurados, que mientras conocen tanto de la Divina Voluntad, no dicen nada a ninguno de los pobres viadores, se las tienen todas con ellos, se beatifican, se felicitan, pero de allá arriba no mandan ni siquiera una palabra para hacer conocer una sola verdad de las muchas que conocen. Pero mientras esto pensaba, mi amable Jesús, visitando mi pequeña alma, todo bondad me ha dicho:

"Hija mía, cada palabra que te he dicho sobre mi Divina Voluntad, no han sido otra cosa que tantas visitas que te he hecho, dejando en ti la sustancia del bien que cada una de mis palabras contiene, y no fiándome de ti, porque tú eres incapaz de custodiar una sola palabra mía, me dejaba Yo en custodia del valor infinito de mis verdades que ponía en tu alma. Por eso tus temores no son justos, estoy Yo a guardia de todo, son verdades celestiales, cosas de Cielo, desahogos de amor reprimidos de mi Voluntad, y de tantos siglos. Y antes de decidirme a hablarte, ya me había decidido a quedarme en ti para custodiar lo que ponía en ti, tú entras en el orden secundario, el primer custodio soy Yo. Ahora, siendo estas mis visitas portadoras de cosas celestiales, te las llevarás contigo a la patria celestial como triunfo de mi Voluntad, y como garantía de que su reino no sólo vendrá sobre la tierra, sino que ha establecido el principio de su reinar. Aquellas que quedarán sobre el papel quedarán como memoria perenne de que mi Voluntad quiere reinar en medio a las humanas generaciones, y serán estímulos, incitaciones, súplicas divinas, fuerza irresistible, mensajeros celestiales, conductores del reino de mi Fiat Divino, y también reproches potentes a quien debería ocuparse en hacer conocer un bien tan grande, y que por indolencia y por vanos temores no las dejarán girar por todo el mundo, a fin de que lleven la jubilosa nueva de la era feliz del reino de mi Voluntad. Por eso abandónate en Mí y déjame hacer."

Después continuaba mis actos en la Divina Voluntad, en la cual todo lo que ha hecho en la Creación está todo en acto, como si ahora la estuviera creando, para darlas como desahogo de su Amor a la criatura, y como soy demasiado pequeña no puedo tomarlas todas juntas, y voy poco a poco hasta donde puedo llegar; y el divino Amor me espera en cada cosa creada para repetir y duplicar el acto creante y decirme: "Mira cuánto te amo, para ti las creé, por ti conservo el acto creante en acto, para decirte no con las solas palabras, sino con los hechos, "te amo", te amo tanto que estoy ahogado de amor, ansío, deliro, porque quiero ser amado, tanto, que con crear la Creación antes que a ti, te preparaba el camino todo de amor, con mantener el acto creante en acto te digo a cada instante te amo y quiero amor." Por eso yo recorría las cosas creadas, para no dejar doliente al artífice amoroso por no haber yo recibido su Amor que había puesto en cada cosa creada, y que lo había puesto por mí, y habiendo llegado al acto exuberante del amor de la creación del hombre, yo me sentía bajo la lluvia de este amor intenso, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

"Hija bendita, nuestro modo con las criaturas no se cambia jamás, como fue al principio al externarse en la creación, así continúa y continuará siempre, siempre. Ahora, quien entra en nuestra Voluntad toca con la mano nuestro acto creante, siempre en acto, y nuestro Amor siempre nuevo en acto de darse a la criatura; pero no es sólo nuestro Amor, sino el gran Amor nuestro nos hace sacar de nuestro seno y pone en vida sobre de ellas nueva Bondad, nueva Potencia, nueva Santidad, nueva Belleza, de modo que tenemos a la criatura bajo la lluvia de nuestros actos nuevos, siempre nuevos y siempre en acto. Así que toda la Creación está siempre en acto de repetirse y de darse a ellas. Y así como nuestros modos son siempre iguales y no se cambian jamás, lo que hacemos con los bienaventurados en el Cielo, alimentando su bienaventuranza con nuestro acto nuevo sin jamás cesar, así hacemos para quien vive en nuestra Divina Voluntad en la tierra, alimentamos su vida con nueva Santidad, nueva Bondad, nuevo Amor, la tenemos bajo la lluvia de nuestros actos nuevos y siempre en acto, con esta diferencia: "Que los bienaventurados nada adquieren de nuevo, sólo nadan en las nuevas alegrías de su Creador; en cambio la afortunada viadora que vive en nuestro Querer, está siempre en acto de hacer nuevas conquistas." Entonces, quien no hace y no vive en nuestra Voluntad Divina se vuelve extraña de la familia celestial, no conoce los bienes de su Padre Celestial, y apenas las gotitas toma del Amor y de los bienes de su Creador, ella misma se vuelve hija ilegítima que no tiene plenos derechos en las posesiones de su Padre Divino. Sólo mi Voluntad da el derecho de filiación, y la libertad de tomar lo que quiere de la casa de su Padre Celestial. Quien vive en nuestra Voluntad es como la flor que permanece en la planta, y la madre tierra siente el deber de dar lugar a la raíz de la flor en su propia casa, de alimentarla con sus humores vitales que ella posee, de tenerla expuesta a los rayos del sol para darle color, y espera el rocío nocturno para que su flor reciba humores suficientes para hacerla resistir los besos ardientes del sol, para hacerla desarrollar y recibir el colorido y el perfume más intenso y más bello; así que la madre tierra se puede decir que es el alimento y la vida de la flor. Así es el alma que vive en nuestra Voluntad, debemos darle el lugar en nuestra casa, y más que madre alimentarla, crecerla, y darle tanta gracia de poder sostener y estar expuesta delante y dentro a la Luz ardiente de la inmensidad de nuestra Voluntad. En cambio, quien no hace y no vive en Ella, es como la flor arrancada de la planta y puesta en los floreros, pobre flor, ya ha perdido a su mamá que con tanto amor la alimentaba, la tenía expuesta al sol para calentarla y darle color, y si bien hay agua en el florero, no es la madre que se la da, por eso no es agua que alimenta, y con todo y que es conservada en el florero, pero está sujeta a marchitarse y morir. Tal es el alma sin mi Voluntad, le falta la Mamá Divina que la ha generado, le falta la virtud alimentadora y fecundadora, le falta el calor materno que la calienta y con su Luz le da sus pinceladas de belleza para hacerla bella y florida. Pobre criatura sin las ternuras y el amor de quien le ha dado la vida, cómo crecerá débil y sin belleza, y como marchita en el verdadero bien."

Después de esto giraba en la Divina Voluntad para encontrar todos los actos de las criaturas para poner en ellos mi te amo, y pedir en cada acto de criatura el reino de la Divina Voluntad sobre la tierra, y mi dulce Jesús ha agregado:

"Hija mía, mi Divina Voluntad en el acto de la criatura cuando es invocada, quita la aspereza a la voluntad humana, endulza sus modos, reprime los modos violentos, y con su Luz calienta las obras entumidas por el frío del humano querer. Así que quien vive en mi Divina Voluntad prepara la gracia preventiva a las humanas generaciones para hacer que la conozcan, y cada acto suyo en Ella forma el escalón para subir, primero ella y junto las criaturas a los conocimientos del Fiat Supremo. Así que quien vive en mi Divina Voluntad, Ella le da las virtudes maternas y le da el oficio de hacer hacia a Dios y hacia las criaturas el oficio de verdadera mamá. Ve entonces la necesidad de tus actos en mi Voluntad, para formar una escalera larga que debe tocar el Cielo, de modo de violentar con su misma fuerza divina, que mi Fiat venga sobre la tierra y forme su reino, haciendo encontrar sobre esta escalera el primer pueblo que lo reciba y se preste a hacerlo reinar en medio a ellos. Sin escalera no se puede subir, por eso es necesario que una criatura la haga para dar el campo para hacer subir a los otros; y para hacer que ésta se preste, debemos darle el oficio de madre que amando a las criaturas como hijas suyas, las cuales le han sido dadas por mi Divina Voluntad, ella acepte el mandato y no ahorre ni fatigas, ni sacrificios, y si es necesario aun la misma vida por amor de estos hijos. Mucho más que al dar el oficio de madre, mi Querer Divino dota al alma de Amor materno y la hace sentir en el propio corazón estos hijos, y le da ternura divina y humana para vencer a Dios y a la criatura, y unirlos juntos para hacerlos hacer su Divina Voluntad. No hay honor más grande que podamos dar a la criatura que la maternidad, ella es portadora de generaciones y le damos la gracia de formarse nuestro pueblo predilecto. Y si bien la maternidad dice dolor, pero sentirá la alegría toda divina de ver salir de dentro del dolor los hijos de mi Voluntad. Por eso repite siempre tus actos, y no retrocedas, el retroceder es de los viles, de los mediocres, de los inconstantes, no de los fuertes, mucho menos de los hijos de mi Voluntad."

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VOLUMEN 20-21 Noviembre 4, 1926:

»La Virgen Santísima fue copia fiel de su Creador y de toda la Creación. La Voluntad Divina tiene la virtud de cambiar en mar las gotas de agua. La Divina Voluntad velada en las cosas creadas.

Mi estado lo continúo en el Querer Supremo, rogando a mi Mamá Reina que me ayude a conseguir este reino del Eterno Fiat, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, la copia más perfecta de los hijos del reino de mi Querer fue mi Mamá Celestial, y porque tuvimos la primera hija en Él, pudo venir la Redención, de otra manera si no hubiéramos tenido la primera hija de nuestra Voluntad, jamás Yo, Verbo Eterno, habría descendido del Cielo, jamás me habría servido ni fiado de hijos extraños a nuestra Voluntad para descender a la tierra. Así que mira, se necesitaba una hija de nuestra Voluntad para venir el reino de la Redención, y como fue hija del reino del Eterno Fiat, fue copia fiel de su Creador y copia perfecta de toda la Creación. Ella debía encerrar todos los actos de la Voluntad Suprema que ejercita en todas las cosas creadas, y como tenían la supremacía y la soberanía sobre toda la Creación, debía encerrar en Ella el cielo, las estrellas, el sol y todo para poder encontrar en su soberanía la copia del cielo, del sol, del mar y también la tierra toda florida. Así que al mirar a mi Mamá se veían en Ella portentos jamás vistos, se veía cielo, se veía sol resplandeciente, se veía mar tersísimo en el cual nos reflejábamos para ver a nuestra hija, se veía tierra primaveral, siempre florida, que atraía al Celestial Artífice a hacer sus paseos. ¡Oh! cómo era bella la Soberana Celestial, al ver en Ella no sólo nuestra copia sino todas nuestras obras encerradas en Ella, y esto porque encerraba en Ella nuestra Voluntad. Ahora, para venir el reino del Fiat Supremo se necesitaba otra hija de nuestra Voluntad, porque si no fuera hija suya no podría confiarle ni sus secretos, ni sus dolores, ni sus conocimientos, ni sus prodigios, ni su santidad, ni sus dominios. Como un padre o una madre gozan con dar a conocer sus bienes a sus hijos y hacérselos poseer, es más, quisieran tener más para hacerlos más ricos y felices, así también mi Voluntad goza con hacer conocer sus bienes a sus hijos para hacerlos ricos y felices, de una felicidad sin fin. Ahora, en el reino del Fiat Supremo tendremos las copias de la Soberana Reina, así que también Ella suspira, espera este reino Divino sobre la tierra para tener sus copias. Qué bello reino, porque será reino de luz, de riquezas infinitas, reino de perfecta santidad y de dominio, nuestros hijos de este reino serán todos reyes y reinas, todos pertenecerán a la familia divina y real, encerrarán en ellos toda la Creación, tendrán la semejanza, la fisonomía de nuestro Padre Celestial, y por eso serán el cumplimiento de nuestra gloria y la corona de nuestra cabeza."

Entonces me he quedado pensando en lo que Jesús me había dicho y decía entre mí: "Mi Mamá, antes de que conociera que debía ser Madre del Verbo no tenía penas ni dolores, sobre todo porque viviendo en los confines del Querer Supremo era feliz, por eso a los tantos mares que poseía, le faltaba el mar de las penas, no obstante sin este mar del dolor impetró el suspirado Redentor." Y Jesús, retomando su palabra ha agregado:

"Hija mía, mi amada Mamá, aun antes que conociera que debía ser mi Madre, tenía su mar de dolor, y este mar era la pena de las ofensas a su Creador, ¡oh! cómo se dolía, y además esta pena suya era animada por una Voluntad Divina, que poseía, que contiene la virtud de la fuente, y todo lo que se hace en Ella tiene virtud de cambiar las más pequeñas cosas, las gotas de agua, en un mar interminable. Mi Voluntad no sabe hacer cosas pequeñas, sino todas grandes, tan es verdad, que sólo bastó con abrir la boca para decir Fiat, para extender un cielo del que no se ven los confines, un Fiat para formar un sol que llena de luz toda la tierra, y tantas otras cosas; esto dice claramente que si mi Voluntad obra o inviste un átomo, un pequeño acto, aquel pequeño acto se vuelve mar, y si desciende a hacer las cosas pequeñas, suple con su virtud regeneradora haciendo de ellas tantas en número, que el hombre no puede llegar a numerarlas todas. ¿Quién puede llegar a numerar cuántos peces y cuántas especies hay en el mar? ¿Cuántos pájaros y cuántas plantas llenan la tierra? Por eso el pequeño te amo en mi Voluntad se vuelve mar de amor, la pequeña oración se cambia en mar de oración, el te adoro en mar de adoración, las pequeñas penas en mar de penas, y si el alma repite en mi Querer su te amo, su adoración, oración, y sufre en Él, mi Querer surge, forma las olas altísimas de amor, de oraciones y de penas, las cuales van a descargar en el mar interminable del Eterno, de manera de poner en común el Amor de Dios y el de la criatura, porque una es la Voluntad del uno y de la otra. Por eso quien se hace dominar por mi Voluntad posee tantos mares por cuantos actos hace en Ella, y mientras hace poco tiene mucho, tiene un Querer Divino que se deleita de hacer del pequeño acto de la criatura un mar, y sólo con estos mares puede impetrar el suspirado reino del Fiat Divino; por eso se necesitaba a nuestra recién nacida, a la pequeña hija de mi Querer, que convirtiendo sus pequeñas penas, su te amo y todo lo que hace, en mares que se comunican con el mar del Eterno, puede tener ascendencia para pedir el reino de mi Voluntad."

Después de esto pensaba entre mí: "Mi dulce Jesús cuando habla de su Querer toca siempre, en gran parte la Creación, ¿por qué será?" Y Jesús moviéndose de nuevo me ha dicho:

"Hija mía, quien debe vivir en el reino del Fiat Supremo debe tener por su principio, su origen y todo lo que ha hecho mi Voluntad por amor suyo y que está haciendo, porque no se ama mi Voluntad si no se conoce. Ahora, la Creación es la Vida hablante de mi Voluntad, en todas las cosas creadas Ella está escondida como una noble Reina, que para salir quiere ser conocida, el conocimiento romperá el velo que la esconde para salir a reinar en medio de sus hijos. ¿Y quién más que la Creación puede hacer conocer, porque es vista y tocada por todos, con un acto siempre presente lo que hace mi Voluntad por amor de las criaturas? Mira hija mía el amor apasionado de esta noble Reina, Ella llega a velarse de tierra para volverla firme, a fin de que el hombre pueda caminar seguro sobre ella, y mientras camina sobre el velo de tierra que la esconde, le toma las plantas de los pies entre sus manitas nobles y reales, para que el hombre no vacile, para darle el paso firme, y mientras se estrecha a su noble seno por medio de la madre tierra las plantas del hombre, Ella quisiera salir, quisiera develarse del velo de tierra que la cubre, pero el hombre le camina encima sin poner ni siquiera atención para ver quién le sostiene el paso, quién le mantiene tan firme aquella gran masa de tierra para hacer que él no vacile, y la noble Reina continúa velada por la tierra y espera con una paciencia indecible, que sólo una Voluntad Divina puede poseer, que sea reconocida para hacerse amar y decirle su larga historia, qué cosa ha hecho por amor del hombre velada por esta tierra. Y es tanto su amor, que muchas veces siente la necesidad de romper aquel velo de tierra que la cubre, y haciendo uso de su dominio sacude la tierra y esconde en su seno, con su imperio, ciudades y gentes, a fin de que el hombre conozca que dentro de aquella tierra, bajo sus pies, está una Voluntad imperante y dominante, que ama y no es amada y doliente se sacude para hacerse conocer. En el evangelio se lee con asombro cuando Yo postrado a los pies de mis apóstoles les lavé los pies, y no omití ni siquiera al pérfido Judas; este acto, ciertamente muy humilde y de indecible ternura, del cual la Iglesia hace memoria, pero fue sólo una vez que Yo hice este acto. En cambio mi Voluntad desciende más en lo bajo, se pone bajo los pies con un acto continuado para sostenerlos, para volver firme la tierra, a fin de que no se precipiten en el abismo, sin embargo, ninguna atención. Y la noble Reina espera con paciencia invicta, velada por tantos siglos en todas las cosas creadas, que su Voluntad sea conocida, y cuando sea conocida romperá sus tantos velos que la esconden y hará conocer qué cosa ha hecho durante tantos siglos por amor del hombre, dirá cosas inauditas, excesos de amor jamás pensados por nadie. He aquí por qué hablándote de mi Voluntad te hablo frecuentemente de la Creación, porque Ella es vida de todas las cosas creadas y por medio de ellas da vida a todos, y esta vida quiere ser conocida para que venga el reino del Eterno Fiat. Mi Voluntad está velada en todo: Está velada en el viento, y de dentro de aquellos velos le lleva su refrigerante frescura como acariciándolo, y su aliento regenerador para regenerarlo continuamente a nueva vida siempre creciente de gracia, y la noble Reina velada en el viento se siente cambiar sus caricias en ofensas y su frescura en ardores de pasiones humanas, y su aliento regenerador en recambio de aliento mortal a su Gracia, y Ella sacude sus velos y el viento se cambia en furor, y con su impetuosidad arrastra gentes, ciudades y regiones, como si fueran plumas, haciendo conocer la potencia de la noble Reina que se esconde en el viento. No hay cosa creada en la que mi Voluntad no esté velada, y por eso todas esperan que sea conocida y que venga el reino del Fiat Supremo y su pleno triunfo."

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VOLUMEN 24-45 Septiembre 21, 1928:

»Dios desde el principio de la Creación ha hecho siempre el asedio al querer humano. Valor de los actos hechos en el Divino Querer. Ejemplo del sol.

Seguía mi giro en la Creación para hacer compañía a todas las obras del Fiat Divino, y junto con Él, ¡oh, cómo me sentía rica de Luz, poseedora de todo, me parecía que todo era mío porque el Querer Divino todo me daba, y yo al girar en Él todo recibía! Y mi dulce Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:

"¡Oh! cómo es rica, dominadora la pequeña hija de mi Querer Divino en medio de nuestras obras, ellas son tantas que no puede abrazarlas todas, y Nosotros gozando al verla en medio de nuestras obras le vamos repitiendo: "Todo es tuyo, por ti lo hemos creado, para verte rica, bella y dominadora." Y tú haciéndonos competencia nos dices: "Cuántas cosas bellas tengo para daros, todas vuestras obras son mías y yo os las regreso en vuestros brazos como gloria y triunfo de vuestras obras." Así que desde que creamos la Creación hemos dado siempre, siempre al hombre sin cesar jamás, y él nada nos ha dado, y si intentaba darnos eran cosas extrañas a Nosotros, míseras, no dignas de Nosotros. En cambio, cuando sea reconocida nuestra Voluntad Divina y la criatura viva en Ella, tomará posesión de nuestras obras, entonces Nosotros cesaremos en el dar, porque hemos dado bastante, tanto, que ella no podrá abrazarlas todas y la criatura comenzará a dar a su Creador, y nos dará no cosas extrañas e indignas de Nosotros, sino cosas nuestras, los frutos de nuestras obras, ¡oh, cómo nos sentiremos glorificados, amados, honrados! Así que el conocimiento del Fiat Divino, el retorno de su Vida en medio de las criaturas, abrirá la competencia entre Creador y criatura, y ella podrá darnos y Nosotros la podremos hacer poseer, será el retorno de nuestras obras a nuestro seno, por eso tu vuelo en el Fiat Divino sea continuo, a fin de que todo te demos y todo puedas darnos.

Además de esto, quien vive en nuestro Querer vive de Luz, y Él tiene virtud, con la fuerza de su Luz, de destruir todos los males, de quitar la vida a las pasiones, de hacer huir las tinieblas. Así que la Divina Voluntad con su Luz tiene virtud de volver incapaz a la criatura para hacer y recibir algún mal; ¿quién puede guerrear con la luz? Ninguno. ¿Quién puede decir, puedo impedir el paso a la luz? Ninguno, y si alguno intentara hacerlo, la luz se reiría de él y con su virtud triunfadora lo inviste, le pasa por encima, por debajo, por todas partes y burlándose de él, mientras hace su curso lo tiene bajo su fuerza y presión de luz, a menos que vaya a esconderse en algún oscuro abismo, ¿no lo hace así este sol? Mucho más el Sol de mi Voluntad, y el alma que vive en esta Luz no hace otra cosa que ensanchar la capacidad de su inteligencia para poder recibir más Luz, así que cada acto hecho en mi Fiat Divino, forma con su Luz el vacío en la mente humana para poderle comunicar otra Luz mayor."

Después de esto estaba pensando en cómo podía venir el reino del Fiat Supremo, y mi dulce Jesús ha agregado:

"Hija mía, todas las cosas en mis manos pueden ser medios para obtener el intento de que mi Divina Voluntad sea conocida y reine en medio a las criaturas. Yo haré como un rey cuando quiere que una ciudad se rinda a su dominio, pone el asedio, le hace tocar con la mano que si no se rinden los hará morir de hambre, y aquel pueblo, cuando ve que le faltan los medios de la vida para vivir, se rinden y el rey quitará el asedio, y dominante entrará en la ciudad y provee en modo sobreabundante a todos los medios de la vida, les da las fiestas, las diversiones y vuelve a aquel pueblo feliz. Así haré Yo, pondré el asedio a la voluntad humana, amargaré y destruiré lo que sirve para alimentarla y por eso sucederán muchos castigos, los cuales no serán otra cosa que el asedio que haré a todo lo que es humano, de modo que cansados, desilusionados, sentirán la necesidad de que mi Fiat Divino reine en medio a ellos, y Él, no apenas vea que lo suspiran, tomará el dominio, los abundará de todo y los volverá felices. Por eso tú no te preocupes, Yo se cómo debo disponer todos los eventos para obtener el intento."

Después pensaba entre mí en el gran valor de nuestros actos hechos en el Fiat Divino, que mientras es uno el acto se puede extender a todos, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, así como la luz del sol con un solo golpe de luz da luz a toda la criatura, de modo que al mismo instante y con un solo acto da luz a la mirada, a la boca, a las manos, a los pasos, en todas partes, no tiene necesidad de repetir tantas veces su acto de luz por cuantos miembros tiene la criatura, sino basta un solo acto de luz para todo, para hacer que cada miembro y objeto tenga su luz toda propia, así los actos hechos en mi Querer Divino, siendo hijos de la Luz de mi Divina Voluntad, con un solo acto pueden hacer luz a todos, se puede extender dondequiera, porque es virtud y propiedad que tiene en sí misma la Luz de mi Fiat Divino, que con un solo acto suyo puede dar Luz a todos, y si diferencia puede haber, es por parte de quien la recibe, porque quien está dispuesto toma el bien de la Luz y se aprovecha de él, quien no está dispuesto, a pesar de que se siente lleno de Luz no toma el bien que ella contiene, sucede como al sol, el cual da luz a todos sin que ninguno pueda decir: "A mí no me da su luz." Y como todos pueden recibirla como les place, no suscita ningún celo, sin embargo puede haber gran diferencia: Quién se sirve de la luz para trabajar y con eso forma su ganancia, y quién goza la luz y se queda en ocio y no gana nada, quién se sirve de ella para divertirse, quién para pecar; así que la luz no se cambia, es siempre luz y hace su oficio de luz, pero de quienes la reciben no todos se aprovechan de ella ni le dan el mismo uso. Así es mi Divina Voluntad, y los actos hechos en Ella son siempre Luz, pero aquellos que sacan provecho de esta Luz son los dispuestos."

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VOLUMEN 26-15 Junio 9, 1929:

»Inseparabilidad de quien vive en la Divina Voluntad. Ejemplo del respiro y del sol, cómo dominan todo, van en busca de todo, así es la Divina Voluntad. Competencia entre la una y la otra.

Mi abandono en el Fiat Divino es continuo, y su luz me eclipsa tanto mi pequeña inteligencia, que no sé hacer otra cosa que pensar, ahora en una verdad, ahora en otra verdad de la Divina Voluntad, y por cuanto más la pienso, tanto más bella y majestuosa se hace delante a mí, y con un amor indecible, más que una tierna madre, abre su seno de luz y pone fuera un parto de luz, para encerrarlo en su pequeña hija. Mientras me encontraba en este estado, mi dulce Jesús me ha dicho:

"Hija mía, así como un respiro es vida del siguiente, tanto, que mientras se hace por sacar el respiro, antes que se haya expulsado todo, llama al otro respiro, así que se puede decir que el respiro tiene su vida y da vida a la criatura porque es continuo, están de tal manera unidos y estrechados entre ellos, que son inseparables; así también el latido del corazón, un latido llama la vida al otro latido, y el latido continuo forma la vida, tanto, que si cesa el respiro y el latido la vida no existe más. Así es el alma que hace y vive en mi Divina Voluntad, es tal y tanto el ensimismamiento y la unión con Ella, mucho más que como están unidos entre ellos los respiros y los latidos, por eso los actos hechos en mi Fiat Divino son como tantos respiros o latidos que la criatura hace en Dios, de modo que se vuelve el respiro divino, y mi Fiat forma el respiro de ella; por lo tanto son vida que intercambian mutuamente, para formar una sola. Por eso los actos hechos en nuestra Divina Voluntad son inseparables de Nosotros, y sentimos el contento de respirar nuestra obra, y de sentir nuestra la obra salida de Nosotros, y de hacerla vivir en nuestra casa, y tan unida con Nosotros, de respirar su mismo respiro."

Después continuaba haciendo mis actos en el Fiat adorable, y mi siempre amable Jesús ha agregado:

"Hija mía, así como el sol desde lo alto de su esfera extiende su gran rueda de luz y abraza la tierra, dándole la vida de sus efectos de luz para hacerla germinar, da el beso de vida de su luz a cada planta, a cada flor, a cada árbol, para sellar sobre cada planta, en quién la vida del perfume, en quién el color, en quién la dulzura, a todos quiere dar su abrazo y beso de vida, no se niega a ninguno, no rechaza a nada, cualquiera que sea la cosa, aun el más pequeño hilo de hierba, más bien, la misma luz queriéndola hacer de reina que se quiere desviscerar, va en busca de todos, quiere reconocer todo para formar en todas las cosas la vida que cada una de las plantas requiere; no se sentiría reina, ni derecho de ser reina, si su luz no diese su vida a todo, tanto, que en su gran rueda de luz encierra todo y parece que todos toman de la luz del sol la vida, la belleza, la variedad de los colores, el crecimiento; pasa sobre el mar, sobre los ríos, sobre los montes, para formar en ellos sus tintas argentinas y el horizonte de oro y de plata en el fondo de ellas. ¡Oh, cómo el sol con su luz domina todo, pero no para oprimir, ni para hacer mal a ninguno, sino para vivificar, para embellecer y para darse como vida de todo; parece que en su mudo silencio dice a todos: "Cuánto os amo, mi amor está extendido cuanto está extendida mi gran rueda de luz, mi amor por la tierra es sustancioso y pleno de vida, jamás me cambio, desde la altura de mi esfera estoy siempre en mi puesto para abrazarla, amarla y darle vida." Así que la tierra vive en la gran rueda de su luz, y cada cosa tiene la boca abierta para recibir la vida de los efectos de la luz del sol. ¡Oh! si, jamás sea, el sol se pudiera retirar de la tierra, o la tierra se pudiera oponer a recibir los bienes y la vida de la luz del sol, no habría día, sino noche perenne, y la tierra quedaría sin vida, sin color, lo dulce no existiría, sería más que una escuálida miseria; qué cambio funesto, que horror llegaría a ser la tierra. Tal es mi Divina Voluntad, más que sol para las criaturas; en su gran rueda interminable de luz va en busca de todos para hacerse reconocer y formar en cada criatura su vida de belleza, de santidad, de luz y de dulzura infinita; quiere destruir en ellas todas las amarguras, las fealdades, las miserias, y con su beso de vida, dándoles su aliento quiere cambiarlas en dulzuras, en bello, en santo. Pero, ¡ay de Mí! el sol creado por mi Fiat hace tantos prodigios a la tierra, y con su majestad toda suya extiende su manto de luz, de belleza, y a cada toque suyo da la vida que posee a cada una de las cosas, y mi Fiat queda con el dolor de no poder comunicar los bienes que posee y su Vida Divina en las almas, porque ellas se oponen a recibirla y no quieren tomar la luz de mi Querer, y por eso se encuentran como la tierra si se pudiese oponer a recibir la luz del sol, en plena noche, escuálidas, débiles, y muchas dan terror al mirarlas. Mi Divina Voluntad está preñada de tantas Vidas Divinas, de tantas bellezas y de tantos bienes que quiere darles, se quisiera desviscerar para encerrar en su seno de luz a las criaturas, y hacer de cada una de ellas un prodigio de santidad, de belleza, distintas una de la otra para formar su Cielo en la tierra, pero la voluntad humana se opone, y mi Fiat siente el intenso dolor, más que madre cuando no puede dar a la luz su parto. He aquí por qué, hija mía, mi Voluntad Divina quiere hacerse conocer, quiere formar su reino, porque estos sus hijos vivirán voluntariamente en la suya y de su luz, estarán con las bocas abiertas a recibir sus besos, sus abrazos y sus efectos, para formar su Vida Divina en ellos, entonces sí, se verán los prodigios que sabe hacer y puede hacer mi Querer, todo se cambiará y la tierra se volverá Cielo, y entonces el sol que está bajo la bóveda del cielo y el Sol de mi eterno Querer se darán la mano, es más, se pondrán en competencia para ver quien podrá hacer más prodigios, el sol a la tierra, y mi Voluntad a las almas; pero la mía desahogará de más, tanto, de formar un nuevo encanto de prodigiosas bellezas jamás vistas a todo el Cielo y a toda la tierra."

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VOLUMEN 34-16 Diciembre 20, 1936:

»El Fiat Divino hizo concebir a la Virgen en cada criatura, a fin de que todos tuvieran una Madre toda suya. Dote que Dios dio a la Virgen. Triunfos y victorias de Dios, victorias y triunfos de la Virgen, de los que son dotadas todas las criaturas.

Mi Sumo Bien Jesús me tiene como inmersa en el gran prodigio de la Soberana Reina, y parece que tiene la voluntad de querer decir lo que Dios obró en esta gran Señora, y poniéndose en actitud de fiesta y con alegría indecible me dice:

"Escúchame, - luego sigue el mismo argumento de lo que está escrito antes -, hija mía bendita, los prodigios son inauditos, las sorpresas que te narraré harán asombrar a todos, siento la necesidad de amor de hacer conocer qué cosa hemos hecho con esta Madre Celestial y el gran bien que han recibido todas las generaciones. Tú debes saber que en el acto de concebir a esta Virgen Santa, nuestra Voluntad Divina que posee todo y con su Inmensidad abraza todo y posee la omnividencia de todos los seres posibles e imaginables, y con su virtud toda propia, que cuando obra hace siempre obras universales, por eso cuando la concibió, con su Virtud creadora llamó a todas las criaturas a concebir en el corazón de esta Virgen; pero no bastó a nuestro Amor, dando en los excesos más increíbles hizo Concebir a esta Virgen en cada criatura, a fin de que cada una tuviera una Madre para sí, toda suya, sintiesen su maternidad en el fondo de sus almas, su amor, que más que hijos, que mientras los tiene concebidos en sí, bilocándose se concibe en cada criatura para ponerse a disposición de ellos, para crecerlos, guiarlos, librarlos de los peligros, y con su potencia materna ponerles en la boca la leche de su amor y el alimento con el cual se nutre Ella misma, el cual es el Fiat Divino. Nuestra Voluntad teniendo Vida libre en Ella, su dominio total, con su Potencia mientras llamaba a todos en esta Celestial Criatura, para tener la alegría de ver a todos encerrados en Ella, para oírse decir: "Están ya todos mis hijos y tuyos en Mí, por eso te amo, te amo por todos." Después la bilocaba en todos y en cada uno para sentir en cada alma el amor de esta Hija nuestra, toda bella y toda amor; podemos decir: "No hay criatura en la que Ella no tome el empeño de amarnos." Nuestro Fiat la elevó tanto, de darle todo, desde el primer instante de su vida la constituimos Reina de nuestro Fiat, Reina de nuestro Amor, y cuando nos amaba se sentía en su amor su maternidad, y armonizaba el amor de todas las criaturas, y ¡oh! cómo era bella porque formaba de todo un solo amor, cómo nos hería, nos felicitaba hasta sentirnos desfallecer, su amor nos desarmaba, nos hacía ver todas las cosas, cielo, sol, tierra, mares y criaturas, cubiertos y escondidos en su amor. ¡Oh! cómo era bello verla, oírla que hacía de Madre en cada criatura, y formando en ellas su mar de amor mandaba sus notas, sus flechas, sus dardos amorosos a su Creador. Y haciéndola de verdadera Madre se las llevaba ante nuestro trono en el mar de su amor para hacérnoslas ver, para volvernos propicios, y con la Fuerza de nuestro Querer Divino se imponía sobre Nosotros, nos las ponía en los brazos, nos las hacía acariciar, besar, y nos hacía dar gracias sorprendentes; cuántas santidades fueron formadas e impetradas por esta Madre Celestial, y para estar segura quedaba en guardia su amor.

Además de esto, tú debes saber que desde el primer instante de la vida de esta Celestial Criatura, fue tanto nuestro Amor, que la dotamos de todas nuestras cualidades divinas, así que tenía por dote nuestra Potencia, Sabiduría, Amor, Bondad, Luz, Belleza, y todo lo demás de nuestras cualidades divinas. Ya a todas las criaturas al sacarlas a la luz del día les damos la dote, ninguna nace si no está dotada por su Creador, pero conforme se apartan de nuestra Voluntad, se puede decir que ni siquiera la conocen. En cambio esta Virgen Santa no se apartó jamás, hizo vida perenne en los mares interminables de nuestro Fiat, por eso crecía junto con nuestros atributos, y conforme formaba sus actos en nuestras cualidades divinas, así formaba mares de potencia, de sabiduría, de luz y demás. Podemos decir que viviendo con nuestra ciencia le dábamos continuas lecciones de quién era su Creador, crecía en nuestros conocimientos, y supo tanto del Ente Supremo, que ningún ángel y santo pudo igualarla, más bien todos son ignorantes ante ella, porque ninguno creció e hizo vida junto con Nosotros. Ella entró en nuestros secretos divinos, en los más íntimos rincones de nuestro Ser Divino sin principio ni fin, en nuestras alegrías y bienaventuranzas imperecederas, y con nuestra Potencia que tenía en su poder nos dominaba y señoreaba y Nosotros la hacíamos hacer, más bien gozábamos de su señorío, y para hacerla más feliz le dábamos nuestros castos abrazos, nuestras sonrisas de amor, nuestras condescendencias diciéndole: "Haz lo que tú quieras."

Nuestro Querer, es tanto el amor hacia las criaturas y su gran deseo de hacerlas vivir en Él, que si lo obtiene las pone en un abismo de gracias, de amor, hasta ahogarlas, y la pequeñez humana está obligada a decir: "Basta, ya estoy ahogada, me siento devorar por tu mismo Amor, no puedo más." Ahora, tú debes saber que nuestro Amor no se contenta, jamás dice basta, mientras más da más quiere dar, y cuando damos es nuestra fiesta, ponemos la mesa a quien nos ama y la apresuramos a quedar con Nosotros para hacer vida juntos. Ahora hija mía, escucha otro prodigio de nuestro Fiat en esta Celestial Criatura, y cómo Ella nos amaba e hizo extensible su maternidad a todas las criaturas: En cada acto que hacía, si amaba, rogaba, adoraba, si sufría, todo, incluso el respiro, el latido, el paso, estando nuestro Fiat, nuestro Ser Supremo, eran triunfos y victorias que hacía en los actos de la Virgen, la Celestial Señora triunfaba y vencía en Dios en cada instante de su vida admirable y prodigiosa, eran triunfos y victorias entre Dios y la Virgen; pero esto es nada, haciéndole de verdadera Madre llamaba a todos sus hijos, y cubría y escondía todos sus actos en los suyos y los cubría con sus triunfos y con sus victorias, dándoles como dote todos sus actos con todas sus victorias y sus triunfos. Y además, con una ternura y amor de partir los corazones y sentirnos vencidos nos decía: "Majestad adorable, míralos, son todos mis hijos, mis victorias y triunfos son de mis hijos, son mis conquistas que dono a ellos, y si ha vencido y triunfado la Mamá, han vencido y triunfado los hijos." Y tantos triunfos y victorias hizo en Dios, por cuantos actos habrían hecho todas las criaturas, a fin de que todos pudieran decir: "Estoy dotado de los actos de mi Mamá Reina, y por sello me los ha investido con sus triunfos y victorias que hizo con su Creador." Así que quien quiere hacerse santo encuentra la dote de su Madre Celestial y sus triunfos y victorias para llegar a la santidad más grande, el débil encuentra la fuerza de la santidad de su Mamá y sus triunfos para ser fuerte, el afligido, el que sufre, encuentra la dote de las penas de su Madre Celestial para obtener el triunfo, la victoria de la resignación, el pecador encuentra la victoria y el triunfo del perdón, en suma, todos encuentran en esta Soberana Reina la dote, el sostén, la ayuda al estado en que se encuentran. Y ¡oh! cómo es bello, es la escena más conmovedora, raptora y encantadora, ver a esta Madre Celestial en cada criatura que hace de Mamá, la sentimos que ama y ruega en sus hijos. Este es el prodigio más grande entre el Cielo y la tierra, bien más grande no podíamos dar a las criaturas.

Ahora hija mía, debo decirte un dolor de la Madre Celestial a tanto amor suyo, las ingratitud de las criaturas, esta dote que con tantos sacrificios, hasta el heroísmo de sacrificar la Vida de su Hijo Dios, con tantas penas atroces, quién no la conoce, quién apenas toma un ligero interés y hacen vida pobre de santidad, y ¡oh! cómo sufre al ver a sus hijos pobres; poseer inmensas riquezas de amor, de gracia, de santidad, porque no son riquezas materiales, sino las riquezas de esta Madre Celestial son riquezas que ha puesto su vida para adquirirlas, y no verlas poseer por sus hijos, y tenerlas sin la finalidad por la que las ha adquirido, es un dolor continuo, y por eso quiere hacer conocer este gran bien a todos, porque si no se conoce no se puede poseer. Y como estas dotes las adquirió en virtud del Fiat Divino que reinaba en Ella, que la amaba tanto que la hacía hacer lo que quería y por donde quisiera llegar para bien de las criaturas. Por eso será mi Querer Divino reinante que las pondrá al día de estas dotes celestiales y las hará tomar posesión. Por eso ruega que sea conocido y querido por las criaturas un bien tan grande."

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VOLUMEN 23-29 Enero 18, 1928:

»La Virgen está aislada en su gloria, y espera el cortejo de las otras reinas para tener su séquito. Cómo las obras de Dios se dan la mano entre ellas. Las manifestaciones sobre la Divina Voluntad serán el evangelio de su reino. Debates sobre los escritos. Necesidad de los primeros sacerdotes del Reino del Fiat.

Estaba siguiendo los actos en el Querer Divino y decía entre mí: "¡Oh! cómo quisiera encerrarme en el acto primero de Dios para hacer todo con un solo acto, para poder dar a mi Creador todo el amor, toda la gloria, sus mismas beatitudes y alegrías infinitas, para poderlo amar y glorificar como se glorifica y ama Él mismo, ¿qué cosa no le daría si estuviera en aquel acto primero del Fiat Divino? Nada me faltaría para hacer feliz a mi Creador con su misma felicidad." Y viéndome impotente rogaba a mi Mamá Soberana que viniese en mi ayuda y con sus mismas manos maternas me encerrase en aquel acto primero donde Ella había tenido su perenne morada, porque viviendo en el Divino Querer el primer acto de Dios era suyo, por eso podía darle lo que quería. Pero mientras esto pensaba decía entre mí: "Cuántos desatinos estoy diciendo." Pero mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, la Reina del Cielo en su gloria y grandeza está como aislada, porque habiendo vivido Ella sola en el primer acto de Dios, esto es en la plenitud y totalidad del Querer Divino, Ella es Reina aislada, no tiene el cortejo de otras reinas que la circunden y la igualen en la gloria y grandeza que posee. Ella se encuentra en las condiciones de una reina, que si bien circundada de doncellas, de pajes, de fieles amigos que le hacen honor y le hacen compañía, pero ninguna reina semejante a Ella le hace el gran honor de circundarla y de hacerle compañía; ¿qué sería más honor para una reina de la tierra: Estar circundada de otras reinas semejantes a Ella, o bien por personas inferiores de condición, de gloria, de grandeza y de belleza? Hay tal distancia de honor y de gloria entre quien está circundada por reinas y entre quien sólo está circundada por otros que no rige ninguna comparación. Ahora, la Mamá Celestial quiere, desea, espera el reino de la Voluntad Divina sobre la tierra, en el cual estarán las almas que viviendo en él formarán la vida en el primer acto de Dios, las cuales adquirirán la realeza y el derecho de reinas, todos verán impreso en ellas un carácter imborrable, que son hijas del Rey Divino, y como hijas les toca el título y el derecho de reinas. Estas almas tendrán su morada en el palacio real divino, por eso adquirirán nobleza de modos, de obras, de pasos, de palabras, poseerán tal ciencia que ninguna las podrá igualar, serán investidas de tal luz, que la luz misma anunciará a todos que es reina que ha vivido en el palacio real de mi Voluntad. Entonces la Reina Soberana no estará más sola en su regio trono, tendrá las otras reinas que la circundarán, su belleza se reflejará en ellas, su gloria y grandeza encontrarán en quien podrán verterse, ¡oh! cómo se sentirá honrada, glorificada, por eso suspira por quien quiera vivir en el Fiat Divino para formarse las reinas en el acto primero de Él, para poder tener en la patria celestial el séquito de las otras reinas que la circundarán y le darán los honores a Ella debidos."

Después de esto estaba pensando en para qué servirán estos escritos sobre la Divina Voluntad, y mi sumo y único bien Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, todas mis obras se dan la mano, y esta es la señal de que son obras mías, que una no se opone a la otra, es más, están tan ligadas entre ellas que se sostienen mutuamente, tan es verdad, que debiendo formar a mi pueblo elegido del cual, y en el cual debía nacer el futuro Mesías, formé de aquél mismo pueblo el sacerdocio, el cual instruía al pueblo y lo preparaba al gran bien de la Redención, les di leyes, manifestaciones e inspiraciones, sobre las cuales venían formadas las sagradas escrituras llamadas Biblia, y todos estaban atentos al estudio de ella. Después, con mi venida a la tierra Yo no destruí las sagradas escrituras, más bien las apoyé, y mi evangelio anunciado nada se oponía a ellas, es más, se sostenían en modo admirable mutuamente, y con el formar la nueva Iglesia naciente formé el nuevo sacerdocio, los cuales no se apartan ni de las sagradas escrituras, ni del evangelio, todos están atentos sobre de ellos para instruir a los pueblos, y alguno que no quisiera tomar de esta fuente saludable, se puede decir que no me pertenece, porque ellas son la base de mi Iglesia y la misma vida con la cual vienen formados los pueblos. Ahora, lo que Yo manifiesto acerca de mi Voluntad Divina y que tú escribes, se puede llamar el evangelio del reino de la Voluntad Divina, nada se opone ni a las sagradas escrituras ni al evangelio que Yo anuncié estando en la tierra, es más, se puede llamar el sostén del uno y del otro, y por eso permito y llamo a los sacerdotes a que vengan, que lean el evangelio todo de Cielo del reino de mi Fiat Divino, para decir como dije a los apóstoles: "Predíquenlo por todo el mundo." Porque Yo me sirvo para mis obras del sacerdocio, y así como tuve el sacerdocio antes de mi venida para preparar al pueblo, el sacerdocio de mi Iglesia para confirmar mi venida y todo lo que Yo hice y dije, así tendré el sacerdocio del reino de mi Voluntad. He aquí a qué servirán las tantas cosas que te he manifestado: Las tantas verdades sorprendentes, las promesas de los tantos bienes que debo dar a los hijos del Fiat Voluntas Tua, serán el evangelio, la base, la fuente inagotable de la cual todos tomarán la Vida Celestial, la felicidad terrestre y la restauración de su creación. ¡Oh, cómo se sentirán felices quienes con ansia beban a grandes sorbos en estas fuentes de mis conocimientos, porque ellas contienen la virtud de llevar la Vida del Cielo y de desterrar cualquier infelicidad."

Entonces al oír esto, pensaba entre mí en la gran cuestión de los escritos sobre la Divina Voluntad que se encontraban en Messina, llevados allá por el memorable padre Di Francia, y como yo y mis superiores los queremos acá, y los superiores de Messina, instruidos rigurosamente por el venerable padre antes de morir se los quieren tener allá para la publicación, cuando a Dios le parezca bien, por eso no se hace otra cosa que enviar cartas de fuego de un lado y del otro, aquellos para retenerlos y nosotros para recuperarlos, y yo me sentía toda pensativa, fastidiada, cansada y decía entre mí: "¿Cómo es que el buen Jesús ha podido permitir todo esto, quien sabe y a lo mejor también Él se disgusta?" Y Él, moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, tú estás preocupada, pero Yo no estoy ni siquiera disgustado, más bien gozo al ver el interés que toman los sacerdotes por estos escritos que formarán el reino de mi Voluntad, esto significa que aprecian el gran bien de ellos, y cada uno quisiera tener consigo un tesoro tan grande, para ser los primeros en comunicarlo a los demás, y mientras dura la cuestión de quién debe vencer, uno se acerca al otro para aconsejarse sobre lo que se debe hacer, y Yo gozo con que otros ministros míos conozcan que existe este tesoro tan grande, de hacer conocer el reino de mi Querer Divino, y Yo me sirvo de esto para formar a los primeros sacerdotes de mi futuro reino de mi Fiat. Hija mía, es una gran necesidad el formar los primeros sacerdotes, ellos me servirán como me sirvieron los apóstoles para formar mi Iglesia, y quien se ocupe de estos escritos para publicarlos, poniéndolos fuera para hacerlos conocer, serán los nuevos evangelistas del reino de mi Suprema Voluntad. Y así como en mi evangelio se menciona el nombre de los cuatro evangelistas que los escribieron, con sumo honor de ellos y gloria mía, así será de aquellos que se ocuparán en escribir los conocimientos sobre mi Voluntad para publicarlos, como nuevos evangelistas de ellos se hará más mención en el reino de mi Voluntad, con sumo honor de ellos y de mi gran gloria de verme regresar en mi regazo el orden de la criatura, la Vida del Cielo sobre la tierra, única finalidad de la Creación. Por eso en estas circunstancias Yo ensancho el giro, y como pescador Yo pesco a aquellos que me deben servir para un reino tan santo. Por eso déjame hacer y no te preocupes."

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VOLUMEN 23-13 Noviembre 6, 1927:

»Quien vive en la Divina Voluntad no desciende de su origen, y le es debido el estado de reina, en cambio quien vive fuera de Ella vive en el estado de siervo. Diferencia que lleva al uno y al otro el reino de la Redención. Quienes viven en la Divina Voluntad serán los primeros delante de Dios. Cómo la cruz maduró el reino de la Redención. Cómo en cada verdad corre dentro una Vida Divina.

Estaba siguiendo al Querer Divino acompañando todos los actos que mi dulce Jesús había hecho cuando estuvo sobre la tierra, Él me los hacía presentes y yo los investía con mi te amo y le pedía con sus mismos actos el reino del Fiat Divino, y le suplicaba que aplicara a mi alma todo lo que había hecho en el reino de la Redención, para darme la gracia de vivir siempre en su Querer Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, quien vive en mi Divina Voluntad no desciende de su origen, y como todo fue creado para quien debía vivir en Ella, todos los bienes de la Creación son suyos, que son más extensos que los bienes de la Redención, porque a quien se mantiene en el estado de origen con vivir en el Fiat Supremo, le es debido el estado de reina, y como reina conviene que posea, mucho más que es reina que habita en el regio palacio de nuestro Querer, entonces le conviene que posea reinos, soles, cielos, mares, y que el mismo Rey haga vida junto con ella haciendo feliz a su reina, y ella haciendo feliz a su Rey. He aquí por qué los bienes de la Creación debían ser más extensos, de otra manera, ¿cómo podía ser estado de reina si no tenía dominio y reinos que dominar? En cambio con no vivir en nuestro Querer Divino, el alma desciende de su origen, se desnoblece y se pone en el estado de sierva, por lo tanto no le corresponden reinos e imperios. Mucho más que Yo en la Redención vine a la tierra para resucitar al hombre del estado de muerte, para sanarlo, para darle todos los remedios posibles para hacerlo regresar de nuevo a su estado primero de su origen, sabiendo que si él regresaba en nuestro Querer, de donde salió, ya estaba preparado para mantenerlo en el estado real de dominador. Es más, tú debes saber que quien vive o vivirá en Él, los actos que Yo hice en la Redención le servirán no de remedios sino de felicidad, de alegría, y como el más bello adorno en el palacio regio de mi Voluntad, porque todo lo que Yo hice no fue otra cosa que parto suyo, sus entrañas misericordiosas dieron a luz en el seno de mi Humanidad todos los actos que Yo hice al venir a la tierra, entonces es justo que como cosa suya sirvan de adorno a Sí misma. Así que en todo lo que Yo hice estando sobre la tierra, si oraba, si hablaba, si sufría, si bendecía a los niños, iba buscando a mis hijos, a los hijos de mi Voluntad Divina para darles el primer acto, la cosa que a ellos pertenecía, la felicidad que contenían, y después los daba en remedio a los hijos desventurados de la culpa, siervos de la voluntad humana, para su salvación. Por eso todos mis actos corrían como acto primero a quien debía vivir en el Supremo Querer, como a su centro de vida; entonces quien vive en Él puede decir, todo es mío, y Yo digo, todo es tuyo."

Después de esto pensaba entre mí: "Si el Fiat Divino tiene su acto primero, de modo que ningún otro acto puede decir, soy acto primero de Él, ¿cómo podrán encontrarse ante Dios como acto primero aquellos que vendrán después a vivir en Él si ya están los primeros?" Y mi Divino Jesús ha agregado:

"Hija mía, para quien vive o vivirá en mi Querer, todos serán como acto primero delante de Dios, porque Él tiene un acto solo, un acto incesante que parte siempre del primer acto, y en virtud de este solo e incesante acto eleva a todos los actos hechos en Él al primer acto suyo, de modo que todos aquellos que vivirán en mi Querer se encontrarán en su acto solo, y todos como primero delante a la Majestad Adorable. Así que en mi Voluntad no habrá ni primero ni después, sino todos fundidos juntos en un solo acto; ¡qué honor, qué gloria, que la criatura pueda tener un lugar en este acto solo de la Voluntad de su Creador, del cual, como fuente brotan todos los bienes, todas las felicidades posibles e imaginables!"

Después, al continuar siguiendo los actos de mi amado Jesús, me he detenido en el acto en que recibió la cruz y que abrazándola con toda la ternura de su Amor se la puso sobre su hombro para llevarla al calvario, y Jesús ha agregado:

"Hija mía, la cruz maduró el reino de la Redención, lo completó y se puso a custodia de todos los redimidos, de modo que si se hacen custodiar por la cruz, reciben en sí los efectos que contiene un fruto maduro, que contiene sabor, dulzura y humor vital y les hace sentir todo el bien de la Redención, de modo que ellas maduran junto con el fruto de la cruz y se disponen a regresar al reino de mi Voluntad, porque la cruz también maduró el reino de mi Voluntad. En efecto, ¿quién te ha dispuesto a ti a hacerte vivir en Ella? ¿No ha sido tal vez la cruz de tantos años la que te maduró como un bello fruto, te quitó todos los gustos acerbos que contiene la tierra, todos los apegos a las criaturas y te los convirtió en dulzuras divinas, poniéndose la cruz a guardia a fin de que nada entrase en ti que no fuese santo, que no diese de Cielo? La cruz no ha hecho otra cosa, qué haciendo correr en ti los humores vitales formaba en ti a tu Jesús, y tu Jesús encontrándote madura formaba el reino de su Voluntad Divina en el fondo de tu alma, y poniéndome en actitud de maestro con todo amor te hablaba y te hablo de Ella, te he enseñado sus caminos, la vida que debes tener en Ella, los prodigios, la potencia y la belleza de mi reino. Tú debes saber que cada vez que tu Jesús se decide a manifestar una verdad, es tanto el amor a ella, que biloco mi misma Vida en cada verdad que Yo manifiesto, para hacer que cada verdad tenga la potencia de formar una Vida Divina en las criaturas. Ve entonces qué significa el manifestarte una verdad de menos o una verdad de más, es poner fuera una Vida Divina a riesgo, ponerla en peligro, porque si no viene conocida, amada y apreciada, es una Vida Divina que no recibe su fruto y que no recibe los honores que le convienen. He aquí por qué amo tanto las verdades que manifiesto, porque es Vida mía que corre dentro, y amo tanto que sean conocidas.

Cómo es diferente mi obrar del de las criaturas; si ellas hablan, enseñan, obran, no queda su vida en la palabra o en la obra, por eso no se duelen tanto si sus palabras u obras no tienen sus frutos, en cambio Yo me duelo mucho, mucho, porque es Vida que hago correr en lo que Yo manifiesto."

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VOLUMEN 27-21 Diciembre 18, 1929:

»Arrebato de amor. Especialidad de los tres arrebatos de amor de Nuestro Señor. El Amor devorante y cómo devoraba a todas las almas. Lágrimas de Jesús niño.

Estaba pensando en la Encarnación de mi dulce Jesús en el seno materno de la Soberana Celestial, y mi dulce Jesús saliendo de mi interior, me ha estrechado entre sus brazos con una ternura indecible y me ha dicho:

"Hija mía, arrebato de amor fue la Creación, y fue tan grande y tan intenso, que desbordando de nuestro Ser Divino invistió todo el universo y se difundió por todas partes, y nuestro Fiat pronunciándose y obrando en esta nuestra carrera de amor, que corría, corría sin poderse detener, sino hasta que se esparció dondequiera y dio su beso de amor a todas las criaturas que aún no existían; su beso de amor fue beso de alegría, de felicidad, que imprimía sobre todas las generaciones. Y nuestro Fiat Divino que corría junto no se contentó con sólo besos, sino que pronunciándose formó soles, cielos, estrellas, mares y tierra, y todo lo que se ve en el gran vacío del universo. Así que el arrebato de nuestro Amor en la Creación fue un arrebato de amor festivo, de felicidad, de alegría, con el cual debíamos mimar, acariciar y hacer felices a todas las criaturas. En cambio al encarnarme en el seno materno, nuestro arrebato de amor, que no pudiendo contenerlo desbordó de Nosotros he hizo la misma carrera de la Creación, fue arrebato de amor de ternura, de compasión, de misericordia, y ponía en riesgo la Vida de un Dios para reencontrar al hombre y darle sus besos de amor, tiernos, compasivos, sus besos de perdón, y encerrando la vida de todas las criaturas en su mar de Amor, les daba el beso de vida, poniendo su Vida de Amor para dar vida al hombre. Nuestro Amor llegó al exceso en la Encarnación, porque no fue como en la Creación amor que festeja, que se regocija, sino amor doliente, amor penante, amor sacrificado, que dará la Vida para hacer presa de la vida del hombre. Pero nuestro Amor no está contento aún, pon la mano sobre mi corazón y siente como me late fuerte, hasta sentírmelo romper, pon atento tu oído y escucha como regurgita, casi como mar en tempestad, que formando sus olas altísimas quiere desbordar fuera para invadir todo y a todos, quiere hacer su tercera carrera de arrebato de amor, y en este arrebato quiere formar el reino de mi Divina Voluntad. Este nuestro arrebato de amor unirá a aquél de la Creación y el de mi Encarnación y formará con ellos uno solo, y será arrebato de amor triunfante, y dará su beso de amor triunfador, de amor conquistador, de amor que vence todo para dar su beso de paz perenne, su beso de Luz que pondrá en fuga la noche del querer humano y hará surgir el pleno día de mi Querer Divino, que será portador de todos los bienes. ¡Cómo lo suspiro! Me regurgita tanto mi Amor, que siento la necesidad de desbordarlo fuera. Y si tú supieras qué alivio siento cuando desahogando contigo te hablo de mi Querer Divino, el arrebato de mi Amor que me da la fiebre delirante se calma, y sintiendo refrigerio me pongo a la obra para hacer que todo sea Voluntad mía en tu alma. Por eso sé atenta y déjame hacer."

Después de esto, mi pobre mente se perdía en el Amor de mi dulce Jesús, y veía ante mí una gran rueda de Luz que quemaba más que el fuego, la cual contenía tantos rayos por cuantas criaturas habían salido y saldrán a la luz del día, y estos rayos investían a cada una de las criaturas, y con una dulce Fuerza raptora las raptaban en el centro de la gran rueda de Luz, donde estaba Jesús que las esperaba para devorarlas, pero no para hacerlas morir, sino para encerrarlas en su pequeña Humanidad para hacerlas renacer, crecer y alimentarlas con sus llamas devoradoras para darles vida nueva, la vida toda de amor; mi pequeño Jesús, apenas concebido encerró en Sí el gran parto de todas las generaciones, más que una tierna madre que encierra su parto para sacarlo a la luz, formado por su Amor, pero con penas inauditas, y aun con la muerte. Entonces mi tierno Jesús, en medio a aquellas vorágines de llamas, pequeño, pequeño me ha dicho:

Mírame y escúchame. Hija mía, en medio a esta vorágine de llamas, Yo no respiro otra cosa que llamas, y en mi respiro siento que las llamas de mi Amor devorante me traen el respiro de todas las criaturas, mi pequeño corazoncito palpita llamas, las cuales alargándose raptan los latidos de todas las criaturas y me las deposita en el corazón, y siento todos los latidos palpitando en mi pequeño corazón. Todo es llamas: Llamas arrojan mis pequeñas manitas, mis inmóviles piecitos. ¡Ah, mi Amor es exigente! Para encerrarme todo y para hacerme dar vida a todos me ha puesto en medio a un fuego devorador, y ¡oh! cómo siento a lo vivo las culpas, las miserias, las penas de todos. Soy pequeño aún, y sin embargo nada se me ahorra. Puedo decir: "Todos los males han caído dentro y fuera de Mí." y en medio a estas llamas devoradoras, cargado de tantas penas, miro a todos y exclamo llorando: "Mi Amor me ha dado nuevamente a todos, me los dio en la Creación y huyeron de Mí; ahora, al concebirme en el seno de mi Mamá me los dona nuevamente, ¿pero estoy seguro que no huirán? ¿Serán míos para siempre? ¡Oh, cómo sería feliz si no me huyera ninguno; sus penas me serían refrigerio si todos mis amados hijos, mi amado parto concebido en mi pequeña Humanidad estuviese al seguro; y llorando y sollozando miraba a la cara a cada uno para enternecerlos con mi lágrimas y repetía: "Amados hijos, no me dejen, no se alejen más de Mí, soy vuestro Padre, no me abandonen, ¡ah! reconózcanme, al menos tengan compasión del fuego que me devora, de mis lágrimas ardientes, y todo por causa vuestra, porque os amo demasiado, os amo como Dios, os amo como Padre apasionado, os amo como Vida mía." ¿Pero sabes tú pequeña hija de mi Querer Divino, cuál fue el interés más grande de mi Amor? Devorar en las criaturas su voluntad humana, porque es el origen de todos los males, y a pesar de todas sus llamas devoradoras, esta voluntad formaba nubes para no dejarse quemar. ¡Oh, lo que más me torturaba era la voluntad humana que no sólo formaba nubes, sino formaba las escenas más dolorosas en mi misma Humanidad, por eso ruega que mi Divina Voluntad sea conocida y reine, y entonces me podrás llamar el Jesús feliz, de otra manera mis lágrimas no cesarán, tendré siempre que llorar la suerte de la pobre humanidad, porque yace bajo la opresión de su mísera voluntad."

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VOLUMEN 23-29 Enero 18, 1928:

»La Virgen está aislada en su gloria, y espera el cortejo de las otras reinas para tener su séquito. Cómo las obras de Dios se dan la mano entre ellas. Las manifestaciones sobre la Divina Voluntad serán el evangelio de su reino. Debates sobre los escritos. Necesidad de los primeros sacerdotes del reino del Fiat.

Estaba siguiendo los actos en el Querer Divino y decía entre mí: "¡Oh! cómo quisiera encerrarme en el acto primero de Dios para hacer todo con un solo acto, para poder dar a mi Creador todo el amor, toda la gloria, sus mismas beatitudes y alegrías infinitas, para poderlo amar y glorificar como se glorifica y ama Él mismo, ¿qué cosa no le daría si estuviera en aquel acto primero del Fiat Divino? Nada me faltaría para hacer feliz a mi Creador con su misma felicidad." Y viéndome impotente rogaba a mi Mamá Soberana que viniese en mi ayuda y con sus mismas manos maternas me encerrase en aquel acto primero donde Ella había tenido su perenne morada, porque viviendo en el Divino Querer el primer acto de Dios era suyo, por eso podía darle lo que quería. Pero mientras esto pensaba decía entre mí: "Cuántos desatinos estoy diciendo." Pero mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, la Reina del Cielo en su gloria y grandeza está como aislada, porque habiendo vivido Ella sola en el primer acto de Dios, esto es en la plenitud y totalidad del Querer Divino, Ella es Reina aislada, no tiene el cortejo de otras reinas que la circunden y la igualen en la gloria y grandeza que posee. Ella se encuentra en las condiciones de una reina, que si bien circundada de doncellas, de pajes, de fieles amigos que le hacen honor y le hacen compañía, pero ninguna reina semejante a Ella le hace el gran honor de circundarla y de hacerle compañía; ¿qué sería más honor para una reina de la tierra: Estar circundada de otras reinas semejantes a Ella, o bien por personas inferiores de condición, de gloria, de grandeza y de belleza? Hay tal distancia de honor y de gloria entre quien está circundada por reinas y entre quien sólo está circundada por otros que no rige ninguna comparación. Ahora, la Mamá Celestial quiere, desea, espera el reino de la Voluntad Divina sobre la tierra, en el cual estarán las almas que viviendo en él formarán la vida en el primer acto de Dios, las cuales adquirirán la realeza y el derecho de reinas, todos verán impreso en ellas un carácter imborrable, que son hijas del Rey Divino, y como hijas les toca el título y el derecho de reinas. Estas almas tendrán su morada en el palacio real divino, por eso adquirirán nobleza de modos, de obras, de pasos, de palabras, poseerán tal ciencia que ninguna las podrá igualar, serán investidas de tal luz, que la luz misma anunciará a todos que es reina que ha vivido en el palacio real de mi Voluntad. Entonces la Reina Soberana no estará más sola en su regio trono, tendrá las otras reinas que la circundarán, su belleza se reflejará en ellas, su gloria y grandeza encontrarán en quien podrán verterse, ¡oh! cómo se sentirá honrada, glorificada, por eso suspira por quien quiera vivir en el Fiat Divino para formarse las reinas en el acto primero de Él, para poder tener en la patria celestial el séquito de las otras reinas que la circundarán y le darán los honores a Ella debidos."

Después de esto estaba pensando en para qué servirán estos escritos sobre la Divina Voluntad, y mi sumo y único bien Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, todas mis obras se dan la mano, y esta es la señal de que son obras mías, que una no se opone a la otra, es más, están tan ligadas entre ellas que se sostienen mutuamente, tan es verdad, que debiendo formar a mi pueblo elegido del cual, y en el cual debía nacer el futuro Mesías, formé de aquél mismo pueblo el sacerdocio, el cual instruía al pueblo y lo preparaba al gran bien de la Redención, les di leyes, manifestaciones e inspiraciones, sobre las cuales venían formadas las sagradas escrituras llamadas Biblia, y todos estaban atentos al estudio de ella. Después, con mi venida a la tierra Yo no destruí las sagradas escrituras, más bien las apoyé, y mi evangelio anunciado nada se oponía a ellas, es más, se sostenían en modo admirable mutuamente, y con el formar la nueva Iglesia naciente formé el nuevo sacerdocio, los cuales no se apartan ni de las sagradas escrituras, ni del evangelio, todos están atentos sobre de ellos para instruir a los pueblos, y alguno que no quisiera tomar de esta fuente saludable, se puede decir que no me pertenece, porque ellas son la base de mi Iglesia y la misma vida con la cual vienen formados los pueblos. Ahora, lo que Yo manifiesto acerca de mi Voluntad Divina y que tú escribes, se puede llamar el evangelio del reino de la Voluntad Divina, nada se opone ni a las sagradas escrituras ni al evangelio que Yo anuncié estando en la tierra, es más, se puede llamar el sostén del uno y del otro, y por eso permito y llamo a los sacerdotes a que vengan, que lean el evangelio todo de Cielo del reino de mi Fiat Divino, para decir como dije a los apóstoles: "Predíquenlo por todo el mundo." Porque Yo me sirvo para mis obras del sacerdocio, y así como tuve el sacerdocio antes de mi venida para preparar al pueblo, el sacerdocio de mi Iglesia para confirmar mi venida y todo lo que Yo hice y dije, así tendré el sacerdocio del reino de mi Voluntad. He aquí a qué servirán las tantas cosas que te he manifestado: Las tantas verdades sorprendentes, las promesas de los tantos bienes que debo dar a los hijos del Fiat Voluntas Tua, serán el evangelio, la base, la fuente inagotable de la cual todos tomarán la Vida Celestial, la felicidad terrestre y la restauración de su creación. ¡Oh, cómo se sentirán felices quienes con ansia beban a grandes sorbos en estas fuentes de mis conocimientos, porque ellas contienen la virtud de llevar la Vida del Cielo y de desterrar cualquier infelicidad."

Entonces al oír esto, pensaba entre mí en la gran cuestión de los escritos sobre la Divina Voluntad que se encontraban en Messina, llevados allá por el memorable padre Di Francia, y como yo y mis superiores los queremos acá, y los superiores de Messina, instruidos rigurosamente por el venerable padre antes de morir se los quieren tener allá para la publicación, cuando a Dios le parezca bien, por eso no se hace otra cosa que enviar cartas de fuego de un lado y del otro, aquellos para retenerlos y nosotros para recuperarlos, y yo me sentía toda pensativa, fastidiada, cansada y decía entre mí: "¿Cómo es que el buen Jesús ha podido permitir todo esto, quien sabe y a lo mejor también Él se disgusta?" Y Él, moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, tú estás preocupada, pero Yo no estoy ni siquiera disgustado, más bien gozo al ver el interés que toman los sacerdotes por estos escritos que formarán el reino de mi Voluntad, esto significa que aprecian el gran bien de ellos, y cada uno quisiera tener consigo un tesoro tan grande, para ser los primeros en comunicarlo a los demás, y mientras dura la cuestión de quién debe vencer, uno se acerca al otro para aconsejarse sobre lo que se debe hacer, y Yo gozo con que otros ministros míos conozcan que existe este tesoro tan grande, de hacer conocer el reino de mi Querer Divino, y Yo me sirvo de esto para formar a los primeros sacerdotes de mi futuro reino de mi Fiat. Hija mía, es una gran necesidad el formar los primeros sacerdotes, ellos me servirán como me sirvieron los apóstoles para formar mi Iglesia, y quien se ocupe de estos escritos para publicarlos, poniéndolos fuera para hacerlos conocer, serán los nuevos evangelistas del reino de mi Suprema Voluntad. Y así como en mi evangelio se menciona el nombre de los cuatro evangelistas que los escribieron, con sumo honor de ellos y gloria mía, así será de aquellos que se ocuparán en escribir los conocimientos sobre mi Voluntad para publicarlos, como nuevos evangelistas de ellos se hará más mención en el reino de mi Voluntad, con sumo honor de ellos y de mi gran gloria de verme regresar en mi regazo el orden de la criatura, la Vida del Cielo sobre la tierra, única finalidad de la Creación. Por eso en estas circunstancias Yo ensancho el giro, y como pescador Yo pesco a aquellos que me deben servir para un reino tan santo. Por eso déjame hacer y no te preocupes."

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VOLUMEN 30-31 Mayo 22, 1932:

»Escenas agradables que forma el alma a su Creador. La Divina Voluntad dará a la criatura el don de la ciencia infusa, que le será como ojo divino.

Mi pobre mente nada en el mar inmenso de la Divina Voluntad, en este mar se murmura continuamente, ¿pero qué cosa se murmura? Amor, alabanzas, agradecimientos, y el Ente Supremo se hace encontrar con su murmullo al de la criatura, y da Amor para recibir amor; qué dulce encuentro entre el Creador y la criatura, que se dan amor recíprocamente, y en este intercambio de amor se forman las olas de amor, de luz, de bellezas indescriptibles, las cuales la pobre criatura no siendo capaz de encerrarlas todas en sí, se siente ahogar, y mientras ha tomado quién sabe cuánto, el ahogo que siente le impide decir lo que siente en sí de los secretos inefables de amor, de luz, de conocimientos divinos, que el murmullo del Eterno ha encerrado en su alma. Pero mientras me perdía en tantos conocimientos de no saber decirlos, me siento balbuceante, me faltan las palabras adecuadas, y para no decir disparates sigo adelante. Entonces, mi amable Jesús, compadeciendo mi incapacidad y pequeñez, me ha estrechado a Sí entre sus brazos y me ha dicho:

"Hija mía bendita, tú tienes razón en decir que tu pequeñez se siente ahogar bajo la inmensidad de mi Luz, de mi Amor y de las innumerables verdades que contiene nuestro Ser adorable y santo, pero nuestra Potencia e Inmensidad se deleita en llenar tanto a la criatura de Luz, de Amor, de variados conocimientos nuestros, de santidad, hasta ahogarla, es una de las escenas más bellas, ver a la criatura como ahogada en nuestra inmensidad, que quiere hablar y se ahoga de luz, de amor, de verdades sorprendentes. ¡Oh! cómo es bello que quiere hablar de lo que siente, y nuestras olas la invisten y la reducen al silencio. Sin embargo Nosotros con este modo hacemos desahogo de Nosotros con nuestra amada criatura, y hacemos como un maestro que quiere hacer desahogo de su ciencia a su pequeño discípulo, pone fuera todo lo que sabe y el discípulo escucha, se llena la mente, el corazón; pero como han sido tantas las cosas que le ha dicho, no sabe repetir nada, pero le sirve para apreciar y amar al maestro y saber hasta donde puede llegar la altura de su ciencia. Estando bajo su dirección le sirve al maestro para hacerse conocer y rescatar la atención, el afecto y la fidelidad del discípulo. Así hacemos Nosotros para hacernos conocer y para hacernos amar, cuando vemos a la criatura vacía de todo, que no quiere otra cosa que nuestra Divina Voluntad, nos deleitamos tanto, hasta ahogarla de luz, de amor y de nuestras verdades que nos pertenecen, y después le vamos desmenuzando poco a poco lo que le habíamos infundido todo junto, y así también nos deleitamos de adaptarnos a su pequeña capacidad.

Ahora, tú debes saber que quien vive en la Divina Voluntad, readquirirá, entre tantas prerrogativas, el don de la ciencia infusa, don que le será de guía para conocer nuestro Ser Divino, que le facilitará el desarrollo del reino del Fiat Divino en su alma, le será de guía en el orden de las cosas naturales, será como la mano que la guía en todo y hará conocer la vida palpitante del Querer Divino en todas las cosas creadas y el bien que continuamente le ofrece. Este don fue dado a Adán en el principio de su creación, junto con nuestra Divina Voluntad poseía el don de la ciencia infusa, de modo que conocía con claridad nuestras verdades divinas, y no sólo esto, sino todas las virtudes benéficas que poseían todas las cosas creadas para bien de la criatura, desde la cosa más grande hasta el más pequeño hilo de hierba. Ahora, en cuanto rechazó nuestra Divina Voluntad con hacer la suya, nuestro Fiat retiró su Vida y el don del cual había sido portador, por lo tanto quedó a lo oscuro sin la verdadera y pura luz del conocimiento de todas las cosas. Ahora, con regresar la Vida de mi Voluntad en la criatura, regresará su don de la ciencia infusa. Este don es inseparable de mi Divina Voluntad, como es inseparable la luz del calor, y donde Ella reina forma el ojo lleno de luz en el fondo del alma, la cual mirando con este ojo divino, adquiere el conocimiento de Dios y de las cosas creadas por cuanto a criatura es posible. Así que retirándose mi Voluntad el ojo queda ciego, porque Aquélla que animaba la vista ha partido, es decir, no es más Vida obrante de la criatura. Sucede como al cuerpo, mientras que el ojo está sano ella ve, distingue los colores, los objetos, las personas, pero si la pupila se oscurece y pierde la luz, permanece ciego, por eso no sabe distinguir más nada, a lo más se ayudará del oír para saber y comprender alguna cosa, pero su luz se ha apagado y se ha terminado. Quizá tendrá el ojo, pero no más lleno de vida de luz, sino de densas tinieblas que son portadoras de dolor a la vista perdida. Así es mi Voluntad, donde Ella reina concentra en el alma este don de la ciencia infusa, que más que ojo ve y comprende, pero sin esfuerzo, las verdades divinas, los conocimientos más difíciles de nuestro Ente Supremo, pero con una facilidad maravillosa, sin artificio y sin estudio, mucho más las cosas naturales, ninguno puede conocer la sustancia, el bien que hay dentro, sino quien las ha creado, por eso no es ninguna maravilla si nuestro Querer Divino se hace revelador, en el alma donde reina, de nuestro Ser Divino y de las cosas que Él mismo ha creado, y no reinando todo es tinieblas para la pobre criatura, nuestros hijos son ciegos y no conocen ni aman a Aquél que los ha creado, que más que padre los ama y suspira el amor de sus hijos. Mi Voluntad Divina, donde reina, no va con las manos vacías, sino lleva todos los bienes que posee, y si ingratos la obligan a retirarse, todo se lleva consigo, porque es inseparable de sus bienes. Ella hace como el sol, en cuanto surge en la mañana hace don de su luz y de sus benéficos efectos a la tierra, y cuando se retira en la tarde, toda la luz se la lleva consigo, nada queda, ni siquiera una gota de luz por la noche, y ¿por qué? Porque no puede, ni le es dado el poder separar una sola partícula de luz, porque es inseparable de su luz y donde va, con la plenitud de luz que posee forma el pleno día. Por eso sé atenta, porque donde reina mi Voluntad quiere hacer cosas grandes, quiere dar todo, no se adapta a hacer cosas pequeñas, sino que quiere formar el pleno día y desahogar en dones, y con magnificencia."

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VOLUMEN 23-13 Noviembre 6, 1927:

»Quien vive en la Divina Voluntad no desciende de su origen, y le es debido el estado de reina, en cambio quien vive fuera de Ella vive en el estado de siervo. Diferencia que lleva al uno y al otro el reino de la Redención. Quienes viven en la Divina Voluntad serán los primeros delante de Dios. Cómo la cruz maduró el reino de la Redención. Cómo en cada verdad corre dentro una Vida Divina.

Estaba siguiendo al Querer Divino acompañando todos los actos que mi dulce Jesús había hecho cuando estuvo sobre la tierra, Él me los hacía presentes y yo los investía con mi te amo y le pedía con sus mismos actos el reino del Fiat Divino, y le suplicaba que aplicara a mi alma todo lo que había hecho en el reino de la Redención, para darme la gracia de vivir siempre en su Querer Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

"Hija mía, quien vive en mi Divina Voluntad no desciende de su origen, y como todo fue creado para quien debía vivir en Ella, todos los bienes de la Creación son suyos, que son más extensos que los bienes de la Redención, porque a quien se mantiene en el estado de origen con vivir en el Fiat Supremo, le es debido el estado de reina, y como reina conviene que posea, mucho más que es reina que habita en el regio palacio de nuestro Querer, entonces le conviene que posea reinos, soles, cielos, mares, y que el mismo Rey haga vida junto con ella haciendo feliz a su reina, y ella haciendo feliz a su Rey. He aquí por qué los bienes de la Creación debían ser más extensos, de otra manera, ¿cómo podía ser estado de reina si no tenía dominio y reinos que dominar? En cambio con no vivir en nuestro Querer Divino, el alma desciende de su origen, se desnoblece y se pone en el estado de sierva, por lo tanto no le corresponden reinos e imperios. Mucho más que Yo en la Redención vine a la tierra para resucitar al hombre del estado de muerte, para sanarlo, para darle todos los remedios posibles para hacerlo regresar de nuevo a su estado primero de su origen, sabiendo que si él regresaba en nuestro Querer, de donde salió, ya estaba preparado para mantenerlo en el estado real de dominador. Es más, tú debes saber que quien vive o vivirá en Él, los actos que Yo hice en la Redención le servirán no de remedios sino de felicidad, de alegría, y como el más bello adorno en el palacio regio de mi Voluntad, porque todo lo que Yo hice no fue otra cosa que parto suyo, sus entrañas misericordiosas dieron a luz en el seno de mi Humanidad todos los actos que Yo hice al venir a la tierra, entonces es justo que como cosa suya sirvan de adorno a Sí misma. Así que en todo lo que Yo hice estando sobre la tierra, si oraba, si hablaba, si sufría, si bendecía a los niños, iba buscando a mis hijos, a los hijos de mi Voluntad Divina para darles el primer acto, la cosa que a ellos pertenecía, la felicidad que contenían, y después los daba en remedio a los hijos desventurados de la culpa, siervos de la voluntad humana, para su salvación. Por eso todos mis actos corrían como acto primero a quien debía vivir en el Supremo Querer, como a su centro de vida; entonces quien vive en Él puede decir, todo es mío, y Yo digo, todo es tuyo."

Después de esto pensaba entre mí: "Si el Fiat Divino tiene su acto primero, de modo que ningún otro acto puede decir, soy acto primero de Él, ¿cómo podrán encontrarse ante Dios como acto primero aquellos que vendrán después a vivir en Él si ya están los primeros?" Y mi Divino Jesús ha agregado:

"Hija mía, para quien vive o vivirá en mi Querer, todos serán como acto primero delante de Dios, porque Él tiene un acto solo, un acto incesante que parte siempre del primer acto, y en virtud de este solo e incesante acto eleva a todos los actos hechos en Él al primer acto suyo, de modo que todos aquellos que vivirán en mi Querer se encontrarán en su acto solo, y todos como primero delante a la Majestad Adorable. Así que en mi Voluntad no habrá ni primero ni después, sino todos fundidos juntos en un solo acto; ¡qué honor, qué gloria, que la criatura pueda tener un lugar en este acto solo de la Voluntad de su Creador, del cual, como fuente brotan todos los bienes, todas las felicidades posibles e imaginables!"

Después, al continuar siguiendo los actos de mi amado Jesús, me he detenido en el acto en que recibió la cruz y que abrazándola con toda la ternura de su Amor se la puso sobre su hombro para llevarla al calvario, y Jesús ha agregado:

"Hija mía, la cruz maduró el reino de la Redención, lo completó y se puso a custodia de todos los redimidos, de modo que si se hacen custodiar por la cruz, reciben en sí los efectos que contiene un fruto maduro, que contiene sabor, dulzura y humor vital y les hace sentir todo el bien de la Redención, de modo que ellas maduran junto con el fruto de la cruz y se disponen a regresar al reino de mi Voluntad, porque la cruz también maduró el reino de mi Voluntad. En efecto, ¿quién te ha dispuesto a ti a hacerte vivir en Ella? ¿No ha sido tal vez la cruz de tantos años la que te maduró como un bello fruto, te quitó todos los gustos acerbos que contiene la tierra, todos los apegos a las criaturas y te los convirtió en dulzuras divinas, poniéndose la cruz a guardia a fin de que nada entrase en ti que no fuese santo, que no diese de Cielo? La cruz no ha hecho otra cosa, qué haciendo correr en ti los humores vitales formaba en ti a tu Jesús, y tu Jesús encontrándote madura formaba el reino de su Voluntad Divina en el fondo de tu alma, y poniéndome en actitud de maestro con todo amor te hablaba y te hablo de Ella, te he enseñado sus caminos, la vida que debes tener en Ella, los prodigios, la potencia y la belleza de mi reino. Tú debes saber que cada vez que tu Jesús se decide a manifestar una verdad, es tanto el amor a ella, que biloco mi misma Vida en cada verdad que Yo manifiesto, para hacer que cada verdad tenga la potencia de formar una Vida Divina en las criaturas. Ve entonces qué significa el manifestarte una verdad de menos o una verdad de más, es poner fuera una Vida Divina a riesgo, ponerla en peligro, porque si no viene conocida, amada y apreciada, es una Vida Divina que no recibe su fruto y que no recibe los honores que le convienen. He aquí por qué amo tanto las verdades que manifiesto, porque es Vida mía que corre dentro, y amo tanto que sean conocidas.

Cómo es diferente mi obrar del de las criaturas; si ellas hablan, enseñan, obran, no queda su vida en la palabra o en la obra, por eso no se duelen tanto si sus palabras u obras no tienen sus frutos, en cambio Yo me duelo mucho, mucho, porque es Vida que hago correr en lo que Yo manifiesto."

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